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domingo, 10 de noviembre de 2024

WOODY ALLEN


Woody Allen
(01/12/1935 - )



Cineasta estadounidense
Uno de los directores más aclamados de Hollywood.
Películas: Manhattan, Annie Hall...
Premios: Oscar, Globos de Oro, BAFTA...
Padres: Martin Konigsberg y Nettea Cherry
Cónyuges: Harlene Rosen (m. 1956–1962), Louise Lasser (m. 1966–1970), Soon-Yi Previn (m. 1997)
Parejas: Diane Keaton (1973-1979), Mia Farrow (1980-1992)
Hijos: Ronan Farrow, Dylan O'Sullivan Farrow, Moses Farrow, Bechet Dumaine Allen, Manzie Tio Allen
Nombre: Allan Stewart Konigsberg
Altura: 1,65 m
Woody Allen nació el 1 de diciembre de 1935 en el Bronx y creció en Brooklyn, Nueva York.
FamiliaHijo de Martin Konigsberg, un joyero que trabajó de camarero y de taxista durante épocas de crisis y recesión económica. Su madre, Nettea Cherry, trabajó de contable en una floristería. En 1943 nació Letty, su hermana.
Su familia es de ascendencia judía Ashkenazi; sus abuelos emigraron de Rusia y Austria, y hablaban yiddish, hebreo y alemán. Sus padres nacieron y se criaron en el Lower East Side de Manhattan.
Comenzó a hacerse llamar Woody Allen a los 15 años al escribir chistes para columnistas de prensa. Cambió su nombre a Woody por Woody Herman, (músico de jazz) o por el mote que pusieron sus compañeros, "cara de madera".
Humorista
Cuando finalizó los estudios secundarios, se unió al equipo del humorista televisivo Sid Caesar. Con 29 años, cobraba 10.000 dólares por presentación y se consagró como el cómico más conocido de Estados Unidos. Desde 1961 a 1964 trabajó en night clubs como humorista, cabarets que luego plasmaría en Broadway Danny Rose.
Televisión
De ahí pasó a la televisión donde colaboró como guionista y como humorista en programas como el programa de Johnny Carson o el Ed Sullivan Show.
Películas
El productor de cine Charles K. Feldman le contrató para escribir y actuar en ¿Qué tal, Pussycat? (1965, de Clive Donner).
Las primeras películas que dirigió fueron Lily la tigresa (1966), Toma el dinero y corre (1966), una historia de ladrones cómicamente desgraciados rodada a modo de falso documental (formato que repetiría en 1983 con Zelig), Bananas (1971), Todo lo que siempre quiso saber sobre el sexo y nunca se atrevió a preguntar (1972), El dormilón (1973) y La última noche de Boris Grushenko (1975) y Annie Hall (1977), con la que ganó cuatro Oscars.

Allen consiguió lo que nadie en Hollywood: ser el dueño de sus historias, desde su concepción hasta el montaje final, sin interferencias de los estudios o de los productores.

Después siguieron Interiores (1978), Manhattan (1979), Zelig (1983), Broadway Danny Rose (1984), La rosa púrpura de El Cairo (1985), Hannah y sus hermanas (1986) Oscar al mejor guion original, Días de radio (1987), Septiembre (1987), Otra mujer (1988), Delitos y faltas (1989), Historias de Nueva York (un episodio, 1989), Alice (1990), Sombras y niebla (1991), Maridos y mujeres (1992), Misterioso asesinato en Manhattan (1993), Balas sobre Broadway (1994), Poderosa Afrodita (1995) y Todos dicen I love you (1996).
En todas sus obras los temas fetiche aparecen sin descanso: las mujeres, las relaciones, las infidelidades, el poder de la conversación, la muerte, la religión judía, el cine, el jazz, la magia, el psicoanálisis y el sexo.
PremiosFue galardonado con el Premio Príncipe de Asturias de las Artes 2002. En abril de 2003, debutó como director de teatro con la obra Writer's Block, en el teatro Atlantic de Nueva York. La obra, de la que Allen es también autor, está compuesta por dos comedias de un solo acto.
En septiembre de 2004 recibió el Premio Donostia del Festival de San Sebastián, en su 52ª edición, homenajeando al realizador y presentó su película, 'Melinda y Melinda' donde narra una misma historia contada desde dos puntos de vista y en la que vuelve a reflexionar sobre la complejidad de las relaciones humanas.
En 2007 rodó Vicky Cristina Barcelona en España y en la que trabajaron Scarlett Johansson, Penélope Cruz (Oscar a la mejor actriz de reparto) y Javier Bardem. El 26 de febrero de 2012, Allen consiguió el Óscar al mejor guion original por Midnight in Paris, película protagonizada por Owen Wilson, Rachel McAdams y Marion Cotillard.
Otras películasEn abril de 2012 Allen presentó en To Rome With Love ("A Roma con amor"), una comedia localizada en la capital de Italia y en la que cuenta nuevamente con la actriz española Penélope Cruz y con el italiano Roberto Benigni en el reparto.
Blue Jasmine se estrenó en julio de 2013. La película está ambientada en San Francisco y Nueva York siendo protagonizada por las estrellas Alec Baldwin y Cate Blanchett, y ganó otra nominación al Oscar por Mejor Guion Original. El 2 de marzo de 2014 Cate Blanchett se llevó su segundo Óscar a la mejor actriz gracias a su interpretación en Blue Jasmine.
En 2013, rodó en Niza, Francia, una comedia, Magic in the Moonlight. Allen protagonizó junto a John Turturro Fading Gigolo, escrita y dirigida por el propio Turturro, y se estrenó en septiembre de 2013. Entre julio y agosto de 2014, filmó el drama de misterio Irrational Man en Newport, Rhode Island, con Joaquin Phoenix y Emma Stone.
En septiembre de 2016, inició el rodaje de Wonder Wheel. En 2019 estrenó el drama A Rainy Day in New York, protagonizado por Selena Gomez, entre otros. En 2020 rodó la comedia romántica Rifkin's Festival, donde narra la historia de un matrimonio estadounidense que acude al Festival de San Sebastián (España).
En 2023 presentó Coup de chance (2023), un thriller situado en París. Este film representa el primer proyecto de Allen en lengua francesa. Tuvo su estreno en la 80ª edición del Festival Internacional de Cine de Venecia, donde obtuvo críticas favorables.
Parejas e hijosCasado en tres ocasiones, las dos primeras con Harlene Rosen (marzo de 1956-1962) y Louise Lasser (2 de febrero de 1966-1969) que apareció en "Toma el dinero y corre".
Antes de su relación con Mia Farrow hubo varias mujeres en su vida, entre las que se encuentran Diane Keaton, Mariel Hemingway y Charlotte Rampling. Posteriormente se separó de Mia Farrow y se casó con Soon-Yi, la hija adoptiva de su exmujer.
Woody Allen aseguró que el escándalo de 1992, que rompió su relación con la actriz Mia y le llevó a casarse con su hija adoptada en 1997, Soon-Yi Previn, fue uno de los momentos más afortunados de su vida.
«Creo que ser gracioso no es la primera opción de nadie».Woody Allen
Voz de Woody Allen
Pronunciación
Resumen
Director estadounidense de cine conocido por sus comedias inteligentes. Uno de los pocos directores que han recibido Oscar, BAFTA, Globos de Oro y otros prestigiosos premios. Sus filmes son reconocidos por sus diálogos ingeniosos. Escribió y dirigió numerosas películas aclamadas por la crítica como Annie Hall y Manhattan, entre otras.
Sabías que...
Apasionado del clarinete, tiene una banda de jazz llamada The News Orleans con la que suele tocar en lugares públicos......

http://indecquetrabajaiii.blogspot.com.ar/. INDECQUETRABAJA

domingo, 11 de septiembre de 2016

WOODY ALLEN


 Hablar con él es casi tan apasionante como mirar sus películas, porque Woody Allen jamás tiene una respuesta sosa y realiza sus entrevistas como si fuese un partido de ping-pong. 

Aunque ya ha cumplido los 80 años, no se nota en él nada que revele el paso del tiempo, más allá de una sordera que cada vez se vuelve más notable.
El gran director ha llegado hasta el flamante hotel Conrad de Nueva York para presentar su película del año, Café society, en la que se da el gusto de viajar a una época que, como explica aquí, nunca alcanzó a conocer.
Aunque ya ha anunciado el elenco de su siguiente filme, una tradición que repite con la misma puntualidad de sus estrenos, este será un año inusual para él.
En unos meses debutará en televisión con su primera miniserie, Crisis en 6 escenas, en la tendrá el papel de protagonista.
En sus películas la falta de honestidad entre sus personajes funciona como motor de la historia.
Porque ese tipo de cosas son las que le interesan a un dramaturgo. Para alguien que escribe historias, está la comedia y está el drama, pero lo que más interesan son las cosas que provocan conflicto y tensión. Es lo que ves en las películas, ya sea Star wars, una de vaqueros, de detectives o una historia de amor. Los asesinatos, los ­tiroteos, los conflictos interplanetarios y las infidelidades son situaciones que crean tensión. Si cuentas la historia de dos personas que se conocen, tienen una dulce historia de amor sin conflicto, no resulta interesante. En cambio, si alguien engaña al otro, o si hay un persona que tiene un conflicto, las cosas se ponen interesantes. Si estás contando una historia de misterio y alguien mata a una persona y logra quedar impune, eso es interesante. Todas las grandes películas y los buenos libros que has leído han tratado de esos temas, se trate de Lo que el viento se llevó, Sonrisas y lágrimas o Guerra y paz, esos son los temas. Siempre está de por medio la muerte o una historia de amor.
¿Sus experiencias tocando el clarinete en clubs nocturnos le inspiraron para esta película?
No, porque la historia que se cuenta transcurre cuando yo tenía tres o cuatro años, y la ambienté en ese mundo porque soy gran devoto de la vida social de esa época. Siempre me encantó escuchar historias, algunas que me narró mi padre y otras contadas por escritores y periodistas, sobre Café society, un fenómeno en EE.UU., que se repitió en todo el mundo. Hoy no saben lo que significa, pero en ese entonces se refería a los cafés en los que se encontraba la gente atractiva. En muchos países terminaron cambiando el título de la película porque no entienden ese concepto. Pero en Nueva York, y California en menor medida, Café society era un fenómeno muy glamuroso, en el que la gente de la alta sociedad, los actores, los directores, los mafiosos y los políticos se reunían en los sitios de moda. Yo leí sobre estos sitios mientras crecía y siempre quise visitarlos, pero fueron desapareciendo. Me hubiera encantado ir al cine y después ir a The Stork Club o El Morocco a bailar. Estoy seguro de que en realidad eran sitios mucho menos coloridos que como los imaginaba, como suele ocurrir con todo en la vida. Pero yo leía en las columnas de chismes sobre ellos y así fue como adquirí mis conocimientos sobre el tema.
Ha cumplido los 80 y sigue haciendo una película por año. ¿Cuántas ideas todavía le quedan en el cajón?
Puedo seguir haciendo películas infinitamente. Mientras pueda resistir y si soy lo suficiente longevo, creo que puedo seguir trabajando un buen tiempo más. Mi padre vivió un poco más de 100 años, mi madre estuvo muy cerca de cumplirlos, por lo que para mí no es imposible llegar a esa edad. Si los genes me ayudan, puedo seguir haciendo películas. Todavía me quedan muchas ideas. La razón por la que otros directores tardan tanto en concretar un nuevo proyecto no tiene nada que ver con lo creativo, es una cuestión financiera. Deben perder mucho tiempo en reuniones con productores, ejecutivos de los estudios y actores para poder reunir el dinero que necesitan. Yo no tengo ese problema. Consigo ese dinero de forma independiente, y en cuanto un nuevo guión sale de mi máquina de escribir, tengo lo necesario para financiar la película. No necesito conseguir un actor para poder usar su nombre o seducir al jefe de un estudio con un guión. Filmo regularmente porque tengo el dinero. Y eso también se debe a que mis películas no son muy caras. Cuando veo superproducciones que cuestan 160 o 200 millones, no lo puedo creer. Yo soy mucho más barato. Eso me permite que aunque haga una película que nadie quiere ver, nadie sale perjudicado porque la pérdida es muy pequeña.
El dinero es un dilema en la película. ¿Qué significa para ­usted?
Es curioso, a mi nunca me ha importado el dinero. Cuando tenía 16 años comencé a escribir cuando salía de la escuela e inmediatamente me contrataron. Siendo muy joven ganaba más que mi madre y mi padre juntos. Nunca fue un tema que me preocupase y jamás hice una película por dinero. En Café society terminé poniendo todo mi salario porque costó un poco más de lo calculado y no quise pedir más dinero a los inversores. Sólo gasto lo que me dan. Como era una película de época y transcurre en las dos costas de Estados Unidos terminó siendo más cara. El hecho de que el dinero nunca me ha importado es lo que me ha permitido ganarlo. Conozco a otros directores que en sus inicios rechazaron un proyecto que les interesaba porque no les pagaban lo suficiente. Yo les decía que lo hicieran aunque sólo les pagaran 500 dólares. Esto de no cobrar nada por una película, y trabajar durante un año gratis, no es algo que ha ocurrido una sola vez. No soy rico, pero tengo mucho más dinero que si hubiese escuchado a mi madre y hubiera sido farmacéutico. Si me comparas con mis colegas, no soy tan adinerado. Pero no me importa, tengo suficiente para hacer mis películas y vivir muy decentemente porque lo que se gana en el mundo del cine sigue siendo mucho más que lo que puede recibir un maestro que se merece mucho más el dinero.
¿Su madre se quedó frustrada porque no fue farmacéutico?
No, porque mis padres vieron que triunfé muy rápido y nunca tuvieron que preguntarme cuánto tiempo me iba a pasar sin trabajar antes de que consiguiese un empleo real. Siempre trabajé y nunca dejé de traer un salario. Y eso era para ellos lo más importante. Por lo tanto, siempre aprobaron lo que hacía. Pero años más tarde me insistieron en que ahorrara para que cuando fuese anciano no me faltase el dinero, y siempre mantuvieron esa mentalidad de vivir en estado de sitio. Estoy seguro de que hay mucha sabiduría en esa mirada, pero nunca pude compartirla.
Si el dinero no es importante, ¿qué es lo que sí le preocupa?
Soy un gran cobarde y por eso lo verdaderamente importante para mí es la salud. No me gusta despertarme por la mañana con algún síntoma, y lo mismo vale para mis seres queridos. Me importa la familia, porque tengo un compromiso emocional con mi esposa y mis hijos. Me gusta el trabajo, tocar mi clarinete sólo por diversión, mirar deportes como béisbol y baloncesto, y con eso me alcanza. Disfruto de salir a dar paseos con mi esposa por el barrio y no me gustan demasiado las vacaciones. No tengo barco ni casa de verano. Soy un hombre feliz viviendo en mi casa, trabajando y saliendo a caminar. Paso la mayor parte de mi tiempo trabajando, hasta que me aburro y voy a la habitación de uno de los niños y le doy un abrazo hasta que me echan. Vuelvo a trabajar y cuando me aburro voy a buscar a mi esposa para darle un abrazo, y también me echa. Regreso a mi cuarto y trabajo un poco más. En resumen, una vida simple y familiar. 

El guion de ‘Café society’ explicado por su director
Cuando unos meses antes se le pidió que describiera de que iba Café society, su película número 46 (sin contar las televisivas ni los filmes grupales), Allen no demostró ser muy eficiente a la hora de vender sus ideas: “Es un filme que transcurre a finales de los años treinta, y es muy romántico. Yo quería hacer una película que fuese como una novela. Trata sobre una familia y el protagonista es Jesse Eisenberg. Eso es todo lo que te puedo contar, y espero que os guste. Ya me conocéis, no soy de los que dicen que os va a encantar. Puede gustar o no. Siempre me desilusiono con lo que hago y creo que podría haberlo hecho mejor”, admite con un gesto que le hemos visto muchas veces en la pantalla.
Pero levantado el halo de misterio que rodea cada una de sus propuestas hasta el día de la primera proyección, ya se sabe que en el filme Eisenberg (álter ego de Allen) encarna a un joven neoyorquino que se muda a Los Ángeles soñando con hacer una carrera en la industria del cine. Una vez allí, al primero que va a visitar es a su tío, Phil Stern (Steve Carell), un poderoso productor que inicialmente se resiste. Pero tanto insiste que finalmente consigue verlo, y es en esa ocasión que conoce a su bella secretaria, Vonnie (Kristen Stewart). Convencido de que debe ayudar a su sobrino, le pide a Vonnie que le muestre la ciudad, sin imaginar que surgirá un romance entre ellos, ya que la muchacha es también su amante.Café society transcurre entre Nueva York y Los Ángeles, lo que le ha permitido recrear con minucioso detalle el Hollywood de Oro, así como la mafia neoyorquina, a través de un simpático papel a cargo de Corey Stoll. Eisenberg, que ha trabajado con Allen en tres oportunidades y es un gran admirador del director, confiesa que la experiencia de rodar Café society no podría haber sido mejor: “Woody es simplemente maravilloso. Siempre es muy interesante verle trabajar en directo porque lo hace todo muy fácil. Como ha hecho tantas películas y es sumamente brillante, resuelve todo con mucha simpleza, algo que no siempre es habitual, y créeme que he trabajado en muchas películas”.
  Por Gabriel Lerman

viernes, 27 de mayo de 2016

WOODY ALLEN ¿CULPABLE?



Hablar hoy sobre Allen es hablar, tal como lo puso la prensa, de la tragedia y la comedia. O, mejor, del cielo y el infierno. Como se sabe, mientras era celebrado en Cannes por el estreno de Café Society, su última película, el cineasta fue acusado en público de un delito aberrante. Ronan Farrow, hijo de Allen y de Mia Farrow, volvió a culpar a su padre de abuso sexual contra su hermana mayor, Dylan. Los hechos, presuntamente ocurridos en 1991, fueron denunciados hace dos años por la propia Dylan. Entonces, ella quiso contar su historia a muchos diarios importantes, pero ninguno quiso hablar con ella, se queja ahora Ronan. "Woody Allen sigue en libertad y dirigiendo películas gracias a una cultura de la impunidad y el silencio", escribió en The Hollywood Reporter, una publicación de salida diaria en Cannes que le arruinó el estreno a su padre. Ante la prensa, el creador de Match Point se mostró, a los 80 años, tan chistoso e inteligente como siempre. Pero en las fotos se lo vio con una expresión que trasuntaba cualquier cosa menos alegría.
Sin condena judicial, aplica al caso la presunción de inocencia. Sin embargo, la historia no parece resuelta y vuelve a plantear el viejo dilema entre vida y arte, o entre la posibilidad o no de separar al artista de su obra.



Para empezar por el arte, siempre disfruté mucho del cine de Woody Allen en todas sus vertientes. Empecé por la humorística, cuando mis padres, de chica, me llevaron al cine a ver La última noche de Boris Grushenko, que está en la línea de otras como Bananas y Zelig. También me gusta ese puñado de películas, en general desestimadas por la crítica, en las que Allen liberó su debilidad por Ingmar Bergman, como Interiores o Septiembre. Pero mis preferidas, sin ánimo de ser original, son aquellas en las que el artista aparece en pleno dominio de su estilo y oscila entre la comedia y el drama ligero, como Annie Hall, Manhattan o Hannah y sus hermanas, para mí la mejor de todas, donde la influencia bergmaniana pasa por el tamiz de una mirada enteramente propia.
Del arte paso a la vida, y aquí debo confesar que desde siempre me identifiqué con aquellos artistas en los que había una línea de continuidad entre su vida y su obra, en el sentido de que la obra era de algún modo una proyección no sólo de su experiencia emocional, sino también de su conexión moral con el mundo. Pienso por ejemplo en escritores como Kerouac, Chejov, Carver, Alice Munro, Goytisolo o Haroldo Conti. Tiendo a ver la obra como una extensión del artista, y quizá por eso, por lo que me ha dado su cine, me incliné sin advertirlo, acaso para preservarlo, a no considerar la posibilidad de que las acusaciones contra Woody Allen fueran efectivamente ciertas. Como dice Ronan, elegí "invisibilizar" a su hermana Dylan cuando ella hizo su denuncia.


Por las dudas, aclaro que estoy lejos de creer en santos. La obra emana del artista, que proyecta en ella no lo que vivió, sino lo que es, y aquí aparece un problema, porque también creo que cada persona es, al mismo tiempo, muchas. Si se dan las circunstancias y se baja la guardia, nadie está exento de cometer un crimen o, incluso, un acto aberrante. El propio Allen lo mostró en una de sus películas, Crímenes y pecados, en la que aborda el tema de la culpa a través de la historia de un honorable médico que ordena el asesinato de su amante. Todos tenemos un doblez. Todos, si lo buscamos, o si nos descuidamos, podemos caer en el abismo.
"Lo que nosotros vemos en la pantalla como divertido, la infidelidad, el engaño, la traición, es triste en la vida real. El cine te da una perspectiva cómica de situaciones muy duras y crueles", dijo el creador de Medianoche en París el día del estreno de su película número 47. "Casi todo lo que hace gracia termina siendo trágico."
La vida es comedia y drama. Todo al mismo tiempo, como lo reflejan muchas películas de Woody Allen. Y el hombre, también al mismo tiempo, es luz y sombra.
 No puedo ofrecerles una respuesta. Mucho menos, una certeza contundente. Apenas estoy seguro de dos cosas. La primera es que la magia de Hannah y sus hermanas o La rosa púrpura del Cairo no garantizan, como me gustaría, la inocencia de Woody Allen. Y la segunda, que si alguna vez se probara que no es inocente, esas películas perderían, para mí, una parte esencial de esa magia.

H. M. G.