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martes, 29 de marzo de 2016

A LOS 10 AÑOS, EL PAJARITO AZUL VA A TERAPIA


Twitter cumple 10 años de sacudir al mundo con 140 caracteres
Tras diez años de existencia, Twitter sigue siendo una "rara avis" en el sector tecnológico que sigue batallando por generar ingresos a pesar de su estatus de pionero y de haber inventado un nuevo y poderoso medio de comunicación.
Desde su lanzamiento hace una década, la red social se convirtió en una herramienta indispensable para periodistas, activistas, celebridades y demás, pero todavía lucha por extenderse más allá de esta esfera de devotos tuiteros.


Sus fans no pueden prescindir de él, pero la empresa californiana ha vivido el hundimiento de su cotización en la Bolsa, la partida de su director ejecutivo y el recorte de su personal.
Algunos analistas estiman que la red social puede tomar finalmente impulso gracias a los candidatos presidenciales estadounidenses, que la utilizan para mantenerse en contacto directo con los electores.
El primero de ellos es el candidato republicano a la Casa Blanca Donald Trump: "Si hay un candidato que vive y respira Twitter, es Donald Trump", dijo Trip Chowdhry, analista de Global Equities Research.
"Y miren el resultado: hace ocho semanas, yo habría dicho que los días de Twitter estaban contados, pero ahora no lo diría más", añadió.
Chowdhry quiso aclarar que de ninguna manera apoya al magnate inmobiliario, pero que ve en Trump un ejemplo de cómo la eficacia de la herramienta queda demostrada para aquéllos que la han adoptado: "Es un negocio que tiene potencial. Twitter crea reyes". 


El flujo en tiempo real es una de las principales características de la red social Twitter
En efecto, los adversarios de Trump pasan mucho más tiempo que él haciendo campaña y el magnate incluso ha faltado a un debate televisivo, pero sus frecuentes diatribas en tiempo real en Twitter le han hecho ganar siete millones de seguidores.
"Estoy casi seguro de que la mayoría de sus seguidores no están en Twitter, pero saben lo que dijo Trump en Twitter", opina Omar Akhtar, otro analista de la firma Altimeter.
"La red tiene una vida más allá de su propia plataforma, pero el problema es que no sabe cómo monetizarse", agregó.
"Tener éxito en Twitter es un arte y es muy eficaz", estima Chowdhry.
La red social de 320 millones de suscriptores amplifica los mensajes gracias a los usuarios que proporcionan un enorme eco a los tuits, por ejemplo retuiteando. También permite seguir en tiempo real algunos acontecimientos.
Y a medida que personalidades influyentes como Trump se vuelven estrellas de Twitter, hay más posibilidades de que sus suscriptores sigan su ejemplo.
"Creo que ya pasó lo peor para Twitter", estima Chowdry.
"La red social revolucionó la manera en que nos comunicamos. Para mí se ha vuelto como la electricidad o el teléfono, es verdaderamente parte de mi vida cotidiana", dice de su lado Omar Akhtar.
"Twitter hizo un gran trabajo al crear una nueva forma de comunicar, pero ahora parece haberse estancado en lugar de volverse omnipresente", opina también Lou Kerner, de Flight Ventures Company.
"Para revivir el interés del público, tendrá que hacer cambios profundos, pero el problema es que no puedes hacer grandes modificaciones sin asumir grandes riesgos", añade.
A principios de este año, Twitter modificó su equipo de gestión. El cofundador Jack Dorsey, echado en 2008, volvió a tomar el puesto de director ejecutivo.
El joven empresario de 39 años estima que algunas de las prioridades de la red social para este año serán volverse más intuitiva y progresar hacia los videos en directo.
Twitter ya hizo algunas modificaciones el mes pasado para destacar los "mejores" tuits, a pesar de algunas protestas. La posibilidad de ampliar el espacio disponible para los comentarios, por ahora limitado a 140 caracteres, también se ha mencionado.
Cantidad de usuarios de Twitter se estancó en 320 millones

El flujo en tiempo real es una de las principales características de la red social Twitter. (AFP)
Twitter anunció el miércoles que su cantidad de usuarios se estancó en 320 millones a finales de 2015 marcando un decepcionante resultado trimestral.
Las acciones de Twitter cayeron en torno a 2,4% en las operaciones pos mercado apenas la compañía divulgó sus resultados.
La cantidad de usuarios se mantuvo en 320 millones como en el trimestre previo, dijo la empresa.
Si se excluye a quienes reciben el servicio via sms, la cantidad cayó a 305 millones en diciembre desde 307 millones en setiembre.
Esta evolución torna más urgentes los esfuerzos de Twitter por simplificar y modificar su producto para así seducir a un público más amplio. Empero la maniobra es delicada pues la empresa no quiere espantar a sus fieles usuarios.
Este mismo miércoles, Twitter hizo un nuevo intento para ampliar su público y anunció que modificará la presentación del flujo de mensajes que reciben sus usuarios.
El flujo en tiempo real es una de las principales características de la red social Twitter desde su inicio y los rumores de su abandono habían generado temor entre muchos de sus usuarios. A tal punto que la palabra clave #RIPTwitter (Que en paz descanse Twitter) llegó a ser una de las más usadas en la red.
Twitter espera para el trimestre en curso un volumen de negocios de entre $595 y $610 millones cuando el promedio de los analistas esperaba un incremento de hasta 629 millones.
El volumen de negocios subió 58% a $2.200 millones en todo 2015 y 48% a 710 millones en el último trimestre del año pasado, lo cual se ajustó a lo esperado.
Twitter, que jamás dio ganancias, volvió a acusar pérdidas netas de $521 millones para todo 2015 y de $90 millones en los últimos tres meses.
Cambios en Twitter preocupan a usuario
La plataforma social Twitter, visitada por 500 millones de personas cada mes, anunció cambios en su dinámica que preocuparon a los usuarios.
El sitio aseguró que mostrará una línea de tiempo o timeline basada en la relevancia de las publicaciones (tal y como lo hace Facebook) y no por fecha de publicación.
La noticia causó revuelo en las redes sociales, tanto que los usuarios crearon un hashtag o etiqueta llamado #RIPTwitter, pronosticando la muerte de la plataforma digital.
En defensa de Twitter, Jack Dorsey, uno de los cofundadores del sitio, aseguró : “Quiero que todos sepan que siempre estamos escuchándolos. Nunca planificamos reordenar líneas de tiempo la próxima semana”.
Asimismo agregó que ama el tiempo real, que eso es lo que Twitter representa y que lo seguirán perfeccionando para que se sienta más vivo.

miércoles, 17 de febrero de 2016

GUERRA EN EL CIBERESPACIO


En crisis con sus accionistas, la red de los trinos no logra aumentar su base de usuarios; pero a la vez se ha vuelto un servicio tan indispensable como el correo electrónico


Amigos tuiteros, celebridades tecno-exhibicionistas, militantes de billetera abultada y de los otros, los convencidos, políticos en campaña, promotores de todo y de nada, colegas periodistas, gurús tenuemente iluminados, Jefes de Estado, divulgadores, brigadas de trolls sin vida, docentes, politólogos, filósofos, fans, teens, músicos rutilantes, humoristas de fama y anónimos ingeniosos, opositores, oficialistas, indecisos; en fin, queridos habitantes de la línea de tiempo, les tengo malas noticias. Twitter está en problemas.
La razón es bastante sencilla: su base de suscriptos no crece. Se estancó en alrededor de 320 millones de usuarios activos por mes, y fue sobrepasado por Instagram en septiembre. No es un mal número, pero a los accionistas no les alcanza. Fue otra la promesa cuando, en noviembre de 2013, la compañía empezó a cotizar en la Bolsa de Nueva York (NYSE, por sus siglas en inglés).
Cuando se dieron a conocer los resultados financieros, esta semana, el papel de Twitter se desplomó un 10%, y terminó la ronda un 3% abajo. Ese mismo día, el miércoles, anunciaron una función que mostrará primero los tweets que deberían ser más interesantes para el usuario, según un algoritmo de inteligencia artificial que tiene un insoportable tufillo a Facebook. Los veteranos de la línea de tiempo estábamos que trinábamos, literalmente, y el hashtag #RIPTwitter hizo furor. O como decimos por aquí, fue TT (trending topic). A no desesperar, la nueva característica se puede desactivar.


En suma, suena como otra compañía de Internet que estuvo en la estratósfera y que ahora pierde altitud muy rápidamente (su acción vale hoy la mitad que hace seis meses); tanto, que la única salida razonable parece ser un aterrizaje forzoso. Pero quizá no sea así. En Twitter no hay nada simple.
Es verdad, la red de microblogging se encuentra en serias dificultades. Pero, a la vez, tiene suficiente efectivo (unos 3500 millones de dólares) para funcionar a pérdida durante 412 años, según Matt Krantz, de USA Today. El cálculo es un poco forzado, por supuesto, pero no deja de ser cierto que Twitter debe ser una de las compañías más gasoleras del universo.
Según su último informe financiero, terminó 2015 con 3900 empleados. Por comparación, Facebook tiene 12.600 y Google, 53.600. Hay tecnológicas con más del doble, especialmente las de la primera oleada; Microsoft está en los 118.000 y Apple, en 110.000. No son las más grandes, sin embargo. Samsung tiene unos 307.000 empleados y Amazon, 230.000. IBM, que supo contar con medio millón, hoy ronda los 380.000.
Así que la foto empieza a mostrar rasgos raros. Una compañía que aparece todos los días en los noticieros, que ha sido vector de primicias que conmocionaron al mundo, que fue protagonista de la primavera árabe, que resultó de enorme ayuda en crisis humanitarias y en desastres naturales, cuyo servicio es usado por presidentes y rockstars, y en ambos casos para hacer exactamente lo mismo, erradicar a los intermediarios, esa organización funciona con el 1% de los empleados de IBM y un presupuesto irrisorio. Debería irle fantásticamente bien. Sin embargo, su valor de mercado se ha reducido a la tercera parte de los 32.000 millones que cotizó en su primer día en el NYSE; en octubre, anunciaron que despedirían al 8% de sus empleados, para reducir costos mientras encuentran la forma de ganar más usuarios.
Jack Dorsey anuncia, en octubre, que despedirán a 336 empleados de Twitter.Foto:BRYAN THOMAS / THE NEW YORK TIMES
Debajo de la almohada
Otro de los interrogantes que trajo la era social de Internet es a quién le pertenecen en realidad compañías como Facebook o Twitter. Desde el punto de vista legal, sus dueños son los accionistas. Pero esta afirmación, clara y distinta en cualquier otro negocio, plantea aquí un dilema. Twitter no funciona con 3900 empleados. Funciona con 3900 empleados y 320 millones de colaboradores que escriben mensajes, retuitean, ponen Like, amplifican, difunden, influyen. ¿De quién es Twitter, entonces? Es decir, ¿quién debería decidir su rumbo?


Aunque con 3 veces más empleados, la estructura de Facebook es asimismo ínfima, si se la compara con la de su competidor directo, Google. La mecánica es semejante. Sin las 1440 millones de personas que comparten mensajes, artículos, fotos de gatitos, productos y servicios, opiniones, fotos de gatitos, videos curiosos, recetas de cocina, fotos de gatitos, trucos, noticias y más fotos de gatitos, el negocio de Facebook se detendría en seco. ¿De quién es Facebook entonces?
Más aún: si sobre Facebook se han montado negocios y campañas solidarias, en Twitter se han organizado marchas multitudinarias y se han divulgado hechos que de otro modo se habrían mantenido soterrados. La red del pajarito azul se ha convertido, le guste o no a Wall Street, en un factor de poder, en políticamente significativa. Enviar un tweet está muy cerca de ser un derecho adquirido.


Es en este marco en que la austeridad de la compañía resulta una buena noticia, porque el quebranto de Twitter no sería sólo otra triste noticia financiera. Impactaría de forma directa en la libertad de expresión. Unos cuantos gobiernos festejarían la desaparición del pajarito azul.
Y no, no serviría de nada que Twitter le pague a sus 320 millones de usuarios, porque los necesita. Ni que les cobre a los más populares, porque followers is power. Cobrar por tuitear, como hacen algunos que quieren creer que no se nota (sí, muchachos, se nota), corrompe la idea misma del ágora global. Empezar a abonar una cuota porque superaste un cierto número de seguidores, también, porque algunos de los tuiteros más populares no gozan de bolsillos desbordantes. Es una de las enormes virtudes del servicio: redujo el costo del poder de broadcasting prácticamente a cero.
En total, Twitter se transformó en una criatura que no termina de encajar en la lógica financiera convencional. Varios analistas previmos esta situación cuando se acercaba su oferta pública inicial. Mientras los modelos de negocios de Amazon, eBay o Google eran prístinos, el de Facebook era complicado y el de Twitter, hermético. Ambos, no obstante, se resumían en el mismo lema: "Vamos a monetizar el servicio insertando publicidad". El problema de este mantra es que los usuarios sentimos que la línea de tiempo nos pertenece y entonces es como encontrar folletos de publicidad debajo de la almohada. La clave está en la pregunta de antes: ¿de quién es Twitter en realidad?


Tengo la impresión de que en la base del dilema de la compañía está el haber creído que la solución se encontraba en la publicidad, que al no rendir buenos frutos condujo a la conclusión de que había que hacer crecer la base de usuarios, lo que a su vez llevó a añadir nuevas características, lo que ahora amenaza con ahuyentar a los más fieles. Se llama círculo vicioso.
Con cierto criterio, al menos desde el punto de vista corporativo, Farhad Manjoo, de The New York Times, cree que Twitter nunca debió salir a la Bolsa, porque con eso puso sus expectativas de crecimiento a la altura de Facebook, y no le da el pinet para tanto. A su juicio, la solución está volver a ser privada y achicar su tamaño y sus ambiciones. Creo, sin embargo, que los responsables de Twitter tienen frente a sí la oportunidad histórica de descubrir una nueva manera de monetizar un servicio de Internet. Jack Dorsey, uno de los fundadores del servicio y hoy su director ejecutivo, debería intentar convencer a los accionistas de que no hay que mejorar Twitter para atraer más usuarios y, con esto, supuestamente, obtener más beneficios de la publicidad. Pero no parece dispuesto a soltar la idea de los avisos.
Tienes un e-mail
Hay otro atascadero en el que se encuentra empantanada la red de los trinos. El servicio nació perfecto. Es raro que esto ocurra. Facebook, por comparación, no tiene nada que ver con lo que era en 2004, cuando fue presentado en público, o con lo que era tan sólo 3 años atrás. Twitter, sin embargo, era un producto completo desde el primer día. Su esencia es la sencillez: 140 caracteres, seguir y ser seguido, reenviar tweets, responderlos, ponerlos en una lista de favoritos (ahora eso se llama Me gusta), mandar mensajes directos, y ya. Su poder proviene de esta sencillez. ¿Qué son 140 caracteres? Son un título y una bajada. Por eso el rumor de que el límite aumentaría a 10.000 caracteres lanzó oleadas de pavor entre los veteranos.
Esta tentación de parecerse al exitoso Facebook es tan fuerte como letal. Por dos motivos. Ya hay un Facebook; el fracaso de Mountain View para imponer Google Plus deja claro que no queda lugar para dos redes sociales de ese tipo. Y si hay algo que los tuiteros no queremos es parecernos a Facebook. En la red de Zuckerberg todos parecen tan felices, exudan demasiada dicha para que sea real.
Twitter es al revés. Es quizá demasiado realista. Es una de las razones por las que le cuesta sumar más usuarios. A veces se pone tan agrio, tan hostil, que millones de personas que han tenido un día agotador en un mundo agrio y hostil prefieren ver una peli en Netflix o videos insólitos en Facebook. Es comprensible, vamos.
Se añade a esto otra de las críticas que asedian a Twitter: hay bastante discurso del odio y el discurso del odio ahuyenta al gran público. Por eso, acaban de implementar un consejo para "garantizar que las personas se sientan seguras expresándose en Twitter". La intención es loable, pero me temo que si domestican al díscolo pajarito azul, si lo vuelven políticamente correcto, sólo lograrán asfixiarlo.
A los problemas financieros de Twitter, al particular clima que se respira en la línea de tiempo, a su extraña gramática y a su temprana madurez se le viene a sumar la amenaza que pende sobre cualquier compañía tecnológica: volverse irrelevante. De momento, en este sentido, Twitter goza de buena salud, pero ha dejado de ser una novedad.
Su historia se parece bastante a la del e-mail, que en 1971 fue furor e hizo crecer el tráfico de datos de la incipiente Arpanet, que había nacido 2 años antes, en un 75 por ciento. De hecho, como me contó Barry Shein en 2014, el correo electrónico fue el motivo por el que Internet llegó por primera vez a los particulares.
Han vaticinado la muerte del e-mail dos docenas de veces, pero aquí sigue, y no se nos ocurre cómo podríamos hacer nuestro trabajo cotidiano sin él. Creo que Twitter podría tomar ese camino. Veinte años atrás, recibir un (1) e-mail constituía todo un acontecimiento. Hoy nuestras casillas están desbordadas y abrir, leer, responder o borrar mensajes resulta tan emocionante como lavar los platos. No podemos evitarlo ni tampoco podemos vivir sin platos. De forma semejante, es muy difícil imaginar la dinámica de las democracias occidentales sin Twitter. Sin el Twitter incorregible, sucinto y brutal que conocemos.


Alguien, con fina ironía, tuiteó -vaya paradoja- que Jack Dorsey y Marissa Mayer, la directora ejecutiva de Yahoo!, habían apostado a ver quién quebraba una compañía primero. Mi impresión es que a Twitter no le espera ese destino. Tiene más sentido que la compre alguno de los grandes; Google, por ejemplo, como se rumoreaba hace unos años. Si tal cosa ocurre, tengo la esperanza de que tomen esa decisión sabiendo que a Twitter, como al mail, va a ser muy difícil convertirlo en una mina de oro. Y que no es oro todo lo que reluce.