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jueves, 22 de diciembre de 2022

VOLVAMOS AL TEATRO


¡Vuelve la comedia más delirante de los últimos tiempos!
Preparate para estallar de risa con Andrea Politti, Diego Reinhold, Mario Pasik, Alejandro Paker, Galo Hagel y la participación especial de Linda Peretz.
¡Sensacional reestreno! Desde el 11 de Enero, Tijeras Salvajes en Multiteatro Comafi
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lunes, 20 de septiembre de 2021

VOLVAMOS AL TEATRO


Las cautivas: las Thelma & Louise de las Pampas
Dos actrices formidables en el estreno del Complejo Teatral de Buenos Aires
L. G.
Lorena Vega y Laura Paredes, den Las cautivas


 Dramaturgia y dirección: Mariano Tenconi Blanco. Intérpretes: Lorena Vega y Laura Paredes. Música original y en vivo: Ian Shifres. Movimiento: Jazmín Titiunik. Luces: Matías Sendón. Escenografía: Rodrigo González Garillo. Vestuario: Magda Banach. Producción artística: Carolina Castro. Sala: Teatro de la Ribera, Pedro de Mendoza 1821. Funciones: viernes, a las 19; sábados y domingos, a las 17. Duración: 70 minutos.

Si Santiago Loza imagina voces femeninas solitarias y aparentemente sencillas, Mariano Tenconi Blanco parece fascinarse con la fuerza empática entre mujeres contra cualquier circunstancia. Si en La vida extraordinaria homenajea a dos amigas de toda la vida, apellidadas ni más ni menos que Fierro y Cruz, esta vez en Las cautivas reúne a dos seres canónicamente opuestos, una europea y una representante de los pueblos originarios, para dar la vuelta a otro texto fundacional. Desde la primera línea –”Ellos van. El espacio es grande”–, la obra remite a Esteban Echeverría, quien a su vez refiere a Víctor Hugo.
Son muchas las líneas por las que se puede abordar esta obra plagada de guiños culturales presentados siempre de modo farsesco. La escenografía es de acto escolar –árbol de cartón, fondo de telón pintado, un par de rocas–, observada al costado por Ian Shifres al piano, con peluquín blanco y levita siglo XIX. El vestuario de las actrices también estalla el contraste: una novia blanca en corsette y miriñaque y una “india” carapintada con plumas y adornos.

Las cautivas de Mariano Tenconi Blanco
Salvo al final, nunca comparten escena sino que sus monólogos se suceden a un ritmo veloz, casi de western, de travesía por el paisaje mientras enfrentan aventuras y se entienden, encendidas cuerpo a cuerpo, a pura pasión. Con dos actrices que dan todo, entregadas al juego con alegría que traspasa y se festeja en el aplauso.
Igual que en Como gustéis, de Shakesperare, son Celine (Laura Paredes) y Rosalila (Lorena Vega, tercera obra con Tenconi) pero una llama a la otra “la Elegida” y “Atala”, dos mujeres que reescriben la literatura nacional (y la historia) que las había ocultado, dos como la China Iron y la inglesa Liz en la novela de Cabezón Cámara, dos protagonistas a cargo de sus destinos como unas –¿por qué no?– Thelma & Louise rioplatenses adueñándose del espacio y de sus cuerpos hasta las últimas consecuencias.

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Díganlo con mímica, una divertida comedia blanca para toda la familia
La comedia de Nelson Valente tiene en David Masajnik y Diego Gentile, a sus mejores intérpretes
G. LL.
Díganlo con mímica, la comedia de Nelson Valente en el Multiteatro

Autor y director: Nelson Valente. Intérpretes: Andrea Politti, Carlos Belloso, Iliana Calabró, Diego Gentile, David Masajnik y Gabriel Beck. Escenografía: Alberto Negrín. Iluminación: Alejandro Velázquez. Vestuario: Ximena Puig. Teatro: Multiteatro, Corrientes 1283. Funciones: miércoles, jueves y domingos, a las 20; viernes, a las 20.30; y sábados, a las 19.30 y 21.30. Duración: 70 minutos.
Aunque en pocos hogares hoy se siga jugando a “Dígalo con mímica”, el encuentro semanal de tres parejas amigas en torno a la competencia de señales resulta gracioso y remite a tiempos menos aciagos que los actuales. En ese sentido el desembarco de esta obra en plena avenida Corrientes resulta plausible y es un buen ejemplo de comedia blanca o para toda la familia. No obstante, el texto de Nelson Valente (también director de la propuesta) –ganador del concurso Contar 7, de AADET, destinado a fomentar la presencia de autores nacionales en la cartelera del circuito comercial– tiene algunos desniveles, sobre todo en el comienzo.
La presentación de las parejas (la anfitriona y las invitadas, dos heterosexuales y una gay) es un tanto larga y poco efectiva. Betty (Andrea Politti) es la criticona, Sebastián (Carlos Belloso), el componedor, Mónica (Iliana Calabró), la litigiadora, David (David Masajnik), el depresivo, Rodrigo (Gabriel Beck), el competitivo y Rodrigo (Diego Gentile), el sumiso. Todo cambia cuando arranca el juego propiamente dicho y ahí los gags se suceden unos tras otros. El escenario se convierte en un campo de batalla y salen a relucir sin filtros las verdaderas personalidades de cada uno de los contendientes. El punto máximo de Díganlo con mímica se encuentra en el tramo final, cuando se producen inesperadamente las catarsis de algunos de los amigos-participantes. En ese momento, y dentro de un elenco muy parejo, se destacan Masajnik y Gentile. Al epílogo de la comedia, que sostienen con oficio Politti-Belloso, aún le falta una mejor resolución.

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Las cargas, un genial laboratorio de juegos teatrales
Las distintas posibilidades que habitan el cuerpo del actor
G. I.
Tres sobresalientes actores, en Las cargas

Dramaturgia y dirección: Christian García. Intérpretes: Pablo Chao, Lucas Crespi, Laura Nevole. Vestuario: Lara Sol Gaudini. Escenografía: Darío Coronda Kartu. Iluminación: Ricardo Sica. Sala: Casa Teatro Estudio, Guardia Vieja 4257. Funciones: Sábados, a las 21. Duración: 45 minutos.
Mientras que otras artes soportan mejor el viajar de un soporte a otro, el teatro todavía tiene esa característica de ser un arte pesado. Su existencia está en los cuerpos que lo portan y en el contacto que se establece entre ellos y el público. Esta carga propia de lo teatral se entiende clarita cuando se va a ver Las cargas, donde el aquí y ahora que establece la capacidad de sus actores consigue hacer de una obra con ribetes absurdistas, con escenas sueltas que a veces se rozan, un hecho teatral en plena regla.
El espacio consta solo de dos banquitos y varias cajas de cartón. Esta limitación escenográfica es ideal para mostrar los recursos actorales. Y ahí es donde el trío brilla. Los tres trazan una diagonal, Pablo Chao en uno de sus extremos, Laura Nevole en el otro, de espaldas, y, en el medio, Lucas Crespi. El primero empieza a moverse, un baile mínimo, un impulso que crece y va tomando a los otros dos. La coreografía, explicada, no es gran cosa pero, en presencia, el público es inmediatamente tomado por esa convención que parece estar formada de casi nada. Se ve en esto un trabajo de laboratorio, donde la dirección de Christian García ha tomado y dirigido propuestas nacidas de los cuerpos poéticos de los actores.
Empiezan a sucederse, una tras otra escenas, en las que el título se vuelve efusivo: todos los personajes cargan con el que tienen al lado. En ese juego de mutuas tensiones hay mucho de humor, por momentos se repite una palabra, un espacio, que pasó como un relámpago en una anterior, a veces un personaje parece retornar. Como en un libre juego de asociación, el juego del flujo de la conciencia está fijado en el fluir de los actores que pueden cambiar de personaje, de situación, siempre con un trabajo sobre lo mínimo y siempre divertidos.
En Las cargas vemos las distintas posibilidades que habitan en el cuerpo del actor. Y hoy, que el cuerpo es algo tan en conflicto, hay algo sanador en el volver a encontrarse con cuerpos que saben transformar el sinsentido en algo trascendente y revelador.

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jueves, 16 de septiembre de 2021

VOLVAMOS AL TEATRO

Para agendar
La cautiva. Viernes, a las 19; sábados y domingos, a las 17, en el Teatro de la Ribera (Pedro de Mendoza 1821)

Mariano Tenconi Blanco estrenó la primera obra de su tetralogía, en La Boca
Las cautivas es la primera parte de una saga y está protagonizada por Lorena Vega y Laura Paredes
J. C. 

Laura Paredes, en Las cautivas
Mariano Tenconi Blanco es uno de los directores y dramaturgos que más resonancia tienen en los últimos tiempos. Incluso fue considerado por los Premios Konex, como uno de los cinco mejores de la década. Acaba de estrenar su nueva obra en el Teatro de la Ribera. Podría ser una instancia más en su vida artística, pero es mucho más. Es la vuelta, el renacer. Es cierto que su obra, La vida extraordinaria, con Valeria Lois y Lorena Vega, estrenada en 2018, en el teatro Nacional Cervantes, siguió haciendo funciones durante este año casi de forma ininterrumpida –salvo por esa breve pausa de abril y mayo– en Timbre 4 pero un estreno que además es la primera parte de una tetralogía suena a proeza.
“Por suerte con La vida extraordinaria hicimos funciones todo este año. Es un trabajo soñado. Y fue muy emocionante la vuelta al teatro. En términos de cuidado, el teatro es mucho más protector que otras actividades. La gente está callada, quieta, con barbijo. Las actrices están siempre testeadas y encima vacunadas. Pero además, restituyó la fuerza de la presencia. Hay cosas que no se reemplazan. En ese punto, y respetando todas las expresiones y las búsquedas porque todas son interesantes, creo que el teatro se hace en los teatros. El encuentro es contundente. Por si alguien se había olvidado de lo que se siente al ver a un actor o a una actriz a pocos metros, el retorno a los escenarios demostró que es incomparable. Y eso hace que, desde los griegos, pasando por Shakespeare hasta ahora, siga siendo algo que nunca terminó y no va a terminar. A través de los siglos, el teatro se mantiene más o menos igual. Podemos sumar la electricidad, agarrar un micrófono, proyectar alguna imagen pero su esencia es la misma: una escena y un público compartiendo el tiempo y el espacio”, cuenta Tenconi Blanco.
"En términos de cuidado, el teatro es mucho más protector que otras actividades", afirma Mariano Tenconi Blanco
Pero ahora La vida extraordinaria, esa obra que resultó mágica porque gustó tanto al público porteño exigente, se toma unas vacaciones y le dio la entrada triunfal a Las cautivas que se estrenó el viernes. La primera obra de la tetralogía que tiene prevista Tenconi y que denominó La Saga Europea. “Es un gran proyecto que armamos con el Complejo Teatral de Buenos Aires, que a diferencia del ciclo Retrospectivas –también propiciado por esa entidad y que repasa la vida artística de algún artista en particular– es un material nuevo de nuestra compañía, El Futuro, con Carolina Castro e Ian Shifres, los tres creamos juntos las obras. Somos la primera que hace esta residencia. La idea es trabajar en diferentes salas del Complejo”, cuenta Tenconi que está ansioso por mostrar esta nueva pieza que protagonizan Lorena Vega, que interpreta a una india llamada Rosalila, y Laura Paredes, que encarna el personaje de una joven francesa llamada Celine.
Lorena Vega, en Las cautivas, de Mariano Tenconi Blanco
Un malón irrumpe en la boda arreglada de Celine y la secuestra. Inesperadamente, Rosalila la salva. Las dos mujeres atravesarán la Pampa argentina. Estructurada como monólogos, cada una de las actrices va contando una parte de la historia, de esta travesía que emprenden juntas. Ellas no pueden dialogar porque no comparten la misma lengua. “Rosalila (Lorena Vega) la salva porque siente una especie de dictado que le enviaron las fuerzas superiores y que le indican que Celine es su protegida. Pero la relación de ellas se va transformando” y no cuenta más para que el espectador se acerque a ese teatro imponente en La Boca, lleno de historia, y disfrute de este relato que se propone refundar la mitología nacional, una vuelta a los orígenes indigenistas latinoamericanos. “En algún sentido, la obra tiene una fuerte relación con el Río de la Plata entonces nos parece muy hermosa la idea de estar a la vera del río, al lado del puerto, con la idea de la llegada a América. En Las cautivas aparece la idea de mitología que me interesa mucho. El teatro nace con enorme fuerza como la representación de los mitos y se funda así, para trazar la relación entre los hombres y los dioses. Esa fuerza mitológica sigue bullendo y el teatro es un buen lugar para repensar nuestras mitologías”.
Laura Paredes, en una escena de Las cautivas, primera parte de una saga

“La Saga Europea se propone mirar al siglo XIX; específicamente al origen de la Argentina pero desde la influencia literaria, que son muy parientes porque los primeros presidentes, gobernantes y funcionarios –Mitre, Sarmiento, Mansilla, Hernández, por ejemplo– tenían injerencia política y todos eran, además, grandes escritores”. Pero esto no termina acá. Tenconi Blanco, que antes de llegar al teatro pasó por la Facultad de Filosofía y Letras, advierte en esta génesis una influencia de la literatura francesa muy marcada; y después la anglofilia borgeana. “La idea es trazar un mapa de referencia pero siempre desde la literatura y nunca desde la historia. Porque la marca de la compañía en estos casi diez años es esa: trabajar desde la ficción y en la ficción. El proyecto son cuatro obras. La segunda es Las ciencias naturales, más relacionada con El barco que viene a ser una suerte de primera parte –creada en 2020 en plena pandemia como parte del Ciclo Modos Híbridos del Complejo Teatral de Buenos Aires y disponible en su página–. Se trata de la historia de un alemán, que junto a su secretario español, llega a la Argentina para estudiar el origen del ser humano. La tercera, Las invasiones inglesas es la historia de un inglés que aparece en la Argentina en 1800 a fundar un teatro y cuando lo va a fundar con su primera obra se desatan las invasiones inglesas y él queda en el medio”. La cuarta que completa este proyecto es Las traducciones, pero todavía es incipiente. A todas, por supuesto, las caracteriza el humor Tenconi, una especie de parodia y sátira que ayuda a pensar la identidad argentina sin solemnidades. “Me inquieta quiénes somos los argentinos desde lo literario, por fuera no me importan muchas cosas”.

La idea es estrenar una por año en diferentes salas del Complejo. Y el sueño “Tenconi” sería que el último año puedan convivir las cuatro obras. “Pero uno nunca puede planificar demasiado y menos en este tiempo”, asegura el dramaturgo que junto a sus compañeros le pusieron el nombre Futuro a la compañía en 2013 y ahora no saben bien por qué “es un interrogante como el futuro”.

Lorena Vega, en Las cautivas, en el Teatro de la Ribera

Para agendar
La cautiva. Viernes, a las 19; sábados y domingos, a las 17, en el Teatro de la Ribera (Pedro de Mendoza 1821)

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martes, 24 de agosto de 2021

VOLVAMOS AL TEATRO


El beso de la mujer araña regresa en su mejor versión
Encomiable puesta de la obra de Manuel Puig a cargo de Valeria Ambrosio, con muy buenas actuaciones
G. LL.
Brillantes trabajos de Pablo Pieretti y Oscar Giménez
Autor: Manuel Puig . Directora: Valeria Ambrosio. Intérpretes: Pablo Pieretti y Oscar Giménez . Voz en off: Héctor Fernández Rubio. Escenografía: José Palumbo. Iluminación: Valeria Ambrosio. Música: Alessio Ambrosio. Teatro: Buenos Aires, Rodríguez Peña 411. Funciones: viernes y sábados, a las 20. Duración: 90 minutos.
De la producción de Manuel Puig El beso de la mujer araña es la obra más singular y exitosa. Nació como novela en 1976, transmutó a texto teatral en 1983, a película en 1985 y a formato musical, en 1993. Es una pieza de cámara para sólo dos actores, que resume en tres actos todas las obsesiones, intereses y fantasías del autor: las divas de Hollywood, la problemática gay, y, sí, también la política; o, mejor dicho, las consecuencias que ella acarrea sobre los más vulnerables.
El argumento se centra en la relación entre Valentín (un joven militante revolucionario) y Molina (un maduro decorador de vidrieras acusado de corrupción de menores) en la celda de una prisión latinoamericana. Al comienzo el contacto entre ambos es el de dos antagonistas, pero, luego, con el correr de los diálogos y sometidos ante un mismo sistema represor, fluye la propia condición humana y se hermanan. Y algo más también, al punto de que la vida de uno quedará signada para siempre a la del otro. Si bien el trasfondo de lo que ocurre en ese ámbito es claramente dramático, El beso… destila todo el humor corrosivo de Puig y permite diversos remansos antes del trágico final.
De las tres puestas del texto teatral, producidas hasta el momento en la Argentina, ésta, la de Valeria Ambrosio, posiblemente sea la mejor. Es tan austera como creativa, realza todas las aristas de los parlamentos y ofrece dos actuaciones encomiables: las de Pablo Pieretti, como Valentín, y Oscar Giménez, en un verdadero tour de force como el atribulado Molina.

Gran contrapunto entre dos actores a los que hay que seguir de cerca

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La noche oscura, una excelente ensoñación entre vivos y muertos
Esta “tragedia santiagueña” de Eugenio Soto es una de las mejores propuestas teatrales del off porteño
G. I.

Blanca Vilouta Rando, en La noche oscura
 Dramaturgia y dirección: Eugenio Soto. Intérpretes: Pedro León Alonso, Paula Baigorrí, Lucas Delgado, Darío Pianelli, Blanca Vilouta Rando. Iluminación: Aquiles Gotelli. Vestuario: María Silvia Pérez Luzuriaga. Escenografía: Nicolás Botte, Félix Padrón, Eugenio Soto. Sala: Teatro del Pueblo. Lavalle 3636. Funciones: Sábados, a las 19. Duración: 85 minutos.
Una mujer ha muerto atragantada por una espina de un pescado que le cocinó su hijo. La muerta afirma que el hijo lo hizo adrede para quedarse con su rancho, venderlo y huir. El hijo afirma que fue accidente. Es así. Aquí, muertos y vivos conviven de forma natural. “Tragedia santiagueña” dice ser La noche oscura y, sin embargo, parece de esas tragedias que ocurren después de lo trágico, esas que se mezclan con la farsa, esas tragedias que se repiten y que reverberan en sus infinitas entradas posibles y que terminan pegando en el aquí y ahora.
Un árbol, un rancho, una tabla, todo de excelente factura así como el cuidadísimo vestuario enmarcan la puesta. Más interesante que todo esto es el uso del espacio, la profundidad que propone, las formas de encontrar recovecos en la sala y darnos la sensación de que en cualquier momento puede aparecer algo nuevo. Porque, al promediar la obra, el espectador entiende que está metido en un sueño de siesta, donde empiezan a abundar las repeticiones, las situaciones que se comprimen, un lenguaje musical a partir de un recurso básico: rimas por el uso de poner al final de la oración el verso en infinitivo. Así, lo que se produce no es el lucimiento dramatúrgico en el que uno ve la pluma del autor sino una cadencia rítmica de la que se adueñan los personajes. Hay abundantes referentes literarios, desde San Juan de la Cruz a Rulfo, pero la unión de elementos es aquí profundamente original. Porque este es un trabajo, también, de laboratorio, en el que hay algo propio de los actores que se comparte y que revaloriza la presencia viva. Tragedia a fuego lento, avanza inexorable y crece en nosotros, con canciones a guitarra y bombo, con abundantes risas. Eugenio Soto había armado en su obra anterior, Bufarra, un asado en escena. Esta vez armó una peña folklórica y encontró formas de abrirla al público y hacerlo participar respetando los protocolos actuales.
La noche oscura puede pensarse como una tragedia de venganza. El problema básico de las tragedias de venganza es dónde terminan. La madre, muerta, quizás asesinada, quiere matar al hijo y por eso se resiste a ser enterrada. Pero cada nueva muerte traerá una nueva venganza. Y en eso, la obra blande su advertencia. Las pasiones de los muertos siguen oprimiendo el destino de los vivos que viven peleados y se transforman en tierra fértil para ser devorada por los de afuera. En un final de fiesta, alegre, triste y hermoso a la vez, la obra propone un mecanismo para seguir masticando lo visto más allá de la sala teatral. Nos recuerda, también, lo que es salir henchidos de teatro, de haber sido parte de algo que no entra en ninguna pantalla.

Darío Pianelli, en La noche oscura

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Ubú patagónico, la desmesura como signo escénico
Con este título estrenado en 2018 se abre la retrospectiva que Mariana Chaud está presentando en el Teatro Sarmiento y que incluirá a otras tres obras

Fernando Tur y Santiago Gobernori, dos de las piezas claves de Ubú patagónico...https://complejoteatral.gob.ar/
 Dramaturgia y dirección de Mariana Chaud, Con Marcos Ferrante, Santiago Gobernori, Nicolás Levín, Fernando Tur y la misma Chaud. Coreografía: Luciana Acuña. Música original: Pablo Dacal. Diseño de iluminación: Matías Sendón. Diseño de vestuario: Gabriela A. Fernández. Diseño de espacio y objetos: Gabriel Baggio. Teatro Sarmiento. Funciones de jueves a domingos, a las 20. Duración: 60 minutos. 
La obra que abre la retrospectiva de Mariana Chaud se estrenó en 2014, en el Cultural San Martín. Tuvo como punto de partida Ubú rey, de Alfred Jarry y su decálogo acerca del teatro. A fines del siglo XIX y principios del XX, el señor en cuestión fue el creador de la patafísica y se lo considera como el antecesor del teatro del absurdo. Su producción está definida por el humor, por la desmesura, por su propia neológica. Chaud se hace cargo de ese mundo y lo lleva a la escena en un montaje plagado de citas a Jarry, referencias, quiebres permanentes y una la fisicalidad jugada al máximo al servicio siempre de lo desbocado.
Hay una primera parte, una segunda y muchas partes con derivas insospechadas. El resultado final es una propuesta que en muchos momentos el espectador puede llegar a perderse así haya leído o no las obras de aquel señor de la vanguardia y la ruptura. Pero hay algo cierto en todo el tránsito de este Ubú patagónico: la potencia, la entrega, la versatilidad y la organicidad interna que crean en escena los cinco intérpretes. Y no están solos ante semejante desafío: el equipo creativo en su totalidad (desde lo coreográfico hasta la puesta de luces pasando por el diseño de objetos) se convierten en los aliados fundamentales para este viaje inclasificable. En todo momento, vendrá un giro insospechado o una microescena que vuelven a abrir las puertas de ese mundo poético.
Queda pensar que, tal vez, no sea el mejor título para abrir la retrospectiva si se piensa en el marco de un ciclo que, desde sus inicios, se la pasó generando y aumentando su audiencia nativa. No era lo planificado, pero la pandemia, su propia neológica, así lo determinó. Sea como sea, a Ubú, tal vez al Rey o el patagónico o la misma Chaud, no le preocupa lo que digan de él (el mismo texto lo dice). De otra forma no se podría haber realizado esta desmesurada propuesta cargada de capas.

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jueves, 19 de agosto de 2021

VOLVAMOS AL TEATRO


Para agendar
Madres
Viernes, sábados y domingos, a las 20.
Teatro Picadero, Pje. Enrique Santos Discépolo 1857.

El Sex and the City de la maternidad marca el retorno del musical a la calle Corrientes
Florencia Otero, Viviana Puerta, Paula Kohan y Sabrina Garciarena son Madres
Madres está hecha por un equipo completo de mujeres y muestra los perfiles de la mamá con familia numerosa, la obsesiva por el trabajo, la separada y también la embarazada primeriza
M. M.
La explosión de emociones, angustias, miedos y anhelos que implica la maternidad son retratados en una nueva obra de teatro en formato de canciones y en clave musical. La ilusión de un mundo ideal para una embarazada primeriza, las formas de criar para una mujer adicta al trabajo que no quiere dar la teta en cualquier momento, la crisis que atraviesa una madre recién separada que tiene que organizar todo con el exmarido y la experiencia de una mamá de cinco hijos que viene a desmitificar el universo idílico que se ha construido en torno a este tema, son los perfiles de personajes que construyen el mundo de Madres, una obra que fue furor en el off-Broadway y que hoy se estrena en el teatro El Picadero, con las actuaciones de Sabrina Garciarena, Paula Kohan, Florencia Otero y Viviana Puerta. Es un musical con libro de Sue Fabisch, canciones de la misma autora y de Johnny Rodgers, que ya lleva más de una década en cartel, en distintas ciudades de los Estados Unidos.
Todo el equipo de este nuevo espectáculo, que incluye la producción de Valentina Berger, de GO Broadway Productions, y Royal Cinema Group, está conformado por mujeres, incluyendo a la directora Josefina Pieres. En medio de una crisis generalizada para la industria del teatro como consecuencia de la pandemia, la vuelta a las salas con un musical se vive como un riesgo y un salto de adrenalina que las artistas están dispuestas a dar. Además, las cuatro actrices también atraviesan la maternidad en distintos estados y etapas y fusionan sus experiencias y sensaciones en una obra que funciona como una catarsis colectiva femenina. Las productoras sostienen que este espectáculo es el Sex and the City de la maternidad.
Sabrina Garciarena, Viviana Puerta, Paula Kohan, Flor Otero y la directora Josefina Pieres
“Te conmueve volver al teatro. Implica volver a entrenar el cuerpo, reencontrarse con la gente. En mi caso, tengo una beba de cuatro meses y me llena de energía estar trabajando con estas mujeres, justo en esta obra. Siento que puedo aprender de todas. Hay una calidad humana única”, cuenta Paula Kohan, mientras sostiene a su beba Olimpia y participa de la entrevista de la misma manera que estuvo en los ensayos, con su hija cerca.
Sabrina Garciarena, madre de tres hijos (León de 7, Beltrán de 4 y Mía de un año), también se suma a la experiencia de trabajar y maternar al mismo tiempo, en un proyecto que concibe de cerca esta realidad que viven la mayoría de las madres. “Desde el primer llamado, el proyecto fue mágico. Fue todo paulatino. Empezamos a ensayar por Zoom, luego en una sala de ensayo, nos reunimos en algunas casas, una de las fotos de la obra la hicimos con la beba de Paula de un mes. Todas estamos viendo cómo crece su hija. Después llegamos al teatro, que es un espacio mágico. A todas nos agarra en un momento particular este estreno. Mi hija más chiquita todavía toma la teta, la tengo que dejar muchas veces para ir a los ensayos, pero somos mujeres que nos abrazamos, contemplamos todo, se puede parar cualquier situación para atender a un hijo. Es algo que pasa muy pocas veces”, agrega.
Las cuatro actrices de la comedia musical Madres
Las actrices que protagonizan este musical destacan que si la obra pone el foco en distintos modelos de la maternidad, sin dejar de ver que las madres también son mujeres con una vida propia, ellas también sostuvieron ese lema en las condiciones de trabajo. “Todas podemos empatizar con la otra, transmitimos algo que es parte de la vida, cualquiera de nosotras puede ser cualquiera de las cuatro. Yo me reía y lloraba cuando leía el texto, es algo que no pasa muy seguido”, admite Viviana Puerta.
Madres tuvo un gran recorrido en el off-Broadway ya que se estrenó hace diez años y su autora, Sue Fabish, fue adaptando el texto a medida que cambiaban los planteos sobre la maternidad. En Holanda se estrenó una puesta atravesada por pantallas y se compraron los derechos para 14 países. La versión que se estrena en Buenos Aires se suma a la idea de considerar a la maternidad como una cuestión universal, sin dejar de aportar una identidad más argentina para estas mujeres. “Son cuatro personajes que tienen energías claras y definidas, pero cada actriz construye una madre diferente. Queremos transmitir lo única que puede ser cada madre, que no hay una igual a la otra, que no es posible juzgar una forma de maternar. Son cuatro madres que además son amigas, con lo cual la obra no sólo habla de la maternidad sino que también se refiere a la amistad y esa contención. Son todas sinceras y genuinas en este relato. En mi caso, cuando me ofrecieron la dirección de este proyecto lo primero que quise saber era si podía hacer mi propia versión, si tenía la libertad de cambiar la casa, de pensar en las coreografías con una impronta que fuimos descubriendo con las actrices y así fue”, explica Josefina Pieres, directora del musical.
Florencia Otero, muy acostumbrada al género del musical y a las distintas transformaciones que tuvo en los últimos años, también ofrece su mirada: “No trabajamos con prototipos de madres sino con mujeres que siempre toman algo de la otra, nos complementamos con las experiencias de las demás y así pasa en el teatro y en este grupo de amigas. Tienen energías definidas, pero durante la obra te vas dando cuenta de que todas piensan un poco como la otra. Hay una base en maternar que tiene que ver con el amor, a veces nos cuesta más por presiones externas poder vivirla en plenitud, porque una como mamá no quiere dejar de ser mujer, así que hablamos un poco de eso. Además, hace ya un tiempo largo que en la Argentina los musicales empezaron a tratar otros temas y el foco no es más eso de que todo el barrio se sabe las coreografías y de repente el panadero baila, cuando un minuto atrás era un viejito que andaba con bastón. Madres es una obra de teatro musical en la cual la música aparece como una nueva expresión y un nuevo recurso, como sucede en la vida. A veces alguien nos dice algo y nos acordamos de una canción y nos ponemos a cantar o a bailar”.
En este sentido, este musical forma parte de esa innovación a la que se refiere Florencia Otero: las cuatro actrices son las únicas que aparecen en escena y del diálogo se pasa a la canción como una respuesta lúdica y emotiva a los temas que se plantean durante el espectáculo. “Acá manejamos mucho la ironía, que está presente en nuestros días de una manera muy precisa. Hay tanta tribu de madres, se ha logrado construir algo tan lindo de ese lugar. Me imagino muchos grupos de madres viniendo a ver la obra”, se suma Kohan y la directora agrega: “Es una obra para disfrutar. Tiene ironía, risas y conmueve porque la maternidad es emocionante, pero es una obra para pasarlo bien”.
El foco de este musical está puesto en el entretenimiento, pero no deja de abrir el tablero a temáticas muchas veces reprimidas acerca de la angustia y la incertidumbre en la que se encuentran muchas mujeres cuando son mamás. “Te encontrás con los temas típicos de la maternidad, pero también con un mensaje hermoso. Una se replantea muchas cosas cuando es madre y la obra plantea que nos relajemos y pensemos en el presente. Un poco esa frase que todos odiamos acerca de que hay que disfrutarlos porque pasa rápido, que, por cierto, es real. Hay canciones que son muy liberadoras y pegadizas. Una, por ejemplo, habla de tomar la decisión de un día no hacer nada. No levantarse de la cama. Se refiere un poco al trabajo invisible y permanente que hacen las madres”, cuenta Garciarena.
Por su parte, Paula Kohan en pleno proceso de experimentar la maternidad reciente con su beba en brazos, se suma a la idea de una catarsis colectiva sobre todo lo que implica ser madre: “Yo parí un sábado y el lunes estaba trabajando desde casa. En un ensayo, Sabri me dijo: “Esa nena está feliz con su mamá, porque está sonriendo”. Me hizo bien escucharlo, porque para mí es así, cuando trabajo estoy en mi eje y me hace bien y se lo transmito a mi hija. A otras madres les hace bien quedarse en la casa pegaditas al bebé y también está muy bien. Esta obra es liberadora porque no hay forma de no empatizar . Es una apertura a poder decir lo que queramos decir y sentirnos protegidas también”.
Los figurines de los vestuarios exclusivos de las Madres
Bien vestidas

Una de las particularidades de Madres es que cada actriz tiene su propio diseñador de vestuario. “Nos queremos mostrar bonitas. Somos madres pero nos importa vernos bien y hay un diseñador para cada una que piensa en una imagen específica”, cuenta Garciarena. En su caso, que el personaje está embarazada de nueve meses, la viste Natalia Antolin. El personaje de Viviana Puerta, una madre de cinco hijos, es vestido por Guevara Ocampo. “Tiene un look cómodo, pero ella sale a la calle con lo más lindo que encontró”, dice. A la adicta al trabajo que interpreta Paula Kohan la viste Cynthia Martos; y por último, Gabriela Capucci es la diseñadora del personaje de Otero, que incluye un saco de Benito Fernández, para terminar de crear a esta madre canchera, casual, pero con detalles especiales. Todo el vestuario está pensado para que genere una identificación con diferentes perfiles de mujeres argentinas.

Para agendar

Madres
Viernes, sábados y domingos, a las 20.
Teatro Picadero, Pje. Enrique Santos Discépolo 1857.

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miércoles, 18 de agosto de 2021

VOLVAMOS AL TEATRO

Para agendar:

Jauría, domingos, a las 18, en el Picadero.

La ilusión del rubio, en el canal de YouTube del Cervantes Online.

Celine y Tiempo perdido, disponibles en Cine.ar.

Martín Slipak: “Pensar el arte como excelencia es lo único que lleva a la frustración porque nunca se logra”
Es uno de los actores más requeridos tanto en teatro, como en cine y televisión; hoy participa en la obra Jauría y amplía su universo como cineasta
J. C.
Una cicatriz le recorta la frente. Lo hace parecer más serio, tal vez. Es curioso porque su cicatriz a lo Harry Potter, producto de un accidente doméstico que le sucedió a los cinco años, nunca lo avergonzó. El corte fue tan profundo que la herida le llegó hasta al cráneo. “Nuestras cicatrices nos tienen continuamente al tanto de lo que hemos sufrido. Pero no como recuerdo, sino más bien como signo”, diría Juan José Saer en uno de sus célebres cuentos. Y sí, al actor y director Martín Slipak algo así le pasó. Lejos de vivirlo como un complejo lo tomó como un rasgo distintivo, como un signo.
Apenas pasa los treinta años pero empezó de tan pequeño que vivió miles de historias ficcionales. En televisión, en cine, en teatro. “Me pasó desde muy chico que las obras en las que trabajaba tocaban temáticas muy complejas y yo era demasiado pequeño para comprenderlas. A fuerza del teatro fui conociendo algunas cuestiones tremendas de la sociedad, de la historia”.
Martín Slipak todo lo empezó temprano. No tenía dientes y ya trabajaba. Empezó a actuar a los siete años. “Para nada me parece mal, al contrario, siento una especie de inconsciencia y valentía propias de esa edad”. Slipak les pidió a sus padres ir a aprender actuación. ¿Por qué? Todavía se lo pregunta: “Era un niño muy obsesionado con el mundo adulto. Observaba todos los estados de las personas, cuestiones que no me correspondían y me excedían en la mayoría de los casos. Supongo que algo de eso me llevó a la necesidad de representarlo”.

"Me pasó desde muy chico que las obras en las que trabajaba tocaban temáticas muy complejas y yo era demasiado pequeño para comprenderlas", recuerda Slipak
Niño híper estimulado, hijo de padres psicoanalistas, en un momento en el que la libertad en la crianza en muchos casos se basaba en la sobreinformación, rememora, ahora, padre de una niña de 11 años: “Por suerte lo pude pedir y mis padres encontraron el mejor lugar. Me llevaron a Río Plateado, la escuela de Hugo Midón. Allí se combinaba con absoluto cariño y cuidado la enseñanza con el juego, el goce con los valores. Su teatro era así: no subestimaba jamás a la infancia, todo lo contrario; Midón sabía que esos niños iban a ser las futuras generaciones”, cuenta con mucho respecto y orgullo por haber comenzado el camino de esa manera. “Esa escuela me ligó inmediatamente con Nora Moseinco que estaba preparando el casting para una película. Y me conoció en este estado de inconsciencia y valentía, un enanito que decía cualquier cosa y le caí simpático y me sumó a Magazine For Fai y ahí empecé”. Aquel programa televisivo que hace poco cumplió 25 años y que estuvo conducido e ideado por Mex Urtizberea fue un espacio increíble de expansión y crecimiento para muchos niños y niñas que hoy siguen actuando como Julieta Zylberberg, Violeta Urtizberea, Laura Cymer, Julián Kartun, Martín Piroyansky y el propio Slipak.
“Grabábamos los sábados a la mañana, después íbamos todos a comer. Para mí era tan divertido como ir a la colonia. Jamás me sentí explotado. Me exploté más yo a mí mismo que cualquier otra persona. La ansiedad relacionada con la carrera fue mi enemiga. Como empecé de tan chico me obsesionaba con que eso no se frenara, con tener un lugar y perdí un poco la noción del presente y del disfrute”.
Y entonces participó de elencos y obras como Una bestia en la luna, dirigida por Manuel Iedvabni, con apenas 14 años; El protagonista, de Luis Agustoni, con quince, en un papel que lo destacó especialmente; luego seguiría con Camino del cielo, una obra que habla de la Alemania nazi, de Juan Mayorga y dirigida por Jorge Eines, en el Teatro San Martín con 19 años. Una carrera que incluye más de treinta obras entre los circuitos comercial, independiente y oficial. De todo. Sallinger, El principio de Arquímedes, Madre coraje, Otelo, La tempestad, todas estrenadas en el Complejo Teatral de Buenos Aires. Ejercicios fantásticos del yo, 7 años ambas dirigidas por Nelson Valente. Por citar solo algunas.

Martín Slipak apenas pasa los treinta y pico y ya tiene decenas de títulos teatrales y televisivos en su haber
Desde que comenzó en la televisión también su participación en ella fue constante. “Tuve dos momentos claves que estuvieron muy cerca en el tiempo y que me marcaron muchísimo: cuando terminé de hacer Resistiré, tenía quince años y fue la primera vez que viví algo tan masivo; enseguida de ese fervor hice una serie también en la tele y fue un fracaso. El golpe de vivir algo tan exitoso y un fracaso inmediatamente después, en plena adolescencia, lo sentí muy propio. Me costó abstraerme y darme cuenta de que había un montón de elementos que eran ajenos a mi persona. Me deprimí mucho. Y empecé a aprender que todo es parte de este trabajo y está bien que así ocurra, que no siempre sea igual. En aquel momento quería hacer absolutamente todo bien, después me empezó a interesar lo contrario, ponerme en riesgo y no necesariamente estar bien. Deja de ser creíble si siempre estás correcto”.
Y así llegaron proyectos de todo tipo, difíciles, como actor pero también como director. Filmó el corto Celine, con Marilú Marini, disponible en Cine.ar, es uno de los cortos más vistos de la plataforma. Ahí mismo se lo puede ver como protagonista de la película bellísima Tiempo perdido junto a César Brie; se trata de la ópera prima de Francisco Novick y Natalio Pagés.
Actualmente, Slipak está terminando su segundo corto, Soñé que carneaban a Tom, con Luis Ziembrowski y Susana Pampín. Además, está filmando dos series, una dirigida por Daniel Barone junto a Celeste Cid y otra de la que todavía no puede adelantar nada pero que lo tienen feliz. En pocas semanas, además, estrenará en Uruguay una película La teoría de los vidrios rotos. Y está también terminando de escribir su primera novela sobre un actor mediocre.
“Se vuelve más interesante el actor que sabe de cosas que no solo tienen que ver la actuación. Está bueno abrir otros umbrales, aprender. A mí me cuesta mucho, solo siento que sé de cine. No terminé la secundaria. Sueño con dar clases de actuación o dirección en algún terciario y veré qué trámite tengo que hacer. Me interesa muchísimo dar clases. Disfruté dando talleres de actuación, le había puesto un título que era algo así como ‘Actuación para no ganar ningún ACE’” dice con el humor ácido que lo caracteriza al tiempo que agrega: “El otro día vi un póster de la escuela de Ricky Pashkus, con el cariño y respeto que me merece, que decía ‘Camino hacia la excelencia’ y pensé que justamente eso estaba en las antípodas de mi mirada sobre el arte. Pensar el arte como excelencia es lo único que lleva a la frustración porque nunca se logra. Es mucho más interesante trabajar desde el riesgo y desde el error. Lo interesante está en la falla. No creo en nada que parezca excelente, siento que detrás hay algo que, seguro, está haciendo fuerza contraria”.
Como si todo lo que estuviera haciendo fuese poco, a Slipak se lo puede ver en dos obras teatrales poderosísimas, basadas ambas en historias reales, tremendas y cercanas en el tiempo. Una a través del canal de YouTube del Cervantes, La ilusión del rubio, el unipersonal de Santiago San Paulo dirigida por Gastón Marioni, ganadora del concurso Nuestro teatro y filmada en pandemia en la sala inmensa María Guerrero pero vacía, a cuatro cámaras, que trata sobre la desaparición de Facundo Rivera Alegre en Córdoba en el año 2012.

Slipak forma parte del elenco de Jauría, en El Picadero
“Nosotros preferimos empezar la obra situando al espectador en mi realidad que es completamente diferente a la de Facundo. Me puedo parar en este escenario porque soy un porteño de clase media que no vivió estas cosas. El que sí las vivió está desaparecido. Y ese modo de empezar la obra es, de alguna manera, un permiso que pido como actor. Humildemente les pido si tienen ganas de acompañarme a construir esta realidad de un pibe que hoy está desaparecido”.
La obra es absolutamente conmovedora. Viviana, la mamá de Facundo incluso estuvo presente en las funciones de verano que se hicieron en la explanada de la Biblioteca Nacional y al terminar la obra se preguntó a los gritos dónde estaba su hijo.
“La obra nos obliga a preguntarnos en qué lugar nos paramos frente a estos hechos; frente a la impunidad política y policial, frente al maltrato a los que menos tienen. Uno sabe que esas cosas ocurren, que los pibes de bajos recursos son maltratados, que la policía se violenta. La obra habla directo al espectador: ‘Sí, te encanta el teatro, ¿Y con esto qué hacemos? ¿Qué hacés?’. Porque de verdad no sabemos qué hacer con esto”.
La otra obra es Jauría del español Jordi Casanovas, actualmente dirigida por Nelson Valente en El Picadero. Perteneciente al género de teatro documental puesto que todo su texto está tomado de forma literal del expediente del juicio que se hizo al grupo que en manada o en jauría violaron a una joven en julio de 2016 durante las Fiestas de San Fermín en Pamplona, la obra está protagonizada por Vanesa González y los protagonistas masculinos que la acompañan tienen papeles dobles. Representan a los agresores y a los abogados.
“Es interesante porque cuando encarnamos la voz de los abogados repetimos el abuso, repetimos el horror de esta chica. Invita a revisar las masculinidades, las cuestiones referidas a la justicia patriarcal. Es una obra vigente y necesaria en este momento. Y además me interesa teatralmente. Está en un registro poco usual para el teatro. Es una obra a público, nuestra opinión la dejamos de lado para que sea el público quien la construya”.
En algunas de las funciones se hizo un debate a su finalización. “Una adolescente nos contó con mucho pudor que por momentos empatizaba con el humor de estos chicos. Es común que haya videos circulando entre varones que comentan sobre las tetas de tal chica; todo eso forma parte de un sistema de violencia hacia la mujer y somos parte de esto”.

"Es interesante porque cuando encarnamos la voz de los abogados repetimos el abuso, repetimos el horror de esta chica", explica Slipak con respecto a la obra Jauría

Para agendar:

Jauría, domingos, a las 18, en el Picadero.

La ilusión del rubio, en el canal de YouTube del Cervantes Online.

Celine y Tiempo perdido, disponibles en Cine.ar.


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VOLVAMOS AL TEATRO

Qué cosa es el amor

De Julio César Fernández.

Domingos, a las 16.30.

El Extranjero,

Valentín Gómez 3378. $ 700



Entre Aznavour, Bola de Nieve y Manzanero
El performer Julio César Fernández hace Qué cosa es el amor
Julio César Fernández

La idea surgió en 2018, cuando el actor, intérprete de teatro musical y diseñador de vestuario Julio César Fernández se encontró con un puñado de canciones y textos que lo representaban, invariablemente atravesados por un mismo tema en común. Ese fue el germen del espectáculo que estrenó ese mismo año, y que ahora regresó a El Extranjero, donde descifra lo indescifrable: Qué cosa es el amor.
“Yo no sabía que iba a hablar de amor, pero resultó que todas las canciones que elegí hablaban de eso. Entonces me di cuenta de que representaban lo que yo quería comunicar. El espectáculo está estrechamente relacionado con mi vida, con mis vínculos afectivos, con la forma en que fui relacionándome en todos estos años. Soy homosexual, tengo 52 años, soy de Misiones, y mis vínculos fueron mutando con el tiempo de distintas maneras, desde esconderme o tener vergüenza por estar enamorado hasta tener que asumir miles de situaciones. Esas palabras que encontré son las que quiero decir, porque representan los distintos estados de ánimo que atravesé a lo largo de mi vida. Tenía que estar más maduro, con cierta sabiduría para sacarlo afuera”.
Es una pieza musical de cámara para voz, piano y vientos –con dirección actoral de Paola Krum– donde ofrecerá un repertorio de monólogos, poemas y canciones de celebrados cantautores como Liliana Felipe, Jorge de La Vega, Charles Aznavour, Bola de Nieve, Juan Machín, Armando Manzanero, Fernando Lobo, Carlos Eleta Almarán, Kander y Ebb y Zulema de Mirkin y Demetrio Ortiz.
“Es algo intimista, que va transitando por todos esos estados que se atraviesan en el amor, desde la risa a la ironía, la locura, la denuncia, una impronta que buscamos resaltar con el sonido acústico, como una invitación para que la gente se involucre y pueda transitar todas esas emociones, una tarea nada fácil en estos tiempos que corren”, explica Fernández.
Además, interpretará dos personajes de su creación que suben a escena para sumar pasajes de ironía, sarcasmo, y mucho humor: “Cada canción cuenta una historia, y después hay dos personajes cómicos: una monja que en determinado momento siente deseo y termina siendo acusada de haber incendiado una iglesia, una cosa muy disparatada, y otro personaje que es una tarotista sinvergüenza que viene a contar ahí un poco de su vida, donde rescato un montón de situaciones de nuestro pasado artístico con referencias al Di Tella. Lo que permanece todo el tiempo es la emoción a flor de piel”, sigue Fernández.
Luego de pasar por el teatro La Comedia y llevarlo de gira a su Misiones natal, de esta manera Qué cosa es el amor regresa al Extranjero para celebrar el teatro como un acto de resistencia.
“Esta situación pandémica nos plantea el desafío de salir a conquistar nuevamente al público, una tarea bastante difícil la que nos toca a todos los que trabajamos en forma presencial, especialmente en el circuito off y que vivimos de esto. Desde que llegué a Buenos Aires a los 19 años sigo apostando al teatro, y volver a las salas es una suerte de resistencia. Estoy feliz y lleno de expectativas, con muchas ganas de estrenar y mostrar nuestro trabajo”, concluye. La dirección musical es de Carlos Britez, y también está en escena el músico Fabián Fazio. Alejandro Rapetti

Qué cosa es el amor

De Julio César Fernández.

Domingos, a las 16.30.

El Extranjero,

Valentín Gómez 3378. $ 700


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sábado, 14 de agosto de 2021

VOLVAMOS AL TEATRO


Los más vistos

Teatro

1 Una semana nada más (El Nacional).

2 Dos locas de remate

(Astral).

3 art (Multitabarís).

4 Brujas (Multitabarís).

5 el acompañamiento

Música

1 Coti (Coliseo).

2 MYA (Ópera).

3 La bomba de tiempo

(Konex).

4 Cae-rocklover (Maipo).
5 Marcelo San Juan (Picadero).

Teatro expandido: fin de semana extra large y al 70 por ciento del aforo
Una semana nada más fue la más vista; estos días , muchas piezas comerciales harán doble función y hay un estreno en el Sarmiento; en el alternativo hay muy pocas funciones semanales
A. C.
En la boletería del Multitabaris Comafi el fin de semana colgaron el cartel de no hay más localidades. En esa sala como en otras de la avenida Corrientes, ya son varios espectáculos que habrán dos funciones y muchas otras que volverán a levantar el telón en el feriado del lunes https://twitter.com/multiteatro
Sábado, a las 22. Avenida Corrientes. En el constante “modo recalculando” de la actividad escénica en tiempos pandémicos, desde el viernes, el gobierno nacional habilitó a las salas a trabajar al 70 por ciento de su capacidad pero, al no estar reglamentado por el gobierno porteño, cosa que se especula, sucederá en cuestión de horas; se continuó trabajando con una ocupación de mitad de sala, según siempre el protocolo sanitario establecido mientras se observa atentamente la variante Delta. En el sector de esta avenida en donde están los teatros Maipo, El Nacional, Ópera, Gran Rex, Multitabarís y Astros el movimiento de público es notorio, también el de sus derivas en bares y restaurantes, ya que muchos de ellos coparon las veredas.
A la salida de Art, hay colas para ver sea la segunda función de esta histórica obra que ahora protagonizan Pablo Echarri, Mike Amigorena y Fernán Mirás. Hay colas también para ver Brujas, otro espectáculo ganador, así como para El acompañamiento, el único espectáculo en pie desde cuando en noviembre del año pasado el público pudo volver a las salas.
En la boletería del Multitabarís hay un cartel de entradas agotadas. Según las estadísticas de Aadet, la entidad que nuclea a productores y dueños de salas del circuito comercial, las obras más vistas de la última semana fueron Una semana más, en El Nacional Sancor, con Nicolás Vázquez, Gimena Accardi y Benjamín Rojas; seguida por Dos locas de remate, la comedia que protagonizan Verónica Llinás y Soledad Silveyra en el Astral; Art y Brujas, ambas en el Multitabarís Comafi; y La fiesta de los chicos, con Fernando Dente, Nicolás Di Pace, Tomás Fonzi, Tupac Larriera, Santiago Pedrero, Roberto Peloni, Nicolás Riera, Agustín Suárez y Sergio Surraco, en el Astral.
Hay otra cifra significativa en relación a Una semana más: según el ranking de Aadet que da cuenta de la ocupación de sala, se alzó con un 94 por ciento. Solamente fue superada por el show de stand up de Nanutria Macho Beta, que se ofrece en el Picadilly. Claro que El Nacional tiene 1.014 butacas frente a las 336 del Picadilly, ubicado al lado del teatro San Martín.
Justamente en esa sala pública, según información oficial, el programa Piazzolla, a cargo del Ballet Contemporáneo, así como Tu amor será refugio, de Cristian Drut, llenaron sus funciones de sábados y domingos (el resto de los días, la emblemática sala está sin funciones porque oficia de vacunatorio).
A una cuadra del San Martín, en el Metropolitan Sura, Lo escucho, la obra con Gabriel Goity, Jorge Suárez y Julieta Vallina, festejó su 100ª función, con gran éxito de público (la misma recepción que tiene Petróleo, del grupo Piel de Lava, en el mismo teatro).

En materia de estrenos, en el Teatro Sarmiento debuta la retrospectiva de Mariana Chaud con Ubu patagónico. En el Nün Teatro, en el Lola Membrives y en el Picadilly también desembarcan otras propuestas https://complejoteatral.gob.ar/
En otra sala del Complejo, en el Sarmiento, mañana abre la retrospectiva Mariana Chaud con Ubu Rey, con Chaud o Laura Paredes, Marcos Ferrante, Santiago Gobernori, Nicolás Levín y Fernando Tur. Mientras tanto, en el Nün Teatro Bar, de Villa Crespo, el domingo se estrena Surinam (tiene otro titulo extensísimo de varias líneas), que es una obra escrita y dirigida por Víctor Chacón.
No serán los únicos. En el Lola Membrives, el jueves sube Los bonobos, con Peto Menahem, Osqui Guzmán, Campi, Lizy Tagliani, Anita Gutiérrez y Manuela Pal. En tanto, en El Picadero, mañana debuta Madres, obra que viene del circuito off de Broadway y que protagonizan Florencia Otero, Sabrina Garciarena, Paula Kohan y Viviana Puerta.
Carlos Rottemberg, el presidente de Aadet, resalta un dato que le resulta significativo en lo que hace al actual estado de situación: “se están agregando funciones para este fin de semana largo. Y volvió a implementarse la costumbre de trabajar un feriado, cosa que no venía sucediendo. Ya son de la partida la obra con Nicolás Vázquez, Los bonobos, El acompañamiento y Toc toc, entre otras, que ya tienen programadas funciones para el lunes. Pero también hay otras obras que están programando doble función los domingos. Y todo esto sucede, claramente, porque hay más público”.
El dueño del Mutiteatro Comafi y del Multitabarís Comafi también posee, en lo que hace al territorio porteño, el Liceo. En esa histórica sala está realizando trabajos para adaptarla al protocolo vigente.
En el off
Mientras tanto, en las aguas de la escena alternativa, el director y dramaturgo Juan Coulasso y el músico Matías Coulasso en otra sala, Roseti, está ultimando sus detalles en la nueva sede del Abasto luego de tantos años en Chacarita.
Justamente en el escenario del teatro alternativo porteño, en un reciente relevamiento realizado por Artei, una de las dos entidades que agrupan al sector de salas alternativas de la ciudad, detalla que casi el 74 por ciento de las 110 salas agrupadas en la asociación están realizando funciones. Claro que, detalle no menor, casi el 41 por ciento solamente realiza dos funciones semanales cuando, en general, salas de este tipo solían programar alrededor de ocho funciones a lo largo de los siete días. Lo cual, dista mucho de hacer viable económicamente a estos emprendimientos.

La obra con Nico Vázquez, Gimena Accardi y Benjamín Rojas es una de las preferidas del público y es de las que llega a agotar la capacidad permitida para una sala de 1000 butacas
En medio de este panorama de crecimiento de público como de extrema debilidad del sector independiente, ayer, el Gobierno nacional anunció un inversión de más de 5.300 millones de pesos destinada a la reactivación del sector en todo el país. Entre los distintos planes figura un programa de incentivo a la producción de espectáculos en vivo, que contará con una inversión de 125 millones para proyectos escénicos de circo, danza, música en vivo y teatro en espacios con aforo de más de 300 localidades; y el programa Argentina Florece, pensado tanto para la música como el teatro, que contará con una caja de 590 millones y que, en lo que hace a la producción escénica, será instrumentado por el Instituto Nacional del Teatro.
Sábado, a las 22.15. En la avenida (o calle) Corrientes hay gente en la puerta del Ópera, del Multitabarís, de El Nacional... Hay indudable movimiento, producto de la actividad teatral. Eso sí, aunque se trate de un punto neurálgico de la ciudad, es sumamente complejo conseguir un taxi. El subte debería estar abierto, pero no...

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viernes, 13 de agosto de 2021

VOLVAMOS AL TEATRO


La Falcón: Bello musical sobre una gloria del tango
La vida de Ada Falcón y Francisco Canaro, con una brillante dirección de Cintia Miraglia
M. B.
Sobresalientes trabajos de María Colloca y Carlos Ledrag, en La Falcón
★★★★ La Falcón. Dramaturgia: Augusto Patané. Dirección: Cintia Miraglia. Intérpretes: María Colloca, Carlos Ledrag, Florencia Craien, Mónica Driollet, Sofia Nemirovsky. Arreglos: Craien y Ledrag. Vestuario: Paula Molina. Escenografía: Victor Salvatore. Sala: El Extranjero, Valentín Gómez 3378. Funciones: Sábados, a las 17.30. Duración: 60 minutos
El Extranjero recibe a sus espectadores para viajar a los tardíos años 20 y 30 del siglo pasado. Unas mesitas permiten que público e intérpretes se asimilen aunque el vestuario y la pose, marcarán las diferencias. Una tarima-escenario con un telón detrás funcionará como síntesis. Dos músicos, un hombre y una mujer, de cada lado del espacio con sus respectivas guitarras. Son músicos, y muy buenos, pero también personajes. En el centro un micrófono remedando alguno de los que estuvieron ante Ada Falcón en las emisoras de radio.
Los espacios conviven: el salón, la radio, el teatro. También conviven los tiempos sin demasiados gestos de transición: Ada altiva, una magnífica María Colloca; el encuentro con Francisco Canaro, notable composición de Carlos Ledrag; el tiempo de trabajo y pasional, juntos; los conflictos con él, con la esposa de Canaro, con su hermana, con ella misma, en fin...
A un costado, la madre de Ada, encarnada por una deliciosa Mónica Driollet, repone toda la información necesaria y algo más… Poner en escena una ficción con referentes del orden de lo real tiene enormes dificultades: y si se trata de una cancionista como Falcón que brilló y luego se retiró para siempre –con la enorme cantidad de versiones respecto de su vida y de sus decisiones– ni qué decir.
Como podría desearse, La Falcón es un musical. En escena no sólo se cuenta su vida sino que se interpretan los tangos que cantó. Un hermoso musical construido en muchas capas, donde las lecturas que pueden hacerse son múltiples. Cintia Miraglia dirigió esta propuesta que permite llegar tanto a los amantes del universo del tango como a aquellos que lo desconocen y que, unos y otros, se enamoren de él.

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Art: cuando la acción está en las palabras
El texto de Jasmina Reza es profundo y tiene un humor exquisito
P. G. 

Fernán Mirás y Pablo Echarri en una escena de Art
★★★★ Art. Libro: Jasmina Reza. Traducción: Gonzalo Garcés. Dirección: Ricardo Darín, Germán Palacios. Intérpretes: Pablo Echarri, Fernán Mirás, Mike Amigorena. Producción: Nachi Bredestón, Tomás Rottemberg. Música: Leandro Chiappe. Vestuario: Mari Torres. Stage: Sebastián Mallo. Producción artística: Adrián Baz. Teatro: Multitabarís. Funciones: de miércoles a domingos. Duración: 90 minutos.
La verdad y la consecuencia pueden transitar los límites del derrumbe, los mismos a los que se ven arrastrados los tres protagonistas de esta brillante obra de Jasmina Reza que, por fin, vuelve a los escenarios porteños. ¿Hasta dónde conoce uno a su mejor amigo? Hay amistades de profundidades y de contornos pero siempre la complicidad parece ser suficiente como para que un vínculo dure quince años. Como el de estos tres amigos. Marcos, Sergio e Iván. De personalidades muy distintas, no son los clásicos amigotes que se reúnen a hablar de mujeres o de fútbol, sino de cuestiones aparentemente más profundas. Uno de ellos compra un cuadro totalmente blanco por un dineral y eso desestabilizará lo que, hasta entonces, había sido una amistad leal y sin fisuras.
Por primera vez en esos 15 años de relación, la verdad amenaza con desmembrar el cariño que se tienen. Se echan culpas, se ponen a prueba y hacen vanos esfuerzos por no quebrarse. Se descolocan, se modifican, se redescubren y se obsesionan sin querer abandonar cada uno su propia verdad. El efecto de una palabra o un concepto sobre el semejante puede ser tan brutal como amoroso y ellos toman ese desafío. Y en algún momento el deseo de control del otro se vuelve un boomerang.
Entran en un duelo semántico en el que las palabras tienen un peso que antes no tenían. Las sutilezas que en la cotidianidad pasaban inadvertidas entran a ser motivo de conflicto en divertidas charlas semiológicas donde los tonos de las palabras, los gestos y los gustos son condicionantes. Porque si algo tiene Art, además de su profundidad, es un humor exquisito.
Un aparente líder, un emancipado y un conciliador, en una batalla de puntos de vista encontrados. Hay idolatrías por objetos y por sujetos; y la discusión termina siendo un debate sobre lo que se ve (o no) y lo que se entiende. Es interesante, a su vez, la discusión que plantea la autora sobre la comprensión del arte, cuál es su valor, cuál es el concepto de “obra maestra”.

Duelo entre amigos por manipular al otro, encarnados por Mike Amigorena, Pablo Echarri y Fernán Mirás
La dramaturgia de Jasmina Reza está construida en base a relatos, diálogos y ciertos quiebres de tiempo y espacio. Conocedores de la pieza, Ricardo Darín y Germán Palacios (quienes la representaron durante doce años) saben que, en este caso, la acción está en las palabras y los tonos acompañan muy bien la progresión dramática. Todavía esas palabras no han invadido completamente los cuerpos de estos intérpretes, pero seguramente pronto encontrarán la sincronía necesaria.
Fernán Mirás es el timonel de este barco en su composición del hipocondríaco, frágil y desesperado Iván. Es generoso en escena, trabaja para el otro antes que para él y eso es vital en el verosímil de esta puesta. “La sorpresa es una cosa muerta”, dirá Marcos en la voz de Pablo Echarri al afirmar que no cree en el arte contemporáneo. Él no soporta que sus amigos se manejen con libertad y sin su consejo; lo siente como una traición. El actor se ajusta bien a esa personalidad tan opuesta a la suya. Mike Amigorena encarna con delicadeza a Sergio, el hombre que cree que genuinamente ha sido cautivado por un cuadro.

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Buen homenaje a la gran María Elena Walsh
Virginia Lago vuelve a revisitar el mundo poético-musical de la gran autora
G. LL.

Virginia Lago, en Gracias, María Elena
★★★ Gracias María Elena. Espectáculo sobre textos de María Elena Walsh. Idea y dirección: Héctor Giovine. Intérpretes: Virginia Lago, Héctor Giovine y Mario Corredera (músico). Teatro: Regina, Santa Fe 1235. Funciones: viernes y sábados, a las 20; y domingos, a las 19. Duración: 60 minutos.
Siempre es un placer revisitar la obra de María Elena Walsh. Se vuelven a disfrutar los textos más populares, que acompañaron la infancia y la adultez de varias generaciones, se descubren algunos prácticamente inéditos, y se valorizan otros que en su momento no tuvieron tanto eco entre el público. Todo eso pasa con Gracias María Elena, el espectáculo con poemas y canciones de la gran autora argentina que encabeza Virgina Lago en el teatro Regina, y que este verano le valiera el Estrella de Oro en la entrega de los premios Estrellas de Mar en Mar del Plata.
Aunque su fuerte sea la actuación y no el canto, Lago le pone mucha pasión a la interpretación de los temas y, así, el recorrido por el universo poético-musical de la gran Walsh se convierte en una experiencia agradable y, a veces, hasta movilizante. Es que algunos textos de la autora poseen tanta actualidad que parecen haber sido escritos ayer nomás. Junto a la actriz se destacan su esposo, el actor y director de la propuesta Héctor Giovine (de gran capacidad declamatoria), y el músico Mario Corredera, que acompaña muy bien en guitarra y voz.
Si bien Gracias María Elena incluye varias de las canciones infantiles de Walsh que aún se siguen cantando en todos los hogares, el show está dirigido a un público adulto. El corazón de esta suerte de music hall está conformado por temas como “Barco quieto”, “Campana de palo”, “Como la cigarra”, “Los ejecutivos”, “¿Dónde estás los poetas?”, “El país de no me acuerdo” y “Oración de la justicia”; todos en breves y amalgamadas partes.

Héctor Giovine y Virginia Lago se lucen en Gracias, Maria Elena

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jueves, 22 de julio de 2021

VOLVAMOS AL TEATRO

Aeroplanos Multiescena, Corrientes 1764 Viernes, a las 20.30.

La historia de una amistad en la TV y sobre el escenario
Guillermo Marcos y Héctor Calori compartieron muchos programas televisivos exitosos, y ahora representan a dos entrañables amigos mayores en Aeroplanos, de Carlos Gorostiza
C. P. Guillermo Marcos y Héctor Calori, ahora juntos en Aeroplanos
Uno de los textos más emblemáticos del autor y director Carlos Gorostiza es, sin dudas, Aeroplanos. Estrenado en 1990 e interpretado por Carlos Carella y Pepe Novoa en breve tiempo se transformó en un material dramático cuyas puestas fueron multiplicándose a lo largo y ancho del país.
La historia es extremadamente sensible. Dos amigos mayores que mantienen una profunda relación de compañerismo van describiendo la realidad que les toca vivir en el presente de la acción. Ellos se conocen profundamente pero el paso del tiempo los obliga a reconocerse en circunstancias muy diferentes. La vejez parecería complejizar ciertos objetivos de sus vidas, aunque Gorostiza encuentra una salida posible para ambos. Los conduce hacia un universo fantástico en el que posiblemente encuentren una cuota de felicidad que ansían.
Dos actores muy afectos a la producción dramática nacional Guillermo Marcos y Héctor Calori decidieron recuperar el texto y ponerse en la piel de Paco (Francisco) y Cristo (Cristóbal). Marcos había comenzado a hacer la obra con Rodolfo
Ranni hace un par de años pero éste debió abandonar el proyecto ya que había sido convocado para participar de Los martes orquídeas, en el C.C. 25 de Mayo. Héctor Calori decidió formar parte del nuevo elenco –además de dirigir– y lo novedoso es que los ensayos se realizaron en la cocina de su casa. Ese ámbito les ofreció a ambos actores ir dando forma a sus personajes dentro de un lugar muy singular, cotidiano y mucho más amable que una fría sala de ensayo.
Esa es la otra historia de esta historia. Porque la amistad entre estos dos actores está signada por esta profesión. Pero, lógicamente, los rostros de estos talentosos artistas son también muy habituales para el público televisivo. La vida profesional unió siempre a Calori y Marcos ya que compartieron muchos sets de éxitos televisivos como Poliladron, Un cortado, El signo, Se dice amor, Como vos y yo, Amor en custodia, El precio del poder y Flavia corazón de tiza, entre muchas otras. Héctor Calori saltó a la fama en los años 80, como uno de los protagonistas del inolvidable Aprender a vivir. Pero también desempeñó importantes papeles en Flavia corazón de tiza, María de nadie, Buenos Aires, háblame de amor, El precio del poder,
Un cortado, Gasoleros y muchos otros títulos. En tanto Marcos brilló en Amigovios, Poliladron, La bonita página, Máximo corazón, Culpable
de este amor y muchos otros. Esta pieza, que se presentó en gira en varias localidades de la provincia de Buenos Aires, acaba de reponerse en el teatro Multiescena (excine Los Ángeles), aunque hace unos meses también tuvo una versión por streaming. “No vi ninguna versión de la obra –explica Calori–. Cuando leí Aeroplanos la verdad es que exploté por el aire y me pareció una pieza maravillosa. Hacerla con Guillermo es un gran placer. Es un material que a medida que lo vas transitando se torna cada vez más inquietante y, por una cuestión de edad, también uno siente absoluta empatía con él. Con qué sensibilidad, con qué inteligencia Gorostiza aborda estos personajes, esta temática. Nosotros intentamos darle un giro hacia el final para que no caiga en el pozo de la melancolía. El tránsito de los años te lleva a una sensación que tiene que ver con que se va la vida y eso te deja una cosa nostálgica. Sobre el final le buscamos un rulo para que no sea tan melancólico y más esperanzador.”
Respecto de las características de los personajes Guillermo Marcos reconoce: “En ambos prevalece el nervio de la amistad que se cultiva con valores de toda una vida que son heredados y a la vez de alguna forma aprendidos, incorporados y trasmitidos. En esos valores también están las debilidades, las envidias, los celos, las broncas. Pero prevalecen los valores fundamentales de la amistad, de la lealtad que son un poquito los que desembocan en el final de la pieza.”
“Ellos están hablando de una relación de 60 años de conocimiento –aclara Héctor Calori–. Han vivo momentos muy graciosos y otros no tanto, hablan de las relaciones con sus parejas, de algunos pesares. Y con todo eso el espectador se siente muy identificado. La obra produce mucha conmoción en la platea. Hay una comunión inevitable porque todos hemos transitado por amistades más largas o no y todos sabemos que en el derrotero de la vida vamos a llegar también a vivir estas cosas que en algún momento se irán quebrando, como nuestros vínculos familiares. Y ahí asoma algo patético, muy ligado con la soledad”. Muy interesados en recrear textos de la dramaturgia nacional estos ex compañeros de la serie Poliladron están convencidos que esta pieza de Carlos Gorostiza es el “nervio” que necesitaban para volver al teatro después de tanto tiempo de aislamiento. Cuando filmaron la obra para estrenarla por streaming reconocieron que ese proyecto los movilizaba mucho. Ahora, el reencuentro con el público les posibilita una conexión directa, efectiva. Les llama la atención que muchos jóvenes disfrutan el espectáculo.
“Aeroplanos rescata la amistad. Lo que pasa cuando uno tiene la suerte, a pesar de los años, de encontrarse con su amigo y decirle, ‘che salgamos de acá, vámonos juntos a vivir la vida, lo que nos queda y ya’”, remata Guillermo Marcos. 

Aeroplanos Multiescena, Corrientes 1764 Viernes, a las 20.30.

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