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miércoles, 4 de abril de 2018

ACCIDENTES VIALES....TU RESPONSABILIDAD


Prevenir accidentes de tránsito y sus consecuencias
Frente al fin de semana largo, no está de más recordar algunos consejos fundamentales para salir a la ruta y viajar con seguridad
Los dispositivos de seguridad disminuyen la tasa de mortalidad por accidentes de tránsito 

Los accidentes de tránsito en la Argentina conforman en su conjunto una de las causales de mayor índice en la tasa de mortalidad de la población. Según estadísticas del Instituto de Seguridad y Educación Vial (ISEV), el índice de siniestralidad vial en el país aumentó un 21,5% en 2017 en comparación con 2016 y por primera vez en la década se superaron los registros de 2010. La siniestralidad es un indicador que aglomera los accidentes en los que haya al menos un lesionado grave escala 3 (patrón que contempla una fractura).
Además, en su informe anual, el organismo advirtió que también subió el índice de mortalidad vial, un parámetro que se toma sobre la base de los fallecimientos inmediatos y hasta a treinta días del hecho. Las muertes que son consecuencia de los siniestros viales aumentaron un 9,2% y las discapacidades asociadas a ellos se incrementaron un 16,6% de 2016 a 2017. Los conductores de 17 a 30 años son los más proclives a causar accidentes con casi la mitad de los siniestros: protagonizan el 43,7% y son, a su vez, las principales víctimas mortales: el 40,9% de los decesos afectan al rango etario de 16 a 30.
Este tipo de accidentes encuentra sus causas en una diversidad de variables. Los expertos afirman que cerca del 90% se produce por fallas humanas del conductor, señalando la imprudencia al conducir como la principal causa de estos sucesos, seguida del exceso de velocidad, de la ingesta de alcohol y de otras drogas, así como de las deficiencias en las calles y rutas, y de las fallas mecánicas de los vehículos. Sin embargo, el alcohol es una de las principales causas toda vez que las bebidas alcohólicas hacen que las respuestas y las maniobras, ante cualquier eventualidad de la ruta o la calle, sean torpes y lentas. Embota los sentidos disminuyendo la capacidad de atención normal del conductor.

En los últimos dos años ocurrieron en el país lamentables accidentes viales causados por conductores que habían tomado alcohol por encima de los límites permitidos y que terminaron con la muerte de muchas personas.
En estos casos los jueces que intervinieron dictaron resoluciones muy distintas para causas similares: algunos responsables recibieron prisión efectiva, pero en otros quedaron libres o con prisión domiciliaria, circunstancia que agrava aún más la problemática vinculada a la seguridad vial.
Además, estos accidentes reavivaron la discusión sobre si es efectivo aplicar la alcoholemia cero para los conductores. Tanto la Legislatura bonaerense como la porteña ingresaron el año pasado proyectos en ese sentido. La ley nacional de tránsito determina que el máximo permitido es 0,5 gramos de alcohol por litro de sangre. Solo seis provincias dejaron de lado la previsión nacional y adoptaron el criterio de tolerancia cero, según la Agencia Nacional de Seguridad Vial (ANSV): Córdoba, Salta, Tucumán, La Rioja, Neuquén y Entre Ríos.
En su reciente discurso ante la Asamblea Legislativa, el presidente Macri anunció un endurecimiento de la ley penal como política pública para reducir las muertes por accidentes de tránsito. A tal efecto una comisión que reforma el Código Penal trabaja en un anteproyecto que endurece las penas cuando se maneje de manera imprudente o bajo los efectos de las drogas o el alcohol.

También mencionó la necesidad de usar siempre el cinturón de seguridad, de poner a los más chicos en las sillas aprobadas para transportarlos y no usar el teléfono celular al conducir. En lo que respecta a los cinturones de seguridad, ninguna otra medida de prevención ha salvado más vidas en caso de choques. En efecto, usarlo puede reducir el riesgo de cualquier tipo de traumatismo del 40 al 50% y del 40 al 60% en lo que respecta a traumatismos mortales, y entre un 25 y un 75% el de los ocupantes de asientos traseros.
En cuanto a los dispositivos de seguridad para niños, si se instalan y se usan correctamente, se ha comprobado que son muy efectivos para prevenir muertes de los niños, toda vez que disminuyen la tasa de mortalidad por lesiones causadas por accidentes de tránsito en el 71% de los bebés y en el 54% de los niños pequeños. Algo que debería tenerse siempre presente, y especialmente en estos días, en que tantos autos saldrán a las rutas por el fin de semana largo.
Las muertes y las lesiones como consecuencia de los accidentes de tránsito son absolutamente evitables. Si bien el endurecimiento de las penas puede llegar a ser un elemento disuasivo ello solo no resulta suficiente.
Será necesario también reforzar las medidas de prevención comenzando con una educación vial sistemática, actuando con rigurosidad y responsabilidad en la entrega de la licencia de conducir, con mayores controles en la calle y mejoras sustanciales en la red vial de todo el país, entre otras cuestiones. En definitiva concientizar, educar y, sobre todo, controlar adecuadamente el respeto por las normas de tránsito. La situación requiere acciones inmediatas, pues cada día que pasa hay más víctimas y pérdidas que lamentar.

Los accidentes de tránsito en la Argentina conforman en su conjunto una de las causales de mayor índice en la tasa de mortalidad de la población. Según estadísticas del Instituto de Seguridad y Educación Vial (ISEV), el índice de siniestralidad vial en el país aumentó un 21,5% en 2017 en comparación con 2016 y por primera vez en la década se superaron los registros de 2010. La siniestralidad es un indicador que aglomera los accidentes en los que haya al menos un lesionado grave escala 3 (patrón que contempla una fractura).
Además, en su informe anual, el organismo advirtió que también subió el índice de mortalidad vial, un parámetro que se toma sobre la base de los fallecimientos inmediatos y hasta a treinta días del hecho. Las muertes que son consecuencia de los siniestros viales aumentaron un 9,2% y las discapacidades asociadas a ellos se incrementaron un 16,6% de 2016 a 2017. Los conductores de 17 a 30 años son los más proclives a causar accidentes con casi la mitad de los siniestros: protagonizan el 43,7% y son, a su vez, las principales víctimas mortales: el 40,9% de los decesos afectan al rango etario de 16 a 30.
Este tipo de accidentes encuentra sus causas en una diversidad de variables. Los expertos afirman que cerca del 90% se produce por fallas humanas del conductor, señalando la imprudencia al conducir como la principal causa de estos sucesos, seguida del exceso de velocidad, de la ingesta de alcohol y de otras drogas, así como de las deficiencias en las calles y rutas, y de las fallas mecánicas de los vehículos. Sin embargo, el alcohol es una de las principales causas toda vez que las bebidas alcohólicas hacen que las respuestas y las maniobras, ante cualquier eventualidad de la ruta o la calle, sean torpes y lentas. Embota los sentidos disminuyendo la capacidad de atención normal del conductor.
En los últimos dos años ocurrieron en el país lamentables accidentes viales causados por conductores que habían tomado alcohol por encima de los límites permitidos y que terminaron con la muerte de muchas personas.
En estos casos los jueces que intervinieron dictaron resoluciones muy distintas para causas similares: algunos responsables recibieron prisión efectiva, pero en otros quedaron libres o con prisión domiciliaria, circunstancia que agrava aún más la problemática vinculada a la seguridad vial.
Además, estos accidentes reavivaron la discusión sobre si es efectivo aplicar la alcoholemia cero para los conductores. Tanto la Legislatura bonaerense como la porteña ingresaron el año pasado proyectos en ese sentido. La ley nacional de tránsito determina que el máximo permitido es 0,5 gramos de alcohol por litro de sangre. Solo seis provincias dejaron de lado la previsión nacional y adoptaron el criterio de tolerancia cero, según la Agencia Nacional de Seguridad Vial (ANSV): Córdoba, Salta, Tucumán, La Rioja, Neuquén y Entre Ríos.

En su reciente discurso ante la Asamblea Legislativa, el presidente Macri anunció un endurecimiento de la ley penal como política pública para reducir las muertes por accidentes de tránsito. A tal efecto una comisión que reforma el Código Penal trabaja en un anteproyecto que endurece las penas cuando se maneje de manera imprudente o bajo los efectos de las drogas o el alcohol.
También mencionó la necesidad de usar siempre el cinturón de seguridad, de poner a los más chicos en las sillas aprobadas para transportarlos y no usar el teléfono celular al conducir. En lo que respecta a los cinturones de seguridad, ninguna otra medida de prevención ha salvado más vidas en caso de choques. En efecto, usarlo puede reducir el riesgo de cualquier tipo de traumatismo del 40 al 50% y del 40 al 60% en lo que respecta a traumatismos mortales, y entre un 25 y un 75% el de los ocupantes de asientos traseros.
En cuanto a los dispositivos de seguridad para niños, si se instalan y se usan correctamente, se ha comprobado que son muy efectivos para prevenir muertes de los niños, toda vez que disminuyen la tasa de mortalidad por lesiones causadas por accidentes de tránsito en el 71% de los bebés y en el 54% de los niños pequeños. Algo que debería tenerse siempre presente, y especialmente en estos días, en que tantos autos saldrán a las rutas por el fin de semana largo.
Las muertes y las lesiones como consecuencia de los accidentes de tránsito son absolutamente evitables. Si bien el endurecimiento de las penas puede llegar a ser un elemento disuasivo ello solo no resulta suficiente.
Será necesario también reforzar las medidas de prevención comenzando con una educación vial sistemática, actuando con rigurosidad y responsabilidad en la entrega de la licencia de conducir, con mayores controles en la calle y mejoras sustanciales en la red vial de todo el país, entre otras cuestiones. En definitiva concientizar, educar y, sobre todo, controlar adecuadamente el respeto por las normas de tránsito. La situación requiere acciones inmediatas, pues cada día que pasa hay más víctimas y pérdidas que lamentar.
Los accidentes de tránsito en la Argentina conforman en su conjunto una de las causales de mayor índice en la tasa de mortalidad de la población. Según estadísticas del Instituto de Seguridad y Educación Vial (ISEV), el índice de siniestralidad vial en el país aumentó un 21,5% en 2017 en comparación con 2016 y por primera vez en la década se superaron los registros de 2010. La siniestralidad es un indicador que aglomera los accidentes en los que haya al menos un lesionado grave escala 3 (patrón que contempla una fractura).
Además, en su informe anual, el organismo advirtió que también subió el índice de mortalidad vial, un parámetro que se toma sobre la base de los fallecimientos inmediatos y hasta a treinta días del hecho. Las muertes que son consecuencia de los siniestros viales aumentaron un 9,2% y las discapacidades asociadas a ellos se incrementaron un 16,6% de 2016 a 2017. Los conductores de 17 a 30 años son los más proclives a causar accidentes con casi la mitad de los siniestros: protagonizan el 43,7% y son, a su vez, las principales víctimas mortales: el 40,9% de los decesos afectan al rango etario de 16 a 30.
Este tipo de accidentes encuentra sus causas en una diversidad de variables. Los expertos afirman que cerca del 90% se produce por fallas humanas del conductor, señalando la imprudencia al conducir como la principal causa de estos sucesos, seguida del exceso de velocidad, de la ingesta de alcohol y de otras drogas, así como de las deficiencias en las calles y rutas, y de las fallas mecánicas de los vehículos. 
Sin embargo, el alcohol es una de las principales causas toda vez que las bebidas alcohólicas hacen que las respuestas y las maniobras, ante cualquier eventualidad de la ruta o la calle, sean torpes y lentas. Embota los sentidos disminuyendo la capacidad de atención normal del conductor.
En los últimos dos años ocurrieron en el país lamentables accidentes viales causados por conductores que habían tomado alcohol por encima de los límites permitidos y que terminaron con la muerte de muchas personas.
En estos casos los jueces que intervinieron dictaron resoluciones muy distintas para causas similares: algunos responsables recibieron prisión efectiva, pero en otros quedaron libres o con prisión domiciliaria, circunstancia que agrava aún más la problemática vinculada a la seguridad vial.
Además, estos accidentes reavivaron la discusión sobre si es efectivo aplicar la alcoholemia cero para los conductores. Tanto la Legislatura bonaerense como la porteña ingresaron el año pasado proyectos en ese sentido. La ley nacional de tránsito determina que el máximo permitido es 0,5 gramos de alcohol por litro de sangre. Solo seis provincias dejaron de lado la previsión nacional y adoptaron el criterio de tolerancia cero, según la Agencia Nacional de Seguridad Vial (ANSV): Córdoba, Salta, Tucumán, La Rioja, Neuquén y Entre Ríos.
En su reciente discurso ante la Asamblea Legislativa, el presidente Macri anunció un endurecimiento de la ley penal como política pública para reducir las muertes por accidentes de tránsito. A tal efecto una comisión que reforma el Código Penal trabaja en un anteproyecto que endurece las penas cuando se maneje de manera imprudente o bajo los efectos de las drogas o el alcohol.

También mencionó la necesidad de usar siempre el cinturón de seguridad, de poner a los más chicos en las sillas aprobadas para transportarlos y no usar el teléfono celular al conducir. En lo que respecta a los cinturones de seguridad, ninguna otra medida de prevención ha salvado más vidas en caso de choques. En efecto, usarlo puede reducir el riesgo de cualquier tipo de traumatismo del 40 al 50% y del 40 al 60% en lo que respecta a traumatismos mortales, y entre un 25 y un 75% el de los ocupantes de asientos traseros.
En cuanto a los dispositivos de seguridad para niños, si se instalan y se usan correctamente, se ha comprobado que son muy efectivos para prevenir muertes de los niños, toda vez que disminuyen la tasa de mortalidad por lesiones causadas por accidentes de tránsito en el 71% de los bebés y en el 54% de los niños pequeños. Algo que debería tenerse siempre presente, y especialmente en estos días, en que tantos autos saldrán a las rutas por el fin de semana largo.
Las muertes y las lesiones como consecuencia de los accidentes de tránsito son absolutamente evitables. Si bien el endurecimiento de las penas puede llegar a ser un elemento disuasivo ello solo no resulta suficiente.
Será necesario también reforzar las medidas de prevención comenzando con una educación vial sistemática, actuando con rigurosidad y responsabilidad en la entrega de la licencia de conducir, con mayores controles en la calle y mejoras sustanciales en la red vial de todo el país, entre otras cuestiones. En definitiva concientizar, educar y, sobre todo, controlar adecuadamente el respeto por las normas de tránsito. La situación requiere acciones inmediatas, pues cada día que pasa hay más víctimas y pérdidas que lamentar.

martes, 17 de mayo de 2016

ADICTOS TORPES, SUICIDAS Y ASESINOS


Según un informe, el 16,6% de las personas cruzan calles o avenidas en la ciudad de Buenos Aires al tiempo que usan aparatos electrónicos, que disminuyen su atención
A diez minutos de las 19, mochila al hombro y auriculares puestos, un joven de unos 30 años avanza por la senda peatonal en la intersección de las avenidas Pueyrredón y Santa Fe. A mitad del trayecto, el semáforo vehicular pasa de amarillo a verde.


No apura el paso: tiene la mirada fija en el celular y tipea a toda velocidad un mensaje de texto. Sólo el bocinazo de un auto, que se superpone al insulto de un motociclista, logra sacarlo del ensimismamiento.
Situaciones como ésta se suceden cada vez con mayor frecuencia en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA). Según el informe "Comportamiento de peatones en la CABA", publicado recientemente por el Observatorio Vial Latinoamericano (Ovilam), los denominados "peatones tecnológicos" -aquellos que transitan o cruzan la calle haciendo uso de aparatos electrónicos que distraen su atención o afectan principalmente sus sentidos de la vista y oído- son un fenómeno que no para de crecer


Mientras que en 2014 representaban el 10,5% de los individuos observados, en 2015 la cifra ascendió al 13,8%, y este año es del 16,6%. De este total, se identificó que en el momento del cruce de calles y avenidas un 11,1% usan auriculares, 3,3% hablan por teléfono y 2,2% envían mensajes de texto.
El aumento de esta tendencia enciende en los especialistas una luz de alerta por los peligros que conlleva para la seguridad de los peatones. Destacan que es necesario trabajar en la concientización y aseguran que las sanciones o los llamados de atención por parte de las autoridades también son claves para empezar a cambiar costumbres de riesgo.
Cerca de las 20, una escena similar se repite en Callao y Santa Fe, donde cada cinco minutos entre dos y cuatro peatones cruzan hablando por teléfono, escribiendo mensajes o escuchando música. Algunos, además, omiten las reglas más elementales: no respetan la senda peatonal o esperan para cruzar sobre la calle.


Cada 57 minutos, en la CABA tiene lugar un hecho de tránsito con, al menos, una víctima. Así surge del Informe sobre Siniestralidad Vial en la CABA de la Defensoría del Pueblo, que durante 2015 contabilizó 9242 siniestros viales, en los que resultaron damnificadas 9952 personas, entre víctimas fatales y lesionadas. En el desagregado por categoría de movilidad, los motociclistas, al igual que en 2014, ocupan el primer lugar en víctimas fatales y lesionados.
Sin embargo, si se consideran los casos mortales durante 2015, la cantidad de peatones (33) fallecidos in situ iguala la de motociclistas. Estas dos categorías concentran el 72% de los 92 casos fatales (los automovilistas representan el 19,6%).
Fabián Pons, presidente de Ovilam, sostiene que las distracciones tecnológicas y cruzar la calle conversando o sin prestar atención al entorno no son un tema menor a la hora de considerar el índice de atropellos: "En nuestro país, según cifras de la Agencia Nacional de Seguridad Vial, mueren más de 620 peatones por año", dice.
Ese organismo contabilizó 5279 víctimas mortales en accidentes de tránsito en todo el país durante 2014: el 11,82% (624 personas) fueron peatones; 63,01% (3326), conductores, y el 25,17% (1329), acompañantes. Para Luchemos por la Vida, sin embargo, el número de peatones fallecidos anualmente asciende a 1500.
Con respecto al estudio realizado por Ovilam, Pons apunta: "Algunas personas dicen «no escucho, pero veo». No son conscientes de que si hay un vehículo en emergencia (ambulancia, bomberos o policía) circulando, por ejemplo, de contramano, ellos no se van a enterar. Hoy, un teléfono con música puede tener más decibeles que la bocina de un tren".


También los conductores
María Cristina Isoba, directora de Investigación y Educación Vial de Luchemos por la Vida, también percibe con preocupación la extensión de esta costumbre: "El crecimiento de esta tendencia abarca también a los conductores, que tienen un muy alto índice de uso del celular: en 2014, el 11% lo hacía mientras manejaba, cifra que en 2007 era del 4%".
Isoba suma un agravante: el aumento del "mensajeo". "Hace unos años, predominaba la llamada telefónica, pero ahora hay que sumarle la lectura y escritura de mensajes: se camina o se conduce a ciegas."
Destaca que las personas que caminan usando el celular tienden a cruzar la calle más despacio, sin mirar el tránsito circundante ni esperar a que los vehículos se detengan, en una proporción muchísimo mayor que los no usuarios.
Gustavo Brambati, subgerente de Seguridad Vial del Centro de Experimentación y Seguridad Vial (Cesvi) cuenta que realizaron experiencias en entornos controlados, donde al conductor de un vehículo se le hacían preguntas mientras manejaba, a través de un celular con sistema de manos libres. "Eran preguntas triviales o cuentas matemáticas sencillas. Pero en el 90% de los casos, al intentar responder, cometía errores como voltear conos o contestar equivocadamente", señala.
Para Pons, no es cuestión de "combatir la tecnología", sino que hay que trabajar en la educación y en un mayor nivel de concientización. "El aumento en el uso de la tecnología por parte de los peatones es una tendencia a nivel mundial y en otros países ya está regulada: hay ciudades en Japón con sendas especiales para ese tipo de tránsito", ejemplifica.
"El peatón también tiene responsabilidades. Si bien la ley establece que tiene absoluta prioridad de paso, debe moverse de forma defensiva, ser precavido", subraya. "Sin embargo, la sensación de impunidad que tiene al saber que no sufriría ninguna multa ni llamado de atención complementa las conductas temerarias."
Según Pons, hay mecanismos, como los llamados de atención por parte de las autoridades, que tienen resultados positivos. "Antanas Mockus, ex alcalde de Bogotá, fue un precursor de la condena social", cuenta. "En la CABA, la policía en general no está atenta a los peatones. Pero si el policía que está en una esquina, cuando ve que alguien cruza mal o usando el celular, le pegara un pitazo, sería disuasorio: a nadie le gusta ser reprendido en público." Y concluye: "A veces no es cuestión de poner una multa, sino de hacer pedagogía".
Consejos para prevenir siniestros
Cruzar siempre por las sendas peatonales. Si no las hay, hacerlo solo por las esquinas.
Respetar los enrejados de las esquinas y los cruces desplazados.
Cruzar cuando el semáforo peatonal lo permita y no cuando el de tránsito indique la detención de los automóviles.
Acostumbrarse a sacarse los auriculares al momento de cruzar la calle.
No utilizar el celular en ninguna de sus formas mientras se está cruzando una calle o avenida. En caso de estar en medio de una conversación telefónica, detenerse apartado de la zona de cruce hasta terminar la misma.
Esperar a cruzar parado sobre la acera.
Los semáforos con cuenta regresiva están programados para cruzar caminando a un paso normal. No intentar hacerlo corriendo o cuando el tiempo ya no lo permite.
No caminar sobre los cordones de las aceras, sobre todo si son angostas.
Cruces peligrosos, una situación cotidiana
Una recorrida por las calles porteñas dejó en evidencia el elevado uso de celulares y auriculares por parte de los peatones
Alicia Moreau de Justo y Macacha Güemes, a las 13.

Tres personas que esperan para cruzar se entretienen con aparatos electrónicos en la zona de Puerto Madero.

Venezuela y 9 de Julio, a las 14.

Los especialistas sostienen que un teléfono con música puede tener más decibeles que la bocina de un tren o la sirena de una ambulancia.

Florida y Diagonal Norte, a las 12.

El uso de auriculares es la distracción más frecuente. Luchemos por la Vida concientiza sobre cómo el sentido del oído es vital para moverse en la calle.