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martes, 13 de octubre de 2020

AUTORES Y OBRAS RECOMENDADAS


Irlanda. La isla que deja marca en la literatura
Una reciente antología de cuentos de
William Trevor, autor celebrado en el mundo anglosajón pero poco conocido en español, permite reconsiderar el papel central del pequeño país europeo en la narrativa del último siglo



Cada cierta cantidad de años, ese modesto país europeo de apenas cinco millones de habitantes llamado Irlanda protagoniza una suerte de milagro, generando la ilusión de que su realidad se ha impuesto por sobre la de sus contendientes o directamente el resto del planeta. Que ese triunfo sea irrefutable (la banda de rock U2), hiperbólico (la selección de rugby) o incluso ilusorio (la economía) es una cuestión bien distinta, que sin duda merecería otro contexto y otro desarrollo periodísticos. Lo cierto es que el gen milagroso parecería ser parte del ADN de la isla, como propuso un extraordinario ensayo publicado hace algo más de una década llamado La invención de Irlanda. Su autor, Declan Kiberd, intentaba responder en él -y lo hacía con todas las cartas a su alcance- cómo había sido posible que un país tan pobre, sometido y atrasado generara en apenas un par de décadas del siglo XX un corpus de escritores tan poderoso en las diversas ramas de la literatura, que marcaría definitivamente la cultura occidental reciente. Entre las respuestas que Kiberd desplegaba había una que funcionaba como núcleo del asunto: la literatura de la isla no había sido producida a pesar de la suma de factores que ahogaban a la incipiente Irlanda, sino precisamente gracias a ello, en un acto de resistencia y de reafirmación de su identidad.
En efecto, nada sería igual para la contemporaneidad en los terrenos de la poesía, la narrativa, el teatro sin la influencia devastadora de plumas tan fundamentales como las de Oscar Wilde, George Bernard Shaw, William Butler Yeats, James Joyce o Samuel Beckett (al margen, desde luego, de que buena parte de esa literatura se haya producido antes de la independencia irlandesa, que tiene apenas un siglo, y fuera de la isla). Esa suerte de dinastía, a cuyo alrededor orbitaba algún genio menor de la talla del inimitable e hiperimitado Flann O'Brien, se prolongaría a través de las décadas en autores tan singulares como Iris Murdoch, Edna O'Brien, el poeta Seamus Heaney, el muy actual John Banville y William Trevor (1928-2016).
El caso de Trevor, de quien el sello Edhasa acaba de editar una antología mínimamente ilustrativa de su muy extensa obra, es bastante particular. Reverenciado en el hemisferio norte desde hace largo tiempo -murió a los ochenta y ocho años-, ha circulado en cuentagotas en español. De hecho, sus relatos apenas han sido traducidos. De los trece incluidos en estos Cuentos selectos, cuatro de ellos pertenecen al portentoso Una relación perfecta, uno de los dos últimos libros originales que Trevor publicó en vida (el otro es la novela Verano y amor). En conjunto, la sensación que producen es abrumadora no solo por la cantidad de notas diferentes que parece tocar en cuanto a temas, contextos y relaciones, sino por el dominio absoluto del tono de sus narraciones, casi imposible de reducir o clasificar, así como por la ausencia total de impulsos efectistas. Lo que Trevor hace constantemente es frustrar las expectativas que él mismo genera, moviéndose en una suerte de medianía -vale la pena señalarlo, a riesgo de estar revelando demasiado- en la que nada termina de explotar y, en esa tensión siempre mesurada, encuentra espacio para la sensibilidad y la agudeza.





Más allá de la llamativa cantidad de desajustes en cuanto a edición e incluso traducción, esta selección de cuentos es una fervorosa muestra del talento único de Trevor para acompañar silenciosamente a sus personajes, para hurgar de manera siempre pudorosa en su intimidad y escucharlos susurrándose a sí mismos en busca de algo que los salve. En "El día del General", el título funciona como un anzuelo que luego la triste rutina de su protagonista se ocupará de desmentir; en "Después de la lluvia", un viaje reemplaza a otro que Harriett ya no hará, y los ecos del pasado traen alguna posibilidad de redención, pero en esencia y sobre todo fantasmas renovados; en esa pequeña y sutil joya que es "Haciendo trampa jugando canasta", la atemporal Venecia actúa como el símbolo del pasado feliz pero asimismo de lo que ahora, con una esposa enferma, para Mallory ya no puede repetirse. Siempre hay en Trevor algún espacio para la compasión, pero también la intuición de que lo mejor ya ha pasado, o que nunca llega.
¿Qué otros irlandeses vale la pena conocer, por fuera de Trevor y los grandes nombres totémicos (Yeats, Joyce, Beckett) citados al comienzo? Contemporáneo de Trevor, John McGahern (1934-2006) es otro de los grandes escritores irlandeses recientes, todavía más sombrío que aquel y que se mueve en un ambiente por lo general más rural y precario, y por eso más asfixiante y más violento.
Así como los cuentos de McGahern -los relatos completos fueron publicados por Adriana Hidalgo, que también dio a conocer La oscuridad- casi no dan respiro, como si transcurrieran todos ellos en un campo minado, los de su compatriota Claire Keegan (Wicklow, 1968), autora de escasísima pero soberbia obras, trabajan su imaginario suburbano en una tensión suspendida, constante pero asordinada, a la que el frecuente adjetivo de "carveriana" (por Raymond Carver) refleja solo muy parcialmente. Basta leer los cuentos incluidos en Antartida (Eterna Cadencia).
Situado en un vértice muy distinto del mapa literario irlandés, la característica elegancia de John Banville -El mar, Antigua luz- se acerca a McGahern, pero sobre todo a Trevor en el territorio de la melancolía que algunos irlandeses conocen y saben frecuentar como nadie.
Los cuentos de William Trevor en todo caso recuerdan, y hacen creer, como aquellos grandes nombres que iniciaron el reinado de la literatura irlandesa, que a veces es posible darle pelea a los más poderosos -ingleses o norteamericanos, en este caso- en su propio terreno e, incluso, en su propia lengua.

LA INVENCIÓN DE IRLANDA
Declan Kiberd
Adriana Hidalgo
Trad.: G. Gambolini
830 págs./$ 1200


CUENTOS SELECTOS
William Trevor
Edhasa
Trad.: A. Hax
318 páginas
$975


J. M. B.

martes, 28 de julio de 2020

AUTORES Y OBRAS RECOMENDADAS,


Ficciones sombrías. El mundo carcelario, en el ojo de la literatura
Las novelas, así como las películas y las series, suelen acudir al microcosmos de las prisiones para construir obras en las que campea el naturalismo, pero también la fantasía; de Papillon a Ultra/Tumba, la reciente ficción del argentino Leonardo Oyola

Basta con observar el abrumador derrame de condimentos de índole criminológica que figura en las tapas de los diarios y atraviesa morbosamente casi cualquier tema de los muchos que dicta la realidad para empezar a comprender la fascinación -entre otros términos posibles- que ejerce el mundo carcelario en el actual imaginario social.
Falconer, de John Cheever | Miedo a la literatura
"Es una imagen vulgar que la prisión remita a lo desconocido y por tanto participe de la proximidad de la muerte, que constituye la cumbre de lo desconocido y de la privación de la libertad -escribe el Premio Nobel Joseph Brodsky en el prólogo de La prisión donde vivo, la antología de escritores encarcelados que el PEN publicó hace ya un cuarto de siglo-. Al menos al principio, la reclusión en solitario puede compararse a un ataúd". Brodsky sabía de qué hablaba: en la URSS, siendo un poeta joven y todavía desconocido, había estado preso acusado de "parasitismo".
Esa suerte de "muerte en vida", como se ha bautizado sombríamente con frecuencia la existencia en prisión, ocupa un espacio medular en la ficción moderna: en la literatura, pero también en el cine y, en los últimos tiempos, en la televisión, formatos que han vuelto la temática casi omnipresente.
John Cheever's Best Creation: His Novel "Falconer" | Psychology Today

Es posible que en la década de 1970 se haya dado una particular explosión de relatos carcelarios, impulsada en gran medida por Papillon (1969), la novela autobiográfica en que el exreo Henri Charrière (1906-1973) cuenta su largo confinamiento y diversos escapes del sistema carcelario en la Guyana francesa, incluida la difícil Isla del Diablo. Papillon, uno de los grandes best sellers del siglo pasado, tuvo una película que le dio mayor popularidad todavía en 1973 (y una reciente remake en 2017). Adaptación de otro relato autobiográfico, Fuga de Alcatraz (1979), con el binomio conformado por el director Don Siegel y Clint Eastwood, es otro de los ejemplos recordados del género. Entre sus antecedentes notables por fuera de la órbita de Hollywood debe mencionarse Un condenado a muerte se escapa (1956), del francés Robert Bresson, referencia insoslayable para muchas obras cinematográficas posteriores, pero también influencia no tan asordinada de novelas como Falconer (1977), de John Cheever. Falconer cuenta la historia de un profesor universitario que en apariencia asesinó a su hermano y es una de las obras fundamentales de la narrativa norteamericana contemporánea. En la literatura argentina, Enrique Medina con Las tumbas (1972) -situada en un reformatorio que recuerda la violencia carcelaria- o Marcelo Cohen en su magistral "La ilusión monarca", nouvelle incluida en El fin de lo mismo -una cárcel frente al mar, sin escapatoria, como el castigo supremo- supieron dar cuenta del tema con armas bien disímiles.
Ultra Tumba - Megustaleer Argentina
Pero la televisión (o elstreaming), con el reciente fenómeno de la serie El marginal -su cuarta temporada sufre las vicisitudes que la pandemia le impuso a la mayoría de las disciplinas artísticas- y precedentes como Orange Is the New Black o las más lejanas Prison Break y -en el plano local- Tumberos, es sin duda el terreno en el que este escenario ha tomado mayor relevancia en los últimos años, no desde un registro intimista sino en diálogo con la política y la violencia social.
Hijo de esa misma televisión pero también cercano a otras manifestaciones de lo popular, el escritor argentino Leonardo Oyola, luego de la sobreexposición que le significó Kryptonita -novela que alimentó una película, una serie e incluso una historieta-, aterriza también con su flamante Ultra/Tumba en el ámbito de la cárcel -una unidad penitenciaria femenina-, pero lo hace en sus propios términos: enterrándose hasta el cuello, para sumergirse en su universo de referencia que suele ser la cultura pop. La canción de Queen "It's a Hard Life", de 1984, diseminada en pequeñas dosis, abre cada uno de los capítulos y funciona como anclaje de ese universo y, a la vez, como termómetro del tono de todo el relato: una canción tristísima, sumamente sentimental, característica que se entrevera a cada momento con el otro eje protagónico, que desde luego es la violencia. Es posible que Oyola nunca haya extremado en sus novelas a tal punto esa bipolaridad.

El núcleo de Ultra/Tumba pareciera ser un motín sangriento y delirante, pero el motín es más bien la plataforma por la que transitan diversos conflictos y sobre todo dos historias de amor: en primer lugar, la de una interna con un hombre que espera por ella y que le es fiel hasta lo incomprensible; en segundo, la de otra interna con una guardiacárcel, una relación todavía más improbable y signada por la tragedia. Como buen discípulo de Alberto Laiseca, Oyola no se conforma con lo que le ofrece la realidad y, como es usual en sus novelas, le abre a su historia carcelaria la puerta a lo extraordinario sin ningún prejuicio. Es así como a los dos polos naturales del paisaje de la prisión -internas versus guardias- se suma un tercero, un ejército de zombis evangelistas. Otro lazo con la cultura popular, a través de uno de sus mitos por excelencia, explotado tanto por el cine como por la televisión.

La novela está plagada de referencias, que van desde David Soul y La mujer biónica hasta el cantante mexicano Marco Antonio Solís, de Sylvester Stallone a Celeste Carballo, de Escape a la victoria a The Rolling Stones, de Lost a Heidi y las adictivas telenovelas brasileñas. Curiosamente, los modelos predominantes del autor, como el cine de Quentin Tarantino o los westerns, están ausentes o apenas aparecen mencionados. 

Rita Hayworth and the Shawshank Redemption by Stephen King ...
Quizás el mérito mayor de Oyola en Ultra/Tumba sea el de lograr que la polifonía de registros y de peripecias se atengan un mismo tono, un relato único en el que a cada paso oscilamos entre lo tierno y lo brutal, entre la compasión y la violencia, así como también entre el realismo más visceral y la fantasía desatada.
Anecdotario de cine: Hablamos de 'Cadena perpetua' en su 25 ...
Algunos otros autores que han cultivado las historias carcelarias, como Stephen King - en Rita Hayworth y la redención de Shawshank o en La milla verde-, también parecen abrir la puerta para que el callejón narrativo sin salida en el que puede convertirse el encierro necesite de lo extraño.
Aislada en sus propias reglas o limitaciones, en convivencia con otros géneros, la "literatura carcelaria" parece estar hecha a la medida de todas las épocas, pero en particular de estos tiempos en los que poco y nada pareciera serle ajeno, como demuestran casi a diario las noticias.

FALCONER
John Cheever
Debolsillo
Trad.: A. Coscarelli
224 páginas $ 599


ULTRA/TUMBA
Leonardo Oyola
Random House
240 páginas $ 849

J. M. B.

miércoles, 22 de julio de 2020

AUTORES Y OBRAS RECOMENDADAS,


Historias extremas. La hora de las novelas policiales salvajes

Las ficciones de
Don Winslow dedicadas al narcotráfico y el último ciclo de James Ellroy, ubicado en Los Ángeles durante la Segunda Guerra Mundial, salen a la búsqueda de una Gran Novela Americana violenta y sin respiro
Raymond Chandler , creador de Philip Marlowe, expresó en una frase muy citada su admiración por Dashiell Hammett ( Cosecha roja, La llave de cristal, entre otros libros)
Por dónde empiezo a leer al Philip Marlowe de Raymond Chandler?”
y lo que le había aportado de nuevo a la novela policial: "Sacó -dijo- al crimen del jarrón de cristal veneciano y lo arrojó a la calle". El reconocimiento de la violencia sin tapujos era esencial para el desarrollo del género en su versión negra y norteamericana, tan distinta de los razonamientos deductivos del británico Sherlock Holmes . Un autor que se especializó luego en esa clase de novela, agregándole crueldad y retorcimiento psicológico, fue Jim Thompson 
Mejores novelas, de Jim Thompson
(1906-1977), en historias como El asesino dentro de mí y 1280 almas , donde los criminales estaban a cargo de la narración.Reseña: La frontera, de Don Winslow - El cuervo de alas rotas
El movimiento del policial exacerbado alcanzó nuevo status en la actualidad con la literatura que toma como tema el narcotráfico.
Una extensa novela reciente, La frontera , del estadounidense Don Winslow (Nueva York, 1953), con la que concluye la trilogía conocida como Cártel , es un contundente ejemplo de esa vertiente. En una extensa deconstrucción de la "guerra contra las drogas", la historia pasa de México a Estados Unidos (los dos tomos anteriores se centraban en las bandas mexicanas) para mostrar con minucia el amplio y letal efecto de los narcos en las calles de Nueva York. También se centra en las crueldades y desequilibrios que surcan la mente del protagonista, un detective designado en este último volumen como director de la DEA.
Don Winslow contradice la retórica de Trump sobre la frontera en ...
Pero quizá el mejor escritor de hoy en esa línea, la del policial extremo y arriesgado, sea por su ambición James Ellroy (Los Ángeles, 1948). Aprovechando la publicación de Esta tormenta , su nueva y notable novela, vale la pena repasar la obra narrativa del escritor, que se organiza mayormente en grupos de tres o cuatro libros.
Los primeros títulos individuales ( Requiem por Brown , Clandestino y el escalofriante El asesino en la carretera ) fueron seguidos por la "trilogía de Lloyd Hopkins": Sangre en la luna (1984), A causa de la noche (1984) y La colina de los suicidas (1985), reunidos en un solo volumen como L. A. Noir .
James ellroy. trilogía de lloyd hopkins. - Vendido en Venta ...
 A continuación, Ellroy, obsesionado por un famoso caso policial del pasado (una aspirante a actriz de Hollywood que fue descuartizada, crimen que sentía similar al de su madre, asesinada cuando él tenía diez años), elaboró la novela que inauguró el primer "Cuarteto de Los Ángeles": La dalia negra (que filmaría Brian De Palma). 
El Cuarteto de Los Ángeles - Megustaleer
En esa historia alcanzó mayor densidad en la prosa, y mayores dosis de violencia y corrupción policial, una marca de sus libros. La serie se completó con El gran desierto (1988), Los Ángeles Confidencial (1990) y Jazz Blanco (1992).Esta tormenta - Megustaleer Argentina
Muy consciente de la progresiva amplitud que iban adquiriendo sus tramas, Ellroy decidió que la historia con mayúsculas debía jugar en ellos un papel central. Con América (1995) inició un grupo de obras situadas en la época de los asesinatos de John Fitzgerald Kennedy y de Robert Kennedy, y del líder negro Martin Luther King. La aspiración interpretativa se ve comprometida por momentos por los baños descontrolados de sangre o violencia (la forma en que narra la frustrada invasión de Cochinos, en Cuba, por ejemplo), pero el tono de su literatura ya no se parece más que a sí mismo. En el siguiente tomo, Seis de los grandes (2001), el salto estilístico es notable: las frases son reducidas a un mínimo de palabras, pero experimentan con las sonoridades y el frenesí de la oralidad; también destila un humor salvaje. Esa forma de narrar lo llevó más allá de lo que se espera de un policial: Ellroy parece haber inventado un género propio.
Esta tormenta | El Cultural
El proyecto en curso del escritor es el "Segundo Cuarteto de Los Ángeles", que se inauguró con Perfidia (2014), una "precuela" histórica, ya que se desarrolla en California, entre el día previo al ataque de Pearl Harbor y un mes después. La segunda entrega, Esta tormenta (2019), que acaba de salir en castellano, es también un hito. Ellroy ya no es una figura crucial del policial (que nunca abandonó), sino un gran escritor a secas. Cada tomo opera como la búsqueda cuidadosa, y a la vez violentísima, de ese gran fantasma elusivo: la Gran Novela Americana. El trabajo de información verídica -para el que Ellroy cuenta con el auxilio de investigadores adicionales- es monumental. Las novelas se tejen alrededor de numerosos personajes, que se repiten en los dos volúmenes: en especial, el químico forense de origen nipón Hideo Hashida, el inmoral y potente sargento irlandés Dudley Smith, y figuras femeninas tan apasionadas, traicioneras y especuladoras como sus contrapartes masculinas. La franqueza con que aborda narrativamente aquellos períodos históricos lo lleva (al menos e
n boca de sus personajes) a una potente incorrección política.
James Ellroy, “el perro demoniaco”, en Barcelona! – Mucho Más Que ...

En el extenso remolino de historias de Perfidia , aparecen (y no son muy bien tratados) personajes de la comunidad japonesa en Los Ángeles, antes (y después) del ataque de Pearl Harbor. La flamante Esta tormenta se desarrolla, en cambio, cuando la Segunda Guerra Mundial ya se encuentra bien instalada en la psiquis de sus personajes, que, pasada la ofensiva contra la base naval estadounidense y alejados geográficamente del conflicto en Europa, se dedican a planear cómo podría ser "el día después", aunque la trama todavía esté en 1942. Un probable acuerdo entre nazis y comunistas aparece y desaparece como posibilidad. Abundan las escenas brutales de interrogatorio, que pueden terminar en muerte. Se despliegan matanzas. Se suceden numerosas fiestas, y aparecen personajes reales del mundo del cine. En particular Orson Welles , el director de El ciudadano , a quien Dudley Smith le propina una soberana paliza para convencerlo de que colabore.
Dennis Lehane - Wikipedia, la enciclopedia libre
Hay pasajes breves que justifican la crítica que otro buen novelista policial, Dennis Lehane, le hizo a Perfidia : que a veces los excesos son más pueriles que reveladores. 
Perfidia: Amazon.es: Ellroy, James: Libros en idiomas extranjeros
Pero Esta tormenta se echa a las espaldas un caso más complejo que el de su predecesora: hay un viejo robo de oro, un desplazamiento de tierra que pone al descubierto un cadáver del pasado. También, el asesinato de dos policías y un mexicano en un clubhouse. Como un experto prestidigitador o equilibrista, Ellroy logra cerrar todos los hilos, que son muchos, para que el lector (que debe adaptarse a una concentración muy distinta a la clásica facilidad del género) celebre al final por la proeza. El largo cruce de la jungla urbana orquestada por Ellroy -con su ensamble de diálogos veloces que se entrecruzan, como una suerte de música feroz- volvió a valer la pena. El policial, en gran medida gracias a él, parece tener todavía mucho que decir.

LA FRONTERA
Don Winslow
Harper Collins
Trad.: Victoria Horrillo Ledesma
960 págs./$ 1574


ESTA TORMENTA
James Ellroy
Random House
Trad.: Carlos Milla Soler
688 págs./1499

E. E. G. 

martes, 7 de julio de 2020

AUTORES Y OBRAS RECOMENDADAS,


Miedos y fantasía. Singulares mutaciones de ficción


De Drácula y el Dr. Jekyll a libros mucho más recientes de M. John Harrison o Mariana Enriquez, las metamorfosis que propone la literatura no solo aspiran a la sorpresa argumental; también revelan lo que la sociedad silencia
El virus de un murciélago que pasa a producir una enfermedad humana -como ocurrió con el nuevo coronavirus y la consecuente pandemia - parece encarnar en la realidad una de esas mutaciones que son materia prima de miedos y revelaciones. Pasada la perturbación promovida por cualquier fenómeno de naturaleza similar, suele ocurrir que proliferen la clase de historias fantásticas que a lo largo de las épocas han encontrado las más variadas e inusuales maneras de exponer lo silenciado en la sociedad. Muchas veces el monstruo encarna lo que no quiere verse. No sería extraño que el virus actual, mutante invisible y real, esté diciendo muchas cosas acerca de nuestros días que la literatura del futuro sabrá explotar.
Las últimas horas de Virginia Woolf
Orlando Virginia Woolf - $ 1.661,00 en Mercado Libre
Ni documental, ni realismo, lo fantástico da forma en todo caso a nuestros temores más profundos. Libros fundamentales de esa literatura que muta son clásicos como Drácula (1897), de Bram Stoker,
Drácula: 10 cintas basadas en la novela de Bram Stoker | De10
 o La conversión de Gregor Samsa, en La metamorfosis (1915), de Franz Kafka. 
MUNDO PSICOLÓGICO DE KAFKA, LA METAMORFOSIS, ESCARABAJO DE KAFKA
La metamorfosis: resumen, características, análisis, y mas
También El extraño caso del doctor Jekyll y Mr. Hyde , la famosísima novela de Robert Louis Stevenson. 
Robert Louis Stevenson, más allá de la Isla del tesoro
El extraño caso del doctor Jekyll y el señor Hyde - Wikiwand
La historia, publicada en 1886, deja en evidencia la batalla entre el bien y el mal que se libra en el hombre civilizado. Mientras que Jekyll inhibe sus impulsos y vive conforme a los mandatos de su época, Hyde es un desaforado que hace lo que quiere. Esa dualidad no hace más que poner en escena la represión de la época victoriana, frente a la violencia y los instintos en un momento social en que la humanidad todavía aspiraba al absoluto del hombre virtuoso. Stevenson parece anticipar con ese juego del doble lo que el psicoanálisis diría recién en el siglo siguiente.
Eterna Cadencia - "Se necesita muy poco para encender la ...
Preparativos de viaje / M. JOHN HARRISON – Caras y Caretas
Hyde expone en su desborde la hipocresía de la moral imperante. Mucho más cerca en el tiempo y el espacio, en la reciente Nuestra parte de noche , la familia que retrata Mariana Enriquez (Buenos Aires, 1973) deja al descubierto la impunidad del poder en América Latina con dosis del más puro terror. 
Mariana Enriquez ganó el Premio Herralde de Novela
Nuestra parte de noche | Riverside Agency . Distribuidora de Libros
Las metamorfosis que implementa la autora argentina son otras: se relacionan con la oscuridad de una secta y sus rituales paganos. Juan y su hijo Gaspar inician un viaje iniciático que es, al mismo tiempo, liberador. Los dos pertenecen a una estirpe de médiums, que tienen el poder de abrir una puerta que comunica ambos mundos.
Múltiples, imprevisibles, las mutaciones de Nuestra parte de noche no son unidimensionales: crecen con la historia. La cara oculta detrás de cada personaje, el espejo entre padre e hijo, el corredor de los niños mutantes, los seres superpoderosos y frágiles, los dos planos de la realidad parecen sugerir que lo único de verdad permanente es el cambio.
La novela logra proponer también el cuerpo como escenario de poder. Con imágenes por momentos siniestras, por momentos de un erotismo singular, la historia deja fluir el deseo como si escenificara las libertades del cuerpo (como reclaman las teorías de género) más allá de toda imposición social.
Claro que Virginia Woolf ya se había adelantado a las cuestiones de cuerpo, cultura y género en su célebre Orlando. Una biografía (1928), donde la mutación es también factor clave. Con la historia sobrenatural de una persona que vive tres siglos, y a lo largo del tiempo se percibe a sí misma con distintos géneros. En algunas épocas es hombre, en otras mujer. Se sabe que Woolf se inspiró para escribirla en su amante, la escritora Vita Sackville-West. El drama de ella es conocido: única heredera del Castillo de Noole, se vio privada de su propiedad solo por ser mujer, un hecho que también padece Orlando en la novela. Algunas historias literarias dicen que en realidad esta ficción es una venganza de Woolf, furiosa por el abandono de su amante. Fuera o no así, la escritora inglesa refleja en los cambios de sus personajes la desigualdad que existía entre hombres y mujeres. Aún más, expone el modo cómo la cultura y los prejuicios se enlazan aún más cuando la sociedad de la época pretendía negarlo. La primera versión en español de la obra, traducida por Jorge Luis Borges (que recientemente se reeditó en una bella edición ilustrada), dio énfasis al fantástico por sobre la crítica social, pero aún así la historia se libera, a través de los cambios de Orlando , de los supuestos condicionamientos de la biología, que un siglo después serían una de las banderas del feminismo.
La tensión entre cuerpo y cultura no se limita de todos modos a las cuestiones de género. El distanciamiento social de hoy en día da una dimensión del problema. Ese aspecto ya aparece de manera inquietante en los cuentos del inglés M. John Harrison (Rugby, 1945) reunidos en Preparativos de viaje , con la traducción exquisita del escritor argentino Marcelo Cohen. Parece una afortunada coincidencia que se hayan reeditado casi al mismo tiempo que se declarara la emergencia sanitaria, después de quince años de permanecer inhallables.
A primera lectura, los catorce relatos de Harrison parecen realistas, pero esa apariencia va enrareciéndose hasta revelar una intimidad extrañada. La mutación es de otro orden. En "La ciencia y las artes", uno de los mejores cuentos de la colección, la naturaleza doble de la luz se vuelve, entre el amor y la memoria cuántica, el núcleo del enigma en el encuentro de un hombre y una mujer
Harrison parece explorar, en realidad, la naturaleza doble de personajes, ambientes y vínculos, sin revelarla por completo. De ahí que la atmósfera de sus cuentos, una Inglaterra arrasada por el thatcherismo, capture la nostalgia de un espacio interior irremediablemente perdido. Hay cuentos cercanos al género fantástico o a la ciencia ficción. Aún así, casi todos se mueven en la frontera difusa, siempre vacilante entre lo reconocible y lo fantástico. Los hechos realistas e íntimos como una experiencia sexual de adolescentes, la masturbación de una mujer a la vista de su esposo, el vínculo entre un hombre en silla de ruedas, su esposa y su amigo, le dan un nuevo significado a lo sobrenatural: descubren el lugar de encuentro de la ternura y el terror. Dicho de otra forma: lo inquietante no está en esos mundos paralelos que parecen coexistir con el nuestro. Lo verdaderamente perturbador es el modo en que Harrison descorre los velos y deja a la vista las otras caras de los vínculos privados.
El espejo de las metamorfosis literarias puede causar vértigo. Así y todo sus ambientes oníricos, sus mutantes, sus acciones perturbadoras parecen captar con más profundidad que cualquier informe técnico la sensación de vulnerabilidad, la amenaza invisible que circula en las imágenes de los lugares familiares marcados hoy por la cuarentena.

ORLANDO
Virginia Woolf
Lumen
Trad.: J. L. Borges
280 páginas, $ 1749


PREPARATIVOS DE VIAJE
John Harrison
Interzona
Trad.: M. Cohen
256 págs./ $ 840

V. B. 

lunes, 29 de junio de 2020

AUTORES Y OBRAS RECOMENDADAS,


La Odisea, una historia sin fin

Desde el Ulises, de James Joyce, emblema de modernidad, son muchos los que acudieron al mito homérico en busca de inspiración; en los últimos años, haciendo hincapié en Penélope, Margaret Atwood y Javier Marías son los que mejor le sacaron partido
El Ulises, De James Joyce, El Libro Imposible - YouTube
La Odisea es uno de los mitos fundacionales de la literatura de Occidente y uno de los relatos que ostenta mayor número de reescrituras. La más célebre es el Ulises de James Joyce, una novela que exasperaba a Borges, entre otras cosas, por la minuciosidad maníaca con que se detallaba lo superfluo: "¿Por qué se ha de escribir un libro en el que se mencionan todos los comercios de Dublín?". Igualmente ineludible es "Ítaca", de Cavafis, 
amcbeatrizgalindo: "ÍTACA" DE KAVAFIS
un poema efectivo y efectista que devino, posiblemente por esta razón, en el spot publicitario de una empresa de telefonía. Versiones como las de Joachim Du Bellay, Alfred Tennyson o Derek Walcott son menos frecuentadas pero no menos dignas de mención y la lista sigue y seguirá, si los dioses lo permiten, por los siglos de los siglos.Adelanto de “Penélope y las doce criadas”, de Margaret Atwood ...
El tema es conocido por todos: el hombre que tras varias aventuras regresa a su patria y a su mujer. Esa mujer que está sola y espera es Penélope, la afamada esposa fiel de la que, a excepción del ardid del tejido -un sudario que teje de día y desteje de noche para nunca terminar y así no tener que casarse con ningún pretendiente- se lo ignora casi todo. Esta perspectiva poco explorada y al mismo tiempo insoslayable -todo relato de retorno tiene como contrapartida, indefectiblemente, el de una espera- es la que eligen abordar el español Javier Marías en Berta Isla , que se publicó en 2017, y la canadiense Margaret Atwood en Penélope y las doce criadas , un libro de 2005 que acaba de reeditarse.
Berta, en la novela de Marías, no espera a un marino, no lo espera a Ulises sino a un hombre que se convirtió en espía. Tomás Nevinson es reclutado por los servicios secretos británicos por su talento para imitar acentos y aprender lenguas con rapidez. No hay en él una voluntad genuina de pertenecer a esa secta, no hay un real consentimiento, simplemente no tuvo escapatoria, como tampoco la tuvo Ulises cuando fue alistado para la guerra de Troya tras hacerse pasar, sin éxito, por loco. Dos hombres captados por sus habilidades que tendrán que valerse de la astucia y el disfraz para sobrevivir, dos hombres entrenados en la mentira.
Lógicamente las ausencias prolongadas de Tomás repercuten en la intimidad de su matrimonio, algo que Marías ya había examinado con su sintaxis hipnótica y zigzagueante en Los enamoramientos , su primera novela protagonizada por una mujer. ¿Cuánto conocemos al otro? Ese es el interrogante con el que convive Berta y cuya respuesta encuentra en una cita de Dickens: "Cada corazón palpitante es un secreto para el corazón más próximo, el que dormita y late a tu lado".
A diferencia de la impertérrita Penélope de Homero, Berta es un personaje que evoluciona, una mujer que intenta otras relaciones y falla, que fuma, se angustia, cría a sus hijos pequeños como puede y decide seguir esperando. Elige convertirse en la cronista imaginaria del paradero del otro, aunque los rasgos de ese otro se desdibujen y, cada vez que regrese, ella desconfíe: "Durante un tiempo no estuvo segura de si su marido era su marido".
Margaret Atwood da un paso más allá. No se conforma con contar la historia al revés, sino que introduce en el relato la perspectiva de género. Penélope y las doce criadas , al igual que la novela de Marías, se construye sobre un contrapunto; solo que lo que en Berta Isla es una mera alternancia entre la tercera y la primera persona, en Atwood se transforma en una ruptura radical, casi un diálogo de sordos. Por un lado está Penélope, que narra su historia desde el inframundo, a salvo de toda censura social, para rebelarse contra el deslucido papel que le asignaron los rapsodas y rescatar su inteligencia que, por lo general, valga la paradoja, tuvo que ver con hacerse la tonta.
Berta Isla», el mejor Javier Marías
Sería un error dejarse engañar por el tono ingenuo de Penélope, no muy distinto del de un cuento para niños, ya que nada de lo que Atwood pone en su boca carece de fundamento. Su infancia, su boda, la llegada a Ítaca y todo aquello que precede a la interminable espera con que Homero la inmortaliza están tomados de Los mitos griegos de Robert Graves. Cuando se queja del destrato de Telémaco, su hijo adolescente, tampoco inventa. Mary Beard, catedrática británica y referente del feminismo, sostiene que el primer ejemplo documentado en la literatura occidental de un hombre instando a una mujer a que se calle proviene de La odisea y los protagonistas son justamente Telémaco y su madre.
Pero lo más original en Atwood no es la narración lineal con la que Penélope esboza su cándida autobiografía, sino la de aquellas que murieron ahorcadas por orden de Ulises: las doce criadas. Atwood aprovecha esta anécdota atroz del final de La odisea para construir con ella un mundo. Podría decirse que en algún punto hay una relación entre estas doce jóvenes y las de su famosa novela El cuento de la criada , ya que unas y otras son mujeres abusadas. La diferencia es que en Grecia no las violaban para robarles sus hijos, como ocurre en la siniestra distopía puritana que fue llevada a la televisión con tanto éxito, sino por el solo hecho de ser esclavas.
Berta Isla', libro del año | Babelia | EL PAÍS
"Esclavas", así, sin eufemismos, es la palabra que elige Emily Wilson -la primera mujer en traducir La Odisea al inglés- para referirse a estas criadas, y la emplea cientos de veces, para que de la precariedad de su situación no queden dudas. Sin embargo, hacia el final, en la escena en que son asesinadas, prefiere llamarlas "muchachas", y no "prostitutas", desmarcándose así de la interpretación misógina que, según ella, se venía imponiendo entre varios traductores varones.
Las voces de las criadas se irán intercalando anárquicamente, casi siempre en versos libres o rimados, con un vocabulario desafiante, brutal y desvergonzado. Son las voces de un coro que lamenta su destino y escupe su furia desde el infierno. En breve, a diferencia del shakespeareano y espiralado Javier Marías, a la autora canadiense no le alcanza con dar vuelta el prismático y mirar desde el otro lado, exige una reivindicación. Y, a conciencia o no, Atwood convierte a estas doce jóvenes en las primeras sororas de Occidente, aquellas que cantan y bailan juntas, aquellas que doblemente oprimidas y silenciadas (por ser mujeres y esclavas) denuncian desde un colectivo, irrumpen en los tribunales y reclaman venganza invocando a las Erinias -esas deidades primitivas con crines de sierpes que perseguían al asesino hasta volverlo loco- para que Ulises, pródigo en ardides, nunca volviera a tener paz.

PENÉLOPE Y LAS DOCE CRIADAS
Por Margaret Atwwod
Salamandra. Trad: Gemma Rovira. 176 páginas/$899


BERTA ISLA
Por Javier Marías
Alfaguara
552 páginas. $ 1199
D. V. 

domingo, 28 de junio de 2020

AUTORES Y OBRAS RECOMENDADAS,


La carta de un hijo a su madre analfabeta
En la Tierra Somos Fugazmente Grandiosos – Espacio Forestal - Qué ...
"No necesito leer. Puedo ver y he llegado hasta aquí, ¿no?". Para la madre, las letras son apenas unas hormigas alineadas sin orden ni concierto. Para el hijo, las letras son una vía de escape y un examen de conciencia.
La carta de un hijo a su madre analfabeta es el corazón de la novela En la Tierra somos fugazmente grandiosos , la conmovedora obra debut de Ocean Vuong, que acaba de salir traducida al español por Anagrama. "Tengo veintiocho años, mido uno sesenta y tres, peso cincuenta y un kilos. Soy bien parecido desde tres ángulos y horrible desde todos los demás", se describe el hijo y le escribe a la madre, una mujer vietnamita que huyó de su país después de la guerra, se mudó a los Estados Unidos y consiguió trabajo como manicura pero nunca aprendió a leer.
La carta a su madre analfabeta de un hijo de la Guerra de Vietnam ...
Si es cierto que un hijo que enseña a su madre invierte la jerarquía natural, y con ella las identidades mutuas, toda la novela tiene el destino de lo revulsivo: en ejercicio de la autoficción, el joven Vuong se confiesa como un marginado por gay, pobre e inmigrante. "No necesito leer", insiste la madre, que castiga al hijo con un trompazo y él se rebela: escribe. Nacido en Saigón, es considerado el último prodigio de las letras estadounidenses y para su primera novela se inspiró en fuentes tan diversas como Moby Dick, el intento original de crear la taxonomía definitiva de una cosa con prosa literaria, Diario de duelo , la bitácora personal que Roland Barthes escribió durante un año después de la muerte de su madre, y las películas de dibujos animados del maestro Hayao Miyasaki. Como una larga digresión que va y vuelve en torno al pasado y el presente, En la Tierra somos fugazmente grandiosos combina lo bello y lo triste: después de la guerra, la familia de Vuong fue evacuada a un campo de refugiados en Filipinas, el padre fue detenido por agredir a su esposa, la madre emigró a un país que nunca entendió y el hijo fue el primero de su apellido en ir a la universidad ("pese a arruinarlo todo estudiando lengua y literatura"). En la adolescencia aprendió a esquivar los reveses de su madre pero no pudo huir del acoso escolar y en un campo de tabaco conoció el amor físico de la mano de un compañero.
Esta carta de 260 páginas subvierte el género epistolar familiar porque el joven Vuong goza de la libertad de escribir al saber que su madre no podrá leer su confesión. Nacido y criado en la cultura del castigo y el silencio, la verdad finalmente lo transformará en un hombre porque "la libertad, me han dicho, no es más que la distancia entre el cazador y su presa"

Listamanía

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Jamaica Kincaid. Nacida en Antigua y Barbuda, a los 70 años es una de las voces más reconocibles del exilio caribeño en los Estados Unidos.
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Libros en Estéreo: Herencia de sangre. El buen nombre, Jhumpa Lahiri
Jhumpa Lahiri. Hija de bengalíes y criada en los Estados Unidos, narra en cuentos y novelas la difícil adaptación de los hinduistas a la cultura occidental.
CIELO NOCTURNO CON HERIDAS DE FUEGO | OCEAN VUONG | Comprar libro ...

Ocean Vuong. Nacido en Saigón, pasó parte de su infancia en un campo de refugiados en Filipinas y ahora es la gran promesa de la literatura estadounidense.
N. A.