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jueves, 19 de octubre de 2017

DEL INSÓLITO E INTELIGENTÍSIMO DR. MARTÍN HADIS



"LA TUMBA DE BORGES TAMBIÉN ES LITERATURA"
Testimonio exclusivo de Martín Hadis
"La lápida de Borges me dio mucha curiosidad desde que la vi por primera vez, allá por 1996, creo, cuando empezaron a publicarse las primeras fotos en los diarios de la Argentina. Lo primero que pensé es que era un gran enigma. No estaba claro qué significaban los textos ni los diseños tallados en la piedra. Yo ni siquiera sabía cómo había llegado ahí. Entonces me puse a investigar. Primero tuve que entender en qué idiomas estaban escritos los textos, para así poder traducirlos. Cosa nada fácil, ya que estaban en inglés antiguo y en escandinavo antiguo. Y luego fue necesaria una segunda etapa de interpretación, la más importante, que consistió en relacionar todos esos elementos con la vida, los antepasados y la historia personal de Borges y –sobre todo- con el uso que él hacía de esos elementos en sus obras. Porque la lápida de Borges es un objeto literario, y por ende, para decirlo con sus palabras “un eje de innumerables relaciones”.



Martín Hadis, Buenos Aires, agosto de 2017.

Hadis es escritor, investigador y profesor universitario, es el autor del libro "Siete Guerreros Nortumbrios" sobre los misterios de la tumba de Borges.

#BorgesInmortal


Dice Emiliano Toledo Tous


La traduccion es "y que no tengan miedo" es la arenga de un general a sus soldados que van a luchar contra unos vikingos que acaso no podran vencer -como se puede ver en la lapida los guerreros ya con sus espadas rotas y partidas al medio no pueden hacer mucho daño- Morir en un combate a espada y acometiendo es una forma valiente y liberadora de morir, van hacia una muerte segura y si no hay esperanza tampoco hay temor, es la muerte y quieren tenerla toda!

martes, 10 de enero de 2017

DEL INSÓLITO E INTELIGENTÍSIMO DR. MARTÍN HADIS


El Motor Analitico
Una impresora que no necesita toner ni tinta
Investigadores de la universidad de Delft, en Holanda, anunciaron la creación de una impresora que no usa toner ni tinta, ni necesita ningún papel especial. En su lugar usa láser infrarrojo por pulsos, que quema el papel con precisión. Por ahora, afirman ,se trata de un prototipo. Pero dentro de un par de años estará lista para su uso comercial. ¿Se imaginan no tener que pensar nunca más en cambiar el toner ni los cartuchos de tinta?


miércoles, 31 de agosto de 2016

DEL INSÓLITO E INTELIGENTÍSIMO DR. MARTÍN HADIS


XIII Feria de universidades extranjeras
Si sos alumno secundario o estudiante universitario
y tenés aspiraciones académicas e interés en tener una experiencia de vida en el exterior ¡no te pierdas este evento!

Información sobre carreras, becas y estudios
de grado y posgrado
en universidades de todo el mundo.
Cuándo: Sábado 3 de septiembre de 2016 de 10 a 14 horas
Dónde: en el Centro Naval, esquina calle Florida y Avda. Córdoba
Ciudad Autónoma de Buenos Aires

Hoy las universidades más prestigiosas del planeta buscan alumnos de excelencia como vos por todo el mundo. Apoyan especialmente a aquellos que han sobresalido, provenientes de escuelas públicas o de familias sin los recursos necesarios para solventar una educación de altísimo nivel.
Los miembros de ALFA somos prueba viviente de que alumnos argentinos pueden y deben estudiar en el exterior para luego volver a la patria con ideas y ojos renovados a crear grandeza. Queremos que te unas a este movimiento y te ayudaremos a lograr tus sueños. Tenés que tomar el primer paso y venir a vernos a la XII Feria de Universidades extranjeras, donde representantes y ex alumnos de prestigiosas universidades del extranjero estarán presentes para hablar con vos, informarte y compartir sus experiencias.



Universidades confirmadas a la fecha:
European School of Management and Technology Alemania
Harvard University EEUU
INSEAD Francia
London School of Economics Inglaterra
Massachusetts Institute of Technology (MIT) EEUU
New York University EEUU
Parsons School of Design EEUU
Saint Peter´s University EEUU
Universität Freiburg Alemania
University of California UCLA. EEUU
University of Michigan EEUU
Yale University EEUU
Duke University EEUU
Bocconi SDA Italia
Tulane University EEUU
Universidad CARLOS III . Madrid. España
Australia-CW International. Australia
Princeton University EEUU
Johns Hopkins University. EEUU.
Fordham University EEUU
Thunderbird School of Global Management EEUU
New Mexico State University- EEUU
IE Business School.
United World Colleges (Colegios Universitarios en 16 paises) Educational Consultants- MRB- Argentina
HEC- Paris- Francia
Dr. Aldo Spicacci - Presidente ALFA
Ing. Domingo Giorsetti - Vicepresidente 1ro de ALFA
Para más datos: ANUNCIO DE ALFA

lunes, 1 de agosto de 2016

DIÁLOGO DE GENIOS; DIEGO GOLOMBEK Y MARTÍN HADIS

PARA LEER CON CALMA O.... DEJALO PARA DESPUÉS
Ciencia en ficción vs ciencia ficción
Martes de Eterna Cadencia
Diego Golombek y Martín Hadis compartieron una charla abierta en la que hablaron de la retroalimentación que se da entre ciencia y literatura. 


El encuentro estaba previsto para que abordaran la ciencia ficción, pero rápidamente nos dimos cuenta que saltaban el cerco. Unas semanas atrás, Diego Golombek y Martín Hadis, en un encuentro muy animado, mantuvieron una charla abierta en la que hablaron de la retroalimentación que se da entre ciencia y literatura. Casi sin esfuerzo dejaron algunas definiciones bastante interesantes, entre otras cosas distinguieron ciencia ficción de ciencia en ficción, criticaron el discurso escolarizado que elimina la belleza de la explicación científica y señalaron los dogmas que subyacen en ambos terrenos que se jactan de estar alejados del principio de autoridad que impone la religión.

Estos son algunos pasajes de la charla:

Diego Golombek: La ciencia y la religión definitivamente no se tocan y cuando se tocan es para mal. En todo caso puede haber una ciencia de la religión muy fructífera, pero los intentos de juntar ciencia y religión son absolutamente vanos e inútiles. No así ciencia y literatura: la suposición de que ciencia y literatura van por carriles separados responde a una idea muy fundada en la que la ciencia expone y explica cosas y como resultado eso les quita su belleza intrínseca, cosa que los literatos -o los artistas- le agregan. Yo estoy absolutamente en contra de esa visión, creo que, justamente, explicar y entender cosas las vuelve más bellas.
En el último disco de Fito Páez -que de paso no está muy bueno-una canción dice "parecés una flaca de Exactas explicando lo que no hay que explicar". Es exactamente lo que se suele pensar de la ciencia. Si explicás algo le quitás poesía, le quitás belleza. Yo creo que sucede lo contrario, lo que pasa es que estamos acostumbrados a una ciencia escolar que sí le quita belleza al mundo. Pero hay otra ciencia que le agrega y que al explica algo lo ilumina al igual que cuando leés un cuento, una poesía, una ficción. Se juntan mucho más de lo que podríamos pensar, más allá de las juntadas de facto cuando un escritor le brinda credibilidad a su trama porque se asesoró científicamente. Me fascina esa literatura: localmente Guillermo Martínez; Ian McEwan, David Logde. La maravilla de leer a esos tipos es que les creés inmediatamente porque hay un trasfondo, además de estar muy bien construido, están muy bien asesorado y muy bien construido científicamente.

Creo que las analogías son bastantes diferentes. Ciencia y religión no se tocan y no se deben tocar. En todo caso que se autotoquen y se autosatisfagan respectivamente, pero ciencia y literatura se tocan y se deberían tocar un poco más.

Martín Hadis: Me quedé pensando en esto de la belleza, la religión, la literatura. Estoy de acuerdo con Diego en que al explorar más y al descubrir más sobre cómo funcionan las cosas y cómo funciona el Universo, en realidad se descubre más elegancia. Es cierto que la ciencia escolarizada es muy aburrida, a mí siempre me fascinó la ciencia, pero en el colegio me aburría ¡muchísimo! Me aburría por el profesor, no por la disciplina.

Pero creo que entre ciencia y religión hay un punto de contacto. Entiendo por qué Diego dice que no deberían tocarse porque son sistemas de pensamiento totalmente distintos. La ciencia busca avanzar cuestionándose continuamente mientras que los sistemas religiosos en general tratan de evitar el cuestionamiento porque si no, en muchos casos, se desbaratarían. Pero hay un punto de contacto que tiene que con una sensación de maravilla que me hace acordar a lo que sentía cuando veía Cosmos de Carl Sagan.

DG: Pero si lo remitís a la religión, lo remitís a un sistema muy concreto de dogmas, milagros y verdades reveladas.

MH: Pero yo me refiero a la sensación de maravilla.

DG: La sensación de maravilla e iluminación no sólo se comparte con la religión sino con cualquier fenómeno cultural que te brinde esa sensación: ver una obra artística, un fenómeno social, estar con tus hijos... Lo comparte con cualquier sensación de descubrimiento. La gran diferencia es que la religión se basa en lo que la ciencia del siglo XVIII viene a romper, que es el principio de autoridad. Para la religión las cosas son así porque las dice el Papa, para el laburo las cosas son así porque las dice tu jefe, para la familia son así porque te las dice tu esposo [Risas]: para la ciencia son así porque alguien las demuestra. Esa es una revolución enorme que se opone tanto a la religión que por eso a la ciencia le costó tanto despegar, estuvo apagada durante toda la Edad Media y recién cuando aparecieron algunos huecos apareció una ciencia que llegaba con tanto empuje que no se pudo detener.

Estoy de acuerdo con la sensación de descubrimiento de iluminación, que, de hecho, es una sensación que explica la ciencia. En lugar de hablar de ciencia o religión o ciencia vs religión, hablemos de ciencia de la religión: qué le pasa a un cerebro religioso. Es una ciencia relativamente reciente, la llaman la neuroteología. Cuando una persona está rezando o tiene una iluminación o siente a un ser superior se prende ciertos cachos de cerebro. No sólo eso: podemos agarrar a cualquier descreído, estimularle esos cachos de cerebro y se vuelve religioso por ese rato. Eso me parece maravilloso, no entiendo cómo la Iglesia todavía no se percató de esta técnica para captar adeptos. [Risas]

[Intervención del público] Es una sensación de epifanía.

DG: La sensación de epifanía es una sensación de epilepsia. Los grandes visionarios, Juana de Arco, eran epilépticos. Cuando leés lo que les pasaba ves claramente que eran epilépticos. No sólo epilépticos: epilépticos temporales izquierdos. Eso no quita que hayan sido personajes impresionantes, pero de nuevo: ¿qué pasa si explicás científicamente una epifanía? ¿Le quitás valor? No, claro que no.
MH: Lo interesante de la literatura y en particular de la ciencia ficción es que se puede tomar ciertas licencias y asumir que cuestiones que no están resueltas efectivamente lo están y a partir de eso empezar a hacer hipótesis. Es como saltearse varios pasos. Eso es un experimento mental fascinante pensar cómo va a ser la tecnología de acá a tres siglos. Obviamente no podemos saberlo y la calidad de una predicción se deteriora cuanto más adelante nos lleva, así que funciona como ejercicio mental, pero creo que por eso es interesante. También es interesante pensar que muchas de las ideas que aparecen como fantasía terminan volviéndose realidad por una razón o por otra.

DG: Uno está acostumbrado a pensar a los científicos como muy cuadrados -hay algo de eso-, muy nerds, muy enfocados en un tema y que tienen un lenguaje unívoco ergo difícil, pero la ciencia también tiene su retórica y ese es otro camino de ida y vuelta. Un científico tiene que convencer, no puede escribir cualquier cosa y pensar que todos van a decirle que sí, van a poner dinero a su disposición para realizar experimentos. El paper es un género literario: el paper es nuestra carta de presentación. Nos juzgan por lo que publicamos en revistas internacionales o en libros. Eso también es literatura. La ciencia tiene una faceta de retórica, de persuasión. En ese sentido los científicos más leídos o más literatos tienen cierta ventaja.

Por otro lado, en literatura la vertiente que me interesa es la que señaló Carl Jderassi. Jderassi es el inventor de la píldora anticonceptiva, un austríaco que vive en Estados Unidos que se llenó de guita con la píldora y se dedicó a ser mecenas de arte y a escribir. El habla de un género llamado "ciencia en ficción" a diferencia de la "ciencia ficción", que es una literatura de anticipación. La ciencia en ficción básicamente significa utilizar la ciencia dentro de la trama. El ha escrito una serie de novelas, ha escrito teatro. Y cuando leés eso y está bien hecho, lo leés con la misma pasión que cuando leés cualquier otra obra literaria. Hay algo que te atrapa. Hay muchos ejemplos de esto. Por ejemplo: Houellebecq. Era bioquímico o biotecnólogo antes de dedicarse a escribir y sus novelas se basan en eso, en la esencia de lo humano visto por un científico. Jorge Volpi, un mexicano que me encanta, tiene una novela sobre física, se llama En busca de Klingsor, que editó Seix Barral. Es la historia de cómo los nazis buscaron la bomba atómica. Y vos lo leés y más allá de que te interese la ciencia, lo leés con la pasión que el tipo destina por el objeto de lo que está hablando. Habla de lo profundamente humano en la competencia entre voluntades en una historia de guerra y pasiones. La ciencia tiene mucho que decir de eso. Eso me interesa aún más que la ciencia ficción, la literatura de anticipación. Ese momento de encuentro entre ciencia y literatura es raro, pero que cuando se da, como lector me fascina.

MH: Lo que más me interesa en la literatura de anticipación es ver qué le pasa a la humanidad cuando se enfrenta a ciertos cambios bruscos. Me gusta leer sobre tecnologías disruptivas, esas tecnologías que cambian todas las reglas del juego. Hay muchos escritores que, más que interesarse por el cómo se puede implementar una tecnología, echan a rodar ideas sobre cómo puede llegar a ser el mundo del futuro partiendo de ideas que son muy alocadas, pero que te obligan a pensar. ¿Qué pasa si funciona la fusión nuclear y la energía se vuelve gratuita para todo el mundo? Esto cambia absolutamente todo.

Lo que aporta la ciencia es la posibilidad de ver la trayectoria de la humanidad como una serie de cambios disruptivos. Cómo le explicaríamos las cosas que hacemos en el día a día a gente que vivió hace diez mil años. Es lo mismo que me pregunto cuando juego con la posibilidad de que existan otras civilizaciones en otras estrellas: cuáles serán sus problemas.

DG: Hay cánones en ciencias también. Hay modas; si te apartás de las modas lo pagás. Si mandás un paper a una revista top de algo que va en contra del -no lo querría llamar dogma pero eso- el dogma, no te lo publican. Tenés que hacer chiquicientos millones de experimentos para mostrar que puede haber algo de cierto en lo que estás diciendo porque no estás cumpliendo con la forma de lectura del momento. Eso lo vivimos todo el tiempo: no sólo que lo vivimos sino que nos censuramos por eso. Cuando hacés un experimento que estás repitiendo de algo ya conocido y te da distinto no te gusta nada. Te decís "pará no me lo va a creer nadie".

MH: Me hacés acordar de una frase de Sagan que decía que las afirmaciones extraordinarias requieren evidencias extraordinarias.

DG: Sin duda. Y también requieren muchísima grandeza para aceptarlas. Quien evalúa eso tiene que tener la grandeza de ponerse por arriba y ver que puede ser posible. A cualquiera de nosotros le llega un paper que va contra el dogma y... Dogma en el sentido de paradigma de Kuhn, si bien se supone que el dogma no existe en ciencia, utilizamos la analogía permanentemente. La biología molecular tiene el llamado dogma central que es un gen, una proteína. Ya no se usa porque se vio que no alcanza para describirlo, pero durante décadas se lo llamó dogma central de la biología. Hace un rato yo dije que la ciencia no responde al principio de autoridad: hay contradicciones.

MH: Tal vez es un parámetro de inercia. En la religión el parámetro es absoluto, en la ciencia tiene un valor inferior. Si lo llevamos a la ciencia ficción, últimamente esto parece haberse perdido. Pero yo creo que el arte tiene que ver con romper los dogmas. En todas las disciplinas, no sólo la literatura. Al mismo tiempo, creo que una de las formas de lograr la elegancia es saber variar aunque manteniendo cierta estructura. Mantenerse en una estructura sin salirse de ciertas reglas pero allí adentro conseguir jugar: es en ese juego donde entra la verdadera creatividad. Si uno puede hacer cualquier cosa no es divertido. Hay experimentos literarios que se toman cualquier licencia, eso no me atrapa para nada. Aunque es completamente subjetivo, creo que la gracia está en innovar con ciertos parámetros.

DG: Estoy de acuerdo aunque me parece que es difícil en ciencia ficción porque estamos limitados para imaginar otras realidades. Yo no soy un gran lector de ciencia ficción, es algo que leo poco, pero la gran mayoría de las otras realidades son tan parecidas a la nuestra que en el fondo son analogías. Todos los extraterrestres -o el 90%- son antropomorfos de simetría bilateral: dos patas, dos ojos, si tienen antenas tienen dos. Nos cuesta mucho romper con nuestra historia natural e imaginar mundos distintos. Las veces que aparecen uno se queda impresionado. Y a veces aparecen en el lugar menos pensado: Michael Crichton, que también era médico investigador de Harvard, tiene una novela en donde hay una invasión extraterrestre que son bacterias. Eso es mucho más verosímil y más aterrorizador a que vengan marcianitos verdes con dos ojos. Seguramente muchas veces llegaron bacterias si uno asume que hay bacterias en el universo.

Cuesta mucho salir de la vida tal cual la conocemos. Los grandísimos escritores de ciencia ficción lo han logrado. Y otros, dentro del esquema antropomorfo, han logrado innovar. Bradbury es absolutamente antropomorfo. En las crónicas marcianas no se podría dividir gente vs. extraterrestres, pero sin embargo logra escindir la realidad que tenemos y ponerte en otro lado. Eso es lo que deslumbra. Que el tipo pueda ponerte ahí.

MH: Arthur Clarke tiene un libro que se llama Cita con Rama y es genial porque rompe el paradigma de contacto con una civilización extraterrestre. Llega un asteroide al sistema solar que luego resulta ser artificial, logran abordarlo y hacen toman contacto con algo, pero no se entiende si lo que hay ahí son seres biológicos o robots o algo que esté en el medio. Finalmente se van sin entender realmente qué pasó. No sucede nada de lo que se esperaría. ¡Además tienen simetría triple! Finalmente no se sabe si hubo contacto o no.

Otra rotura de paradigma que me gustó mucho fue con una película -que no tuvo demasiado éxito aquí- que se llama District 9, donde los extraterrestres son una especie de exiliados pobres, terminan aislados en un gueto de Sudáfrica, comen comida para gatos. Siguen siendo antropomorfos pero me gustan esas vueltas.

Seguramente, si alguna vez sucede dentro de muchos siglos, cuando hagamos contacto con una civilización extraterrestre, no se va a parecer en nada a lo que nos imaginemos.

DG: ¡Ni siquiera vamos a saber si están vivos! Hay una disciplina relativamente reciente que es la exobiología. Justamente se trata de imaginar cómo sería la vida extraterrestre. Eso conlleva una definición de vida y no tenemos una buena definición de vida. No sabemos qué es la vida en términos que podamos poner en ecuaciones o en reacciones químicas. Algo tan básico como la pregunta "qué es la vida" no tiene respuesta: tiene múltiples respuestas, lo que es lo mismo que decir que no tiene ninguna. El trabajo de los exobiólogos es doble: por un lado imaginar cómo podrían vivir los seres humanos fuera de la Tierra y la biosfera -ese, me parece, es trivial-; y por otro lado, te encontrás con algo: ¿está vivo o no? Esa pregunta es absolutamente de ciencia ficción. Muchas veces se resuelve fácil porque lo vivo es lo que nosotros reconocemos como vivo (dos patas, dos brazos, lo que fuera); pero hay veces que no. Los exobiológos tienen que ocuparse cuando no es tan obvio como que se te acerque un coso que te diga "llevame a tu líder". [Risas]

Es fascinante imaginarte qué es la vida fuera de lo que vos conocés como vida. Es dificilísimo, es escindirte de tu propio sistema de realidades e imaginarte otro. Ahí la literatura es fundamental: sin literatura no se puede definir.

DG: La clonación es un concepto que los científicos no hemos sabido comunicar. Cuando salió el proyecto Genoma Humano y se dijo que conocíamos todos los genes, los científicos, la prensa, los escritores lo tomamos como "ahora nos conocemos", ahora sabemos de qué estamos hechos. Sabemos más -qué duda cabe-, pero no es todo lo que sabemos. Por ejemplo, somos 98,5% chimpancés porque nuestro genoma es un 98,5% igual a los chimpancés, pero en todo caso, eso no nos define. Somos 50% bananas, porque el 50% de nuestros genes es igual al de las bananas. Es erróneo el concepto de "somos nuestros genes", es erróneo y choto, porque es un concepto determinista: sos así y se acabó.

En parte somos lo que traemos de fábrica y en parte (una parte mucho más grande) lo que hacemos cuando eso que traemos de fábrica. En general eso no aparece en la literatura, no aparece en la ciencia ficción, los clones que he leído o visto en películas son iguales, exactamente iguales. Y si uno piensa en clones como gemelos idénticos, no son iguales: son muy diferentes. Eso es algo en que hemos fallado en la comunicación de la ciencia, hemos sido muy vanidosos al decir "sabemos de qué se trata, sabemos todo lo que hay que saber de los seres humanos".

domingo, 19 de junio de 2016

DEL INSÓLITO E INTELIGENTÍSIMO DR. MARTÍN HADIS


Itinerarios: una guía para no perderse en el mundo Borges
A 30 años de su muerte, una hoja de ruta para transitar por su obra


Están el "sueño" y la "noche", los "libros" y el "mundo"; en menor medida, aunque igualmente significativos, el "laberinto", el "universo" y "Dios". Después, sí, llega el "amor". Éstas son las palabras más empleadas por Jorge Luis Borges en su relevante, rica y compleja obra, que hoy, a 30 años de su muerte, vuelve a abrirse frente a nosotros como un sendero de múltiples significados. Transitarlo es algo más fácil y seguro con una guía.
No hay una sola cosa -dice el propio Borges en un poema- que no sea una nube. Y la afirmación resulta literalmente cierta para las llamadas tag clouds o nubes de palabras, ese modelo de representación visual que ordena y jerarquiza un conjunto de términos según su importancia o frecuencia en textos determinados. Un recurso útil para captar al instante la esencia de lo dicho (o escrito).
"No deja de ser significativo -sigue en otro pasaje el autor de Ficciones- que hablemos de contar un cuento y de contar hasta mil. Todos los idiomas que conozco usan el mismo verbo para los actos de narrar y de enumerar."


En efecto: las palabras más usadas en la obra borgiana parecen compendiar sus preocupaciones centrales.
Se trata de conceptos elementales, ricos en significados y matices, que sirven para guiarnos en sus lecturas, del mismo modo que un cartel nos orienta en una encrucijada.
La informática brinda a tal fin herramientas idóneas. El uso de concordancias y técnicas de lingüística computacional permite analizar y ordenar la frecuencia de esos símbolos en cada texto o libro.
Allá por 1923, Borges publica Fervor de Buenos Aires. Entre las palabras más comunes de este libro figuran "calle", "tarde", "noche", "sombra", "patio".
Ya en los libros de cuentos, como Ficciones (1944) o El Aleph (1949), se detecta que crece en frecuencia un recurrente símbolo borgiano: el laberinto, que para el escritor argentino representa lo incierto de la existencia humana y lo incomprensible del universo. Aquí, además del término "laberinto", se repiten "Dios", "Aleph", "universo".
En cambio, en El hacedor, libro de poemas que inauguró la década de 1960, entre los conceptos más frecuentes, más allá de Dios y la muerte, están la vida y los espejos, seguidos tímidamente por los tigres.
Para las seis cuerdas (1965) es un libro de tinte nostálgico, conformado íntegramente por milongas; por eso es esperable que entre los vocablos más empleados figuren "cuchillo", "olvido" e "historia".
En los libros que siguen, también de poemas, El otro, el mismo (1969) y Elogio de la sombra (del mismo año), están una vez más la noche, las sombras, Dios y el destino. Recién en El oro de los tigres (1972) figura en los primeros puestos el "amor", ubicado entre los verbos "buscar", "perder" y "esperar".


En los siguientes volúmenes -La rosa profunda (1975), Historia de la noche (1976) y La moneda de hierro (ídem)- adquiere singular fuerza un elemento: la espada, símbolo del coraje con el que Borges enaltecía en el recuerdo a sus antepasados guerreros.
En El libro de arena (1975) perduran las palabras, los libros y (curiosamente) el verbo "hablar". La atmósfera se vuelve a continuación más sosegada, ya que estamos ante las últimas obras del poeta. En La cifra (1981), la espada ha caído; la superan con creces los desiertos, los espejos, el mar, la memoria y el infinito. En tanto que el último libro de Borges, Los conjurados (1985), se distingue por el énfasis en el pasado y la inminencia del fin. Al acto de soñar, clave en la obra borgiana, se le agrega ahora el participio de ese verbo en pasado: "soñado". La muerte, la noche y las sombras ganan asimismo en estas páginas finales.
Esta variedad de símbolos refleja, al mismo tiempo, la complejidad y la riqueza de la obra de Borges. ¿Cómo adentrarse, entonces sin perderse, en este cúmulo?
En el laberinto verbal
Teniendo en cuenta que toda selección implica omisiones, lo que sigue no pretende ser otra cosa que una hoja de ruta inicial.
La primera sugerencia es leer la obra en orden cronológicamente inverso. Es decir, empezar por lo más tardío. Borges fue puliendo su estilo con el correr del tiempo y hacia el final de su vida él mismo afirmó: "En el presente intento ser lo más simple posible, siendo complejo pero de una manera secreta y modesta, de una manera no evidente".
Es afortunado, en este sentido, que los últimos libros del autor sean en su mayoría de poemas. Porque la poesía tiene, entre otras, principalmente dos virtudes: en primer lugar, produce un placer estético que permite sentirla aun sin comprenderla del todo, y en segundo lugar, su brevedad fomenta la curiosidad y la exploración.
A esta altura el lector estará ya familiarizado con los temas y preocupaciones centrales del autor. Entonces será el momento de emprender el camino de los cuentos: Los de El libro de arena: "El otro", "Ulrica", "There are more things", "El libro de arena". El Aleph, acaso su trabajo más representativo, con "El inmortal", "La casa de Asterión", "La escritura del Dios", "El Aleph". Ficciones, que incluye "Tlon, Uqbar, Orbis Tertius", "Las ruinas circulares", "La biblioteca de Babel", "El jardín de senderos que se bifurcan", "Funes el memorioso", "La muerte y la brújula" y "El Sur".


Con respecto al análisis de su obra, el número de publicaciones que intentan abarcarla aumenta día tras día. Pero dos de estos libros son muy recomendables: La expresión de la irrealidad en la obra de Borges, de Ana María Barrenechea, y Borges: realidades y simulacros, de Daniel Balderston. Es asimismo útil la biografía de Alicia Jurado: Genio y figura de Jorge Luis Borges.
Otros mejorarán y enriquecerán sin duda esta secuencia. A propósito, viene al caso recordar los dichos del propio escritor: "La lectura debe ser una de las formas de la felicidad, de modo que yo aconsejaría a esos posibles lectores de mi testamento -que no pienso escribir- que leyeran mucho, que no se dejen asustar por la reputación de los autores, que sigan buscando una felicidad personal, un goce personal. Es el único modo de leer".

martes, 12 de abril de 2016

DEL INSÓLITO E INTELIGENTÍSIMO DR. MARTÍN HADIS




SpaceX ha logrado finalmente hacer aterrizar a su cohete Falcon 9 en una balsa teledirigida en medio del mar. El cohete había sido lanzado esta tarde y venía de colocar un satélite en órbita. Tras reingresar a la atmósfera terrestre, llegó a aterrizar sin daño en la embarcación que lo aguardaba en medio el océano. Esto inaugura una nueva época en la historia de la industria espacial; a este logro lo  precedían cuatro intentos que habían fracasado y resultado en la total destrucción del cohete. 
El aterrizaje oceánico de hoy rerpesenta un hito ya que permitirá a SpaceX prescindir de areas de aterrizaje específicas:  Si bien SpaceX ya había logrado hacer aterrizar a sus naves reutilizables en tierra firme, los aterrizajes en balsas son fundamentales para encarar vuelos espaciales más lejanos. 


Las naves espaciales que regresen de destinos más distantes, tales como la Luna o Marte, reingresarán a velocidades mucho más altas, y un error pequeño en su trayectoria de reentrada se multiplicaría rápidamente, alejándola fatalmente de la zona de aterrizaje designada. En cambio, una balsa teledirigida puede desplazarse y ofrecer así un área mucho más amplia. Esa flexibilidad se volverá cada vez más necesaria a medida que SpaceX se adentre más y más en el espacio, tal como contemplan los ambiciosos planes de Elon Musk, quien aspira entre otras cosas a fundar la primera población humana en Marte.


SpaceX marca otro hito en la historia espacial: logró hacer aterrizar a su cohete Falcon 9 en una balsa




SpaceX ha logrado finalmente hacer aterrizar a su cohete Falcon 9 en una balsa teledirigida en medio del mar. El cohete había sido lanzado esta tarde y venía de colocar un satélite en órbita. Tras reingresar a la atmósfera terrestre, llegó a aterrizar sin daño en la embarcación que lo aguardaba en medio el océano. Esto inaugura una nueva época en la historia de la industria espacial; a este logro lo  precedían cuatro intentos que habían fracasado y resultado en la total destrucción del cohete. 




El aterrizaje oceánico de hoy rerpesenta un hito ya que permitirá a SpaceX prescindir de areas de aterrizaje específicas:  Si bien SpaceX ya había logrado hacer aterrizar a sus naves reutilizables en tierra firme, los aterrizajes en balsas son fundamentales para encarar vuelos espaciales más lejanos. 



Las naves espaciales que regresen de destinos más distantes, tales como la Luna o Marte, reingresarán a velocidades mucho más altas, y un error pequeño en su trayectoria de reentrada se multiplicaría rápidamente, alejándola fatalmente de la zona de aterrizaje designada. En cambio, una balsa teledirigida puede desplazarse y ofrecer así un área mucho más amplia. Esa flexibilidad se volverá cada vez más necesaria a medida que SpaceX se adentre más y más en el espacio, tal como contemplan los ambiciosos planes de Elon Musk, quien aspira entre otras cosas a fundar la primera población humana en Marte.

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lunes, 14 de marzo de 2016

DEL INSÓLITO E INTELIGENTÍSIMO; DR. MARTÍN HADIS



El hombre que amaba el silencio.

Según informa hoy el Chicago Tribune: 

"o
ficiales de civil arrestaron ayer en el subterráneo de Chicago a un hombre que estaba utilizando un aparato ilegal importado de china para interferir y cortar las comunicaciones de todos los teléfonos celulares de su vagón. Harto de oir las conversaciones de todos los demás pasajeros, decidió utilizar ese aparato para crear su propio ´vagón del silencio´. Según su abogado, al hombre lo perturbaba estar rodeado de gente que hablaba constantemente por teléfono"
Pueden leer el artículo entero (en inglés) aquí.

El célebre escritor Ray Bradbury anticipó las desventajas
de la interconexión constante, ya en 1953.
Esta escena es peculiar de por sí. Pero lo más interesante es que fue profetizada, hasta el mínimo detalle, hace décadas, por el gran escritor de ciencia ficción Ray Bradbury, en un cuento titulado "El Asesino", publicado en su libro Las doradas manzanas del sol, en el año 1953.



El protagonista del relato de Bradbury es el Señor Brock, alias "el asesino". Brock es una persona amable y simpática, pero está completamente harto de la música funcional, de los intercomunicadores, y de los televisores y parlantes que continuamente emiten noticias, de las publicidades,  Decide entonces "asesinar" a todos estos aparatos, uno a uno.

Comienza por romper todos los televisores y parlantes de su casa. Después tira el teléfono a la basura. Luego se sube a su auto y calla a la radio del mismo inundándola con helado de chocolate. Finalmente, alquila una máquina para hacer interferencias, se sube a un ómnibus, y al encender ese aparato  hace que se apaguen todas las "radios pulsera". ¿El resultado? Un placentero silencio. Pero, por esta transgresión, el Sr. Brock termina siendo arrestado. 

Escribe Bradbury:

" -Entonces se me ocurrió lo de la máquina portátil de diatermia. Alquilé una, y aquella noche subí con ella al ómnibus que me llevaría a casa. Todos los viajeros hablaban con sus mujeres por la radio pulsera diciendo: «Ahora estoy en la calle Cuarenta y tres, ahora en la Cuarenta y cuatro, aquí estoy en la Cuarenta y nueve, ahora doblamos en la Sesenta y una.» Un marido maldecía: «Bueno, sal de ese bar, maldita sea y vete a casa a preparar la cena. ¡Estoy en la Setenta!» Y una radio de transistores tocaba Cuentos de los bosques de Viena, y un canario cantaba una canción acerca de una sopa de cereales. En ese momento..., ¡encendí mi aparato de diatermia! ¡Estática! ¡Interferencia! Todas las mujeres separadas de los maridos que habían acabado una dura jornada en la oficina. ¡Todos los maridos separados de sus mujeres que acababan de ver cómo sus chicos rompían una ventana! Talé los Bosques de Viena. El canario se atragantó. ¡Silencio! Un terrible, inesperado silencio."
Es decir, exactamente la misma escena que la realidad se ha encargado de reproducir hoy, 63 años después de que Bradbury la imaginara. Curiosamente, el protagonista de la escena en la realidad tiene exactamente la misma edad que el cuento de Bradbury. El Chicago Tribune informa:

"El abogado designado para defender al acusado, Dennis Nicholl, de 63 años de edad, de profesión contador, dijo que su cliente solo buscaba algo de paz y silencio en su viaje diario desde su hogar al Hospital de Illinois, donde funcionarios confirmaron que trabaja como analista financiero. Sus familiares prefirieron no realizar declaraciones, pero un colega de Nicholl se mostró sorprendido al enterarse de que éste había sido arrestado. ´Es un hombre inofensivo - es incapaz de hacerle daño a nadie´, dijo Bobby Chacko, que también trabaja como analista financiero en el mismo hospital"
Pueden leer el cuento entero aquí: