martes, 2 de abril de 2019

LA OPINIÓN DE MIGUEL ESPECHE,


Michael Jackson y la sospecha nuestra de cada día

Miguel Espeche
Acusan a Michael Jackson de pedofilia, hacen un documental al respecto, dos hombres narran de manera convincente detalles escalofriantes sobre el cantante, quien solía rodearse de chicos en su lugar en el mundo: Neverland, una propiedad muy rara, tan rara como su creador.
Los relatos siniestros van y vienen. Ya decir "Michael Jackson" empieza a remitir a algo diferente a sus temas musicales, su baile, sus millones y sus extravagancias. El señor Jackson, muerto ya hace unos años, es ahora un sospechoso. Sus discos ya dejan de ser pasados por algunas radios y aparecen nuevos testimonios que parecen corroborar el de esos hombres, que acusan al astro de haber abusado de ellos años atrás.
Entra así a jugar de lleno el protocolo habitual en estos casos: están los que optan por creer las acusaciones y, por otro lado, aquellos que eligen dar crédito a lo que la familia y los abogados dicen al respecto de los delitos referidos, alegando la inocencia del caso. Indicios de un lado y del otro, pero al parecer todo parece ser una suerte de cuestión de fe, y no más que eso.
Eso sí, la sospecha está allí, y difícil sacarla del partido. Los indicios que culpabilizan a Michael Jackson son fuertes, pero. no significan certeza y debemos vivir con eso. En los hechos, no sabemos a ciencia cierta qué pasó.
Ocurre que el de Michael Jackson es un ejemplo de algo que nos pasa a diario y en diversos temas, al punto que la sospecha es sin dudas un elemento que ningún historiador que investigue la época actual podrá soslayar. Es la era de la sospecha, de la desconfianza, del miedo a esa realidad que se esconde tras la fachada de las personas y de la realidad en sí misma, porque todos podríamos tener un esqueleto guardado en el placar y la realidad misma, en su conjunto, podría no ser lo que parece.
Digamos que es difícil aceptar que uno no sabe. Se prefiere afirmar un supuesto saber con el énfasis del convencido antes que decir "la verdad es que no sé".
De hecho, cuando vamos en un taxi escuchando cómo el chofer nos cuenta la "posta" sobre los gobernantes o nos explica cómo actúan los poderes secretos que dominan al mundo desde las sombras, nos sentimos insignificantes ante tanta certidumbre y lamentamos no sospechar más todavía de la realidad que nos rodea, esa Matrix tras la cual se oculta la verdad, siempre siniestra, por supuesto.
Michael Jackson hizo bastante para que la sospecha impregnara su persona, sobre todo, con eso de hacer arreglos extrajudiciales con el chico que lo acusara años atrás, o reconociendo casi con cinismo que dormía con los niños a los que hospedaba en su hoy abandonada Neverland. Pero... no nos consta, y debemos vivir con eso, al menos, mientras no haya algún tipo de veredicto que trascienda la opinión.
Son demasiadas las películas con finales en los que se sabe a ciencia cierta quién es el culpable del crimen, quién es honesto y quién no, cuál es "la verdad de la milanesa" de la cuestión. Una excepción al respecto de tanta filmografía llena de certezas fue la película (y obra de teatro) La duda, de John Shanley, que definía no quién era el culpable (si es que había delito) sino que describía la sospecha en sí misma y nos dejaba allí, habitándola, sin piedad para con nuestro afán de tener finales claros y distintos.
Para evitar la angustia de no saber, algunos eligen hacer como que saben, y eso es, además de ser signo de inmadurez psicológica, una actitud peligrosa en el nivel legal y en el político, ya que se transforma en un "gatillo fácil" que remite a lo peor de la especie. No se actúa igual ante alguien culpable que ante alguien sospechado, y esa diferencia nos aleja de las cavernas, aunque a veces cueste soportar las emociones concomitantes.
Michael Jackson nos suena culpable o, para algunos, inocente. No sabemos: sospechamos algunas cosas de su realidad escondida. Nos tienta expresar nuestra opinión como si fuera la verdad de las cosas, pero de hecho deberemos aceptar que lo nuestro se trata tan solo de un parecer y no una sentencia definitiva.
Ojalá vinieran Sherlock Holmes, Monsieur Poirot o los investigadores de CSI a decirnos la verdad de todo. Pero no, por ahora deberemos vivir con la sospecha, porque las certezas llegan de otra manera, siempre teniendo en cuenta que la "verdad verdadera" incluye, también, esa realidad que está más allá de nuestra mera opinión y parecer.

TIK TOK...LA NUEVA APP


Tiktok, la app que revoluciona las redes
Ofrece la posibilidad de generar y compartir videos de manera lúdica
Si sumar una red social o app más no estaba en tus cálculos, entonces quizá con venga dejar de leer ahora. Y es que la proliferación de canales para mirar y ser mirado parece no tener fin. Ahora llega Tiktok: reseñada como “una refrescante alternativa en el universo del social media“por el diario The New York Times, y con más de 500 millones de usuarios globales, esta app instantánea de video al estilo de Vine (una red social que permitía grabar videos de segundos) está generando furor entre los jóvenes.
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Fácil de usar, divertida y, sobre todo, adictiva, primero se popularizó en Asia, donde ya existía previamente como la plataforma musical .ly (contaba con más de 300 millones de usuarios en China), que luego fue adquirida por Tiktok con el objetivo de ingresar en el mercado norteamericano.
Así como en su momento Snapchat se convirtió en la red social por default para millennials, o incluso para los públicos un poco mayores –no demasiado– que ya estaban cansados de las redes sociales, este nuevo producto apunta a un target claramente joven.
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El funcionamiento es muy simple: permite generar y compartir videos, subirlos en un perfil (no hay seguidores, sino que existen los fans), aplicarles máscaras o editarlos con features de la propia plataforma, y luego publicarlos. El tema de la privacidad, algo no menor ya que en Asia sobre todo lo usan niños pequeños, se puede customizar para tener cuentas privadas como en Instagram. Eso sí, a diferencia de esta red el formato es vertical y no cuadrado.
El atractivo recae en constituirse, al igual que Snapchat en su momento, en una red mucho más informal, lúdica, y en donde no importa tanto la calidad del video o incluso lo que se está haciendo específicamente. Canciones, playbacks, coreografías, sketches de comedia son algunas de las cosas que se suben. Y que generan respuestas de la audiencia, fans e incluso… fanatismo.
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En este sentido, la red está preparada para permitir la interacción no solo a través de comentarios o likes, sino de herramientas propias de la plataforma, como la posibilidad de armar Duets (duetos) o reproducir videos de otros en simultáneo; y además son comunes los videos de “respuesta“, en donde un usuario puede responderle a otro con un video.
Como explica el periodista John Herrman, los hashtags tienen una función muy concreta en Tiktok, que a diferencia de Twitter, no es para organizar los contenidos, noticias o a los usuarios, sino para códigos específicos dentro de la plataforma, como ciertos retos o bromas. De alguna manera, Tiktok es siempre autorreferencial y existe casi aparte de lo que sucede fuera de la red social.
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Candela Copello es una de las tiktokers (sí, hay que añadir otro término al vocabulario de los productores de contenido en las redes...), que con 18 años tiene casi dos millones de fans. Si bien Copello también tiene su canal de Youtube, sube videos haciendo playback que han llegado a alcanzar el millón de likes.
El hecho de que ella ya fuera youtuber despierta la pregunta de si existen tiktokers nativos que se hayan vuelto populares solo por esta red. la mayoría proviene de Asia, donde la plataforma funciona hace más tiempo, y donde se han popularizado los videos de canto (playbacks) y baile (coreografías), costumbres y consumos de cultura pop muy idiosincrásicos de esta región.

L. M.

TECNOLOGÍA, ROBOT GOURMET


Thermomix TM5: así es el asistente robótico para la cocina
A medio camino entre la multiprocesadora y el autómata, Thermomix es una suerte de guía para preparar muy diversos platos; viene con 300 recetas incorporadas y hay más en internet
Podría ser un robot. Un asistente. O una solución para los que quieren hacer algo rico, pero no cuentan con los conocimientos ni las herramientas necesarias para hacerlo. La nueva versión de Thermomix (la TM5), de la marca alemana Vorwerk, viene con una pantalla led táctil desde la cual se pueden cocinar miles de platos siguiendo paso a paso las instrucciones que aparecen en el mismísimo electrodoméstico.
Vos seguime
La idea es que sea una cocina guiada. Por ejemplo, para hacer una espuma de frutas, primero se detallan cuáles son los ingredientes necesarios. Y entonces, sí, insiste y pide que se ingresen 350 gramos de azúcar.
La propia pantalla avisa cuánto falta para llegar a esa cantidad. Entonces, harán falta 10 segundos de velocidad progresiva al nivel 5 para transformar ese azúcar en impalpable. Luego, hay que agregar las frutas congeladas; hecho esto, se deberá elegir la opción para que se trituren en 15 segundos. Al final, se incorporan las claras, que serán batidas durante dos minutos en nivel 4. Todo aparece en la pantalla. Así, la máquina guía, paso por paso, hasta completar la receta. A prueba de inexpertos.
No se trata solo de postres. Las posibilidades son de todo tipo, desde platos principales hasta patisserie. Se pueden obtener los resultados más diversos: albóndigas, pastel de carne, pescados, verduras y risottos, y también producciones más simples y fáciles, como la limonada, sopas, salsas o yogur.
En total, son 12 las funciones que brinda la máquina: la de mezclar, la de moler, triturar, cocinar, pesar, emulsionar, remover, trocear, cocinar al vapor, amasar, batir y controlar la temperatura. La clave está en sus cuchillas, ubicadas en el vaso de acero. Pueden girar a 250 kilómetros por hora o descender hasta regularse a velocidad cuchara, que es la más lenta. En algunos casos ayuda a preparar (por ejemplo, amasa el pan), pero es necesario complementar con un horno para terminar el trabajo.
Para lograr las distintas funciones, se necesitan otros accesorios. Es el caso de la "mariposa", que se añade para batir huevos y dejarlos a punto nieve o letra. O el colador, que se utiliza para cocer productos.
A la vez, se pueden utilizar otros utensilios que vienen con el equipo para cocinar dos cosas al mismo tiempo. Por ejemplo, en el vaso se puede preparar un puré, mientras que en la vaporera (un recipiente que se coloca en la parte superior) se prepara una bondiola de cerdo. La comida, si se siguen los pasos, nunca se pasa ni se quema.
Catálogo completo
La Thermomix viene con 300 recetas precargadas en la máquina, y con un libro que contiene las mismas fórmulas, para los amantes del papel.
Pero hay otras 25.000 recetas que también están en la plataforma de cocina Cookidoo (cuesta 3 euros mensuales), todas aprobadas y certificadas en un laboratorio en Suiza. El laboratorio puede tardar hasta tres meses en validar las propuestas que le llegan de todo el mundo.
Con un chip que se compra aparte (se llama Cookkey y cuesta 50 dólares) puede conectarse de manera inalámbrica a Cookidoo e incorporar a la máquina esas 25.000 recetas. O las que el usuario desee enviar.
Desde esa plataforma también se pueden elegir preparaciones y mandar (por caso, al celular, en formato de lista de supermercado) todos los ingredientes para cocinar los platos seleccionados.
La Thermomix TM5 cuesta 1880 dólares. En el precio se incluyen los accesorios para cumplir con las 12 funciones y dos clases de cocina en las sedes que el distribuidor tiene en la Argentina, en Recoleta y Las Cañitas.

S. D.

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Centro Cultural Recoleta · Junin 1930 · Buenos Aires, CABA 1113 · Argentina


LECTURA RECOMENDADA,


Okasan, de Mori Ponsowy
Viaje a un país enigmático al encuentro del hijo
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Es de noche, el primer día de un viaje que durará catorce, madre e hijo caminan entre la multitud. Están en Shinjuku, ese "Times Square multiplicado por mil" cuyas calles están atestadas de carteles de neón imposibles de descifrar para cualquiera que no sepa leer alguno de los tres sistemas de escritura japonesa. Mori Ponsowy, la autora de Oka san, libro singular y conmovedor, ha viajado a Tokio para visitar a su único hijo, que estudia hace casi un año en Japón. "¿Y si de pronto lo pierdo?", dice. "Tengo miedo, pero no sé a qué exactamente. Quisiera tomarle la mano pero no me atrevo. Quizá dentro de unos años, cuando él sea adulto del todo, pueda hacerlo. Pero ahora le incomodaría. Al fin, me agarro de una punta del extraño chaleco que lleva puesto. ?Tengo miedo de perderme', le explico."
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Perderse entre la multitud, perder al hijo, perderse en el amor por ese hijo pero también, perderse en el recuerdo o mejor dicho en la ficción que se construye en torno a la propia vida -"Ma, ¿tú de verdad crees que las cosas pasaron así? o sabés que estás inventando?", le dice el hijo cuando lee algo de lo que su madre escribe-, perderse, finalmente, en la soledad de la escritura. De todo esto habla Oka san, construido a partir de las crónicas que Ponsowy fue posteando en Facebook durante su viaje, en tiempo real -aunque esto en literatura siempre implica un desfasaje, una distancia-, escribiendo a la noche, con los pulgares sobre el celular y que, luego, corrigió e hilvanó con una historia familiar más amplia.
144 PAG.
399 $

C. E.

GLORIA Y HONOR PARA ELLOS.

La imagen puede contener: personas de pie, tren, cielo y exterior
NUESTROS SOLDADOS VAN AL FRENTE DE COMBATE - MALVINAS ARGENTINAS! GLORIA Y HONOR PARA ELLOS.

lunes, 1 de abril de 2019

LA PÁGINA DE JORGE FERNÁNDEZ DÍAZ,


El tabú político que nadie quiere abordar


Jorge Fernández Díaz
Cuando Guy Sorman era apenas un estudiante aventajado, allá por los años sesenta, su legendario profesor le habló inesperadamente de los argentinos. Raymond Aron, antagonista de Sartre y objetor de las cíclicas ideas totalitarias de cierto intelectualismo europeo, fue uno de los más grandes pensadores del siglo XX, y en aquella París políticamente primaveral, le advirtió a su también notable discípulo que "la Argentina era el único misterio que escapaba a la comprensión de los economistas". Desde entonces Guy Sorman se sintió genuina, tal vez morbosamente intrigado por nuestro destino; este economista y filósofo francés ha viajado a Buenos Aires a razón de casi una vez por año, y en el prefacio de su libro "Diario de un optimista" refiere sus intuiciones acerca de esta nación singular, donde su más relevante escritor (Borges) se declara irónicamente "inglés", donde su máximo héroe (San Martín) falleció en el ostracismo de Boulogne, donde la más jugosa atracción turística de la ciudad es un cementerio (La Recoleta) y donde las crisis económicas hunden una y otra vez a los argentinos en la mishiadura. Su conclusión es bastante obvia, y sin embargo no termina de permear: "La Argentina padece un mal singular que en otras partes de América Latina da la impresión de haberse superado pero que aquí parece incurable: una incapacidad crónica, genética, cultural, existencial para dotarse de instituciones estables, que trasciendan las disputas partidarias, ideológicas y provinciales". A continuación, sin embargo, va a fondo acerca de quién le parece el principal culpable de esta grave enfermedad: "El peronismo se convirtió en un pensamiento todoterreno, que permite legitimar tanto las exacciones como las reformas liberales (primer mandato de Menem). Este peronismo todoterreno, para toda estación, favorece el culto al jefe más que a las instituciones". Y después de describir sus pecados y de poner a salvo al propio Perón (de quien asegura que ya se utiliza como una mera coartada), Guy Sorman sube la apuesta: "Mientras no se juzgue al peronismo del mismo modo en que fueron juzgados el comunismo y el fascismo en Europa -salvando las distancias y proporciones-, los argentinos no se verán libres de los viejos demonios que acosan su memoria colectiva. Si se llevara a cabo ese juicio al peronismo, la conciencia argentina podría verse libre de la tentación del caudillismo. Nada da más tristeza que ver cómo los adversarios del caudillo en el poder se desviven por buscar un caudillo que lo reemplace". La última frase, escrita en 2012, alude a cómo la lógica del justicialismo penetró hasta en los sectores más antiperonistas. Sorman nos ha estudiado de cerca con afecto y rigurosidad, pero no es muy original: la mayoría de los políticos, periodistas, economistas y sociólogos del mundo tienen el mismo diagnóstico. Nuestra respuesta habitual, ante esa andanada de fallos unánimes, nos resulta tranquilizadora: los gringos no pueden comprender la idiosincrasia nacional y es inútil explicarles el peronismo. Ese desdén resignado se parece a cuando todo el mundo, menos nosotros, advertía que era imposible ganar la Guerra de Malvinas y luego que la convertibilidad no duraría cincuenta años, como les porfiábamos en cualquier sobremesa. El postergado y quizá utópico "juicio histórico al peronismo", por lo tanto, es un asunto crucial y pendiente, que casi nadie en las cátedras ni en las calles ni en las redacciones parece dispuesto a encarar. Hay un confort en dar a esa anomalía estructural, que destruyó el sistema de partidos políticos, una naturalización indebida, y también en esquivar el bulto, puesto que el abordaje de este auténtico tabú produce escozor, enemigos, sensación de peligro y muchísimos dolores de cabeza. La negativa a discutir los últimos setenta años -36 de los cuales gobernaron Perón o alguno de sus "herederos", y al menos otros veinte más transcurrieron bajo su presión o influencia ideológica- facilita la tarea de quienes pretenden ser inocentes de una larga y evidente decadencia, y prefieren discutir entonces la amarga estanflación de hace cinco minutos. Es así como después de 27 años ininterrumpidos de administración catastrófica y venal, el PJ bonaerense se dispone alegremente a marcarle las costillas a una gobernadora que se enfrentó a las mafias y precisa vivir con sus hijos dentro de un cuartel. El PJ cuenta, por acción u omisión, con la complicidad de muchos opinadores, que han descartado el estudio de la historia política y han resuelto actuar sin contextos y en el puro presente.
Este postergado "juicio histórico al peronismo" resulta más trascendental aún que el problema de la grieta, dado que esta no es más que un subproducto de su recurrente táctica divisionista. Pero el tema de fondo se sustrae permanentemente del debate: a nadie parece convenirle esa herejía; ni siquiera al oficialismo. Que ha tomado para sí la tremenda responsabilidad de lograr que el no peronismo complete un mandato democrático, algo que no sucede desde 1928. Su eventual reemplazo en diciembre serviría, no obstante, para darle paso a cualquiera de las dos versiones del justicialismo en boga, y con este marco de recesión, altísima inflación y persistente incertidumbre financiera, eso implicaría un drama muy superior a la mera derrota de esta circunstancial coalición gobernante; involucraría a todo el sistema democrático. Porque dejaría flotando una vez más la perversa y clásica idea de que "solo el peronismo puede gobernar", y por lo tanto le daría combustible al Movimiento de Perón para perpetuarse por varios lustros. Monólogo del partido único que los peronistas buscan con ansias, y que a cierto progresismo no parece molestarle demasiado. De todo esto no hay mayor responsable que Cambiemos, comisionado por millones de votantes para conducir a la sociedad por el desfiladero del pospopulismo y para construir desde allí un país normal. Las plegarias, por errores propios y huracanes ajenos, no fueron atendidas, y resta ahora ver si la "gente" resuelve darle un partido de revancha o le baja directamente el pulgar.
Hay, sin embargo, gradaciones en este inquietante drama nacional. Lavagna, pese a sus decorados socialdemócratas, gobernaría esencialmente con el justicialismo, pero su norte es incuestionablemente más republicano. El triunfo del chavismo argento significaría, por lo contrario, algo mucho más trágico que añadir un nuevo capítulo a nuestra mediocre ideología dominante y al ya tradicional régimen en el que nos hemos acostumbrado a vegetar. Caparrós, que visitó recientemente la patria de Chávez, explica que esa especie de reproducción del primer peronismo jamás lo sedujo, aunque entiende el apoyo de muchos intelectuales europeos: al principio hubo una política de distribución, que al final se mostró relativamente suicida. Terminaron secando la fuente de aquello que le servía para redistribuir, se basaron en un autoritarismo feroz y no se preocuparon nunca por crear en paralelo una economía diversificada. El chavismo es ardorosamente reivindicado, aun en estos epílogos, por los kirchneristas. Perón no hubiera sido tan incauto. Y Guy Sorman, también enemigo de los ultraliberales latinoamericanos ("discípulos descarriados de Milton Friedman"), predijo con exactitud qué ocurriría en la Argentina y Venezuela cuando los precios del petróleo y la soja se desmoronaran. Es que todo se caía de maduro. Solo que casi nadie quería verlo. Con el problema peronista ocurre exactamente lo mismo.