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domingo, 1 de agosto de 2021

OLIMPÍADAS, PASIÓN, LECTURAS...LO VIEJO Y LO RECIÉN SALIDO


D. G.
novedades


Pasión olímpica
Autor: Gonzalo Bonadeo Editorial: $1499

Viento
Autor: Lange con N.cassese Precio: $1449


Lectores en forma. Una biblioteca olímpica para seguir los Juegos de Tokio




Desde los Epinicios del tebano Píndaro, aristocrático poeta de la Antigüedad clásica que, con la excusa de celebrar las victorias de atletas y de cuadrigas en Olimpia, honraba a los dioses, hasta Petros Márkaris –otro griego–, que ambientó una funesta trama político-policial en la Atenas de 2004, los Juegos Olímpicos captaron la atención de narradores, poetas y cronistas. No están ausentes en una genealogía de la “literatura olímpica” escritores como Eduardo Mallea, el británico George Orwell (espantado por las nazi-olimpíadas de Berlín en 1936) y su compatriota, Arthur Conan Doyle; el uruguayo Eduardo Galeano y el español Manuel Vázquez Montalbán que, en la novela Sabotaje olímpico, sitúa al detective Pepe Carvalho en la Barcelona de 1992. Una biblioteca olímpica ofrece ficciones, testimonios y crónicas sobre los juegos que, cada cuatro años (si no sobreviene un conflicto bélico o una pandemia), convoca a atletas de cientos de países.
En la intención original del barón Pierre de Coubertin, historiador y pedagogo francés, fundador del Comité Olímpico Internacional (COI) en 1894 –del que la Argentina fue parte, junto a otros once países– y creador de los Juegos Olímpicos tal como los conocemos desde 1896, las competencias de arquitectura, escultura, literatura, pintura y música estaban incluidas en el campeonato internacional. Estas disciplinas empezaron a ponerse a prueba en Estocolmo, en 1912, y el mismo barón con el seudónimo de George Hohrod y Martin Eschbach triunfó en la categoría literaria con una oda al deporte. Como en la Grecia del siglo VIII antes de Cristo, las obras debían estar inspiradas en el deporte. Hasta 1948 los artistas de estas cinco disciplinas participaron de los Juegos, hasta que el estadounidense Avery Brundage, como presidente del COI en 1952, impuso su punto de vista, y artistas y poetas fueron desterrados.

En ocasión de las Olimpíadas de Atenas 2004, la editorial Páginas de Espuma lanzó Cuentos olímpicos, antología de relatos de hazañas deportivas (o su lado B), que incluye relatos de escritores españoles y latinoamericanos como Camilo José Cela, Virgilio Piñeira, Antonio Skármeta, Cristina Peri Rossi, Luis Sepúlveda y –del seleccionado literario nacional– Ricardo Piglia, Silvina Ocampo y Héctor Tizón, entre otros. El libro tiene un epígrafe de Píndaro: “¡Seres de un día! ¿Qué es uno? ¿Qué no es? ¡Sueño de una sombra / es el hombre! Pero si llega la gloria, regalo de los dioses, / hay luz brillante entre los hombres y amable existencia”.
Suicidio perfecto (Tusquets), del griego Petros Márkaris, tiene como protagonista al célebre inspector Kostas Jaritos, que debe investigar el suicido –en vivo y en directo y en el prime time televisivo– de un hombre de negocios. La acción está ambientada en una Grecia convulsionada por la situación socioeconómica, con el trasfondo de los Juegos de 2004.
La pequeña comunista que no sonreía nunca (Anagrama), de la escritora y cantante francesa Lola Lafon, se enfoca en la joven gimnasta rumana Nadia Comaneci, que deslumbró al mundo en Montreal 1976. A partir de ese momento consagratorio, Lafon imagina a varias Nadia en esta biografía ficticia.
Recién llegada a las librerías, la nueva edición de Pasión olímpica. La llama sigue encendida (Sudamericana), del periodista Gonzalo Bonadeo, tiene un prólogo de la judoca Paula Pareto y unas emotivas palabras preliminares que el padre del autor, el reconocido periodista Diego Bonadeo, escribió en ocasión del lanzamiento del libro. A Bonadeo hijo le tocó cubrir el día a día de los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro 2016; sin embargo, su libro es mucho más que una crónica de esa experiencia “única, irrepetible” que duró dos semanas. Intercala anécdotas de las Olimpíadas a lo largo del tiempo y en escenarios de distintos continentes y, para esta edición, reflexiona sobre los Juegos de Tokio 2020+1, que se suspendieron en 2020 por la virulencia pandémica, y se realizan desde el viernes.
Viento. La travesía de mi vida, biografía del regatista Santiago Lange hecha en colaboración con el periodista Nicolás Cassese, es mucho más que la historia del ganador de la medalla de oro en Río de Janeiro 2016. El libro cuenta la vida de Lange, y además aquello que no se sabía a la hora de su regreso glorioso a las aguas olímpicas, luego de superar un cáncer de pulmón. También es una mirada a la relación con un padre exigente (que participó como suplente en los Juegos Olímpicos de Helsinki 1952) y al “lado acuático” de la vida del campeón.
En la cuarta entrega de Pelota de Papel (Planeta), cuyas regalías se destinan a causas benéficas, se publican varios cuentos escritos por deportistas olímpicos. El primero es un emotivo testimonio de sus inicios en el deporte escrito por el jabalinista Braian Toledo, que murió a los 26 años en febrero de 2020. En el volumen, cada competencia olímpica en la que participan o participaron los argentinos está representada por un relato, acompañado de un prólogo y una ilustración hecha por un artista invitado. Al equipo narrativo lo forman –entre muchos otros– atletas como Gabriela Sabatini, Manu Ginóbili, Lucha Aymar, Juan Pablo Sorín, Sebastián Crismanich, Javier Mascherano, Hugo Conte, Javier Frana, Walter Pérez y los tres hermanos Simonet, que juegan juntos al handball por primera vez en Tokio 2020+1.
Escrito por el periodista Luciano Wernicke, Historias insólitas de los Juegos Olímpicos (Planeta), repasa en cientos de relatos breves las distintas ediciones de la época moderna de las Olimpíadas con la llama puesta en las curiosidades y anécdotas más sorprendentes. “Muchas de las narraciones parten de situaciones generadas por la política, la economía o los complejos reglamentos deportivos –cuenta el autor a la nacion-. Otras, de un sinnúmero de eventualidades. Como cualquier otra persona ‘normal’, los deportistas de elite sufren lesiones y enfermedades, robos, pérdidas de equipaje en los aeropuertos, se emborrachan, golpean a rivales o a los árbitros, se enamoran, se casan y divorcian, se quedan dormidos o pierden algún componente esencial de su equipo de competición”.
El autor remarca una faceta ineludible del evento deportivo: la política. “Por lo general, se recuerda que la edición de Berlín 1936 sirvió a Hitler para promocionar su régimen dentro y fuera de Alemania –recuerda–. Ese interés político no era nuevo: unos dos milenios antes, el emperador romano Nerón se encaprichó con participar en una prueba olímpica, una carrera de cuadrigas que ganó tras amenazar a sus rivales con la crucifixión. En 1908, la distancia del maratón se prolongó por antojo del rey de Inglaterra. Luego, durante casi cuarenta años, Estados Unidos y la Unión Soviética extendieron su Guerra Fría a las pistas, las canchas y los rings. Decenas de atletas de todo el mundo han saltado de los Juegos a la política: en Argentina, por ejemplo, el exitoso regatista Carlos Espínola es senador nacional por Corrientes.
En Olimpikedia. Guía para ser un experto en Juegos Olímpicos (Al Arco), el periodista y maratonista Víctor Andrés Pochat destina un capítulo a cada deporte olímpico, con su formato y reglamento, el medallero histórico, y detalles del trasfondo político y social que influyó en el desarrollo de cada edición del evento. Pochat registra a los deportistas más laureados de la historia y curiosidades varias, como la imbatibilidad de Corea del Sur en arquería femenina, la performance sorprendente de los keniatas en atletismo y la de los chinos en tenis de mesa. También se consiga que la selección de fútbol de Brasil nunca abrazó el oro. Como su autor, Olimkipedia tiene cuenta de Twitter(@olimkipedia), donde se comparten datos de este GPS en forma de libro, ideal para los lectores que hasta el domingo 8 de agosto madrugan para seguir las lides de la competencia de competencias.

http://indecquetrabajaiii.blogspot.com.ar/. INDECQUETRABAJA

miércoles, 10 de agosto de 2016

EL INTERIOR DE LOS ATLETAS.....Y DEL RESTO


Ahora que se inició nuevamente el rito cuatrienal de las olimpíadas, todo el planeta asiste deslumbrado al prodigio del cuerpo humano llevado a su máxima expresión de fuerza, resistencia, velocidad, precisión y coordinación.
Basta pensar en la miríada de diminutos engranajes que intervienen en cada minúsculo movimiento para que empalidezcan los más resonantes logros de la tecnología. En Zoom. How Everything Moves: From Atoms and Galaxies to Blizzards and Bees (algo así como Zoom. Cómo se mueve todo: desde los átomos y las galaxias, hasta las tempestades y las abejas, Little, Brown and Co, 2014), Bob Berman menciona esta maquinaria de la vida que funciona 24/7.



El cerebro, por supuesto, dice Berman, es la joya de la corona. Según el escritor norteamericano está compuesto de 85.000 millones de neuronas y más de 150 billones de sinapsis o conexiones eléctricas, una cantidad mil veces mayor que el número de estrellas de la Vía Láctea. Osvaldo Uchitel, en Qué son son las neuronas (Paidós, 2015), escribe que son 100.000 millones de células "empacadas" en una masa de 1500 gramos.



"El número de neuronas del cerebro es impresionante -dice Berman-. Si contáramos una por segundo, nos llevaría 3200 años. Pero el de sinapsis está más allá de lo creíble: para contarlas al mismo ritmo necesitaríamos tres millones de años", afirma. Si cada neurona o célula nerviosa pudiera conectarse con cualquier otra, el número de combinaciones sería el factorial de 85.000 millones (es el resultado de 85.000 millones x 84.999.999.999 x 84.999.999.998 x 84.999.999.997 hasta llegar a 1, un número con más ceros que los que cabrían en todos los libros de la Tierra).



Cada neurona "funciona" a alrededor de 100 milivolts, lo que lleva el consumo del cerebro a unos 23 watts, o aproximadamente el 20% de la energía que consume todo el organismo, aunque el órgano grisáceo que tenemos dentro del cráneo tiene sólo el 2% de su masa. Estos impulsos viajan a unos 400 kilómetros por hora, millones de veces más lento de lo que lo hace la electricidad por cables de cobre.

Ahora vayamos al corazón: en una vida promedio, late 2500 millones de veces y bombea diariamente unos 15 litros de sangre a entre cinco y seis kilómetros por hora, lo suficientemente rápido como para que una droga inyectada en el brazo llegue al cerebro en pocos segundos. Mientras tanto, hombres y mujeres inhalamos y exhalamos alrededor de medio litro de aire unas 12 a 15 veces por hora. Pestañeamos unas 10 veces por minuto (o una vez cada seis segundos), y cuando observamos fijamente, reducimos ese ritmo a la mitad. Pero la reacción voluntaria a un estímulo, incluso cuando un sujeto está esperando una situación, por ejemplo, mover el pie del acelerador al freno, dura alrededor de un séptimo de segundo.




Para mantener este exquisito mecanismo en funcionamiento durante décadas, casi cada una de sus piezas está en constante recambio. En un video corto para el canal norteamericano NPR, el periodista científico Adam Cole detalla el ritmo al que esto ocurre, sin prisa, pero sin pausa: cada pelo de nuestra cabeza se reemplaza cada dos a siete años (alrededor de 100 por día); las uñas se renuevan completamente cada seis meses; las células del intestino, expuestas a ácidos y sustancias tóxicas, cada dos a siete días; la epidermis cambia completamente cada dos a cuatro semanas, cada cuatro meses, tenemos una armada completamente nueva de glóbulos rojos (se destruyen y se crean 100 millones cada minuto); cada diez a once años tenemos un nuevo esqueleto (los osteoclastos lo remodelan, y los osteoblastos y osteocitos lo reconstruyen); nuestros músculos se reemplazan cada 15 años y nuestras células de grasa, cada 25.



Sin embargo, según Cole, hay "dispositivos" que se mantienen a lo largo de la vida. Alrededor de la mitad del corazón se reemplaza muy, muy despacio. En ciertas partes del cerebro sólo se agregan algunas neuronas a las que traemos desde antes de nacer, y hasta hay algo que nos acompaña siempre (o hasta que lo reemplacemos quirúrgicamente por una prótesis de última generación): un grupo de células que forman el cristalino mientras el bebe está en gestación.



Si los atletas olímpicos ya nos producían admiración por sus logros sin conocer estos detalles, que alcancen la perfección a pesar de lo intrincado de sus individuales microcosmos biológicos los acerca aún más, si cabe, a la maravilla.

N. B.