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jueves, 10 de diciembre de 2020

ADICCIONES


“La droga es como la fiebre, un síntoma”
Adicciones Ahí donde había secretos y evasivas, Pablo pudo poner palabras; ese fue el pilar de su rehabilitación

Tenía 22 años cuando, buscando marihuana en el auto de un amigo, Pablo Vela encontró cocaína. Había abierto el bolsillo equivocado. Sin embargo, la probó. A esa primera vez le siguieron otras, cada vez más intensas y frecuentes, hasta que lo suyo se convirtió en una adicción con la que convivió más de una década.
Hoy, este empresario de 45 años marca el inicio de su adicción en 1997 y coloca el punto final en 2010, luego de una internación en una clínica. Tiene una hija, está separado, y hace unos años pudo plasmar su historia en el libro Consumidor final (Dunken).
Antes de aquel episodio iniciático en el auto de su amigo, Pablo se describe como alguien que transitaba los mismos caminos que sus amigos de toda la vida, tratando de que los aspectos más dolorosos de su propia historia no eclipsaran su presente.
Había crecido con su abuelo y desde sus primeros años, cuando él preguntaba por sus padres, la respuesta era que habían muerto en un accidente. Pero, durante su adolescencia, pudo saber la verdad: era hijo de desaparecidos.
“Una vez un psicólogo me dijo ‘te faltaron palabras’. Yo tenía una historia de mucha muerte. De desapariciones, de muertes muy tempranas”, cuenta Pablo, que, así y todo, coincide con lo que sostienen los especialistas, que la adicción nunca es unicausal. “Para que se dé una adicción tienen que darse ciertas condiciones que no están relacionadas con las sustancias en sí”, analiza.
Luego de muchos años de vivir para consumir, Pablo accedió al pedido de sus amigos y de su tía para rehabilitarse en una clínica.

Reconectar con la vida
“Cuando perdés un poco la angustia y te sentís mejor, le empezás a encontrar más sentido a todo. Por qué hacés el tratamiento. Para qué lo hacés”, puntualiza.
Una vez superado el proceso de rehabilitación, se fue a vivir en pareja, se convirtió en padre y reconectó con su vida de antes, pero con un nuevo desafío: el de enfrentar los problemas sin sustancias. “Aprendí que los problemas se solucionan, se transitan, que los dolores pasan, que se curan, que todo lo malo se termina, que lo bueno vuelve a empezar, que hay plan B, que hay plan C. Mucho del tratamiento se basa en poner en palabras varias cuestiones. Los problemas no se solucionaron solos. El problema que solucionaste es que dejaste de consumir”, explica.
Ahí donde antes habían secretos y evasivas, hoy hay palabras en la vida de Pablo. Después del camino que recorrió, considera que la posibilidad de hablar de lo que sea es fundamental en cualquier vínculo afectivo. “Si un padre o una madre temen que su hijo esté pasando por una adicción, les diría: ‘sentate al borde de la cama y preguntale. Preguntale qué le pasa’. Porque la droga, en sí, no es el problema. La droga es el síntoma del problema, como la fiebre”, reflexiona.

¿Cuándo hablamos de adicciones?

No todo consumo implica una adicción. “Para que estemos ante una adicción tiene que haber una sustancia, una persona con capacidad de enfermarse y un contexto que acompañe”, explica Carlos Damin, jefe de Toxicología del Hospital Fernández.

Para que una conducta se vuelva adictiva (desde consumir alcohol o drogas hasta el juego o la tecnología), deben intervenir una variedad de factores que vuelven a las personas más vulnerables; entre ellos, la predisposición genética, patologías de base y su situación familiar.

Lo característico de una adicción es que empieza a tomar toda la vida de la persona, afectando las relaciones familiares, laborales, la salud psíquica y física, entre otras cuestiones.

Luego de un tiempo de consumo, se requieren mayores dosis de la sustancia psicoactiva o de la conducta (en el caso del juego) para lograr los efectos producidos originalmente por dosis menores (tolerancia).

tips de prevención en adolescentes
1 Herramientas
Es un etapa en la que se busca traspasarlos límites, por eso es fundamental darles herramientas para que estén preparados para tomar sus propias decisiones.

2 Confianza
Es indispensable para que haya diálogo. En ocasiones, los chicos se inician en el consumo para evitar una situación de bullying por no probar.

3 Ser claros
Hablar sobre las consecuencias para la salud de los consumos en exceso y los riesgos a los que se exponen, por ejemplo, si están borrachos.
Una adicción tiene efectos sobre la salud física, emocional y social, por eso es tan importante poder detectarla.

Señales de alerta

Si bien Gabriela Torres, titular de la Secretaría de Políticas Integrales sobre Drogas de la Nación (Sedronar) resume todos los síntomas de las adicciones en uno: cuando alguien empieza a perder el deseo por la vida, cuandono le interesa nada y deja de hacer cosas que antes disfrutaba, hay otras señales a las que estar atentos:
◗ Ausencias y desgano: suelen darse respecto de actividades de las que antes disfrutaba la persona, como reuniones, salidas con amigos o eventos familiares. También es muy frecuente la ruptura de vínculos o que aparezcan nuevas “amistades”.
◗ Inestabilidad emocional: irritabilidad, ira, tristeza, desgano, desconcentración, insomnio y cambio de hábitos en el sueño, ansiedad, abulia. También se da un abandono del propio cuerpo y aspecto. Muchas veces dejan de ir al médico, al odontólogo, de hacer actividad física.
◗ Problemas en el trabajo o el ámbito escolar: conflictos, bajas en el rendimiento. Puede darse un abandono de los estudios. ◗Relatos que se contra dicen: los engaños comienzan a hacerse más visibles. Mentiras, ausencias injustificadas del hogar, cambios en su rutina, conductas extrañas, aislamiento.

QUÉ hacer si un Familiar tiene una adicción

1. No ocultar la situación: el primer paso es asumir que hay un problema.
2. No buscar culpables: caer en categorías de “víctima y culpable” o “buenos y malos”, no conduce a ningún lado. 3. Crear espacios de diálogo: no deben ser interrogatorios, sino espacios de escucha donde se registre al otro.
4. Buscar ayuda

profesional: aconsejarles ir a algún lugar comunitario o llamar por ellos para pedir ayuda. Si la persona se niega, se recomienda a los familiares que empiecen por su cuenta. 5. Involucrarse en el tratamiento: encarar el problema en familia, para que cada uno pueda replantearse su rol en la problemática de fondo.
6. Grupos de pares:
suelen ser espacios de referencia y contención importantes, en los cuales compartir preocupaciones y experiencias.

Dónde pedir ayuda y asesoramiento

Línea 141
La Sedronar tiene una línea gratuita y anónima, que brinda información y atención las 24 horas.

División de Toxicología del Hospital Fernández

Atención telefónica y personal las 24 horas.

Tel.: (011) 4808-2655.

Fundartox

Prevención, diagnóstico y asistencia vinculadas a la toxicología (https:// fundartox.org).

Alcohólicos Anónimos

Brindanescucha, asistenciaytienenunprograma de recuperación del alcoholismo (https://aa.org.ar).

Al-anon

Ofrecen ayuda a familiares y amigos de bebedores compulsivos. Whatsapp de guardia: (+54 9) 1132564729.

L. O.

http://indecquetrabajaiii.blogspot.com.ar/. INDECQUETRABAJA

sábado, 19 de octubre de 2019

ADICCIONES


Psicofármacos: revelan una "alarmante" sobreprescripción en el grupo de adultos mayores
El farmacólogo Gerardo Fridman
Un estudio muestra que cuatro de cada 10 afiliados al PAMI toman ansiolíticos, antidepresivos, antipsicóticos y/o hipnóticos; la proporción es tres veces más alta en mujeres
Los abuelos pueden o no tener celulares, según debatieron por estos días Alberto Fernández y Mauricio Macri. Pero lo que muchos y muchas sí tienen a mano son pastillas para dormir u otros psicofármacos, cuyo uso prolongado genera dependencia y puede tener serios efectos adversos. Un nuevo estudio del PAMI le pone números a lo que era una sensación extendida: la prescripción de estos medicamentos en tratamientos ambulatorios alcanza al 30% de los afiliados, aunque la cifra real podría ascender al 40%. Es una de las proporciones más altas en el mundo, por encima de Europa y Estados Unidos.
"Es la primera vez que podemos cuantificar la magnitud del problema", dice el psiquiatra Julián Bustin, autor principal del estudio, asesor de la secretaría general técnico médica del PAMI y jefe de la Clínica de Memoria y Gerontopsiquiatría del Ineco. Para los autores, los resultados muestran niveles de prescripción de psicofármacos "sorprendentemente elevados" y "alarmantes". Y ponen de relieve la necesidad de concientizar tanto a los médicos de cabecera como a los pacientes y sus familiares respecto de los riesgos de esta conducta.
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El estudio fue publicado en la revista especializada Vertex y se basó en el análisis de la base de datos del PAMI sobre los mayores de 60 años que recibieron prescripciones por receta electrónica en consultas ambulatorias durante 2016.
Los resultados "deben generar una señal de alerta", manifiestan los autores. El 30% de los afiliados (1.298.425 personas) recibieron al menos una indicación de ansiolítico, antidepresivo, antipsicótico o hipnótico, y de ese total las dos terceras partes (908.227) la recibieron en tres o más ocasiones. La práctica mostró ser más habitual en pacientes mujeres (75% versus 25% de hombres) y en los mayores de 75 años. Si se incluyen las recetas manuales, se calcula que 4 de cada 10 jubilados toman estos medicamentos por lo menos una vez al año.
Pero lo que causó más preocupación es que el 67% de los psicofármacos resultaron ser benzodiazepinas: una familia de fármacos ansiolíticos e hipnóticos.
"Ningún medicamento es inocuo, y está altamente demostrado que las benzodiazepinas aumentan el riesgo de somnolencia, caídas y deterioro cognitivo en el largo plazo -enfatiza Bustin-. Además, causan cierta dependencia, se necesitan cada vez dosis más altas (para producir el efecto) y producen síndrome de abstinencia cuando dejan de tomar se. Solo deberían usarse durante no más de dos semanas, para casos específicos de insomnio y ansiedad".
Una de las dificultades es la naturalización y banalización del consumo. "Muchos pacientes están tan acostumbrados a que formen parte de su vida que no los cuentan como medicamentos", sostiene la médica clínica María Noble, directora del curso de atención primaria de la Sociedad Argentina de Medicina Interna, integrante de la iniciativa Inter-Especialidades y también asesora del PAMI. "Es similar a lo que ocurre con las aspirinas".
Las benzodiazepinas se indican por cuenta propia, se adoptan casi como fetiches y se convidan a familiares y amigos. En un reciente artículo en El País Semanal, el escritor español Juan José Millás (73) cuenta que para tratar un súbito ataque de ansiedad decidió tomarse Orfidal (lorazepam) antes de salir de casa, el mismo fármaco que usa "para dormir, desde hace años". Días atrás se conoció el caso de un joven profesor de inglés argentino detenido en Omán durante cuatro días porque la policía en el aeropuerto le encontró un blíster de Rivotril (clonazepam): "Me lo había dado mi mamá porque me veía un poco deprimido" después de una ruptura amorosa, explicó.
En los Estados Unidos, donde las prescripciones de estos fármacos crecieron un 67% entre 1996 y 2013, algunos expertos ya anticipan una epidemia de adicción a estos fármacos más seria y aterrorizante que la crisis de opioides. Y también culpan a las compañías farmacéuticas por sus campañas engañosas de marketing.
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Alternativas
En su libro El estigma de la enfermedad mental y la psiquiatría (Paidós, 2018), el psiquiatra de Ineco y la Fundación Favaloro Marcelo Cetkovich argumenta que una de las razones que propicia el abuso de ansiolíticos, a menudo sin supervisión médica adecuada, "es la extraordinaria eficacia de estos medicamentos, aunque no están desprovistos de efectos indeseables".
Pero también operan otros factores. Bustin sospecha que "muchas veces, los profesionales creen que la relación médico-paciente se va a ver afectada" si rehúsan indicar esos fármacos o proponen su discontinuación. Noble agrega que otros pacientes se asustan cuando intentan dejarlos de golpe y experimentan insomnio de rebote y otros síntomas de la abstinencia.
Para Gerardo Fridman, un doctor en Farmacia de la UBA que constató que el alza del consumo de psicofármacos en el nordeste argentino triplicó el ritmo de crecimiento poblacional entre 2004 y 2013, el mal uso de las benzodiazepinas se debe en gran parte a su indicación por médicos que no son especialistas. "Yo nunca vi la receta de un psiquiatra con un antihipertensivo, un hipoglucemiante, un antiartrósico, un anticonceptivo o un antiprostático. Pero sí veo traumatólogos, cardiólogos, endocrinólogos, ginecólogos y hasta oftalmólogos que prescriben clonazepam o alprazolam como si nada", afirma desde la farmacia donde trabaja en la ciudad de Corrientes.
¿Cuál es la salida? Según Bustin, "la forma de resolver el problema es que la población general y los profesionales conozcan los beneficios y los efectos adversos de estos medicamentos. Y empezar el tratamiento solo cuando hay indicaciones claras".
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Crecimiento galopante
Remedios adictivos: nunca sin supervisión médica
El farmacólogo Gerardo Fridman afirma que el consumo de psicofármacos crece aceleradamente. La suspensión después del uso prolongado debe hacerse de forma gradual, para evitar la abstinencia. "Es un camino lento que requiere tiempo y cercanía", afirma María Noble, de la Sociedad Argentina de Medicina Interna. Los médicos también aconsejan probar estrategias alternativas para manejar el insomnio y la ansiedad, desde la higiene del sueño (por ejemplo, evitar comidas abundantes, cafeína o ejercicios antes de irse a acostar) hasta el yoga o la meditación.
M. L. 

martes, 15 de enero de 2019

ADICCIONES , VIEJAS Y NUEVAS

ADICCIONES 
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La adicción tiene base biológica, psicológica y social, por lo que, las causas que nos vamos a encontrar son múltiples e interactúan unas con otras derivando en un desorden adictivo. En todos los tipos de adicción podemos observar una serie de características comunes; si bien es cierto que luego en cada persona los desordenes que hayan causado la adicción adquirirán matices derivados de la historia personal y familiar de cada uno. El proceso de las adicciones Desde que una persona inicia un contacto con una sustancia susceptible de crear dependencia, hasta que esta dependencia queda instaurada, la persona pasa por un proceso que se prolongará en el tiempo de forma variable A la dependencia no se llega de forma repentina, sino que es un proceso en el que la persona va dando pasos según los resultados que obtenga en las fases anteriores, es decir, la drogodependencia es también un aprendizaje que realiza la persona, en el que por supuesto, el entorno y las sustancias también tienen su importante contribución. La persona realiza varios aprendizajes hasta que llega a ser dependiente: Uso de la sustancia (modo de empleo, vía de administración, dosis, frecuencia). Percepción de los efectos: aunque en ocasiones está informado de los efectos que puede conseguir, necesita saber por propia experiencia qué sensación debe sentir.
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 Estos efectos una vez conocidos, pueden ser la búsqueda de otros consumos. Al disfrutar de la experiencia del consumo, se derivan una serie de consecuencias que satisfacen o no las expectativas puestas por el individuo en ese consumo. Si son positivas, es decir, si se satisface la necesidad inicial que motiva el consumo, se producirá una tendencia a repetirlo; por el contrario, si no es así, lo natural será esperar que ese consumo no se repita. A partir de este momento, si se continua con el consumo, se irán produciendo fases en las distintas formas de consumo anteriormente desarrolladas: experimental, ocasional, habitual… En cada una de ellas se irán realizando diferentes aprendizajes: lugares, personas o situaciones que le proporcionen accesibilidad a las sustancias con mayor estabilidad, nuevo estilo de vida… En un primer momento se busca más la vivencia de nuevas experiencias para ser compartidas con otros. Después, cuando ya se conocen los efectos, se busca alguno de ellos de forma especial, pudiendo llegar a situaciones en las que, apoyándose en las drogas, la persona enfrenta acontecimientos personales y sociales, que sin las sustancias sería incapaz de hacerlo.
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 Cuantas más necesidades y situaciones de conflicto se intenten superar a través del consumo de drogas, más posibilidades habrá de que éste genere un problema de dependencia. Es importante señalar que, desde cada uno de estos diferentes momentos del proceso para la adquisición de una adicción, se puede siempre avanzar a otras fases, permanecer por algún periodo de tiempo variable en alguna de ellas o retroceder a situaciones iniciales al margen del consumo. Cuando alguien inicia un contacto con las drogas, establece con estas sustancias un proceso de relación que es siempre reversible desde cualquier punto en que se encuentre de él. Especialmente en las situaciones de inicio de consumo, lo más frecuente es que se experimente con la sustancia pero que se abandone su uso sin que llegue a evolucionar hacia consumos más problemáticos. >>>>> Enlace a Hablemos de drogas Características de la adicción A continuación mostramos los síntomas que se observan en las adicciones. Pueden mostrarse todos juntos aunque no en todas las ocasiones se tienen que presentan en su totalidad, además según se avanza en el proceso adictivo pueden ir variando tanto en intensidad como en su aparición en el tiempo. Se pierde el control con respecto al uso. Se invierte cada vez más y más tiempo y energía en la conducta adictiva. Manejo dificultoso y deterioro progresivo de todas las áreas su vida, debido a las consecuencias negativas de la constante práctica adictiva. Su preocupación se centra prioritariamente en todo aquello relacionado con la adicción. Un marcador importante para realizar el diagnostico es que pese al daño personal y familiar derivado de la adicción, se continua con la conducta adictiva. Uso de la negación/ autoengaño/ minimización/ justificación como medio de obviar las consecuencias de su conducta y reducir la ansiedad.
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 Este engaño va acompañado de un tipo de memoria selectiva, donde lo que sucede es que se recuerda la euforia derivada del uso pero no los momentos malos. Junto a la negación se dan distorsiones del pensamiento generadas por las creencias adictivas (son la raíz del desorden por lo que es un factor importante que hay que detectar a poder cambiar en el proceso de rehabilitación). Lo que hacen es permitir al adicto a justificar su conducta para poder aliviar la adicción y en consecuencia, ese alivio inicial lo que provoca es que se siga produciendo dicha conducta y se mantenga en la espiral del consumo. Cuando hablamos de distorsiones podemos encontrar diversos tipos como son: dicotomía (desde la rigidez, verlo todo blanco o negro) y preocupación constante entre otros. También se observan distorsiones afectivas en cuanto a que dejan de tolerar algunas emociones y muestran dificultad para identificar e interpretar sentimientos. A lo largo del proceso adictivo se va creando una conducta de búsqueda relacionada con la acción adictiva, es decir, acercamiento a personas, lugares o situaciones donde se realiza la conducta de riesgo, produciendo un aumento del deseo de consumir que actúa de disparador de la conducta. Al dispararse el deseo comienza la ansiedad hasta poder llevarla a término; estos deseos, que se producen de forma automática, siguen dándose aún cuando la persona lleva tiempo de rehabilitación. Tipos de adicciones Todas las adicciones tienen una base prácticamente similar, de manera que se pueden presentar los mismos síntomas en una adicción al tabaco, como a la cocaína o bien, a la comida o a las nuevas tecnologías.
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 Esto por llamativo que parezca es así ya que activa el mismo sistema de recompensas (estimulación del sistema dopaminérgico mesolímbico) ya sea en un adicción a una sustancia o conducta. Adicciones de conducta: al juego, sexo, trabajo, Internet, sectas, religión, relaciones (codependencia). Adicciones de ingestión (química): alcohol, nicotina, cocaína, marihuana, opio, sedantes e hipnóticos, anfetaminas, éxtasis y heroína. Adicciones de ingestión (comida): anorexia, bulimia, comedor compulsivo.