domingo, 30 de junio de 2024

LA PÁGINA DEL DR. JUAN CARLOS DE PABLO


¿No sería lindo que hubiera de todo para todos?


Juan Carlos de Pablo

El principio de la escasez postula que no hay de todos para todos gratis
En un programa de televisión en el cual entrevistaron a familias muy pobres, le preguntaron a un chico qué era lo que más deseaba. No retuve el texto, pero la idea quedó grabada en mi mente. Palabra más, palabra menos, dijo “que todo fuera gratis”. Impecable versión, por la inversa, del principio de escasez, que le da sentido a buena parte de la reflexión en materia económica. La escasez, ¿es algo inherente a la realidad en la Tierra o es un producto fabricado por algunos seres humanos para vivir a costa del resto?

Sobre esta cuestión conversé con el estadounidense Robert Henry Nelson (1944-2018), quien, según Art Carden, fue un académico pionero en los estudios que se ubican en la intersección entre economía y teología. También se destacó por sus trabajos referidos a administración de los recursos naturales, el uso de la tierra y la política de medio ambiente. Su perspectiva fue importante e insuficientemente apreciada. En 2001 publicó el libro La economía como religión. De Samuelson a Chicago y más allá, en el que aclaró que el estudio de la economía como religión no debe confundirse con el estudio de la economía de la religión. La obra no es posmoderna desde el punto de vista de los métodos, pero sí posfundacional desde el de los resultados.

–Una década antes había publicado otro libro sobre esta cuestión.
–En efecto; Max Lynn Stackhouse dijo que en Alcanzando el Cielo en la Tierra: el significado teológico del análisis económico, publicado en 1991, contribuí a iniciar una fresca autoconciencia entre los cientistas sociales, con respecto a las profundas constelaciones de valores que subyacen por debajo de lo que hacemos.
–¿Qué rescata, principalmente, de la obra publicada en 2001?
–Muchos de los economistas clásicos no solamente estaban guiados por supuestos teológicos, sino que también visualizaban el campo de estudio en términos mesiánicos. Por ejemplo, suponían que la principal razón del dolor y el sufrimiento humanos, se debían a que vivimos en un contexto de escasez. Las profundas tradiciones religiosas que conformaron la cultura occidental, inevitablemente circunscribieron el análisis económico mucho más de lo que los principales economistas están dispuestos a admitir. Los economistas se visualizan a sí mismos como científicos, pero se parecen más a los teólogos. El rol básico que cumplen los economistas en la sociedad contemporánea, es similar al que cumplían los primeros cristianos y otros religiosos en su momento. Recuérdese que, en las épocas antiguas, los teólogos no solamente se ocupaban de los misterios divinos, sino también de algunas cuestiones que hacían a la vida diaria. Por ejemplo, se interesaban por el justo precio y la usura.
–En la primera clase de mi curso de “Economía 1″ explico el principio de escasez, según el cual no hay de todo, para todos, gratis.
–En la Argentina. También lo comenzaría así, si lo dictara en Colombia, Alemania o Japón. Quizá tendría algún problema si lo ofreciera en Arabia Saudita o Qatar, donde –superficialmente al menos– el derroche está a la vista de todos. Aunque, muy probablemente, si profundizáramos el análisis también encontraríamos facetas del principio de escasez.
–Mucho se discute sobre el origen del referido principio.
–Me parece claro que es un subproducto de la desobediencia de Adán y Eva al mandato divino. Cuando Dios los echó del Paraíso, les dijo: “Ganarás el pan con el sudor de tu frente”. Una implicancia de esta explicación es que no es cierto que hace cinco siglos no había economistas ni problemas económicos. Quizá no había economistas, como los conocemos ahora, pero en el Egipto de los faraones y en la Antigua Grecia había problemas económicos.
–Tanto en el plano del diagnóstico, como en el de las soluciones, existen explicaciones alternativas.
–Propias de la utopía. Los anarquistas sostienen que la escasez es una creación del Estado, por lo cual su abolición terminaría con aquella. También existen utopías de inspiración socialista.
–Que supongo que a usted le parecen incorrectas.
–Inofensivas, si solo sirven para matizar una conversación entre amigos o parientes, pero peligrosas cuando se intentan llevar a la práctica. ¿Cuántos millones de inocentes seres humanos perdieron la vida cuando llegaron al poder partidarios del Hombre Nuevo o barbaridades por el estilo?
–¿Cuál es el rol de los economistas?

–No eliminar la escasez y recrear el Paraíso en la Tierra; de la misma manera que no es el rol de los médicos solucionar el problema de la muerte. Los economistas tenemos que responder a versiones concretas de la siguiente pregunta: ¿qué alternativas son factibles, con los recursos y la tecnología que contamos, sabiendo que no hay de todo, para todos, gratis? Óptimo es lo mejor de lo factible, no lo mejor de lo mejor.
–¿Por qué dice versiones concretas?
–Porque la relación entre el análisis económico y la teoría económica no es mecánica y mucho menos biunívoca. Si lo fuera, bastaría con introducir todos los conocimientos en una computadora para que nos dijera cuál es la mejor decisión posible.
–Deme algún ejemplo.
–Todo economista profesional lleva en la sangre el principio de escasez, y, por ende, está particularmente alerta al derroche. En un mundo donde sobraran los recursos no habría problema con llevar adelante las ideas más fantasiosas; en un mundo de recursos escasos la contrapartida de un derroche es mayor escasez para otros seres humanos. Esta es la razón por la cual, como principio general, los precios tienen que reflejar los costos, que a su vez reflejan los recursos utilizados en la producción de los diferentes bienes.
–No todos los problemas son de escasez.
–Tiene razón, también existen los problemas de distribución. Pero al respecto los economistas también tenemos algo importante que decir. Solo a John Stuart Mill se le ocurrió separar por completo las leyes de la producción de las leyes de la distribución o, si se prefiere, recomendar la eficiencia en el ámbito de la producción y la equidad en la de la distribución.
–Tampoco nos vayamos al otro lado, y pensemos en la inflexibilidad de la distribución, planteada por Vilfredo Pareto.
–Tampoco. Pero la experiencia de buena parte del siglo XX muestra las consecuencias que tiene, sobre la producción y el crecimiento, el entusiasmo de las políticas públicas por reducir la desigualdad en la distribución del ingreso a través de medidas impositivas, subsidios a la demanda de ciertas mercaderías y servicios, etcétera, ignorando los incentivos y los desincentivos, base decisoria de los seres humanos. La reacción que se está produciendo en varios países, no solamente en la Argentina, es una muestra de ello.
–Don Robert, muchas gracias.

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SALIR A COMER Y QUE NO DUELA


Descuentos y menús especiales Cuáles son las estrategias “anticrisis” de los restaurantes porteños
Establecimientos populares y lugares de alta cocina se suman a la tendencia: sin bajar la calidad de sus platos, apuestan a promociones que atraen cada vez más clientes
Texto Rodolfo ReichCatalino, en Colegiales, organiza días “anticasta” con música en vivo y precios “aptos para todo público”
“No hay plata”. Así se llama el menú que La Chancha y los 20 sumó como opción económica a su carta de todos los días, en evidente referencia al momento que vive el país. Esta parrilla ubicada en Villa Pueyrredón tiene aires de campo: un patio al aire libre, ladrillos a la vista, ambiente popular y un asador con leñas siempre encendidas que hipnotiza a los comensales. “Desde que pusimos este menú, se llena todo el tiempo; tenemos capacidad para atender a más de 150 personas al mismo tiempo”, cuenta Leandro Fiaschi, a cargo del lugar.

Las ofertas son imbatibles: un combo de provoleta, chorizo y morcilla a $4490; un asado banderita “obrera” con fritas a $6690; un chorizo cortado mariposa, cubierto con huevo frito, salsa criolla y papas fritas a $2990; una milanesa “laburante” de cerdo con mostaza y fritas a $3990 y un delicioso flan con dulce de leche a $2290 son algunos de los platos ofrecidos. Si ya los precios generales de esta parrilla son bastante accesibles (el costillar al asador ronda los $20.000, viene con verduras asadas y alcanza para dos personas), el menú “no hay plata” marcó un antes y un después en medio de un contexto complejo para la gastronomía argentina
Lo cierto es que la crisis se hace sentir: en el primer semestre de 2024 la escena gastronómica acusa fuertes bajas en el consumo.
 Esa escena pospandémica de largas filas y reservas agotadas en los restaurantes ya es casi una postal del pasado, salvo reconocidas excepciones como Anchoíta o la parrilla Don Julio, aunque incluso en lugares así se nota menos gente esperando por sus mesas. En algunos casos, disminuyó la cantidad de clientes; en otros, se derrumbó el gasto promedio que hace cada comensal. “Es un momento difícil. Hablando con otros cocineros amigos, todos coincidimos en que el consumo bajó entre un 30 y un 60%. Para subsistir, tenés que ser muy prolijo, muy fino: armar una estructura de costos completa, entendiendo cuáles son tus gastos fijos, cuáles los variables, y analizando cuánto te cuesta realmente cada plato”, asegura Raquel Tejerina, quien, junto a su hermana Mariana, manejan Catalino, un restaurante de Colegiales reconocido por el trabajo que realiza con productores 100% agroecológicos. En las últimas semanas, Catalino viene organizando sus días “anticasta”, a modo de eventos especiales y con precios aptos para todo público. La última edición fue hace diez días, donde en un ambiente festivo ofrecieron platos desde $3000, con música en vivo. “Pensamos también en las alianzas con productores, buscando intercambios que nos sirvan a todos. No es algo hippie, sino al revés: implica mucho trabajo, pensamiento y puesta en práctica. Así, hablando con los chicos de Kaiken Cultivo (productores de champignones y gírgolas), descubrimos que a ellos les sobraban los tallos de las gírgolas, que son deliciosos y nutritivos como el resto del hongo, pero que nadie quería. Logramos entonces que nos los separen y con esa materia modificamos nuestro curry. Este mismo plato, que usando otros hongos costaba antes $18.000 en la carta, ahora sale solo $5000. Le conviene al productor, nos conviene a nosotros, les conviene a los clientes”, dice Tejerina.

De lo popular a la alta cocina
El objetivo, siempre, es tener el salón vivo, con comensales comiendo y disfrutando el momento. Claro que esto se debe lograr con rentabilidad, condición ineludible para que el proyecto dure en el tiempo. “El salón lleno tiene algo psicológico, no solo porque la clientela atrae a más clientela, sino porque también es importante para nosotros, los que estamos de este lado del mostrador. En un restaurante, en especial en uno como el nuestro, nos la pasamos experimentando cosas, presentando nuevos platos y combinaciones. Precisamos que haya comensales que vengan y prueben lo que hacemos, comensales que no sean los mismos de siempre. Es sano para los cocineros, para los camareros, para todos”, cuenta Leandro Caffarena, socio junto al cocinero Dante Liporace (que fue chef de la Casa Rosada durante el gobierno de Mauricio Macri) de Mercado de Liniers. Este restaurante, que apuesta a un fine dining creativo, viene desde hace ya dos años ofreciendo una política de precios accesibles, con menús diseñados por bloques en lugar del clásico menú degustación. De esta forma, explican, cada cliente decide cuánto gastar. Ahora, sin embargo, Caffarena y Liporace fueron por más: para los mediodías de semana, acaban de presentar una carta de almuerzos donde se puede elegir entre tres opciones de entrada, tres de principales, un postre, agua y café, todo por apenas $25.000, un valor en extremo amigable para esta categoría de locales que, por las noches, ofrecen menús que van de los $80.000 a los $200.000. “No tiene sentido hacer algo económico si eso significa traicionarte como restaurante. En nuestro caso, los platos del mediodía tienen las mismas elaboraciones que los de la noche; no cedemos en la calidad y nos mantenemos en la alta cocina. Para lograrlo, promediamos costos entre distintos platos. Sabemos que, con el salón lleno, siempre hay lugar para facturar más: de pronto viene un cliente que se pide un vino, que se tienta con otro plato por fuera del menú, o que aprovecha los mediodías para conocernos y luego, como le gustó, vuelve de noche a pedir el menú habitual”, continúa Leandro.

En tiempos de crisis, los menús con precios promocionales conforman un terreno de batalla fértil pero a la vez difícil y competitivo, donde costos y precios se exigen al máximo. Los ejemplos abundan, para felicidad de los comensales: desde el menú “Friends” del restaurante Enero, con un valor fijo para mesas de más de 10 personas, hasta la pizza libre de Pompeya, una pizzería napolitana que cada noche de domingo saca pizzas al por mayor por $9000 por persona.
Donde más se notan las promociones es en los menús ejecutivos, cada vez más generosos. Hay clásicos que han hecho del mediodía una de sus firmas registradas, como Sudestada, donde desde hace tiempo es posible armar almuerzos a medida con opciones por cada paso. Por ejemplo: arrancar con sopa de pollo tailandesa con leche de coco, seguir con un curry estilo indio, y terminar con arroz con leche y coco, todo acompañado de una copa de vino, por $12.000. “En momentos de crisis, los restaurantes tenemos que ajustarnos. Es imposible pasar los 500% de aumento de gas o electricidad a los precios; hay que ganar menos, aguantar, y luego, cuando la gente esté mejor, intentar recuperar rentabilidad”, cuenta Leo Azulay, a cargo de esta ya clásica esquina de Palermo.
Hay infinitos menús de mediodía en Buenos Aires. En la mayoría de los casos se trata de platos rotativos que cambian cada día: tener un único plato a precio promocional es una buena manera de asegurar rotación y bajar los costos. Así es la flamante oferta de La Parolaccia, con un menú de mediodía pop up que, por $20.000, incluye entrada, plato principal, postre y bebida. En Parque Chacabuco, la cantina Mondongo y Coliflor permite almorzar con sopa de entrada, panera con alubias, plato principal (guiso de lentejas, ravioles con estofado, suprema con papas fritas, matambrito al verdeo, filet de merluza, entre más opciones), agua o gaseosa, todo por $7900. Y entre las propuestas más completas, aparece El Chiri de Villa Kreplaj, un restaurante de cocina judía ubicado en Villa Crespo. Allí, lejos de pensar un único menú, suman 15 opciones distintas para almorzar por apenas $6800 a $7200, con limonada incluida. Se puede elegir entre una sopa de kneidalaj con caldo de pollo y jengibre; una falafel burger compuesta por un medallón de falafel con lechuga, pepino, salsa de yogur y coleslaw; un combinado que incluye dos kippes, un hummus y una ensalada; o un “pollo de la bobe” con puré, entre más ejemplos. “Soy dueño y cocinero de El Chiri, pero también soy consumidor de otros restaurantes. Creo que es importante bajarse del caballo, ponerse en el papel del cliente, pensar qué precisa, qué puede pagar. Hoy está difícil almorzar afuera, entonces quiero ofrecer algo que sea rico, que tenga opciones para todos, que haya algo para el vegetariano, para el que está a dieta, para el que quiera clavarse un guiso, para el que no come gluten. En los 15 ítems que armamos, hay algunas opciones donde no gano nada, pero lo que busco es haya vida en el Chiri. Y esto que digo es metafórico pero también literal: que pase gente por el salón, que esté contenta, que comente y se hable del restaurante”, explica Juan Pablo Gorbán.
La propia palabra restaurante proviene del verbo restaurar: esa etimología confiesa una función social en la gastronomía que, en épocas de crisis, se torna incluso más urgente. No solo se trata de alimentar, sino de conformar un espacio contenedor, donde el disfrute y el encuentro sean posibles. “Veíamos que nuestros clientes seguían viniendo, pero pedían un par de empanadas, compartían un plato principal y evitaban el postre”, cuenta Gonzalo Alderete Pagés, propietario junto a su pareja Florencia Barrientos Paz de El Santa Evita, el restaurante temático ubicado en el barrio de Palermo. “Comenzamos a hablar con los productores con los que trabajamos para ver cómo armar menús más económicos. Los de La Filiberta, que nos proveen la carne de búfalo alimentado a pasto, nos ofrecieron algunos recortes que les sobran cuando ellos hacen hamburguesas. Y con esa materia prima, que es de excelente calidad, hacemos una boloñesa espectacular”. Así, con base en los productos que consigue, este restaurante armó una agenda de festivales a precios posibles: el del Orgullo Polentero ofreció platos como polenta con boloñesa de búfalo y queso cuartirolo a $7600, y polenta cremosa con salsa de tomate, queso azul y cuartirolo, gratinada al horno de barro a $6600; en el Festival de Espaguetis salieron espaguetis con almejas blancas, tomate, perejil y alcaparras a $8000; y en el Festival de la Olla, la humita con queso y quiquirmimichi costaba $7200. “Es una respuesta positiva y alegre a un momento difícil. Yo tengo claro que prefiero tener dos mesas felices donde ganemos menos, que una sola mesa donde se gana más. Los restaurantes tenemos una responsabilidad social: un plato rico al final del día, te cambia el estado de ánimo”, resume Gonzalo.
“El objetivo, siempre, es tener el salón vivo, con comensales”
“Todos coincidimos en que el consumo bajó entre un 30 y un 60%”

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El dilema de la obra pública


El dilema de la obra pública, ¿quién se hace cargo del financiamiento?
La inversión del Estado nacional en el desarrollo de infraestructura en las diferentes jurisdicciones del país cayó un 86,1% interanual en términos reales; qué trabajos quedaron en suspenso y qué opciones se proponen para conseguir recursos
Gabriela Origlia
La autopista que une a las ciudades de Córdoba y San Francisco quedó sin concluir y la gobernación firmó ahora un acuerdo de traspaso con la administración nacional
La inversión del Estado nacional en obras públicas en las provincias –sin contar los casos interjurisidiccionales– cayó un 86,1% interanual real en el período de enero a mayo, mientras que en los distritos la inversión real se derrumbó alrededor del 60%, también en términos reales, es decir, corregidos los montos en pesos por inflación.
En este contexto, la administración de Javier Milei avanza con el traspaso de proyectos a las provincias, un proceso que no irá acompañado de recursos. Desde que asumió la actual gestión, acumula alrededor de $1 billón de fondos derivados del impuesto a los combustibles y del impuesto PAIS que tienen como destino específico distintos tipos de obras, pero no los está ejecutando y, por ley, no los puede reconducir a otros fines. En ese contexto, desde el empresariado se analizan alternativas para reimpulsar la actividad en el sector.
A la luz de los reclamos de los gobernadores para recomponer fondos frente al ajuste del gasto hecho por la gestión nacional, no hay precisiones sobre cómo harán para financiar las obras, aun cuando firman los traspasos. Hay que tener en cuenta que los presupuestos deben ser actualizados y que, además, los contratistas reclaman cobrar, pero los pagos están frenados hace meses. Esos aspectos no están incluidos en los convenios marco que se firmaron hasta ahora.
Un caso particular es el de la autopista 19 que une la ciudad de Córdoba con San Francisco. El gobernador Martín Llaryora firmó el traspaso del proyecto al que le faltan 65 kilómetros; la inversión estimada es de US$120 millones y la provincia la completaría a cambio del peaje.
Según cifras oficiales a las que accedió sobre un total de 2650 obras en ejecución a diciembre último, el área de Obras Públicas considera “priorizar” 345. A las provincias espera pasar 882. De esas, 130 son del programa “Argentina Hace” creado en el gobierno de Alberto Fernández, y son para agua potable, cloacas y nuevos caminos rurales en municipios. Ochocientas obras de ese plan directamente se discontinuarán, igual que otras 440 consideradas de “baja prioridad”.
En la ciudad de Concordia, en Entre Ríos, está sin concluir una obra para transportar y distribuir agua a la población; a principios de diciembre el gobierno anterior afirmó que estaba hecho el 90% de la obraMinisterio de Obras Públicas
Del total del portafolio, entre 20% y 30% tiene financiamiento internacional, según estiman fuentes del sector. Si se incumplen los acuerdos con el Banco Mundial, el BID o la CAF, además de tener que pagar el crédito hay penalidades.
Los acuerdos cerrados con los gobernadores de Catamarca, Misiones, Santa Cruz, Chaco, Chubut, Córdoba, Entre Ríos, Jujuy, Mendoza, Neuquén, Salta y Tucumán incluyen un listado de las obras con el nivel de avance, el contratista y el saldo a diciembre de 2023. Y se consigna si hay financiamiento internacional. Se especifica en los textos que, en el marco de la emergencia decretada por Nación, la Casa Rosada decidió “transferir el financiamiento y/o la ejecución de determinadas obras públicas, siempre que las provincias estén “en condiciones de asumir dicho compromiso”.
Además, se menciona que si determinadas obras no pueden ser “asumidas” por las administraciones locales, los contratos “serán rescindidos de común acuerdo”. Para las que cuentan con financiamiento internacional se indica que se harán las “gestiones” pertinentes para que puedan seguirlas las provincias “sin que esto genere responsabilidad alguna” para la Nación. Los gobernadores serán quienes negocien con contratistas y municipios.
Además de la deuda acumulada con las empresas del sector –la Cámara Argentina de la Construcción la estima en $400.000 millones (incluidos los $150.000 millones cuyos precios se deben redeterminar), el impacto del freno está en el empleo. Se calcula que se perdieron unos 100.000 puestos formales. Los gobernadores miran de cerca ese dato y por eso dicen que intentarán reiniciarlas.
Obras estratégicas
La mayor cantidad de obras está en la provincia de Buenos Aires, gobernada por Axel Kicillof. Su ministro de Infraestructura, Gabriel Katopodis, se reunió con el jefe de Gabinete de la Nación, Guillermo Francos, para pedir la reactivación de los trabajos. En diálogo con este diario afirmó que la gobernación no firmará el convenio de transferencia: “Estamos haciéndonos cargo con recursos propios de las obras correspondientes a las 22 universidades que hay en la provincia y a los centros de salud. Pedimos el reinicio de los trabajos en la autopista Presidente Perón, en el tramo entre Merlo y La Plata. Habíamos relocalizado familias y pagado expropiaciones y, si sigue abandonada, habrá ocupación de terrenos”.
A la obra de la autopista para unir las ciudades de Córdoba y San Francisco le faltan 65 kilómetros; el gobernador Martín Llaryora firmó el traspaso del proyecto de la Nación a la provincia; se necesita una inversión estimada en US$120 millonesGobierno de Córdoba
Desde el Ieral de Fundación Mediterránea, Marcelo Capello precisa que mientras que el año pasado la inversión directa nacional más la provincial representó un 2,3% del PBI, en el primer cuatrimestre del año cayó a 0,7%. El economista advierte que a Milei le costará “bastante tiempo” encaminar un “sistema masivo de PPP” (participación público-privada), como el prometido en campaña, para la infraestructura pública. Entre otros motivos, porque la aplicación de ese esquema en la gestión de Mauricio Macri terminó con problemas cuando se cortó el financiamiento internacional para el país. “Será más difícil generar confianza en esta nueva oportunidad”, define, y aclara que no todos los trabajos podrían estar bajo ese modelo.
Para el economista es “deseable” que los proyectos nacionales frenados “con mayor rentabilidad económica y que favorezcan, en mayor medida, a la competitividad y producción local” pasen a las provincias. Sobre cómo podrían costearse los proyectos inconclusos, apunta a la posibilidad del regreso del financiamiento internacional, pero eso sería en 2025. Lo condiciona a que ambos niveles de gobierno sostengan el superávit fiscal y se avance en reformas; con eso es “muy probable que baje el riesgo país hasta niveles que hagan posible” la vuelta de fondos internacionales.
Según analiza Alejandro Pegoraro, director de Politikon Chaco, como la mayoría de las provincias cerró el primer trimestre con “abultados superávits” por un “muy fuerte” ajuste en el gasto público en general y en el de capital en particular, podría pensarse que “hay una mirada de mediano plazo que contempla la posibilidad de invertir recursos propios” en obra pública.
Por el momento, por el nivel de caída del gasto, no están haciendo prácticamente nada, con lo que queda una base comparativa “muy baja” que, eventualmente, les permitirá mostrar “alzas hacia el segundo semestre” aunque el año cerrará en negativo en relación a 2023 que, por haber sido electoral, tuvo de por sí un mayor dinamismo.
En la ciudad de La Rioja las autoridades locales instalaron carteles que indican que las obras quedaron sin terminar por la falta de recursos enviados desde la administración central
En relación a cómo continuar los proyectos frenados o financiar nuevos, Pegoraro ve tres alternativas: la profundización del ajuste en el gasto corriente que les deje a los gobernadores cierto margen para invertir en proyectos de capital; recurrir a un endeudamiento en el mercado de capitales, o –la opción que estima como “más probable”– concentrar energías en las iniciativas que tienen financiamiento externo.
“El traspaso de las obras a las administraciones locales le permitirán ejercer de manera directa la relación con los organismos multilaterales de crédito que asignaron recursos para diversos proyectos y podrían ser estos los que impulsen la obra pública en las provincias en lo que resta del año”, puntualiza.
Propuesta empresaria
El Foro de Análisis Económico de la Construcción (FAEC) sostiene desde 2023 que, por la magnitud del desequilibrio entre la necesidad de inversión en infraestructura y el ritmo de inversión pública del país, “no queda otra alternativa que la generación de incentivos para inversiones privadas”. Esa idea se potenció por el retiro –en los hechos– de Nación como financiadora y con el traspaso a las provincias de buena parte de las responsabilidades.
El economista Gastón Utrera, que trabaja para el FAEC, admite que las varias alternativas para esquemas de PPP, “más que reemplazar financiación pública por privada se proponen optimizar la utilización de recursos con contratos que asignen, de la manera más eficiente posible, riesgos y responsabilidades”. El éxito depende, entre otros factores, del tipo de obras, la seguridad jurídica y la estabilidad macroeconómica. “No se trata de empresas que construyan y les cobren a los beneficiarios –enfatiza–, sino de encontrar en cada caso el esquema de complementación más eficiente con los recursos existentes”.
Una de las obras paralizadas en territorio bonaerense es la autopista Presidente Perón; desde la gestión de Axel Kicillof piden el reinicio de la construcción del tramo de Merlo a La Plata y se niegan a firmar un traspaso de los trabajosMinisterio de Obras Públicas

Por ejemplo, una ruta con suficiente tránsito puede financiarse completamente con empresas privadas que la construyen y mantienen y que recuperan la inversión con el cobro de peajes, pero ese mismo modelo no funciona en rutas estratégicas, pero con insuficiente tránsito. Una red cloacal, en cambio, tiene más complicaciones porque beneficia a grupos más amplios, pero con menos disposición a pagar.
El Foro avanzó en un esquema de cómo provincias y municipios podrían financiar determinadas obras. Hay proyectos, dice Utrera, cuyo impacto social es “tan amplio, visible y urgente” que pueden ser financiados con recursos tributarios que los ciudadanos estén dispuestos a aportar. Por ejemplo, la iluminación total de una ciudad con LED para reducir la inseguridad, pagada con un adicional en las boletas de alumbrado público y con uno o varios bancos adelantando los fondos al municipio. Otra opción sería cobrarle al frentista, beneficiario directo, con una declaración de pago obligatorio por parte del Estado o con algún esquema de garantía estatal en caso de una excesiva morosidad (se propone algo así para obras como las de asfalto, cordón-cuneta, red de gas natural, red de cloacas).
Y están los proyectos a financiar por las constructoras, con recupero a través de la venta de servicios al Estado (serían casos como el de un hospital o una cárcel). “Esto transforma el desembolso inicial de la inversión con fondos públicos o con colocación de deuda pública en un flujo de gasto público distribuido a lo largo de la vida útil de la nueva infraestructura”, puntualiza Utrera.
También están aquellas obras de “inversión tradicional”, con endeudamiento público y las distintas combinaciones de financiación público-privada y de distribución de riesgos del proyecto. Por ejemplo, un mix entre aportes públicos con recursos provenientes de la colocación de deuda y aportes privados con un recupero vía el cobro de peajes.

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RINCÓN GAUCHO


Comodoro Py, el pueblo que brilla con una fiesta,
Mariana Reinke

A  unos 250 kilómetros de la ciudad de Buenos aires, metido sobre un camino recién empedrado, a unos ocho kilómetros de la ruta 5, los vecinos del pueblo de comodoro Py, en el partido bonaerense de Bragado, se preparan para una fiesta. Es que en agosto próximo como ya hace dos décadas (suspendida solo por pandemia), todo la comunidad en su conjunto de esta localidad surgida de la extensión del ramal ferroviario Belgrano, organiza la Fiesta del chorizo Seco. la próxima edición se hará el 17 y el 18 de agosto próximo.
Todo comenzó a principios del 2001, cuando un grupo de mujeres de este pequeño pueblo de calles de tierra, se reunió para buscar la manera de revalorizarlo. Primero pensaron en armar una fiesta de la frutilla y del zapallo, pero enseguida entendieron que iba a ser difícil lograrlo, por lo que se les ocurrió algo muy tradicional en la zona: el chorizo seco, que la gente del lugar lo hacía de manera habitual para consumo propio.
“a mediados del siglo pasado, los habitantes de acá eran productores de frutillas y zapallos. De hecho, en ese tiempo todas las semanas pasaba el tren por donde se enviaban las producciones hacia Buenos aires. El tiempo pasó y ya no queda nada de esos cultivos intensivos y la zona se convirtió en agrícologanadera”, cuenta andrea Gómez, integrante de la comisión organizadora de la Fiesta del chorizo Seco.
En el primero año, las mujeres de la biblioteca local se largaron con algo chiquito para ir probando si funcionaba. Y, en 2005, al ver que la cosa tomaba una dimensión más importante, invitaron a sumarse a la movida a los socios del club agrario.
Tiempo antes, en conjunto el club agrario y la biblioteca, faenan unos 50 porcinos y elaboran la producción para la fiesta en la fábrica de chacinados copy. “También se hacen los frescos para vender los choripanes en el evento”, cuenta Gómez.
En la previa, los vecinos comienzan a emprolijar los frentes de sus casas, a cortar el pasto de las veredas para dar una buena impresión a las 15.000 personas que se acercan al pueblo para disfrutar del festejo popular. En tanto que los organizadores piden prestado el escenario, los tablones, las sillas y otros implementos a diferentes entidades vecinas.
Desde temprano, ese sábado, las calles ateridas del pueblo que casi perpetuamente están desiertas, por un tiempo recobran vida y se colman de autos, camionetas y motos, llegados de pueblos aledaños. El encendido de un fogón a las 17 da inicio a la celebración. Esa primera noche, hay espectáculos folclóricos que terminan con un baile popular.
Ya el domingo se organiza en un predio pegado al pueblo una prueba de riendas y danzas ecuestres. luego, alrededor de la plaza, cerca del mediodía se realiza un encuentro de peñas folclóricas y un desfile con la Virgen, con las distintas instituciones locales, los centros tradicionalistas y la asociación de máquinas antiguas. luego, en el mismo predio, hay un vistoso entrevero de tropillas. Por la noche es el broche de oro: un jurado elige al mejor fabricante de chorizo seco, entre los más de 20 participantes del concurso. También se elige a la “Flor del Pago”, la reina de la fiesta.
Finalizada la fiesta, poco a poco el pueblo vuelve a su paz acostumbrada, con el silencio sepulcral a la hora de la siesta y, por la tarde, los encuentros de vecinos vuelven a ser habituales. Poco a poco todo vuelve a su normalidad

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LA HISTORIA DE "LOS INMORTALES "


Los italianos que trajeron la pizza a la piedra a Buenos Aires
Con una receta de su madre, Chiche Di Ciancia inauguró el local de la avenida Corrientes que se convirtió en un ícono de la noche porteña; hoy, su hija María Laura continúa su legado
— por Carolina Cerimedo.María Laura Di Ciancia, hija del fundador de Los Inmortales (izq.); el salón y su característico cuadro en homenaje a Carlos Gardel
Apenas uno se sienta en Los Inmortales, sin pedirlo, un plato de pan de pizza llega a la mesa: calentito, con orégano y manteca para untar. “Con esto empezó todo”, asegura María Laura Di Ciancia. Su abuela Rosa era la que amasaba y la que le enseñó a hacerlo a su hijo, Francisco “Chiche” Di Ciancia, padre de María Laura. “Vivían en Italia, en un lugar que se llama Potenza, que está cerca de Bari. Para ellos la pizza era algo simple, de gente pobre, para alimentar a los hijos en épocas de guerra. Mi abuela las hacía en un horno de barro y mi viejo la ayudaba. La pizza era directamente el pan”, relata María Laura.
Su abuela y su padre se fueron de Italia huyendo de Mussolini, como muchas otras familias que llegaban por entonces al puerto de Buenos Aires. En Argentina, Chiche se enamoró del tango y de Gardel. Con solo 18 años se asoció con su cuñado, Felipe Fiorellino –el marido de su hermana Adela, que era repartidor de carne y lustrador de zapatos– para abrir locales gastronómicos. Primero fue Poker de ases; luego, Copetín de Corrientes. “También tuvo un café concert en Mar del Plata junto con su hermano Américo, La Dolce Vita, al que iban los cantantes más famosos de boleros. Sentía una enorme atracción por lo artístico; fundó Los Inmortales en 1952 después de haber incursionado en varios cafetines”, cuenta María Laura.
El nombre de la pizzería nació en honor a uno de los más emblemáticos cafés de la calle Corrientes. donde solían ir poetas, dramaturgos, novelistas, pintores, críticos y músicos. De hecho, cuenta la leyenda que fue el escritor Florencio Sánchez quien le dio el nombre a ese establecimiento de principios del siglo XX al asegurar que la bohemia no comía, que vivían a café porque eran inmortales.

El punto es que, desde sus comienzos, la pizzería buscó conpropuso servar aquel espíritu artístico, y a lo largo de sus más de 70 años, se forjó como un baluarte de la porteñidad. El óleo de Carlos Gardel (pintado por Carlos Leonetti) que decora el salón de Los Inmortales resume todo: fue inaugurado el 24 de junio de 1955 en conmemoración a los 20 años de la muerte del cantante. Entre las figuras del tango que visitaron la pizzería figuran Julio Sosa, Enrique Cadícamo, Tita Merello, Astor Piazzolla y Roberto Goyeneche. “Papá era fanático del tango, y hasta terminó cantando”, asegura María Laura.
A su vez, la pizzería se erigió en la época de oro del teatro y de los grandes cines: Los Inmortales reinaba sobre Corrientes, la avenida de los artistas, como un living al que venían a juntarse tras la función. Gracias a su ubicación estratégica, llegaron los primeros clientes famosos que fueron por la pizza y se quedaron por la mística. “Tuvimos el honor de recibir celebridades de todos los ámbitos, como Mercedes Sosa, Charly García, China Zorrilla, Julio Bocca, Luis Brandoni, Rodolfo Bebán, Ricardo Montaner, Ricardo Darín, Leonardo Favio, Graciela Borges, Luis Sandrini, Quinquela Martín, Les Luthiers”, enumera María Laura. Siempre abrieron hasta tarde, además, para poder servir la famosa fugazza con cuchara al final del espectáculo, tanto al público como a los protagonistas del show.
“No había pizza a la piedra en Buenos Aires. Siempre en Los Inmortales, por ser la primera, había fila afuera”, sostiene María Laura. Su padre fue el precursor de un estilo inédito y de un formato que tampoco era habitual: cuando la pizza se comía de parado, Chiche otra cosa. “Mi viejo decía que Los Inmortales no era una pizzería, sino el mejor restaurante de pizzas de la Argentina”

Si ya fue una verdadera jugada ofrecer una pizza que no fuera al molde en la avenida Corrientes, muy pronto fueron por más: en 1986 nació el local de Lavalle, también rodeado de cines y teatros. Una apuesta que sobrevivió al cambio de hábitos. Luego hubo sedes en Callao –que se llenaba por la cercanía del Colón– y Marcelo T. de Alvear: aunque ya no están, vinieron otras. “Papá estaba siempre detrás del mostrador, regentando todo. La gente que trabajaba para él se quedaba durante años, él los hacía parte. Había un mozo que se ganó dos veces la lotería y seguía viniendo a trabajar, se llamaba Elvis. La gente hacía fila en la puerta para verlo. Se jubiló y siguió viniendo. ‘No se baja un cartel de Los Inmortales’, decía papá. No podés cerrar una sucursal. Si eso sucedía, abría otra, para reubicar a su personal”, describe María Laura y agrega que, cuando ella empezó a involucrarse, su padre no quería que hiciera delivery bajo ningún cocepto. Sin embargo, ella tomó el desafío y logró llevar sus ideas a un mundo pizzero que, hasta entonces, estaba liderado por hombres. “Armé unas Fiorino y salí a hacer los envíos a domicilio con repartidoras, que iban con medias de red y un clavel. Mi viejo me obligaba a plotear las cajas con un sello que decía que la pizza se iba a comer mejor en el local”, dice entre risas.
Con los nuevos servicios, la facturación subió un 40%. De alguna forma, la misión de María Laura desde entonces se basa en aggiornar la marca, y así fue cómo creó el catering Pizza y Espuma. “Empezamos a ir a los mejores eventos deportivos como la Copa Davis, partidos de polo, tercer tiempo de rugby en River, Fórmula 1”, detalla.
En 2001, Pizza y Espuma llegó a tener su local propio, tipo bistró, con pizza, pasta y un toque del SoHo neoyorquino en Juncal yAgüero. Después, Lafinur y Seguí; Bonpland y Honduras. Por su parte, Los Inmortales ya había abierto en Belgrano, Plaza Vicente López y Nordelta. En 2005, en el Bajo del microcentro, abrió Los Inmortales Homenaje: la histórica pizzería a la piedra en versión moderna y elegante que sumó cocina argentina. Y junto a Sandra Mihanovich, María Laura desembarcó en Punta del Este con La Barra de Los Inmortales.
Actualmente, Los Inmortales tiene cinco locales y van por más. En esta nueva era de la empresa, la heredera de la familia Di Ciancia se unió al Grupo Gastronómico Abridor para un relanzamiento que proyecta la apertura de un local insignia y varias sedes, tanto en Buenos Aires como en el exterior.
–¿Qué más podés contar de Rosa, tu abuela italiana creadora de la receta de la pizza que hacen en Los Inmortales?
–Mi abuela Rosa amasaba pizza en medio de las guerras, en una época de mucha escasez, en su horno que, literalmente, era de barro. Mi padre la ayudaba y así fue cómo aprendió. Ella era una mujer fuerte, de las sobrevivientes, de las que luchan por dar de comer a sus críos de la forma que sea.
–¿Y cómo llegó tu papá a abrir la primera pizzería? ¿De qué forma gestó el proyecto?
–Mi padre lo sintió, estaba muy agradecido con Buenos Aires. Amaba el tango, el arte y los artistas. Esa nostalgia que tenía y tiene Buenos Aires, la receta de su madre y las ganas de emprender fueron sus motores. La avenida Corrientes lo conquistó, junto con el Obelisco y Gardel.
–¿Cómo era la avenida Corrientes en la época de la apertura?
–Alrededor del 50, Corrientes era un símbolo muy fuerte de la ciudad. Brillaba por ser el centro del espectáculo de Buenos Aires. Con cines y teatros, era el punto de reunión de los artistas. Literalmente, la calle que nunca duerme. El arte y Buenos
Aires eran conceptos que a mi padre le fascinaban, así que nada mejor que comenzar la aventura sobre esta avenida.
–¿Y por qué pizza?
–La pizza a la piedra siempre fue la especialidad de mi viejo. No tenía competencia en esos años.
–¿Es un patrimonio cultural? ¿Un ritual porteño?
–Es un ritual y un patrimonio. Un homenaje al arte y a todos los que lo profesan. En Los Inmortales celebramos los valores porteños. Es un recordatorio de que la cultura nunca muere.
–¿Por qué se transformó en un ícono?
–Creo que se volvió un lugar mítico. Un punto de encuentro, de debate. El secreto es que es auténtico y siempre lo fue. Uno puede estar con una venda en los ojos y aun así sentir que está en Los Inmortales. No es un copy-paste. Una vez me vino a ver uno de los hijos de Palito Ortega, Sebastián, para hacer algo acá. Cuando le pregunté por qué, me dijo: “Porque no es trucho, es de verdad”.
–¿Vos cuándo te empezaste a involucrar?
–Yo nací prácticamente entre chapitas de gaseosa y moldes de fainá. A pesar de haber ido a un colegio inglés lo empecé a ayudar a mi padre de chica. Y a los 28 me metí de lleno a trabajar con él.
–¿Qué es este lugar para vos y tu familia?
–Es una gran herencia cultural, una enseñanza de vida y trabajo.
–¿Es momento de cambiar?
–Es momento de darle un giro al movimiento de honrar a los ancestros y abrir las puertas a lo que viene; a que la historia se siga perpetuando en los jóvenes. Para mí la fusión con Abridor representa el renacimiento, un nuevo camino hacia lo inmortal.
– ¿Cuáles dirías que son los platos más icónicos?
–La fugazzeta, la napo, el calzone, la fainá, la empanada de carne cortada a cuchillo, el lomito en pan de pizza. Y de postre, la copa Inmortales.

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CRÍTICA DE TEATRO,.....,"School of Rock" Y "Un beso en el vidrio dejó marcado el rouge"


School of Rock, una aplanadora de música, con chicos que rockean a lo grande.
Gustavo LladósAgustín Aristarán y sus “alumnos”, en acción @pochoph
SCHOOL OF ROCK
Autores: Andrew Lloyd Webber, Glenn
Slater y Julian Fellowes. Adaptación: Natalia Del Castillo y Santiago Fernández. director general: Ariel Del Mastro. intérpretes: Agustín Aristarán, Ángela Leiva, Sofía Pachano, Germán Tripel y otros.sA LA: Gran R ex( Av Corrientes 857). funciones: martes a viernes a las 20, sábados y domingos a las 15 y 19.

Al parecer, los musicales que más funcionan en Buenos Aires son los que remiten un origen cinematográfico. Sólo bastan enumerar títulos como Tootsie, Mamma mia! y Legalmente rubia. Y ni qué hablar si incluyen niños en su elenco, porque los torna más familiares y convocantes, como fue el caso de Matilda el año pasado. En esta temporada, esa misma fórmula se vuelve a repetir en School of Rock, con un nutrido grupo de chicos que además de actuar, cantar y bailar, tocan diversos instrumentos.
El musical está basado en la exitosa película homónima de 2003, protagonizada por el comediante Jack Black, y repite casi milimétricamente todo su argumento. Es la historia de Dewey Finn, un cantante y guitarrista de rock que de la noche a la mañana es despedido de su banda (No Vacancy) y debe rebuscárselas para sobrevivir. A tono con su desfachatez, se hace pasar por su amigo Ned Schneebly (con quien convive) y termina ocupando su rol de maestro suplente en un tradicional colegio primario. Allí descubre que los alumnos tienen un talento insospechado para la música y, pese a la reticencia del establecimiento y de los padres, los alienta para desarrollar sus dones y hasta participar en “una batalla de bandas”. En el medio también logrará congela mover y hasta enamorar a la directora Rosalie Mullins, quien así, también, retomará su pasión por el canto y el rock and roll.
Lamentablemente, el musical –estrenado en Broadway en 2015, donde permaneció en cartel durante cuatro años– no incluye los temas que conformaban la notoria banda sonora del film, entre ellos varios clásicos de Led Zeppelin, The Who, The Doors, The Black Keys, Cream, T. Rex, Ramones, The Stooges y AC/DC. Aquí todas las canciones son de la autoría de Andrew Lloyd Webber, un experto en el género teatral, con pedigrí de master por títulos como El fantasma de la ópera, Evita, Cats y Sunset Boulevard, pero sin grandes antecedentes en el rock salvo por la ópera rock Jesucristo Superstar, de sus comienzos. De ahí algunas repeticiones y/o falta de variaciones sonoras a lo largo de las dos horas y media que dura el espectáculo. No obstante, la potente conjunción de una orquesta de músicos adultos y profesionales, en el foso, con la de los niños debutantes, en el escenario, hacen olvidar las falencias del autor y convierten la velada en un evento musical inusual, de efecto aplanadora.
De todos modos, el fuerte de School of Rock son las actuaciones. Si bien la elección de Agustín “Soy Rada” Aristarán como Dewey Finn podría sorprender en un principio por adolecer del tipo de voz adecuado para el personaje, luego queda clarísimo que fue (muy bien) escogido por su singular capacidad histriónica, que le permite insuflar gracia y humor a cada una de las escenas (y de paso contagiar al resto de sus compañeros). Es sin dudas el puntal del elenco y del espectáculo. Su trabajo, absolutamente demandante, supera con creces al del año pasado en Matilda y le garantiza un sitial de privilegio en los castings de musicales venideros. A su lado, debuta en teatro la cantante ÁnLeiva (con antecedentes actorales únicamente en televisión), como la directora Rosalie Mullins, y lo hace muy bien. A la hora de cantar, sola o junto a Aristarán, su aporte es invalorable. Sus temas “Reina de la noche” y “¿Dónde fue el rock?” dejan la vara bien alta y con ganas de seguir escuchándola. Como el amigo Ned Schneebly y su novia Patty Di Marco se destacan Santiago Otero Ramos y Sofía Pachano, fundamentalmente la actriz, quien hace gala de su notoria vis cómica. También, aunque en un rol muy pequeño, brilla Germán “Tripa” Tripel, como Theo, el cantante original de la banda No Vacancy. Seguramente sus programadas funciones como alternante en el rol principal le permitirán próximamente al ex Mambrú lucir todo el rango de su voz “rota”, tan adecuada para cantar rock. Por último, pero no en menor lugar de importancia, hay que reconocer el trabajo de todos –absolutamente todos– los niños que participan de los tres elencos infantiles (de 13 integrantes cada uno, con edades que oscilan entre los nueve y los 15 años, que alternan su presencia entre las numerosas y exigentes funciones de cada semana), que le ponen alegría y espontaneidad a la obra. Son el alma de School of Rock y sin ellos (como ya ocurrió con Matilda) sería otro el resultado.
Asimismo, debe reconocerse la labor de la coreógrafa Analía González, quien planteó aquí una dinámica de bailes muy compleja que suma bríos y color a la puesta local. Y la del eximio escenógrafo Jorge Ferrari, experto en generar magia en todo tipo de escenarios. Como responsable de la dirección general, Ariel Del Mastro suma un laurel más a su corona, crédito que debe compartir en parte con Marcelo Caballero, encargado de la dirección de actores que, como ya fue dicho, es uno de los puntos altos del show.•

SCHOOL OF ROCK
Autores: Andrew Lloyd Webber, Glenn
Slater y Julian Fellowes. Adaptación: Natalia Del Castillo y Santiago Fernández. director general: Ariel Del Mastro. intérpretes: Agustín Aristarán, Ángela Leiva, Sofía Pachano, Germán Tripel y otros.sA LA: Gran R ex( Av Corrientes 857). funciones: martes a viernes a las 20, sábados y domingos a las 15 y 19.

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El viaje inesperado de un chofer hacia su propio deseo
Leni GonzálezRaúl Antonio Fernández despliega solidez en escena
UN BESO EN EL VIDRIO DEJÓ MARCADO EL ROUGE
AUTORÍA: Sonia Novello. dirección: Claudia Mac Auliffe. intérpretes: Raúl Antonio Fernández, Layc el joven, Agustín Repetto y Sonia Novello.
SALA: Área 623 (Pasco 623). funciones: jueves, a las 21 (desde 7 de julio, los domingos, a las 15, en El extranjero, Valentín Gómez 3378).
DURACIÓN: 60 minutos.
Segunda creación de Sonia Novello, después de la conmovedora Más bello que la muerte (2022), obra con la que Un beso en el vidrio dejó marcado el rouge comparte algunos nombres: no sólo la autora -quien también actúa en ambassino también la dirección a cargo de Claudia Mac Auliffe (trabajan juntas desde hace años en la compañía De carencia virtú) y el diseño artístico de Gabriella Gerdelics. Pero se trata de propuestas totalmente distintas lo que indica un camino de búsqueda e investigación por parte de la actriz y autora, cuya última obra está publicada en la colección Ciclo incierto 2022.
Fernando, o “Ferchu” (Raúl Antonio Fernández), es un hombre joven que no ha terminado el secundario y vive en el conurbano “profundo” junto con su padre y un perro, más la visita asidua de una novia fiel. La madre, Rosa, ha muerto hace poco. Ferchu luce elegante traje y fina estampa porque, después de tan variados como precarios empleos, por fin consiguió un trabajo para dar envidia a las vecinas del barrio. Es chofer, en un auto de alta gama, de un diplomático mexicano, Don Amílcar (Layc el joven), siempre con traje y botas altas. El otro personaje que aparece es Ludmila (Agustín Repetto, que reemplazó al actor anterior Osqui Ferrero), una mujer trans y trabajadora sexual que obsesiona al chofer de la “nave”.
Esta síntesis apretada se despliega en escena de distintas formas que combinan el diálogo y la narración, un juego de adentro y afuera de la acción teatral que genera un efecto de distancia, como si por momentos siguiéramos las viñetas de una historieta. En un espacio iluminado, sin claroscuros, sin misterios, la escenografía despojada presenta unos asientos a modo de automóvil, un cartel de “Personas trabajando” a un costado y un atril con luz, al otro. El espacio escénico (que siempre incluye al público) expande la mirada hacia la platea y el pasillo de entrada porque son transitados por los intérpretes.
Los textos narrativos son enunciados por Novello (vestida como una futurista maestra de ceremonias) que aparece primero sentada desde afuera del escenario y después ocupará el lugar frente al atril. Además de narradora omnisciente, cumple otros papeles: cuando Rosa, desde el otro mundo (o en el inconsciente de Ferchu), se comunica con el hijo para darle consejos de madre protectora (voz en off de Cristina Maresca), Novello personifica esa voz ubicándose detrás de Fernández; cuando ponen música en el auto, se acuesta y canta el tema que está sonando; por último, también le pone voz a los mensajes de WhatsApp de la novia de Ferchu. Hay una promesa en el título que no es inocente. Cita una línea del tema de Virus “Tomo lo que encuentro”, compuesto por Roberto Jacoby. El encuentro con Ludmila, más las contradicciones del jefe mexicano, abrirán otra puerta desconocida para Ferchu y su desorbitado sueño de ascenso social.
Las actuaciones son lo más destacable de la obra, en especial la de Raúl Antonio Fernández.


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Lucrecia Prat-Gay....Neuropsicoeducadora y capacitadora de docentes,Y LA IA




Lucrecia Prat-Gay. “Hay que hacer un uso muy crítico de la inteligencia artificial”
Neuropsicoeducadora y capacitadora de docentes, habla de los desafíos actuales en el campo del aprendizajeAgustina Magallanes EL PAIS URUGUAY/GDALucrecia es hermana del economista Alfonso Prat-Gay
La reconocida neuropsicoeducadora argentina, con estudios y presentaciones en el extranjero, se presentó días atrás en la tercera edición del evento HUB (encuentro sobre Educación e Innovación realizado en Uruguay), sobre los desafíos en los entornos de aprendizaje.
En esta entrevista, la también entrenadora de docentes y autora de varios artículos puso énfasis en la importancia de mantener un “uso crítico” de la inteligencia artificial (IA). También se refirió a los retos que se abrieron en las aulas tras la pandemia de covid-19, destacando la necesidad de “desarrollar las funciones ejecutivas”, útiles para la vida. “Sin emoción no hay aprendizaje, y sin vínculos tampoco”, destacó la experta.
–El mundo cambia a un ritmo vertiginoso. Existe un uso diario de ChatGPT, y otras herramientas de IA. ¿Qué tan preparados estamos para enfrentar estos procesos?
–Estuve hace poco en un congreso en el exterior, sobre el futuro de la educación, que tenía que ver con cómo aplicar la IA en el aula. Lo que más me llamó la atención es que la gran mayoría de las charlas eran sobre cómo desarrollar el pensamiento crítico y creativo. O sea, ante una avalancha de propuestas que vienen desde la tecnología, lo que nos están diciendo los que saben es que no perdamos el foco, y que la escuela sea el lugar donde nosotros aprendemos a pensar.
–¿Por qué es importante mirar ahora este aspecto?
–Lo que pasa con ChatGPT, y otras apps, es que ese pensar uno lo delega en la máquina. Todo lo que uno no usa, el cerebro lo descarta, lo desarma para poder hacer espacio para armar nuevas redes neuronales. Si empezamos a tercerizar las actividades de cognición o de pensamiento crítico a una máquina, eso significa que el cerebro va a dejar de hacerlo.
–¿Cuál sería su impacto?
–Tenemos que entender que todo lo que dejamos de hacer y dejamos de practicar –que se llama “poda neuronal”– el cerebro lo saca para hacer espacio a otras cosas. Lo peligroso de que nos lleve de las narices la IA es que dejemos lo que nos hace humanos, la capacidad cognitiva tan elevada. Después hay muchas cosas que tiene a favor.
–O sea, no implica estar en contra de la tecnología, sino que hay que tener un uso crítico...
–Hay que tener un uso muy crítico y tener muy claro cuáles son las funciones que la escuela debería desarrollar al máximo para que no se pierdan.
–¿Qué funciones serían?
–Deberíamos desarrollar las funciones ejecutivas. Estas tienen que ver con la capacidad de demorar la gratificación; de modelar un impulso emocional; planificar y memorizar. Se van desarrollando a lo largo de la vida, y generalmente están totalmente maduras entre los 25 y 30 años, pero si las ejercitamos antes hay muchas más chances de que aparezcan.
–¿Qué rol juega la escuela?
–El de mantener el cerebro activo con redes de conocimientos que nos sirven para siempre. Por ejemplo, para hacer una carrera en cuatro años, es clave sostener el interés, la motivación y no tirar todo por la borda porque hay una fiesta. Todas esas funciones ejecutivas son cruciales. Pero algunas, como el pensamiento crítico y la organización, puede que las empecemos a delegar en las máquinas, y eso significa que vamos a tener cada vez menos músculo de eso.
–¿El uso está circunscrito a determinadas tareas o está muy liberado, en general?
–Eso seguro no está claro. Hay una invasión de tecnología que no pidió permiso, que sencillamente avanzó, y estamos tratando de ver cómo nos manejamos con esto. Lo que seguro no hay que hacer es ignorarlo, hacer de cuenta que no existe, y decir ‘yo voy a seguir con mi librito y con el CD, haciéndolos escuchar’, porque eso no tiene ningún sentido.
–¿Cuánto nos puede afectar en el futuro?
–Depende de un montón de cosas. Lo que me ocupa a mí es que no se nos achicharre el cerebro mientras nos parece que se nos están facilitando las cosas. Me toca sostener lo que hace que nuestro cerebro se desarrolle, que son básicamente el movimiento y la conexión social que tenemos con los seres humanos.
–¿Qué es lo que más le preocupa ante estos avances?
–Desde la neurociencia me preocupa mantenernos humanos en el medio de toda esta revolución tecnológica, y tener siempre la claridad de que somos nosotros los que manejamos la máquina.
–La pandemia dejó una pérdida de aprendizaje generalizado. ¿Cuáles son las habilidades más importantes que se deben recuperar?
–Lo primero que tenemos que lograr es volver a tener climas emocionales que sean proaprendizaje y no que estén tan apoyados en la supervivencia. Si uno trabaja casi exclusivamente en generar el clima emocional, el aprendizaje académico viene solo. Lo que no tiene sentido es con una población que fue golpeada tremendamente en lo psicológico y en lo social, hacer de cuenta que no pasó nada y que ahora vamos a ir más rápido tratando de cubrir los temas.
–¿Esto responde a las llamadas habilidades blandas?
–Hay dos conceptos enormes en neurociencia: sin emoción no hay aprendizaje y sin vínculos tampoco. Todas las habilidades de colaboración, empatía, modelar las emociones y capacidad de frustración. Tenemos que insistir para que todo eso suceda en esos 12 o 13 años que estamos en la escuela para que cuando los chicos salgan, estén formados para el mundo que viene.
–Quiere decir que la escuela debe repensar su propósito...
–Yo creo qo se va a la escuela para que el profesor comparta todo lo que está en su cerebro porque en el de otro no hay nada. Ya ese concepto no va más. A la escuela hay que ir a socializar, a decidir, a trabajar por competencias, a trabajar en lo práctico. El rol del docente cambia por completo; se vuelve una especie de guía, que por supuesto va a seguir siendo importantísimo, pero ahora el centro del aprendizaje es el alumno.
–¿Cuáles son los tres puntos más importantes que los países con mejores desempeños educativos hoy ponen en foco?
–Ponen énfasis en el bienestar de toda la comunidad, incluyendo a padres. En segundo lugar, hay preocupación por cambiar los espacios de aprendizaje, y el tercer punto es el propósito de la escuela.

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