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jueves, 22 de febrero de 2024

BONOS, Y COSTOS


Crece una deuda potencial del Banco Central
bonos. Es la que asume al vender opciones de recompra por los títulos que los bancos le compran al Gobierno
Javier Blanco
Los bancos se llevaron la semana pasada –como había anticipado casi el 95% de la deuda adjudicada por el Tesoro nacional mediante la venta de bonos ajustables por inflación, dato que marca un nivel de demanda récord.
Justamente, demandaron –como mínimo– el 94,6% de lo adjudicado en la licitación del viernes pasado, bien por encima de las participaciones del 86% que habían tenido en diciembre o del 80% en enero. Y más que duplicaron el 41% que habían registrado en el trimestre previo, al final del gobierno anterior.
Es un porcentaje que se puede estimar porque el Banco Central (BCrA) adjudicó este lunes opciones de recompra (“puts”, en la jerga financiera) por esos bonos por $1,3 billones para el TZX26 y por $2,4 billones para el TZX27.
“Eso revela que los bancos se quedaron, como mínimo, con el 86% del TZX26 y el 100% del TZX27. Son los instrumentos con mayor adjudicación de puts sobre el monto total emitido (mismas cifras), seguidos por la X20Y4 (84%), el TX25 (77%) y el TDJ24 (57%)”, observaron los analistas de Facimex Valores en un informe.
“Siguen siendo los principales compradores en las licitaciones: se adjudicaron puts (solo accesibles para bancos) por aproximadamente el 86% de lo adjudicado del TZX26 y por casi la totalidad del TZX27”, coincidió Javier Casabal, de AdCap.
El nuevo máximo tiene una explicación: mantienen $29 billones en pases pasivos, inversiones por las que obtienen una renta del 8,33% mensual, lo que les hizo perder poco más del 12% en enero en términos reales, y están urgidos de limitar ese quebranto. De allí que migran cada vez que pueden esas colocaciones hacia los papeles indexados por CEr que les ofrece el Gobierno, aun con tasas negativas del 3,5% promedio en el caso de la última licitación.
Claro que lo hacen, básicamente, porque el Central flexibilizó las normas sobre exposición al riesgo soberano –aunque las endureció para el riesgo subsoberano– con el objetivo de fomentar esa demanda y además les ofreció esos “seguros” por haber comprado dichos títulos, lo que les asegura rápido acceso a la liquidez, de necesitarla.
Allí precisamente es donde radica el riesgo potencial que enfrenta el “plan licuadora” y de destrucción de pesos que, razonablemente, puso en marcha el equipo económico para tratar de terminar con la sobreoferta monetaria heredada y las acechanzas a que somete a la economía.
Es una deuda “potencial” que, según datos de mercado, ya supera los $10 billones y representa un tercio de los pasivos remunerados que mantiene el BCrA, y seguirá en aumento por las condiciones antes mencionadas. Esto implica que, si hubiera un abrupto cambio de expectativas (algo nada excepcional, según la historia argentina) y los bancos se vieran urgidos a ejercer en manada esa opciones, todos los esfuerzos por adecuar la oferta de pesos a la demanda, para tratar de normalizar a la economía, se volverían estériles. Es la razón por la que numerosos analistas y consultores hoy están posando sus miradas sobre la dinámica ascendente de esta deuda latente.
Por caso, aunque en la última licitación el Ministerio de Economía logró extender los plazos de colocación (a 2 y 3 años) y hasta se dio el lujo de captar 2,5 veces más de lo que necesitaba para enfrentar los pagos de deuda más próximos que tenía rechazando las ofertas de compra por el papel más corto que había colocado en el menú (unas letras CEr por caducar en apenas dos meses), los propios puts que vende el BCrA hacen que la deuda del Tesoro sea exigible en el momento, acortando drásticamente lo que en el mercado denominan duration.
Para los analistas de la consultora 1816, los puts resultan ser en la práctica “pasivos remunerados contingentes”, dado que los bancos que hayan adquirido estos papeles de las licitaciones primarias –y luego le hayan comprado el seguro de liquidez al BCrA– puedan activar esa opción “de un día para el otro” pagando apenas un costo de 2% con respecto a la tasa validada en principio, deja la puerta abierta a que puedan convertirse “inmediatamente en pases pasivos”.
Para los analistas de Quartier, los datos de la última subasta confirman que las captaciones nacen de “la migración de liquidez bancaria desde pasivos remunerados y encajes efectivos en el balance del BCrA, y roll over de vencimientos de los títulos en los que ya estaba colocada parte de la liquidez bancaria. Eso y la continuidad del cepo explica por qué a pesar de las cancelaciones de deuda del Tesoro en poder del BCrA, e incluso el resultado fiscal superavitario de enero de 2024, las tasas reales siguen bien adentro del terreno negativo”.
Elevada exposición
A eso se agrega otro punto: la muy elevada exposición de los bancos al sector público nacional. Según datos de Facimex a fines de enero, los bancos tenían el 22% del stock de deuda en pesos, cifra que marca una suba de 12 puntos porcentuales contra enero de 2023. “Y es esperable que esta métrica siga creciendo en febrero y que se profundice la migración del BCrA al Tesoro vía desarme de pases”, apuntaron.
Lo tranquilizante hasta aquí es que este proceso se produce en medio de una significativa mejora del balance del BCrA, gracias a una acumulación de reservas que se mantiene firme mientras sus pasivos remunerados devengan tasas reales negativas.
DÓLARES DEL COMERCIO
El Intercambio Comercial Argentino (ICA) marcó en enero pasado un saldo positivo de US$797 millones, informó el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec). Según los datos del organismo estadístico, las exportaciones de enero totalizaron US$5398 millones, con un alza interanual del 9,6%, mientras que las importaciones sumaron US$4601 millones, una caída del 14,3%.

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Colectivos: más subsidios y menos servicios
El sistema está lejos de volver al equilibrio pese al aumento de tarifas
Diego Cabot
La encrucijada en la que se encuentra el sistema metropolitano de colectivos tiene una sola salida: más dinero para solventar un esquema deficitario por donde se lo mire. Dicho esto, aparece la gran duda: ¿quién pone la billetera para que los coches hagan sus recorridos?
Por ahora, sin respuesta a la vista, sufre el servicio. Solo para ejemplificar: el día 15 de febrero de este año fue jueves, mientras que el año pasado, miércoles. Entonces hubo una temperatura de entre 18° y 30°, contra 20° y 28° de la semana pasada. Ese día de mediados de febrero del año pasado se vendieron 8.652.899 boletos en el área metropolitana (AMBA), que se repartieron en 15.872 colectivos.
El 15 de este mes, la semana pasada, los pasajes fueron 7.403.092 y las unidades que prestaron servicio sumaron 13.520. La frecuencia cayó porque no se puede solventar el sistema, pero la demanda también, influida por la baja de la actividad económica.
Aquella pregunta respecto de quién pone la plata tiene respuestas parciales. Por un lado, el gobierno nacional quiere retirarse del asunto y para eso apuesta a aumentar la tarifa y que sean los pasajeros los que solventen una mayor porción del costo. El resto, que lo pongan las jurisdicciones, provincias o municipios.
La tarifa, que aumentó en febrero, no se quedará ahí. En el aún existente Ministerio de Infraestructura miran con atención la secuencia de aumentos que dispuso el gobierno porteño para el subte. El cuadro tarifario que propuso la administración de Jorge Macri llevaría el pasaje, que cuesta $125 para quienes tengan la SUBE nominalizada, a $574 en abril, $667 en mayo y $757 en junio. Ese es el camino que pretende transitar la Casa Rosada para bajar la dependencia del subsidio que tiene el sistema.
Pero por más actualización que exista, el valor del boleto actual está lejos del equilibrio, además de que los bolsillos de miles de usuarios no soportan un gasto semejante.
Para ilustrar el fenómeno hay que explicar someramente cómo funciona el esquema de subsidios. El Gobierno reconoce un costo del kilómetro y una tarifa. La diferencia entre los ingresos y los gastos se compensa con desembolsos del Estado nacional o provincial.
En estas horas se conocerá ese nuevo esquema de costos de explotación que se calculó por última vez en agosto pasado. Esa era una de las principales quejas de los transportistas. Ese valor, que representa lo que cuesta poner en marcha un colectivo por un kilómetro, pasará de los actuales $1340 a $2169 en promedio para todo el sistema del AMBA, con un pico de $2769 en las líneas urbanas.
Eso significa que cada colectivo debería recaudar ese importe cada 10 cuadras para estar en equilibrio, además de dejar algo para la rentabilidad del sistema. Ahora bien, ¿cuánto suma en ese trayecto? Para eso existe el llamado Índice de Pasajeros por Kilómetro (IPK).
Aquel 15 de febrero de 2023 era de 2,72, mientras que el jueves pasado, último día disponible de la lectura de las tarjetas SUBE, llegó a 2,57. Es decir, la tarifa de equilibrio sería entonces, de acuerdo con estos datos oficiales, de $841. Se entiende la mirada atenta al sendero tarifario del subte, cercano al ideal que plantea el Gobierno. Mientras tanto, el fusible es el servicio, que se deteriora por falta de fondos.

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domingo, 24 de diciembre de 2023

BCRA COMPRÓ, DÓLARES FINANCIEROS, BONOS


En dos semanas, el BCRA compró US$1930 millones
Para recuperar reservas, la entidad aprovecha el repunte de la oferta exportadora, las liquidaciones vinculadas al trigo y el diferimiento de buena parte de la demanda importadora
Javier Blanco.El presidente del BCRA, Santiago Bausili, y Luis Caputo, el ministro de Economía

El Banco Central (BCRA) concretó ayer la mayor compra de divisas en la “era Milei”: se alzó con US$333 millones por sus intervenciones sobre el mercado de cambios oficial.
De este modo, recuperó por esta vía US$1168 millones en la semana que terminó y pasó a acumular US$1930 millones para sus muy castigadas y necesitadas reservas en las dos semanas de la nueva gestión.
La adquisición, la más importante de los últimos seis meses y medio –es el saldo comprador más elevado desde los US$446 millones adquiridos el 31 de mayo en la rueda final del dólar soja III–, se produjo en una rueda en la que el volumen de contado escaló hasta los US$431,7 millones.
Es un dato que revela que se quedó con el 77% de las divisas operadas por esa plaza en la fecha.
Fue al cabo la segunda jornada en la que el volumen operado superó los US$400 millones, algo que no ocurría desde la vigencia de algunos de los Programas de Estímulo a las Exportaciones (PIE) lanzados por la gestión Massa,pero también estimulado por el feriado del lunes (también en Estados Unidos, la plaza de referencia), lo que hace que “se adelanten operaciones”, según explicaron los operadores.
La entidad muestra que aprovecha la posibilidad que se le abrió para recomponer su tenencia, algo imprescindible en las actuales circunstancias, por el impulso que tomó la oferta privada de divisas tras la última y fuerte devaluación del peso, pero también por el reacomodamiento de hecho que se produjo en la demanda importadora.
Eso sucedió luego de que el BCRA decidiera separar la deuda que la anterior administración había acumulado con muchas empresas del nuevo flujo que quedó liberado, aunque debió adaptarse, de ahí en más, al cronograma de acceso vigente para el mercado. Eso hace que mucha demanda haya quedado diferida.
“El nuevo esquema para el flujo es para las compras al exterior nacionalizadas desde hoy”, había señalado oportunamente el día del salto cambiario a la nacion el analista Nicolás Merino, de ABC Mercado de Cambios. “Esas compras son sin plazo para petroleras y empresas de energía, a 30 días para medicamentos, 90 días para fitosanitarios, 180 días para automotrices y un esquema escalonado para el resto de los importadores de bienes, que consiste en pagarles 25% a 30 días, 60 días, 90 y 120 días”, incluso detalló el analista para indicar que tomaría tiempo ver cómo se reacomoda la demanda en este nuevo mercado.
“Sin dudas el BCRA se las está arreglando bien para recomprar reservas aunque la principal razón es que las importaciones siguen acotadas porque la mayoría se paga en cuatro cuotas de 25% cada una, cada 30 días. De allí que el mercado espere que a partir de enero comience a acelerar el crawling-peg para no desalentar a la oferta”, coincidió el economista Fernando Marull (FYMA).
En el mismo sentido el economista Andrés Borenstein, de Econviews, explicó: “Mientras no haya pagos por importaciones, cazan en el zoo. Los datos del día lo confirman: el BCRA fue casi el único comprador”.
Un largo camino
Claro que para recomponer su tenencia neta de reservas, que arrancó negativa en US$11.000 millones, necesitaría mantener esta performance por unas 60 ruedas más.
Se trata de un objetivo complejo porque con el transcurso de las semanas puede ir mermando la oferta, dado que comenzarán a bajar las liquidaciones vinculadas con la cosecha de trigo y habrá que ver si el tipo de cambio oficial –que este mes se ajustará apenas 2%, no pierde atractivo para los exportadores– mientras, en paralelo, se irá normalizando la demanda importadora.
Por eso no se puede establecer aún si este nivel de compras es sostenible. “Es algo difícil de saber hoy: en estos momentos está favorecido por el esquema de tasas en un marco de estabilidad cambiaria tras la devaluación y en tiempos en que la demanda de pesos es estacionalmente alta. Pero no daría por sentado que pueden seguir acumulando reservas a este ritmo indefinidamente. Ya enero puede ser más áspero”, opina el economista Camilo Tiscornia, de C&T Asesores Económicos.
La nueva gestión del BCRA, encabezada por Santiago Bausili, definió como un objetivo la recuperación en el nivel de reservas internacionales líquidas, tenencia que –según estimaciones privadas– recibió negativa en unos US$14.000 millones.
Incluso el “Nuevo marco de política monetaria y cambiaria” explica que el sinceramiento cambiario dispuesto la semana pasada apuntó a “incentivar la producción y la exportación” y a desincentivar a las importaciones, que se habían incrementado “artificialmente” dada la magnitud que había vuelto a alcanzar el atraso cambiario.
La fuerte compra ocurrió en una rueda en la que el BCRA convalidó otro avance de $0,55 del dólar mayorista vendedor, que cerró a $804,75. Así, “en la semana que finalizó el dólar mayorista acumuló un alza de $3,65 respecto al cierre del viernes pasado”, hizo notar el operador Gustavo Quintana, de PR Cambios. De esta forma, se sigue moviendo a un ritmo en torno al 2% en el mes, como había sido anunciado.

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Los dólares financieros cayeron hasta $58 en la semana
Melisa Reinhold
Los tipos de cambio financieros cerraron la semana con bajas acumuladas de $58. Entre una mayor demanda estacional de pesos, un nuevo esquema exportador que sumó oferta de dólares y las expectativas que generaron en el mercado las primeras medidas tomadas por Javier Milei, el mercado cambiario transita ruedas de relativa calma.
Este viernes, el dólar MEP mediante la compra y venta de bonos AL30 cotizó a $947,29. Se trató de una retracción de $24 frente al cierre anterior (-2,5%), mientras que en los últimos cinco días, ese “billete” retrocedió $58 (-6,2%).
Algo similar sucedió con el dólar contado con liquidación (CCL) vía acciones. Se negoció ayer en el mercado de capitales a $941,80, una baja diaria de $2 (-0,2%) y de $51 a lo largo de la semana que pasó (-5,4%).
“¿Qué podría estar detrás de este parsimonioso presente? Identificamos varios factores. La confianza en la nueva gestión y los flujos son aspectos claves. Hasta el momento, el Gobierno no cometió errores no forzados, y siempre habló e hizo lo que al mercado y al Fondo Monetario Internacional (FMI) les gusta. Además, los portafolios de empresas locales ya estaban sumamente dolarizados antes del 10 de diciembre, una tendencia se estaría revirtiendo a medida que la inflación incrementa los costos operativos y obliga a buscar pesos”, señalaron desde GMA Capital.
A ese escenario, la sociedad de bolsa le sumó la estacional demanda de dinero que ocurre durante diciembre. El aguinaldo, las Fiestas y el inicio de la temporada de vacaciones son drivers para que las empresas y los individuos “deseen voluntariamente quedarse con más pesos transaccionales que en cualquier otro momento del año”.
Sin embargo, advirtieron que en enero y especialmente febrero ese búmeran de la demanda de pesos golpea en sentido contrario sobre los precios de la economía y las cotizaciones libres del dólar.
En la City porteña, el dólar blue se vendió a $995 entre las “cuevas” y “arbolitos”. Fueron $5 más frente al cierre previo (+0,5%) y, a contramano de los financieros, terminó la semana $25 más arriba (+2,5%). En comparación con el tipo de cambio mayorista, que este viernes avanzó $0,55 y cotizó a $804,75, la brecha cambiaria se mantuvo en niveles del 23%. Es la cifra más baja de los últimos cuatro años.
En tanto, con el foco puesto en el mercado accionario, ayer el índice S&P Merval se ubicó en las 948.473 unidades, una suba del 0,6%. En el panel principal de acciones, las mayores alzas se registraron entre los papeles de Sociedad Comercial del Plata (+7%), Central Puerto (+4,2%) y Transener (+2,8%).
Los bonos del último canje de deuda operaron de forma mixta en el exterior. Los Bonar, títulos emitidos bajo ley local, treparon un 2,94% (AL35D). Los Global, emitidos bajo ley extranjera, retrocedieron hasta un 2,38% (GD38D) en el día. El riesgo país se mantuvo prácticamente estable en los 1864 puntos básicos (+0,22%).
“El gran decreto de desregulación refuerza la ‘historia’ de reformas que inicia la Argentina; la rápida acumulación de reservas netas comienza a consolidar la capacidad de pago. La compresión de rendimientos de los globales se extenderá a medida que el Gobierno vaya mostrando nuevos catalizadores”, consideraron, en tanto, desde Facimex Valores.

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El bono para importadores servirá para pagar impuestos
También se podrán abonar “obligaciones aduaneras”, aunque solo con el instrumento más largo, que vence en 2027
 Esteban Lafuente
El Banco Central (BCRA) confirmó ayer que se podrán pagar impuestos y obligaciones aduaneras con los bonos que entregará a los importadores que tienen deudas con proveedores del exterior por el pago de bienes o servicios en el extranjero, según el decreto 72/2023, publicado ayer en el Boletín Oficial.
La decisión comprende a los anunciados Bonos para la Reconstrucción de una Argentina Libre (Bopreal) de mayor plazo (2027). Es el instrumento nominado en dólares que creará el BCRA para enfrentar la deuda comercial que heredó de la gestión anterior, que habilitó importaciones de firmas locales a través del sistema SIRA y, en un contexto de escasez de divisas, postergó los pagos en plazos que quedaron para la actual gestión.
Según se confirmó ayer, habrá tres series de bonos (con vencimiento en octubre de 2027, junio de 2025 y mayo de 2026), con interés de 5%, 0% y 3%, respectivamente, y su emisión comenzará la semana próxima.
De acuerdo con lo oficializado por el BCRA, comenzará el plan con la colocación del Bopreal a 2027, con “licitaciones periódicas” de al menos dos veces por semana, que comenzarán el miércoles 27 de diciembre. Únicamente con este bono será posible el pago de impuestos, en una decisión que busca hacer más atractiva la suscripción por parte de los importadores.
“Al ser este el instrumento de mayor plazo y, por ende, el que más resguarda las divisas del BCRA, se incorporaron características particulares con el objetivo de atraer la mayor demanda por parte de los importadores, particularmente de las grandes empresas”, explicó el organismo en un comunicado.
El objetivo del BCRA es entregar los Bopreal a los importadores que acrediten operaciones impagas con el exterior. Son bonos nominados en dólares que se entregarán únicamente a quienes “ostenten deudas por importaciones de bienes con registro de ingreso aduanero y/o importación de servicios efectivamente prestados, hasta el 12 de diciembre de 2023, inclusive”, según define el decreto de ayer.
La novedad de la norma publicada es que confirma que quienes tengan esos instrumentos financieros podrán utilizarlos para el pago de impuestos y obligaciones aduaneras (retenciones a la importación o la exportación), además de intereses, multas y accesorios.
“Lo que busca el Banco Central es darles atractivo a los bonos, al permitir cancelar obligaciones impositivas, y les da una función casi de cuasimonedas. Eso le da más liquidez”, dijo Marcelo Elizondo, especialista en comercio exterior y director de Consultora DNI. “Lo que están haciendo el BCRA y el Tesoro es tratar de ser un poco más flexibles para generar instrumentos que en el corto plazo les permitan superar la emergencia”, agregó el analista.
Según estimaciones privadas, la deuda comercial de firmas locales con proveedores del exterior, que normalmente oscila en los US$30.000 millones, se duplicó hasta superar los US$58.000 millones. De acuerdo con las proyecciones de la consultora Invecq, ese monto comprende US$46.000 millones en importaciones de bienes (piezas, componentes, materias primas, insumos, bienes de capital, entre otros) y otros US$12.000 millones en servicios.
Como se trata de bonos emitidos en dólares, que los importadores con deudas impagas podrán suscribir con pesos, el BCRA aclaró que para el pago de impuestos estos instrumentos se tomarán “a su valor técnico” para su conversión a pesos, según el tipo de cambio que estipulará la AFIP y el BCRA.
De toda smaneras ,la resolucin explícitamente excluye de los impuestos que se podrán cancelar con estos bonos a los aportes y contribuciones al régimen de la seguridad social, los aportes a obras sociales o cuotas del seguro de vida obligatorio o las ART y los montos correspondientes al impuesto al cheque (Impuesto sobre los Créditos y Débitos bancarios).
Según definió el BCRA, se estableció a su vez un tope de hasta US$3500 millones para el total de impuestos que se podrán cubrir con estos bonos, con cupos anuales (US$1000 millones entre abril de 2025 y 2026, Us$1000 millones entre abril de 2026 y abril de 2027, y US$1500 millones entre mayo y octubre de 2027)
El decreto del BCRA dispuso que los importadores que suscriban estos instrumentos (bopreal)con pesos estarán alcanzados por el impuesto PAIS, aunque quienes suscriban los instrumentos con vencimiento a 2027 antes del 31 de enero de 2024 estarán eximidos (alícuota del 0%).
El BCRA confirmó que habrá tres series de estos instrumentos. Si bien los tres serán pagaderos en dólares y se integrarán en pesos al tipo de cambio oficial anterior a la licitación, presentan características diferentes en cuanto a los intereses y los plazos.
Los serie 1 –comenzarán a licitarse la semana próxima– tendrán vencimiento en octubre de 2027, y devengarán una tasa del 5% anual.
El Bopreal serie 2 vence en junio de 2025 y tendrá un rendimiento de 0% anual por intereses, mientras que el serie 3 vence en mayo de 2026 y tendrá un rendimiento del 3%.


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jueves, 9 de marzo de 2023

BONOS


Deuda en pesos: el Gobierno lanzó un canje de bonos por $7,5 billones y espera una aceptación de hasta 50% entre los bancos
Lo anunció Massa hoy tras reunirse con referentes de las entidades bancarias, cuya tenencia representa el 20% del total; también se espera que entre parte del sector público
María Julieta Rumi
Massa, durante la reunión con banqueros
Tal como estaba previsto, hoy se realizó la reunión entre las autoridades del Ministerio de Economía y los principales banqueros y ejecutivos de compañías de seguros por la nueva operación de canje de deuda equivalente a los vencimientos de distintos títulos en pesos que se producirán entre fines de marzo y junio próximos. El monto asciende a unos $7,5 billones (inicialmente se había hablado de 9,8 billones, porque se estimaba que iban a llegar hasta julio) que se reparten en igual medida entre el sector público y privado. De ese total, hay $ 3,1 billones a tasa fija que pasarían a estar completamente indexados.
Según informaron fuentes de Economía, se trata de una operación voluntaria que se llevará a cabo el próximo jueves 9 de marzo, con liquidación el martes 14. Los títulos elegibles bajo la oferta de conversión serán Boncer TX23, Ledes S31M3, S28A3, S31Y3 y S30J3, Lecer X21A3, X19Y3 y X16J3, Bono Dólar Linked TV23 y Bono Dual TDJ23.
Se ofrecerán dos canastas de instrumentos. La primera con cobertura contra la inflación incluirá un 30% de un nuevo Bono CER con vencimiento en abril de 2024, un 40% de un nuevo bono CER con vencimiento en octubre de 2024 y un 30% de un nuevo bono CER con vencimiento en febrero de 2025. La segunda un 30% del bono dual con vencimiento en febrero de 2024 (reapertura), un 40% de un nuevo bono CER con vencimiento en octubre de 2024 y un 30% de un nuevo bono CER con vencimiento en febrero de 2025.
“A través de una oferta de dos canastas tenemos la posibilidad de tener un programa de deuda que, inclusive, desactiva esa idea de la bomba, de que cada dos o tres meses está algo por explotar y que da una curva de vencimientos 2024, 2025 mucho más ordenada, asociada además al programa de orden fiscal”, afirmó el ministro de Economía Sergio Massa, y agregó que “a la inflación se la combate con orden fiscal, con acumulación de reservas, pero también con control del dinero circulante”.
En cuanto al seguro de cambio de los bonos (Put) a cargo del Banco Central, que generó polémica con la oposición, que dice que, al poder ser activado en cualquier momento, “podría gatillar un nuevo salto de la inflación”, fuentes de la cartera de Massa detallaron que es algo buscado por los bancos por miedo a “tomas de decisiones ajenas a la actual gestión”.
“Hay un riesgo de reperfilamiento que tiene que ver con la oposición. Esperamos que pueda ceder si cambian el discurso. Y si no cambia, el problema persistirá hasta que se vea que no tiene sentido salvo que alguien quiera defaultear la deuda ¿Quién querría hacerlo? además en algún momento tendrían que pagarla”, esgrimieron.
Más allá de esto, indicaron que el Put no está asociado al canje, sino que se tiene que pagar y, en el caso de las entidades públicas, aspiran a que no lo contraten.

Perfil de vencimientos deuda en pesos
Si bien no aclararon si el Put será diario, sí puntualizaron que será un instrumento bastante similar al que existe (seguro de liquidez) con algunas modificaciones de tiempo (hoy se puede ejercer en cualquier momento hasta 15 días antes del vencimiento y el Banco Central interviene en la curva de pesos sobre títulos cuyo vencimiento residual sea superior a 15 días).
Por otro lado, sostuvieron que los bancos también entienden la necesidad de que haya una curva de vencimientos ordenada. “Hoy el riesgo de reperfilar está asociado a las altas torres de vencimientos. En la medida que los ordenemos, hay menos riesgo de reperfilamiento, menos posibilidad de que sus activos corran riesgo”, agregaron.
Por último, en Economía aseguraron que un canje exitoso implicaría que entre parte del sector público, que entre los bancos haya una aceptación de entre el 45% y 50% de su tenencia (que es el 20% de los $7 billones), y que “quede una curva fortalecida en el mediano-largo plazo”. Sobre qué pasará con los vencimientos después de junio, dijeron que son sobre todo de tenencias del sector público lo que los hace más fácil de manejar: “Probablemente ahí pensemos en alternativas distintas”.
De la reunión participaron también el secretario de Finanzas, Eduardo Setti; el subsecretario de Financiamiento, Leandro Toriano; el jefe de Gabinete de Asesores de Ministerio de Economía, Leonardo Madcur: el secretario de Política Económica, Gabriel Rubinstein; el presidente del Banco Central, Miguel Ángel Pesce; el vicepresidente segundo del organismo, Lisandro Cleri; y el subgerente de Estadisticas Cambiarias, Agustín Torcassi.
Por el lado de los bancos estuvo el presidente de la Asociación de Bancos Públicos y Privados de la República Argentina (ABA), Claudio Cesario; el presidente de la Asociación de Bancos Argentinos (Adeba), Javier Bolzico; el gerente general del Banco Macro, Gustavo Manríquez; la gerente de Finanzas Corporativas del Banco Santa Fe y Grupo San Juan, Leticia Canclini; el gerente general del Banco Galicia, Fabian Kon; el CEO del Banco Santander, Alejandro Butti; el presidente ejecutivo del banco BBVA, Martín Zarich; el presidente del Banco Patagonia, Oswaldo Parré dos Santos; el gerente general del Banco ICBC, Alejandro Ledesma; el presidente del Banco Credicoop, Carlos Heller; el tesorero del banco HSBC, Federico Alcalde Bessia; y el director del Banco San Juan, Claudio Canepa.

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miércoles, 23 de noviembre de 2016

BONOS DE FIN DE AÑO


Quiénes recibirán bonos de fin de año, sector por sector

Los brotes verdes de la economía que primero se esperaban para el “segundo semestre” y luego para el “último trimestre” parece que quedaron relegados para los 31 días finales del 2016. Al menos ese es el anhelo del presidente Mauricio Macri, quien ordenó a sus ministros que articulen distintas medidas para cerrar este año y empezar el próximo con un fuerte impulso al consumo.
Para ello, el Gobierno volcará en las calles $10.200 millones adicionales, que se distribuirán en bonos de fin de año a jubilados, beneficiarios de la Asignación Universal por Hijo y a los estatales. Además se anunciaron beneficios para los trabajadores que tributan el Impuesto a las Ganancias.
El bono, sector por sector
Beneficiarios de la Asignación Universal por Hijo: $1000
Recibirán un pago extra de 1000 pesos. Abarca a 2,7 millones de familias. El costo para el Estado es de $2700 millones. El Gobierno está negociando con las organizaciones sociales otro desembolso adicional de $200 por beneficiario, pero aún no está cerrado.
Jubilados y pensionados
Casi tres millones de abuelos que perciben el haber mínimo de $5661 percibirán un bono de 1000 pesos. Implica una erogación estatal de $3087 millones. Esto se suma a los haberes reajustados que recibirán las personas que se sumaron a la reparación histórica de la Anses. Y el medio aguinaldo habitual de fin de año.
Trabajadores estatales
Las personas que prestan servicios en el Estado Nacional tendrán un bono de entre $2.000 y 3.500 pesos. El monto varía de acuerdo con el escalafón. Los puestos jerárquicos no serán alcanzados por el pago extra.
Trabajadores privados
En la primera reunión de la Mesa del Diálogo por la Producción y el Trabajo, las principales cámaras empresarias del país se comprometieron a negociar un bono con un piso de $2000, pero por ahora quedó en eso y nada más: una intención de deseo. Esta semana se volverá a reunir ese órgano que reúne a empresarios, trabajadores y representantes del Gobierno. Es posible que finalmente se concrete un anuncio mucho más palpable para los bolsillos. Los montos y los asalariados alcanzados dependerán de cada sector.
Impuesto a las Ganancias
Mientras comienza a discutirse en el Congreso una modificación integral de Ganancias que comenzará a regir desde el 1° de enero, habrá algunos trabajadores que sentirán menos su carga en el aguinaldo de fin de año. Las personas que perciben hasta $55.000 estarán exentos de pagar el impuesto sobre una parte de sus ingresos ($15.000). Implica una mejora de $5.000 promedio de bolsillo, estiman en la AFIP. nr