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viernes, 30 de marzo de 2018

ARTE Y RESTAURACIÓN; LA BELLEZA DE LA CIUDAD


Artesanos de la construcción: con vitrales y esculturas, embellecen la ciudad
Tres empresas familiares producen desde hace más de 100 años ornamentos arquitectónicos; el Teatro Colón, el Café Tortoni y el edificio Estrugamou, entre otros, exhiben sus delicadas piezas

Deslumbrantes vitrales, estilizadas columnas griegas, majestuosas escaleras de mármol y elaboradas molduras de todo tipo salieron de sus infatigables talleres para añadirle esplendor a Buenos Aires.
Antigua Casa Soler, AR Martineau y Marmolería Artística Santiago Baccarelli son tres firmas porteñas dedicadas a la producción artesanal de ornamentos arquitectónicos. Establecidas hace alrededor de 100 años, aún perduran, desafiando al tiempo y las modas, en manos de las familias que las fundaron.
El Teatro Colón, la Casa Rosada, el Café Tortoni, el edificio Estrugamou, la Confitería del Molino, la embajada de Francia, el bar Los 36 billares y el Palacio Duhau son solo algunos de los muchísimos sitios que lucen las piezas elaboradas por estas firmas, que engalanan inmuebles porteños.
"Ahora trabajamos en la restauración de cuatro vitrales de la iglesia de San Ignacio de Loyola, para lo cual tuvimos que hacer un exhaustivo trabajo previo de investigación", explicó José Soler, de la Antigua Casa Soler, fundada por su abuelo catalán en 1917.
Las tres empresas fueron iniciadas por inmigrantes europeos que llegaron al país entre fines del siglo XIX y principios del XX, trayendo de sus pueblos natales un oficio -vitralista, marmolero, escultor- que luego transmitieron a sus hijos, y estos a los suyos, hasta alcanzar ya la tercera o cuarta generación familiar.
"Mi abuelo era escultor y especialista en revestimientos de piedra París. Llegó desde Francia en 1914, cuando tenía 17 años", contó Gastón Martineau, que desde la década del 90 dirige la firma fundada por su abuelo en 1922.
Parecidos entre sí
Si bien se especializan en distintos rubros, los talleres de estas empresas son muy parecidos entre sí. Suelen funcionar en los fondos de alguna casa antigua, donde una media docena de oficiales trabaja sobre amplias y polvorientas mesas.
Lo hacen entre paredes cubiertas de instrumentos, los mismos que podían encontrarse en cualquier taller medieval: reglas, escuadras, compases, martillos, tijeras. Aunque luego se incorporaron herramientas eléctricas y, en los últimos años, incluso algunas digitales como el Photoshop.
"La demanda de piezas más artísticas se va reduciendo, aunque las iglesias aún nos siguen haciendo encargos", relató Santiago Baccarelli, de la Marmolería Artística, fundada en 1895 por un bisabuelo suyo llegado de Bari, Italia.
Tal vez porque se ubican en lugares algo recónditos de Buenos Aires -Barracas, Villa del Parque- es que el anacronismo de estos negocios logró eludir el zarpazo implacable de la modernidad.
O quizá sea porque la pasión de algunas familias por continuar un oficio ancestral es más fuerte que las veleidades de la moda.
Se presenta hoy estas tres singulares historias.
Antigua Casa Soler: Fabrican vitrales con técnicas traídas de Cataluña
José Soler con un Sagrado Corazón convertido en vitral Crédito: Fabián Marelli
Cuando el año pasado a la Antigua Casa Soler le encargaron la restauración de un vitral para un centenario edificio art nouveau en Balvanera, Gimena Soler, dibujante y pintora de la firma, pensó: "Al dibujo de este vitral ya lo vi antes en algún lado". Entonces revisó el también centenario archivo de la empresa y... ¡eureka! Allí estaba el plano original del vitral, que casualmente había diseñado su bisabuelo José Soler, el catalán que inició el negocio en 1917.
La Confitería del Molino, la iglesia de San Ignacio, el bar Los 36 Billares y el Templo Libertad son algunos de los muchísimos lugares de Buenos Aires que lucen vitrales creados por la Antigua Casa Soler.
Gimena integra la cuarta generación familiar dedicada a este oficio: "Aprendí las técnicas de mi abuela Elena". Con su hermano Leonel; sus padres, José y Olga, y su primo Gustavo Bonilla comparte el taller que funciona en una centenaria casa chorizo en Nazarre 3629, Villa del Parque. Inicialmente la firma atendió en Almagro y luego en Flores, hasta que en 1974 se instalaron en el domicilio actual.
Todos los integrantes de la familia aprendieron las técnicas de sus mayores de adolescentes.
De las paredes del taller cuelga una multitud de herramientas: sierras, limas, espátulas, martillos, compases. "Algunos instrumentos los fabricamos nosotros porque no se consiguen en una ferretería", dijo Bonilla, y agregó que a los esmaltes los importan de Barcelona: "Nos quedó esa tradición de mi abuelo", se rió. Aunque también incorporaron nuevas tecnologías, como el Photoshop, que a veces usa Gimena para trazar los dibujos.
La técnica de producción incluye varios pasos: diseño del motivo, elaboración de una plantilla de papel, corte del vidrio, pintura, horneado, armado, soldado, masillado y, por fin, la instalación. El horno tiene 40 años y alcanza los 660ºC: "A esa temperatura el vidrio se funde con el esmalte, pero sin deformarse", explicó José.
Entre otros encargos, ahora trabajan en la restauración de una gran mampara con vitral de la década del 20, que un cliente compró en un remate, y como la pieza tenía la firma de la casa al pie, los contactó. Y aunque el archivo les sirve de mucha ayuda, una parte sustancial se perdió en un incendio en la década del 60. "Los dibujos del archivo están trazados a una escala reducida y pintados a la acuarela: así se presentaban los bocetos a los clientes", recordó Gustavo.
No todos los encargos, sin embargo, son restauraciones: "Alguna gente nos pide motivos modernos. Y ahora, por ejemplo, también nos encargan muchos diseños del pintor Alfons Mucha", dijo Gimena, y contó que para el Bicentenario les encargaron vitrales nuevos para los regimientos de Patricios y Granaderos a Caballo.
AR Martineau: Secretos para la producción de piezas en piedra París
Infinidad de piezas abarrotan el primer piso del local de AR Martineau
El edificio Estrugamou, la embajada de Francia, el Palacio Duhau y la Casa Rosada ostentan sus molduras, bustos, columnas, capiteles, balaustradas y revestimientos de piedra París. Y algunos de los mejores arquitectos de la historia argentina se cuentan entre sus clientes: Lanús y Hary, Bustillo, Christophersen.
Se trata de la casa AR Martineau, que desde 1922 se especializa en la producción en piedra París de piezas ornamentales. Fundada por el escultor francés Agustín René Martineau, primero abrió sus puertas en un predio de Juncal y Riobamba, en Recoleta. Hasta que, en 1928, se mudó a su ubicación actual, en Soldado de la Independencia 544, de la zona de Las Cañitas, en Palermo.
Allí, en un austero galpón art d éco de dos plantas precedido por un amplio patio, funcionan el salón expositor y el taller.
La vista entra en éxtasis en el salón del primer piso, donde una infinidad de bellísimas piezas abarrotan el suelo, las paredes y hasta el techo. Incontables esculturas de todos los tamaños, de estilos griegos, franceses, egipcios; columnas y capiteles dóricos, jónicos, corintios; bajorrelieves, conchillas, balaustres, frentes de chimeneas y máscaras, entre otras cosas, conforman el deslumbrante caos estético que hace saltar la atención enloquecida de un lado a otro.
En el piso de abajo trabajan cinco oficiales moldeadores y dos ayudantes que con reglas, compases, martillos, espátulas y lijas elaboran las piezas compuestas de piedra París, una preparación que recrea el color y la textura de las piedras de los edificios parisienses. "La formamos mezclando cemento blanco importado con marmolinas en polvo y piedras molidas, que traemos de moliendas de Córdoba, Mendoza y San Juan", explicó Gastón Martineau, nieto del fundador y actual responsable de la firma.
"Más de 10.000 modelos componen nuestro catálogo, que fuimos engrosando desde los inicios de la firma", dijo. Agregó que los diseños de muchos bustos fueron calcados por su abuelo en museos de París y que, para los frentes de las chimeneas, toman de molde modelos notables de mármol.
Martineau ingresó a la firma en la década del 90 para sumarse a su padre, que a su vez se había incorporado en los años 50. "Ahora mi hija Sofía estudia Arquitectura y quizá continúe con esto", caviló.
"Hoy la demanda es mucho más minimalista: se piden menos molduras y casi nada de ornatos", dijo, aunque no descarta que más adelante vuelva a imponerse el estilo más trabajado. Las piezas más demandadas hoy: pisos para bordes de piletas, revestimientos para escaleras, maceteros y frentes de chimeneas, entre otras. "Antes se pedían más columnas, esculturas y molduras", comparó.
Marmolería Artística: La firma que inició un picapedrero italiano
Baccarelli y un oficial confeccionan una pila bautismal en mármol travertino Marmolería Artística
Santiago Baccarelli trabaja desde siempre en una marmolería. Pero no solo eso: nació en una. Ocurrió en 1954 en la casa familiar de San Cristóbal, donde además funcionaba la Marmolería Artística, fundada en 1895 por su bisabuelo, un picapedrero llegado de Bari, Italia. Y que ahora atiende Baccarelli, de 63 años, junto a uno de sus hijos.
Desde sus inicios, la firma recibió encargos de toda clase. Produjo sencillas mesadas de cocina y tapas para mesas de luz y ratonas. Pero también se encargó de la restauración de la escalera principal del Teatro Colón, de las bases de los bustos de la Casa Rosada, de una escalera del Congreso nacional y de la ejecución de la lápida de la sepultura de monseñor Quarracino, en la Catedral Metropolitana, entre muchos otros trabajos.
"A los 19 años viajé a Italia y entré de aprendiz en un taller de la provincia de Massa y Carrara, de donde proviene el célebre mármol blanco", contó Baccarelli. Aparte de esta instructiva experiencia, aprendió el oficio de marmolero trabajando en la empresa familiar, junto a su padre.
Ahora el taller de la firma funciona en Azara 143, Barracas, donde trabajan cinco oficiales marmoleros, supervisados por Baccarelli y su hijo Santiago, de 32 años. Desde hace 40 años la Marmolería Artística se ocupa de la ejecución de las célebres mesitas redondas del Café Tortoni, para lo cual importa el mármol de Alemania. "En la Argentina se produce poco mármol", dijo Baccarelli.
También reciben muchos encargos de los anticuarios de San Telmo, que suelen llevarles para restaurar piezas dañadas que compraron en remates: "Para recomponer las piezas antiguas usamos las mismas técnicas que se usaban en la época en que fueron producidas", precisó.
En los últimos años cayó la demanda de piezas artísticas y creció la de piezas más prácticas, como mesas de comedor, bachas y cinerarios. Aunque las iglesias aún piden trabajos más elaborados, como pilas bautismales o arreglos en los altares, que son los que más apasionan a Baccarelli y le permiten despuntar su pasión de escultor. "Ahora también trabajamos algunos materiales sintéticos, como el silestone, que permite lograr gamas de colores muy amplias, aunque es más caro que el mármol", dijo.
En una pequeña vitrina se exhiben algunos instrumentos usados en la época del fundador: un martillo desvencijado, un soplete, una agujereadora, un escalpelo. Hoy, para hacer los cortes, usan una sierra eléctrica de disco de diamante.
Según Baccarelli, es cada vez más difícil conseguir oficiales marmoleros idóneos: "El oficio se va perdiendo porque ahora los chicos no quieren aprenderlo, no demuestran la pasión y el compromiso suficientes", se lamentó.

F. de A.

jueves, 8 de febrero de 2018

RESTAURACIÓN DEL PALAIS DE GLACE; UNA NECESIDAD


Comienza la restauración integral del Palais de Glace
La sala permanecerá cerrada hasta mediados de 2019
Desde los cimientos hasta la cúpula. Así de extensas serán las reformas que se llevarán a cabo en el Palais de Glace y que comenzarán en los próximos días, según anunció el Ministerio de Cultura de la Nación. Los trabajos, que exigirán una inversión de $160 millones, obligarán a que las salas permanezcan cerradas hasta mediados del próximo año.
El centenario edificio, ubicado en Recoleta y cerrado al público desde fines del año pasado, acumula problemas estructurales que ponen en riesgo un patrimonio de más de mil obras.
Mientras duren los trabajos, ese patrimonio y las oficinas del director y los empleados serán trasladados a la Manzana de las Luces. Según se anticipó, se organizarán muestras itinerantes en el interior del país. Se anunció también que el Salón Nacional de Artes Visuales, que se realiza en el Palais de Glace desde hace medio siglo, este año tendrá como escenario la Casa Nacional del Bicentenario.
El proyecto, que lleva adelante bajo licitación pública Lannuse Constructora y Emaco, prevé una remodelación total que hará que el Palais se reencuentre con el esplendor arquitectónico que supo tener cuando se inauguró como pista de patinaje sobre hielo, en 1910.
"Es una puesta en valor de un edificio que tiene 110 años y que ha sufrido el paso del tiempo y que no estaba adaptado al presente. Y es la refacción de un edificio muy particular, porque la mitad está bajo tierra; por consiguiente, hay muchos problemas de humedad", dijo a la prensa su director, Oscar Smoje.
Las obras anunciadas incluyen la restauración de interiores, pisos, cielorrasos y revoques, así como la instalación de sensores electrónicos, equipos de control de humedad, sistemas de rejas para albergar obra plana, humidificadores y dispositivos de refrigeración y calefacción y, entre otras, la provisión de equipamiento museográfico. Además, las salas de exhibición contarán con un sistema de iluminación informatizado, se ampliará la capacidad del auditorio a 120 butacas y un espacio será reacondicionado para actividades durante las visitas escolares.
Marcelo Panozzo, secretario de Patrimonio Cultural del Ministerio de Cultura de la Nación, anheló: "Aspiramos a que sea el mejor Palais posible el que reabra sus puertas en el segundo semestre de 2019".

miércoles, 26 de julio de 2017

RESTAURACIÓN DE LA BIBLIOTECA DE BORGES....UNA NOTICIA EXCELENTE


Se anunció el "rescate" de la biblioteca personal de Borges Se trata de un plan de restauración de los libros que leyó el escritor y que se encuentran en la Fundación que preside María Kodama
La biblioteca personal de Jorge Luis Borges , integrada por más de dos mil volúmenes, entrará en los próximos días en etapa de restauración. La tarea estará a cargo de un equipo de especialistas en conservación preventiva de bienes culturales y se realizará en la Fundación Internacional Borges. El "rescate" de este patrimonio universal, de valor incalculable, fue impulsado por, con el apoyo de la Fundación Banco Ciudad.En la sede de la Fundación y el Museo Borges, en Anchorena 1660, se anunció el acuerdo de cooperación en un acto encabezado por María Kodama; Norberto Frigerio, director de Relaciones Institucionales de LA NACION; Javier Ortiz Batalla, presidente del Banco Ciudad, y Mario Morando, presidente de la Fundación Banco Ciudad. El programa, que se desarrollará a lo largo de un año, contempla la digitalización de los libros para que puedan ser consultados por investigadores.


"Quiero agradecer esta alianza para mantener la biblioteca de Borges, formada por los libros que él leyó durante toda su vida: muchos son títulos de escritores ingleses y norteamericanos, además de textos de filosofía, historia y religión, disciplinas que tanto le interesaban a Borges", dijo Kodama. Y feliz por la iniciativa, contó una anécdota que refleja el afán con el que cuida el legado del escritor: "Cuando Borges publicó la primera edición de su obra completa, le dio un ejemplar a su madre y le pidió que no lo sacara de su cuarto. Su madre cumplió y ese ejemplar jamás se movió de lugar".
Libros anotados
Como Borges solía hacer intervenciones en los libros, muchos de los ejemplares a restaurar conservan las frases que anotaba con su letra minúscula. "Esas anotaciones constituyen un testimonio precioso para el estudio de la psicología de la creación. Fueron el combustible que alimentó su propia obra literaria", comentó Morando, en nombre de la Fundación Banco Ciudad. "Es un gran honor poder viabilizar con nuestra donación la restauración y luego el buen mantenimiento de la colección con la que Borges se solazaba e inspiraba leyendo. Son libros en varios idiomas, incluyendo la colección de su abuela inglesa", completó.
Frigerio, por su parte, resaltó: "Celebro que podamos acompañar esta gestión para proteger, cuidar y atender esta enorme y valiosa biblioteca". Antes de la firma del acuerdo, Ortiz Batalla remarcó que el Banco Ciudad tiene una función social, además de comercial: "Es una gran oportunidad para concretar esa clase de proyectos".


"Realizar trabajos de conservación y de restauración siempre es una enorme satisfacción porque así se garantiza la existencia del material para futuras generaciones. En este caso, tomar contacto con la biblioteca que perteneció a uno de los escritores más importantes del mundo es una gran responsabilidad que está presente en todo el equipo", evaluó Viviana Mallol, la conservadora al frente del equipo que asumirá el desafío de realizar el tratamiento de preservación de los libros de Borges.
En una primera etapa, los especialistas realizarán un diagnóstico del material para determinar el estado de la colección. "Se va a establecer una política de conservación preventiva en forma integral. Cuando se quiere garantizar la preservación de libros y documentos, no solo hay que tener en cuenta los factores de deterioro del propio material sino también los factores externos producidos por el medio ambiente, como la temperatura y la humedad. Se deben realizar monitoreos permanentes para luego adoptar las medidas necesarias para garantizar un ambiente estable", explicó la especialista.
El diagnóstico consiste en revisar cada volumen, página por página, para establecer el criterio de intervención. Es una ardua tarea que se realiza en forma manual, con pinceles y guantes, en perímetros delimitados; es casi un procedimiento quirúrgico.


¿Cómo se preservarán las anotaciones? Responde la experta: "Cuando hablamos de conservación también nos referimos a los contenidos. Por eso es importante realizar la digitalización del material. Si aparecen marcas o anotaciones se registran en una base de datos indicando la página o el tipo de nota. Si hay alguna hoja suelta debe permanecer en el mismo lugar que se encontró; si se toma el criterio de retirarla, se debe registrar donde se encontró y no perder así la asociación con el libro", completó la conservadora.
La biblioteca personal de Borges, además de ofrecer un panorama directo de su faceta de lector, puede deparar gratas sorpresas para el mundo de las letras. La tarea recién comienza.

viernes, 23 de junio de 2017

VOLVERÁ SAN MARTÍN EN EL GOBELINO, A LA CASA ROSADA


El gobelino francés en homenaje a San Martín recupera su brillo
Francia está restaurando en París ese tapiz fabuloso, expuesto desde ya hace un siglo en la escalera de honor de la Casa Rosada


PARÍS.- Mauricio Macri tendrá que esperar hasta el año que viene para recuperarlo. Pero el maravilloso gobelino francés en honor al general José de San Martín que orna la escalera Francia de la Casa Rosada está en muy buenas manos. En este momento lo están restaurando en París los especialistas de la cuatro veces centenaria Manufactura de Gobelinos, que lo fabricó hace un siglo por encargo del gobierno francés para regalárselo a la Argentina con motivo del primer centenario de la Revolución de Mayo, en 1910.


Cien años después, símbolo de la amistad que une a ambos países, también es Francia quien se hizo cargo de su restauración. "Creímos que era un gesto extremadamente simbólico que el país que ofreció la obra también se ocupara de su salud un siglo después", explicó el embajador de Francia en la Argentina, Jean-Pierre Guignard, responsable de esta iniciativa.
Hombre de acción, Guignard creó una asociación con ese objetivo y consiguió financiar la operación con aportes privados de empresas francesas en el país, en particular el fabricante de automóviles Peugeot.


Representado durante el Cruce de los Andes, desde 1917 el Libertador ha visto pasar, hierático, a todos los jefes de Estado argentinos cuando se dirigen al despacho presidencial. Desde ese año, ese centenario tapiz de 16,25 metros cuadrados de superficie está instalado en la pared del rellano del primer piso de la escalera de honor.
El tapiz fue realizado a partir de un cartón del pintor Alfredo Roll. San Martín aparece vestido con uniforme militar, montado en su caballo blanco. Su capa flota al viento y lleva el sable corvo envainado en la cintura. Detrás aparecen sus granaderos en actitud de avance. Los rasgos del Libertador son tan precisos que bien podrían confundirse con una pintura.
Pero las escaleras no son el mejor lugar para conservar una obra de arte. "La polución y sobre todo el aire que circula en esos sitios en forma particular van deteriorando las fibras y los colores", explicó Hervé Barbaret, director de la Manufactura, durante una visita  a los atelieres de restauración.



Después de ser limpiada, la trama de lana y seda acaba de recuperar luminosidad y contornos de imágenes que parecían perdidas. Enrollada en un eje sobre una extensa mesa, ha comenzado ahora la etapa de la restauración: manos habituadas a ese trabajo de extrema precisión rellenan huellas de clavos y borran marcas del tiempo. "Nos llevará unos 150 días", precisa una de esas hadas del tapiz, mientras muestra cómo un punto de hilo blanco se esfuma en la trama para dejarla como cuando nació.




"Antes utilizábamos clavos para sujetarlo al bastidor. Ahora se utiliza velcro. De esa manera se puede retirar con facilidad", precisa Barbaret. Pero el célebre gobelino no regresará de inmediato a la Casa Rosada. Una vez terminada la restauración, probablemente en septiembre, será expuesto en la Manufactura. Y recién en el primer trimestre del año próximo viajará a Buenos Aires, para ser expuesto en el Museo de Bellas Artes.


"Haremos una exposición completa de la restauración, y acompañaremos el tapiz con otras obras contemporáneas de la Manufactura que, naturalmente, continúa siendo un sitio de creación", explicó Barbaret. En todo caso, ese largo periplo tiene una fecha límite: el G-20 en Buenos Aires. "El presidente Macri aceptó la ausencia del tapiz a condición de que volviera a ocupar su lugar en ese momento", confió Jean-Pierre Guignard.

L. C. 

viernes, 19 de agosto de 2016

UNA ENORME ALEGRÍA MUY CERCA DEL INDEC


La Basílica de San Francisco será restaurada y reabrirá al público
Con una inversión de más de $ 100 millones, anunciada en 2014, la obra comenzará en octubre y durará dos años; el templo formará parte del circuito papal

La Basílica de San Francisco será restaurada y reabrirá al público.
La Basílica de San Francisco, una de las más antiguas de Buenos Aires, reabrirá sus puertas para ofrecer misa y formar parte del circuito turístico papal. En los próximos días comenzará un plan de puesta en valor a cargo del gobierno nacional con un costo estimado de más de 100 millones de pesos. También se restaurarán la biblioteca del monasterio y, en una segunda etapa, el patio colonial, un oasis de silencio a metros de la Plaza de Mayo que solía visitar Bergoglio cuando era arzobispo de Buenos Aires. La iglesia, el convento y la capilla San Roque forman el Conjunto Franciscano, Monumento Histórico Nacional ubicado en el Casco Histórico porteño.
"Cerrada por peligrosa caída de revoques del techo", advierte hoy un cartel ubicado en el ingreso de la esquina de Alsina y Defensa que pronto será removido. El Ministerio de Interior, Obras Públicas y Transporte destrabó los fondos asignados por el anterior gobierno para su reparación. La partida corresponde al anuncio realizado en 2014, cuando lanzaron obras por 400 millones de pesos para las iglesias de Luján, Mercedes y San Francisco. A esta última se le asignaron $ 94.306.615, valor que según fuentes oficiales será actualizado. A valor de hoy, la cifra podría alcanzar unos 156 millones de pesos.
"Antes del 4 de octubre, cuando se celebra el Día de San Francisco de Asís, comenzaremos a trabajar en la basílica de Montserrat", adelantó el secretario de Obras Públicas, Daniel Chain. Luego de haber analizado junto a la Secretaría de Culto la precaria situación edilicia del templo católico, se decidió dar luz verde a las obras licitadas y preadjudicadas en 2015 por el anterior gobierno.
El proyecto durará dos años y comprende la restauración completa de la Basílica de San Francisco y el exterior de la capilla San Roque, con la que comparte el atrio. "Son obras muy delicadas debido a la antigüedad de la edificación y a su enorme valor, no sólo para los fieles, sino también para miles de turistas que la visitan", agregó el funcionario.
En una recorrida por el Conjunto Franciscano junto al fraile Jorge Bender, guardián del convento, se comprobó que el exterior de la basílica está cubierto de andamios y que su interior presenta patologías típicas de una obra del siglo XVIII: humedad, caída de mampostería, grietas y fisuras en muros, revoques flojos, vitrales partidos, cableado eléctrico precario, estucos opacos e imágenes en mal estado tanto en la nave principal como en el crucero central, el altar, el coro del primer piso y en la capilla del santísimo, utilizada actualmente por los ocho sacerdotes que habitan el claustro.
En una primera etapa se solucionarán problemas estructurales en muros y techos, y en una segunda se abocarán a la pintura y a la reparación de imágenes, entre otras tareas a cargo de un equipo especializado de restauradores.
La biblioteca del convento también será refaccionada. "El Papa venía a celebrar la Eucaristía para hablar o comer con nosotros. A veces, hasta se escapaba para dormir la siesta. Es un lugar tranquilo, único. Cuando hay protestas frente a la Casa Rosada, aquí uno encuentra un silencio total", explica el fraile. Debido al vínculo que tenía el Papa con este lugar es que tienen proyectado que forme parte del recorrido turístico papal que comienza en su barrio natal, Flores, y que toca diferentes puntos de la ciudad relacionados con su vida.
La Basílica de San Francisco se inauguró en 1754 y es obra del arquitecto italiano Giovanni Andrea Bianchi, a cargo también de la Iglesia de San Ignacio, entre otras obras emblemáticas de los primeros jesuitas. La basílica se remodeló en 1911 de acuerdo con el estilo neobarroco árabe, con torres, cúpulas y conjuntos escultóricos que la coronan.
En la última década abrió sus puertas sólo para determinadas celebraciones, pero, ante el peligro de caída de materiales, hace un año la clausuraron y trasladaron las liturgias a San Roque, lugar al que los porteños acuden con sus mascotas todos los 16 de agosto para la bendición de los animales.
Hasta el momento se barajan tres proyectos para la puesta en valor del Conjunto Franciscano, ubicado en la manzana comprendida por Defensa, Balcarce, Alsina y Moreno. Por un lado, el del gobierno nacional; por el otro, el de la biblioteca histórica, financiado por el programa de mecenazgo del gobierno de la ciudad, y finalmente, el que corresponde al patio colonial del claustro, a la espera de ser aprobado también por el programa de mecenazgo. "Queremos abrir el patio a la comunidad para conciertos, exposiciones y para que la gente venga a encontrar un poco de paz", explica Bender. En el patio se destacan un pino central del 1900 y la campana por medio de la cual, aún hoy, los frailes del claustro se convocan: "Si los hermanos me necesitan, tocan cinco campanadas", dice.
Hoy, la única parte del monasterio abierta al público es el Museo Franciscano, que da cuenta de los usos y costumbres de los frailes desde la llegada a la Argentina, en el siglo XVI. Enormes llaves de hierro, hábitos marrones con capucha, cordones con tres nudos, elementos de liturgia tales como la Tau franciscana y figuras religiosas como el Cristo de San Damián son algunos de los elementos que permiten recrear el modo de vida de esa orden nacida en Asís, Italia, en 1209, y que cuenta con 130 frailes en el país.
Un curioso descubrimiento
Entre los elementos exhibidos se destaca una lata de metal encontrada en 2007 al intervenir la cabeza de la escultura de Dante Alighieri, una de las figuras de la fachada del templo. Dentro de ella encontraron una hoja del diario La Prensa de 1908, otra del diario de Innsbruck -ciudad natal del escultor a cargo de la obra, Antonio Voegele-, cuatro monedas de cobre del siglo XIX y un frasco con un sobre con la leyenda: "Yo saludo a quien encuentre estos escritos".
Asimismo, en el convento funciona el grupo del Buen Samaritano, que acoge a unas 70 personas para el baño y la merienda. Además preparan viandas para quienes duermen a la intemperie. En el sector que da sobre Moreno funciona el Colegio San Francisco. Frente a la basílica, cruzando Defensa, se encuentra la plazoleta de San Francisco, a la que se le cambió el nombre por Héroes de Malvinas y que protege con rejas una instalación de vidrio alusiva a los caídos. Las cuatro estatuas de mármol de Carrara del francés Joseph Dubordieu, que eran una atracción histórica del lugar, quedaron en el sector de la vereda, fuera del enrejado.

V. M.