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viernes, 23 de febrero de 2024

CHICOS




Los hijos del miedo
Hay una generación marcada por el trauma de la inseguridad; su vida cotidiana, sus rasgos culturales, su sensibilidad social y su sentido del arraigo y la pertenencia se configuran en torno al temor
Luciano Román
La imagen nos conmueve, y a la vez nos perturba. Un chico de 10 años se arrodilla frente a los delincuentes, pone las manos en alto, y les ruega que no maten a su padre, al que acaban de emboscar para robarle la camioneta. No es una escena cinematográfica sino el registro crudo de una cámara de seguridad en un barrio del conurbano. Ocurrió el miércoles 14 de febrero, a las 19.20, en la calle Janer de Aldo Bonzi, en La Matanza. Y es una escena que expone mucho más que un drama individual. La silueta borrosa de ese chico aterrorizado es, en realidad, el símbolo de una tragedia social: nos muestra a una generación marcada por el trauma de la inseguridad. Su vida cotidiana, sus rasgos culturales, su sensibilidad social y hasta su sentido del arraigo y la pertenencia se configuran alrededor del miedo.
“Hizo lo que le enseñamos que debía hacer en una situación como esa”, contó la madre del chico en una declaración periodística. Son hijos que perciben la calle como un territorio peligroso y hostil, donde la delincuencia acecha y puede atacar en cualquier esquina. Los padres les enseñan cómo reaccionar: no te resistas, levantá las manos, entregá lo que tengas, hacé lo que te digan; no insultes ni te aferres a nada. En las ciudades del conurbano bonaerense, ya desde los seis o siete años los chicos incorporan ese protocolo. El peligro está alrededor de las escuelas, en los barrios, en las paradas de colectivos y a la salida de los clubes. En las zonas más vulnerables, que a alguien le saquen las zapatillas, el celular o la mochila es cosa de todos los días. Para la policía de Kicillof y Berni (que sigue manejando en las sombras, a pesar de haber delegado el ministerio), ese despojo cotidiano no se computa en las estadísticas del delito. Son hechos por los que, muchas veces, ni siquiera se abre una causa penal.
En la provincia de Buenos Aires, según las últimas estadísticas de la Procuración de la Corte, se denuncian más de 700 robos o hurtos por día. Pero se calcula que detrás de esa cifra hay muchos otros que no llegan a una fiscalía y que, por lo tanto, no se reflejan en la estadística oficial. En 2022 (últimos datos disponibles) se denunciaron 946.510 delitos en la provincia, casi un 9 por ciento más que el año anterior. Son números fríos, pero detrás de las cifras hay millones de familias con angustia, dolor, terror e impotencia. Es un estado de ánimo que el poder bonaerense no registra: no hubo una sola declaración del gobernador sobre el caso de ese chico al que el delito puso de rodillas en el corazón del conurbano. Claro: una tragedia tapa a la otra. Todavía no se cumplió un mes, por ejemplo, del crimen de una mujer en Castelar, a la que mataron delante de su hija de 15 años para intentar robarle el auto. Y eso ocurrió tres días después del crimen de Uma, la niña de 9 años a la que mataron en Lomas de Zamora en un asalto a su padre, custodio de Patricia Bullrich.
Detrás de ese paisaje de muerte, anomia e inseguridad se consolida una sociedad cada vez más fragmentada. Los hijos del miedo tienden a encerrarse en burbujas urbanas, sociales y educativas. El barrio, la plaza y el club dejan de ser espacios de integración social para convertirse en territorios degradados donde se retroalimentan los circuitos de violencia y marginalidad. Lo mismo pasa con la escuela pública, que vertebró una sociedad más cohesionada y fue el ámbito natural de la integración social.
En los sectores medios, el miedo no solo refuerza los tabiques y la creación de “espacios seguros”. También fomenta la desconfianza social y demora la autonomía hasta muy entrada la adolescencia. Los padres no se animan a “soltar” a sus hijos; tienen temor a lo que pueda pasarles si vuelven solos del colegio, si toman un transporte público o si salen a andar en bicicleta o a hacer mandados por el barrio. Esas minucias de la vida cotidiana, que sin embargo son esenciales para forjar la independencia y para asumir responsabilidades en la primera juventud, tienden a desaparecer en la realidad que viven las nuevas generaciones. No solo se demora así la autonomía, sino que se limique ta mucho la interacción social. Los chicos de clase media viven cada vez más alejados de cualquier otro mundo que no sea el de su pequeña burbuja de pertenencia.
El temor genera repliegue y aislamiento. Potencia los rasgos de una generación que habita en una aldea digital, que tiende cada vez más a encapsularse en el teléfono y que desarrolla vínculos virtuales, pero no conoce a los vecinos de su propia cuadra.
La del chico arrodillado en Aldo Bonzi es una niñez y una adolescencia con libertades amputadas. Solo se sienten seguros cuando están encerrados. Y desarrollan un sentimiento de desconfianza y hasta de rechazo por lo que ocurre “del otro lado del muro”. De allí, probablemente, nace también una idea de desarraigo: son chicos que, en muchos casos, crecen con el proyecto de irse del país. Cuando se escucha a jóvenes que emigraron en los últimos cuatro años, la afirmación es repetida: “Acá podés caminar tranquilo por la calle”. Esa seguridad los conecta con un sentido distinto de libertad, de curiosidad, de exploración, que casi sin darse cuenta habían sacrificado en los suburbios de la Argentina.
Las secuelas sociales y culturales de la inseguridad no están suficientemente estudiadas. El problema tiende a verse como una sucesión interminable de tragedias familiares. Pero detrás de cada historia dramática hay una atmósfera colectiva que se torna irrespirable; hay una sociedad que desarrolla mecanismos defensivos y que tiende a poner su autopreservación por encima de su propia libertad.
El problema ha alcanzado tal magnitud que, paradójicamente, a veces nos cuesta ver sus consecuencias. Nos hemos acostumbrado a que los comerciantes del barrio atiendan detrás de una reja, a los chicos no vayan solos ni a la esquina, a que la vida comunitaria se debilite por la degradación de los espacios de encuentro y de interacción. Hemos naturalizado el costo emocional, económico y social de la inseguridad, que, en un proceso de agravamiento constante, cercena cada vez más libertades.
Los barrios cerrados empezaron por poner cercos perimetrales y sistemas de vigilancia privada. Pero muchos han desarrollado ahora mecanismos policíacos de control en sus portones de acceso. Ingresar como visita es casi tan trabajoso y traumático como atravesar un paso fronterizo o cumplir el protocolo migratorio en un aeropuerto internacional. Las medidas de seguridad se vuelven cada vez más invasivas y hasta avanzan con cierta prepotencia sobre las normas vigentes. ¿Puede un vigilador exigir documentación, revisar el interior de un vehículo y verificar el pago del seguro? La respuesta remite a zonas grises en las que se desenvuelven ejércitos cada vez más numerosos de agentes de seguridad privada, muchos en un marco de informalidad. Falta poco para que palpen de armas y obliguen a pasar las carteras y mochilas por un escáner.
Las sociedades con miedo tienden a sacrificar sus libertades y a vulnerar incluso determinadas garantías. Ocurrió en el mundo después de las Torres Gemelas, y de manera muy dramática con la pandemia del Covid. En la provincia de Buenos Aires, está ocurriendo por la inseguridad urbana.
Lo que antes ofrecían los alrededores de las ciudades y las barriadas de casas bajas, ahora se ha privatizado y desplazado a zonas cada vez más aisladas. Basta ver la expansión de las urbanizaciones cerradas en un tramo de la ruta 2, a 70 kilómetros de la Capital Federal y a 30 de la localidad más cercana. Las familias que buscan verde, tranquilidad y espacio para que los chicos jueguen al aire libre abandonan las zonas residenciales del conurbano para encerrarse en countries a los que el Estado bonaerense discrimina impositivamente con ideologismo y prejuicio. Desde las torres de marfil de la política provincial, ese fenómeno se percibe como un lujo y no como la consecuencia de la deserción del Estado en materia de seguridad y servicios básicos.
Todo el tejido urbano tiende a deformarse. Los servicios se encarecen, la seguridad se privatiza y la sociedad profundiza un esquema de fragmentación y aislamiento. Una generación crece atemorizada, y eso la lleva a recluirse.
Un profesor de escuelas secundarias bonaerenses ha hecho una aguda observación: “A los chicos les cuesta mirar a los ojos. Manejan una gestualidad evasiva y desconfiada; están más acostumbrados a clavar la vista en el celular que a mirar lo que los rodea”. Tiene que ver, seguramente, con un complejo entramado sociocultural en el que la inseguridad no es el único factor. Pero influye, evidentemente, el miedo. Tal vez sea un sentimiento inconsciente, incorporado y naturalizado en la vida cotidiana. Arrodillado y con las manos en alto, ese chico de Aldo Bonzi prefería no ver lo que ocurría a su alrededor. La calle en la que vive le resulta ajena y hostil. “Hoy no quiere ir ni al baño solo”, ha relatado su madre. Sería un error encuadrarlo como un drama individual. 

http://indecquetrabajaiii.blogspot.com.ar/. INDECQUETRABAJA

jueves, 21 de junio de 2018

FUTBOL, CHICOS Y EL MUNDIAL.....LECTURA RECOMENDADA


Los chicos quieren fútbol: el Mundial, una excusa apasionante hasta para leer y releer
El pelotazo. Autora: Paula Bombara. Ilustraciones: Poly Bernatene Editorial: Norma. Un cuento cautivante para los más chicos
El pelotazo. Autora: Paula Bombara. Ilustraciones: Poly Bernatene Editorial: Norma. Un cuento cautivante para los más chicos
Una selección de cuentos y novelas infantiles con la pelota como centro se completa con novedades escritas por mujeres y que tienen también a ellas destacándose en las canchas y haciendo goles
El comienzo del Mundial es la excusa perfecta para recorrer los libros para chicos que tienen el fútbol en el centro de la trama. A los jugadores titulares que escriben (o escribieron) ficciones alrededor del deporte más popular, como Roberto Fontanarrosa, Eduardo Galeano, Sergio Olguín y Eduardo Sacheri, se suman autores como Fernando Sánchez, Federico Ivanier y Franco Vaccarini. Muchos de los libros que salieron en los últimos meses fueron escritos por mujeres, como Paula Bombara y Carolina Esses. Algunos, además, están protagonizados por equipos mixtos. Las chicas juegan, se destacan en la cancha y hacen goles.
Para los más chicos, Bombara, autora de las novelas juveniles El mar y la serpiente y La chica pájaro, publicadas por Norma, debuta en la colección Buenas Noches con El pelotazo, un cuento con ilustraciones de Poly Bernatene protagonizado por Juana, una nena a la que le encanta jugar a la pelota con su papá. Pero más le gusta imaginar viajes fantásticos a partir de cada pelotazo. Simple y divertido, es ideal para compartir entre padres e hijas.
En Quiero ser referí (Norma), Sánchez cuenta una historia de hermanos alrededor de Juano, que sueña con ser árbitro de fútbol no solo porque es la figura más importante de la cancha ("de él depende todo", explica a sus amigos que no entienden por qué prefiere ser referí a goleador o arquero), sino también porque siempre juega de mediador entre sus hermanos mellizos. Más que de la pasión por el fútbol, este cuento ilustrado por Bela Oviedo refleja la determinación de un chico por defender la igualdad de derechos y pelear contra la injusticia.
Quiero ser referí. Autor: Fernando Sánchez Ilustraciones: Bela Oviedo. Editorial: Norma Novela breve sobre justicia y hermanos
Quiero ser referí. Autor: Fernando Sánchez Ilustraciones: Bela Oviedo. Editorial: Norma Novela breve sobre justicia y hermanos
La serie Los Futbolísimos (SM), escrita por el autor, guionista y director de cine español Roberto Santiago, es un fenómeno editorial en el mercado hispano. En la Argentina se publicaron cinco títulos: El misterio de los árbitros dormidos, El misterio de los siete goles en contra, El misterio del arquero fantasma, El misterio del ojo de halcón y El misterio del robo imposible. Cuentan las aventuras de un equipo de fútbol infantil mixto llamado Soto Alto. Recomendados para chicos de entre 7 y 9 años, los relatos están ilustrados por Enrique Lorenzo y, además de cuestiones deportivas, hablan sobre la amistad, el compañerismo, el juego en equipo, la competencia.
También son de SM dos libros sobre fútbol escritos por Vaccarini: El número cinco, para lectores de 12 años en adelante, y El gol perdido, para lectores iniciales. La primera novela comienza como una de intrigas y desafíos futboleros, pero tiene un giro inesperado que la acerca a la ciencia ficción. Imperdible para chicos curiosos y con la mente bien abierta. El otro refleja temas como el paso del tiempo y el primer amor. Otro de los títulos de la serie Mundialísimo de SM recomendado para chicos y chicas es La leyenda de Los Invencibles, de Horacio Convertini, autor también de la novela juvenil El misterio de los mutilados, que combina dosis justas de suspenso y humor negro.
Lo que aprendí acerca de novias y fútbol. Autor: Federico Ivanier. Editorial: Norma. Para lectores de 11 años en adelante
Lo que aprendí acerca de novias y fútbol. Autor: Federico Ivanier. Editorial: Norma. Para lectores de 11 años en adelante
Entre las novedades de Edelvives, un gran descubrimiento fue El gran partido, de Verónica Chamorro, narrado desde el punto de vista de un chico que acaba de mudarse y de cambiar de escuela, con toda la carga de desconcierto que generan los cambios en la infancia. Hasta la mitad, la trama avanza en forma lineal, ágil y entretenida. Pero en la página 52 aparece una sorpresa: la autora le propone al lector tomar una decisión que puede modificar la historia.
En Lo que aprendí acerca de novias y fútbol (Norma), Ivanier aborda también los primeros amores a partir de un protagonista de 13 años que quiere jugar de titular y conquistar a la más linda de la escuela.
Los Futbolísimos. Autor: Roberto Santiago. Ilustraciones: Enrique Lorenzo. Editorial: SM. Serie protagonizada por un equipo mixto

Los Futbolísimos. Autor: Roberto Santiago. Ilustraciones: Enrique Lorenzo. Editorial: SM. Serie protagonizada por un equipo mixto
Como suele suceder en el fútbol, en el amor también hay magia. Y esa mirada se refleja en El mejor día, de María Emilia Alcoba (Del Naranjo): una historia que invita a reflexionar sobre las pequeñas cosas que pueden alegrarnos el día (y la vida).

N. B.

viernes, 16 de marzo de 2018

LOS CHICOS Y EL CONFLICTO ¿BURBUJA O AUTONOMÍA?

"Los chicos no viven en una burbuja, entonces, ¿por qué queremos protegerlos del conflicto?", se pregunta la periodista Annie Pfeifer, en una columna reciente de The New York Times al contar sobre la educación que recibió creciendo en Suiza, donde al igual que en otros lugares de Europa, el estilo de crianza es mucho más libre y está orientado a generar una verdadera autonomía en el niño. "Una de las lecciones que aprendí en la escuela fue acerca de la crueldad sin límites de los otros chicos. Y que a veces, los bullies, pueden ganar. Sin embargo, contrario a estas lecciones tempranas en política, los bienintencionados padres, maestros y niñeras les enseñan constantemente a los chicos a evitar el conflicto. Criamos a nuestros hijos en corralitos dorados resguardados de la crítica y las visiones alternativas", se lamenta Pfeiffer, relatando experiencias de su infancia cuando su familia se mudó de los Estados Unidos a Suiza. Experiencias más desreguladas y lejos de la mirada controladora de los padres a la que estamos acostumbrados, y que incluían juegos como "Alle Gegen Alle" ("Todos contra todos"), en los que era rutinariamente golpeada por compañeros con una pelota.
Más allá de que la recomendación no es dejar que los chicos se peleen o sufran abusos en manos de otros compañeros o bullies sistemáticamente, lo interesante de la reflexión de Pfeifer es hasta qué punto la crianza culpógena y sobreprotectora que ha marcado a muchos padres de la generación X puede ser contraproducente para los niños. Después de todo, ¿qué otra generación ha logrado acuñar el mote de helicopter parents (o hiperpadres)?

"Los niños, al ser muy pequeños, necesitan de los adultos para sobrevivir. Esto implica alimento, abrigo, afecto y todo lo necesario para su supervivencia. También necesitan que sus padres vayan otorgándoles todas las posibilidades para que a medida que vayan creciendo generen su propia autonomía. Una de las premisas para esto es que se les dé confianza en sus propias potencialidades, ya sea en su capacidad de caminar, de sentirse seguros, pero a la vez, son los propios padres quienes deben confiar en sus hijos. Si se confía en los hijos y no se los educa entre algodones evitando toda situación de frustración, mal podemos entender que al momento del primer conflicto no sepan cómo defenderse", explica Nora Koremblit de Vinacur, psicoanalista de APA, y especialista en niños y adolescentes.
Dos modelos distintos
En los últimos años los mensajes -muchas veces contrapuestos- respecto de cuál es la mejor crianza han llenado cientos de columnas, programas de TV y alumbrado libros ypapers al respecto. Dos grandes posturas pueden identificarse como divisoria de aguas, de un lado, el estilo más regulado y sobreprotector, firmemente afianzado en lugares con gran competencia como los Estados Unidos o Asia y con exponentes estilo las Tiger Moms (madres hipercompetitivas y exigentes que preparan a sus hijos para el éxito académico a toda costa); y del otro lado una educación más laissez faire, basada en paradigmas alternativos de educación que tanto aquí como en otros lugares del mundo ofrecen la posibilidad de que los niños aprendan de manera más independiente, con exponentes como el modelo Waldorf o Montessori, o los waldkitas o forest kindergartens en Alemania e Inglaterra.

Este modelo más relajado de intervención paternal que describe Pfeifer, y que se presenta no incidentalmente como una contracara de paradigmas autoritarios surgidos en la Europa de posguerra, también se hace eco en los enfoques de Pamela Druckerman, autora del libro Bringing Up Bébé: One American Mother Discovers the Wisdom of French Parenting, y de la autora Sara Zaske y su más reciente Achtung Baby: An American Mom on the German Art of Raising Self-Reliant Children.
Basado en su propia experiencia en este país, en donde también prevalece un enfoque orientado a dejar a los chicos que resuelvan sus problemas y medien los conflictos por sí solos, Zaske cuenta cómo en oposición a la llamada generación del 68, los padres alemanes contemporáneos les dieron gran libertad a sus hijos. Zaske aduce que esta libertad es justamente un camino para criar niños más felices, saludables y que se convertirán en adultos funcionales.
El libro, con divertidos apuntes sobre las diferencias entre los padres norteamericanos y los alemanes, resalta otros rasgos culturales como las actitudes en torno a la desnudez (muchas experiencias educativas alemanas permiten que los chicos jueguen desnudos, no hay tanto pudor con el amamantamiento en público, etc.), como respecto del cuidado ante situaciones potencialmente riesgosas (se deja a los chicos jugar solos en espacios naturales sin supervisión adulta, con fuego, con herramientas propias). "La mayor lección que aprendí aquí, es que mis hijos no son realmente míos, se pertenecen primero y principalmente a sí mismos. Y si bien yo ya sabía intelectualmente esto, cuando vi cómo los padres ponían en práctica esto, me di cuenta de cómo estaba actuando yo", relata Sazke. ¿Su mayor descubrimiento? Que hemos creado una "cultura de control" en donde hemos despojado a los niños, sobreocupados, exigidos y vigilados, la libertad para moverse, estar solos, tomar riesgos y pensar por sí mismos.
Cada vez más especialistas recomiendan dejar que los chicos aprendan a defenderse de situaciones conflictivas exponiéndose a cierta cuota de dolor o incomodidad.
Aunque resaltan que es importante identificar y monitorear el hostigamiento compulsivo que pueda escalar a situaciones más graves, la reconnotación de las frustraciones y aprender a lidiar con la diferencia es parte integral y necesaria del crecimiento.
"Si bien considero que es importante que un niño pueda enfrentar un conflicto moderado, es diferente cuando hablamos de situaciones de extrema violencia donde elbullyng puede conducir a un niño a tomar decisiones autoagresivas muy graves", advierte la médica y psicoanalista Felisa de Widder.

"Estoy en desacuerdo con el hecho de que una madre increpe a los niños agresores y más aún con desconocimiento del hijo. Considero muy importante enseñar a los niños desde pequeños a utilizar ellos mismos los argumentos para resolver un conflicto moderado. Si la familia le brinda desde la cuna los elementos para ello con el diálogo permanente y el intercambio de problemas puestos sobre la mesa, seguramente él o ella adquirirá los recursos necesarios para defenderse con autonomía, seguridad y autoestima alta. O bien podrá pedir ayuda y sostén".
E inclusive también hay que poder pensar en la ganancia de este enfoque en términos no solo emocionales o físicos, sino en lo formador que puede ser a nivel intelectual, preparándolos para las batallas que tengan que dar en este terreno cuando sean grandes.
"El señor Trump me ha convencido de exponer a mi hija a un poco de 'amor severo' para lidiar con las opiniones críticas, hacerla escuchar los puntos de vista con los cuales puede no estar de acuerdo o gustarle, y para que no pierda cuando gente como él se le plante delante", completa Pfeifer en su alegato en el diario.
"Es muy frecuente observar que los progenitores temen la mínima situación de sufrimiento traduciéndola como nociva para su crecimiento. Con frecuencia, las propias historias de los padres inciden en el modo en que pretenden que sus hijos actúen. Uno se pregunta: ¿las caídas, las pequeñas frustraciones, no ayudan a crecer también? Es importante entender que según como sean traducidas todas estas acciones van a ir generando un niño con mejor posibilidad de discernimiento y capacidad de resolver conflictos. La idea no es largarlo a situaciones atemorizantes pero tampoco es bueno evitar todas las alternativas que de a poco deberá ir sorteando a lo largo de la vida. Las frustraciones son buenas, son necesarias para la vida. Transformar al hijo en un ser débil frente a las mínimas adversidades no es aconsejable para su subsistencia", cierra Koremblit.

L. M.

jueves, 8 de marzo de 2018

HIPERCONEXIÓN...GRAVE PROBLEMA A CONSIDERAR


Internet: la exposición de datos personales y la hiperconexión, los riesgos para los chicos
Así surge de una relevamiento nacional sobre los peligros online que se les presentan a los estudiantes secundarios; buscan crear conciencia sobre la utilización segura y reflexiva de la Red
Estar conectados a Internet las 24 horas y exponer online información personal son los principales riesgos a los que están expuestos los adolescentes en el país. Les siguen el exceso de pantallas en la habitación -¡hasta cuatro!- y la creación de perfiles en las redes sociales a edades cada vez más tempranas, de acuerdo con el primer relevamiento nacional de esos hábitos de los estudiantes secundarios.
"Las tecnologías modificaron cómo aprenden, se informan y se relacionan con los demás. Internet tiene un potencial enorme, pero también puede generar situaciones de riesgo", dijo ayer Roxana Morduchowicz, coordinadora del estudio del Ente Nacional de Comunicaciones (Enacom), que cuenta con la adhesión de la Unesco.
El año pasado, durante cuatro meses, los delegados provinciales del organismo reunieron información de universidades, organismos públicos y asociaciones civiles para asignar un orden a 14 situaciones de riesgo universales.
"Relevamos problemas internacionales que las provincias ordenaron con la frecuencia con que ocurren", explicó Heber Martínez, director del Enacom. Con este primer mapa nacional de riesgos, dijo que se buscará crear conciencia digital en la población para un uso seguro y reflexivo de la Red. El próximo paso, según se anticipó ayer, será hacer una encuesta nacional en la que tendrán voz los adolescentes.
Con los datos que envió cada delegado provincial del Enacom, se diseñó un ranking local de vulnerabilidades al navegar que exponen a los más jóvenes no solo a amenazas, sino también a limitaciones en el desarrollo de diferentes capacidades.
"El riesgo aquí es qué pierde un adolescente cuando pasa por estas situaciones", precisó la coordinadora, que es especialista en cultura juvenil. También dio recomendaciones para cada una de las seis situaciones de riesgo más frecuentes:
1 Están todo el día conectados a Internet. Relevamientos locales previos indican que el 70% de los chicos pasan todo el día conectados a Internet, ya sea con la computadora o con el celular. Para Morduchowicz, el riesgo de esa unicidad es que se empobrece el aprendizaje y disminuye el capital cultural de los chicos. "Tienen que poder ir también al cine, la plaza, un museo o el teatro, leer libros. Su tiempo de ocio no puede estar limitado a la tecnología", sostuvo.

2 Suben información y fotos personales a la Web. Prácticamente se podrían reconstruir las actividades de un chico a través de sus posteos en las redes sociales. Su nombre, dónde vive, a qué escuela va o en qué horario practica un deporte o sale y con quiénes comparten información online sin resguardos. "No hay nada 100% privado en la Web. Todos, padres, docentes, pediatras, cuidadores, deberíamos decirles eso a los chicos", insistió Morduchowicz.

3 Tienen notebook, computadora, TV y celular en su habitación. Cuatro pantallas tiene en su cuarto el adolescente promedio en el país. Son verdaderos universos tecnológicos a los que, como se dijo ayer, los padres no entran. "Todos los estudios indican que con esto son mayores el uso de la Red y el tiempo que los chicos pasan en soledad", dijo la especialista. Su consejo estuvo orientado a los padres: "No hay que equipar la habitación de los chicos con tecnología" y las pantallas deben ubicarse en un lugar común de la casa.
4 Tienen menos de 12 años y cuentan con un perfil en las redes sociales. La edad legal mínima para abrir un perfil en las redes es 13 años. Sin embargo, seis de cada 10 chicos de 11 y 12 años tienen uno en la Argentina. Monitorear los contactos de los hijos en la Web fue la recomendación para los adultos.
5 Duermen con el celular encendido. Cuatro de cada 10 chicos y adolescentes afirman que nunca apagan el celular. ¿Por qué? "Por si alguien me necesita", responden en los estudios locales disponibles. "Esto es cada vez más frecuente", afirmó Morduchowicz, que aconsejó cargar los celulares de noche en un lugar común de la casa, en vez de que los chicos los tengan en el cuarto.
6 Copian y pegan lo que encuentran online para hacer las tareas escolares . Esto pone en riesgo la formación de la actitud crítica y la capacidad de reflexión de los adolescentes. "Cuando buscan información en Internet, los chicos usan el primer linkque les ofrece el buscador. No diferencian las fuentes, y la comparación de los contenidos es limitada. Cinco de cada 10 chicos no distinguen entre información y publicidad", enumeró Morduchowicz. Educarlos en la selección adecuada de los contenidos es lo más aconsejable.

A diferencia de lo pensado, las tres situaciones de riesgo menos comunes que identificaron las provincias fueron hacer compras online sin que los padres sepan, visitar sitios con contenidos discriminatorios o pornografía y acordar encuentros con desconocidos.

El bullying ocupó el 10º lugar entre los 14 riesgos propuestos. Solo en Buenos Aires surgió como un riesgo "frecuente". Lo mismo pasó con los encuentros con terceros conocidos a través de la Red.
"Lo que cubre cualquier situación de riesgo es estar al tanto de lo que hacen los chicos -insistió Morduchowicz-. Es común que los padres les pregunten cómo les fue en la escuela, pero no qué hicieron en Internet, qué les gustó o no, qué los molestó, los divirtió, los angustió o los enojó. De eso también hay que hablar con los hijos".

jueves, 9 de noviembre de 2017

LECTURA PARA GRANDES Y CHICOS


Moloch, de Aleksandr Kuprín
Una vez más al rescate de pequeñas piezas de gran valor, La Compañía publicaMoloch, novela breve de Aleksandr Kuprín (1870-1938), traducida y sustanciosamente prologada por Alejandro Ariel González. 

La publicación, señala González, viene a llenar un vacío: el que, para el común de los lectores argentinos, se produce en el conocimiento de la literatura rusa de fines del siglo XIX y comienzos del XX. El especialista pone fecha a ese hiato: desde 1880 hasta mediados de 1910. De ese período, afirma, exceptuada la obra de Chéjov y de Gorki, no es mucho lo que se ha difundido en estas tierras.
Kuprín tuvo una vida difícil y azarosa. Nació en 1870 en el pueblo de Narovchat. Su padre murió cuando el pequeño Aleksandr tenía apenas un año y, entre los seis y los diez, el niño vivió en un instituto para huérfanos porque su madre no tenía dinero para mantenerlo. Luego ingresó en la academia militar de Moscú y desarrolló una carrera en el ejército hasta que en 1894 se retiró. Mudado a Kiev, se dedicó de manera profesional a la escritura, que ya practicaba (había publicado un cuento y componía poemas que permanecían inéditos). En Ucrania se desempeñó como periodista; aunque más tarde viajaría intensamente, desempeñando los más variados oficios (cantante, actor, obrero, agricultor, pescador).
¿Qué resonancias traen al lector actual las páginas de Moloch, narración de 1896? El título refiere a la sanguinaria deidad homónima precristiana que exigía el sacrificio humano como prenda de adoración. El Moloch de Kuprín es una inmensa fábrica de laminación de metales para la industria ferroviaria, monstruosa en sus dimensiones, sus ruidos, la amenaza de sus peligros. Quienes alimentan su funcionamiento trabajan en condiciones de semiesclavitud, explotados por una casta de gerentes y directores sóolo ocupados en medrar, y un patrón -el burgués Kvashnín- que es hoy un estereotipo pero que en la narrativa de la época comenzaba a despuntar como arquetipo: desbordado por la gordura, autoritario, voraz, codicioso y carente de todo escrúpulo.
La historia se cuenta desde el punto de vista del frágil ingeniero Bobrov, que trabaja en la fábrica aunque preferiría no hacerlo, y cuya sensibilidad le permite comprender las dimensiones de la injusticia y de la hipocresía social de ese pueblo de provincias que vive del gran Moloch y le rinde pleitesía. La desesperación de Bobrov, sometido a una vida que empobrece el espíritu, lo lleva a buscar la salvación en una mujer, a creer que se ha enamorado de la voluble y coqueta Nina Zinienko, hija de uno de los jefes de la fábrica y de una mujer ambiciosa, a la caza perpetua de maridos ricos para sus cuatro hijas. La parábola del ingeniero es el derrotero de una víctima.
Los momentos más punzantes de la novela los alcanza Kuprín cuando pinta la personalidad de sus personajes. Esos retratos son siempre cuadros maestros, aun en sus trazos más leves. Como lo que de Kvashnín le dice a Bobrov un colega que lo admira: "Lo principal es que nunca conoce el asunto del que habla, pero lo toma con el mayor aplomo. Mañana lo escuchará y seguramente le parecerá que toda su vida no ha hecho más que ocuparse de altos hornos, pero, en verdad, entiende de ellos tanto como yo de sánscrito".

MOLOCH.
Aleksandr Kuprín,
 La Compañía

V. CH.


Y PARA LOS CHICOS....


¿Cuál es tu novela, serie o cuento con dinosaurios favorito?

Dinosaurios: una fascinación que sobrevive al tiempo

El mundo perdido, de Conan Doyle.Matías Loewy @MLoewy

Raptor Red y Parque Jurásico son respuestas obvias, pero de pibe La sombra del dinosaurio de De Santis me voló el bocho. Quería ser Julián. Ezequiel Vera @ezequielvera


Creo que todos, más si sale un T-Rex. Jose Luis Zarate@joseluiszarate

All my friends are dead, de Avery Monsen y Jory John DarumaEdiciones@DarumaEdiciones


Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí, de Monterroso. Tobermory @elgatotobermory

La película King Kong original y la primera de Jurassic Park. Jorge Irazusta@jorge_irazusta


Jurassic Park de Spielberg la primera de la saga. La mejor! Y Dinosaurios de Disney! Cecilia Foj @cecifoj

El dinosaurio de Monterroso! Viejo Hotel Ostende @hostende

No existe duda alguna al respecto: Viaje al centro de la tierra. Fue mi primer contacto literario con la aterradora presencia de un bicho de esos... achilipum

Hace ya 20 años veiamos con mi hijo el dibujito Un mundo de cadillacs y dinosaurios. Lo recuerdo con cariño, el pibe esta grande y me gustaria por un rato volver a su infancia y ver la tele con el en mis brazos. cborja

Los pilares de la tierra, de Ken Follett. saralen

The Flintstones. Nosce_te_ipsum

Cuando era chica, leí un libro que se llamaba Artemito y la princesa, que en realidad era un dragón, pero es el recuerdo más cercano a los dinosaurios, durante mi infancia. msegovia8

La flecha del tiempo, de Arthur Clarke. xilocaina2

miércoles, 18 de octubre de 2017

LECTURA RECOMENDADA PARA LOS CHICOS


Pablo y Franco Bernasconi: una sociedad creativa de padre e hijo
Los dos trabajaron juntos para un nuevo libro sobre trenes que acaba de publicarse; un arte que se hereda
Pablo Bernasconi y su hijo Franco, de 10 años, publicaron
 Quetren Quetren (La Brujita de Papel), su primer libro creado en conjunto. Es un álbum ilustrado con textos en rima que tiene un formato especial: se despliega como un acordeón y en cada página hay un vagón de colores que forma parte de un maravilloso tren. En el reverso aparecen los coloridos trenes que Franco viene dibujando desde que tenía 2 años.



Cuenta Bernasconi padre que Franco es tan fanático de los trenes que a los 7 se hizo hincha de Ferrocarril Oeste. "Yo tenía la idea, desde hace varios años, de generar una línea de tiempo de los cientos de dibujos que hacía Franco sobre los trenes, revisando la evolución y la búsqueda desde los ojos de niño, y contraponerlo con mi propia visión, como adulto (o casi...)", dice el autor de
Mentiras y moretones y El zoo de Joaquín, entre otros libros para chicos. En este caso, explica, "más que una imagen o concepto, lo que surgió fue un deseo, una pulsión fuerte que magnetizaba a Franco desde muy chico alrededor de los trenes, y por consiguiente a mí mismo. Cuando un género tan atractivo se pone enfrente de cada posible proyecto, lo mejor que podemos hacer es encararlo y ver qué nos devuelve. Y lo cierto es que rápidamente nos encontramos con un material lleno de posibilidades".
Juntos crearon las rimas, en un juego de asociación libre que les resultó muy divertido. "Quetren quetren/ lleva noticias/ buenas y malas/ chismosas, discretas/ cambia secretos/ por bicicletas", dice el primer verso.
¿Qué surgió primero? ¿El texto o los dibujos? Responde Pablo: "Si descontamos la tonelada de dibujos que ya teníamos guardada, primero apareció el texto y lo escribimos juntos. Es curiosa la forma que tienen los chicos de ensayar las rimas, el verso, cuando se impone cierta rigidez o estructura para conservar la métrica. Yo anteponía la idea, la raíz conceptual de lo que cada vagón podría significar, y luego ensayábamos formas y palabras con total desparpajo, de la manera más lúdica que podíamos. Franco era una ametralladora de rimas, el trabajo más grande fue decidir qué se quedaba y qué se iba".


El resultado de ese juego creativo entre padre e hijo es un relato desopilante sobre todo lo que podría cargar un tren. "Nunca planteamos la idea de que sería un trabajo, sino un juego que podía (no lo sabíamos) terminar en un libro. Ya habíamos probado algo similar en La verdadera explicación, donde mi atención se centró en investigar el mecanismo que usaba Franco para responder cualquier cosa que uno le preguntara sin titubear, y tratar de replicarlo con mi propia lógica y ante nuevas preguntas. Pero ahora ese mecanismo de origen tenía que ver con observar el mundo desde la ventana de un tren, desde la óptica ferroviaria. Franco convive con mi profesión de manera natural. El juego, los experimentos y el caos son parte de nuestra vida cotidiana. A veces me cuesta hacerle entender que éste es mi trabajo (todavía nos peleamos por los crayones). Tener un padre que pasa su tiempo dibujando, escribiendo y coleccionando chirimbolos es tan atípico como atractivo, para cualquier niño. Pero saltar dentro de este mundo y participar supone aceptar ciertas reglas, que tuvimos que pactar cuando el proyecto tomó otra seriedad."



¿Qué tienen los trenes en especial que le atraen tanto a Franco? ¿Por qué le gusta dibujarlos? "La verdad es que es todo un misterio. Cuando Franco cumplió dos años, mi hermano le regaló un tren de madera hecho por él. Y a partir de ahí su mirada no paró de relacionar todo con las vías, las estaciones, las bielas. Es notoria la persistencia que tuvo en todos estos años, en donde a pesar de contar con diversos estímulos, sigue fijando su atención en este universo. Si uno presta atención al reverso del libro, donde se multiplican los trenes que dibujó durante su vida, se puede notar no sólo la evolución de su dibujo, cada vez más detallado y realista, sino la incorporación de la perspectiva, como una forma de apreciar el tren en profundidad, como si se tratara de un organismo vivo. Creo que su pasión viene de mucho antes, de algún abuelo, o bisabuelo, de alguna herencia familiar que selló su alma con vapor caliente".
Padre e hijo están felices con el trabajo compartido y, también, con el libro terminado. Cuenta Franco: "¡Me gusta! Lo llevé a la escuela y les conté a mis amigos, y me encanta que sea un libro estirado, igual que un tren. Me gusta dibujar con papá, aunque él no me enseñó... aprendí mirando... Y las rimas fueron bastante fáciles, ¡nos salían muy rápido!"
El formato desplegable, que tanto atrae a los chicos, estuvo definido desde el inicio del proyecto. "Cuando propuse a la editorial hacer un libro de trenes con Franco, a todos nos pareció que era una buena oportunidad para desplegarlo en un acordeón, formato perfecto por lo horizontal. El problema es ahora que salió el libro, mi otra hija, Nina, quiere que haga uno igual con ella... ¡de princesas!"
Más allá de las disputas por los crayones, padre e hijo disfrutaron del proceso: "Nos llevamos muy bien y fue un ejercicio dinámico y muy nutritivo. Aprendimos a tolerar los tiempos del otro, que son diferentes. Sincronizar la atención y concentración de un adulto con respecto a la de un niño es un ejercicio que sólo pudo equilibrarse desde el juego. Nuestro mayor desafío tuvo que ver con disolver la ansiedad y potenciar su energía, atravesar un proyecto de libro supone una mirada con tanta perspectiva como paciencia. Ni Franco ni yo somos perfeccionistas, nos gusta avanzar y después corregir si hace falta. Esa impronta puede ser arrolladora desde lo creativo, pero requiere una autocrítica inmediata que muchas veces puede erosionar la pulsión, la iniciativa. Yo estoy acostumbrado a eso, pero Franco no tanto. De igual manera, esa misma observación minuciosa necesita de un motor que se desentienda de los detalles, que pueda ponerse en marcha en cada momento que se le exija. El juego hace eso".
N. B.

sábado, 30 de septiembre de 2017

MINITURISMO FAMILIAR...LOS CHICOS CHOCHOS



Tres escapadas para disfrutar al aire libre y en familia
Granja Loma Verde
En Brandsen, la granja Loma Verde, volvió a recibir visitantes después de estar cerrada un tiempo. Como siempre, ofrece disfrutar un día de campo con juegos tradicionales, como tirolesa, carrera de embolsados y juego de la taba. También visitar los corrales y alimentar de animales de granja (gallinas, gansos, patos, ovejas, conejos y caballos). Elaborar pan casero, hilar lana y pasear en tractor.
Además, incluye almuerzo con empanada, parrillada completa y postre.
Los día de campo los realizan sábados domingos y feriados. Tarifa: $590 mayores y $350 niños (2 a 11 años inclusive). Ruta 215 km 44,5, Brandsen. Reservas: 02223-15505173. www.granjalomaverde.com.ar

Llegaron los dinosaurios a Temaikén
La novedad de este invierno en Temaikèn es la llegada de los dinosaurios. El bioparque de Escobar ofrece juegos y actividades para descubrir la biodiversidad de ayer y de hoy, y tomar conciencia sobre la importancia de proteger la naturaleza. La muestra Temaikènsaurio cuenta con 33 dinosaurios dispuestos en todo el bioparque, y tres nuevos espacios: la zona de descubrimiento, donde se realizan actividades sobre las especies extintas y actuales y talleres sobre cómo proteger la biodiversidad, el bosquesaurio, donde se conocen historias de estas especies a través de una proyección de constelaciones, y en el sector Patagonia se desarrolla Habitantes de mi Tierra, con juegos y actividades sobre paleontología, información sobre los dinosaurios de la muestra y sobre descubrimientos paleontológicos en la Patagonia argentina.
La experiencia de dinosaurios se incorpora a la grilla de actividades estables del bioparque, como las historias de recuperación de animales rescatados. Entrada adultos, $ 388; menores, $ 332, menores. Descuentos por compra online. www.temaiken.org.ar/

Euca Tigre. la aventura de volar

Tirolesas, puentes colgantes, caídas libres. Euca Tigre tiene más de 105 juegos en altura al aire libre para que disfrute toda la familia.
Los juegos van incrementando la dificultad y altura y los chicos van pasan de niveles. Hay palestra para escalar y hacer rapel y la gran torre Verti-GO!, para una caída libre desde 13 metros de altura, súper tirolesa y doble palestra auto asegurada.
Los más chiquitos tienen juegos en miniatura puentes colgantes de cuerdas y de lianas, red tipo tela de araña y redes en V.
Se renovó el sector gastronómico, más cerca del espacio de juegos.
Horarios: de miércoles a viernes de 14 a 20 . Sábado, domingo y feriados de 10 a 20. Parque Euca (todos los niveles), mayores de 1,6 m $ 500; menores de 1,6 m $ 450. Combo Parque + VertiGO! (solo mayores de 8 años) $ 600. Euca Mini (a partir de 1 m a 1,25 m) $200. Italia 4950, Benavidez. www.parqueseuca.com

viernes, 14 de julio de 2017

PALAIS DE GLACE PARA TUS CHICOS


También en Palais de Glace
MAÑANA
El taller de fanzines propone armar, a la manera surrealista del "cadáver exquisito", una historia continuada. La actividad se repite el domingo y el jueves 20 y el viernes 21, a las 14
Martes 25 de julio
Una propuesta para componer letras de canciones con juegos de escritura creativa. Edad sugerida: 8 a 12 años (acompañados por un adulto). Los cupos son limitados y se asignan por orden de llegada
Jueves 27 y sábado 28
¿Qué son las sombras luminosas? Esta actividad propone averiguarlo con la fabricación de un pequeño teatro de sombras
Sábado 29 de julio
Recicladores tiene una propuesta muy particular: su espectáculo con instrumentos convencionales y otros construidos con material reutilizado habla sobre el cuidado del medio ambiente

lunes, 6 de marzo de 2017

LOS CHICOS OLVIDADOS


La avenida 9 de Julio es uno de los íconos de la ciudad y motivo de orgullo para los porteños, que no dejan pasar la oportunidad de mencionar que es "la más ancha del mundo". De día, entre los canteros arbolados corre sin cesar el tránsito de la gran urbe. 

Pero pasadas las nueve de la noche, cuando el movimiento se aquieta, en cada semáforo que detiene el tránsito se asiste a una rocambolesca obra teatral que se consuma en tres minutos. El joven atlético que lanza pelotitas al aire con nariz de payaso y agradece las monedas con una sonrisa: "¡Gracias por apoyar el arte!". La pareja vestida de circo que camina sobre zancos de madera.
 El vendedor de pañuelitos de papel o barriletes... También hay personajes lacerantes que nos enfrentan con la condición humana. El adolescente desnutrido que vaga entre los autos con la mirada perdida. O el epítome de la pobreza: la mujer que pide limosna con su bebe de pocos meses a cuestas. Dicen que los chicos están primero, pero estos que debutan en el lado oscuro de la vida más bien quedan últimos. 
Esta noche esa beba volverá a estar ahí cuando debería estar en su cuna. Sí, ya sé, lo mismo sucede de Ushuaia a La Quiaca. Pero hay que hacer algo. Aunque se haya fracasado mil veces, tenemos que hacer algo.
N. B. 

lunes, 23 de enero de 2017

PALAIS DE GLACE PÀRA LOS CHICOS....MAÑANA


Actividades para chicos y familias :: 24, 26 y 31 de enero a las 16 hs


El Palais de los chicos presenta
Verano en el Palais - Temporada 2017
Entrada libre y gratuita
VIAJES CON PAISAJES
Visita + Taller
Un recorrido a través de obras de artistas internacionales que nos invitan a viajar por mareas de colores, una cueva en el medio del mar o un bosque de tótems realizados con desechos. Después del paseo, nos instalamos en el taller para fabricar paisajes de plastilina.
Martes 24 y 31 de enero a las 16 hs
Edad sugerida: 4 a 12 años (acompañados por un adulto)
Capacidad: 30 chicos
Duración: 90 minutos
Los cupos son limitados y se asignan por orden de llegada (sin inscripción previa)
Entradas disponibles a partir de las 15.30 hs del mismo día de la actividad
IMAGINACIÓN ACCIÓN
Juego libre con materiales
Pinturas, esculturas y dibujos de artistas argentinos nos dan pistas para jugar y crear. Pelotitas, mapas, clips, todo puede ser material para dar vía libre a la imaginación y experimentación.
Jueves 26 de enero a las 16 hs
Edad sugerida: 4 a 12 años (acompañados por un adulto)
Capacidad: 30 chicos
Duración: 60 minutos
Los cupos son limitados y se asignan por orden de llegada (sin inscripción previa)
Entradas disponibles a partir de las 15:30 hs del mismo día de la actividad.
Informes: 4804-4324/1163 interno 26 (de lunes a viernes de 11 a 16 hs) o educacion@palaisdeglace.gob.ar
























miércoles, 4 de enero de 2017

ACTIVIDADES PARA LOS CHICOS


Actividades para el verano porteño




Comienza el año, comienza la temporada teatral de verano. Una vez más, las primeras escenas se viven en los frondosos jardines del Museo Larreta (Vuelta de Obligado 2115, miércoles a domingos, a las 18, $ 160, menores de 2 años $ 80, Club la nacion 2x1). Malas palabras, de Perla Szuchmacher (miércoles), una historia sobre la adopción, en la que las peores palabras resultan ser las no dichas, y María Elena (sábados), sobre los caminos de la creatividad, son dos de las obras más destacadas del ciclo. En las playas se inicia la temporada con el Festival de Necochea ( jueves 5 a domingo 8) con la presentación del recital de música con objetos del grupo Urraka en la apertura.

En Vicente López comienza la semana próxima un ciclo de cine (C.C. Munro, Vélez Sarsfield 4650, jueves a sábados a las 18, entrada libre) en el que se proyectarán La sirenita, El libro de la selva, Crónicas de Narnia, Aviones y Up, entre otros films. En la Quinta Trabucco del mismo municipio (Melo 3050, entrada libre) habrá talleres de música y circo (sábados a las 18), seguidos por recitales y obras de teatro (a las 19): La Perinola (7/1), Las hermanas Misterio (14/1) y Koufequin (28/7).



Los museos, con sus espacios amplios, se prestan a visitas veraniegas. Muchos de ellos han incorporado a su agenda actividades con chicos, entre visitas guiadas con la mirada puesta desde la infancia y talleres de producción artística vinculados a la muestra del momento. Así en el Museo de Arte Tigre (MAT, Av. Victorica 972, sábados a las 17, para chicos de 5 a 12 años, entrada libre) y en el Palais de Glace (Posadas 1725) con la combinación de visita y taller llamada Viajes con paisajes (martes, a las 16), en torno a la muestra internacional Viajes evolutivos, y el juego experimental con materiales de todo tipo del taller Imaginación Acción (jueves, a las 16), con acceso libre y para chicos de 4 a 12 años acompañados por un adulto.



El Centro Cultural de la Ciencia (Godoy Cruz 2270) ofrece por su parte un amplio programa de talleres, en el que se descacan dos que requieren inscripción previa: Arte al agua, de creación de instalaciones acuáticas bajo la inspiración de la obra de Gyula Kosice (jueves, a las 18, de 5 a 12 años, inscripción gratuita, hasta el 11/1, a contacto@ccciencia.gob.ar) y Verano de inventores, de programación y robótica, con impresiones en 3D (miércoles y viernes de 15 a 17, de 8 a 12 años, a partir del 18/1, inscripción gratuita a lugardeinventos@chicos.net). Para iniciar un año creativo.

J. G. 

martes, 5 de julio de 2016

SALTIMBANQUIS; ENORME JUEGO PARA CHICOS Y.....GRANDES


 

SALTIMBANQUIS / Libro: Sergio Bardotti / Música: Luis Bacalov / Adaptación original: Roberto Palandri / Versión y dirección: Pablo Gorlero / Intérpretes: Mariano Mazzei, Julián Rubino, Magalí Sánchez Alleno, Laura Silva, Agustín Maccagno, Mariel Rueda, Sheila Saslavsky, Francisco Tortorelli, Nicolás Cúcaro y elenco / Dir. musical: Martín Bianchedi / Escenografía: Marcelo Valiente / Iluminación: Ricardo Sica / Vestuario: Gustavo Calandra y Claudio Hock / Coreografía: Verónica Pecollo / Dir. asistente: Gonzalo Castagnino / Coach niños: Maite Giribaldi. Teatro: Regio, Córdoba 6056 / Funciones: sábados y domingos, a las 15 / Duración: 75 minutos.

Un burro, un perro, una gata y una gallina. No hace falta mucho más para contar una buena historia, esta buena historia. Basada en el cuento Los músicos de Bremen de los hermanos Grimm, Saltimbanquis vuelve a escena de la mano del director Pablo Gorlero, quien quiso rescatar el mensaje de amor a la libertad que tiene la obra. Pero no se trata de una libertad egoísta, sino colectiva, de grupo, de amigos; de esos que se juntan para hacerse fuertes, para protegerse y para divertirse a lo loco. Por ahí -más o menos- va este precioso Saltimbanquis que estalla cada fin de semana en el Regio. Y lo de estalla es casi literal, ya que con el invalorable apoyo que un energético ensamble de chicos, la obra levanta en color, acción y emotividad. Hay actores adultos también, que son los que de hecho llevan el mayor peso narrativo de la historia: están lo que interpretan a Burro, Perro, Gata y Gallina y los que se ponen en la piel de sus antipáticos dueños, los verdaderos causantes de todo este embrollo. Es que con sus maltratos prácticamente expulsan a sus bichos de las casas. Uno pega, otro humilla, otra ordena y la última, simplemente, olvida. Un desastre de dueños que representan todo lo malo que hay por ahí, dando vueltas y que acecha. Sin un futuro alentador, estos cuatro hermosos animales huyen buscando algo mejor y lo encuentran al encontrarse. Juntos se las ingenian para sobrevivir cantando y contando el uno con el otro.
Saltimbanquis tuvo su pasado de gloria con esos seguidores (que ya crecieron) que ahora traen a hijos y sobrinos a vivir este presente arrollador, con canciones contagiosas -de esas que los chicos piden a la salida-, adaptadas con un cariño notable por Martín Bianchedi. Y ahí está el fuerte de esta comedia musical para chicos, precisamente en una música que le va dando cuerpo a las historias. Durante más de una hora, el ritmo no decae sino que tracciona hacia adelante, hacia la próxima escena.
Lo del cariño en cada detalle es un punto en común en todos los aspectos del trabajo, ya dijimos lo de la música, pero también está en la escenografía, en la coreografía, en el vestuario, en la iluminación y en la dirección de actores (grandes y chicos). Todos se cohesionan en una puesta absolutamente lúdica, donde cada parte se completa con la de al lado, como si fuese un rompecabezas enorme.
Los cuatro protagonistas (Mariano Mazzei, el Burro; Julián Rubino, el Perro; Magalí Sánchez Alleno, la Gata, y Laura Silva, la Gallina) están ajustadísimos en sus roles, pero es difícil no destacar el trabajo de Mazzei, que brilla con su Burro; sólo le basta un gesto para meterse a la platea en el bolsillo, y más aún cuando canta o baila. Con Laura Silva y su Gallina pasa algo más o menos parecido.
Saltimbanquis es un gran juego al que todos están invitados, grandes y chicos. Aunque son estos últimos los que mejor lo entienden, los que no tienen dudas de por dónde viene la cosa; sólo hace falta que los grandes se relajen un poco y se dejen contagiar para que disfruten como si midieran poco más de un metro, otra vez.