Mostrando las entradas con la etiqueta SISTEMA EDUCATIVO. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta SISTEMA EDUCATIVO. Mostrar todas las entradas

lunes, 23 de octubre de 2017

EDUCACIÓN; ÚNICA Y MEJOR SALIDA


Educación: trabajar para un muy bien 10
Urge modificar nuestro sistema educativo y una propuesta innovadora recientemente lanzada trabaja en esa dirección
Nos cansamos de escuchar que el futuro se asocia indefectiblemente a la calidad de la educación que sepamos brindar para construirlo. Los consensos sobre las políticas de Estado, a los que tanto nos cuesta arribar, deberían centrarse en esto.


Pareciera que, incluso, nos hemos acostumbrado a las escandalosas cifras que denuncian la gravedad de la situación. El 52% de los menores de 15 años no comprende lo que lee y sólo el 44% termina el secundario. El abandono, el ausentismo y la repitencia confirman que la calidad de nuestra educación está, desde hace años, en emergencia.
No basta con medir los conocimientos que los alumnos han adquirido. Urge repensar la transformación de todo el sistema, incluidos el formato del aula y la pedagogía utilizada. Por un lado, ampliando el foco para incluir valores y competencias cognitivas y socioemocionales de los estudiantes y sus aprendizajes. Por el otro, impulsando también cambios profundos en docentes y directores, con reformas estructurales indispensables ligadas a su formación y a la reformulación de su carrera para que no sean, como muchas veces ocurre, actores solitarios y desmotivados en las aulas, sin acceso a pedagogías innovadoras y atractivas con las que entusiasmar al alumno. Está claro que si las políticas vinculadas con la docencia y las pedagogías no se modifican, el sistema no presentará los cambios de fondo necesarios.


En este contexto y en esa dirección hay que destacar y celebrar el nacimiento de una valiosa iniciativa educativa que ha tenido su origen en una esfera distinta a la del Estado y que ha logrado suscitar las voluntades de empresas (Santander Río, Despegar.com, Globant, Adecoagro, Pampa Energía, Telecom, Telefónica, Toyota, BBDO, Edenor, Fibertel, Samsung, YPF, Ángel Estrada, Muchnik, Competir, Educatina, Educaria, Tinta Fresca), medios de comunicación (los agrupados en ADEPA, entre los cuales están Clarín y LA NACION), especialistas (Educar 2050), conocidos referentes (Alfredo Leuco, María Laura Santillán, Julián Weich, Iván de Pineda, Juan Carr, Hugo Porta, entre otros) y OSC (Conciencia) con el nombre de MB10 (www.muybien10.org.ar). El lanzamiento tuvo lugar recientemente en la Biblioteca Nacional.


Conscientes de la urgencia y la importancia que reviste que la educación esté en el centro de la agenda de prioridades para el desarrollo del país, este proyecto plural, multisectorial y apartidario se suma como actor relevante para reclamar y trabajar en el fortalecimiento del sistema escolar, proponiendo vías concretas de mejora del sistema.
La flamante iniciativa se dirige a implementar prácticas de innovación pedagógica abiertas, plurales y participativas que fomenten el trabajo en red y colaborativo entre escuelas, alimentando la motivación de los docentes para una gestión eficaz con foco en el aprendizaje de los alumnos, que proponga el uso adecuado de todas las herramientas disponibles para el aprendizaje, especialmente las tecnológicas.
Muchos y variados factores inciden en el aprendizaje: ratio docente-alumno, materiales didácticos, infraestructura edilicia, entre otros. Pero las investigaciones a nivel regional y global muestran que el "clima del aula", construido a partir de esa particular relación entre docente y alumno y entre los alumnos entre sí, es la variable de mayor influencia para lograr un aprendizaje significativo.
Detectar líderes educativos capaces de motivar e incidir adecuadamente en el propósito de mejora de las escuelas, promoviendo las ideas fuerza de la iniciativa, resulta clave a la hora de intentar aplicar cualquier cambio.
Las políticas y propuestas de comunicación dirigidas a atraer a los candidatos más sólidos y motivados para la docencia de excelencia que necesitamos adquieren un peso estratégico al igual que los programas de formación inicial que han de ser equitativos y accesibles para todos y contemplar distintos elementos que garanticen su más alta calidad. Entre ellos, las prácticas deben ocupar un lugar central, y la conectividad es prioritaria para que puedan acceder a material valioso desde las plataformas digitales que nos ofrece Internet.
También busca asegurar que quienes actúen como formadores de formadores sean de primera línea. La capacitación docente debe contemplar especialmente a los directores de escuela, tanto en lo que hace a la gestión como en su rol de líderes pedagógicos.
La iniciativa plantea claramente lo que a veces parece insinuarse sin la debida contundencia: la Argentina necesita promover un nuevo paradigma de maestros, impulsando una nueva carrera docente con auténticos incentivos para especializarse y ascender sin tener que dejar el aula; que brinde tiempos y espacios institucionales rentados para que los propios docentes -quién mejor que ellos- colaboren en la reflexión y planificación de las mejores prácticas y estrategias para la enseñanza que imparten.
Se apunta a una formación continua y accesible para todos los maestros que sirva para promover y afianzar su constancia e interés por renovar los métodos de abordaje en las aulas. Esto incluye que participen en programas semipresenciales de la más alta calidad, que compartan buenas prácticas con colegas y que se establezcan los canales necesarios para que del intercambio surjan constantemente alternativas para mejorar la motivación y el aprendizaje de los alumnos.
Si el sistema no brinda al maestro el acceso a pedagogías innovadoras y atractivas, su motivación decaerá inevitablemente y los chicos perderán la oportunidad de recibir ofertas superadoras en las aulas. El objetivo es también lograr que los propios alumnos quieran ser parte activa del proceso de aprendizaje, y para ello indiscutiblemente deben encontrar la motivación adecuada. Por eso, las políticas deben apoyar prioritariamente el desarrollo profesional del docente y las condiciones para que pueda ejercer la profesión en un nivel más alto.
Si las políticas vinculadas con la docencia y la pedagogía no se actualizan, el sistema no va a lograr ningún cambio de fondo; la experiencia recogida hasta el presente así lo ha demostrado en forma muy dramática.
Hoy asistimos a escandalosas cifras de niños carenciados que no acceden a cubrir dignamente sus menores necesidades. Es innegable que el contexto incide en la capacidad de aprender de un chico, pero la ciencia ha demostrado que no es determinante. Trabajar para superar urgentemente esta situación no debe llevarnos a olvidar que todos los chicos pueden aprender y que aun un cerebro dañado por desnutrición puede generar nuevas conexiones neuronales con los estímulos apropiados. En este contexto, el peso que adquiere un buen maestro se agiganta, pues su capacidad para incidir en cada chico es enorme.
El trabajo que propone MB10 se enfoca en dos ejes prioritarios: por un lado, un modelo de innovación escalable o repetible en todas las escuelas del país, y por el otro, la comunicación de estas experiencias inspiradoras y virtuosas que fomenten su sostenimiento a lo largo del tiempo con el acompañamiento de figuras populares para ganar una mayor masividad.


En esta primera etapa, MB10 ya comenzó a trabajar en diez escuelas de la provincia de Buenos Aires en los distritos de Cañuelas, Lanús, Pilar y Tigre, en zonas de vulnerabilidad, apadrinadas por las mencionadas empresas y acompañadas por otras tantas que quieran sumarse al protagonismo que la cuestión educativa nos demanda.
Articular los conocimientos y los aportes privados, públicos y del sector de las organizaciones de la sociedad civil es fundamental a la hora de explorar los caminos posibles para mejorar el rendimiento escolar. Todos podemos sumarnos.
El compromiso es impostergable y el desafío nos recuerda que si la educación no pasa a convertirse en un problema de todos, la Argentina estará condenada a continuar por la triste senda de la decadencia.

miércoles, 22 de marzo de 2017

SISTEMA EDUCATIVO; SEBASTIÁN GALIANI


Sebastian Galiani






Recursos del sistema educativo y su performance en Argentina
La educación es uno de los temas centrales de debate en el mundo. Decíamos que mejorar el sistema educativo y sus resultados no era solo una cuestión de recursos. Señalábamos que mejores niveles educativos se pueden obtener o bien por un aumento en los recursos educativos, o por un cambio en el manejo de los mismos. La mayoría de los estudios se han concentrado en analizar los efectos de aumentos en los recursos (incrementos en el ratio maestros-alumnos o aumento del gasto para mejorar la calidad de los docentes o en materiales). Sin embargo, la evidencia proveniente tanto de estudios observacionales como de diseños experimentales parece indicar que los efectos de incrementos en los recursos son modestos para explicar la gran brecha educativa existente entre los países desarrollados y los países en desarrollo (ver por ejemplo Hanushek y Woessmann (2011) y Glewwe et al (2011)). Por ello, concluíamos que era necesario pensar en reformas en el management de los recursos. Solamente mayores recursos no nos darían un mejor sistema educativo. La experiencia reciente del sistema educativo argentino provee nueva evidencia sobre esta cuestión.
Recursos del sistema educativo argentino
Por medio de la Ley 26.075, sancionada el 21 de diciembre de 2005, se determinó que el gobierno nacional, los gobiernos provinciales y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires aumentarían la inversión en educación, ciencia y tecnología entre los años 2006 y 2010 según la siguiente tabla:


A partir del año 2010 las asignaciones de recursos y la meta de 6% se fueron prorrogando para los siguientes años (entiendo que la Ley 26.206 de 2006 hizo que esta meta fuera permanente. El presupuesto prorroga la asignación específica para la Nación (Artículo 7 de la Ley 26.075), mientras que para as provincias se requiere de leyes convenio. En el siguiente gráfico se presentan los porcentajes de gasto educativo para el período 2004 – 2016:



Como puede observarse, la meta fue alcanzada en 2009, pero en 2010 el gasto descendió a 5,4% del producto. A partir de 2013 alcanzó nuevamente el nivel propuesto y en 2015 y 2016 la meta fue superada. En el año 2015 el gasto en educación, ciencia y tecnología alcanzó el 6,6% del producto y en 2016 el 6,5%. En el período 2006 ­- 2016 subió de 4,6% a 6,5% del producto. Cabe aclarar que las metas fueron formuladas cuando la medición del PIB disponible tenía el año 1993 como año base, sin embargo estamos evaluando el gasto contra una meta calculada sobre el PIB que considera a 2004 como año base, el cual es más de 8% mayor que el anterior. El nivel de gasto real habría cumplido con la meta todos los años si se tomara la serie de producto con base en 1993 para su cálculo.
En el siguiente gráfico se compara el gasto destinado a educación, excluyendo erogaciones destinadas a ciencia y tecnología o cultura, para diferentes países (considerando el último año disponible) incluido la Argentina.


Nota: Se consideró el último dato disponible en las fuentes consultadas: Education Statistics (World Bank); IMF (GSF). Argentina: Gasto consolidado (Sec. Pol. Ec. – Min. Hac.).Para Argentina se tomaron las líneas II.1.1., II.1.2. y II.1.5. del Gasto Público Consolidado de la Secretaría de Política Económica, y para los restantes países el gasto del capítulo 9 del clasificador Cofog del Gobierno General, en la base GFS del FMI.
Puede apreciarse que el promedio del gasto en educación en Argentina (2010-2016) es mayor al de Chile (2013), que es un país con un nivel de desarrollo comparable (en términos de PBI per cápita ajustado por la paridad del poder adquisitivo, PPP). Respecto al promedio de América Latina y países de la OECD, Argentina también se ubica en niveles superiores de gasto en relación al producto. Los años 2015 y 2016 se destacan; pero ya en 2011 el gasto en relación al producto en Argentina superaba al de la mayoría de los países considerados.
Para complementar el análisis se presenta el siguiente gráfico, donde puede observarse la relación entre el gasto en educación y el PBI per cápita PPP. Se observa que Argentina, para su nivel de ingreso, presenta un gasto en educación superior al esperado. Este resultado se mantiene si controlamos por la estructura demográfica de los países.


Resultados del sistema educativo argentino
En el siguiente gráfico se exponen los resultados de la prueba PISA para Argentina, Chile y el conjunto de países de la OECD:

Los datos indican que Argentina se encuentra por debajo de Chile y el promedio de países OECD en las tres categorías de la evaluación PISA y para los tres años considerados. Lamentablemente, Argentina no fue incluida en la muestra de la prueba PISA 2015 debido al incumplimiento de un requerimiento técnico. Esto refleja que a pesar de que en los últimos años la evolución del gasto promedio en educación (como porcentaje del PBI) es creciente en Argentina (aproximadamente 30% superior entre 2006 y 2012), no se ha logrado una performance significativamente superior en los resultados educativos medidos a través de esta prueba.
También es decepcionante la trayectoria de la tasa de egreso de la escuela secundaria, que luego de crecer sin interrupciones durante 50 años se estancó en los últimos 15. El gráfico que sigue muestra la proporción de jóvenes que alcanzaron el título secundario al momento de tener la edad en la que deberían haberlo obtenido. Se observa que esta proporción no varió entre los años 2000 y 2015.



Fuente: elaboración propia en base a la Encuesta Permanente de Hogares, Indec.
Adicionalmente, la proporción de jóvenes que logran el título secundario a tiempo respecto del total cayó durante el período que va de 2006 a 2016.

Conclusión
Estos datos muestran nuevamente que para mejorar el sistema educativo argentino no alcanza con aumentar fuertemente sus recursos. Para mejorar el sistema, habrá que avanzar en reformas de fondo, que asignen el gasto eficientemente. Para ello, es imprescindible avanzar hacia el manejo racional de los recursos humanos del sector. Otra prioridad para mejorar la calidad educativa es la evaluación continua de estudiantes y docentes.
Una reforma de fondo requiere un trabajo fuerte de las provincias argentinas y no solo de la nación, ya que las primeras ejecutan tres cuartas partes del gasto educativo. El gobierno federal, no teniendo responsabilidad directa sobre la educación inicial, primaria o secundaria, invierte principalmente en la educación universitaria (1,0% del PIB) y en ciencia y tecnología (0,3% del PIB). Las provincias y municipios gastan 5,0% del PIB en el sistema educativo.
Nota : Sebastian Galiani es Secretario de Política Económica de la Nación Argentina.