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jueves, 4 de mayo de 2017

¡¡¡¡¡¡NO MÁS TIRAR COMIDA !!!!!


Ofensiva nacional contra el desperdicio de comida: se tira el 12,5% de lo producido
El Ministerio de Agroindustria de la Nación, la FAO, empresas, municipios y organizaciones sociales buscan combatir esta problemática; falta en el país un marco legal que fomente la donación
Hoy, en la Argentina, se desechan 16 millones de toneladas de alimentos por año, es decir, un 12,5% de todo lo que se produce en el país, según estudios del Ministerio de Agroindustria de la Nación. Además, se estima que una persona tira 38 kilos de alimento por año.
Del otro lado de la moneda, están el 4,4% de los hogares argentinos que pasan hambre, según el Observatorio de la Deuda Social de la UCA.
Con el objetivo de revertir esta situación, hace dos semanas se creó la Red Nacional de Pérdidas y Desperdicios de Alimentos, que busca intercambiar información y experiencias en base al trabajo de cámaras, empresas, municipios y organizaciones de la sociedad civil.
Una persona revuelve la basura en busca de comida, en el barrio de Palermo.
Si bien todos estos actores ya venían llevando adelante proyectos que apuntan a evitar el desperdicio de comida en todas sus etapas (producción, distribución y consumo), esta red consigue aunar esfuerzos y poner el problema en agenda con un único mensaje: la comida no se tira.
La Red surge en el marco del Programa Nacional de Pérdidas y Desperdicios de Alimentos del Ministerio de Agroindustria, constituido en 2016. Francisco Yofre, representante de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) en la Argentina expresa: "El tema de la pérdida y desperdicios de alimentos es una política pública. Ejemplo de ello fue la campaña "No Tires Comida" que entre el Ministerio, la FAO y dos empresas buscó llevar información directa a los consumidores".


Yofre agrega que el Poder Legislativo tiene en aprobación un proyecto de Ley para la declaración de un "Día Nacional de la Pérdida y Desperdicio de Alimentos" con el fin de generar mayor conciencia al respecto.
Además, a fin de conocer con precisión la realidad del país, la FAO formuló un diseño metodológico que estimó los desperdicios de alimentos del país y que espera ser implementado para obtener un diagnóstico de la situación a nivel nacional.
El desperdicio de comida llama la atención a nivel mundial como uno de los principales desafíos del siglo XXI. Su solución depende de múltiples actores: gobiernos, empresas, ciudadanos. "La Argentina no es uno de los países más favorecidos en la región respecto de las facilidades económicas, legales y de infraestructura para donar alimentos", explica Alfredo Kasdorf, asesor de la Red Global de Banco de Alimentos para América latina. Pero resalta: "Tenemos la capacidad de poder responder al problema. Hace falta generar conciencia".
Un marco de apoyo legal es la necesidad que reclaman todos los entrevistados. "Necesitamos un marco legal adecuado que favorezca la donación de alimentos cuidando al donante y otorgar incentivos fiscales que favorezcan la donación por parte de empresas y comercios, que hoy lo ven como un costo adicional o un temor a un castigo", dice Kasdorf. Ello incluiría una revisión de la actual ley Donal (ley 25.989) para garantizar la inocuidad en todo momento. Al respecto, el experto anticipa que están trabajando en un proyecto de ley sobre incentivos fiscales, próximo a presentarse.
Mejorar la producción


Según Mercedes Nimo, subsecretaria de Alimentos y Bebidas del Ministerio de Agroindustria, es necesario distinguir entre pérdidas que se producen a lo largo del proceso productivo como resultado de malas prácticas agrícolas y de manufactura, y los desperdicios en los puntos de venta, como supermercados, o en el consumo en los hogares.
"El 45% de todo lo que se produce de frutas y hortalizas se pierde -asegura Nimo-. En el rubro de hortalizas, son pocos los productores que incorporan buenas prácticas agrícolas." Según Kasdorf, la pérdida se relaciona con la eficiencia: "Para el productor resulta costoso recuperar la pérdida, por ejemplo, debido al transporte necesario, pero le permitiría ser más eficiente".
Las pérdidas en producción son tales que la Red Argentina de Bancos de Alimentos quiere involucrarse desde esta etapa. Así lo explica su directora ejecutiva, Natasha Hinsch: "Queremos trabajar junto a otras organizaciones en recuperar la denominada «segunda cosecha» de frutas y verduras, es decir, lo que queda en el campo y el productor no va a vender. Es el sector donde mayor pérdida hay y donde aún no estamos llegando con un rescate sistemático".
Alcanzar una producción y un consumo responsables. Esto es lo que promueve la Asociación Civil MovilizaRSE. "Un productor dona una hectárea, nosotros vamos con los alumnos y docentes del colegio más cercano y cosechamos a mano. Los alimentos obtenidos se entregan a bancos de Cáritas o de la Fundación Conin", explica Sebatián Deym, presidente de la organización.
Y subraya: "No desperdiciamos nada, no hay residuos. Nos encargamos de que los alimentos lleguen a destino". Para ello, sobre la hectárea cosechada, dejan pasar el maíz duro y se vuelve a cosechar a mano para luego venderlo a acopios y donar el dinero.
Son tres los proyectos detrás de la organización: La Papa Solidaria, La Chocleada y la Naranjada. El proceso es el mismo, lo que varía es el alimento en cuestión: papa, choclo o naraja. Con presencia en Buenos Aires, Córdoba, Entre Ríos, La Pampa y Salta, el objetivo para 2020 es producir en 110 hectáreas para garantizar dos millones de platos de comida al año. Al momento, van por 32 hectáreas.
Qué hacen los supermercados


Una vez que se pasa la instancia de producción, llega el momento de la distribución y el consumo: los desperdicios. Los supermercados encabezan el protagonismo en esta etapa. Por motivos estéticos (como una banana sin la forma ideal), por una fecha de vencimiento (recién cumplida la instancia) o por renovación de stock -entre otras razones- son miles los productos alimenticios que pasan de la góndola a un tacho de basura.
Ante un sistema deficiente y la necesidad provocada por el hambre, es que surgieron los Bancos de Alimentos. "Distribuimos alimentos rescatados de industrias o mercados a instituciones que asisten personas con hambre", manifiesta Hinsch. Hoy la red nacional integra 16 bancos en 10 provincias y supo obtener la confianza de las empresas para un trabajo conjunto.
Paula Martino y Alexis Vidal se encontraron con otro espacio donde también los desperdicios son mayoría: los eventos. Un casamiento, una fiesta de 15, una celebración empresarial se convierten en el origen de alimentos que nunca llegan a servirse (por exceso en la planificación o por ausencia de asistentes) y terminan desechándose. Para evitar esta situación, crearon Plato Lleno, un proyecto que, en palabras de su coordinadora Martino, "rescata alimentos excedentes que aún están aptos para consumo y los entrega en instituciones, comederos o merenderos".


Desde sus inicios en 2014, ya hicieorn más de 500 intervenciones en la ciudad y provincia de Buenos Aires. Hoy, además de eventos sociales y corporativos, Plato Lleno recupera los sándwiches mal cortados de fábricas o viandas de empresas que, de otra forma, terminarían en la basura.
En los egresos, cambiar huevos por papel picado
La Escuela de Nutrición de la UBA realizó un estudio en donde concluyó que en cada festejo de egreso, por estudiante, se tiran entre 9000 y 12.000 kcal, lo que se traduce en la energía necesaria para alimentar alrededor de 7 personas en un solo día.
La Red Solidaria, junto a la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA, lanzó en 2016 un programa que busca terminar con esta tradición de tirar huevos, harina y otros condimentos.
Consiste en el canje de alimentos a los estudiantes que se graduan por un kit de cotillón que reemplaza el alimento, el cual es donado a comedores.
Se apunta a generar un cambio culturar en la forma de celebrar.
Gracias a esta iniciativa, ya se lograron recuperar 6 mil kilos de alimentos.
Como colaborar
Banco de Alimentos:www.bancodealimentos.org.ar
Plato Lleno:www.platolleno.com.ar
FAO: www.fao.org/home/es
MovilizaRSE:movilizarse.org

T. G. L.

martes, 28 de febrero de 2017

FEMICIDIOS ¡¡¡¡BBAAASSSTTTAAAA!!!


Se mantiene alta la cifra de femicidios y aumentaron los abusos sexuales previos
En 2016 hubo 290 homicidios de mujeres por ataques machistas, cuatro más que el año anterior; la mayoría de las víctimas fue apuñalada, las violaciones pasaron de 27 a 31


"Ni una menos, nunca más", se repite en cada ocasión en que se homenajea a las mujeres. Pero la violencia contra ellas no se detiene. En 2016 hubo al menos 290 femicidios en todo el país. Víctimas, en su mayoría, de parejas o ex parejas. La cifra de este tipo de asesinatos es apenas superior a la del año anterior, cuando sumaron 286 casos. Pero los nuevos datos dan muestra de la saña: la mayoría de las víctimas fue apuñalada; se incrementaron los homicidios de embarazadas y los casos con indicios de abuso sexual previo al crimen.
Así lo reveló el informe del Observatorio de Femicidios de la Casa del Encuentro y la Fundación Avon, basado en las publicaciones de la prensa entre el 1° de enero y el 31 de diciembre de 2016. Aunque Buenos Aires es, por obvia magnitud, el distrito con más casos (90), hay provincias donde el drama creció notoriamente con respecto a 2015; en Córdoba, por ejemplo, se pasó de 19 a 30 femicidios.
Se mantiene alta la cifra de femicidios y aumentaron los abusos sexuales.


Si, en cambio, se realiza el cómputo per cápita, la trágica lista es encabezada por Jujuy: el año pasado hubo 11 femicidios, 1,63 cada 100.000 habitantes, tres veces más que en la provincia de Buenos Aires, donde la tasa fue de 0,57.
La cifra actual de Jujuy superó a la de 2015 en Salta, que había sido el distrito con más femicidios per cápita, con 1,56 cada 100.000 habitantes. Esta vez esa provincia tuvo una tasa de 0,9, igual que Córdoba.
De los 290 crímenes por violencia de género, 37 fueron vinculados (hombres y niños asesinados para causarles dolor a las mujeres objeto de la furia machista o porque se interpusieron para defenderlas).
El 84 % de las mujeres no había denunciado previamente a sus agresores ni habían requerido medidas de protección. "Es que no creen en la Justicia. Y entonces tampoco buscan ayuda", explicó ayer Ada Rico, presidenta de la Casa del Encuentro, en la presentación del informe. La ministra de Desarrollo Humano y Hábitat porteño, Guadalupe Tagliaferri, recordó que una de cada 10 víctimas en la ciudad, según un informe de 2016, tampoco había pedido ayuda.


Los 290 femicidios de 2016 dejaron sin madre a 401 hijos; 242 de ellos son menores que podrían ser beneficiados con una asistencia económica hasta que cumplan 18 años -similar a la de una jubilación mínima- si se aprobara la ley Brisa. El senador Jaime Linares indicó que en las próximas semanas el proyecto podría obtener media sanción. También genera expectativas la iniciativa para la pérdida automática de la responsabilidad parental del femicida condenado.
Más del 64 % de las víctimas murió a manos de allegados: o eran parejas o lo habían sido. Paradójicamente, el lugar más peligroso para ellas sigue siendo su casa: allí ocurrieron 143 de los 290 femicidios. Hubo casos excepcionales, como el que ocurrió en un penal de Tucumán, donde un preso mató a su novia allí donde estaba detenido por haber asesinado a otra mujer. "No hubo ningún protocolo que cuidara a la segunda víctima", dijo Rico.
A diferencia de años anteriores, en los que la mayoría de las víctimas fue baleada, en 2016 la principal modalidad de femicidio fue el apuñalamiento. También aumentaron los casos con abuso sexual. El año pasado fueron 31, frente a los 27 de 2015 y los 21 de 2014.


Hubo 11 femicidas de entre 13 y 18 años, y 49 que decidieron quitarse la vida. Dos de las víctimas eran indígenas y 9, transexuales.
El senador Juan Manuel Abal Medina (FPV) dijo que se deberían pensar nuevas figuras delictivas "preventivas". Y las representantes de la campaña de Avon "Alza la voz" y de Farmacity (patrocinantes del informe) coincidieron en colaborar desde el área empresarial.Se reclamó el cumplimiento del presupuesto del plan nacional contra la violencia de género. En enero se publicó en el Boletín Oficial que se recortarían 67 millones de pesos de esa partida. ONG presentaron un amparo. También se insistió con el patrocinio jurídico gratuito a las víctimas y con la creación de un fuero judicial especializado

V. M. 

miércoles, 15 de febrero de 2017

FEMICIDIOS ¡¡¡¡¡ BAAAASSSTTTAAAAA!!!!


No me canso de repetir esta suerte de proclama y declaración de principios.
En los momentos más terribles, a la hora de descender a los infiernos, las pobres mujeres llegan a preguntarse si las culpables no son ellas. Hasta tanto llega la humillación que ella, la víctima, llega a dudar de su condición. Llegan a pensar que por su culpa él golpeador, pasaba de ser un ángel a ser un demonio.
Por eso tienen que asesorarse con un abogado y hacer la denuncia. Saber que están dando el paso más importante de su vida. Y que es para salvarse de la muerte. Nada menos. Ni una menos. Ni una más. Nunca Más.


Las crónicas de las últimas horas están repletas de muerte y sangre. Una violencia de género cargada de un odio sin límites que extermina incluso a familiares o amigos en lo que se llama técnicamente “femicidios vinculados”.
Es tan grande el horror que la información parece inventada o salida de las novelas de la crueldad.
Le hablo de Denise, Sabrina, Magalí y Némesis. La más chica tiene 15 años y la más grande 17. Se trata de nenas. Denise y su amiga Sabrina murieron en el acto acribilladas. Quedaron tiradas en plena calle en Florencio Varela, una con 9 balazos y la otra con cuatro. Magalí y Némesis están internadas graves. Una recibió 3 disparos y la otra dos. Por un milagro sobreviven, por ahora. Están dando la batalla. Estaban esperando el colectivo a las 6 de la mañana. Habían salido de bailar del boliche Santa Diabla pese a ser menores de edad las cuatro. Un vigilador privado llamado Luis Weiman apareció con su pistola 9 milímetros e hizo una masacre con 18 tiros. Por suerte está preso.
Por suerte acaban de detener al albañil de Moreno que acuchilló a Nancy, su mujer y secuestró a su hija llamada Mía. Ya recuperaron la nena y el criminal está preso.


Hace una semana apenas en Hurlingham, otro cobarde asesino llamado Diego Loscalzo primero asesinó a Romina, su pareja y después mató a su cuñada y cuñado, a su suegra y concuñado y en el grado máximo de su salvajismo sanguinario le metió un tiro a la concuñada que estaba realizando trabajo de parto para dar a luz. El proyectil mató a ese bebe que estaba punto de salir de la panza.
Le pido perdón por la crudeza de las cosas que le relato pero creo que parte de la lucha contra estos femicidas es dar a conocer todo, aún con los detalles más terribles, para que tomemos real dimensión de quienes son, como actúan y que alertas hay que levantar para proteger a las víctimas antes de que sea demasiado tarde para lágrimas.
Hay cosas tenebrosas e infrahumanas. Un padre de 16 años mató a palazos y a patadas a su bebita de año y medio porque le había tirado el teléfono celular al suelo. Dicen los periodistas que era conmovedor ver a los médicos que lloraban sin parar frente a ese cuerpito que era una gran hematoma.


Otro hijo de puta mató a martillazos en la cabeza a Ramona con la que había convivido 15 años. O la joven santafesina que fue quemada por su pareja. Tienen ardido el 35% de su cuerpo y lucha por su vida.
Matan a sus seres queridos. A sus esposas o novias, a sus hijos a los familiares y a los amigos. Pretenden exterminar todo vestigio de esas mujeres que no quieren ser propiedad de nadie. Saben que hace mucho se acabó la esclavitud. Todos los que rodean a una mujer amenazada tienen que hacer la denuncia y no dejarla sola. Estar cerca, acompañarla, protegerla y estar alertas, siempre con la guardia alta.
El dato más terrible es que hoy, pese a toda la lucha en las calles y en los medios hay un femicidio cada 30 horas. ¿Escuchó bien? No me entra en la cabeza que algún animal que no merece ser llamado hombre pueda cometer semejantes aberraciones.
De tantas marchas valientes y masivas que se han hecho siempre recuerdo un cartel emblemático que decía: “Vivas nos queremos”.
Claro que las queremos vivas, claro que nos queremos vivos y que juntos somos ciudadanos en movimiento que levantamos la guardia para defendernos y refundar la parte más oscura y repugnante de una sociedad que denigra a la mujer, que la somete y la reduce a la servidumbre. Por momentos siento que algunos varones han retrocedido a la vida de las cavernas, que han escupido a la civilización y que creen que pueden tener a una mujer en un puño con un puñetazo.
Hay que ser una bestia. Una mujer es una mina que amamos, nuestra vieja querida del alma, la hija que tanto miedo nos provoca cuando tarda en llegar de la facultad, la madre que nos sembró de hijos nuestra existencia, nuestra abuela de la sabiduría.


¿Que nos está pasando? ¿Cuál es el nivel de cobardía y de salvajismo de andar matando mujeres? ¿Cuántos casos por día hay de maltratos, de golpes brutales que terminan con la muerte femenina?
La Asociación Civil La Casa del Encuentro dice que pese a las marchas de ni una menos, a las campañas de concientización en los medios y a las nuevas leyes que son buenas, los femicidios siguen creciendo.
Insisto con la pregunta original que no tiene respuesta: ¿Qué nos pasa? ¿Alcanza con prohibir que el criminal se acerque?¿ Los botones de pánico y las tobilleras electrónicas pueden ayudar? ¿La policía actúa con la rapidez que corresponde?
Parecen películas de terror pero son realidades repugnantes y horrorosas. En cada esquina de este país deberíamos colgar un cartel que diga: “Nunca más un femicidio”.
Hay 55 denuncias por día. Esta opinión intenta ser un alerta y un aporte al combate contra semejante horror y a aumentar la condena social. Todo el que sea víctima de violencia de género o conozca a alguien puede hacer la denuncia al teléfono 144 durante las 24 horas.
Son mujeres asesinadas por machos que, insisto, no merecen llamarse hombres. Son infames varones que avergüenzan al género y a la condición humana.


Estos energúmenos por lo general están cortados todos por la misma tijera. Responden al mismo patrón criminal. Primero les gritan a sus esposas, novias o amantes. Se sienten sus propietarios y no sus compañeros de afecto. Después les pegan, las humillan, las castigan con ferocidad, y les provocan un pánico que las paraliza.
Denunciar, gritar, levantar la voz, pedir ayuda lo antes posible es el paso más importante de su vida. Y que es para salvarse de la muerte. Nada menos. Ni una menos. Ni una más. Femicidios, nunca más.

A L. 

martes, 13 de diciembre de 2016

CARA A CARA ES MEJOR



Twitter, Facebook, Instagram, Snapchat, WhatsApp... Muchas personas comenzaron a "apagar" sus perfiles porque sienten que los agobian y estresan
After office sin redes sociales
"Un día entré en el Face y creo que borré tres o cuatro contactos de gente superindeseable. Reflexioné dos segundos y dije «no, esto no tiene sentido». Busqué la opción de borrar cuenta, y lo hice. El mismo día cerré también Foursquare y Twitter", cuenta Gabriel , de 36 años, que un día se cansó del estrés que le causaban las discusiones sobre política en las redes sociales, y les dijo adiós a aquellas aplicaciones de las que reconoce haber sido un usuario "intenso". Al día siguiente Gabriel no enfermó, tampoco perdió contacto con el mundo ni con sus amigos; muy por el contrario, descubrió que "de repente, ¡tenía tiempo libre!" Lo suyo no era una adicción, pero sí un "pasatiempo" muy absorbente que atravesaba toda su jornada laboral o de fin de semana: "Llegaba del laburo y me sentaba delante de la compu para ver cómo se actualizaba Twitter cada 20 segundos", recuerda. Pero Gabriel no necesitó ayuda terapéutica ni el consejo de ningún gurú del bienestar para darse cuenta de que la tensión y la ansiedad que le generaba la violencia verbal a la que estaba expuesto en las redes era motivo más que suficiente para decir adiós.
Los tiempos cambian rápido. Si hace poco más de una década la novedad era la historia de los primeros usuarios que se conectaban a Facebook, hoy es al revés: ya se empiezan a escuchar las voces de aquellos que se alejan de las redes sociales en busca de un poco de tranquilidad. Para muchos, la vida "virtual" tiene indeseables efectos colaterales sobre la vida "real". Un reciente estudio realizado en Dinamarca por la ONG The Happiness Research Institute halló que a la semana de dejar de usar Facebook los participantes se sintieron más felices y menos preocupados, al mismo tiempo que experimentaron un incremento de su vida social y una mayor satisfacción con su posicionamiento en ella. Por el contrario, los participantes del estudio que siguieron utilizando redes sociales mostraron un riesgo 55% mayor de sufrir estrés.



Pero, ¿qué tiene de estresante la vida dentro de la pantalla? "De a poco las redes sociales se han convertido en ámbitos donde nos dedicamos a juzgar al prójimo en forma terminante por cualquier cosa que diga con la que no estamos de acuerdo, por si habla o interactúa con uno u otro que nos cae mal o que nos parece una porquería, por la falta de esa abusiva corrección política que parece que estos tiempos requieren para pasar el desafío de la blancura de las opiniones aceptables", escribió Mariano 

 Mariano advierte ciertos extremos a los que llega hoy la crítica en la red: "Te juzgan no sólo por lo que decís sino también por tus silencios". Y agrega: "En definitiva creo que lo que quiero es cerrar todas las cuentas de redes sociales que tengo, porque lo que durante bastante tiempo fue un ámbito de intercambio muchas veces interesante y rico se convirtió en un lugar espantoso".
Lo paradójico es que a pesar de la aparente corrección política detrás de la cual se embanderan muchos al postear en Facebook o Twitter, la violencia verbal alcanza niveles impensados en el cara a cara. "En algunas redes, como Twitter, el ingenio abre las puertas a la impunidad, a lo que se suma el anonimato que habilita a tirar la piedra y esconder la mano. En este sentido, el nivel de violencia es mayúsculo y eso genera rechazo que, de manera creciente, se irá organizando en una suerte de filosofía que avale el salir de ese universo de pura pelea", opina Miguel Espeche, jefe del Programa de Salud Mental Barrial del Hospital Pirovano, que señala que "las intuiciones acerca de lo pernicioso de la violencia disfrazada de «libertad de expresión» validarán que muchos opten por salirse de ese territorio, pero lo harán con crecientes fundamentos desde lo ideológico".



Gabriel recuerda a la distancia las agresiones que eran moneda corriente en sus intercambios virtuales: "De repente alguien posteaba una nota en Facebook sobre cualquier cosa, y ahí empezaban las discusiones, en las que todos comentaban y opinaban debajo, tomando posiciones con un nivel de confrontación y de agresión innecesario -dice-. Creo que lo que más me alejó a mí era tener que leer comentarios de amigos de amigos, gente que sin conocerme subestimaba mis opiniones. Recuerdo que en un momento empecé a sentir palpitaciones, como un ataque de ira... «Esto me está afectando la salud, basta, es demasiado», me dije".
Pero como sugiere Adriana Guraieb, psicoterapeuta de la Asociación Psiconalítica Argentina (APA), el nivel de violencia de las discusiones en la Red es inversamente proporcional al real compromiso con el motivo de la disputa. "No poner el cuerpo, no estar frente al otro, muchas veces determina un menor grado de represión en la palabra y menor compromiso en general. De tal modo que los enfrentamientos pueden ser más intensos, aunque también efímeros, sin el compromiso ni las expectativas que significan estar frente a frente", afirma, y agrega: "Las redes sociales son muy buenas para compartir enlaces, imágenes y videos, pero a la hora de una discusión profunda cada uno queda en su zona de confort y tan sólo con un clic se elimina la discusión y, a veces, también la relación".
La vida de los otros



Pero no hace falta hablar de política para que las redes sociales se conviertan en ese conventillo virtual en el que muchos disfrutan asomando la cabeza por encima de la medianera -aquí, basta con ver sucederse en el timeline las fotos compartidas en Twitter, Facebook o Instagram-, para criticar qué hace o qué deja de hacer aquel cuyo jardín parece lucir (filtros mediante) siempre más verde que el propio.
La envidia no es un invento de la Edad Moderna, pero no hay dudas de que hoy se nutre de las imágenes de la vida maravillosa que se exhiben en las redes. La encuesta de The Happiness Research Institute muestra que mientras que siete de cada diez prefieren postear en Facebook fotos de sus más "grandiosas" experiencias, cinco de cada diez reconoce sentir envidia por las "maravillosas" imágenes que los otros postean en esa red.
"Despues de un tiempo variable de observar los triunfos y logros ajenos, esto no hace más que sumir a quien «espía» en una caída de la autoestima y un incremento de la envidia por no tener aquello que el otro posee -resume Adriana Guraieb-. Sentimientos de frustración y soledad son comunes, lo que redunda en una experiencia de profunda insatisfacción".
Afortunadamente, hay quienes ponen el freno a tiempo: "Siempre fui muy activa en redes, de subir fotos y de estar en contacto con mis amigos, pero el quiebre de decir «no quiero más» lo tuve cuando en mi trabajo anterior empezó a haber puterío en torno a si tal gastaba tanta plata, de dónde la sacaba, a partir de las cosas que posteaban en Facebook... -cuenta Daniela Bossio, de 29 años,. Eso coincidió con el momento en que me echaron del trabajo, y no quería que nadie se entere de nada de mí, era como apagar mi vida".



Daniela asegura que no sólo ganó privacidad, sino también tranquilidad. Reconoce que al haberse apartado de Facebook dejó de lado prácticas que le eran comunes, como stalkear a los chicos con los que salía. "Hoy estoy saliendo con un chico que vive en Mar del Plata y si tuviera Faceboook seguramente estaría viendo qué hace o qué no hace -cuenta-. Él tiene sus amistades allá y prefiero que haga su vida, sin enterarme. Necesito tranquilidad, y eso Facebook no me lo da".
Soledad  por su parte, dejó las redes sociales cuando advirtió el tiempo que perdía en función de la mirada de los otros: "Cerré la cuenta a poco tiempo de haber vuelto de un viaje, durante el cual me di cuenta de que pasaba más tiempo sacando fotos para subir a Facebook que disfrutando de lo que hacía -dice esta licenciada en Letras de 35 años-. «¿Qué estoy haciendo?», pensé. Estoy viviendo para el otro. Sentí que me estaba ahogando en mi narcicismo".
Soledad lleva seis meses sin Facebook, en los que se encontró con más tiempo para leer, meditar o hacer gimnasia -"antes, ante cada segundo de aburrimiento entraba a Facebook", recuerda-, y está evaluando salirse de Instagram: "Antes era algo más artístico, ahora se llena de cosas como gente que se filma caminando...".
El uso del tiempo



En algunos casos, los motivos que llevan a algunos a alejarse de las redes sociales son bastante más banales. "Cuando me perdí el capítulo estreno de la séptima temporada de The Walking Dead hice todo lo posible para evitar que me lo «espoileen» hasta que pudiera verlo, lo que recién pude hacer casi una semana después. Es por eso que decidí evitar todas las redes sociales en que era sumamente activo, Twitter principalmente, hasta ver el capítulo -cuenta Agustín de 43 años-. Esa semana, que era particularmente intensa desde lo laboral, descubrí cómo antes había estado perdiendo productividad al chequear Twitter cada cinco minutos."
Esa es la misma razón que llevó a Analía arquitecta , a alejarse de Facebook, plataforma en la que había abierto un perfil para su estudio: "No entré más a Facebook porque me representaba una pérdida de tiempo -asegura-. Entraba para ver una cosa que necesitaba por trabajo y terminaba viendo fotos del cumpleaños de alguien que ni siquiera me interesaba. Si bien era una página con fines laborales la gente subía cosas personales y se mezclaba todo, se perdía el límite entre lo laboral y lo personal, lo que le saca profesionalismo. Así que me bajé; no cerré la página, pero ya no la visito más".
"Uso frecuentemente las redes sociales por mi trabajo, y noto que a veces me resuelven, facilitan y alivian la tarea cotidiana, pero al mismo tiempo me insumen cada vez más tiempo de lo esperado", cuenta Laura, médica psicoanalista , que se lamenta por quedarse a veces pendiente de los likes, comentarios y retuits. "Creo que es inevitable. ¿Hasta qué punto somos capaces de soportar la indiferencia cuando no se genera la respuesta que buscamos?"
El primer capítulo de la nueva temporada de la serie inglesa Black Mirror plantea una distopía donde la valoración de las redes sociales se transforma en un "puntaje real" para la vida de las personas. Y la competencia virtual, en un medio de subsistencia. ¿La distopía futurista que plantea Black Mirror podría ser anticipatoria de lo que nos espera?



Para quienes han nacido al abrigo de las redes sociales, los códigos pero, sobre todo, las necesidades de comunicación por estos medios son otras. "Los adolescentes buscan un espacio de libertad y autonomía, y las redes sociales cumplen esa función, porque desde su percepción allí están sólo sus amigos. Ven a las redes como un territorio propio", advierte Roxana Morduchowicz, autora de Los chicos y las pantallas, que afirma que las redes sociales son el espacio donde los chicos construyen su identidad.
Las redes, es innegable, siguen creciendo y extendiendo ese espacio al que algunos se asoman a espiar, donde otros buscan alguien con quien pelearse, mientras una buena parte -¿la mayoría?- se interrelaciona con amigos y conocidos. Los que se alejan quizás vuelvan, quizás no. "No sabemos cuánto tiempo demorará en acomodarse la hipnosis colectiva que significan las redes sociales, que convocan a mirar más la pantalla que la realidad circundante. No hay que pelearse contra esa hipnosis, sino dejarla que cumpla su ciclo -opina Espeche-. Veremos luego qué queda y qué se diluye".

S. A R. 

martes, 6 de septiembre de 2016

FEMICIDIO ¡¡BASTA!!!


Alcanza con poner en el buscador Google "violencia de género" para saber que seguimos en peligro. Que la violencia machista no está en retirada. Habrá que ver si de un año a esta parte hubo un 25% más de casos, más mujeres atacadas, o es que las malas noticias traen, paradójicamente, el comienzo de una buena: hoy son más las mujeres que se atreven a denunciar lo que antes sucedía en infiernos privados.
Es cierto que hasta ahora la evolución de esta tragedia colectiva no concede mucho lugar para el optimismo. En julio se presentó en la Legislatura porteña una encuesta realizada en el área metropolitana, bajo la supervisión de la Dirección General de la Mujer, cuyos resultados no eran muy alentadores: sólo 1 de cada 10 mujeres se atreve a pedir ayuda.


Pero entonces, la inolvidable movilización del #NiUnaMenos y su onda expansiva, que aún persiste en las redes sociales, en los medios, en la calle, ¿no logró perforar ni un milímetro los muros de silencio? Natalia Gherardi , directora del Equipo Latinoamericano de Justicia y Género, aclara el punto: esa encuesta se realizó entre noviembre de 2014 y enero de 2015, es decir, antes del fenómeno social y mediático que generó #NiUnaMenos.
Publicar, hablar, denunciar, dar testimonio, investigar, reclamar a la Justicia, abrir el cerco sigue siendo el camino. Hubo avances. Se sabe más. Hay más oficinas especializadas. Pero no alcanza. Nos siguen matando. Estudios realizados en zonas de Chaco, Jujuy y en la Capital confirman que hay más conciencia, pero la información de cómo actuar o adónde recurrir sigue siendo de difícil acceso.


¿Tanto tiempo puede llevar que todas las escuelas y universidades (públicas y privadas) sean caja de resonancia? Y los hospitales y sanatorios, los aeropuertos, las terminales de trenes y colectivos, los taxis, los subtes, los cines. Una campaña de vacunación social contra el machismo. Con un instructivo preciso: qué hacer, adónde ir, qué pasos seguir. ¿Por qué no se hace todavía?
¿Por qué? Porque a nadie le importó lo suficiente, dice Gherardi, como si fuera obvio. Y tal vez sea obvio. La cruda realidad, ni más ni menos.

UN EJEMPLO 





Raúl tomó del brazo a su ex pareja, María, en la calle y la obligó a ir a un cajero automático para hacer una extracción. Cuando el cajero le denegó la operación, el hombre tuvo un estallido de violencia que incluyó gritos, empujones y hasta un intento por prenderle fuego a la campera que ella llevaba puesta.
Luego de que María realizó la denuncia por violencia de género, la fiscal interviniente ordenó una medida de prohibición de acercamiento y facilitó a la víctima un botón antipánico. Sin embargo, el agresor violó la orden de restricción y esperó a su pareja en la salida del subte. Le exigió que le diera el celular para saber si había iniciado una nueva relación amorosa. La víctima activó el botón antipánico y Raúl se alejó.
Ese mismo día, horas más tarde, mientras María volvió a su casa, él la interceptó en una esquina y le quitó el teléfono celular. Al enterarse de que tenía una nueva pareja, la tomó de la muñeca y la llevó, arrastrándola, varias cuadras, mientras simultáneamente se comunicaba con la actual pareja de la víctima para amenazar e insultarlo.
María volvió a activar el botón de pánico y de esta manera pudo avisar a la Policía de la Ciudad, que a través de un micrófono incorporado en el dispositivo tecnológico pudo registrar el audio del momento, que dio lugar para que el juez dicte prisión preventiva y se inició un nuevo proceso contra el imputado.

sábado, 25 de junio de 2016

¡¡ESTAMOS FELICES!! ..BASTA DE ZOO....RESPETO CON LOS ANIMALES


El gobierno de la ciudad estatizó el Zoo para convertirlo en un ecoparque
El predio de 18 hectáreas reabrirá en las vacaciones de invierno; los 1500 ejemplares serán trasladados a santuarios o reservas ecológicas; sólo quedarán los más viejos y aquellos que estén en riesgo de muerte
El Zoo declara una colección de 2000 animales


El Gobierno porteño interrumpió la concesión privada del Zoológico de Buenos Aires y, al mismo tiempo, anunció la estatización del predio de 18 hectáreas para iniciar una profunda reconversión y transformarlo en un ecoparque, con mayor interacción de la sociedad y menor participación de los animales.
La Ciudad asumió el control de las instalaciones y se hizo cargo de todas las operaciones relacionadas al espacio verde a través de la creación de una Unidad de Proyectos Especiales (UPE), formada por especialistas de diversas áreas. Los 188 empleados pasarán a la administración porteña y, en principio, seguirán cumpliendo funciones en el ecoparque.

A su vez los 1500 animales que se encuentran en el zoo comenzarán a ser trasladados en las próximas semanas a santuarios y reservas de todo el país y del exterior. En el ecoparque sólo quedarán los ejemplares más viejos o aquellos cuyo traslado represente un serio riesgo para su vida.
La empresa Zoológico de Buenos Aires SA tenía la concesión del predio hasta fines del año próximo y ya en enero pasado se planteaba un interrogante sobre su continuidad. ? 

El concesionario no paga el canon mensual (de un millón de pesos) desde principio de año y eso fue determinante para decretar la finalización del contrato. Además la empresa no estaba en condiciones de afrontar un proceso de transformación como el que se aproxima. Una tercera situación eran los riesgos cada vez más serios que afrontaban los animales.
Tras el anuncio, del que participaron el jefe de Gobierno, Horacio Rodríguez Larreta, y el ministro de Modernización, Innovación y Tecnología, Andy Freire, entre otros funcionarios, el predio permanecerá cerrado hasta las vacaciones de invierno. Los nuevos responsables se tomarán ese tiempo para terminar de definir la situación de los empleados, realizar un inventario, ponerle fin a la concesión y, en definitiva, hacerse cargo de todo el predio que además de los animales cuenta con 52 edificios declarados Patrimonio de la Ciudad y Monumento Histórico Nacional.
Hacia un nuevo concepto


La Comisión para la Transformación del Zoológico de Buenos Aires, formada por miembros de la Agencia de Protección Ambiental de la ciudad, de la Fundación Banco de Bosques, de la Fundación Naturaleza Para el Futuro y del Instituto Jane Goodall, aconsejó iniciar el proyecto del ecoparque debido al avanzado deterioro de sus instalaciones.
Los primeros animales trasladados, principalmente aves, irían a la Reserva Ecológica de Costanera Sur. Previamente se realizará un censo de todas las especies para determinar su estado de salud y el riesgo al que serían sometidos en caso de ser transportados. No todos dejarán el predio, por ejemplo la orangutana Sandra que, según los especialistas, debería ser sometida a un tratamiento muy invasivo que pondría en riesgo su vida. La idea es que en el ecoparque permanezcan entre 50 y 100 ejemplares.



El ecoparque romperá una tradición de 140 años ya que la fauna será reemplazada por espacios interactivos que le darán lugar a la educación ambiental con apoyo de soportes tecnológicos. Al traslado de las especies se le sumará la interrupción de los procesos de reproducción.

El lugar también se convertirá en una clínica donde se atenderán a los animales que fueron víctimas del tráfico ilegal. La intención es que se recuperen allí y luego sean liberados en sus hábitats naturales. Durante el proceso de sanación participarían de los programas de educación. Además habrá espacios para futuros encuentros de organizaciones ambientales y emprendedores del mundo ecológico.
Procesos en simultáneo


Desde hoy el gobierno de la ciudad afronta varios procesos en simultáneo. Primero interrumpirá la concesión, tomará posesión del lugar con todo lo que eso implica (mantenimiento de los edificios, continuidad laboral, cuidado de los animales). Luego será el tiempo de organizar los primeros traslados a santuarios y reservas ecológicas.


En tercer lugar pondrá en marcha un concurso internacional para urbanistas y paisajistas que tendrán el desafío de integrar el patrimonio histórico con el nuevo ecoparque. A su vez se proyecta unir el parque Tres de Febrero con el Jardín Botánico para darle forma al corredor de la biodiversidad. Por último habrá espacio para la participación ciudadana. ¿De qué se trata? 

En las próximas semanas se lanzará una convocatoria para que todos los vecinos interesados aporten proyectos para aplicar en el espacio verde. Un jurado especializado seleccionará las mejores ideas y las más factibles de aplicar.
F. G. 

miércoles, 1 de junio de 2016

¡¡ BASTA DE ZOOLÓGICOS!! ¡¡BASTA DE SUFRIMIENTO!!!


Claudio Bertonatti



Cuando un zoológico no rescata fauna, no reintroduce especies amenazadas, no genera conocimientos biológicos ni sanitarios, no educa y no garantiza el bienestar de sus animales, la situación tiende a perpetuarse. Pero buena parte de la sociedad ya no lo tolera, y espera que alguien lidere el rescate de la biodiversidad, como una suerte de Cruz Roja para las especies amenazadas.
Es indiscutible que los aportes científicos, educativos y conservacionistas de la enorme mayoría de los zoológicos son anecdóticos o excepcionales. Y un mal zoológico no es un zoológico. En todo caso será una colección de animales vivos en cautiverio, por lo general, al servicio de la boletería.
Este problema es reversible si prima una política de Estado inteligente. En todo país serio los zoológicos, acuarios y oceanarios, los jardines botánicos, los museos de ciencias naturales, los bancos de germoplasma y las áreas naturales protegidas son herramientas poderosas para resguardar su patrimonio ambiental. Resulta anacrónico que los zoológicos decanos de Buenos Aires, La Plata, Córdoba y Mendoza no lideren los buenos ejemplos. Y en la medida en que las autoridades retarden su transformación, más les costará sobrevivir. Pero no se trata de zoológicos sí o zoológicos no: necesitamos instituciones que cumplan con su misión. Incluso es necesario renovar la denominación. Los malos ejemplos fueron tantos que la palabra "zoológico" tiene una connotación negativa. Más apropiado será llamarlos centros de conservación, de conocimiento o de educación ambiental.
Aunque es difícil identificar un zoológico ideal, existen quienes hicieron las cosas bien. Por ejemplo, la ONG Wildlife Conservation Society (WCS), que maneja los zoológicos del Bronx, Central Park, Prospect Park, Queens Zoo y el Acuario de Nueva York, gestó unos 500 proyectos en más de 60 países. Y no sólo eso: también apoyó la creación de unas 100 áreas naturales protegidas.
Otros buenos ejemplos son la ambientación selvática del Zoo de Leipzig (Alemania), la elección de especies no "carismáticas" que busca salvar el Zoo de Jersey (UK), los programas educativos como el dedicado a los murciélagos en el Zoológico de Chapultepec (México), los planes de reintroducción de Conservation Land Trust (CLT) en los Esteros del Iberá (Corrientes), los del Parque M'Bopicuá (Uruguay), y las tareas de rescate y rehabilitación del centro Güirá Oga (Misiones). No es casualidad que los mejores ejemplos no los lideren las empresas sino organizaciones de bien público.
El autor es naturalista y museólogo


Mauricio Giambartolome

Un modelo de zoológico como el que persiste en Buenos Aires ya no es aceptable. Principalmente por el bienestar de los animales, pero también si se lo mira desde una perspectiva comercial y de utilidad para la ciudad. Así piensan en el gobierno porteño luego de preguntarse si las 18 hectáreas del predio brindan hoy el mejor servicio a la ciudadanía. La respuesta es que no.
Las dudas sobre cuál será el destino del zoo de Palermo se develarían en las próximas semanas. En junio se esperan las primeras ideas de parte de una comisión de expertos reactivada por el Ministerio de Modernización, Innovación y Tecnología que tiene la misión de generar un espacio con un hábitat más amigable para los animales.
La Comisión para la Transformación del Zoológico de Buenos Aires, formada en 2014, se encontraba paralizada y en febrero volvió a debatir ideas y proyectos. Está integrada por miembros de la Agencia de Protección Ambiental de la ciudad, de la Fundación Banco de Bosques, de la Fundación Naturaleza Para el Futuro y del Instituto Jane Goodall, que deberán consensuar los lineamientos de un plan estratégico que luego deberá ser aprobado por el ministerio que conduce Andy Freire.
El Gobierno entiende que la actualidad del zoo demanda una respuesta en el corto plazo, aunque la situación no sea tan preocupante como la del zoológico mendocino. La creación de un parque de concientización ambiental es uno de los proyectos que podrían aplicarse. También se estudia convertirlo en un jardín ecológico que funcione como una Cruz Roja para animales que hayan sido víctimas del tráfico ilegal. Una tercera opción es tomar el modelo de la Fundación Temaikèn, un bioparque donde las personas son las que se integran a los espacios de los animales.
Cualquier opción deberá darles prioridad a los animales, muchos nacidos en cautiverio. Hoy el zoo porteño cuenta con unos 2500 ejemplares de diferentes especies, de los cuales varios podrían ser relocalizados en otros parques o reservas naturales.