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domingo, 5 de julio de 2020

STREAMING...., NÓRDICO



El crimen que vino del frío: cómo el scandinoir conquistó la pantalla

Hace poco más de veinte años la ficción literaria escandinava inició una pequeña revolución. El nombre que asoma como clave en esa joven tradición es el del sueco Henning Mankell, creador de la popular saga criminal protagonizada por el detective Kurt Wallander . Sus libros se convirtieron en best sellers de la noche a la mañana, su personaje llegó a la televisión, y ese universo bautizado como scandinoir -o nordic noir , siguiendo el mismo espíritu regional- dejó una estela que hoy sigue imborrable en la ficción policial contemporánea. Sin embargo, el mismo Mankell se ha desmarcado de la paternidad, y ha señalado a los suecos Maj Sjöwall y Per Wahlöö , una pareja de periodistas dedicados a la literatura, como los verdaderos artífices del fenómeno. Y si seguimos su pista, ya a mediados de los años 70 su novela Los terroristas presentaba al detective Martin Beck frustrando un atentado contra un mandatario estadounidense de visita en Suecia, en un entorno opaco e inquietante, definido por la ambigüedad moral y el clima hostil. La escritura franca de cuño realista, la obsesiva atención a los males sumergidos bajo la tranquila superficie de la socialdemocracia y las evidentes fallas del celebrado estado de bienestar escandinavo fueron los pilares para ese nuevo imaginario literario.
Wallander, la serie sueca que adaptó primero las novelas de Henning Mankell, con Krister Henrikson y Johänna Sällström
Habría que esperar hasta los años 90 y el éxito de la saga Wallander para que el fenómeno cobrara cuerpo y cruzara las fronteras hacia el resto del mundo. En 1997 se tradujo al inglés Asesinos sin rostro de Mankell y el crimen de una pareja de ancianos a manos de un inmigrante instaló otro de los tópicos que define al scandi noir : el miedo al extranjero como signo de la época. Unos años después Stieg Larsson , también periodista e investigador de temas raciales y escándalos políticos, ofrece un nuevo salto de popularidad con la saga Millenium . Los hombres que no amaban a las mujeres , publicada en 2005, desnuda la xenofobia y misoginia que subyace en una sociedad aparentemente equilibrada como la sueca, haciendo de su heroína Lisbeth Salander una extraña adalid de la justicia más allá de toda legalidad . Esa efervescencia literaria con epicentro en Suecia no tardó en encontrar eco en Noruega, con el éxito de Jo Nesbø , exfutbolista y rock star convertido en meteórica celebridad literaria. Anunciado como el nuevo Stieg Larsson, su novela El muñeco de nieve llegó a la lista de best sellers en 2010 y, como la saga de Larsson -primero en Suecia con la trilogía Millenium protagonizada por Noomi Rapace y luego en Hollywood, de la mano de David Fincher con La chica del dragón tatuado- , hizo su desembarco en el cine en 2017.
Noomi Rapace como Lisbeth Salander, la gran creación de Stieg Larsson que pasó de la literatura a la TV y después al cine, donde fue interpretada por Rooney Mara y Claire Foy

Las pioneras de la televisión
La atracción del mundo televisivo por este filón inagotable de ficciones nórdicas no podía demorarse demasiado. La primera de las exitosas adaptaciones fue la serie Wallander, estrenada en 2007 en la TV sueca y luego exportada al mundo. Allí el célebre detective de Mankell demostraba una y otra vez que el mal es ubicuo en el capitalismo contemporáneo y que sus tentáculos son mucho más difíciles de detectar que en la novela inglesa del enigma. Estas ficciones se apoyan en el tono sombrío y desencantado de la serie noire para desde allí delinear sus aspectos regionales: el entorno natural de los fiordos, el clima helado, el aislamiento, las sociedades en crisis subterránea, las muertes brutales de jóvenes, la corrupción en el seno de un estado democrático. Entonces ya no tenemos el crimen de salón, ni el detective sagaz y racional, ni los entornos aristocráticos y transparentes, sino una serie de alteraciones irreversibles que dan a estas ficciones su magnética identidad.
Sofie Grabol en Forbryldesen, creada por el novelista Søren Sveistrup en 2007 y una de las series fundamentales para lanzar el scandinoir en el mundo

Las dos series televisivas que instalaron definitivamente el scandinoir en el corazón del público fueron la danesa Forbrydelsen , creada por el novelista Søren Sveistrup y estrenada en 2007, y Bron/Broen , coproducción sueco-danesa emitida por primera vez en 2011 de la mano de Hans Rosenfledt . Ambas despertaron un culto a sus obsesivas protagonistas, una radiografía de esos mundos regidos por una naturaleza extraña y perturbadora, intrincados enigmas desplegados con una narrativa expositiva que reinventa los códigos del policial de procedimiento, y un tono lúgubre y asfixiante que se revela como el mejor vehículo para la crítica social.
Sveistrup, showrunner clave en el éxito televisivo del scandinoir , fue el artífice del tipo de heroína de estas ficciones, una mujer fuerte de mediana edad, de vida complicada que debe a menudo elegir entre trabajo y familia, que encontró su trilogía de oro en los rostros de Sofie Gråbøl en Forbrydelsen , Sidse Babette Knudsen en Borgen y Sofia Helin en Bron/Broen . Esta última, creada por Hans Roselfeldt como santo y seña de la detective contemporánea, delineó en la oscuridad de la Marcella de Anna Friel , a su más perturbadora heredera.




Trailer The Killing
Todas las pioneras tuvieron sus remakes. Wallander tuvo su versión británica en 2008 de la mano de la BBC y protagonizada por Kenneth Branagh ; Forbrydelsen , su versión norteamericana en The Killing (2011-2014), ambientada en la lluviosa Seattle y protagonizada por Mireille Enos y Joel Kinnaman ; y Bron/Broen resultó la más prolífica en su descendencia, siendo sus dos remakes más conocidas: The Bridge (2013-2014), ambientada en la frontera entre Estados Unidos y México y protagonizada por Diane Kruger y Demián Bichir, y la franco-británica The Tunnel (2013-2018), situada en el túnel que conecta Calais con la región de Kent, y protagonizada por Clemence Poesy y Stephen Dillane.

Bron/Broen, una de las series fundacionales del género, que tuvo varias adaptaciones locales
También la sensibilidad escandinava impuso sus coordenadas en el policial europeo, impulsada por el éxito de la saga Millenium, la popularidad de los thrillers de aeropuerto de Nesbo y la fama de las heroínas disfuncionales suecas y danesas. Así el policial británico se hizo oscuro y sombrío en Top of the Lake o Hinterland , mientras que las detectives de Happy Valley y Broadchurch recogieron la depravación danesa, la francesa Glacé y la belga La trêve (ambas disponibles en Netflix ) están ambientadas en entornos helados y densos bosques; las españolas Mar de plástico o Presunto culpable (las dos en Flow ) por su parte recrean crímenes aberrantes e incomprensibles.
La película El hombre de hielo, protagonizada por Michael Fassbender como el detective Harry Hole de Jo Nesbo, debutó directamente en el Top 10 de Netflix

El ABC del scandinoir
Suecia, Noruega, Dinamarca, Finlandia e Islandia integran la región escandinava. Si bien sus identidades nacionales están fuertemente delineadas, es posible rastrear un sustrato común en todas las ficciones. La abogada y exministra de Justicia noruega Anne Holt , coronada en los últimos años como uno de los referentes de la novela nórdica, sintetiza ese legado en permanente formación en una entrevista con el diario inglés The Independent : "Hoy la diversidad en el género es mayor que nunca. Sin embargo, yo diría que la mayoría de los que incursionamos en este terreno creativo tenemos una base escandinava, que a veces es difícil de definir. Son todas sociedades con baja densidad de población y pocos crímenes al año, altamente educadas y definidas por un marcado bienestar económico. Por ello los asesinatos brutales resultan una anomalía, la punta de un iceberg que alerta sobre lo sumergido, que convierte al crimen en un signo de alerta. Entonces nos preocupa menos el 'quién' que el 'por qué', interrogante que resulta el enigma recurrente de todas nuestras narrativas".

Case, el policial islandés de Netflix Crédito: Netflix
De esas declaraciones emerge una de las claves del scandinoir, que consiste en despejar la incógnita sobre la autoría del crimen del centro del relato, para concentrarse en su condición de síntoma de un estado alterado del entorno. En Bron/Broen, la aparición de los cadáveres de una funcionaria y una prostituta, unidos milimétricamente en el puente que separa a Malmö de Copenhague, descubre la voz de un asesino que intenta convertir su acto terrorista en un llamado de atención. El crimen es así el detonante de una alianza entre la disfuncional investigadora Saga Norén y su colega danés Martin Rohde, seductor y extrovertido, para desentrañar las profundidades de una crisis social y moral que encuentra en las muertes rituales su más terrible erupción. Algo similar sucede en la islandesa Case (2015), en la que el suicidio de una joven bailarina destapa un entramado de corrupción y pornografía , o en la sueco-noruega Borderliner (2017) cuya historia comienza con la aparición de un cadáver a la vera del río, que evoca un entramado de trafico de drogas y connivencia policial .
Si bien la referencia a las oscuridades morales de una sociedad a través del crimen ha sido la distinción de film noir y su antecedente literario, la particularidad de la tradición escandinava está en el desconcierto que genera la emergencia de horrores y brutalidades en contextos de mayor bienestar y menor desigualdad. Por ello el aislamiento, al contrario de la opresiva urbanidad y el hacinamiento que eran claves en la serie negra americana, se convierte en un contexto recurrente. Todos los entornos del scandinoir son pequeños pueblos o ciudades tranquilas, zonas fronterizas o entornos naturales alejados de las metrópolis. Así, el paisaje boscoso, de tonalidades verdes y oscuras, de arboles desnudos y lagos helados, resulta la geografía preferida de los asesinos para enterrar a sus cadáveres, para situar la explosión de un horror como advertencia. En Forbrydelsen el cadáver de una adolescente aparece en el agua, sumergido en el baúl del auto oficial de un político; en la finlandesa Karppi (2018), una mujer es enterrada en los deshabitados contornos de una misteriosa empresa; y en la islandesa Trapped (2015), un cuerpo mutilado aparece flotando en las heladas aguas que limitan con Dinamarca, durante la víspera de una tormenta que dejará aislado al lugar.
Por último, el paisaje desolado siempre se combina con las inclemencias climáticas. Días que nunca terminan, como en Case, en la que ese verano templado y luminoso prolonga la vigilia y acentúa la obsesión de su investigadora. O noches que se hacen perpetuas, marcadas por la nieve persistente, las tormentas furiosas y el frío escalofriante. Esa elasticidad del tiempo impregna el estado de ánimo de los protagonistas, siempre signados por pérdidas recientes, turbulentos regresos a sus pueblos de origen, adicciones severas o familias disfuncionales.




Trailer Sorjonen - 
Las tomas áreas por la nieve son el preámbulo del oscuro descubrimiento de un orfanato estatal como centro de la violencia y el abuso en Los asesinatos de Valhalla (2019); la tormenta de Trapped el anuncio de la corrupción regional y el detonante definitivo de la crisis personal del pobre Andri Ólafsson , jefe de la policía local. Todos los detectives del scandinoir , desde el icónico Wallander a la excéntrica Saga Norén, desde la viuda reciente de Karppi hasta el atormentado detective de la finlandesa Sorjonen (2016), portador de un don con aires de condena , lidian con sus propios fantasmas al mismo tiempo que con el crimen que investigan. Todos y cada uno de ellos, hombres silenciosos y mujeres solitarias, ecos de un persistente malestar social, navegan en un mar de tragedias escondidas bajo la aparente armonía de esas sociedades modelo, erigidas en el frío escenario escandinavo.
En Borderliner, serie noruega disponible en Netflix, un detective encubre un crimen

Las imperdibles del scandinoir disponibles en streaming:
Trapped (Islandia/2015). Dos temporadas disponibles en Netflix.
Bordeliner (Noruega/Suecia, 2017). Una temporada disponible en Netflix.
Karppi (Finlandia/2018). Una temporada disponible en Netflix (la segunda se estrena el 1 de julio).
Los asesinatos de Valhalla (Islandia/2019). Una temporada disponible en Netflix.
Sanctuary (Suecia/2019). Una temporada disponible en DirecTV Go (estrena un episodio por semana).
Kieler Street (Noruega/2018). Disponible en Film & Arts/Flow.
Sorjonen (Finlandia/2016). Tres temporadas disponibles en Netflix.

Próximamente:

El joven Wallander (Suecia/ 2020). Creada por Ben Harris. Disponible próximamente en Netflix.
Jordskott (Suecia-Noriega-Finlandia/2015). Creada por: Henrik Björn. Disponible próximamente en Films & Arts.

martes, 14 de abril de 2020

STREAMING


Qué están mirando nuestros críticos....N. T. 


The Iliza Shlesinger Sketch Show 1 temporada Disponible en Netflix

El tipo de humor que la comediante Iliza Shlesinger despliega en sus cinco especiales no es para todo el mundo. Para muchos, sus agudos comentarios sobre la diferencia entre los géneros se pierden entre la grosería y el absurdo. Que en esencia se repiten en este formato, que se presta para su estilo pero que también deja al descubierto sus debilidades. Así en los primeros episodios, que tienen una duración ideal de veinte minutos, Shlesinger acierta con su parodia de Jackass, donde las pruebas de riesgo no son físicas sino emocionales. Menos logrado resulta el sketch con todo el elenco jugando a ser ejecutivos con predilección por los duraznos. La cosa mejora en la escena de una especie de reunión para adictos en recuperación, que en este caso está integrada por mujeres que aprenden a vivir según los dictámenes del patriarcado, es decir sin autoestima y repitiéndose el mantra de que las mujeres no son ni serán graciosas. Una exageración que esta serie contradice a cada paso.
Tales from the Loop 1 temporada
Disponible en Amazon Prime Video

Algunas series proponen entretenimiento sin más ambiciones que pasar un rato agradable frente a la pantalla. Una distracción que puede asumir la forma de la comedia o el drama, pero que difícilmente vaya más allá de la superficie. Exactamente lo opuesto a la invitación que extiende este ciclo de ciencia ficción inspirada en los diseños visuales del sueco Simon Stålenhag. Serie de tiempos lentos, imágenes inmersivas y sigilosamente emotiva, Tales from the Loop utiliza la ciencia ficción para reflexionar sobre los vínculos humanos. Y lo hace en el marco de una puesta en escena prodigiosa, que crea un espacio atemporal y al mismo tiempo repleto de marcas de época, y a través de unos personajes que viven todo el tiempo intentando encontrar la salida o algún tipo de explicación a los misterios del laboratorio de experimentos bajo la tierra en la que habitan. Con la estructura de antología, la serie cuenta de todos modos con las destacadas actuaciones de los británicos Rebecca Hall y Jonathan Pryce.
Schitt's Creek. Temporada 1. Schitt's Creek - Movistar+
Schitt’s Creek 2 temporadas Disponible en Comedy Central
Las expectativas alrededor de esta comedia canadiense eran altas. No sólo estuvo nominad en 2019 para cuatro premios Emmy en las categorías principales sino que además está protagonizada por Eugene Levy y Catherine O’hara, dos leyendas del humor de ese país a los que muchos reconocerán por las películas de Christopher Guest. La buena noticia es que la serie –creada por Levy y su hijo Dan, que también actúa en la ficción– es todo lo que se esperaba y más. La historia de la familia Rose, papá John (Levy), mamá Moira (O’hara) y sus hijos David (Dan Levy) y Alexis (Annie Murphy) comienza cuando se enteran de que el administrador de su inmensa fortuna los estafó, dejándoles como única posesión el pueblo de mala muerte que alguna vez el patriarca compró porque le causaba gracia su nombre. Y allí tendrán que irse a vivir cuando el gobierno les embargue todo menos la ropa y las pelucas de Moira, que con el correr de los episodios se transformarán en personajes con vida propia. O algo así.

Los verdaderos “rápidos y furiosos”

(Reino Unido, 2019/2020). productores ejecutivos: James Gay-rees, Paul Martin, Sophie Todd. disponible en: Netflix
Peleas. Egos desbordantes. Millones de dólares. Glamour. Con esos ingredientes se puede armar una serie de ficción que el público quiera ver de principio a fin, sin parar. Pero cuando todo eso surge de la vida real y se logra capturar en un formato documental, el atractivo es aún mayor.
Eso sucede con Formula 1: Drive to Survive , la adictiva serie documental de Netflix que retrata el backstage de la competencia automovilística más grande del mundo. La primera temporada narra el campeonato de 2018 y la segunda el de 2019, con cada uno de los episodios concentrándose en un equipo o piloto en particular, viajando de un circuito a otro.
Formula 1: Drive to Survive resulta fascinante porque tiene forma y contenido en perfecta amalgama. Las imágenes tomadas desde los mismos autos en plena acción, en las instancias de clasificación y en las carreras, los planos aéreos de los circuitos, los paseos de la cámara por los boxes, reparando en los detalles justos, como la precisión de los cambios de neumáticos pero también la tensión del equipo y familiares del piloto mientras miran la carrera. Todo está integrado en una edición que genera un ritmo veloz acorde al tema, pero también da tiempo suficiente para que aparezca una mueca en un entrevistado que revela mucho más que lo que acaba de decir.
La serie es mucho más que un compilado de imágenes de alta definición para interesar a los fanáticos del automovilismo. Lo que Formula 1: Drive to Survive cuenta son las historias humanas detrás de las máquinas, indagando en el funcionamiento de un deporte que es también un negocio multimillonario. Hay un impresionante trabajo de producción para poder pintar un paisaje completo de la Fórmula 1, que se nota aún más en la segunda temporada en la que tuvieron acceso a los dos equipos punteros de los últimos años, Mercedes Benz y Ferrari, incluyendo a Lewis Hamilton, séxtuple campeón del mundo.
El suspenso y la sorpresa están manejados como si se tratara de un thriller de Hitchcock y no es extraño que alguna escena provoque en el espectador un espontáneo “¡no lo puedo creer!”. Como si fuera una serie de ficción, acá también hay personajes arrogantes, como Christian Horner, el manager del equipo Red Bull; cómicos, como el piloto Daniel Ricciardo; y otros que llevan las de perder y se ganan el afecto del público. Cada episodio va tejiendo las historias entre ellos y sus equipos, con los rencores y simpatías que se generan, y subrayando que hay algo que los une a todos: el eterno deseo de ganar.

Comedia romántica más curiosa que efectiva

(Love. wedding. repeat, Reino Unido 2020). dirección y guion: Dean Craig. elenco: Sam Claflin, Olivia Munn, Eleanor Tomlinson. disponible en: Netflix
Amor. Boda. Azar es una comedia romántica despareja, que pierde cuando intenta ser graciosa y no logra construir un romance inolvidable. Sin embargo, el encanto de su protagonista y el espíritu lúdico de la trama la convierten en una película curiosa; que entretiene más por la intriga que genera su propuesta que por su efectividad como comedia romántica.
La película escrita y dirigida por Dean Craig (guionista de Muerte en un funeral) está basada en un film francés, Un plan de table. Pero más allá de lo que Amor. Boda. Azar haya tomado de ese original, el fantasma que recorre la película es el de Cuatro bodas y un funeral. Aquí también hay una boda; un grupo de amigos ingleses, cada uno con su peculiaridad; un protagonista que no puede tener una relación amorosa sólida, exparejas infernales, una norteamericana atractiva y hasta una dinámica divertida entre hermano y hermana.
Es difícil no pensar en aquel clásico de la comedia romántica y, por supuesto, las comparaciones no le hacen ningún favor a Amor. Boda. Azar.
En la primera parte, los esfuerzos del film están concentrados en el humor, con una seguidilla de chistes, entre torpes y repetitivos. El objetivo de hacer reír, en mayor parte, no se cumple; con la excepción de algunas intervenciones de la comediante Ailsing Bea, que consigue sacarle el jugo a un personaje un tanto desgraciado. Pero cuando todo parece perdido, llega una vuelta de tuerca algo caprichosa que lleva a los personajes a tener un mayor desarrollo y suscita interés en la historia.
Sin entrar en spoilers, basta con decir que ese cambio está relacionado con el tema del azar que plantea la película. A partir de este giro, los personajes que eran apenas bocetos de distintos tipos de personas se hacen más humanos y despiertan una mayor empatía. Al fin, el espectador puede ver una verdad detrás de tanto chiste y comprometerse más con la historia. Cuando la película se pone más o menos seria, al contrario de lo que suele suceder, gana en humanidad.
Uno de los aciertos del film es la elección de Sam Claflin como protagonista. Armado con su carisma, el actor logra mantener el interés en la historia, aunque sólo sea para conocer el destino de su personaje y su posible romance con el de Olivia Munn (al que no se le da la importancia necesaria). Ni el encanto del protagonista consigue la alquimia romántica requerida por este tipo de película, pero el desarrollo de los acontecimientos en la última parte le permite a Claflin tocar otras notas que las de la comedia fallida y demostrar que está para más.
El comunismo y sus fantasmas

(Rojst, Polonia/2018). dirección: Jan
Holoubek. elenco: Andrzej Seweryn,
Dawid Ogrodnik, Zofia Wichlacz, Magdalena Walacz. disponible en: Netflix.
El pantano comienza como la mayoría de las series policiales de hoy en día: en un bosque denso y apenas iluminado, alguien encuentra un cadáver. En este caso, dos cadáveres. El de una prostituta y el del presidente de la Juventud Socialista, figura prominente en la vida política y social de un pueblo de la Polonia comunista. Los planos que siguen muestran el cielo ceniciento apenas enmarcado por las copas de los árboles, las raíces vegetales que delinean un territorio pedregoso, que guarda sangre y secretos. Algo deudora del estilo frío y opaco del scandinoir, esta miniserie de solo cinco episodios se construye como un pequeño rompecabezas, no demasiado original pero sí ágil e intrigante, que destila una progresiva inquietud sobre lo que ha ocurrido en ese bosque de fronteras difusas, cementerio de muertes pasadas y testigo mudo de crímenes presentes.
Ambientada en los tempranos 80, en un pueblo alejado de Varsovia, El pantano delinea un mundo cerrado, dominado por una sensación de trampa permanente que enreda a la dirigencia local y a las fuerzas cívicas. La investigación policial de los crímenes se cierra de inmediato, con un culpable a medida. Sin embargo, no todos quedan conformes. Witold Wanycz (Andrzej Seweryn) es un veterano periodista que planea, como un secreto a voces, un viaje hacia Berlín Occidental. Su vínculo con el caso está guiado por el desgano y lo que le queda de obediencia. Pero su colega Piotr Zarzycki (Dawid Ogrodnik), recién llegado de Cracovia y convertido en un discípulo inesperado, inicia una peligrosa investigación que se desvía en caminos insospechados: el supuesto suicidio de dos adolescentes, una misteriosa granja destinada a la faena de cerdos, y los turbios negocios de un burdel, síntesis de ese infierno de fachada bucólica.
Lo más atractivo de la serie -que no difiere demasiado de otras tantas británicas y nórdicas– es el uso que hace del pasado nacional como herida lacerante. Los tormentos de Wanycz, que incluyen el anhelo de un ideal perdido y el agobio por la delación, se enraízan en la misma historia polaca de posguerra, con sus sacrificios y sus silenciamientos. Y el ímpetu de Zarzycki por descubrir la verdad, que lo aleja del confort de la vida junto a su esposa, que lo subleva frente a la autoridad de su padre en el Partido, es el signo de su generación, dispuesta a nombrar lo imposible, a perseguir los fantasmas esquivos del pasado, a impedir a riesgo de su vida el silencio y el olvido. Ese vínculo oblicuo entre ambos personajes, entre ambos tiempos y distintos ideales, es el que otorga a la serie su distinción más allá del género, más allá del ingenio de cualquier rompecabezas