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domingo, 5 de marzo de 2023

TRATA DE PERSONAS


Condenan al exintendente de una localidad de La Pampa por proteger un prostíbulo
David Bravo fue sentenciado a cinco años de cárcel por permitir el funcionamiento de un local donde se explotaba sexualmente a mujeres
25 de mayo informa David Bravo, el exintendente de Colonia 25 de Mayo, en el momento de la sentencia
David Bravo, concejal y exintendente de la localidad de Colonia 25 de Mayo, La Pampa, fue condenado a cinco años de prisión por haber permitido que funcionara un prostíbulo en esa ciudad de la cuenca petrolífera y gasifera del oeste, cercana al límite con Río Negro. La propietaria de la casa de citas recibió la misma pena y un excomisario que había sido acusado de encubrir la trata de personas con fines de explotación sexual terminó sobreseído.
Según informó el Ministerio Público en su portal institucional fiscales.gob.ar, el Tribunal Oral de Santa Rosa consideró al exintendente Bravo y a la proxeneta Nurys Caraballo Castillo –explotadora del antro que funcionó bajo los nombres de Venus y Karibian– por el delito de trata de personas cometido en perjuicio de más de tres víctimas en la modalidad de alojamiento de mujeres mayores de 18 años mediando abuso de su situación de vulnerabilidad, con fines de explotación sexual, mediante el facilitamiento y la obtención de provecho económico de su comercio sexual.
La mujer, en calidad de autora, y el edil, como partícipe necesario, calificación que tiene la misma pena que el autor, según la normativa legal.
Los fundamentos
Los jueces Pablo Díaz Lacava, José Tripputi y Marcos Aguerrido coincidieron con la acusación de la fiscal Iara Silvestre en cuanto a los hechos ocurridos entre el 16 de diciembre de 2011 y el 6 de octubre de 2012.
En cambio, discreparon con la representante del Ministerio Público en cuanto a otra de las acusaciones contra Bravo (declararon prescripto su incumplimiento de los deberes de funcionario público y, por lo tanto, no le aplicaron la pena de inhabilitación por tres años para el ejercicio de cargos públicos que había requerido la fiscal) y tampoco coincidieron con ella en cuanto a que el excomisario Miguel Ángel Oyarce debía recibir una pena de tres años de prisión en suspenso por encubrimiento agravado por su condición de funcionario público.
Según se informó en fiscales.gob. ar, la causa se inició el 13 de diciembre de 2011, a raíz de una denuncia realizada en la Delegación La Pampa de la Dirección Nacional de Migraciones.
Una joven dominicana llamó por teléfono y afirmó que se había escapado de un cabaret ubicado en Colonia 25 de Mayo, en el sudoeste pampeano.
“La mujer relató que había sido maltratada y amenazada por parte de los dueños del prostíbulo, que allí había otras mujeres en la misma situación y que una de ellas se encontraba embarazada”, se explicó.
La joven le dijo al empleado que recibió la denuncia que no había avisado de la situación a la policía “porque sabían todo”, y que “al jefe de la municipalidad, el cabaret, le daba mil pesos y él firmaba”.
Como consecuencia de las tareas investigativas, el 16 de diciembre de 2011 se allanó el local nocturno. Durante el operativo se constató la presencia de diez mujeres: nueve dominicanas y una argentina. Se pudo corroborar que en el mismo predio donde funcionaba el cabaret había habitaciones y varias camas, donde vivían las mujeres y se realizaban los “pases”.
En el momento del procedimiento, la encargada del local nocturno aportó la habilitación municipal correspondiente, que llevaba la firma del intendente Bravo, bajo el rubro de “cabaret”. El documento establecía como propietaria del lugar a Nurys Caraballo Castillo.
Prueba clave
Sin embargo, una ordenanza municipal del 3 de septiembre de 2010, firmada por el propio Bravo, prohibía “la habilitación de cabarets, whiskerías, clubes nocturnos o night clubs” en Colonia 25 de Mayo debido a que “han encubierto el delito de trata de personas, violando la ley de Profilaxis, que prohíbe los prostíbulos en todo el país”.
El 2 de febrero de 2012, el Ministerio Público Fiscal solicitó la declaración indagatoria de Bravo, Caraballo Castillo y la encargada del local. Por un conflicto de competencia se demoró el avance de la causa y el 4 de junio de 2012 la Fiscalía Federal de Santa Rosa dio intervención a la Procuraduría de Trata y Explotación de Personas (Protex), a cargo de Marcelo Colombo y Alejandra Mángano, quienes insistieron, sin éxito, en el pedido para que se convoque a declarar los imputados.
La fiscalía advirtió que el prostíbulo llamado Venus había mutado su nombre a Restó Bar Karibian y que permanecía a cargo de Caraballo Castillo. Luego de la insistencia del Ministerio Público Fiscal, el juzgado hizo lugar al pedido de indagatoria. En la investigación se comprobó, incluso, que el Bar Karibian también había sido habilitado por el intendente Bravo.
Caraballo Castillo y la encargada del prostíbulo fueron indagadas el 11 de octubre de 2013. En agosto de 2014, el entonces fiscal federal Juan Baric imputó a Bravo por haber permitido el funcionamiento del prostíbulo investigado a pesar de existir una ordenanza –que lleva su firma– que prohíbe “la habilitación de cabarets, night clubs, whiskerías, etc. dentro del territorio de 25 de Mayo”. Finalmente, la Fiscalía Federal de Primera Instancia de Santa Rosa requirió la elevación a juicio de la causa en noviembre de 2020.
En marzo de 2013, el intendente Bravo había sido condenado por la justicia provincial a siete meses de prisión en suspenso e inhabilitación especial por 14 meses para su desempeño en el ejercicio de cargos públicos, por abuso de autoridad en el marco de otro caso de trata de personas. En julio de 2014, el Tribunal de Impugnación confirmó la condena.

http://indecquetrabajaiii.blogspot.com.ar/. INDECQUETRABAJA

martes, 12 de marzo de 2019

TRATA DE PERSONAS

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En los últimos 10 años rescataron a 13.384 víctimas de la explotación sexual y laboral
En una plantación de papas de Tandil, en la provincia de Buenos Aires, 43 personas trabajaban 16 horas por día en condiciones extremas. Dormían en containers de chapa, sacaban agua de un pozo para higienizarse y hacían sus necesidades a campo abierto. Ninguno recibió alguna remuneración por su trabajo. Una situación muy parecida a la esclavitud. Muchos desarrollaron problemas de salud severos; uno de ellos ya ni siquiera podía trabajar. Por sus dolencias le permitieron ir a un hospital y al no tener dinero para pagar sus medicamentos decidió llamar al 145, la línea de ayuda para asistir a las víctimas de las redes de trata de personas . A raíz de la denuncia, el 11 de este mes la policía allanó el campo y liberó a todos.





Las organizaciones criminales que se dedican a la trata de personas captan hombres y mujeres en una situación de extrema vulnerabilidad y las someten a condiciones inhumanas de trabajo. En los últimos 10 años hubo 13.384 personas rescatadas de la explotación sexual y laboral en la Argentina. Solo el año pasado rescataron a 1140 personas y en 2015 hubo un récord de 2110 víctimas rescatadas, según las cifras del Programa Nacional de Rescate y Acompañamiento de Víctimas Damnificadas por el Delito de Trata de Personas del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos . Antes de la creación de este programa en 2008, las únicas cifras disponibles eran publicadas por algunas ONG que trabajan la problemática. A través de mecanismos de multas, sanciones y amenazas por parte de los tratantes, las víctimas entran en un laberinto en el que no terminan percibiendo ningún ingreso, las destruye psicológicamente y, muchas veces, termina con la muerte.
En primer lugar está la etapa de captación de víctimas, muchas de ellas, menores de edad. Del total de personas rescatadas en los últimos 10 años, 12.294 eran mayores de 18 años y 1090, menores. "La captación es una oferta laboral engañosa. Puede tener varias características, te pueden engañar con el tipo de destino o te pueden decir que vas a cuidar chicos en una casa y en realidad es para prostituirse. Pero en lo que siempre va a terminar, es en una situación similar a la esclavitud porque nunca va a percibir dinero por su trabajo", dijo María Fernanda Rodríguez, subsecretaria de acceso a la Justicia y coordinadora nacional del Consejo Federal de Trata.

Otras veces el delito de trata se oculta detrás del de tráfico de personas. Muchos quieren cruzar una frontera de forma ilegal y contactan a las redes de tráfico. Estos les ofrecen trasladarlos a otro país, los llevan engañados y terminan en una situación de explotación laboral. De las 13.384 víctimas, 6163 fueron sometidas a explotación sexual, 7168 a explotación laboral y las 53 restantes sufrieron otras formas de sometimiento.
Dependiendo del tamaño de la organización, hay casos donde la captación y la explotación la lleva adelante la misma persona y otras veces son eslabones separados. "Es probable que sean organizaciones criminales que no tengan una logística ni un desarrollo demasiado depurado o potente, aunque hay otros casos en donde uno ve redes muy organizadas en donde los procesos de captación y explotación son llevados a cabo por personas distintas. Cuando la organización es más importante, suele haber muchos círculos de protección en relación al lugar de explotación, como los prostíbulos. Tienen protección policial y del poder político. Desde arreglos con los inspectores municipales, hasta con los intendentes", explicó Marcelo Colombo, fiscal a cargo de la Procuraduría de Trata y Explotación de Personas (Protex).
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Cuando las víctimas están dentro de la red, se las somete a una serie de reglas, multas y castigos arbitrarios que las dejan en una situación sin salida. En los lugares de explotación, hay ciertos códigos entre los que suele figurar un sistema de sanciones que funcionan como mecanismo de control. "Hacen que se acrecienten las deudas que tienen las víctimas con su tratante. Les inventan faltas todo el tiempo, como decirle a una chica que estaba sentada en una mala posición o que estuvo tiempo demás con un prostituyente. Son todas cuestiones que nosotros lo vemos como patrones que se repiten y son utilizados para someter a la víctima. Esto hace que nunca perciban un ingreso", dijo Colombo.
Cuando la organización es más importante, suele haber muchos círculos de protección en relación al lugar de explotación, como los prostíbulos. Tienen protección policial y del poder político Marcelo Colombo
Por lo general, los circuitos de explotación se rompen con la denuncia de una víctima que escapó o porque fue intensamente buscada por sus familiares. También se han descubierto lugares de explotación a través de una inspección laboral. "En el caso de la trata sexual, muchas veces las denuncias vienen por parte de los vecinos", dijo Colombo. Explica que la línea 145, para denunciar situaciones de trata, es un gran avance porque permite mantener el anonimato y la víctima será atendida por un operador dispuesto a escucharla. "Hemos tenido casos de mujeres asesinadas en el marco de la explotación sexual, por eso, la línea 145 es muy útil para iniciar investigaciones sin exponerse. Esto también permite recibir denuncias contra funcionarios públicos", agregó.
Otro avance es la Ley de Fondo de Asistencia Directa a Víctimas de Trata que se encuentra en tratamiento parlamentario y, todo indica, que será tratada en marzo en el Senado. Este proyecto impulsa la creación de un fideicomiso público para la administración de los bienes muebles e inmuebles provenientes del delito de trata, para que estos recursos puedan ser destinados a la asistencia de las víctimas. "Esto es muy importante. Gracias a la Ley de Víctimas, nosotros pudimos tener un legajo con cada una de ellas para tenerlas identificadas. Ahora hay que avanzar con la Ley de Fondo para lograr un decomiso más eficiente. También facilitará las ventas anticipadas para no terminar vendiendo chatarra y ese dinero destinarlo para ayudar a las víctimas", dijo Rodríguez.
La línea 145, para denunciar situaciones de trata, es un gran avance porque permite mantener el anonimato y la víctima será atendida por un operador dispuesto a escucharla
Uno de los grandes problemas de la trata de personas es que, con frecuencia, las víctimas no se reconocen como tales. Al ser personas en extrema situación de vulnerabilidad, tienen internalizado que esas son las únicas condiciones en las que podrían trabajar. "No están atados con cadenas, pero no pueden ni pensar en la posibilidad de salir de eso. Son personas sin capital social ni simbólico que, además, necesitan un salario por más mínimo que sea. Esta combinación de factores los lleva a someterse. Aunque también es común que tengan amenazada a su familia", explicó Rodríguez.
No están atados con cadenas, pero no pueden ni pensar en la posibilidad de salir de eso. Son personas sin capital social ni simbólico María Fernanda Rodríguez
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En los casos de trata laboral, es más sencillo pensar en una reinserción en la sociedad porque estas personas suelen tener algún oficio de base. De este modo, es posible enseñarles esquemas y herramientas de trabajo más calificadas. Los sectores más sensibles a este tipo de explotación son el textil y el agropecuario. En la trata sexual, la situación es más compleja. Estas mujeres suelen no tener un oficio de base y los tratantes las convencen de que no podrían hacer otra cosa que prostituirse. Es un largo camino hasta deconstruir el tipo de vínculo que tienen con los hombres para que puedan acceder a otro tipo de empleo sin estar en riesgo de volver a caer en la prostitución.

A. H.

domingo, 20 de agosto de 2017

ALIKA KINAN,ARGENTINA PREMIADA POR SU ENORME LABOR CONTRA LA TRATA

 

Hace pocos días, el Departamento de Estado de los Estados Unidos distinguió a la argentina Alika Kinan con el premio Héroe, otorgado en mérito a su lucha contra la trata de personas. Esta distinción es el máximo reconocimiento del gobierno de ese país a las personalidades que se han destacado en el mundo por su lucha sin claudicaciones contra ese delito.
La alta distinción se fundó en el coraje que demostró para que se hiciera justicia con quienes fueron sus captores y prevenir la reiteración de hechos similares a los que ella sufrió.
Alika Kinan, incansable luchadora contra la trata de personas
Kinan se ha convertido en un ejemplo en el país por haber ganado un juicio fundado en los daños sufridos por la explotación sexual. Su lucha mereció el mayor reconocimiento, que quedó cristalizado con la captura y sanción de los culpables. Asimismo, ha merecido una justa compensación económica.
Desde su rescate, en 2012, ha venido bregando por los derechos de la mujer y ha colaborado con las autoridades del país a fin de que se encuentre una respuesta de mayor eficacia ante el tipo de delitos que ella sufrió. Su actividad procura, también, que quienes hayan padecido este tipo de delitos puedan disponer de servicios esenciales de carácter médico, contar con vivienda, capacitación educativa y laboral.

 No se agotan ahí sus méritos, pues hay que agregar su colaboración frecuente con ONG, universidades, la Procuración General de la Nación, la Defensoría General y el Ministerio de Justicia, organismos que intervienen en la lucha contra la trata de personas. Kinan ha pedido la sanción de una ley que establezca la reparación económica de las víctimas de delitos de explotación sexual. Su testimonio mereció apoyo unánime en el Senado nacional.

Merece señalarse la distinción del Departamento de Estado norteamericano a una persona que se sobrepuso y lucha por una causa justa, a fin de abrir la posibilidad de otros destinos a quienes están sometidas a una degradante explotación.

lunes, 21 de noviembre de 2016

HISTORIA TENEBROSA DE LA TRATA DE PERSONAS....LA ZWI MIGDAL


La trata de personas, una vieja y triste historia

A partir de los años veinte se tomaron medidas para perseguir el proxenetismo y la trata de blancas; sin embargo, ambos fueron en aumento, al igual que la cantidad de mujeres sometidas a explotación.
En primer lugar, después del fin de la Primera Guerra la “importación de prostitutas” tuvo un marcado aumento. Los desastres derivados de la primera gran carnicería a escala global facilitaron las cosas para los tratantes de mujeres de la Zwi Migdal y de las redes marsellesas, sobre todo en Europa oriental. Pero también la crisis local, entre 1915 y comienzos de los años veinte, aportó su cuota, lanzando a muchachas en manos de cafiolos y macrós locales. Por una y otra vía, fue notoria la expansión de los prostíbulos y “casas de tolerancia” en el período. Como señalan Rapoport y Seoane en su historia de Buenos Aires: “la cantidad de prostíbulos legales creció desde 292 en 1920 hasta 957 en 1925. A partir de entonces, la cantidad comenzó a descender hasta 271 en 1930. Esta disminución coincidió con la sanción de una ordenanza del 30 de diciembre de 1925, por la que el Departamento Ejecutivo municipal no concedería nuevos permisos para la habilitación de prostíbulo hasta tanto no se dictara una nueva ordenanza de moralidad”. 1

 Para entonces la división entre “francesas”, “polacas” y “criollas” era, más que una connotación de nacionalidad, una especificación de “nivel” y de “tarifa”. Las primeras eran, en general, las que atendían en departamentos céntricos, a razón de una mujer por “casa”, y con ciertas condiciones de higiene más presentables. Las “polacas”, en cambio, solían ser las mujeres de los lupanares de barrios populares y arrabales, con la tarifa que se haría proverbial de 2 pesos moneda nacional el “servicio”, por lo general sometidas a servidumbre. La mayoría de ellas, en la ciudad de Buenos Aires y sus alrededores, estaban esclavizadas por la Zwi Migdal. Los tratantes viajaban a países de Europa oriental, principalmente a aldeas de Polonia, donde “asumían la falsa personalidad de prósperos comerciantes enriquecidos en América, de regreso a su tierra natal en búsqueda de esposa. El medio ambiente económica y culturalmente precario, la falta de oportunidades individuales y otros elementos afines, les resultaban propicios para embaucar a esas inocentes mujeres, que por ignorancia estaban predispuestas a creer en la llegada del soñado “Príncipe Azul” [...]. Una vez aquí, el rufián obligaba a la mujer a entregarse a la prostitución, valiéndose de cualquier medio: desde los argumentos persuasivos hasta el castigo corporal, las privaciones y el encierro”. 2
La supuesta “mutual” en el barrio de Once había “copado” con sus prostíbulos “el cruce de las calles Lavalle y Junín, ocupando ambas aceras en un extensión de tres manzanas. Los más notorios llevaban nombres suspicaces: “Marita”, “Norma”, “El Chorizo”, “Las Ñatas”, “Las Esclavas”, “El Gato Negro”, “Las Perras”. El alojamiento de las mujeres llevó a una utilización intensiva de las viviendas: altillos, baños, cocinas y biombos permitían que las internas llegaran hasta setenta [por casa]”. 3
El “afrancesamiento”, en cambio, era parte del decorado para la prostitución destinada a hombres de la high life o de la burguesía que pretendía imitarla, el mundillo de “muchachos bien” y “magnates” de “palacete central” que concurrían a cabarets de lujo, como el Armenonville o el Julien. Con bastante resentimiento, el tango Margot, escrito por Celedonio Flores en 1919 y musicalizado por José Ricardo y Carlos Gardel, pintaba a la muchacha de arrabal que, al prostituirse por sus “berretines de bacana”, se “afrancesa” en el ambiente de los cabarets de la high life: “hasta el nombre te han cambiado, como has cambiado de suerte: / ya no sos mi Margarita, ahora te llaman Margot”. 


En 1919, una ordenanza de la Capital estableció que en cada prostíbulo sólo podía haber una prostituta. La medida tuvo varios efectos. Los lupanares colectivos pasaron, por lo general, a zonas de “extramuros”, como los barrios de Avellaneda “del otro lado de Riachuelo”, o más al norte, hacia San Fernando y El Tigre, o dentro de la Capital se disfrazaron de casas de renta e inquilinatos, con una mujer por pieza. Las casas “francesas”, que ya venían operando así, no tuvieron problemas.
En 1921, la reforma del Código Penal aprobada por el Congreso introdujo figuras delictivas vinculadas con el proxenetismo y la prostitución. Así el rufianismo se convirtió en delito, al igual que inducir, mediante violencia o engaño, a una persona a la prostitución. En el caso de menores, la figura de corrupción hacía que el proxeneta siempre fuese punible, ya que era irrelevante el consentimiento de la víctima. A raíz de esta reforma, ya en 1924 los diarios comienzan a registrar acciones policiales contra los rufianes. Pero el caso más notorio se produjo recién a partir de 1929, cuando una muchacha caída en la red de la Zwi Migdal, Raquel Liberman, se animó a denunciar a la organización, un hecho nada frecuente. Liberman era una polaca de familia humilde que había viajado a la Argentina junto a sus dos hijos para encontrarse con su marido. Pero su compañero murió y la joven se trasladó a Buenos Aires, donde fue engañada e ingresó a la red de trata. Allí permaneció por diez años hasta que logró juntar el dinero para pagar su libertad. Compró una casa de antigüedades pero los esbirros de la Migdal la ubicaron y la amenazaron. 

Creyó encontrar el amor de su vida en un tal Korn, quien en realidad no era otra cosa que un miembro de la “sociedad tenebrosa”, como también se la conocía a la red de trata. El hombre la estafó y la obligó a reingresar en la organización. Tomó coraje e hizo la denuncia ante el comisario Alzogaray, quien gracias a los precisos datos de Raquel, logró en 1931 desmantelar a la Zwi Migdal y detener y deportar (en aplicación de la Ley de Residencia) a los más notorios integrantes de la red.
Es cierto que, en buena medida, esas condenas se vincularon con dos intereses turbios de la dictadura de Uriburu: la intención de mostrar a los anteriores gobiernos radicales como corruptos y el marcado antisemitismo de los “salvadores de la patria” que habían perpetrado el golpe de 1930, y que se destiló en buena parte de la prensa de entonces a medida que se develaban los manejos de la Zwi Migdal.

El tango se encargó, por esos años, de difundir imágenes contradictorias de esas mujeres. En “Milonguita”, con música de Enrique Delfino y letra de Samuel Linnig, se construyó uno de los arquetipos, el de la muchacha de barrio engañada:

“¿Te acordás, Milonguita? Vos eras
la pebeta más linda ’e Chiclana;
la pollera cortona y las trenzas,
y en las trenzas un beso de sol...
Y en aquellas noches de verano,
al oír en la esquina algún tango
chamuyarte bajito de amor?
Esthercita,
hoy te llaman “Milonguita”;
flor de noche y de placer,
flor de lujo y cabaret...
Milonguita,
los hombres te han hecho mal;
y hoy darías toda tu alma
por vestirte de percal.”

También sobre las “francesas”, la mirada es nostálgica y sensiblera, apuntando a la soledad y falta de amor. Otro tango de Delfino, “Griseta”, con letra de José González Castillo, estableció otro lugar común: el de comparar a las “francesitas” con el destino de la Margarita Gauthier, de “La dama de las camelias”, un tema recurrente. En cambio, otros tangos simplemente ponían una mirada condenatoria, sobre “minas” a las que la ambición habían llevado a la prostitución. El ya citado “Margot” lo decía así:

“Son macanas: no fue un guapo haragán ni prepotente,
ni un cafishio veterano el que al vicio te largó;
vos rodaste por tu culpa, y no fue inocentemente;
berretines de bacana que tenías en la mente
desde el día que un magnate de yuguillo te afiló...” 


Con variantes, el mismo tema se reitera en “Mano a mano” (de Flores, Gardel y Razzano, de 1918), “Flor de fango” (de Pascual Contursi y Augusto Gentile, también de 1918), “Milonguera” (de José María Aguilar, de 1925) o “Muñeca brava” (de Enrique Cadícamo y Luis Visca, de 1928), que insiste en el tema de la afrancesada:

“Che, madame, que parlás en francés
y tirás ventolín a dos manos,
que cenás con champán bien frappé
y en el tango enredás tu ilusion...
Sos un biscuit de pestañas muy arqueadas,
muñeca brava, bien cotizada;
sos del Trianón (del “Trianón” de Villa Crespo...),
che, vampiresa, juguete de ocasión...”

Pero curiosamente, ya sea que se las pinte en su momento de “triunfos / pobres triunfos pasajeros” o en la decadencia, “sola, fané y descangallada” (como en 1928 Enrique Santos Discépolo escribirá en “Esta noche me emborracho”), los tangos de este período hablan siempre de las “minas” que se movían en los ambientes de los cabarets lujosos y entre “bacanes” y “magnates”, nunca de las muchachas de los prostíbulos de mala muerte, que eran la inmensa mayoría, con la hilera de clientes esperando en la salita bajo la mirada atenta de la madama, a la que al final de la “jornada” cada pupila entregaría las “latas” que certificaban la cantidad de “servicios” rendidos.
Referencias:


Fuente: Felipe Pigna, Mujeres tenían que ser. Historia de nuestras desobedientes, incorrectas, rebeldes y luchadoras. Desde los orígenes hasta 1930, Buenos Aires, Planeta, 2011, págs. 535-539
1 Mario Rapoport y María Seoane, Buenos Aires. Historia de una ciudad. De la modernidad al siglo XXI. Sociedad, política, economía y cultura, tomo 1, Planeta, Buenos AIres, pág. 391.
2 Gerardo Bra, La Organización Negra: la increíble historia de la Zwi Migdal, Buenos Aires, Corregidor, pág. 35-36.
3 Mario Rapoport y María Seoane, op. cit., pág. 392.