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miércoles, 4 de noviembre de 2020

LUIS FELIPE NOÉ, ARTE, RECORRIDOS Y LIBROS


Triple homenaje a Luis Felipe Noé, el artista que retrató la pandemia
Luis Felipe Noé y las tres galeristas que participan del homenaje: Clara Martínez, Mariana Povarché y Gachi Prieto 
"Es el desconcierto: un clima de no saber qué se viene", dice Luis Felipe Noé, con su rostro cubierto por un barbijo, al describir esas obras que realizó en los últimos meses y que a partir de hoy se exhiben al público en la galería Rubbers. "No asocio color con alegría -aclara-, sino con la intensidad de vivir, que es distinta y hasta puede ser dramática".
Y si hay algo que tuvo este año, fue intensidad. Sobre todo para "Yuyo", este artista de 87 años que a pesar de haber estado internado por coronavirus presentó un libro (mientras escribe otros); protagoniza Ménage à trois, un homenaje con muestras en tres galerías, y lanzará la semana próxima una fundación dedicada a su legado.
"Soy un vejete pero me siento joven. Está bueno que lo pueda ver en vida", comenta con su habitual sentido del humor, tras haber visto lo que pocos logran: desde su rol pionero en el grupo Nueva Figuración hasta la representación del país en la Bienal de Venecia, los premios Konex de Platino y Brillante, y decenas de muestras alojadas en varios de los principales museos del mundo.
Dos mil veinte, obra que ilustró en septiembre la tapa de un suplemento especial  sobre la pandemia, integra la muestra actual en Rubbers 
Desconcierto es lo que siente ahora al repasar sus obras recientes en Rubbers, donde expone cada año, que se presentan desde hoy al público con cita previa. Ocho de ellas pertenecen a la serie El virus reina, poblada de imágenes alusivas a la pandemia, palabra definida por Noé define como el "único acto de socialización universal". "Lo único que hoy está socializado en el mundo es una enfermedad", había dicho en septiembre que cuando una de esas pinturas ilustró la tapa de un suplemento especial dedicado a reflexionar sobre esta nueva era.
Como si esto fuera poco, otras dos muestras en las galerías Gachi Prieto, en Palermo, y Jacques Martínez, en San Isidro, completarán esta semana un homenaje inusual. Lo más parecido a este circuito en postas fue la muestra Perspectiva, de Jorge Macchi en 2016, que tuvo su eje en Malba pero abarcó también instalaciones en el Museo Nacional de Bellas Artes y en la Universidad Torcuato Di Tella.
"Es una oportunidad de hacer algo distinto, un gesto al sistema: mostrar cómo se puede cambiar de paradigma hacia una lógica de cooperación, para llegar a todo tipo de audiencias", dice Gachi Prieto, que presentará desde el jueves obras realizadas por Noé en la última década. En una muestra titulada, justamente, Apto para todo público.
Detalle de A cara tapada, una de las obras realizadas por Luis Felipe Noé durante la cuarentena 
"Ha pasado tanta agua bajo el puente. en los recientes años -observa en su texto curatorial el artista Andrés Waissman-. Se ha ponderado tanto y se ha derribado tanto, que casi ha sido y es una caricia para el protagonista del arte, poder ver desde el desconcierto y la contradicción, la propia producción y la de aquellos que han sorteado los temporales sin doblegarse, sin sumarse a los cantos de sirena".
La extensión de ese recorrido se hará aún más evidente desde el sábado próximo, cuando la galería Jacques Martínez inaugure la exposición titulada Porque pintó lo que pintó, dejó de pintar lo que no pintó y pinta ahora lo que pinta. Allí se reflejará su retorno a la pintura, en 1975, tras haber fundado el Bárbaro -bar que se convirtió en un símbolo la vanguardia artística y cultural- y un año antes de instalarse por más de una década en París con su mujer y sus dos hijos.


Esta última muestra incluye dibujos compilados en el libro En terapia (Rubbers, 2018), producto de aquellas sesiones con el psicoanalista Gilberto Simoes que le permitieron transformar en imágenes su dolor. Por ejemplo el que le provocó en 1971 la muerte de su gran amigo Jorge de la Vega, uno de los integrantes del grupo Nueva Figuración.
Vivir cotidiano, otra de las obras realizadas por Luis Felipe Noé durante la cuarentena
"Eran tiempos en los cuales muchos artistas habían dejado también de hacer obra plástica para comprometerse con lo político -recuerda Noé en aquel libro-. Sin tener el quehacer artístico y en crisis militante, asumí mi gran angustia y la necesidad de una terapia psicológica".
Por aquellos años Noé había iniciado otro libro que quedó en suspenso hasta su publicación, hace dos meses. El arte entre la tecnología y la rebelión: en torno al '68, editado por Argonauta, se sumó así a la larga lista de los que lleva publicados.
 Entre ellos, el célebre Antiestética (Van Riel, 1965) y Mi viaje. Cuaderno de bitácora (El Ateneo, 2015), autobiografía que pesa cinco kilos.
Ahora, mientras sigue escribiendo y planea "terminar algunos más", se dispone a presentar la semana próxima la Fundación Luis Felipe Noé, organización sin fines de lucro con sede en su casa de Monserrat. A través de proyectos de investigación, editoriales y educativos, su familia y sus asistentes se dedicarán a "la preservación, promoción y transmisión" del legado de "un artista que ha marcado la historia del arte latinoamericano con su pensamiento crítico".

Para agendar:
Dosmilveinte. El virus reina
Galería Rubbers
(Av. Alvear 1640, www.galeriarubbers.com)


Del 3 de noviembre al 31 de diciembre
Apto para todo público
Galería Gachi Prieto
(Uriarte 1373, www.gachiprieto.com)

Del 5 de noviembre al 8 de diciembre
Porque pintó lo que pintó, dejó de pintar lo que no pintó y pinta ahora lo que pinta
Galería Jacques Martínez
(Roque Sáenz Peña 267, San Isidro, www.galeriajacquesmartinez.com)


Del 7 de noviembre al 5 de diciembre
Activaciones en Instagram Live:
Viernes 13 de noviembre a las 17: Charla de Yuyo Noé con las tres galeristas
Viernes 20 de noviembre a las 17: Charla de Yuyo Noé con Andrés Waissman
Viernes 27 de noviembre a las 17: Charla de Yuyo Noé con Mercedes Casanegra

C. CH.
http://indecquetrabajaiii.blogspot.com.ar/. INDECQUETRABAJA

jueves, 7 de junio de 2018

LUIS FELIPE NOÉ....INTENSO Y VITAL


El 27 de agosto de 1971, Luis Felipe Noé se sienta en el consultorio de su psicoanalista y toma un marcador verde. Mientras habla sobre su dolor, dibuja a un grupo de manifestantes que sostienen una pancarta con el esqueleto de un pez. Cuando el artista termina la sesión, Gilberto Simoes anota la fecha y agrega: "Muerte de Jorge de la Vega".
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"Ese año fue para mí muy intenso. Entre otras cosas me ayudaste mucho a sobrepasar la muerte inesperada de mi gran amigo", escribe ahora Noé, en referencia a uno de los colegas con los que había integrado el grupo Nueva Figuración. El prólogo a su libro En terapia, que acaba de publicar la galería Rubbers, es una cálida carta dedicada a aquel médico brasileño, formado con los pioneros del psicoanálisis en la Argentina.
A pesar de su ortodoxia, Simoes tomó una decisión innovadora: en lugar de proponerle recostarse en el diván, puso sobre su escritorio a disposición del artista marcadores y papeles, para que pudiera dibujar mientras conversaban. "Cuando me retiraba de cada sesión -recuerda Noé en su carta-, los guardabas, escribiendo en muchos casos las fechas en que los había hecho. Muchos años después nos reencontramos y me los devolviste en un gesto típico de tu gran honestidad".
Aquellos "apuntes gráficos" no solo integran el libro, junto con varias obras posteriores inspiradas en esos bocetos, sino también una muestra, inaugurada días atrás en Rubbers. Coincide además con su presencia en arteBA y la reciente publicación de La Línea Piensa 100, catálogo editado por el Centro Cultural Borges, que reúne el centenar de muestras realizadas desde que Noé inició ese proyecto con Eduardo Stupía en 2006.
Resultado de imagen para Luis Felipe Noé
Cuarenta años antes, Noé abandonaba la pintura. Comenzó a realizar obras que se proyectaban desde la pared al espacio -definidas por él como "seudoinstalaciones"- muy difíciles de guardar, trasladar y vender. Las exhibió en la galería Bonino, en Nueva York, y las destruyó antes de regresar a Buenos Aires. Alejado de la escena artística, decidió crear algo muy distinto. Fundó el Bar-O-Bar (o Bárbaro Bar), que se convertiría en un símbolo la vanguardia artística y cultural de la época.
"Eran tiempos en los cuales muchos artistas habían dejado también de hacer obra plástica para comprometerse con lo político -recuerda Noé-. Sin tener el quehacer artístico y en crisis militante, asumí mi gran angustia y la necesidad de una terapia psicológica".
Recomendado por un amigo fue a ver a Simoes, a quien trataba de usted. Le inspiraba respeto ese psicoanalista "freudiano ortodoxo prelacaniano", en apariencia más estructurado que él. Iniciaron una terapia que se prolongó hasta fines de 1971, y volvieron a tener encuentros ocasionales durante los dos años siguientes.
Aquellos dibujos primarios inspiraron otros, realizados con técnicas más sofisticadas. En 1975, Noé regresó a la pintura y al año siguiente viajó a París, donde viviría con su mujer y sus dos hijos hasta 1987.
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En la década de 1990 sintió la necesidad de retomar el contacto con Simoes. Los tiempos habían cambiado, y la libertad era mayor en todo sentido. En cada reunión decidían cuándo sería la próxima sesión, y comenzaron a tutearse. Pronto se hicieron amigos. "Algunas de tus características -recuerda Noé en su prólogo del libro- eran la amplitud intelectual, tu gran sensibilidad e inteligencia perceptiva y el gran respeto por el otro".

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Con el cambio de milenio, los dibujos realizados en terapia se expusieron en el Museo de Arte Moderno de Buenos Aires y llegaron los reconocimientos: el Konex de Brillante a las Artes Visuales (2002); la representación de la Argentina en la Bienal de Venecia (2009); un libro autobiográfico -compuesto por dos tomos que pesan juntos cinco kilos (El Ateneo, 2015)-, y una gran muestra retrospectiva en el Museo Nacional de Bellas Artes (2017), que inauguró bailando, a los 84 años. La terapia había cumplido su función.

C. CH.

lunes, 7 de agosto de 2017

LUIS FELIPE NOÉ EN EL BELLAS ARTES

Mirada prospectiva.Hasta el  20 de septiembre, en el Pabellón de exhibiciones temporarias, MNBA, Av. del Libertador 1473. Martes a viernes de 11 a 20, sábado y domingos de 10 a 20. Gratis
Luis Felipe Noé: una mirada hacia 60 años con la pintura
En el Bellas Artes, el artista inaugura una gran retrospectiva;
Luis Felipe "Yuyo" Noé se lo ve feliz. Recorre apurado y sonriente el montaje de Noé.
Mirada prospectiva en el Museo Nacional de Bellas Artes, la muestra que inaugura este martes y recorre sus 60 años con la pintura. Aclara que fueron más, y que seguirá sumando millas. "Uno no envejece al cuete... bueno, algunos sí, otro no. Yo estoy muy contento de estar en una etapa muy productiva a mis 84 años. Estoy activo y creo que en una muy buena época. No me voy a comparar con ellos, pero hay ejemplos de artistas que lo mejor que hicieron fue de viejos: Tiziano, Monet, Matisse, Hokusai. Para la valoración definitiva de los artistas, creo que tienen especialmente suerte los que mueren muy jóvenes o los que mueren muy viejos."
Tiene planeado publicar dos libros de dibujos y acaba de entregar a imprenta otro más, El caos que constituimos, que publicará el museo. "Lo terminé hace dos horas. El caos somos todos nosotros, nos involucra. Va a estar dedicado al caos, que me ha acompañado toda mi vida, o algo así", dice entre risas. Ocupa todo el centro de la sala su obra más reciente y arriesgada, Entreveros (2017). Se trata de una gran instalación de pintura sobre estructuras angulares, con zonas con retratos en relieve y composiciones de espejos rotos, desplegada sobre una superficie espejada y psicodélica. Todas las instalaciones que ha hecho son una búsqueda de representar el caos.
"En 1965, en su libro Antiestética, Noé expresó la necesidad de asumir el caos, no en oposición al orden, sino como una nueva dinámica de funcionamiento de un mundo en permanente cambio. Esta exposición analiza los aspectos centrales de la obra de Noé, a través de los cuales desarrolló su «estética del caos», donde el pasado hace eco en el presente y se proyecta al futuro", explica la curadora, Cecilia Ivanchevich.
La muestra no sigue un orden cronológico sino que plantea tres claves de lectura que pueden rastrearse en la "estética del caos". La conciencia histórica aparece cuando el artista es testigo de su época para apropiársela y evocarla a través de la cita, la denuncia y la ironía. "En la visión fragmentada, Noé, consciente de sus coordenadas geográficas y temporales, replica en las formas la fragmentación que observa en la sociedad", dice la curadora. Por último, la línea vital va desde 1957 hasta la actualidad, y representa la línea a mano alzada que recorre el papel y la tela.
Seis décadas en seis pinturas por Noé
Los 60: Introducción a la esperanza, 1963, 201x214 cm, óleo y esmalte sobre nueve bastidores entelados. "Esta obra forma parte de una segunda etapa mía y pertenece a la colección del museo. Ya en 1962 se produce una ruptura de tensiones, y quiero hacer más bien contrastes y oposiciones. El cuadro éste en realidad es una manifestación. Alguna gente me dice que se parece a Munch... pero yo creo que Munch debe haber visto una sola gran manifestación en toda su vida. Yo, toda mi infancia he visto manifestaciones peronistas. Me gustó poner los carteles afuera y el gris adentro, y con referencias que a alguno le parecerán insólitas, como aquel cartel que dice «Cristo habla en el Luna Park». Lo más realista que tiene el cuadro es ese cartel. Yo también fui periodista y trabajaba en La Prensa, y en esa época ese cartel estaba en todos lados. No me quería perder la nota, y fui hacerla. Era una conferencia organizada por los hermanos Basilio. A veces, lo más realista es lo más absurdo. Los carteles arriba prometen esperanza y abajo hay una multitud gris. Otro cartel dice «No nos dejan». Era la época en que a Perón no se lo podía mencionar.
Reflexiones sobre el amor, obra de los 70.
Los 70: Reflexiones sobre el amor, 1972, 55x76 cm, tinta sobre papel. "Es una consecuencia de una terapia que estaba haciendo. Mientras hablaba, dibujaba. Este dibujo lo hice en mi casa, pero está inspirado en aquellos. No estoy hablando del amor en sí, sino del amor cuando se constituye en un gran problema psicológico y mental. Por algo uno va a terapia. También fui porque no estaba pintando. Hacía instalaciones y las deshacía. Estaba muy neurótico. El retorno, antes que a la pintura, fue a los dibujos. Por eso en la muestra hay muchos dibujos, y unos cuantos son de la terapia."
Los 80: Descubrimiento del Amazonas, 1984, 200x300 cm, técnica mixta sobre tela. "Ya vivía en París, pero tenía nostalgia de Latinoamérica. Venía de tanto en tanto a hacer exposiciones, y en uno de esos viajes pasé por el Amazonas, y me fui con esa nostalgia. Volví a París y pinté ese cuadro. Históricamente está equivocado, porque hay un barquito, pero el descubrimiento del Amazonas fue por tierra. A la pintura volví en el 75, y la había dejado en el 66. Me había ido del plano con las instalaciones. Creía en la acción, en pasar la experiencia artística al plano social. Los 70 hablaron claramente para decirme «estás equivocado». Los 80 son otra época. Estaba en París porque no quería estar acá con los militares. Me habían visitado una vez en la época de Isabelita. Yo estaba preparando la exposición del regreso a la pintura en el 75 y estaba escribiendo el prólogo, titulado "Por qué pinté lo que pinté, no pinté lo que no pinté y pinto ahora lo que pinto". Sonó el timbre un miércoles, y por suerte yo no estaba dando clases. Abrí la puerta y había cuatro monos de civil apuntándome a la panza. No pasó nada, buscaron lo que no encontraron y cuando vino el Golpe, mi mujer, Nora, me pidió que me fuese por si acaso. Pronto nos dimos cuenta de que era mejor irnos todos. Nos quedamos once años en París, y mis hijos siguen allá".

Los 90: Introducción histórica, 1999, técnica mixta sobre tela, 84x215 cm. "Lo pinté de regreso en Buenos Aires, pero seguía nostálgico del continente. Es como un paisaje con referencias concretas a pequeñas cosas, y se trata más bien a Buenos Aires. Está la imagen de la fundación de la ciudad y un grabado viejo de la época de la colonia. Los 90 es un período de síntesis de experiencias, de querer orquestar mis distintas épocas. Ya estaba volviendo a algunas cosas. No me animaba a volver a las instalaciones, pero empezaba a jugar, a pintar del derecho y del revés. Por ejemplo, hice Estructura para un paisaje, que es bastidor por un lado y la tela por el otro. Tiene que ver con algo que me decían en los comienzos, en los 60: «Sus cuadros no tienen estructura». Entonces yo daba vuelta el bastidor y ¡se las mostraba!"
Descubrimiento del Amazonas.
2000: La violencia nuestra de cada día, 2005, 106x150 cm, acrílico, tinta y collage sobre papel. "El tema es claro. A partir del 2000 empecé a integrar el dibujo con la pintura. Así como antes me interesaba superar la diferencia entre figuración y abstracción, ahora, además, me interesa superar las barreras entre la línea y el color".
2010: CRAC, 2011, 220x300 cm, acrílico y tinta sobre tela, vidrio y madera. "Es lo mismo: siempre tengo nostalgia de portarme mal. Entonces hago estas cosas. A veces no me termino de portar del todo mal, porque tengo un sentido estético bastante agudo como para portarme realmente mal. Pero por lo general, me interesaría mandar al diablo todos los prejuicios y todas las estupideces que dicen los profesores de arte. En eso estaba cuando comencé y sigo ahora de viejo. Pero en el fondo hay algo que me traiciona: yo sé que soy un tipo sensible, y portarme mal, muy mal, no puedo".

Del pasado al presente
De 1961 a 1965, Luis Felipe Noé formó parte del grupo integrado por Ernesto Deira, Rómulo Macció y Jorge de la Vega, conocido con el nombre de Nueva Figuración. Vivió temporadas en Nueva York y en París. Actualmente vive en Buenos Aires. Desde 1959 realizó más de 70 exposiciones individuales en el país, Madrid, Nueva York, París y en las principales ciudades de América latina.

Mirada prospectiva. Hsta el  20 de septiembre, en el Pabellón de exhibiciones temporarias, MNBA, Av. del Libertador 1473. Martes a viernes de 11 a 20, sábado y domingos de 10 a 20. Gratis

M. P. Z.