viernes, 31 de mayo de 2019

EL ECONOMISTA....NOTICIAS,

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Paraguay 776, CIUDAD AUTONOMA DE BUENOS AIRES, Argentina

HISTORIAS DE VIDA,


Nueva maternidad: gestará al hijo de su cuñada y ambas tendrán licencia
Andrea y Romina
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En Córdoba, una jueza resolvió que las dos mujeres podrán gozar de ese beneficio luego del parto; además, el bebé será inscripto civilmente como hijo de la pareja sin vínculo con la tía paterna
CÓRDOBA.- Romina tiene en su teléfono la imagen de una escultura transparente de una mujer embarazada; en su panza se ve el bebé en gestación. Ella tiene cuatro hijos -de 10, 7, 4 y 2 años- y ahora se prepara para un quinto embarazo, el de su sobrino. Será la madre gestante para que su hermano y su cuñada, Andrea, puedan tener un bebé.
Las dos son las protagonistas de un fallo inédito en términos judiciales, el de la jueza de Familia de la 5» Nominación de Córdoba, Mónica Susana Parrello, quien autorizó el proceso. Andrea tuvo cáncer y no puede quedar embarazada; la técnica de reproducción humana asistida podría reavivar la enfermedad. Intentó adoptar y no pudo. La jueza resolvió, además, que las dos mujeres gozarán de licencia por maternidad. Una vez que nazca el bebé, será inscripta como hijo o hija de la pareja, y sin vínculo con su tía biológica.
"Un día vi en un programa de televisión que en la Argentina se había podido hacer la maternidad subrogada. En ese mismo momento le dije a mi marido que yo ayudaría y a él le pareció bien -manifiesta Romina. Le comenté el caso a mi cuñada y ella me dijo: 'Claro, lástima que nosotros no tenemos vientre'". La respuesta de Romina fue clara: "¿Cómo que no? Acá estoy yo, yo te presto mi vientre", amplió Romina el recuerdo de esa conversación familiar en septiembre pasado. En marzo último lograron el primer visto positivo de la Justicia.
Romina y Andrea hablan y se emocionan. Andrea define la situación como su "milagro" y relata que esta historia ya tiene 16 años. "Desde que yo tuve un cáncer mi oncóloga me indicó que no podía ser madre por riesgo, no podía haber guarda de óvulos. No podía haber panza, cochecitos de bebé. A mis 29 años luchaba por mi vida. La lucecita siempre aparecía, me preguntaba si podría ser mamá. Había formado una familia con Julián y el sueño no se apagaba en mi corazón", planteó.
El hermano de Andrea tampoco puede tener hijos y eso es también otra fuente de angustia para ella.
"Romina es mi milagro, mi sol. Es la historia de ella en mi vida; me hizo madrina de su primera hija mujer, era una forma de llenar mi espacio de maternidad. Hace siete años, cuando buscaba desde mi vientre, me ofreció donarme sus óvulos porque yo no genero, pero hice una infección tremenda, con riesgo de vida", contó.
Mientras Andrea hablaba, planteaba que el tránsito de un chico era una "carrera de obstáculos". Y reiteró: "Tuve todos los fracasos biológicos y a esos se les sumaron los de la adopción".
"Cuando empezamos a pensar en esa posibilidad tuvimos un clarito de esperanza; había una chance más. Sabíamos que podía fallar, pero era algo", repitió Romina, y no dudó en asegurar que su decisión se fundamenta en que su hermano tenga su familia: "Quiero a mi hermano; soy mamá y sé que un hijo es el amor incondicional. También sé que para mi cuñada y mi amiga ser mamá es el deseo mayor y yo puedo darle una pequeña ayuda".
"Romina es magia; siempre me envolvió con su amor. Gracias a Julián y a su familia tengo esta familia", apuntó Andrea entre lágrimas. "Este bebé, nuestro sobrino, es fruto del amor y de la ciencia", se conmovió Romina.
Un largo camino
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En la Argentina hay alrededor de 40 fallos firmes para autorizar la gestación por sustitución, ya que el Código Civil no contempla esa posibilidad; además, la legislación nacional establece que la madre es quien da a luz. De todos esos fallos (media docena son de Córdoba), en ninguno hay licencia laboral por maternidad para las dos madres que intervienen.
Hay un solo caso en el país que llegó a la Corte Suprema de Justicia de la Nación, sobre el que todavía no se expidió: es de los hijos de una pareja de padres que nacieron uno en Estados Unidos y tres en la Argentina de vientres sustitutos y que todavía no pueden ser inscriptos.
En Córdoba, Parrello homologó un acuerdo entre la pareja y la hermana del varón, quien aceptó gestar al hijo de ambos, ya que su cuñada tuvo cáncer y "bajo ningún punto de vista" puede tener hijos.
En esa línea se aceptó que la cuñada, "en un gran gesto de amor", sea la madre gestante y que una vez que nazca sea inscripto en el Registro Civil "a nombre de la pareja y sin vínculo con la mujer gestante".
En su resolución, Parrello estableció que la pareja que hizo la petición debe "asumir el compromiso de hacer conocer al bebé su origen gestacional, debiendo proporcionarse la información pertinente con ajuste a la edad y grado de madurez" de la criatura.
Lo inédito del fallo es que señala que la pareja -en su carácter de "progenitores"- deberá acceder a las licencias laborales desde el mismo día del nacimiento, mientras que la mujer gestante deberá tenerla tanto en el período anterior como en el posterior al parto.
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Gabriel Tavip, docente de Derecho de Familia en la Universidad Nacional de Córdoba (UNC) y juez de familia, explicó que los casos que llegan a la Justicia son tres: antes de empezar la práctica, donde se busca homologar un acuerdo entre la pareja y la gestante; una vez que el embarazo está en curso y a lo que se apunta es a "normalizar" la situación, y, los menos frecuentes, cuando la criatura ya nació y se debe definir la inscripción en el Registro Civil.
Mariana De Lorenzi, doctora en Derecho de la Universidad de Barcelona y especialista en derecho de familia, dijo que el denominador común de los fallos judiciales sobre la gestación por sustitución es considerar el interés superior del niño y plantear que la práctica "no está prohibida". La experta definió la situación como de "alegalidad; que no esté regulado no quiere decir que esté prohibido".
Señaló que en general los jueces que intervinieron en estos casos van por dos caminos: uno es declarar la inconstitucionalidad de la ley que establece que la filiación está determinada por el parto. El otro es determinarla por la voluntad procreacional. "En ambos casos, el objetivo es el mismo", describió.
Regulaciones excluidas del nuevo Código Civil
La gestación por sustitución no está expresamente prohibida, pero los casos terminan judicializados
- La regulación de la gestación por sustitución como una nueva forma de filiación estaba prevista en el proyecto de lo que ya es el nuevo Código Civil y Comercial, pero finalmente se decidió excluirla con el argumento de que requería un debate más profundo por los dilemas éticos que abre. Así, en el código no hay referencia al tema; al no prohibirla expresamente se la permite, por lo que los procesos -para después poder inscribir a los nacidos por este sistema- terminan judicializados.
Gabriel Tavit, docente de Derecho de Familia en la Universidad Nacional de Córdoba y juez de ese fuero en Córdoba, explicó que en el proyecto se establecían los requisitos para la validez de cualquier acuerdo de gestación por sustitución, que tendían a preservar el interés superior del niño por nacer, exigía que al menos uno de los padres voluntarios hubiera aportado sus gametos y ponía como condición que la gestante no recibiera retribución alguna.
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En el Congreso hay dos proyectos con estado parlamentario para regular la práctica. Ambos ingresaron en marzo de 2018, uno es del diputado Marcelo Wechsler y el otro, de Julio Cobos. Los dos toman como base la iniciativa de 2015 de la senadora Laura Montero que no fue tratada.
Apuntan a proteger la identidad de las personas que nacerán por gestación por sustitución, evitar la comisión de actos abusivos o escrupulosos y de prevenir que personas se beneficien económicamente con esta técnica. Propone penar a quien facilite o intermedie en la transferencia de un embrión a una persona para que actúe como gestante sin que medie la correspondiente autorización judicial que aprueba el acuerdo de gestación por sustitución.
También avanzan en la regulación para el proceso cuando se realiza en el extranjero.

G. O.

LA LEGISLATURA INFORMA,

El libro "Mujeres invisibles. Partos y patriarcado"Resultado de imagen para "Mujeres invisibles. Partos y patriarcado"
Julieta Saulo, mujer feminista fundadora de Las Casildas y coordinadora del Observatorio de Violencia Obstétrica (OVO), se formó como psicóloga social y puericultora. Es docente y atiende en su consultorio particular a personas en etapa de gestación, puerperio y crianza. Además, coordina dispositivos grupales sobre la temática entendiendo el ma(pa)ternaje siempre desde el deseo y no desde el mandato. En la contratapa del libro "Mujeres invisibles. Partos y patriarcado" dice lo siguiente:
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"Este libro grita por cada mujer que ha sufrido las vulneraciones, los cortes, las mutilaciones y las conductas aleccionadoras que imperan en la escena de los nacimientos. Deconstruir el sabotaje del miedo desde el cual opera el sistema médico hegemónico es vital para que las mujeres volvamos a ser personas visibles en nuestros partos y en el nacimiento de nuestros hijos, para que no nos olvidemos que tener un parto respetado no es una opción, es un derecho"
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Los verdaderos autores son Violeta Osorio y Francisco Saraceno En las primeras páginas del libro, ellos cuentan que lo que los motivó a escribirlo fue entrelazar sus proyectos y convicciones con las historias de cada familia para que cada nacimiento sea un acto de poder y bienestar, para que cada mujer que se abre a la vida lo haga plena e íntegra, en absoluto ejercicio de sus derechos, consciente de su fuerza y su potencia.
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Violeta Osorio Ramírez es feminista y activista por los derechos perinatales, sexuales y (no) reproductivos. Integra las agrupaciones argentinas Las Casildas, Observatorio de Violencia Obstétrica (OVO), Fortaleza '85 y Colectivo Puja. Es coautora del libro infantilNacer en casa: el viaje del nacimiento.
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Francisco Saraceno Esparza es Licenciado en Obstetricia y docente de la Facultad de Medicina de la UBA. Participa del Programa Materno Infantil del Municipio de La Matanza e imparte clases en "Mayéutica" (Escuela Latinoamericana de Parteras). 
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Desde hace 14 años asiste nacimientos planificados en domicilio e integra el equipo Parir en casa. Activista por los derechos perinatales, sexuales y (no) reproductivos, milita en las agrupaciones argentinas Las Casildas, Observatorio de Violencia Obstétrica (OVO), Fortaleza '85 y Colectivo Puja.

jueves, 30 de mayo de 2019

EL ANÁLISIS DE JOAQUÍN MORALES SOLÁ,


Macri no se bajará de la candidatura

Joaquín Morales Solá
No hay nada que Mauricio Macri deteste más que la imagen simbólica de un presidente debilitado. El insistente "plan V" (que pondría en su lugar como candidata presidencial a María Eugenia Vidal ) es un rumor que resquebraja seriamente la fortaleza política del jefe del Estado. ¿Por qué alguien o algunos imaginan que para que gane el oficialismo las elecciones presidenciales es mejor que él no esté en la cabeza de la fórmula presidencial? ¿Hay, acaso, intereses oscuros de algunos que se mezclan con las buenas intenciones de otros? Sea como fuere, en la mañana del viernes pasado, y ante un grupo de ministros, Macri dio un golpe sobre la mesa: "El candidato soy yo y eso no se modificará", aseguró. Adiós al "plan V". Plan que, por otro lado, no lo impulsaba Vidal; al contrario, era la primera en alejarse de él.
En rigor, esa alternativa es una vieja idea de sectores empresariales importantes en un país donde los hombres de negocios creen saber más de política que los políticos. Según funcionarios del Gobierno, ese bloque de empresarios incluye un 70 por ciento que actúa de buena fe. Siente pánico ante el eventual regreso del populismo corporizado en Cristina Kirchner . No le creen a ella que haya resignado el poder futuro en manos de Alberto Fernández, si es que el poder les llegara. El argumento no carece de razón.
En la desesperación hiperkinética que provocan tales certezas, hacen correr consejos políticos que terminan por socavar la estabilidad electoral del Presidente. El 30 por ciento restante está inquieto por otras razones: las causas judiciales (sobre todo la de los cuadernos, que sacudió a una parte significativa del empresariado) y cierta discrepancia con la política económica de Macri. Este porcentaje de empresarios deslizó que Vidal podría ser más comprensiva que el actual presidente con las cuestiones de la Justicia. Se equivocan. "Será tan implacable como Macri en la persecución de la corrupción", dijeron los que conocen a la gobernadora. O esa franja de empresarios supone, quizá, que un presidente peronista sería más flexible para resolver sus problemas judiciales. La referencia a la política económica alude a que muchos empresarios argentinos prefieren un gobierno más proteccionista, menos propagador de las ideas de integración al mundo.
El enroque de Vidal por Macri sería, además, un error político y electoral. Vidal es la única dirigente de Cambiemos en condiciones de pelear la crucial gobernación de Buenos Aires en igualdad de condiciones con la oposición cristinista. No hay otra ni otro en Cambiemos que pueda cumplir ese papel. "No tenemos a Messi y a Cristiano Ronaldo para elegir. Tenemos solo a Messi. El resto juega en la B", dijeron con metáfora futbolística cerca del despacho presidencial. Por eso, tampoco será candidata a vicepresidenta, otra habladuría sin sentido. Un dato que suele pasar inadvertido es que Cristina Kirchner tiene su feudo político en el conurbano bonaerense y que en ese distrito electoral las elecciones se ganan en la primera vuelta. Ahí no hay ballottage. No se necesitan, por lo tanto, grandes porcentajes de votos para llevarse todo el poder de la monumental provincia. ¿Por qué Vidal tendría que ser candidata presidencial si a cambio le entregaría Buenos Aires a Cristina Kirchner? ¿Qué negocio electoral sería ese?
El tiempo que resta es módico. Menos de un mes antes del plazo para inscribir candidatos, el cambio de Vidal por Macri sería a todas luces una decisión desesperada, que se percibiría como producto de la certidumbre de la derrota. A Macri lo desgastaron los estragos de las sucesivas crisis cambiarias (con sus consecuencias inflacionarias) en un mundo intensamente volátil. Vidal no habla de la economía nacional como candidata a gobernadora, pero debería hacerlo como candidata presidencial. ¿La corrosión política no le llegaría a ella también en cuanto empiece a hablar de economía? Esos argumentos son los que respaldan la decisión de Macri de preservar su candidatura. Está seguro, además, de que en diciembre volverá a ser presidente.
El costado más extraño de la intensa campaña de estos días por el "plan V" es que sucedió en un momento inoportuno. Las encuestadoras más serias registraron mejores números de confianza del consumidor, en la imagen del Gobierno y de la esperanza de un futuro económico más amable. Esa mejoría parte, eso sí, de niveles muy bajos tras la última crisis cambiaria, que terminó con una inflación en marzo del 4,7 por ciento. La inflación de abril fue del 3,4 y economistas privados estiman que la de mayo podría perforar hacia abajo el número 3. El dólar estuvo quieto en los últimos diez días. La calma del precio del dólar y la tendencia de la inflación hacia abajo son noticias políticas buenas para la administración de Macri. También la política electoral aportó novedades propicias para el Gobierno. Alberto Fernández no tiene la fuerza política de Cristina Kirchner en la nominación presidencial. Pero la aparición de una fórmula definitiva en el cristinismo agitó el mar ya revuelto del peronismo alternativo.
Los problemas de ese peronismo son dos, y no se puede resolver uno sin complicar el otro. Uno es la posición inmodificable de Roberto Lavagna de no participar de una interna con Sergio Massa, Juan Manuel Urtubey y Miguel Ángel Pichetto. Es una diferencia por el método de elegir al candidato. Lavagna, que construyó una coalición con partidos y sectores sociales no peronistas, no quiere quedar arrinconado en una interna entre peronistas. Lo dijo desde el principio. No es no. Así fue toda su vida de hombre público. ¿A quién puede sorprender ahora? La otra disidencia de Lavagna es de fondo. Discrepó con el contenido de la declaración del gobernador cordobés, Juan Schiaretti, luego de reunirse con Macri. Urtubey y Pichetto también se encontraron con el Presidente. Los tres coincidieron en cuatro o cinco puntos básicos (Schiaretti escribió seis): cuidar el equilibrio fiscal, cumplir con los compromisos de la deuda argentina, establecer un modo de integración con el mundo, entre otros. Algunos agregaron ideas nuevas, pero todos coincidieron en esos puntos. Lavagna resumió esa posición en un plan de ajuste, con el que él no está de acuerdo.
En resumen, el desacuerdo del exministro con los precandidatos del peronismo alternativo es metodológico, pero también de contenido. Ni Schiaretti ni Pichetto, los grandes componedores de la discordia, pueden obligar a Massa y a Urtubey a declinar su participación en una elección interna para elegir por consenso a Lavagna como candidato presidencial. El método, en el comienzo de todo, significa un límite muy serio para encontrar una solución entre los peronistas alternativos y el exministro. Es cierto que Schiaretti recurrió a una fórmula equivocada cuando también convocó a Daniel Scioli a una interna. Lo espantó aún más a Lavagna, no sin razón. Scioli no se apartó de Cristina desde 2003. Fue su candidato presidencial en 2015 y ni siquiera se fue del bloque cristinista desde 2017. Lavagna ya dijo (y no es no) que nunca se mezclará ni con cristinistas ni con macristas, a los que acusa de haber cavado la grieta que divide a la sociedad argentina.
No es menos cierto, de todos modos, que las alianzas se reagrupan cuando se analiza otro desafío de las próximas elecciones. Como señaló el filósofo Santiago Kovadloff, los argentinos no elegirán esta vez un gobierno, un programa o un candidato, sino un sistema político. Schiaretti, Lavagna, Urtubey y Pichetto significan la continuidad de un sistema democrático que respeta la división de poderes y las libertades públicas y privadas. Cristina Kirchner, según lo expresó en su libro Sinceramente, cree que ese sistema es incompatible con los "intereses del pueblo", aunque solo lo desliza y no lo dice claramente. Pero así, lejos de las formas democráticas, fue la experiencia de su gobierno, sobre todo en los últimos cuatro años.
Una de las razones por las que Schiaretti y Pichetto no pueden siquiera insinuarles a Massa y a Urtubey que deberían prescindir de la interna es porque le abrirían la puerta de salida a Massa, que es lo que Massa está buscando. Ese es el otro problema, que a su vez aleja a Lavagna. Es el único de todos los alternativos que nunca cerró del todo un atajo hacia el cristinismo. Hay que creerle más a Alberto Fernández que a Massa cuando aquel dice que hablan permanentemente. En el fondo, Massa cree que Cristina terminará no siendo candidata a nada y que él se quedará con el caudal político de la expresidenta. Nadie sabe por qué. Los otros peronistas no kirchneristas están seguros, en cambio, de que Cristina, cuando nominó a Alberto Fernández, hizo suya la frase que Giuseppe Di Lampedusa puso en el personaje Tancredi de su novela El Gatopardo: "Si queremos que todo siga como está, es necesario que todo cambie".

HISTORIAS TECNOLÓGICAS


El byte se corta por lo más delgado, Parte VI
Ahí vamos de nuevo. Cuando hay computadoras y otros dispositivos digitales involucrados, el origen de un problema puede estar en el lugar menos pensado. Me ha ocurrido tantas veces -y casi seguramente les pasa a todos los que se encargan de resolver este tipo de conflictos- que así nació esta serie de columnas, El byte se corta por lo más delgado, hace ya muchos años. En rigor, debe ser una suerte de regla no escrita en cualquier ámbito en el que hay que develar un misterio; la serie Dr. House explota este hecho de forma genial.
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En todo caso, arrancó con una frase más o menos previsible. Tal vez lo único previsible en esta breve historia. Algo había dejado de andar. Vaya novedad.
-Creo que mi impresora dejó de andar -exclamó a viva voz desde su estudio. Sin anestesia. Desde luego, tenía que imprimir una pila así de alta de cosas, y tenía que hacerlo ese día. No mañana o pasado. Fantástico.
Fui a ver la máquina, una robusta Workforce K101, de Epson. Titilaban todas sus luces. Parecía un arbolito de navidad con bandeja para papel. Como de costumbre, en el preciso instante en que me encontré con el equipo fallado, tuve una corazonada (sí, me pasa cada vez). Dije:
-Esa máquina anda bien. Es otra cosa.
-Sí, pero no imprime.
-Va a imprimir -prometí.
Le presté entretanto mi printer y me llevé la K101 al estudio. Leí los mensajes de error. Papel atascado. El papel estaba bien, era lo primero que había revisado. Así que se quedó ahí unos días, mientras -podía apostarlo- mi cabeza iba a ir madurando alguna idea. No fue ni por casualidad lo que terminó ocurriendo, pero esa es mi forma de resolver casi todos los problemas.
Una semana mas tarde, volví a encenderla. Había estado todos esos días apagada. Si algo se había colgado en el firmware, ya tenía que haberse corregido (de todos modos, sabía que no era eso). Pero no. Otra vez era Navidad. Tampoco se me había ocurrido ninguna idea original en el transcurso de la semana, así que fui a lo obvio: los drivers. Es decir, seguía con la idea de que era muy improbable que un equipo que se había mostrado siempre confiable y que soportaba una carga de trabajo muy baja hubiera fallado catastróficamente. Por carga de trabajo me refiero a la cantidad de páginas que se imprimen por año. No sabía, aunque iba a descubrirlo esa misma mañana, que había otra carga de trabajo, la más insólita de todas. No completamente inesperada, pero por completo insólita.
Como suele ocurrir, hubo algo de turbulencia hasta que la computadora detectó la impresora. Pero uno aprende a golpes que ciertos puertos USB son más afortunados que otros y, al final, conseguí que el instalador la viera y la dejara lista para trabajar. Las lucecitas habían dejado de parpadear y todo parecía normal.
-Drivers -gruñí-. Siempre la misma historia.
Descubrí de esta forma que la máquina estaba por quedarse sin tinta; tal vez esa fuera la razón de la falla. Sabía perfectamente que eso era imposible, pero, bueno, te lleva una vida aprender a no creer en lo inverosímil. Le pedí a Windows que sacara una página de prueba. La máquina hizo unos ruidos raros, saltó un error en pantalla y las luces volvieron a encenderse y apagarse rítmicamente.
OK, veamos los cartuchos. Tal vez un falso contacto. Los saqué y los volví a colocar, mientras varias neuronas se reían de mi ingenuidad. No hubo cambios. La apagué y la encendí de nuevo, esta vez con la tapa levantada, para ver si descubría algo extraño en el mecanismo. Todo parecía en orden.
Las mismas neuronas de antes me decían ahora, con la ayuda de un megáfono de cortisol, que revisara el papel. Ya había hecho eso. Solo que lo había hecho mal. No lo sabía, pero lo había hecho mal. En todo caso, las lucecitas titilando me ponían cada vez más nervioso. Apagué la K101. La miré con los ojos entrecerrados. Ahora que el show lumínico no me distraía, noté algo extraño.
-Vos estás cambiada -le dije. (¿Qué? Hay gente que le habla a las plantas, ¿por qué no hablarle a una impresora?)
Además estaba cambiada en serio. Había algo en el perfil, en el aspecto, que no me cerraba. Me costó bastante darme cuenta, pero por fin recuperé el recuerdo. Cuando era mi impresora principal, la bandeja de papel sobresalía un poco. Ahora, no.
-¡Es el papel, es el papel, es el papel! -exclamaban las neuronas. No estaban en lo cierto, pero por poco.
Saqué la bandeja. La examiné. No noté nada raro (era muy difícil darse cuenta), excepto que la primera hoja tenía unas marcas raras en el extremo por donde el mecanismo las toma. Como si algo las hubiera raspado hasta dejar la superficie brillante.
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Solo entonces descubrí que la bandeja les quedaba chica a esas hojas A4.
-¿Está mal configurada la bandeja? -pregunté, al aire, estupefacto. Volví a mirar. En efecto, estaba en la posición para papel A5.
Esta máquina tiene dos mecanismos bastante sencillos para ajustar la bandeja a los diferentes tamaños de papel. Uno de ellos es una suerte de botón que hay que presionar y deslizar hasta ajustar en el orificio de A4, A5, etcétera. Estaba en A5. No podía entender cómo, porque nadie tiene acceso a ese equipo, excepto nosotros, y ninguno había necesitado cambiar la bandeja a A5. Ni siquiera habíamos tenido hojas A5 en la casa.
Corregí la configuración de la bandeja. Volví a encender la impresora. Las luces ya no parpadeaban. Me senté ante la computadora con la más completa convicción de que ahora todo iba a salir bien. Y, en efecto, la página de prueba salió impecable.
Le devolví la impresora a su dueña, que se alegró de recuperarla, aunque me miró con incredulidad cuando le pregunté:
-¿Vos en algún momento usaste papel A5?
-No, ni siquiera sé cómo es.
-¿Segura? Pensalo. Algún folleto, tarjeta, ficha, misiva, aviso, catálogo...
-No, en serio.
Sabía que era cierto. Sabía, asimismo, que las bandejas de papel no se cambian solas. Fin. Punto. Y eso es lo peor, para los que nacimos con este TOC de resolver problemas: ignorar el origen de lo que pasó.
Me quedé ahí parado, con los brazos en jarra, mirando alrededor. La respuesta tenía que estar en ese cuarto, en alguna parte. Hacía dos años que esa impresora reposaba en la misma mesa, en el mismo lugar, en la misma posición.
De hecho, la causante del problema se encontraba bien a la vista, cómodamente acostada en posición de esfinge sobre una silla: Pinky, una de nuestras gatas. Tan pronto vio de nuevo su impresora, saltó encima y se acomodó sobre la tapa.
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Le dije a su dueña:
-¿Siempre duerme ahí, no?
-Sí, cuando está acá, sí.
-Llevatela abajo, a la cocina.
Como lo sospechaba, al bajar de la impresora Pinky, usó la bandeja de papel como escalón. Ningunos tontos los gatos, hay que reconocerles eso. Pero esta acción, ejecutada varias veces por día durante más de dos años, daba un total de 4000 impactos, con una leve inclinación en diagonal y hacia abajo. Exactamente el tipo de movimiento que se requiere para mover la bandeja a la posición A5, cuya muesca queda justo delante de la de A4. Quizá le llevó varios meses cambiar la configuración de la bandeja, pero al final lo consiguió. Sin proponérselo. Supongo.

A. T.