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lunes, 17 de abril de 2023

GESTIÓN KKKK


Temor al “descontrol” y dudas sobre el ancla y las medidas de fondo
Economistas y empresarios advierten sobre el replanteo con el FMI
Francisco JueguenDaniel Funes de Rioja, Fernando Marull y Mario Grinman
No hay novedades para quienes miran los números finos: el Gobierno se encaminaba a incumplir las metas del acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI), incluso antes de que se terminaran de confirmar los peores números de la sequía. Con los brotes secos sobre la mesa, la única ancla para frenar la inflación quedó completamente desdibujada. En ese contexto, los decisores de la economía piden medidas de fondo para estabilizar la economía y consenso político para poder implementarlas en medio del proceso electoral.
Los economistas afirman que la sequía provocó claramente un impacto real en las reservas del Banco Central (BCRA) y en los ingresos tributarios, lo que habilitaría una revisión del programa de facilidades extendidas con el Fondo. No obstante, advirtieron sobre las consecuencias negativas de que abra espacio para un nuevo “Plan Platita” en la antesala de las elecciones presidenciales de este año.
“Que iba a haber sequía este año y que la cosecha no iba a ser buena lo sabíamos desde diciembre pasado”, afirmó el economista de Ledesma Gabriel Caamaño Gómez. “Que la cosecha estaba bien por debajo de 40 millones de toneladas (soja) lo sabemos desde la segunda semana de febrero. Y desde principios de marzo sabemos que los 25 millones de toneladas son un techo. Nada de lo que pasa ahora es nuevo. El programa económico debería haber sido corregido hace un rato largo”, cuestionó el especialista.
“Acá el problema es que las metas nunca se iban a cumplir. La de déficit fiscal no se iba a cumplir; la de reservas tampoco porque hipotecaste las de este año para cumplir las del año pasado. Ya el primer trimestre se incumple la meta fiscal y ahí no impactó todavía la sequía, y es el (trimestre) más holgado. No se iban a cumplir en todo 2023. Lo de la sequía va a ser la excusa de todo el año ahora”, cuestionó, y dijo que el programa en sí no es “cumplible” por este gobierno.
“Por el efecto sequía, la meta de marzo ya se bajó. Pero no se tocaron las fiscales y las monetarias. Si fuese por el efecto sequía, hay argumentos para bajar la fiscal, ya que de retenciones perdiste un punto de ingresos. Podrías pasar de un déficit de 1,9% a 2,9% del PBI para este año”, explicó el economista Fernando Marull, que señaló que el Fondo también podría pedir más ajustes en planes sociales o tarifas.
“El punto es que sea por la sequía y no para hacer un ‘plan platita PREPASO. Si se lo gastan ahí, va a tener un impacto negativo. Si es solo por la sequía, el impacto va a ser más acortado”, completó, y advirtió que la meta de reservas reducida en el último mes en US$2000 millones para este año no se cumplirá.
Por el impacto de la sequía, el Gobierno y el FMI volverán a recalibrar el programa económico. “Todo está sobre la mesa”, indicaron fuentes del equipo económico luego de la reunión que el ministro de Economía, Sergio Massa, y la subdirectora del FMI, Gita Gopinath, tuvieron ayer en Washington.
“Buena reunión con el ministro Sergio Massa. Hablamos del impacto de la peor sequía en la historia argentina y nos comprometimos a seguir trabajando de cerca para fortalecer el programa ante este difícil escenario”, indicó Gopinath en un tuit publicado ayer.
“El impacto de la sequía y otros fenómenos climáticos no solo han afectado a la producción agrícolaganadera, sino también a las economías regionales y sus cadenas de valor”, afirmó a la nacion el presidente de la Unión Industrial Argentina (UIA), Daniel Funes de Rioja. “Por tanto, si a ello sumamos las restricciones cambiarias que se acentúan, así como los condicionantes macroeconómicos no resueltos, se requieren claras decisiones de fondo que permitan conciliar objetivos de estabilización macro, reversión de las causas estructurales inflacionarias y administración eficiente del gasto público, con impulso simultáneo a medidas que recreen previsibilidad y confianza para la inversión productiva y la generación de empleo genuino”, advirtió el titular de la entidad fabril.
“No podemos ignorar la crisis, sino asumirla y enfrentarla buscando y logrando los consensos necesarios para accionar al respecto. Ya llegó el momento de hacerlo”, sentenció Funes de Rioja.
“Ante una situación tan excepcional, como fue la sequía, con la falta de divisas que eso va a significar, me parece que era imprescindible intentar lograr una nueva negociación con el Fondo para hacer más flexibles nuestras obligaciones. Desde ese punto de vista, parece sumamente razonable”, dijo Mario Grinman, presidente de la Cámara de Comercio (CAC) en una consulta que le realizó la nacion.
“La sequía es claramente un factor importante en el cumplimiento de la meta de acumulación de reservas acordada previamente con el FMI, imposible de ser compensada por otras vías por el sesgo antiexportador de las políticas económicas, como el cepo, impuestos, brecha cambiaria, entre otras, y la falta de acceso al crédito en moneda extranjera”, advirtió Miguel Blanco, coordinador del Foro de Convergencia Empresarial. “A esto se le suman dos necesidades, la del FMI de no ser visto como el factor que, con su intransigencia, empujó al país al colapso económico y la del Gobierno de no perder la única ancla que tiene para dar la sensación de que existe algún tipo de plan económico que impide el descontrol total”.
Para Blanco, “vamos a seguir presenciando este proceso de negociación continua de metas con el FMI y de medidas aisladas que aporten algún alivio de corto plazo”. Cerró: “Todo este escenario hace cada vez más evidente la necesidad de que el nuevo gobierno que surja de las elecciones tenga un plan integral de ordenamiento macroeconómico y reformas estructurales que saquen a la Argentina de su caída libre y promuevan la inversión privada y la creación de empleos, fundamentales para la reducción de la pobreza”.


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Rossi admitió que el Gobierno no pudo controlar la inflación
El jefe de Gabinete lamentó el alza de precios del 7,7%; “pensábamos que lo íbamos logrando”, se sinceró el funcionario
El jefe de Gabinete, Agustín Rossi, lamentó el índice de inflación del 7,7% anunciado por el Indec, correspondiente a marzo, y admitió que el gobierno de Alberto Fernández no pudo controlar el alza de precios. “Pensamos que lo íbamos logrando, pero no fue así”, reconoció.
En declaraciones a Radio 10, Rossi expresó que “claramente no es lo que nosotros esperamos ni va en el sentido del esfuerzo que venimos sosteniendo para tratar de encontrar un sendero descendiente de la inflación. Esto es así, nadie puede estar contento -menos nosotros con este indicador de inflación”.
Al indagar las causas de la elevada medición, Rossi estimó que existe una cantidad de explicaciones técnicas. “Tenemos una inflación que viene viajando a un ritmo alto y cuando a ese viaje se le suman cuestiones estacionales, claramente termina generando un número de estas características, que lo único que hace es interpelarnos”, señaló.
Ratificó, pese a todo, la voluntad del Gobierno de “redoblar los esfuerzos” para ir en busca de un sendero descendente. “Pensábamos que en el último trimestre del año pasado lo íbamos logrando. No fue así en el primero y en el segundo mes del año, ni tampoco en el tercero”, reconoció, y agregó: “Nosotros tenemos una valoración de lo que sucedió en enero. Las primeras dos semanas los precios se venían moviendo casi al mismo nivel que en noviembre y diciembre, y en la segunda quincena empezó una aceleración, a partir de lo que se conoce como que el mercado toma nota del efecto negativo que iba a tener la sequía sobre las reservas y comenzó el intento de corrida devaluacionista, que es lo que viene acompañando al ministro [Sergio] Massa desde que se hizo cargo de la economía”.
Dolor por los índices
A pesar de la justificación desde el punto de vista técnico, Rossi manifestó: “El dolor que genera al conjunto de la sociedad, sobre todo en los sectores populares, lo entendemos y da muchísima bronca que suceda en nuestro gobierno”.
El jefe de Gabinete dijo que el Gobierno espera que los indicadores registrados en marzo no vuelvan a observarse en el resto del año. “Siempre marzo estacionalmente es un mes complicado. Es complejo, tiene un cambio de estación y se ha visto impactado por cuestiones estacionales, el alargue del verano y una serie de circunstancias... No quiero poner excusas, pero marzo siempre es un mes con inflación, por encima del promedio. Esperamos que abril marque un descenso del proceso inflacionario en la Argentina”, precisó.
Respecto de las medidas concretas que se podrían tomar, indicó: “La voz autorizada es el Ministerio de Economía. Mal haría yo en emitir alguna opinión. Lo que venimos haciendo es tratar de generar un escenario que nos permita recomponer reservas”.
El exministro de Defensa argumentó que el problema de la inflación los tiene a todos “preocupados y ocupados” en el Gobierno. Explicó que la recomposición de reservas “tiene que ver con la inflación porque si uno tiene reservas, puede alejarse de las expectativas devaluatorias”. En ese sentido, agregó que “todo el tiempo” se toman medidas que tienden a la “recomposición de ingresos de los trabajadores” y que todas las propuestas hechas al Gobierno son evaluadas, incluido el posible pago de un bono, anticipó el jefe de Gabinete.

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jueves, 6 de abril de 2023

GESTIÓN KKKK


Peligro. El conurbano se vuelve una zona de miedo en las noches sin policías
El temor de los vecinos es ratificado por estadísticas que marcan un sostenido aumento de los delitos en el Gran Buenos Aires
Gustavo Carabajal
Dominados por el miedo a ser víctimas del ataque de los asaltos y sin móviles policiales para recorrer y cuidar los barrios, así viven los vecinos en las áreas más calientes por la inseguridad en el conurbano.
Según estadísticas oficiales, en los Departamentos Judiciales Lomas de Zamora, La Matanza, San Martín y Quilmes, subió entre 5 y 10 por ciento la cantidad de hechos delictivos denunciados. Y una recorrida realizada en las zonas más peligrosas del conurbano expuso que el miedo de los vecinos aumenta en mayor nivel que el delito reflejado en las estadísticas oficiales.
Anoche nadie protegió a los vecinos de La Matanza que viven o transitan en los 16 kilómetros desde Puente 12 hasta avenida Cristiania. En una recorrida realizada por Ciudad Evita, los monoblocks de La Tablada, Puerta de Hierro, 17 de Marzo, Villegas y San Alberto, este cronista no se cruzó con ningún móvil policial, entre las 18.50 y las 20.30.
Tampoco había policías en el barrio Don Bosco, al lado de Lomas del Mirador, a las 18.55, cuando Ariel, un vecino de 48 años, fue baleado en el brazo derecho cuando intentó cubrirse del balazo que le disparó uno de los cuatro asaltantes que le quisieron robar el Peugeot 308. “Ariel tuvo que ser internado en grave estado en el Policlínico de San Justo. No había patrullaje. Estaba entregado a los asaltantes. Acá en Don Bosco, hay dos zonas de patrullaje y tienen un móvil, nada más”, expresó Gabriel Lombardo, referente de Vecinos en Alerta.
No se observaron móviles policiales en el otro extremo de La Matanza.
Además, en la villa San Petersburgo, donde el 15 de julio pasado mataron al futbolista de Berazategui Federico Potarsky, asesinado para robarle el auto en el que trabajaba como chofer, levantaron el contenedor que funcionaba como destacamento móvil y que había sido instalado en el contexto del programa Barrios Seguros. Hasta el 29 de octubre pasado el destacamento móvil estaba en esa esquina. Allí funciona ahora una fiambrería.
La única presencia policial en los doce kilómetros de la segunda parte de la recorrida fue un contenedor de características similares al de Barrios Seguros instalado en el cruce de Crovara y Rama 4, a 20 cuadras de donde estaba el destacamento original.
El panorama cambió radicalmente entre las 19.30 y las 20. A esa hora cerraron los negocios y la gente desapareció de las avenidas.
Solo quedaron visibles las montañas de escombros y basura que los delincuentes colocaron en la esquina de Gaboto y Cristiania, para evitar que los móviles ingresen en la villa San Alberto en caso de una persecución.
Esas montañas de basura también son un obstáculo para los automovilistas que deben detener su marcha y son objetivos fáciles para los asaltos. “Acá falta prevención. No hay patrullajes. Hoy no pasó ningún móvil. Tampoco funcionan las paradas seguras. Esto es tierra de nadie”, concluyó Jorge Carballo, vecino del barrio San Alberto.
Las cifras del delito ponen al descubierto, además, que los vecinos solo denuncian los delitos cuando necesitan de la constancia policial para recuperar el bien robado o para avanzar con el proceso judicial.
Entre los delitos que aumentaron en los distritos judiciales de Lomas de Zamora, La Matanza, San Martín y Quilmes figuran robos de automóviles y abusos sexuales.
El Departamento Judicial Lomas de Zamora, que incluye los partidos de Almirante Brown, Ezeiza, Esteban Echeverría y Lomas de Zamora, fue escenario de 11.060 robos con armas de fuego en los primeros seis meses de 2022. Durante el mismo período de 2021, se habían registrado 9700 robos agravados.
En los primeros seis meses de 2022, en el mismo distrito se registraron 1270 robos de automóviles, 300 casos por encima del registro de 2021 y 1160 ataques contra la integridad sexual, 100 abuso más que en 2021.
Con respecto a los otros distritos, las estadísticas comparan los primeros nueve meses de 2022 con el mismo período de 2021. En ese período el departamento judicial San Martín, formado por los partidos de José C. Paz, Tres de Febrero, Malvinas Argentinas, San Miguel y San Martín, tuvo un crecimiento de 10% con respecto a 2021 en la cantidad de hechos delictivos denunciados.
En el departamento judicial Quilmes, donde hace un mes mataron al repartidor Danilo Marcieri para robarle la moto, y que está integrado por Berazategui, Quilmes y Florencio Varela, las denuncias aumentaron 9% en comparación con 2021. Mientras que, en La Matanza, la cifra de hechos denunciados aumentó 5%, según indican las cifras oficiales.
En Lomas de Zamora, los vecinos de la zona de Cuartel Noveno, formada por Ingeniero Budge, Fiorito y Centenario, están abandonados. No hay policías. Mientras que la gente que vive entre el Camino Negro y la avenida Alsina puede tener algo más de seguridad, pero los móviles que hay no alcanzan para cubrir toda la jurisdicción.
Los vecinos de esa zona denuncian que los narcos siguen activos y que faltan policías. Ayer, un habitante de Ingeniero Budge fue baleado para robarle el celular en la esquina de Andrés Bello y Baradero. “Es demasiado lo que está pasando acá. Vivo a la vuelta de donde fue el tiroteo. Mis hijos estaban entrenándose en la cancha que queda a pocos metros. Así no se puede más. Hagan algo. Fue a dos cuadras de un colegio”, expresó una vecina de la zona a raíz del ataque a balazos contra un hombre al que le robaron el celular en Ingeniero Budge.
“En Aldo Bonzi, se estaba mal desde hace unos cuántos años con respecto a la inseguridad. Pero desde hace seis meses, fue exponencial cómo aumentó la cantidad de robos, en un barrio chico que era el más tranquilo de La Matanza, en una superficie urbanizada de diez cuadras por diez cuadras”, manifestó Andrés Podgajny, vecino de la zona y referente de la lucha contra la inseguridad.
A Gisella, una vecina de Aldo Bonzi, le robaron su Volkswagen Suran cuando llegaba a su casa, en Cochrane y Pinedo. Anteayer, a las 18.30, fue sorprendida por tres delincuentes que descendieron armados de un Volkswagen Gol y le apuntaron a la cabeza. Los delincuentes le dieron diez segundos para que sacara a sus dos hijos del asiento trasero del Volkswagen Suran, antes de llevarse el automóvil.
Ese asalto ocurrió a 600 metros de la Jefatura Departamental La Matanza que funciona en el mismo predio en el que el ministro de Seguridad bonaerense, Sergio Berni, instaló su comando operativo.
“Acá funciona una subcomisaría que se instaló donde antes estaba la biblioteca del barrio, pero no tiene móviles para patrullar. No hay vigilancia policial. Los delincuentes pueden andar libremente por la calle debido a que no los van a parar en ningún control o requisa”, agregó Podgajny.
El desamparo se repite en Laferrere. “Si cualquier vecino va a hacer la denuncia a la comisaría solo, no se la quieren tomar”, afirmó Liliana Andrada, quien junto con su esposo, Darío Ortigoza, fundó la ONG Un Amanecer Distinto para acompañar a las víctimas de los robos que sufren en el barrio La Juanita. Igual que en los barrios situados en la denominada zona de “los kilómetros”, de Virrey del Pino, donde fue asesinado el chofer de la línea 620 Daniel Barrientos, los vecinos de La Juanita, en Laferrere, deben caminar varias cuadras hasta la ruta para poder tomar un colectivo, porque durante la noche y la madrugada las unidades de las líneas 621 y 620 no ingresan a esa zona debido a la cantidad de robos que se registran allí.
En el barrio Don Bosco fue herido ayer un vecino que recibió un balazo en un brazo cuando intentó evitar el robo de su automóvil
A 600 metros de la Departamental La Matanza una mujer sufrió anteayer un violento asalto frente a sus dos hijos

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Sin policía, ambulancias ni asfalto: así se vive donde mataron a Barrientos
El barrio del crimen Los vecinos del barrio Vernazza, de La Matanza, relatan la cruda realidad que transitan a diario, donde la inseguridad se impone
Lucila Marin“Gracias por tu bondad”, el mensaje que los vecinos dejaron para Barrientos
“Los acompaño. Yo tengo dos hijos remiseros y rezo todas las noches, por ustedes también. No nos queda más que rezar, pero con eso no cambiamos nada”, dice una mujer mayor de 70 años mientras avanza con su andador por la calle Alicia Moreau de Justo. “Gracias, madre”, le contesta el guardia de la terminal de la línea 620. El playón, que ocupa cerca de una manzana, está completamente vacío: todos los compañeros de Daniel Barrientos, el colectivero asesinado anteayer en La Matanza, están en su velatorio. Solo queda un colectivo estacionado, que en la víspera no llegó a arrancar.
“Yo [a Barrientos] le decía ‘Capitán’. La última vez que hablé fue hace 15 días. Me dijo que no me quejara y que le quedaba un mes y medio para jubilarse, así que ahora estaba a un mes. Estuvo enfermo y se salvó dos veces. Mirá dónde fue a encontrar la muerte”, se lamenta el vigilador.
La postal se repite a unos 43 kilómetros, en la otra cabecera de esa línea, ubicada en la colectora de la ruta 3, en Virrey del Pino, la localidad matancera donde ocurrieron tres de los cinco asesinatos de choferes de colectivos en los últimos seis años.
En las columnas verdes hay fotos de Barrientos, a quien mataron de un disparo en el pecho a unas cinco cuadras de este predio, en la esquina de Cullen y Bernardino Escribano, en el interior del barrio Vernazza. “¡Daniel, un señor chofer! ¡Muy amable y respetuoso! Siempre un chiste o algún comentario gracioso al subir al cole. Abrazo a los compañeros, familia y choferes”, dicen los carteles. “Gracias por esperarnos siempre para llegar a los coles. Nos ayudaste mucho”, agregó alguien con marcador negro.
Adentro descansan 143 colectivos. Los restantes integran el cortejo especial que organizaron los compañeros en unidades de la 620 para marchar detrás del féretro. Juntos, recorrerán la cabecera de la línea, la casa de Barrientos y llegarán al cementerio.
Alan Félix no recuerda si esa noche se despertó por la lluvia o por los tiros. Escuchó tres. Vive en La Tranquera, un barrio nuevo de terrenos amplios con construcciones bajas de ladrillos; del lugar del crimen lo separa el predio del Parque Industrial. “Acá estás a la buena de Dios”, resumió. Y siguió: “Un móvil acá no vas a ver ni en pedo. El domingo, que los camiones no andan, es la muerte”.
“Muchas veces en los grupos de WhatsApp avisan que están robando. Un mismo auto hace poco les robó a varios vecinos. Hace un mes y medio robaron una camioneta a plena luz del día y dejaron el cuerpo del copiloto. Pasábamos con el colectivo y todos miraban”, relata.
El joven de 27 años cuenta que a su barrio no llegan los colectivos. Para ir a estudiar Derecho a la Universidad de La Matanza se acerca a la ruta y toma un colectivo hasta el kilómetro 29, la parada del tren. “A la vuelta me tomo un remís. Si no, estoy arriesgando mi vida, ni en pedo. El auto me deja en la entrada del barrio, tampoco entra”, indicó.
Pablo Oyala también opta por un remís para ir todos los días a la panadería de su madre, que está a tres kilómetros. “Si sacan todos los recorridos del barrio Vernazza, van a tener que venir para acá [la ruta]. Se tienen que juntar cinco o seis para que no los roben. Esto es tierra de nadie”, dice el hombre, que ronda los 40 años.
Esa misma frase usa Ana Noble, que atiende una verdulería frente a la terminal de la línea 620. “La gente acá ya sabe. Nosotros cerramos a las 19. Los que vuelven de trabajar a las 20 no llegan. Cuando ves que cierra un negocio, empiezan a cerrar todos. No te podés quedar solo por la inseguridad”, describe.
“Es muy triste. Acá no es el problema que no entren los colectivos: no entra la policía, no entra una ambulancia. Si tengo una urgencia, tengo que caminar 22 cuadras de 300 metros para llegar al kilómetro 43 de la ruta y de ahí tomar un colectivo hasta el kilómetro 32, donde está el Hospital Santa Evita. ¿Cómo hacés con un chico enfermo?”, relata Mónica Díaz, de 49 años, que vive en el barrio Recoleta, que nació de una toma.
“Llamás al 911 y no viene. Después de las 19, la mayoría de los vecinos salen armados. Lamentablemente acá sobrevivimos, querer planear tu futuro es imposible. No podemos ni salir a trabajar. Para poder entrar a un trabajo entre las 7 y 8, tengo que salir a las 4 e ir caminando a la parada, para llegar cerca de las 5. Yo renuncié. Tendría que conseguir un trabajo que me permita entrar a las 11”, sigue.
Basta doblar desde la avenida hacia cualquier calle para despedirse del asfalto que, al igual que colectivos, ambulancias y móviles policiales, no llega al interior de los barrios donde los nombres de las calles y la numeración de las casas son carteles de cartón.
“Yo estoy a ocho cuadras de la ruta para tomar un colectivo. Hay uno que pasa a tres, pero circula cada una hora y mientras estás esperando, te roban”, cuenta Zulema Yamango, vecina del barrio Sarmiento, en el kilómetro 47, el último de Virrey del Pino, donde solo hay dos calles asfaltadas. “Nosotros entendemos que los choferes no entren al barrio, pero ¿y nosotros? Tenemos que trabajar”, agrega.
Anteanoche, desliza, entraron a robar a dos cuadras de su casa y “empezaron a los tiros”. También anteanoche robaron hasta la comida y las ollas en la Escuela Nº 202 de Virrey del Pino. “No se puede vivir así”, resume Yamango. Y cierra: “No sabemos qué hacer ya. Ayer cortamos la ruta, mañana [por hoy] vamos a volver a cortar a ver si hay novedades, para ver si nos dan una solución. Siempre nos dicen que van a mandar patrulleros y nunca llegan”.

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miércoles, 5 de abril de 2023

GESTIÓN KKKK


En Virrey del Pino ya mataron a tres choferes en seis años
Antes que Daniel Barrientos fueron asesinados Pablo Flores, en 2022, y Leandro Alcaraz, en 2018; quejas por la falta de medidas de prevención
Gustavo CarabajalLeandro Alcaraz
En los últimos seis años fueron asesinados cinco colectiveros en el conurbano. Tres de ellos fueron ejecutados en la localidad de Virrey del Pino, donde esta madrugada mataron de un tiro a Daniel Barrientos, conductor del interno 87 de la línea 620. Y dos de ellos trabajaban en la misma compañía, que cuenta con 12 ramales, de los cuales al menos tres se internan en las zonas más desprotegidas del interior de La Matanza.
Los tres homicidios de Virrey del Pino ocurrieron en los barrios San Pedro, San Javier y Vernazza, entre los kilómetros 35 y 41 de la ruta 3.
Hace dos semanas, en el kilómetro 36 de la también llamada avenida Brigadier General Juan Manuel de Rosas, fue baleado un chofer de la línea 622, que pertenece a la misma empresa en la que trabajaba Pablo Flores, el conductor de la línea 218 asesinado el 1° de octubre de 2020, en la misma zona.
Los compañeros del chofer herido que trabajan en las líneas 218, 284, 325, 378, 622 y 628 realizaron una paro de actividades para reclamar medidas de seguridad y protestaron frente a la sede de la Jefatura Departamental La Matanza, situada en Puente 12, donde Sergio Berni instaló su comando operativo. Esa vez, el ministro de Seguridad bonaerense también fue al corte a parlamentar con los colectiveros.
La sucesión de asesinatos comenzó el 15 de abril de 2018, con el homicidio de Leandro Alcaraz, cuando conducía el interno 103 de la línea 620, la misma empresa en que trabajaba Daniel Barrientos. Alcaraz fue asesinado cuando llegaba a la parada situada en el cruce de Santiago Bueras y Concordia, del barrio San Pedro. A la altura del kilómetro 35 de la ruta 3. Le dispararon dos balazos en el tórax y otro en el cráneo. A raíz de su caso se reglamentó la ley 14.897, que obligó a la instalación de cámaras de seguridad en las unidades de transporte público.
El 1° de octubre de 2020, a pocas cuadras de donde mataron a Alcaraz, fue asesinado Pablo Flores. Lo mataron cuando conducía el interno 75 de la línea 218, de la empresa Almafuerte, en San Javier y Bacigaluppi, cerca del kilómetro 38 de la ruta 3.
Ahora, fue tres kilómetros más allá, en el barrio Vernazza, con Daniel Barrientos como víctima mortal.
Críticas por la falta de acciones
Tras el homicidio de Barrientos, la violenta protesta y la agresión a Berni, volvieron a aparecer las críticas por la falta de medidas de protección para los choferes. Los colectiveros le gritaron “mentiroso” al ministro, al que le recordaron que cuando mataron a Flores prometió que en el plazo de un año todas las unidades tendrían cámaras.
Desde el gobierno provincial afirman que se giraron fondos a las empresas, por la vía de subsidios, para instalar las cámaras, pero más de la mitad de los 9000 colectivos que circulan por el área metropolitana no las tienen, no cuentan con equipo de filmación o chip de monitoreo.
Ayer, voceros de Cristian Ritondo, ministro de Seguridad de María Eugenia Vidal, aseguraron que durante su gestión se llegó a tener 1200 unidades equipadas con un sistema que permitía al chofer presionar un pedal antipánico que disparaba una alerta que permitía a una oficina del Ministerio de Seguridad ver de forma remota y en vivo las imágenes de las videocámaras de la unidad, además de poder geolocalizar su posición. Pero el gobierno de Kicillof no renovó el contrato con la empresa que daba la conectividad. Para mediados de 2022, solo quedaban 70 equipos en funcionamiento.

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En la Casa Rosada se extendió la inquietud, pero nadie confirmó el envío de gendarmes
En la sede del Gobierno reconocieron preocupación; el refuerzo de efectivos nacionales a la provincia todavía sigue pendiente
Cecilia Devanna
Alberto Fernández suspendió su participación en el único acto público que tenía en agenda ayer. Estaba planificado para las 18, en Ituzaingó, municipio de la zona oeste del conurbano, a unos 20 kilómetros de Lomas del Mirador, el lugar en el que un grupo de colectiveros atacaron al ministro de Seguridad bonaerense, Sergio Berni, tras el asesinato de un chofer de la línea 620. En la Casa Rosada enfatizaron que la suspensión fue por el pronóstico de lluvias y que el Presidente continuó con su agenda normalmente. Sin embargo, el acto se realizó igual, más allá de las condiciones climáticas que señalaron en la sede del Gobierno.
Desde la Casa Rosada eligieron no manifestarse oficialmente tras los hechos. Señalaron que el Presidente habló con el ministro de Seguridad nacional, Aníbal Fernández, y que le pidió que siga lo sucedido. “Le pareció grave lo que le pasó a Berni”, afirmaron escuetamente, y evitaron también sentar posición sobre la reacción de los colectiveros que atacaron al ministro. Presidente y ministro nacional se vieron esta tarde en el despacho del mandatario, quien previamente había almorzado con Sergio Massa.
Por otra parte, el Presidente le pidió a su jefe de Gabinete, Agustín Rossi, que se comunicara con el gobernador Axel Kicillof para solidarizarse y preguntarle por la salud del ministro.
Más allá del círculo de colaboradores más estrecho del Presidente, en otros ámbitos del Frente de Todos expresaron su preocupación. No hablaron de lo que “le pasó a Berni” como un hecho singular, sino que hubo coincidencia en que es una alarma que no puede desoírse. “La gente no está bien, hay cansancio y hartazgo”, admitieron.
La sensación es similar a la que se vivió hace casi un mes cuando desde las pantallas de los distintos despachos de Balcarce 50 vieron cómo en Rosario los familiares y amigos de Maximiliano Jerez, un nene de 12 años asesinado en medio de una balacera, entraron a los golpes a la vivienda de un hombre sindicado como responsable de lo sucedido.
“La gente está actuando de ese modo porque todo lo que tiene para ofrecerle el Estado es insuficiente: la policía, la justicia, la contención social. El desgarro del tejido social es cada vez mayor. Decir que no es no haber un puesto un pie más allá de la General Paz”, se sinceró un hombre del oficialismo que integra el Poder Ejecutivo y reporta a las filas del kirchnerismo.
“El terreno está muy caliente. Subestimar o negar el problema no nos va a llevar a ningún buen lugar”, explicó otro funcionario con despacho cerca de la Casa Rosada.
“Se le puede achacar alguna crítica a (Sergio) Berni por cómo o cuándo llegó o cómo irrumpió, pero la realidad es que la gente está muy caliente. La plata no le alcanza y no puede ni salir de la casa sin que le pase nada. Hay hartazgo y las respuestas no llegan”, completó.
“Hay hartazgo con la política y la inseguridad”, coincidió otro hombre del oficialismo que conoce a la perfección la provincia de Buenos Aires.
También señaló que así como hay “alarmas sonoras, como las de las casas y autos, hay otras no sonoras, que son las que da la sociedad. A Berni por poner la cara le tocó ligarla. La gente está harta y vio en él la posibilidad de pegar dos en una: trompadas a la política y piedrazo a la seguridad”, completó.
“Que le peguen a un ministro y de seguridad muestra la debilidad y la flaqueza de quienes deberían ser de las personas más seguras del país”, agregó el funcionario. “Primero fue Rosario y ahora esto. Después ¿qué’”, se sinceró un hombre del Gobierno.
Los gendarmes
A raíz del asesinato del chofer de la línea 620 y la posterior agresión a Sergio Berni, se reeditó el reclamo del gobierno bonaerense por el envío de fuerzas federales, en su mayoría gendarmes, al conurbano.
El Presidente anunció el envío el mes pasado, pero aún no hay confirmación sobre cuándo se concretará ni el número y tareas que tendrán los agentes involucrados.
Luego de ser atendido en el Hospital Churruca, Berni insistió en que presentó un pedido de efectivos a la Casa Rosada en 2019. Dijo que buscó reeditar el Operativo Centinela, realizado en 2015.
Aníbal Fernández sostiene que eso no sucedió, aunque él no era ministro, sino que estaba Sabina Frederic.

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martes, 4 de abril de 2023

GESTIÓN KKKK


DATOS QUE DUELEN
El Indec dió a conocer los números que como argentinos nos duelen a todos.
El 39,2% de nuestro país está bajo la línea de la pobreza, de esos números son 7 millones de chicos que viven en hogares pobres y como otros organismos señalaron, se saltean comidas, en pleno desarrollo.
El conurbano bonaerense no es la excepción, el 45% de los habitantes es pobre. ¿Qué quiere decir esto? La ausencia de políticas que beneficien el desarollo de nuestro país en todos los niveles: educativos, sanitarios y productivos.
#FaltaMenos para cambiar esta realidad.
#indec #datos #pobreza #argentina #porcentajes





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jueves, 16 de marzo de 2023

GESTIÓN KKKK




Juicio político: la oposición acusó al kirchnerismo de hostigar a testigos
El oficialismo insiste en demostrar una supuesta connivencia entre la Corte Suprema de Justicia y el gobierno porteño: tensos cruces, con fuertes gritos e insultos
Laura SerraTensa reunión de la Comisión de Juicio Político en la Cámara de Diputados
En un ambiente caldeado y a los gritos, los diputados de Juntos por el Cambio que integran la Comisión de Juicio Político acusaron al oficialismo de “hostigar” a los testigos para que revelen información privada que les permita demostrar una supuesta connivencia entre el gobierno porteño y los jueces de la Corte, sometidos a juicio político.
Era casi palpable el clima de tensión y nerviosismo, ayer, en la comisión. En medio del griterío, Mario Negri, jefe del bloque de la UCR, pegó un golpe en la mesa. “¡Acá hace falta el respeto a los testigos. Llaman a personas que nada tienen que ver con el juicio político!”, exclamó, tras reclamarle en vano a la presidenta de la comisión, Carolina Gaillard, que se le dé la palabra a la oposición.
La diputada Paula Penacca, del kirchnerismo, reaccionó indignada. “¡Golpea la mesa porque es una mujer!”, espetó, en referencia a la presidenta de la comisión. “Acá se les preguntan cosas a los testigos que nada tienen que ver con el juicio político a la Corte Suprema. ¡Es hostigamiento!”, respondió Silvia Lospennato, de Pro.
“¡Ustedes están demoliendo el instituto del juicio político! ¡Esto es una vergüenza! Saquen el dictamen de una vez así los aplauden y se ocupan de una vez de los problemas del país”, acusó Negri.
“La sensación es que ustedes no quieren esclarecer la verdad”, respondió Gaillard.
En medio del tiroteo entre los oficialistas y opositores los testigos, atónitos, esperaban su turno para prestar declaración. De los seis convocados se presentaron cuatro: Juan Manuel Olima Espel, secretario institucional de la Procuración General de la Nación; Sebastián Alberto Garay (Secretaría de Juicio Originarios de la Corte Suprema) y Guillermo Sebastián Garay y Natalia Hilda Monayer, quienes se desempeñan en la vocalía del juez Rosatti.
Faltaron el fiscal federal Carlos Stornelli –quien insiste en testimoniar por escrito, prerrogativa que fue rechazada por el oficialismo– y el abogado Marcelo Mazzeo. Gaillard anticipó que pedirá al titular del Ministerio Público Fiscal, Carlos Casal, que se impulse el desafuero de Stornelli para que concurra de manera presencial a la comisión.
El objetivo del oficialismo era tratar de demostrar el presunto vínculo entre la Corte y el gobierno de Horacio Rodríguez Larreta a partir del intercambio de mensajes filtrados entre Silvio Robles, mano derecha del presidente del máximo tribunal, y Marcelo D’Alessandro, ministro de Justicia y Seguridad porteño, hoy de licencia.
Olima Espel aparece en la filtración de chats: según trascendió, mantuvo un intercambio de mensajes con D’Alessandro. El diputado Tailhade, un duro del kirchnerismo, le preguntó sobre ese intercambio con la periodista. El testigo se quebró y la oposición salió en su defensa.
Cuando se retiró el testigo, la diputada de la Coalición Cívica Mariana Stilman le reclamó a Gaillard que se deje de hostigar a los testigos

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El atacante de Cristina dijo que actuó solo
El detenido Sabag Montiel desligó a Brenda Uliarte; “tiré el gatillo y el tiro no salió”, afirmó

Fernando Sabag Montiel, detenido por el intento de magnicidio contra la vicepresidenta Cristina Kirchner, habló desde la cárcel de Ezeiza sobre aquel 1º de septiembre de 2022 y afirmó que “actuó solo” en el ataque. En un intento de desligar de responsabilidades a su novia, Brenda Uliarte, también presa, y de desterrar sospechas sobre una organización que pudiera haber motivado su accionar, aseguró que todo lo hizo “motu proprio” y que no se arrepiente de haber querido matar a la exmandataria. También rememoró el momento en que gatilló, pero el tiro no salió. Dijo que estaba nervioso.
“Entenderás que mi situación es muy comprometida. Yo estuve buscando los medios de forma despavorida”, afirmó Sabag Montiel en una comunicación que tuvo con la producción del canal C5N que fue grabada y puesta al aire antenoche en el programa Minuto uno.
“Yo lo hice motu proprio, ¿entendés? Están inventando una historia. Actué solo. Tengo las pruebas acá de que Brenda Uliarte no tiene nada que ver”, sostuvo en la llamada telefónica que recibió en el penal federal de máxima seguridad, donde se encuentra detenido.
Cuando le consultaron por qué quiso matar a Cristina Kirchner, Sabag Montiel respondió: “Básicamente, por la situación del país”. Después, comentó que el arma que usó “estaba cargada”.
“Tiré el gatillo y el tiro no salió. Tenía cinco balas el arma. Después me plantaron balas en mi casa, que yo no tenía. Pusieron droga diciendo que yo era un drogadicto. No sé, [me] están defenestrando, inflando una imagen más de lo que soy, cuando yo no soy todo lo que dicen”, se quejó el detenido.
Sobre el día del atentado, añadió: “Yo, en vez de tirar el pestillo... Imaginate los nervios de estar en un lugar y de tirar la corredera, tiré el pestillo para atrás y, cuando tiré el gatillo, no salió el tiro. Porque, entre tanto tumulto, tanta gente, estaba nervioso”. Le preguntaron si se arrepentía de lo que había hecho y contestó tajante: “No”.
Explicó, además, por qué le envió una carta al fiscal del juicio oral por el caso Vialidad, Diego Luciani. Dijo que lo conoce “de la tele, de antes”. En la carta, le pidió al fiscal “que otros jueces intervengan en la causa”. Y acotó: “Es obvio que Luciani tenía bronca. Él es el que tiene las causas [en las] que tiene problemas Cristina”.
Según explicaron en C5N, lograron el contacto con el primer detenido en la causa que lleva adelante la jueza María Eugenia Capuchetti a través de esa misiva enviada al fiscal Luciani, en la que, a pie de página, figuraba un teléfono correspondiente al Área de Observación Continua de Ezeiza. Llamaron a ese número y atendió el propio Sabag Montiel.
En la carta a Luciani, enviada el 3 de este mes, Sabag Montiel aseguraba que Cristina Kirchner y la jueza Capuchetti lo tenían “secuestrado”.
La semana pasada, Capuchetti le sugirió al fiscal Carlos Rívolo elevar a juicio oral y público el primer tramo de la causa contra Sabag Montiel, Uliarte y el jefe de la denominada “Banda de Los Copitos”, Nicolás Carrizo. Sin embargo, y luego también de que la Cámara Federal considerara que debía llevarse a juicio el expediente, Rívolo contestó que faltan todavía medidas de prueba.
Al igual que Sabag Montiel, Uliarte y Carrizo también están detenidos por el intento de magnicidio contra la vicepresidenta.ß
“El diputado Tailhade acaba de clarificar la estrategia de acusación llevan adelante: consiste en traer a todas las personas que fueron vulneradas en su privacidad y hacerlos comparecer para que digan si es verdad o no que tuvieron o no tal o cual conversación. Luego buscan ratificar si la conversación que les interesa es trucha o no. No se puede probar indirectamente conversaciones de origen ilícito a partir de otras conversaciones que también tuvieron origen ilícito”, sostuvo.
“Aquí intentamos dilucidar el presunto vínculo entre el señor Robles y D’Alessandro. Hay conversaciones filtradas y se intenta determinar su grado de veracidad, si se determina que son veraces se demostraría un acuerdo o negociación de fallos de la Corte con un sector del gobierno de la ciudad”, respondió Gaillard.
Más testigos
Luego ingresaron a la comisión Sebastián y Guillermo Garay, ambos funcionarios de la Corte. Los oficialistas intentaron poner de relieve su vínculo con Alberto Garay, presidente del Colegio de Abogados de la calle Montevideo, promotor de la causa por la cual la Corte finalmente declaró inconstitucional la ley de Consejo de la Magistratura sancionada durante el kirchnerismo.
“No sé bien por qué me citaron, creo que por el vínculo con mi padre”, admitió Sebastián Garay ante una pregunta de Negri.

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lunes, 6 de marzo de 2023

GESTIÓN KKKK


El ocaso del sueño de la reelección de Alberto y el festejo de Cristina
En la Asamblea Legislativa, el Presidente pareció rendido a las necesidades de la vice Por Martín Rodríguez Yebra
Martín Rodríguez YebraAlberto Fernández y Cristina Kirchner, el miércoles
Alberto Fernández inauguró su campaña para ser expresidente. Se plantó esta semana ante la Asamblea Legislativa con un espejo distorsionado para mostrar un país en auge, al borde del pleno empleo y que va ganando el combate contra la desigualdad social. La ilusión no soporta el esbozo de una pregunta elemental: ¿por qué si ha sido tan exitoso no tiene el apoyo de su propio partido para competir por la reelección?
Cristina Kirchner salió del Congreso el miércoles con la convicción de que había presenciado un acto de claudicación apenas disimulado. Ese hombre sentado a su lado que describía la fórmula de la prosperidad estaba bocetando apenas el relato de un legado posible. La sustancia de lo que allí ocurrió fue el fenomenal alineamiento del “presidente de la moderación” con las tesis más extremas del kirchnerismo duro.
Se prestó emocionado a una celebración de su debilidad. Ayudaba a la escena la paupérrima manifestación que, a fuerza de ruegos, su gente alcanzó a reunir en las afueras del Congreso.
Lo admitían en silencio camporistas y cristinistas de fidelidad indiscutida después del discurso. Fernández –por decisión propia o por imprudencia– se gastó las últimas fichas que le quedaban para apostar por una nueva candidatura. Su discurso quedará en la memoria por su ataque contra la Corte Suprema y la denuncia que refrendó en el máximo estrado institucional sobre una presunta persecución judicial contra Cristina para impedirle competir en las elecciones.
Es apenas un matiz que no haya usado la palabra santa “proscripción” y prefiriera decir que una conspiración jurídico-empresarial-mediática busca la “inhabilitación política” de la vicepresidenta. De hecho, tuvo que pedirles a voceros habituales que explicaran en los medios que “proscripción” e “inhabilitación” son, a su juicio de profesor de Derecho, sinónimos.
Hace cuatro años, una astuta Cristina les ofreció a los argentinos a Alberto Fernández como una síntesis de todas las familias en que se había dividido el peronismo desde el inicio del siglo. Hábil con las máscaras, él consiguió venderse como un oxímoron inigualable: el kirchnerista moderado. Pero desde que llegó al poder fue incapaz de manejar con acierto la dualidad de su personaje.
El kirchnerismo podía tolerarle la moderación –como hace con Sergio Massa–, pero no su ineficacia. Los peronistas que soñaban escapar de los extremos entendían la necesidad de algunos gestos de equilibrio, pero se hartaron de las sobreactuaciones que desperfilaron al Gobierno para hacerlo dependiente del humor de Cristina y, al cabo de un tiempo, directamente disfuncional.
Abandonado por su mentora, Fernández amagó durante mucho tiempo con desafiarla electoralmente. Se negó a eliminar las elecciones primarias y durmió la discusión de candidaturas, mientras programó una gira nacional para tirar los fuegos artificiales de sus milagros de gestión.
La Asamblea Legislativa desnudó sus carencias. Cedió a la presión kirchnerista de inmolarse por su vice, abandonó acaso para siempre la fantasía de un diálogo político con los que piensan distinto y hasta se permitió refugiarse en el pueril argumento de que la sociedad no percibe la magnitud de su obra por culpa de un “cerco informativo” dispuesto por los medios de comunicación hegemónicos. Kirchnerismo vintage.
Entró solo a la trampa. Dejó en claro que sigue aferrado al cordón umbilical de Cristina, por mucho que la haga rabiar con sus pequeñas rebeldías de palacio. La minuciosa frialdad que la vicepresidenta le dedicó en el reencuentro después de seis meses sin verse apuntaba a desestimar cualquier sueño peregrino de que ella pueda al final del juego bendecirlo otra vez como candidato en la fórmula principal.
Para que nadie dude, el camporista Andrés “Cuervo” Larroque presentó en público un balance lapidario del discurso presidencial. Lo acusó de ser responsable de la “desilusión” que causa en la población este gobierno y dijo que el Frente de Todos no puede ir a las elecciones con un “candidato que mide cinco puntos”.
Larroque –que sopesa cada palabra antes de decirla con Cristina y Máximo Kirchner– retrató como nadie la situación de Fernández: “En el peronismo, cuando un presidente tiene chances de reelegir, no hay discusión. Ya estaríamos imprimiendo los afiches”. Hace tiempo que en el diccionario de los muchachos de La Cámpora pragmatismo sale antes que ideología.
El triunfo de la grieta
La crudeza de esas declaraciones, sumada al gesto de Máximo Kirchner de dejar ostensiblemente su banca vacía durante la presentación albertista, es también parte de la puesta en escena de la coalición peronista en busca de una oferta electoral competitiva. El kirchnerismo duro celebró en sus tertulias posteriores a la sesión de la Asamblea Legislativa el tono y las formas del discurso presidencial, que redujo a Fernández otra vez a un peón de la causa de Cristina.
El tablero de la política retoma una conformación conocida en las últimas décadas. La de la fractura y la negación del diálogo. Fernández dejó de ser un rival verdadero para la vicepresidenta cuando enterró la promesa inicial de “terminar con la grieta”. Ahora, como fogonero de la polarización, ayuda a poner obstáculos a cualquier proceso de conciliación centrista, como el que esboza en público Horacio Rodríguez Larreta y que en algunos círculos de poder suponen que podría encarnar Massa. El kirchnerismo es una fuerza de trinchera que necesita el ambiente bélico para subsistir. Sobre todo cuando tiene tan poco para repartir que apenas puede vender recuerdos.
La palabra presidencial agranda también el marco de la movilización que la semana que viene prepara el kirchnerismo para insistir con “la lucha contra la proscripción” de la Jefa. El clamor autodirigido por la vicepresidenta apunta a retener el derecho a elegir quién representará al Frente de Todos en los comicios de este año. Presentarse como víctima de una conspiración es una condición necesaria para exigir esa potestad sin explicar por qué no se presenta ella.
Su gente nunca pudo ofrecer argumentos para una simple cuestión lógica: si es tan evidente que la condena por corrupción en el caso Vialidad busca impedir que ella sea presidenta otra vez, ¿por qué no se anota como candidata así la Justicia se ve obligada a blanquear sus intenciones y prohibirle competir, como paso con Lula en Brasil hace cinco años? No hay ninguna encuesta que le otorgue hoy a Cristina Kirchner posibilidades de triunfar en el sistema de doble vuelta argentino.
Es cierto que tampoco Fernández tiene delante suyo un futuro alentador. Los “cinco puntos” que le reconoce Larroque suenan a exageración, pero sus números de intención de voto son escuálidos por donde se los mire. La valoración de su gestión está por los suelos. La inflación que vuelve a dispararse sigue erosionando su popularidad, a pesar de que ante la Asamblea solo aludió a esa preocupación central de los argentinos para reconocer que es “un problema”, sin ofrecer ni siquiera una promesa de solución. Otro flagelo inabarcable es la inseguridad, tema ausente del discurso parlamentario. Por suerte, el ministro neoalbertista Aníbal Fernández se encargó de resaltar después que la Argentina tiene “cifras europeas” de delitos dolosos.
El ataque a balazos en Rosario que incluyó una amenaza directa a Lionel Messi dejó en evidencia la endeblez del relato triunfalista. Lo mismo le había pasado al Presidente el día anterior, cuando festejó en sus redes sociales que los argentinos “hoy vivimos mejor” justo cuando 20 millones de personas sufrían un apagón eléctrico descomunal.
A Fernández siempre le resultó mejor contar que hacer. Le ha costado tomar la iniciativa con propuestas realizables y la capacidad de sorprender no está entre los dones que ostenta. De su presentación en el Congreso no se desprende que vaya a cambiar ahora. En dos horas habló de todo menos de planes concretos para transformar la realidad.
Hizo alusiones a predecesores que dice admirar, como Raúl Alfonsín, Néstor Kirchner y, por supuesto, la omnipresente Cristina. Pero el tramo final de su gobierno tiene rasgos de otro de sus antiguos jefes al que se cuida de no alabar en público: Carlos Saúl Menem. Aquel que en su ocaso como presidente –impedido ya de ir por la segunda reelección– se dedicó a regodearse con la propaganda interminable de su obra en el poder. No nos extrañe si los ocurrentes publicistas del Gobierno se aparecen ahora con el eslogan definitivo de estos cuatro años: “Alberto lo hizo”.

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domingo, 5 de marzo de 2023

GESTIÓN KKKK


Caballito y Flores, los barrios porteños que concentran la mayor cantidad de usuarios que siguen sin luz
Luego del gigantesco apagón que ocurrió ayer en todo el país, esta mañana todavía había zonas sin servicio
Delfina Celichini
La verdulería La Boutique Natural, en Caballito, seguía sin luz esta mañana
“Te atiende la maquinita y no te dicen ni cuándo, ni cómo ni nada”. El que habla es Alberto Villa de Haras, el encargado del edificio ubicado en Emilio Mitre 75, en el barrio porteño de Caballito, sobre la falta de respuesta de Edesur ante los constantes cortes que sufre la zona. Esta vez, desde la madrugada no hay electricidad.
Ayer por la tarde, gran parte del área metropolitana de Buenos Aires (AMBA) y varias provincias se quedaron sin luz debido a un incendio ocurrido en unos pastizales que afectaron tres líneas de transmisión de alta tensión en la zona del Litoral, minutos antes de las 16. Este apagón gigantesco, a su vez, sacó de servicio (“desenganchó”) a la central nuclear Atucha I, según confirmaron fuentes oficiales, que generó un desbalance entre la demanda y oferta eléctrica del sistema argentino de interconexión (SADI).
En la verdulería intentaban hacer andar un generador eléctrico para poder atender con luz
Se calcula que por el incidente, se quedaron sin luz más de 20 millones de usuarios. Luego de dos horas, el servicio empezó a restablecerse lentamente. Hoy, alrededor de las 9, Edesur reportó 40.024 usuarios sin luz, 2081 en Caballito y 1699 en Flores, zonas históricamente afectadas por los constantes cortes. En el conurbano bonaerense, en tanto, Quilmes concentraba la mayor cantidad de usuarios que seguían sin luz. Edenor, por su parte, reportó para la misma hora un total de 5897 con problemas eléctricos.
Ya para las 12, el Ente Nacional Regulador de la Electricidad (ENRE) informaba 17.443 usuarios de Edesur sin suministro, y 3963, de Edenor. Si bien para la tarde el número de afectados de la primera concesionaria continuó en baja (1466), no pasó lo mismo con los de la segunda, que alrededor de las 17.30 contabilizaba 43.580.
“Cuando ocurren problemas como los de ayer dejan consecuencias que tardan algunas horas en resolverse y situaciones que se van atendiendo el día después por falta de suministro. Hoy es un día de mucha exigencia, pero hay un operativo especial y reforzado, con grupos electrógenos distribuidos en puntos estratégicos la ciudad y la provincia, fourpack (equipos de mayor envergadura) en distintas zonas. Ahora se están atendiendo situaciones puntuales como consecuencia de lo de ayer, como el incendio en una subestación de Quilmes”, dijeron  fuentes de Edesur.
Respecto de los cortes frecuentes en Caballito y Flores, dijeron: “Cuando se normaliza la red siempre surgen problemas puntuales, no son dos barrios marginados, pero sí con mucha densidad de población y necesidad de consumo por lo que es normal que haya situaciones de falta de suministro en algunos usuarios. Ayer vale decir que antes del incendio que afectó la red de alta tensión había récord de consumo. Los problemas se irán resolviendo durante el transcurso del día, aunque hay que estar atento a hoy, un día que se espera mucha demanda”.
Para Villa De Haras, el día comenzó con problemas. Alrededor de las 5, un llamado lo levantó. Tenía que asistir a un hombre mayor que había quedado atrapado en el ascensor. “Tuve que abrir la puerta, ponerle una escalera y ver la mejor manera para que pueda bajar”, detalló el encargado del edificio de 10 pisos, y precisó que mucha gente queda atrapada en su departamento por no poder subir ni bajar la escaleras.
Cortes constantes
Estos inconvenientes, sin embargo, unen más a los vecinos. Para alrededor de las 9.30, comerciantes y vecinos trataban de hacer funcionar un generador eléctrico para que la verdulería La Boutique Natural pudiese trabajar como todos los días.
“Sin luz no podemos vender porque las balanzas no tienen baterías. Pedimos al vecino para que nos tire un cable y así poner en funcionamiento las herramientas de trabajo”, indicó Lucía Almada, encargada del comercio,
El apagón en una casa de comida, ayer, en Floresta
“Es una fase”, se escucha comentar a los residentes de la zona. Sin embargo, Jorgelina, encargada de un edificio en la intersección de Emilio Mitre y Alberdi,comentó a este medio que esta situación es muy frecuente en el barrio. “Hace dos años, en la esquina había una cervecería que decidió irse después de que pasó tres días sin luz y tuvo que tirar o regalar toda la comida”. Actualmente, en esa misma ubicación hoy funciona una librería.
José Godoy es encargado del edificio en Emilio Mitre 51 que, además de no tener luz, tampoco tiene agua. “Lo más pesado es subir baldes. Llamamos a Edesur pero tampoco dio respuestas de cuándo va a volver.
Según pudo saberse, los problemas para recibir los reclamos vía WhatsApp fueron por inconvenientes en la plataforma de la red de mensajería que se quedó sin soporte para atender la demanda debido al inconveniente de la falta de energía.
Los usuarios, además del número de WhatsApp, pueden hacer reclamos a través de las redes sociales de Edesur (Twitter y Facebook), la app mobile, vía web, llamando al call center (0800-333-3787) y SMS al SMS al 72720 + LUZ + espacio + los 8 dígitos del número de cliente.

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