“La droga es como la fiebre, un síntoma”
Adicciones Ahí donde había secretos y evasivas, Pablo pudo poner palabras; ese fue el pilar de su rehabilitación
Tenía 22 años cuando, buscando marihuana en el auto de un amigo, Pablo Vela encontró cocaína. Había abierto el bolsillo equivocado. Sin embargo, la probó. A esa primera vez le siguieron otras, cada vez más intensas y frecuentes, hasta que lo suyo se convirtió en una adicción con la que convivió más de una década.
Hoy, este empresario de 45 años marca el inicio de su adicción en 1997 y coloca el punto final en 2010, luego de una internación en una clínica. Tiene una hija, está separado, y hace unos años pudo plasmar su historia en el libro Consumidor final (Dunken).
Antes de aquel episodio iniciático en el auto de su amigo, Pablo se describe como alguien que transitaba los mismos caminos que sus amigos de toda la vida, tratando de que los aspectos más dolorosos de su propia historia no eclipsaran su presente.
Había crecido con su abuelo y desde sus primeros años, cuando él preguntaba por sus padres, la respuesta era que habían muerto en un accidente. Pero, durante su adolescencia, pudo saber la verdad: era hijo de desaparecidos.
“Una vez un psicólogo me dijo ‘te faltaron palabras’. Yo tenía una historia de mucha muerte. De desapariciones, de muertes muy tempranas”, cuenta Pablo, que, así y todo, coincide con lo que sostienen los especialistas, que la adicción nunca es unicausal. “Para que se dé una adicción tienen que darse ciertas condiciones que no están relacionadas con las sustancias en sí”, analiza.
Luego de muchos años de vivir para consumir, Pablo accedió al pedido de sus amigos y de su tía para rehabilitarse en una clínica.
Reconectar con la vida
“Cuando perdés un poco la angustia y te sentís mejor, le empezás a encontrar más sentido a todo. Por qué hacés el tratamiento. Para qué lo hacés”, puntualiza.
Una vez superado el proceso de rehabilitación, se fue a vivir en pareja, se convirtió en padre y reconectó con su vida de antes, pero con un nuevo desafío: el de enfrentar los problemas sin sustancias. “Aprendí que los problemas se solucionan, se transitan, que los dolores pasan, que se curan, que todo lo malo se termina, que lo bueno vuelve a empezar, que hay plan B, que hay plan C. Mucho del tratamiento se basa en poner en palabras varias cuestiones. Los problemas no se solucionaron solos. El problema que solucionaste es que dejaste de consumir”, explica.
Ahí donde antes habían secretos y evasivas, hoy hay palabras en la vida de Pablo. Después del camino que recorrió, considera que la posibilidad de hablar de lo que sea es fundamental en cualquier vínculo afectivo. “Si un padre o una madre temen que su hijo esté pasando por una adicción, les diría: ‘sentate al borde de la cama y preguntale. Preguntale qué le pasa’. Porque la droga, en sí, no es el problema. La droga es el síntoma del problema, como la fiebre”, reflexiona.
¿Cuándo hablamos de adicciones?
No todo consumo implica una adicción. “Para que estemos ante una adicción tiene que haber una sustancia, una persona con capacidad de enfermarse y un contexto que acompañe”, explica Carlos Damin, jefe de Toxicología del Hospital Fernández.
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Para que una conducta se vuelva adictiva (desde consumir alcohol o drogas hasta el juego o la tecnología), deben intervenir una variedad de factores que vuelven a las personas más vulnerables; entre ellos, la predisposición genética, patologías de base y su situación familiar.
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Lo característico de una adicción es que empieza a tomar toda la vida de la persona, afectando las relaciones familiares, laborales, la salud psíquica y física, entre otras cuestiones.
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Luego de un tiempo de consumo, se requieren mayores dosis de la sustancia psicoactiva o de la conducta (en el caso del juego) para lograr los efectos producidos originalmente por dosis menores (tolerancia).
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tips de prevención en adolescentes
1 Herramientas
Es un etapa en la que se busca traspasarlos límites, por eso es fundamental darles herramientas para que estén preparados para tomar sus propias decisiones.
2 Confianza
Es indispensable para que haya diálogo. En ocasiones, los chicos se inician en el consumo para evitar una situación de bullying por no probar.
3 Ser claros
Hablar sobre las consecuencias para la salud de los consumos en exceso y los riesgos a los que se exponen, por ejemplo, si están borrachos.
Una adicción tiene efectos sobre la salud física, emocional y social, por eso es tan importante poder detectarla.
Señales de alerta
Si bien Gabriela Torres, titular de la Secretaría de Políticas Integrales sobre Drogas de la Nación (Sedronar) resume todos los síntomas de las adicciones en uno: cuando alguien empieza a perder el deseo por la vida, cuandono le interesa nada y deja de hacer cosas que antes disfrutaba, hay otras señales a las que estar atentos:
◗ Ausencias y desgano: suelen darse respecto de actividades de las que antes disfrutaba la persona, como reuniones, salidas con amigos o eventos familiares. También es muy frecuente la ruptura de vínculos o que aparezcan nuevas “amistades”.
◗ Inestabilidad emocional: irritabilidad, ira, tristeza, desgano, desconcentración, insomnio y cambio de hábitos en el sueño, ansiedad, abulia. También se da un abandono del propio cuerpo y aspecto. Muchas veces dejan de ir al médico, al odontólogo, de hacer actividad física.
◗ Problemas en el trabajo o el ámbito escolar: conflictos, bajas en el rendimiento. Puede darse un abandono de los estudios. ◗Relatos que se contra dicen: los engaños comienzan a hacerse más visibles. Mentiras, ausencias injustificadas del hogar, cambios en su rutina, conductas extrañas, aislamiento.
QUÉ hacer si un Familiar tiene una adicción
1. No ocultar la situación: el primer paso es asumir que hay un problema.
2. No buscar culpables: caer en categorías de “víctima y culpable” o “buenos y malos”, no conduce a ningún lado. 3. Crear espacios de diálogo: no deben ser interrogatorios, sino espacios de escucha donde se registre al otro.
4. Buscar ayuda
profesional: aconsejarles ir a algún lugar comunitario o llamar por ellos para pedir ayuda. Si la persona se niega, se recomienda a los familiares que empiecen por su cuenta. 5. Involucrarse en el tratamiento: encarar el problema en familia, para que cada uno pueda replantearse su rol en la problemática de fondo.
6. Grupos de pares:
suelen ser espacios de referencia y contención importantes, en los cuales compartir preocupaciones y experiencias.
Dónde pedir ayuda y asesoramiento
Línea 141
La Sedronar tiene una línea gratuita y anónima, que brinda información y atención las 24 horas.
División de Toxicología del Hospital Fernández
Atención telefónica y personal las 24 horas.
Tel.: (011) 4808-2655.
Fundartox
Prevención, diagnóstico y asistencia vinculadas a la toxicología (https:// fundartox.org).
Alcohólicos Anónimos
Brindanescucha, asistenciaytienenunprograma de recuperación del alcoholismo (https://aa.org.ar).
Al-anon
Ofrecen ayuda a familiares y amigos de bebedores compulsivos. Whatsapp de guardia: (+54 9) 1132564729.
L. O.
http://indecquetrabajaiii.blogspot.com.ar/. INDECQUETRABAJA
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