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miércoles, 28 de agosto de 2024

OPINIÓN Y POLÉMICA


Milei y el misterio de los costos políticos y el apoyo
Luciana VázquezJavier Milei

¿Por qué Ariel Lijo para la Corte Suprema? ¿Por qué la opinión pública sigue apoyando al Gobierno en medio de un ajuste histórico? Esas son las dos preguntas claves que definen el momento político actual. También condicionan las oportunidades y límites futuros de la gestión de Milei: la gobernabilidad, el resultado electoral de 2025 y el legado libertario más allá de este mandato. La primera pregunta, la de Lijo, cae por ahora en el terreno de lo insondable político: es un agujero negro de la política mileísta que todavía no encuentra su fondo. Puede arrastrar a otras estrellas del firmamento ideológico al seno de la mayor opacidad.
El big bang político está en plena marcha. En su versión más inquietante, implica un pacto entre Milei, Cristina Kirchner, algún sector del radicalismo y sectores de Comodoro Py, entre otros, tomando por asalto la Corte Suprema. Milei convertido en el héroe impensado de la utopía kirchnerista de una Justicia a su medida. Dispuesto, incluso, a resquebrajar la paz interna de los libertarios y generar enfrentamientos. “No estoy de acuerdo con la candidatura de Lijo”, dijo la vicepresidenta Victoria Villarruel para diferenciarse. Otra vez el “¿por qué?”: ¿por qué Milei está decidido a pagar ese costo ante la única dirigente política de la Argentina que le gana en imagen positiva?
Sobre la segunda pregunta, la del apoyo popular, hay una certeza: el control de la inflación es el eje de esa respuesta, aunque no la agota. En ambos temas, Milei decidió pagar costos políticos extremos. Pero hay una diferencia sustancial entre uno y otro. En un caso, bajar la inflación, el correlato es virtuoso tanto para la macroeconomía y la gente como para el Gobierno. En el otro, el de Lijo, el efecto es el contrario, la pérdida de calidad democrática de la Argentina y una merma en la credibilidad anticasta del Presidente. El costo del ajuste es paradójico: es alto, pero le vuelve al Gobierno en logros económicos y opinión pública a favor. El costo Lijo, en cambio, es un misterio lleno de signos negativos. Por eso el “¿por qué?” se vuelve tan urgente.
Sin embargo, la cuestión de los costos políticos está llena de grises. Aun el peor costo político, el de Lijo, parece no tener impacto significativo en la opinión pública en el corto plazo. Hay datos nuevos del ya clásico índice de confianza en el gobierno que elabora la Universidad Di Tella con base en una encuesta nacional. Todos los indicadores son positivos: de julio a agosto, el índice mejoró en un 6,8 por ciento. La mejora se dio en todos los componentes del indicador: “preocupación por el interés general”; “valuación general del Gobierno”; “eficiencia en la administración del gasto público”, con una mejora del 14,2 por ciento; “honestidad de los funcionarios”, y, por último, “capacidad para resolver los problemas del país”, un crecimiento del 5,6 por ciento.
Semejante mejora en la confianza del Gobierno se registró en el mes en que el tema Lijo dominó parte de la agenda y la reactivación económica todavía no se hace sentir significativamente. Otra vez se impone el “¿por qué?”.
El contraste entre el nivel de ajuste y el apoyo de la opinión pública al Gobierno encuentra una respuesta emocional en la inflación contenida. El Gobierno hizo fácil lo que parecía imposible: bajar la inflación. Contener la inflación es mucho más que un dato económico; es un dato emocional y de salud mental.
Un estudio realizado entre 2020 y 2023 sobre “estrés debido a la inflación” en Estados Unidos, publicado en el International Journal of Environmental Research and Public Health, determinó que “más de tres cuartos de adultos en edad de trabajar experimentaron estrés debido a la inflación”. Es más: aun cuando la inflación caiga, los niveles de estrés por inflación pueden ser más prevalentes. “Los resultados sugieren que el aumento de precios puede tener efectos acumulativos de estrés a lo largo del tiempo”, dice la publicación.
En esos datos se vislumbra la potencia que tiene el logro del Gobierno en el tema inflación y más en el caso argentino: bajar la inflación acarrea un alivio casi ancestral en la opinión pública. El alivio de sacarse de encima una mochila que pesa de generación en generación. Como preocupación coyuntural desaparece en las encuestas empujadas por otras urgencias como el empleo o el salario real.
El costo político del ajuste que el Gobierno paga converge con un objetivo social y políticamente virtuoso. El ordenamiento de la macroeconomía termina resultando requisito imprescindible de una democracia de mayor calidad en otra versión: una que logra una paz social experimentada en el día a día de la familia. Porque hay una lección que el cambio cultural a la Milei deja cada vez más clara: que una macro ordenada, por su solo funcionamiento racional, es capaz de generar efectos positivos y sin necesidad de mediar discursos ampulosos en torno al Estado presente. El presupuesto hogareño diario relativamente bajo control como la muestra de una política que la opinión pública está dispuesta a bancar. El balance macro se vuelve un bien común a defender y condición, entre otras cosas, de la estabilidad mental de la ciudadanía: así de profundo cala el tema inflación.
La Argentina queda camino de alinearse con Chile, Uruguay o Perú: de izquierda a derecha, la presidencia de Milei insiste en inscribirse en la saga de sucesivos gobiernos regionales que defienden el balance macroeconómico como parte de los procesos democráticos. No hay una relativización del déficit fiscal con pretensión moral
El caso testigo es Perú: una macroeconomía saneada, aunque se dé una sucesión de presidentes renunciados, suicidados, destituidos y presos. Esa saga de inestabilidad política contrasta con la política de Estado permanente que se practica desde el Banco Central de Julio Velarde, quien es su presidente desde 2006 no importa quién esté en el poder. En su viaje extraoficial a Chile, a principios de agosto, Milei subrayó el sentido de ese logro macro. “Chile ha sido un gran ejemplo de lo que hay que hacer para sostener el desarrollo económico en el tiempo”, dijo. Un impensado elogio a Gabriel Boric, capaz de sostener el “modelo de prosperidad chileno” a pesar de su posicionamiento ideológico de izquierda.
Lo de Lijo y las negociaciones con el kirchnerismo para conseguir su nombramiento a cambio de ampliar la cantidad de miembros de la Corte Suprema es otra cosa. Ni el kirchnerismo se animó a tanto. O, mejor dicho, se animó, pero sin tener ya la fuerza política capaz de mover montañas que tiene hoy el líder de La Libertad Avanza, para bien y para mal. Con Lijo, Milei funda la nueva polarización de la política patria: Lijo versus anti-Lijo. El resultado de ese proceso funcionará como el principio de revelación que tanto atrae al Presidente.
La política judicial del Gobierno lo aleja de los países que el mileísmo admira. Y lo acerca, por ejemplo, al México de Andrés Manuel López Obrador y de su sucesora, Claudia Sheinbaum, que el mileísmo tanto rechaza. The Washington Post cuestionó la reforma judicial que busca la renovación del pleno de la Corte Suprema mexicana y la elección directa de jueces. “Acabaría con la independencia judicial”, señaló The Washington Post.
¿Cuándo empieza a cambiar la percepción sobre un gobierno y un presidente? La marcha universitaria de mayo representó un límite para el Gobierno, que registró: Milei se vio obligado a reconocer públicamente el aporte de la universidad pública. El tema jubilaciones tiene alguno de los componentes del debate universitario: una agenda transversal a las familias y de carácter preideológico. “Con los viejos, no” es un eslogan más potente que cualquier racionalidad macro.
Lijo en la Corte no impactará en la emocionalidad del argentino medio: la política de pactos lo sabe. Pero en el largo plazo será la política de Estado más persistente que deje Milei cuando ya sea historia: un miembro de la Corte Suprema dura más que cualquier presidente.

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Expulsarán a una diputada del bloque libertario
La bancada se reunirá hoy para definir la suerte de la mendocina; se le achacan sus acusaciones contra Menem y sus colegas por la visita a los represores en Ezeiza
Laura SerraLourdes Arrieta, junto a Oscar Zago y Rocío Bonacci, en Diputados
La diputada Lourdes Arrieta será expulsada hoy del bloque de La Libertad Avanza. Su salida es consecuencia de la crisis interna que desató la visita de un grupo de legisladores al penal de Ezeiza para entrevistarse con represores de la última dictadura militar. Arrieta, que formó parte del grupo, denunció luego a sus propios colegas de bancada, reveló conversaciones internas y buscó tomar distancia de la visita.
En la historia parlamentaria reciente se registra solo un antecedente de expulsión de un bloque legislativo. Ocurrió en 1997 y se trató nada menos que de la entonces senadora Cristina Kirchner, quien fue apartada por sus “compañeros” del bloque del PJ cuando su indisciplina partidaria y su prédica constante contra la gestión menemista se les hicieron intolerables.
Casi 27 años después se repite la historia, aunque con una libertaria –Lourdes Arrieta– como la protagonista que llevó al hartazgo a sus pares de bancada, al punto de que hoy la expulsarán de su seno.
Rompió todos los códigos, aducen, cuando presentó una denuncia penal contra el grupo de diputados por haberla llevado “engañada” al penal de Ezeiza para entrevistarse con represores de la última dictadura militar. Les revoleó los delitos más graves que puede cometer un funcionario público: coacción agravada, abuso de autoridad, violación de los deberes, conspiración y malversación de caudales públicos.
Le duró poco la ofensiva a la mendocina: la semana pasada el fiscal federal de Lomas de Zamora Sergio Mola pidió desestimar la denuncia, no sin antes calificarla de “pueril y carente de verosimilitud”, al punto de “herir la inteligencia”, según destacó en su dictamen.
Pero no fue el dictamen del fiscal lo que selló la suerte de Arrieta. Fue el puñal por la espalda que le clavó al presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem –así lo califican quienes rodean al riojano–, cuando insinuó que sabía de la visita al penal de Ezeiza.
Sucedió la semana pasada, ante la Comisión de Peticiones, Poderes y Reglamento de la Cámara de Diputados. Convocada para dar su testimonio sobre lo sucedido en el penal, Arrieta aseveró que tanto el diputado entrerriano Beltrán Benedit –el organizador de la visita– como Menem deberían dar las explicaciones del caso.
“No me voy a subir a una combi sin algún tipo de aval político. Soy una persona orgánica que respeta la institucionalidad y la palabra del presidente de la Cámara como de mis pares”, enfatizó Arrieta. Y exigió: “Las sanciones deberían comenzar por quienes la organizaron y por quienes brindaron las herramientas para que sucediera. Tanto Beltrán Benedit como Martín Menem deberían dar explicaciones al respecto”, asestó. Ayer, en diálogo con Radio Con Vos, volvió a señalar al riojano.
Esas palabras fueron el golpe de gracia para Arrieta. Menem, quien no bien estalló el escándalo afirmó que él no estaba al tanto de la visita de sus compañeros a Ezeiza, no toleró verse desautorizado. No imaginó que Arrieta iba a traicionarlo de esta manera: junto a la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, Menem le había confiado a la diputada el armado del partido de La Libertad Avanza en Mendoza, armado que derivó en otro escándalo, también protagonizado por Arrieta, con la recolección de avales truchos, con personas fallecidas y militantes de otro partidos que aparecieron en las listas.
Pese a todo, Menem y los suyos intentaron contenerla para que el conflicto no escalara, cuentan en el entorno del riojano. Pero pronto entrevieron que la estocada dirigida directamente al presidente de la Cámara podía tener un instigador encubierto: el kirchnerismo.
Sospechas y traiciones
Las miradas apuntaron al abogado de Arrieta, Yamil Castro Bianchi, el mismo que denunció al diputado de Pro Gerardo Milman por supuesta malversación de fondos públicos cuando arreciaban sobre él sospechas sobre su involucramiento en el atentado contra Cristina Kirchner. Previamente había denunciado a María Eugenia Vidal, también de Pro, por enriquecimiento ilícito.
Prevenido de que su clienta –Arrieta– podría sufrir algún tipo de apremio por parte de sus compañeros de bloque luego de su testimonio en la comisión, al día siguiente el abogado se instaló en la Cámara de Diputados. Ese jueves por la tarde se iba a celebrar una reunión de la bancada y la mujer le había pedido que estuviera cerca, por las dudas.
Arrieta no se equivocaba en sus prevenciones. Nicolás Mayoraz y Lisandro Almirón no tardaron en recriminarle, en duros términos, su actitud contra Menem y sus compañeros de bloque. La acusaron de haber mentido. Al verse increpada, la mendocina, presa de un ataque de nervios, devolvió con gritos los reproches. Frente a Menem, denunció que “le hicieron una cama” y que había recibido amenazas de muerte. Nadie le creyó.
Fue tal el tumulto dentro del salón que el abogado ingresó al rescate de su clienta. Poco después ambos radicarían en la Justicia otra denuncia, esta vez por violencia de género. La reunión de bloque continuó un rato más: fue entonces cuando comenzó a barajarse la posibilidad de expulsar a la mendocina del bloque.
Tal vez a sabiendas de que su suerte estaba echada, Arrieta se dedicó el último fin de semana a terminar de enlodar a sus compañeros de bloque. El sábado expuso las conversaciones por chat que revelarían que casi todos en el bloque sabían de la organización de la visita a Ezeiza. Luego filtró en su cuenta oficial de X un proyecto de ley y un decreto reglamentario que, aseguró, fueron diseñados para beneficiar a los represores con la prisión domiciliaria.
La diputada Arrieta encendió el ventilador y no parece dispuesta a callarse. El kirchnerismo intentará aprovechar el escándalo en la Comisión de Peticiones, Poderes y Reglamento, que se reunirá nuevamente mañana para definir qué hacer con los diputados libertarios y su excursión a Ezeiza. Los kirchneristas duros buscarán alguna expulsión. Los opositores dialoguistas, sin embargo, no creen que el episodio, aunque polémico, sea para tanto. 

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miércoles, 8 de mayo de 2024

OPINIÓN Y POLÉMICA


Milei y un viaje capitalista a Marte en 150 días
El Presidente inscribió su gobierno en una gesta épica ya no sólo de los argentinos sino de la “especie humana” toda: la defensa de los valores de la civilización occidental y del capitalismo estilo Musk como su máxima realización
Luciana Vázquez

Javier Milei..Alfredo Sábat
Mucho más que una defensa del libre mercado. Mucho más que un alegato a favor de sus primeros meses de gestión. Este lunes, en la Milken Institute Global Conference, Javier Milei dio un salto de escala en su visión del caso argentino y del proceso de cambio global que sirve de telón de fondo. Fue un discurso curioso: con imágenes y analogías atípicas en la retórica política de los presidentes, Milei desreguló también la normalidad de la palabra política. Optó por una mezcla articulada de futurismo social, cruzado con teoría evolutiva de la especie humana y el señalamiento del empresario aventurero y su egoísmo atávico, inscripto en la especie, como la máxima realización de esa aventura evolutiva, con beneficio para todos, no sólo para los ricos. Una superación individualista sin el atajo “moralista”, en términos de Milei, de la justicia social. La huella de la filósofa Ayn Rand, una de las musas de las ideas libertarias, en cada oración del discurso presidencial. Toda una novedad para la historia política argentina: un síntoma de una transformación única de lo esperable en un político, y de lo aceptable para la ciudadanía. ¿Otro signo de cambio de época?



El viaje de Milei al exterior dejó en claro el tamaño de la utopía global con la que se esfuerza en soñar hoy y el rol que le atribuye a la Argentina en ese horizonte. Cuando la crisis argentina no lo interrumpe, Milei se dedica a pintar en el lienzo mundial una percepción del momento histórico y de su rol para interpretar como pocos la imagen autoconstruida de una poderosa élite planetaria de hombres y mujeres de negocios.
“Es un economista, un libertario y un especialista en crecimiento económico”: así lo describió Conrad Kiechel, un directivo del Milken Institute. “Sólo dos años después de entrar en política, fue elegido presidente de la Argentina con 14 millones de votos, la mayor cantidad de votos obtenidas por un presidente en la historia argentina”, señaló. Para el poder del mundo de los negocios, Milei representa el poder del voto popular que, además, entiende la lengua de los negocios.
¿Milei como un vocero privilegiado de la casta? No para Milei, que planteó su propia polarización en el mundo de la élite. “De Davos a la Conferencia del Milken Institute es como ir de Woodstock al VIP de la élite global”, define un argentino del mundo de los mercados que conoce el paño. Del barrio más progre dentro de la gobernanza política y de negocios al rincón más depurado de ese universo. Milei cuestionó a los burócratas de Davos y elogió a los empresarios-benefactores del Milken Institute. A ese lado de la grieta le planteó una idea de la libertad que encuentra, efectivamente, más apoyo en el mundo de los negocios globales que en la política. De Milken y Musk, con un cameo de Trump, cercano a ambos y a las ideas que cuestionan la corrección política del progresismo político, y de ahí a Mercado Libre y Marcos Galperín en la Argentina: la política de Milei como una versión de la visión política cada vez más tallada en la lógica de los negocios: libertarianismo de mercado.
Karina y Javier Milei, Elon Musk y Gerardo Werthein
Tanto en Davos como en la conferencia de Los Ángeles sobrevolaron datos que ratifican la potencia social y política con la que se autopercibe el mundo de los negocios competitivos y globales. Surgen de los reportes globales 2023 y 2024, el Trust Barometer, de la consultora Edelman, basados en una encuesta conducida de forma online entre 32.000 personas de 28 países, incluida la Argentina. En confianza percibida, la Argentina está tercera por los niveles de “desconfianza”. Los gobiernos en general inspiran menos confianza que el mundo de los negocios: se ven como menos competentes y menos éticos. Y respecto de la confianza a la hora de introducir innovaciones, el mundo de los negocios se lleva la mayor cuota de confianza, aún entre los ciudadanos de ingresos más bajos: 50 por ciento de confianza para los gobiernos; 59 por ciento para el mundo de los negocios
En su presentación de ayer en Los Ángeles, el Presidente inscribió su gobierno en una gesta épica ya no sólo de los argentinos sino de la “especie humana” toda: la defensa de los valores de la civilización occidental y del capitalismo estilo Musk como su máxima realización. “No quiero dejar de celebrar el esfuerzo de mi amigo Elon Musk por pisar Marte porque entendemos que la exploración espacial está a la altura de nuestro destino como especie exploradora”, dijo. Un pequeño paso para la humanidad, un gran paso para los argentinos.
Milei llegó a Estados Unidos cargado de metáforas. “No tenemos que perder la fe en esa ambición primal que los humanos tenemos como guía. Somos una especie de exploradores, de creadores, de inventores y es el empresario aventurero, no el burócrata de escritorio, la clase de hombre que encarna en el presente esta cualidad atemporal del espíritu humano”, planteó. “Hemos puesto hombres en la Luna y ahora miramos a Marte. Y lo hemos hecho gracias a la ambición y el optimismo de hombres como ustedes que se asocian entre sí en pos de la búsqueda de la propia felicidad”, insistió.
Su presentación en el Milken Institute, y también las declaraciones a la BBC que se conocieron ayer, llegan justo esta semana, cuando se retoma la batalla de la Ley Bases. Milei lo hizo de nuevo: otra salida del país en un rol atípico de Presidente y explorador fan del mundo de los negocios que también desarma el modus operandi de las visitas presidenciales. Milei y su vuelta al mundo en ciento cincuenta días de gestión con dos objetivos centrales. Por un lado, consolidar un poder débil en lo institucional que requiere el apoyo continuo, casi diario, de la gente, no importa si se trata de los argentinos de a pie o de las élites de los negocios globales. Por eso las salidas repetidas al exterior: para reforzar todo el tiempo la imagen que le devuelve ese espejo, la mejor de sus versiones posibles.
Milei recurre otra vez al lienzo planetario para reafirmar su autopercepción como líder de un cambio histórico de la Argentina y la percepción de la Argentina como un leading case para el mundo. A partir de su gestión, Milei propuso a una Argentina como ejemplo a seguir: “Mientras que en el resto del mundo las ideas de la libertad están bajo asedio, en la Argentina se erige una fe renovada en ellas”, sintetizó. El mundo se ve atrapado por “el chamanismo económico” de los Estados de bienestar mientras la Argentina entra en “el sendero de la razón” y “consenso procapitalista”. Su triunfo electoral le sirve como prueba. Respecto del pasado, la Argentina también es un caso: es el contrafáctico hecho realidad de lo que pasaría en el mundo si la restricción de la libertad lograra triunfar. “Vengo de la Argentina donde todo esto, tristemente, ya ocurrió. Los argentinos somos profetas de un futuro apocalíptico que ya hemos vivido”, planteó.
Por otro lado, su veinte mil leguas de viaje en avión ahora también se justifica en la búsqueda abierta y directa de inversiones, no de financiación: la distinción es del propio Milei. La inversión del mundo de los negocios como la culminación genuina de un proceso donde los roles quedan bien claros: el Estado genera las condiciones; el sector privado hace. El desafio de Milei es que esas palabras concreten la lluvia de inversiones que quedaron en meras promesas en el pionero de las ideas liberales, el expresidente Macri.
El discurso de Milei tuvo de todo. Hubo cita del papa Joseph Ratzinger, en oposición velada al papa Francisco, un defensor de “las ideas bien pensantes de querer ayudar al prójimo”, como definió en su conferencia, alertando sobre lo mismo que cuestiona Milei: un alejamiento de Occidente y del capitalismo de los valores que lo fundaron, y que generaron prosperidad. Hubo una alusión implícita pero indudable al filósofo Baruch Spinozza y su crítica a las “pasiones tristes”, las que se apartan de la potencia constructiva del ser humano. Hubo referencias a Hayek, por supuesto, y a la “tarea de descubrimiento del mercado”. Hubo una redefinición del concepto de “responsabilidad social empresaria”, tan mentada en el mundo corporativo: “La responsabilidad social del empresario es ganar dinero y eso solo puede hacer sirviendo al prójimo con bienes y servicios de mejor calidad”, desafió Milei. Hubo, incluso, elogios para el capital humano argentino y el rol de las universidades: “Tenemos recursos formados en universidades locales que son líderes en la región, el país con más Premios Nobel de América Latina y con más unicornios per cápita de la región”, destacó. También remarcó la capacidad de “ciudadanos entrenados al calor de una vida entera de volatilidad económica”.
En la entrevista con la BBC, hubo matices sobre otro tema central: los tiempos y plazos de la mejora y del rebote. “Hacer milagros es caer en la emisión”, dijo. Nada de promesas de rebote en V, una de las expectativas más problemáticas generadas por su gobierno. Desde su asunción, Milei fue eficaz en plantear la magnitud del problema. La velocidad de la mejora es una de sus promesas más difíciles de cumplir. Ahí depende de los hombres de negocios.

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Un nuevo escándalo impacta en la titular de la Aduana
El contrabandista Szlaien, cuya empresa le prestó dinero a la funcionaria, estuvo detenido en la causa por supuestas operaciones millonarias con el dólar blue
Camila DolabjianGuillermo Michel, exjefe de la Aduana, junto a Rosana Lodovico, que lo sucedió con la llegada de Milei
En octubre del año pasado, en medio del proceso electoral y de una volatilidad cambiaria extrema, el gobierno de Alberto Fernández encontró un chivo expiatorio. Guillermo Michel, director de Aduanas de ese entonces y ligado al entonces ministro de Economía Sergio Massa, encabezó una cacería en las “cuevas” de la City porteña que, consideraba, habían provocado la suba del dólar blue por operaciones internacionales que totalizaban US$350 millones.
Ivo “el Croata” Rojnica y Federico Pulenta fueron los apuntados por el Gobierno. Ambos quedaron imputados en la causa que tomó inicialmente Federico Vi llena. Detrás de ellos, se detuvo a una decena de personas entre las que estuvo Claudio Gabriel Szlaien, el prestamista de quien era la mano derecha de Michel (su subdirectora de Operaciones Aduaneras Metropolitanas) y actual jefa de la Aduana, Rosana Lodovico.
Durante esos meses de 2023, la Aduana realizó persistentemente operativos de allanamiento en supuestas “cuevas”, bancos y departamentos, donde fueron hallados millones de pesos. Allí se recuperaron, en manos de los agentes aduaneros, cajas de documentación que vinculaban a esa presunta organización criminal con quienes operaban a través de ella. Uno de esos habría sido, según los documentos judiciales, Szlaien, dueño de Promarlon, la empresa que le concedió un préstamo de US$250.000 a Lodovico y a su marido, también empleado de la Aduana, Luis Antonio Bocassi.
“Por el volumen de sus operaciones, es posible que la financiera Nimbus marcara el pulso del mercado del blue: en las oficinas de Rojnica se encontró un cronograma con fechas que decían ‘salto’ y tenían exacta correlación con los días en los que se registraron subas en la cotización de los paralelos”, difundió la Aduana, el 13 de octubre de 2023.
Pese a la cercanía de esa investigación con su rol en la Aduana, al ser consultada por por la la nacion deuda con Promarlon –que todavía no fue saldada–, Lodovico aseguró desconocer los negocios de esa empresa y a su dueño, y dijo que podría haber tomado el préstamo de esta empresa como “de cualquier otra”.
Con el cambio de gobierno, el foco sobre esta “banda criminal” se dispersó, pero un mes y 20 días después de que el juez federal Federico Villena procesó a los imputados por los delitos de lavado y asociación ilícita ytrabós obre Roj ni ca“un embargo récord en la historia penal”, por $100.000 millones, la Sala II de la Cámara de Apelaciones en lo Criminal y Correccional Federal porteña anuló la decisión del juez y los imputados fueron beneficiados con la falta de mérito. Se dictó su “inmediata libertad”.
Villena, en primera instancia, había sostenido que partir de los elementos probatorios recolectados se constató que la organización investigada concretó al menos 4763 transferencias de dinero por una suma de US$348.196.900. “Para ello utilizaron diferentes sociedades, ocultando el origen ilícito de los fondos puestos en circulación en el mercado”, detalló el juez en su resolución. Pero a las semanas se declaró incompetente y resolvió enviar la causa al juez Marcelo Martínez de Giorgi.
La resolución de revocar la decisión de Villena apuntó a falencias en la recopilación de las pruebas y “arbitrariedad” en el proceso. “Habrá de declararse su nulidad y encomendar al juez que [...] emita un nuevo pronunciamiento que resuelva las situaciones procesales de los indagados con la celeridad que el caso requiere”, estableció el fallo del tribunal, firmado por Martín Irurzun, Roberto Boico y Eduardo Farah.
La deuda de US$250.000 fue tomada por Lodovico y Bocassi a fines de 2022, dos meses después de que Szlaien se acogiera a una moratoria para pagar las deudas ocasionadas por contrabando grave, en un proceso que tramitó en el Tribunal Oral Federal de San Martín N° 5. En ese entonces, para lograr suspender la acción penal, se requirió el visto bueno de la Aduana. Sin este, el proceso habría llegado a juicio oral, como había solicitado el fiscal.
El fallo que habilitó que se acoja al régimen de pago en seis cuotas tuvo una disidencia. La jueza María Claudia Morgese Martín dijo: “Es que, tal como fueron descriptos los hechos en el requerimiento de elevación a juicio –más allá de la calificación legal allí adoptada–, estamos frente a un proceso seguido a una supuesta organización ilícita destinada al contrabando a gran escala. Dicha figura no está comprendida en el instituto de suspensión y eventual extinción de la acción penal previsto por la ley 27.541 (y su modificatoria ley 27.562). Además, considero que la presunta intervención de funcionarios aduaneros en la maniobra común impide la suspensión pretendida”.
El viernes ingresaron dos denuncias contra Lodovico. Fueron realizadas por Marcela Campagnoli y por Yamil Santoro, por separado. El planteo de Campagnoli recayó en el juzgado de Lijo, candidato de Milei a la Corte Suprema 


La denuncia penal contra Lodovico quedó en manos de Lijo
La Coalición Cívica recusó al juez, cuyo hermano fue socio del cuñado de la jefa de la Aduana; el Gobierno la mantiene en el cargo
Camila Dolabjian
El juez federal Ariel Lijo, uno de los dos candidatos de Javier Milei para integrar la Corte Suprema de Justicia, recibió por sorteo la denuncia penal presentada contra Rosana Lodovico, la titular de la Aduana, por el préstamo de US$250.000 que tomó de una empresa que admitió un hecho de contrabando.
Se trata de la causa promovida por la diputada Marcela Campagnoli (Coalición Cívica), que ayer recusó al juez. Un argumento central es que Alfredo Lijo, hermano del magistrado, constituyó una sociedad con el cuñado de Lodovico y también empleado de la Aduana Alejandro Omar Lucano.
El Gobierno, por el momento, mantiene a Lodovico en su cargo. “No hay ninguna determinación tomada”, dijo ayer el vocero presidencial, Manuel Adorni. La denuncia de Campagnoli pide a Lodovico se la investigue por los presuntos delitos de cohecho, lavado de activos, incumplimiento de los deberes de funcionario público y negociaciones incompatibles con su cargo.
Lodovico era la segunda de Guillermo Michel, un funcionario ligado a Sergio Massa. Al llegar Milei a la presidencia, Michel dio un paso al costado y la administración libertaria ascendió a Lodovico.
Campagnoli publicó ayer en su cuenta de la red social X: “Pueden creer que la denuncia que presenté el viernes contra la titular de Aduana cayó en el juzgado del juez Lijo. Recusaremos debido a los vínculos que unen a los hermanos Lijo, un funcionario de la Aduana y la causa de la mafia de los contenedores”.
En 2018, Alfredo Lijo y Lucano crearon una empresa con sede fiscal en uno de los domicilios de Lijo, en Puerto Madero. El objeto de Frekual SA era amplio: incluía actividades inmobiliarias, incluida la compraventa de propiedades, loteo, desarrollo de proyectos y prestación de servicios de alquiler; construcción de inmuebles y constitución de prendas; como también actividades financieras tales como otorgamiento de préstamos, negociación de títulos y fideicomisos, entre otros instrumentos. La esposa de Lucano es Alejandra Marta Lodovico, también empleada de la Aduana y hermana de Rosana Lodovico.
Justamente, en la denuncia a Lodovico hecha por Campagnoli, incluyeron como posibles autores a Lucano no solamente por su posible rol en las maniobras alrededor del préstamo con Promarlon, la empresa que le concedió el préstamo de US$250.000 a Lodovico y su exmarido, sino también por esa sociedad.
“Lucano sería engranaje esencial entre los jueces federales, la Aduana y aquellos que pretenden beneficiarse”, menciona la denuncia de Campagnoli, que solicitó el levantamiento del secreto financiero. También fue denunciado Luis Antonio Bocassi (exmarido de Lodovico y jefe de la Sección Encomiendas Postales Internacionales de la Aduana).
“En virtud de noticias periodísticas, hemos tomado conocimiento de maniobras posiblemente ilícitas compatibles con hechos de cohecho (dádivas) recibidos por parte de Lodovico, Bocassi a través de un ‘préstamo’ de US$250.000 que le habría hecho Promarlon SA por orden de su presidente, Claudio Gabriel Szlaien, mientras la empresa se encontraba siendo investigada por contrabando”, destacó Campagnoli
En agosto de 2022, dos meses antes de darle el crédito a Lodovico, Szlaien se acogió a una moratoria para pagar deudas aduaneras ocasionadas por el contrabando agravado que admitió la empresa. Para poder ingresar al régimen de pago, requirió el visto bueno de la Aduana, donde Lodovico secundaba a Michel. Con los US$250.000, Lodovico compró una casa de veraneo en Canning.


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