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lunes, 22 de agosto de 2016

HISTORIAS DE MUCHAS VIDAS....GRACIAS


Vivir de guardia: las historias del equipo detrás de los trasplantes
Son casi 30 los profesionales que integran el servicio de trasplante renal del hospital Argerich, uno de los más antiguos del país; realizan un promedio de cuatro operativos por semana

Sus teléfonos no se apagan nunca. Están disponibles los siete días de la semana, los doce meses del año. Viven, literalmente, de guardia. Perdieron la cuenta de la cantidad de cumpleaños, festejos y reuniones familiares que tuvieron que cancelar a último minuto; encuentros con amigos de los que salieron disparados tras recibir una llamada; "libertades" a las que renunciaron voluntariamente. Y ante las miradas incrédulas o resignadas que se clavan en ellos cuando se levantan de golpe de una cena o un café, la respuesta que dan es siempre la misma: "Surgió un operativo".
Son médicos, cirujanos y residentes, pero también enfermeras, instrumentistas, anestesistas, trabajadores sociales y psicólogos que aman lo que hacen: pero admiten que sin una sobredosis de compromiso y convicción, su trabajo sería impracticable. Forman parte de un engranaje cuidadosamente aceitado, donde cada uno juega un rol imprescindible. Estos casi treinta profesionales de la salud integran el Servicio de Trasplante Renal del Hospital General de Agudos Dr. Cosme Argerich: se trata de uno de los equipos más prestigiosos y antiguos que existen en los hospitales públicos del país (el año que viene cumplirá treinta años de trayectoria).
Con su guardapolvo blanco, Rubén Schiavelli avanza lentamente por un pasillo. Sus pacientes lo detienen para hacerle una pregunta, comentario o saludarlo. Un hombre joven le asegura que está tomando su medicación: parece un alumno haciendo buena letra con el maestro. Schiavelli lo palmea en la espalda y sonríe. "Que los jóvenes adhieran al tratamiento postrasplante es uno de nuestros grandes desafíos: de eso depende que aquel tenga éxito", cuenta mientras se abre paso hacia su pequeña oficina.
Tiene 56 años y es jefe de la División de Nefrología y Trasplante Renal del Argerich. Allí se reciben a pacientes de toda la Argentina, y se realizan entre cuatro y cinco trasplantes renales por mes (aproximadamente fueron 1200 desde que empezó a funcionar el servicio en 1987).
Trabajar contrarreloj
Fue en 1989 cuando Schiavelli se sumó a la División de Ablación e Implante de Órganos del Argerich, que en ese entonces tenía dos años de vida. De ese grupo surgiría la idea de crear el Instituto de Trasplante de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA). "Cuando lo creamos estuve un año y tres meses de guardia. Los nefrólogos, aunque no somos cirujanos, también estamos en el quirófano controlando al paciente. Casi no dormía y trabajaba a un nivel de locura absoluta", recuerda el médico. "Iba a todos lados con dos radios y dos de esos celulares grandotes grises: parecía que andaba armado."
Hoy tiene un smartphone que no se apaga jamás. El único día que está "un poquito desconectado" es el sábado. Casado con una psicóloga, asegura: "En la familia, muchas veces uno termina hablando todo el tiempo de lo mismo. Creo que por eso ninguna de mis dos hijas estudió medicina".
Como el director de una orquesta donde lo que está en juego es algo demasiado importante, Schiavelli apunta: "Un trasplante es una cosa tan minuciosa que hace falta una gran comunicación: hay muchos factores interviniendo". El trabajo en equipo es clave.
En el servicio, la adrenalina empieza a correr con una misma frase: "Surgió un operativo". Es el médico de guardia quien recibe la noticia de la existencia de un potencial donante (que puede estar en cualquier lugar del país), para un potencial receptor (un paciente del Argerich que también es posible que se encuentre en otra provincia).
"Se avisa primero a los coordinadores médico y quirúrgico, quienes deciden in situ si el trasplante se hace o no", cuenta Schiavelli. "Se convoca al paciente y cuando llega al hospital tomamos la decisión según sus antecedentes y cómo está en ese momento (si está resfriado, por ejemplo, no puede trasplantarse)." Se chequea la compatibilidad entre donante y receptor, no sólo sanguínea, sino de edad y tamaño, entre otros factores. "Idealmente, el tiempo que pasa entre que se saca el riñón y se trasplanta debe estar por debajo de las 15 horas; en la Argentina transcurren en promedio 23", explica.
En una hora, los médicos deciden si aceptan o no al donante; luego se calculan dos más entre que se llama al receptor y llega al hospital; otras dos para análisis, y cuatro si el paciente necesita dializarse. Eso, si todo funciona según lo previsto.
"A veces tenemos que decidir si hacer subir a los pacientes a un avión antes de que lleguen los resultados de un estudio, y te preguntás qué pasa si en la mitad del viaje dan mal y tienen que volverse", confiesa Schiavelli. Más de una vez fue él mismo a esperarlos a Aeroparque: "Muchos viajan por primera vez a Buenos Aires. ¡Si se pierden, no llegan más!"
Siempre disponibles
¿Cómo se hace para vivir todo el tiempo con semejante nivel de adrenalina? Mauricio "Mauro" Pattin dice que la suya está "gastada como una lija". Tiene 65 y es cirujano jefe del equipo de trasplante. Explica que dentro del quirófano participan aproximadamente ocho personas: entre el anestesista y el técnico de anestesia, dos instrumentadoras, el nefrólogo, y dos o tres cirujanos. "Coordinar todo lleva su tiempo y sus años", dice. "Lo que más nos preocupa es cuando pasamos una semana o diez días sin ningún operativo: todo el mundo se achancha. Estar pensando constantemente en trasplantar es imposible, pero hay que estar siempre disponibles."
De su primer trasplante se acuerda que fue un sábado, y no fue uno, sino dos riñones en dos receptores. "Tenía un miedo atroz de que la cosa no saliera como tenía que ser. Tardamos cuatro horas en hacer una operación que hoy nos lleva dos y media", cuenta. Ese día tenía planeada una salida con sus dos hijos chicos, que tuvo que cancelar.
"A todos nos pasó y va a pasar de tener que dejar en innumerables circunstancias a la familia por venir a trasplantar. Por eso, esta actividad no se puede hacer desde ningún punto de vista sin compromiso y convicción", sostiene.
Cuando empezó a trabajar como enfermera en la unidad de trasplante renal del Argerich, 18 años atrás, a Ana María Saavedra la palabra "operativo" la asustaba. "Tenía miedo de lo desconocido, de cometer un error, porque era nueva y sabía el cuidado especial que requieren estos pacientes", recuerda. "Después empecé a tomar conciencia de que era parte de algo más grande, de que estaba participando casi de un milagro." Hoy tiene 53 y es la enfermera jefe del servicio.
Su trabajo consiste en organizar al personal de enfermería. No saben qué día ni a qué hora va a surgir un trasplante, pero hay que estar preparados. "Cuando nos enteramos de que hay un operativo ingresamos al paciente al servicio, lo acomodamos en su cama, lo mandamos a bañarse y rasurarse", cuenta. "Le explicamos que va a estar inmunosuprimido desde el momento en que empezamos a pasarle una medicación, que va a tener que usar barbijo y cuidarse aun antes de ingresar al quirófano." Pero su rol excede esas rutinas: "Muchas veces llegan sumamente ansiosos y nosotros los tranquilizamos. Si bien tienen una preparación previa con un psicólogo, es como el trabajo de preparto: podés haber hecho un montón de cursos, pero cuando llega el momento te olvidás de todo".
El vínculo con los pacientes es algo que disfruta mucho: "Cuando son dados de alta, siempre vuelven: acá se sienten protegidos", dice. La satisfacción de saber que uno fue importante en un momento muy crítico para ellos es enorme".
Mauricio Pattin
Cirujano jefe de trasplante renal
"Los chicos y la familia se acuerdan cuando los dejaste solos. Y en algún momento te lo recriminan. Buscar el equilibrio no es fácil"
Dar y recibir, dos caras de una moneda
¿Quiénes pueden ser donantes de órganos?
Las personas que fallecen en la terapia intensiva de un hospital. Sólo así puede mantenerse el cuerpo artificialmente hasta que se produce la extracción de los órganos.
¿Cómo se distribuyen?
Existe una lista de espera única en todo el país para cada tipo de órgano, controlada y fiscalizada por el Incucai. La asignación se hace en base a la urgencia según la gravedad del paciente, la compatibilidad entre donante y receptor, la oportunidad del trasplante y el tiempo en lista de espera.
Más información:
www.incucai.gov.ar
0800 555-4628
M. A.

martes, 16 de febrero de 2016

NUESTRO HÉROES DE MARAMBIO....ESCRIBILES....LOS HACE MUY FELICES



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regla
112 años de permanencia argentina ininterrumpida en la Antártida
Día de la Antártida Argentina
1904 - 22 de febrero - 2016
SOLICITAMOS QUE SE LE DE AMPLIA DIFUSIÓN A ESTA INFORMACIÓN
El lunes 22 de febrero de 2016, se cumplen 112 AÑOS DE PERMANENCIA ARGENTINA ININTERRUMPIDA EN LA ANTARTIDA; porque a partir de ese día del año 1904, flamea la Bandera Argentina, en la isla Laurie del grupo de Islas Orcadas, al ser inaugurada la actual Base Orcadas.
Por Ley de la Nación Nº 20.827/74 publicada en Boletín Oficial 23.043 del 26 de noviembre de 1974 se instituyó como Día de la Antártida Argentina el 22 de febrero de cada año, mencionando que ese día se izará al tope la bandera nacional en los edificios públicos de la Nación y se realizarán actos alusivos a nuestros irrenunciables derechos de soberanía sobre la Antártida Argentina en todos los establecimientos educacionales.
Sabemos que para esa fecha la actividad escolar está en receso, por eso a los docentes les solicitamos que los primeros días del comienzo de las clases, se recuerde esta fecha en los establecimientos educacionales y también se le dé amplia difusión.
Hace ya ciento doce años que los argentinos estamos en la Antártida, de los cuales los primeros cuarenta años, fuimos los únicos ocupantes permanentes, hecho que constituye uno de los principales avales de nuestros títulos de soberanía en el área.

22 de febrero de 1904 -- Sector Antártico Argentino -- Base Orcadas actual
Muy pocos son los que saben que el 22 de febrero es el Día de la Antártida Argentina y como dijimos antes, esto se debe a que en esa fecha las escuelas están en receso escolar y por consiguiente no se enseña ni se difunde esta conmemoración, como ocurre con otras conmemoraciones que están en el Calendario Escolar, las que son recordadas en el transcurso de nuestra vida, porque lo que se aprende de niño en la escuela, difícilmente se olvide; quedando grabado para siempre en la memoria y en los sentimientos.
Nuestro principal objetivo es "promover la difusión y toma de conciencia con respecto a la importancia de la presencia de nuestro país sobre el territorio Antártico", porque "No se defiende lo que no se ama y no se ama lo que no se conoce", a la Antártida Argentina hay que conocerla, amarla y defenderla, porque es un pedazo más de nuestra patria.
Para más información sobre el Día de la Antártida Argentina, haga clic a continuación: marambio.aq/diaantartida.html
Visite el Museo Antártico de la Fundación Marambio
El Museo de la Fundación Marambio, sito en la calle Cerrito 4094, casi esquina Paraná (altura 6650) de la localidad de Villa Adelina, partido de Vicente López, provincia de Buenos Aires, tiene abiertas sus puertas en conmemoración del Día de la Antártida Argentina hasta el día lunes 29 de febrero de 2016, de lunes a viernes en el horario de 9 a 12 y de 14 a 18 horas, con entrada libre y gratuita. Los estaremos esperando, más información y mapa para llegar al Museo, haga clic a continuación: www.marambio.aq/museovillaadelina.html
¿Qué es la Antártida? - Información general de esta temática
La Dirección Nacional del Antártico ha desarrollado en su página de Internet una importante publicación sobre todo lo relacionado con la Antártida y como los nobles propósitos de esta Fundación son la difusión de temas Antárticos en general, la ponemos a disposición del publico en general y en especial de los docentes, debido a que esta nota es de suma utilidad para aprender y enseñar.
Desarrollo de esta importante información, haga clic aquí: dna.gob.ar/la-antartida
Para ver e imprimir la Tarjeta conmemorativa del Día de la Antártida Argentina y de los 112 años de permanencia ininterrumpida en la Antártida, la que se puede utilizar para publicarla o ponerla en lugares visibles, aportando a la difusión de este hecho de importante trascendencia nacional, histórica y geopolítica; haga clic a continuación: marambio.aq/images/antartida112.jpg
Saluda en nombre de la Fundación Marambio
Dr. Juan Carlos LUJÁN
Suboficial Mayor (R) FAA (VGM-EDB)
Presidente Fundación Marambio
Fundación Marambio - www.marambio.aq - Tel. +54(11)4766-3086 4763-2649
Información de Contacto
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