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sábado, 9 de noviembre de 2019

NO FALTES..NO OLVIDAR,


Museo del Holocausto de Buenos Aires
El lunes 11 de noviembre a las 19:30 horas se realizará la liturgia de conmemoración por el 81° aniversario del Pogrom de Noviembre de 1938. Se realizará en la Parroquia San Ildefonso (Guise 1941).
Te esperamos.

jueves, 31 de agosto de 2017

NUNCA OLVIDO....JUSTICA...VISITANOS


Trafic, en AMIA: una muestra que inquieta, en el aniversario del atentado
Tomás Espina usa una camioneta igual a la que es símbolo de la tragedia como material de su obra; el público, conmovido
La carrocería de una camioneta Trafic blanca desollada y ennegrecida, como después de un incendio, eriza la piel a los visitantes de la muestra de Tomás Espina que se presenta en el Espacio de Arte de la AMIA. Hace 23 años, 85 personas murieron en el mismo lugar del atentado perpetrado con un vehículo igual, cargado de explosivos.

La Trafic, ahí, es un signo de la tragedia. Más que representarla, la presenta. No hay metáfora. Pero la obra de Espina no es eso: la camioneta es el resto de un proceso que se ve en un video, en el que el artista formó un abecedario de esténcil cortando su chapa con soplete. Trabajó junto con Ernesto Sotera, en otro lugar especial, lindero a una casa de sepelios de la mutual judía, en Villa Crespo. En el fondo, de ese terreno reposa una obra de Marcelo Brodsky, Piedras de la AMIA. Se trata de fragmentos de la fachada donde se lee parte del nombre de la institución, que el artista rescató de la Costanera, donde se arrojaron los escombros del edificio. Las dos obras -el alfabeto y la de Brodsky- serán emplazadas en espacios públicos.
El proyecto Trafic surgió cuando Elio Kapszuk, director del espacio y curador de la muestra, se enteró de que un examen sobre las esquirlas confirmaba la hipótesis del empleo de una camioneta de esa marca en el atentado. Entonces, convocó a un artista contemporáneo -Espina ya trabajó el tema de la violencia en la historia reciente- que suele jugar con fuego: en su obra utiliza como materiales tizne, humo, hollín, pólvora y explosiones. Buscaron una camioneta modelo 87-89 de color blanco Chapelco. Espina primero pensó en pulverizarla, como sucedió con el coche bomba real. Pero ante la dificultad técnica y la sensación de que las obras de polvo están de moda, se le ocurrió algo mejor. La transformó en un alfabeto que permitiera poner algún día, con la técnica popular y callejera del esténcil, las palabras que faltan: justicia, verdad, memoria. O la que el espectador imagine.
Ahora, las 42 letras y símbolos se disponen en la pared ordenadas como el teclado de dispositivo móvil y se distingue que las chapas salieron del vehículo: están los espejos, parte del guardabarros, las ópticas. "No quería hacer una obra conmemorativa. Terminó siendo procesual", dice Espina. "Tenía que ser temática, pero a la vez una obra de arte", agrega Kapszuk. Para ingresar la camioneta en el subsuelo de AMIA hubo que partirla y volver a armarla.
"Los que se mueren se llevan las palabras. Este trabajo es una manera de manifestar ese silencio", piensa el Espina. Resuena el concepto del filósofo francés Georges Didi Huberman, que pasó por el país hace unas semanas: "El arte no es un concurso de belleza". La Trafic es un símbolo poderoso y enciende dolorosamente la memoria. Algunos lloran, otros se acercan a tocarla acongojados.

Reacciones
No todos digieren bien esta obra. "Más allá de los argumentos del arte contemporáneo, vi en esta Trafic un símbolo que se resignificaba en el recuerdo del coche bomba. Mientras volvía a mi casa su presencia ocupaba toda mi mente, junto al atentado, el recuerdo de los familiares de las víctimas, los actos reclamando justicia, el sonido del Shoffar (el cuerno de carnero litúrgico judío que suena cada 18 de julio). La instalación había quedado muy lejos en mi memoria y sentí una profunda tristeza. Esta propuesta, ¿sería un disparador para la reconstrucción de la memoria y la reparación?", se pregunta la artista Eugenia Bekeris, miembro de Dibujos Urgentes, colectivo que registra el juicio por encubrimiento del atentado. "Me pregunté por qué en el aniversario del atentado aún sin justicia se había decidido recordar el horror de este modo en la escena del crimen ".
"Cuando vi la Trafic quedé en shock", confiesa Agustina Galarraga, artista y familiar de una víctima. "Me pasaron un montón de cosas. Verla ahí y pensar que una igual podría haber sido el coche bomba fue muy fuerte. Imaginás toda la situación. Después, esa especie de teclado abre la posibilidad de algo nuevo, donde cada uno podría escribir un futuro". Su conclusión es un reclamo compartido: "La obra estará completa en el momento en el que realmente se pueda escribir la palabra justicia".

Más vistas para el Libro de la memoria
Más de un millón de personas vieron el video Libro de la memoria, en el que más de 60 actores homenajean a las víctimas del atentado. La pieza enlaza el pensamiento de Borges, Silvina Ocampo, Cortázar, Soriano, Spinetta y María Elena Walsh a través de fragmentos escogidos por la escritora Ana María Shua. Participaron Ricardo Darín, Guillermo Francella, Adrián Suar, Cecilia Roth, Enrique Pinti, Nancy Dupláa, Mercedes Morán y Facundo Arana, entre otros. Se puede ver en YouTube

PARA AGENDAR
Trafic, Tomás Espina. Espacio de Arte AMIA.
Pasteur 633. De lunes a jueves, de 10 a 19, y viernes, de 10 a 16. Gratis. Requiere identificación.

M. P. Z.

viernes, 27 de enero de 2017

NO OLVIDAR


Hoy se conmemora a las víctimas del Holocausto
Las Naciones Unidas establecieron en 2005 que el 27 de enero sería el Día de Conmemoración de las Víctimas del Holocausto, en recuerdo del 27 de enero de 1945, cuando tropas del Ejército Rojo ingresaron al campo de exterminio Auschwitz-Birkenau, un complejo integrado por tres grandes unidades principales y 39 campos subalternos.

Las Naciones Unidas establecieron que el 27 de enero como el “Día Internacional de Conmemoración Anual en Memoria de las Víctimas del Holocausto”, mediante la Resolución 60/7 aprobada en la 42ª sesión plenaria de la Asamblea General, el 1º de noviembre de 2005.
Auschwitz era un complejo integrado por tres grandes unidades principales y 39 campos subalternos, ubicado 43 kilómetros al oeste de Cracovia, donde los nazis ejecutaban la “Solución Final” del pueblo judío durante la Segunda Guerra Mundial.
Fundado en mayo de 1940 como campo de trabajo por disposición de Heinrich Himmler, en septiembre de 1941 se realizaron en el Bloque 11 pruebas con el gas Zyklon B, destinadas a perfeccionar el exterminio de prisioneros, cuyo éxito hizo que se construyeran una cámara de gas, utilizada hasta 1942, y un crematorio.
Cuando las fuerzas del Ejército Rojo ingresaron a Auschwitz, el 27 de enero de 1945, descubrieron una realidad que superaba todo lo imaginable: unos 7.000 sobrevivientes, en su gran mayoría imposibilitados de caminar por su deteriorado estado físico.
La Resolución 60/7 de la ONU está integrada por 6 artículos que no solo establecen la fecha de recordación, sino que también rechazan la negación de la Shoá y reconocen que durante la misma fue exterminado un tercio del pueblo judío, a la vez que se dirigen a los Estados miembros para que elaboren programas educativos destinados a las futuras generaciones, para que sepan lo que fue el Holocausto, preserven los lugares históricos en los que funcionaron los campos de trabajo y exterminio y también condenen las manifestaciones de intolerancia y discriminación por motivos religiosos y étnicos.


viernes, 30 de diciembre de 2016

HISTORIAS DE VIDA....NO OLVIDAR


Augusto Daniel Jesús, la víctima del atentado a la AMIA que este año recuperó su identidad

Daniel en una foto de su infancia.
El nombre y el rostro de la víctima 85 del ataque del 18J se conocieron tras más de 22 años de espera. Hoy podemos saber más de Daniel gracias a los datos y las fotos que Cecilia Jesús aportó cuando se acercó, hace poco, a la AMIA. Conmovida por una nota que leyó en una revista sobre la historia de su primo, Cecilia ayudó a Daniel a salir del olvido.
Cecilia Jesús Lower fue la persona que encontró el “mensaje en la botella” que el periodista Hugo Martín de la revista Gente arrojó “al mar”, cuando en septiembre de este año escribió la nota: “La triste historia de Augusto, el muerto sin rostro”.
La nota se publicó después de que la Unidad Fiscal AMIA diera a conocer, en agosto pasado, que la víctima 85 del atentado era Augusto Daniel Jesús, hijo de María Lourdes Jesús, quien también perdió la vida en la fatídica mañana del lunes 18 de julio de 1994. Daniel tenía entonces 19 años.
Mientras esperaba en el consultorio del dentista, hace unos meses atrás, Cecilia tomó al azar una revista. Comenzó a hojearla hasta que se topó con las páginas que contaban la historia de su primo. Una historia escasa, incompleta, ya que muy poco se sabía – hasta ese momento- de la vida de Daniel y de su mamá.
Conmocionada por enterarse de esta manera del destino de su primo, con una mezcla de tristeza, culpa e incomprensión por la distancia y el silencio que pesaron siempre sobre los lazos familiares, Cecilia no pudo quitarse de la mente, durante días, el título que había leído: Daniel era “un muerto sin rostro”. Algo muy injusto y doloroso, pero también –pensó– una apelación directa “a hacer algo” para vencer el olvido.
Después de leer la nota, Cecilia pasó horas revolviendo cajas, buscando álbumes de fotos y recuerdos de la infancia. También se ocupó de averiguar, hasta donde pudo, cómo habían sido los últimos años de vida de su primo Daniel y su tía Lourdes.
Aún movilizada por la historia, la noche del 17 de noviembre pasado, Cecilia se sentó frente a su computadora, se conectó a Facebook y decidió enviar un mensaje a AMIA.
“Buenas noches. Quizá ustedes puedan ayudarme”. Así comenzaba el texto que Cecilia nos escribió. Con él, abrió la puerta que permitió que Daniel tenga hoy un rostro y una historia que contar. Más de 22 años después…
Rescatar a Daniel del olvido

“Ojalá la víctima número 85 de la AMIA tenga, además de un nombre, un rostro. El mensaje en la botella ya fue arrojado al mar”.
Las palabras que Hugo Martín eligió para cerrar su nota en la revista Gente comenzaron a hacerse realidad cuando Cecilia Jesús se contactó con AMIA.
En su mensaje, Cecilia nos decía: “Recordé una caja de fotos que mi padre conservaba y ahí están las únicas cosas que conservamos en mi familia relacionadas con mi primo: su certificado de 7° grado, una tarjeta del Día de la Madre hecha por sus manitos de niño, y un puñado de fotos. Si ustedes tienen algún archivo o libro de las víctimas y les sirve para darle un rostro, aunque no se parezca al que tenía cuando murió, quisiera poder aportárselas. No sé, siento que es la única forma de rescatarlo del olvido y devolverle la identidad que perdió”.
Inmediatamente respondimos el mensaje y el 21 de noviembre pasado, Cecilia se acercó al edificio de la AMIA. Llegó acompañada por un verdadero tesoro: el álbum de fotos y dos tarjetas escritas por Daniel cuando era niño.
En el encuentro, Cecilia compartió los datos que recordaba. Con cada palabra que dijo aquel día, el silencio y el olvido empezaron a quedar atrás. Con cada recuerdo que trajo al presente, la memoria comenzó a brotar. Y así se pudo materializar, en minutos, la reparación y la restitución de una identidad.
La fuerza de la memoria

Con la información que Cecilia brindó, las historias de Daniel y de Lourdes serán incorporadas a la Central de Recursos 18J (http://www.centralrecursos18j.amia.org.ar) que compendia el material informativo sobre el atentado y recuerda a cada una de las 85 personas que perdieron la vida.
El día que Cecilia llegó a la AMIA, pudimos saber que aunque Augusto era el primer nombre de su primo, en la familia todos lo llamaban Daniel.
La última vez que se vieron eran muy chicos: ella tenía 10 y él 8. Se veían siempre en la casa de sus abuelos, en Munro. “Por cosas de la familia, no nos seguimos viendo. No supe más de ellos”, nos contó Cecilia. “Vengo de una familia en la que hay muchos secretos y temas de los que no se hablaron nunca; una familia que no fomentó que seamos unidos, una familia desparramada, con muchas cosas no dichas. Por eso, se explican tantos años de silencio y que nadie antes se haya preocupado por querer saber más”, relató.
“Mi tía fue identificada desde el momento del atentado. Pero nunca más pudimos dar con el paradero de Daniel. Supusimos que estaban juntos porque iban siempre los dos a todos lados. Mi papá que, después falleció, trató de averiguar algo, pero no lo logró, y después todo quedó tristemente en el olvido”, agregó.
Cecilia se acuerda que cuando eran chicos, Daniel siempre estaba dibujando. “Era un nene más bien solitario, callado. A veces jugaba con nosotros pero la mayoría de las veces, se quedaba en un rincón con sus dibujos”.
Justamente dos de las ilustraciones de Daniel aparecieron en la caja de recuerdos que Cecilia fue a buscar después de haber encontrado esa verdadera botella al mar en que se transformó, literalmente, la nota de la revista Gente.
Dedicación. Amor. Cariño. Paciencia. Para un Día de la Madre, Daniel escribió estas cuatro palabras sobre una hoja y rodeó a cada una con un corazón. “Esto significa mamá”, escribió. Luego, pegó un sticker de la vieja revista infantil Cosmi-k y recortó una foto suya, en blanco y negro, para que estuviera al lado de su firma: Dani.
Con un marcador verde y en mayúsculas, resaltó una frase que hoy estremece:
“FELIZ DÍA TE DESEA TU HIJO, QUE TE QUIERE MUCHO”.