miércoles, 1 de noviembre de 2023

OPINA CARLOS MELCONIAN Y LA IGLESIA


Un programa económico integral para el país
Carlos Melconian y su equipo plantean que no se pueden buscar soluciones parciales; también mandan un mensaje al decir que seguirán “trabajando juntos”. Además de Melconian, los economistas del Ieral son Marcelo Capello, Enrique Szewach, Rodolfo Santangelo, Daniel Artana, Jorge Vasconcelos, Juan Manuel Garzón, Facundo Martínez, Gustavo Reyes, Gerardo Alonso Schwarz, Carolina Beltramino
Como es sabido, el Consejo de Administración de la Fundación Mediterránea le encomendó al Ieral hace casi 20 meses, elaborar un programa económico para ponerlo a disposición del gobierno que asuma el 10 de diciembre próximo. El programa está listo.
Estamos convencidos de que la economía argentina necesita un verdadero cambio de régimen.
Un programa integral para la Argentina requiere no solo rediseñar y estabilizar la macroeconomía, se precisa, además, una reforma comdo pleta del sector público, un nuevo federalismo y un cambio fundamental de las reglas con las que se forman las decisiones de inversión y empleo del sector privado, incluyendo la reinserción de la Argentina en la economía global.
Esto en conjunto es lo que llamamos un cambio de régimen y la integralidad que lo hace exitoso y sustentable en el tiempo.
Sin dicho programa, posible e instrumentable, la Argentina no podrá salir de su estancamiento y del retroceso relativo en la región, aun contando con recursos naturales y humanos de calidad.
También consideramos que no se pueden repetir las fallidas experiencias de los últimos dos períodos de gobierno, en donde el desmembramiento de las decisiones del área económica y su falta de coordinación atentan, justamente, contra el marco del equilibrio general que todo programa necesita.
En esos casos hasta algunas buenas intenciones se convirtieron en reiteradas frustraciones. Así lo muestran los resultados.
Es el presidente de la Nación quien tiene que discutir y acordar con las mayorías políticas, el respala un programa completo e interrelacionado, para transformarlo luego en las reformas legales y administrativas necesarias para su instrumentación.
La política guía y respalda, pero, como en otros países de la región, tiene asimismo la obligación de aislar la hoja de ruta del cambio de régimen económico de los avatares coyunturales y de las pujas partidarias e ideológicas.
Fue en ese espíritu, respetando el carácter apartidario de la Fundación Mediterránea, que, sumando al Ieral a más de 70 profesionales con especialidades diversas, trabajamos desde marzo del 2022 en el diseño y los detalles de un programa que, siempre en la tradición de la institución, pudiera ser llevado a la práctica por sus actores.
En su momento, la candidata de Juntos por el Cambio aceptó adoptar el programa y al equipo que lo podría protagonizar.
Pasada la elección, el Consejo de Administración de la Fundación Mediterránea comunicó que volvía a poner a disposición del país, al programa y a sus especialistas (Comunicación Institucional de Fundación Mediterránea. Del 24 de octubre de 2023: Finalización del proyecto Programa 2023).
Esta etapa del plan está terminada, más allá de los reajustes que requiera la dinámica de los próximos meses. La imprescindible sintonía fina formará parte de una nueva etapa de trabajo.
Reiteramos su integralidad, y la necesidad del equilibrio general, dado que no habrá macroeconomía estable sin una reforma sostenible de la situación fiscal. No habrá incentivos adecuados para la inversión y el empleo, sin normalizar la distorsión de precios relativos. No se pueden corregir los precios relativos, sin un nuevo régimen cambiario y monetario de transición, sin una política de ingresos compensatoria y sin la focalización eficiente de la protección social.
Así lo venimos sosteniendo y dejando por escrito desde el comienzo de nuestra tarea, con independencia de los vaivenes que han tenido la economía y la política en los últimos tiempos.
Asimismo, no se puede encarar el cambio de reglas para el sector privado, sin una modernización en las relaciones laborales, sin restablecer un sólido mercado de capitales, sin una adecuación estructural del régimen previsional, sin redefinir un gasto público financiable mediante un régimen impositivo que sea pagable por todos.
Sin modificar regulaciones y normas que obstruyen el buen funcionamiento de una economía liderada por el sector privado.
Nosotros no hemos comprometido nuestro trabajo, nuestra trayectoria, nuestra reputación personal y profesional en busca de cargos políticos individuales.
Hemos trabajado y lo seguiremos haciendo pensando en el bien de nuestro país, convencidos de que la economía argentina tiene solución y con ella un gran futuro.
Repetir la experiencia de agrupar y amontonar nombres e ideas sueltas, en lugar de acordar en torno a un programa, un plan y una secuencia, termina destruyendo buenas ideas, desgastando a buenos profesionales y defraudando las expectativas de la sociedad. Basta con mirar la historia.
Creemos que un programa de estas características y su implementación completa es lo que necesita la economía, y como equipo integrado seguiremos trabajando juntos en esta nueva etapa con esa misma vocación de servicio que nos ha caracterizado.


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La Iglesia pide “no caer en la trampa de las promesas incumplidas”
“A veces, como pueblo, hemos sido defraudados”, dijo el arzobispo García Cuerva, en su homilía en la Catedral porteña
Mariano de VediaEl arzobispo de Buenos Aires, García Cuerva
Una semana después de recomendar “no dejar el Evangelio en la puerta del cuarto oscuro” en la jornada de las elecciones, el arzobispo de Buenos Aires, monseñor Jorge Ignacio García Cuerva, pidió “no caer en la trampa” de las promesas incumplidas.
Así lo afirmó el domingo último el arzobispo primado, al presidir una misa en la Catedral Metropolitana, en momentos de fuerte incertidumbre frente a la grave crisis política y social y a tres semanas de la definición de la elección presidencial.
Cada fin de semana, muchos fieles se acercan a las iglesias en busca de reflexiones y consejos ante la responsabilidad del voto. Aunque en ocasiones hay referencias a la profundidad de la crisis y al desaliento de los votantes ante las opciones que se presentan, los sacerdotes “no dan indicaciones sobre el balotaje”, dijo en forma contundente una fuente eclesiástica al ser consultada por
“Todos nosotros habremos experimentado alguna vez haber sido engañados y nos habremos sentido un poco víctimas de una trampa. Incluso pienso no solamente en términos personales, sino que también a veces, como pueblo, hemos sido defraudados. Como pueblo hemos sido víctimas de alguna trampa cuando se nos ha engañado con algunas promesas que no se cumplieron”, dijo el arzobispo porteño en su último sermón en la Catedral.
García Cuerva se refirió a distintos pasajes del Evangelio, en los que diferentes grupos religiosos intentan poner a prueba a Jesús y quieren tenderle una trampa, al preguntarle, por ejemplo, si hay que pagar el impuesto al césar y, como en el texto leído en las misas de este domingo, cuál es el mayor o el más grande de los mandamientos.
El arzobispo explicó que los judíos tenían unos 613 mandamientos o preceptos y le preguntan cuál es el más importante. “La pregunta encierra una trampa, porque si Jesús elige uno, los fariseos le van a decir por qué no eligió otros”, advirtió.
“Todos nosotros habremos experimentado alguna vez haber sido engañados y nos habremos sentido un poco víctimas de una trampa. Incluso, no solamente en términos personales, sino que también a veces, como pueblo, hemos sido defraudados. Como pueblo hemos sido víctimas de alguna trampa cuando se nos ha engañado con algunas promesas que no se cumplieron”, dijo el arzobispo en su último sermón en la Catedral.
Actitudes frente a una trampa
García Cuerva señaló que, frente a una trampa, “uno puede tomar dos actitudes. Victimizarnos y decir, pobre de mí, fui víctima de este plan para engañarme. O enojarme. Y, como dice el dicho, el que se enoja, pierde. Ante la posibilidad de ser víctima de una trampa, Jesús trata de ser inteligente. Y de responder con astucia, con viveza, con esa viveza criolla que no está mal tenerla y que, por el contrario, deberíamos desarrollarla un poquito más para no pasar por tontos”.
Frente a otro posible intento de engaño, García Cuerva aconsejó: “No nos victimicemos, no nos engañemos. Quizá tengamos que aprender a usar la inteligencia un poco más. Ser astutos como serpientes, mansos como palomas y poder superar esa trampa o ese palito que nos quieren hacer pisar”.
Finalmente, García Cuerva cerró su mensaje con una reflexión sobre la grieta y los enfrentamientos. “En un mundo de intolerancia, en una sociedad fragmentada, en la que la grieta no se termina por una decisión o por un decreto, sino por la transformación del corazón, el Evangelio de hoy es una luz: animémonos a querer amar y estaremos dando el primer paso por un país mejor”.

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APOYO A ISRAEL Y MÁS VOTOS EN BLANCO ¿ Y QUE IMAGINABAS DE LA ZURDA ?


Amplia condena a Hamas en la DAIA y un pedido de Rosenkrantz por los rehenes
Massa, Bullrich y dirigentes de La Libertad Avanza asistieron al acto por el aniversario de la entidad; la ausencia de Milei impidió una foto conjunta de los rivales del balotaje
Jaime RosembergEl embajador de EE.UU., Marc Stanley, estrecha la mano de Massa durante el aniversario
Sin la alegría de otros tiempos, y en un acto atravesado por el conflicto en Medio Oriente y la condena al terrorismo fundamentalista de Hamas contra Israel, la DAIA conmemoró anoche un nuevo aniversario de su fundación y los cuarenta años de democracia ininterrumpida en el país.
La ansiada foto de los contendientes del balotaje, pensada por las autoridades de la entidad representativa de la comunidad judía argentina como una condena conjunta al terrorismo fundamentalista, se frustró por la ausencia de Javier Milei, quien se excusó de asistir al hotel Four Seasons, a pesar de haber confirmado previamente su presencia, con asiento reservado en la primera fila del salón.
Quien sí asistió fue el candidato de Unión por la Patria, Sergio Massa, quien pidió por “la libertad de los secuestrados” por el grupo fundamentalista en la Franja de Gaza, aunque escuchó reclamos de familiares de víctimas y del integrante de la Corte Suprema Carlos rosenkrantz, que solicitaron “acciones concretas” al Poder Ejecutivo para intervenir en la liberación de los 21 rehenes argentinos, de un total de más de doscientos en manos de Hamas.
El líder y candidato de la Libertad Avanza había confirmado su presencia en diálogo con la cúpula de la entidad política de la comunidad. Tal vez enterado de la presencia de Massa, y a pesar de haber recibido garantías de que no se cruzarían, Milei decidió delegar su presencia en dos de sus principales dirigentes, ramiro Marra y Diana Mondino.
La diputada electa del mileísmo si se mostró junto a Patricia Bullrich, candidata derrotada de Juntos por el Cambio, que llegó puntual y mostró su “firme condena al terrorismo” del grupo terrorista Hamas, y coincidió con cada uno de los puntos centrales de la convocatoria.
Bullrich, que se ubicó a un costado del escenario ni bien llegó al entrepiso del hotel, se retiró en coincidencia con la aparición de Massa, quien ingresó por otra puerta cuando el acto ya había comenzado.
Luego de las palabras iniciales de bienvenida del periodista Luis Novaresio, el rabino Isaac Sacca encendió una vela e hizo una invocación para pedir por la libertad de los rehenes. Sentado muy cerca del embajador de Estados Unidos, Marc Stanley, y el de Israel, Eyal Sela, y, en un salón que quedó chico ante la cantidad de asistentes, Massa escuchó muy serio al ministro rosenkrantz, quien afirmó que “Israel no solo tiene derecho a defenderse, sino que tiene la obligación de hacerlo”, y exhortó a la “dirigencia política” para que intervengan para la liberación de los rehenes, una gestión hoy en manos del canciller Santiago Cafiero. Micaela rudaeff, prima de Lior rudaeff, uno de los argentinos secuestrados, expresó el dolor y la angustia de los familiares. “Señor presidente, señor canciller, les exijo que hagan algo”, dijo rudaeff, antes de las palabras finales del presidente de la DAIA, Jorge Knoblovits.
“El terror amenaza con arrasar todos los valores que defendemos”, dijo el titular partidario, y recogió aplausos. Luego del acto, Massa enfrentó a una marea de periodistas y se mostró proclive a incluir a Hamas en el listado de organizaciones terroristas, tal como lo anunciara en el segundo de los debates entre candidatos presidenciales. “Estamos frente a un delito transnacional que pone nuevamente en alerta, no solo a la comunidad judía, sino a todos los argentinos”, afirmó, y reclamó a la sociedad que “tengan tolerancia, respeto por el otro como valor central, en momentos en los que agredir al otro pareciera que es la regla”, sostuvo, en clara referencia a su rival, ausente del evento.
¿Hubiera sido buena la foto de ambos? “No opino de lo que hacen los demás”, dijo Massa a la nacion, mientras saludaba a la marea de dirigentes comunitarios que se acercaron a saludarlo. Dirigentes de Juntos por el Cambio como el jefe de gobierno porteño Horacio rodríguez Larreta, sindicalistas como Armando Cavalieri y rodolfo Daer, empresarios como Daniel Funes de rioja, e intendentes de distinto signo político como Diego Valenzuela (Pro) Gustavo Posse (UCr) y Fernando Gray (Unión por la Patria) se unieron en el final, con sus manos enarbolando las fotos de los secuestrados y un texto común: “Libérenlos. Estoy con Israel”

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Desde la izquierda no apoyan a Massa ni a Milei
Christian Castillo explicó la postura del PTS, el partido de Bregman
Manuel Casado
A medida que transcurren los días, las fuerzas políticas que quedaron fuera de la segunda vuelta ya han comenzado a dar definiciones sobre su posición respecto al balotaje. El Partido de los Trabajadores Socialistas (PTS), facción que se impuso en la última interna del Frente de Izquierda llamó a “no votar a Milei y, a la vez, no darle apoyo político a Massa”.
En diálogo el dirigente Christian Castillo, promotor de la candidatura de Myriam Bregman en las elecciones presidenciales, justificó la decisión.
–¿Por qué decidieron no tomar posición por ningún candidato del balotaje?
–Nuestra posición es no votar a Milei y, a la vez, no darle apoyo político a Massa. Eso es lo que hemos concretado en la resolución. No son lo mismo y eso ya lo hemos dicho. Son proyectos políticos diferentes y son políticos distintos, pero eso no quita que nosotros le tengamos que dar apoyo a uno u otro, cosa que hemos definido.
–Hasta el 19 de noviembre, ¿cuáles serán los pasos electorales de la Izquierda?
–Esta fue la posición a la que llegamos en el PTS, porque el Frente de Izquierda somos cuatro partidos: el PTS, que yo integro junto a Myriam Bregman, Nicolás del Caño y otros compañeros; el Partido Obrero, el MST y La Izquierda Socialista. Y la metodología que nos dimos es que cada partido haga sus consultas, discusiones y haga su propuesta. El MST ya sacó una resolución y estamos esperando los pronunciamientos de las otras organizaciones del Frente.
–¿Cuál es su crítica a Milei?
–Como decimos en nuestra declaración, es evidente que a Milei no le podemos dar ningún apoyo, lo llamamos a enfrentar porque siempre hemos enfrentado todas las políticas de la extrema derecha en nuestro país. Lo mostró Myriam en los debates, pero lo hicimos de un primer momento: nosotros no le armamos las listas, como hicieron Massa y una parte del peronismo, ni nos lo tomamos a la ligera, sino que siempre enfrentamos sus posiciones, así que creo que es obvio que vamos a enfrentar a Milei en todo, y que no le podíamos dar apoyo electoral.
–¿Y frente a Massa?
–Massa expresa una variante que viene ajustando al pueblo trabajador, sometido al FMI, es a quien apoya una parte importante ahora del poder económico. Su línea es la continuidad de las políticas de ajuste que nos han traído hasta acá. Así que no podemos nosotros dar apoyo a una variante política de ese tipo, que hemos enfrentado en la primera vuelta.
–¿No consideran que el voto neutral favorece al ganador?
–El no apoyar a ningún candidato es no apoyar a ningún candidato, no beneficiás ni a uno ni a otro, son aritméticas que se hacen un poco extrañas que no compartimos.

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SI EL LÍMITE ES EL KKA ¿CUÁL ES LA DUDA ?...PROBÁ CON EL CHIFLADO PORQUE CREO QUE PATRCIA Y MACRI TIENEN UN PLAN...


Se distancian dos grupos en el bloque de diputados de Juntos por el Cambio
La división de la bancada opositora se acelera de cara al balotaje; un sector se ubica a la derecha y se identifica con el acuerdo entre Macri y Milei; el otro se posiciona en el centro
Laura SerraLa bancada de Juntos por el Cambio amenaza con quebrarse
La oposición comenzó a reconfigurarse en el Congreso tras el pacto electoral que sellaron el expresidente Mauricio Macri y el candidato libertario Javier Milei. Más allá de quién resulte elegido presidente en el balotaje del 19 de noviembre, es un hecho que el interbloque Juntos por el Cambio, tal como hoy se lo conoce, se diluirá para dividirse en dos conglomerados parejos en su integración, uno de derecha y otro ubicado en el centro del arco ideológico, cercano a los gobernadores de Juntos por el Cambio.
La fractura de la principal fuerza opositora todavía no está expuesta –ningún sector quiere cargar con la responsabilidad de la ruptura–, pero en los hechos los distintos actores que responden a uno y otro sector comenzaron a operar en función del nuevo escenario político y, una vez conocido el resultado del balotaje, la división se cristalizará.
Así las cosas, el nuevo espacio opositor –que difícilmente mantenga el nombre de Juntos por el Cambio– se inaugurará el 10 de diciembre con 92 miembros en la Cámara de Diputados repartidos en dos sectores casi emparentados en número. De un lado se pararán aquellos que, en caso de que Milei acceda a la presidencia, serán el sostén parlamentario de su gestión. Lo integrarán en su mayoría diputados macristas, aunque también se sumarán extrapartidarios como José Luis Espert (Avanza Libertad) y Ricardo López Murphy (Republicanos Unidos) y la tucumana Paula Omodeo (CREO).
En la otra vereda se ubican quienes, frente al dilema de votar por el oficialista Sergio Massa o el libertario Milei, se mantienen equidistantes para reivindicarse como un “polo opositor responsable” más allá de quién resulte elegido presidente. En este mosaico variopinto conviven la UCR –que posiblemente se unifique con Evolución Radical–, la Coalición Cívica, diputados que responden a los gobernadores de JxC y legisladores cercanos a Horacio Rodríguez Larreta, como María Eugenia Vidal y Silvia Lospennato.
En este grupo también se incluye Encuentro Federal, con Emilio Monzó, Nicolás Massot y Margarita Stolbizer como principales exponentes. Se sumarían Miguel Pichetto y diputados que vienen del interior; sumarían, en total, una decena de integrantes.
¿Se conformará un nuevo interbloque entre los exsocios de JxC que quedaron rezagados del pacto Macri-Milei? Hay dirigentes que, con la mayor cautela, comenzaron a operar en ese sentido. La intención es conformar un espacio que se mantenga equidistante entre el polo de derecha que encarnarán macristas y libertarios y el polo peronista kirchnerista. Sería una fuerza remozada de JxC aunque sin el condimento de la derecha.
“Todos los que nos quedamos en Juntos por el Cambio vamos a procurar seguir siéndolo, vamos a procurar no desperfilarnos como nos estamos desperfilando aceleradamente en estos días –explicó Nicolás Massot, jefe de bloque de Pro durante el gobierno de Mauricio Macri y ahora diputado electo–. “Muchos de nosotros tenemos la convicción de que no somos parecidos a Milei y que Milei es un cambio que no es necesariamente un cambio deseado”
En declaraciones radiales, continuó: “Yo no quiero ser cómplice. Si Milei accede al poder, yo todas aquellas cosas razonables que tengan que ver con el equilibrio fiscal, con la reducción de la inflación, con la apertura y mejor alineación a socios internacionales, con el combate irrestricto al crimen organizado y la reforma de la Justicia yo la voy a acompañar. De la misma manera en que si Massa, en su necesidad de generar mayorías, está dispuesto a abandonar alguno de los defectos y las malas prácticas de las que somos testigos hace 12 años, también estaremos dispuestos porque no queremos ‘un cambio’ nada más”.
La decisión de Patricia Bullrich –apalancada por Macri– de apostar por Milei en el balotaje adelantó este proceso de reconfiguración interna; su hombre en la Cámara de Diputados y jefe del bloque Pro Cristian Ritondo dio el puntapié inicial al anunciar que apoyará al libertario en el balotaje contra Massa. Detrás de él se encolumnó una treintena de diputados macristas, entre los que se cuentan Damián Arabia, Hernán Lombardi, Sabrina Ajmechet y Silvana Giudici, todos ellos incondicionales de Bullrich.
“Desde 2003 formo parte del @proargentina y acompaño a @ mauriciomacri en la decisión de cambiar el país. Hoy soy primer diputado electo por la lista que lideró @PatoBullrich. Por eso acompaño la postura que ambos tomaron de cara al balotaje del 19 de noviembre. Nuestro adversario es el populismo kirchnerista que tanto daño le hizo al país”, anunció Ritondo la semana pasada en redes sociales.
Si bien en un primer momento el macrismo pensó en publicar un comunicado con todas las adhesiones, finalmente la idea naufragó. “Iba a ser interpretado en la bancada como una señal anticipatoria de ruptura cuando, en realidad, nuestra idea era dejar asentada públicamente nuestra postura frente a la amenaza de la continuidad del kirchnerismo de la mano de Massa”, justifican desde el macrismo.
Si bien el comunicado no circuló y la fractura no se oficializó, la separación es ya un hecho. En el macrismo duro sospechan que muchos de los que se plantan hoy como neutrales terminarán por ser complacientes a un eventual gobierno de Massa, ya sea por interés, afinidad ideológica o propuesta de cargos. Desde la otra vereda acusan a los halcones de Pro de haber roto el espacio de manera inconsulta y que sus diferencias con Milei son irreconciliables.

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El kirchnerismo teme perder poder en el Senado
Sectores del peronismo quieren sacarse de encima la conducción de Cristina Kirchner en un eventual gobierno de Massa
Gustavo Ybarra
Al contrario de lo que se podría suponer, el triunfo de Sergio Massa encendió luces de alarma en varios despachos kirchneristas del Senado, en los que el ministro de Economía y candidato presidencial es visto con cierto desprecio, pero sobre todo con temor ante la incertidumbre de lo que podría llegar a pasar con el futuro del peronismo si se convierte en presidente.
Aunque parezca extraño, teniendo en cuenta el clima triunfalista que impera en el peronismo, entre algunos senadores oficialistas comenzó a circular en la última semana un nuevo verbo: “deskirchnerizar”. Hace referencia a lo que podría pasar en el peronismo si Massa gana el balotaje.
La acción describe el lógico proceso de retirada de Cristina Kirchner de la Cámara alta, ya que su mandato vence el próximo 10 de diciembre, y con su partida vencerán los de todos los funcionarios, en su mayoría de La Cámpora, que la acompañaron en los últimos cuatro años. Sin embargo, en algunas usinas kirchneristas de paladar negro no ven la “deskirchnerización del Senado” como un proceso obvio y lógico por el vencimiento de mandatos constitucionales, sino que lo ven como una purga de los acólitos y seguidores de Cristina Kirchner largamente esperada por algunos sectores del peronismo y que, aseguran, será un proceso de largo aliento.
Por lo pronto, y aun cuando Massa no tiene asegurada la presidencia, ya empezó una sorda guerra de versiones que circulan por los pasillos del Senado en torno a quiénes ocuparán dos sitiales claves en la Cámara alta: las secretarías Administrativa y Parlamentaria.
La secretaria administrativa del Senado es, por ahora, la pampeana María Luz Alonso. Una verdadera mano derecha de la vicepresidenta, quien no solo le delegó a la dirigente de La Cámpora el manejo del día a día de la Cámara alta, sino que la trata casi como a una hija. El área parlamentaria, en tanto, está en manos de Marcelo Fuentes, un veterano dirigente peronista de Neuquén que fue senador y apostó por el proyecto kirchnerista desde el minuto cero. Sin embargo, y a pesar de que el ministro de Economía todavía debe competir con Javier Milei en el balotaje, ya circulan nombres de eventuales reemplazantes para estos funcionarios, en particular para la estratégica Secretaría Administrativa. No es extraño que así sea; por esa oficina pasa el manejo de la caja del Senado: obras, concesiones, licitaciones, paritarias salariales, pases de empleados a planta permanente y hasta el más prosaico, pero no menos importante, reparto de despachos a los nuevos senadores que llegarán el 10 de diciembre.
A la salida del kirchnerismo de la punta de la pirámide de conducción de la Cámara alta se suman las tensiones que, en sordina, atraviesan al bloque oficialista que conduce José Mayans (Formosa).
Por lo pronto, parece haberse despertado la célula dormida de senadores provinciales que, hartos de los modos ultraverticalistas de sus compañeros kirchneristas y el manejo radial del poder que hace Cristina Kirchner, volvieron a reunirse con la idea de armar un polo de poder en el bloque que se respalde en sus gobernadores y, sobre todo, en un Massa presidente.
Los más criticados son los “preferidos” de la vicepresidenta: la camporista y vicepresidenta del bloque, Anabel Fernández Sagasti (Mendoza), Oscar Parrilli (Neuquén) y Juliana Di Tullio (Buenos Aires), que son los que suelen defender las órdenes de Cristina Kirchner sin permitir mayor disidencia. El mal clima con los kirchneristas del bloque viene de larga data. Enojó a muchos que se dieran el lujo de votar en contra del acuerdo con el FMI cuando ellos tuvieron que levantar sus manos para apoyar al Gobierno. Más cerca en el tiempo, toda la bancada fue testigo cuando el jujeño Guillermo Snopek se fue del bloque del Frente de Todos, en febrero último, peleándose de mal modo con Parrilli y Di Tullio.
A partir de diciembre, el bloque peronista tendrá, sobre un total de 33 miembros, al menos unos 15 senadores kirchneristas de paladar negro. El margen de maniobra para convertirse en mayoría, es escaso.
A los provinciales los ilusiona el hecho de que en diciembre desembarcará en el Senado el tucumano Juan Manzur. “Es ‘pajarito llamador’, tiene el nombre y las espaldas para reunir masa crítica, algo que hasta ahora no hay en la bancada”, dijo un veterano dirigente del Senado.
El kirchnerismo está al tanto de estos movimientos y ya envió señales de que resistirá cualquier intento de desplazarlos de la toma de decisiones. Eterno subsidiario de la vicepresidenta, Parrilli adjudicó el triunfo de la elección a la visión estratégica de Cristina Kirchner. “Fue correcta su apreciación política porque hoy nos permite estar en las puertas de seguir gobernando en Argentina”, dijo el neuquino, relativizando el papel de Massa. Más directa fue Di Tullio que, tras comparar al peronismo con “una familia ensamblada que tira para el mismo lado”, reivindicó su lealtad hacia la vicepresidenta. “El peronismo es un espacio enorme, [pero] a mí me conduce y me va a seguir conduciendo Cristina”, sentenció, dejando en claro dónde está depositada su lealtad. Son tambores de guerra que suenan de fondo.

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OPINIÓN Y CARRIÓ



La apropiación de Alfonsín y el riesgo del balotaje
Luciana Vázquez
Cuarenta años después de ser elegido presidente, Raúl Alfonsín y su legado condicionan como nunca antes las elecciones en la Argentina. Mientras que Javier Milei lo cuestiona brutalmente y Mauricio Macri lo excluye del panteón de sus radicales favoritos, Sergio Massa se lo apropia y desde el balcón -prestado y provincial- de la asunción de Osvaldo Jaldo en Tucumán, recita el Preámbulo de la Constitución como lo hacía Alfonsín en aquel 1983 fundacional. El problema de Milei es quedar convertido en Videla. El de Macri, que prefiere ensalzar a Alvear y Alem, “los primeros liberales”, y cuestionar a Yrigoyen por populista, el de perder votos radicales en el balotaje, y apoyo parlamentario, de ganar Milei la elección. Y el de Massa, en lugar de mimetizarse con Alfonsín, terminar fusionado en el imaginario con Alberto Fernández, que en su primer discurso ante la Asamblea Legislativa también buscó asociar su proyecto republicano con Alfonsín. Aquel discurso disparó sueños de “moderación” similares a los que hoy mueven la fibra del votante de Massa, aun del votante de balotaje, el que lo va a votar a regañadientes.
El balotaje presenta una polarización novedosa a la ciudadanía. Ya no solamente la de kirchnerismo versus antikirchnerismo y sus variantes, por ejemplo, república versus populismo, sino también una disyuntiva que opone continuidad democrática versus el riesgo de su ruptura. En cada caso, el voto Milei y el voto Massa ven en el votante de su oponente el fantasma de la ruptura democrática. Este año el balotaje se jugará no solo en una oposición entre dos modelos económicos y el rol del Estado y del mercado, sino también entre dos modelos de riesgo diferentes de ruptura democrática.
De un lado, el riesgo Milei, como una ruptura futura de los consensos democráticos de 1983 y el regreso de una interpretación minimizadora de la dictadura y su plan sistemático de exterminio, una noción autoritaria del ejercicio del poder, que calla a las minorías y los disensos, y una irracionalidad que violenta el sentido común en temas claves, como la educación, la infancia, la salud y, también, la economía.
Del otro lado, el riesgo Massa, como la continuidad, el agravamiento y la consolidación de una democracia iliberal, de instituciones débiles, poder presidencial concentrado, arbitrariedad económica, corporativismo, capitalismo de amigos y debilitamiento del juego de mayorías y minorías, empobrecimiento generalizado de la sociedad y pérdida de derechos por otros medios. En el horizonte, Venezuela.
Después de la primera vuelta, hay dos maneras de mirar los números totales. Milei y Macri ven una coalición por la libertad y por el cambio para terminar con el populismo kirchnerista. El discurso de Bullrich de anuncio del voto a Milei se apoyó en esa lectura. Massa, en cambio, ve en la suma de votos el riesgo de la locura Milei y, en consecuencia, una búsqueda de la moderación al modo Larreta. Desde el primer debate presidencial, Massa busca esa larretización. En su estrategia construyó una polarización de moderados versus radicalizados. Le dio un increíble resultado. Subrayó “el salto al vacío” que significaba Milei y en eso terminó coincidiendo con Bullrich, aunque sin decirlo explícitamente. Milei recibió munición gruesa por ambos frentes.
De algún modo, se lo buscó: lo que había sido, sobre todo, una pedagogía del déficit cero y la racionalidad económica trastocó en la enunciación espiralizada de locuras políticas cada vez más innecesarias.
Moralización de la política
Superpuesta a esa polarización, la moralización de la política hace su juego. Para el votante de Massa, el voto Massa guarda una suerte de superioridad político-moral que se ampara en la protección de ese legado alfonsinista y en el disfraz de unidad y moderación que Sergio Massa eligió para transitar este proceso electoral. “¿Cómo vas a votar a Milei?”, es la pregunta repetida del votante Massa, no solo el del kirchnerista disciplinado, sino también del que buscó otro camino en la primera vuelta.
La enunciación pública del voto a Massa por parte de ciudadanos de a pie y de figuras públicas, desde políticos hasta artistas, intelectuales y periodistas, se mueve en ese carril: el voto Massa como dueño de un cierto grado de superioridad democrática frente al voto Milei.
A pesar de la “actitud prescindente”, es decir, neutral con relación a los dos candidatos del balotaje, la posición de Gerardo Morales se sostiene en la valoración distinta de esos dos riesgos: “Todo lo que tenga que hacer para que no gane Milei lo voy a hacer. Sería un riesgo para la democracia en la Argentina”. Dentro
de ese margen de posibilidades se instala la pregunta: ¿se abre tácitamente una convocatoria a votar a Massa?
El dilema de los argentinos es extremo: el voto 2023 quedó atrapado en una situación imposible creada por la política. Primero, por una ambición sin matices de Javier Milei para quedarse con un triunfo a toda costa, aun a costa de aliarse con Massa para la fiscalización y financiación. Segundo, una ambición semejante en Massa de llegar al poder aun a costa de torcer las tácticas políticas al extremo, como pactar con un adversario y luego dejarlo en el camino solo para desarticular a la otra oposición. Y tercero, la ambición de Bullrich y Macri, en su objetivo de concretar el fin del kirchnerismo que las urnas les negaron, aun a costa de romper su coalición.
Uno de los episodios que más desafían la lógica política post primera vuelta tiene que ver con los efectos de la derrota de la fórmula Bullrich Petri. Bullrich ve un triunfo donde hay derrota. La candidata que lleva a un retroceso histórico el porcentaje de votantes de la coalición opositora interpreta su derrota como un triunfo sectorial, de su sector de votantes. Y se atribuye una representación futura, a partir de esa victoria reducida. En lugar de renunciar a la presidencia de Pro, al día siguiente de salir tercera y quedar fuera del balotaje, retoma su cargo y, un día después, enuncia su voluntad de votar a Milei. “Les gané a Morales, Larreta, Lousteau, a todos”, dijo, para justificar la representación que se atribuye. El punto que importa es otro, que perdió ante Massa y Milei.
Los votantes que se quedaron sin candidatos propios en el balotaje, los de Juntos por el Cambio sobre todo, tendrán que optar por el voto en blanco, que condena a los dos fantasmas, o el voto a Milei, si siguen la propuesta que movilizaron Bullrich y Macri. En ese esquema, el riesgo democrático tiene el modelo del presente: la ruptura democrática es la de Massa y el kirchnerismo. El pasado alfonsinista y los riesgos de ruptura democrática en los cánones históricos es un escenario que queda lejos para dirigentes cuya identidad política no se consolidó en los años del consenso democrático, sino de los años kirchneristas. “¿Y ahora, de golpe, es una garantía republicana porque recita el Preámbulo, como lo hacía el doctor Alfonsín?”, planteó Macri con relación a Massa. “Milei es una incógnita. Donde tenés certidumbre, es en Massa”, sostuvo.
Sobre la polarización de los fantasmas de ruptura democrática y de superioridades morales, se imprime otra oposición, dos tipos de locuras distintas. La mentira serial frente a los arranques de ira desmesurados. En cada caso, la locura siempre es el otro.
Macri enfrenta una disyuntiva. El 19 de noviembre, lo que está en juego son votos presentes y futuros, los de las urnas versus los del Parlamento en un futuro gobierno. El riesgo de intentar garantizar los actuales puede llevar a descuidar los votos parlamentarios. Ese riesgo, aunque por ahora es virtual, no es menor: si los votantes de Bullrich votan a Milei es bajo la expectativa de que Macri y los dirigentes de Pro que se alinean detrás del voto Milei serán capaces de darle racionalidad a un gobierno libertario, aunque sea desde el Parlamento. De llegar divididos y distanciados del voto radical, esa promesa estará cada vez más lejos. El Milei que asuma encontrará menos contención institucional todavía.
El otro riesgo de Macri es quedar pegado a Milei, la otra forma de locura. La apuesta del todo por el todo que lleva adelante el exmandatario tiene muchas lecturas posibles. Pero una tiene a Alfonsín y la historia del radicalismo en el centro: desde el encuentro secreto con Milei post primera vuelta, Macri se sube a la interpretación mileísta del radicalismo. “Respeto a mucha gente que gobernó con ustedes. Y no dijo solamente el Pro. Dijo estos jóvenes radicales que abrazan las ideas modernas liberales”, dice Macri que dijo Milei esa noche.
En la línea de sus críticas a Yrigoyen, como el primer paso al populismo, y los elogios al radicalismo en su versión liberal, Macri da un salto de lo táctico a lo estratégico: Macri y Milei quedan confundidos en la misma visión del mundo. Ya no se trata de una alianza en pos de sumar votos, al modo en que funcionó en parte Cambiemos, sino de una visión compartida de hacia dónde, y por dónde, está el futuro. La suerte de Milei puede arrastrar definitivamente la de Macri.

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Carrió dijo que, por primera vez, no irá a votar
La líder de la Coalición Cívica explicó que se lo impide su “conciencia”
Elisa Carrió

La líder de la Coalición Cívica, Elisa Carrió, anticipó ayer que, por primera vez en su vida, no votará en las próximas elecciones, ante su desacuerdo con los dos principales candidatos que llegaron al balotaje.
“Yo llamo a todos a votar a conciencia y también a no votar a conciencia”, explicó la dirigente, en diálogo con la emisora Cadena 3.
Carrió participó ayer de la intervención artística de Dolores Cáceres sobre el monumento al General San Martín
“Yo, por conciencia, no voy a votar”, reforzó allí la dirigente, en referencia a su postura frente a la segunda vuelta entre Milei y Massa.
De esa forma, la líder de la Coalición Cívica subrayó su distancia de la postura de Mauricio Macri y Patricia Bullrich, que llamaron a votar por Milei, o de sectores de la UCR, que se mostraron más proclives a Sergio Massa.
“Me lo impide mi conciencia moral; cada uno tiene la suya y yo me quedo en paz no votando por primera vez en mi vida”, finalizó la exdiputada.
Carrió viene profundizando progresivamente su distancia del macrismo, y el balotaje terminó por alejarla definitivamente. En la Coalición Cívica consideran que Macri “cayó en la trampa” de Sergio Massa, al mostrarse cercano a Javier Milei, antes y después de las elecciones generales.
La postura la había expresado la semana pasada el presidente del bloque de diputados de la Coalición Cívica, Juan Manuel López. “Es una pena que Mauricio Macri haya diseñado una estrategia tan mala y que haya boicoteado primero a Horacio Rodríguez Larreta y después a Patricia Bullrich. Cuando vimos que Massa diseñó las listas a Milei, que lo financiaba… Era obvio que era un producto que había fomentado Massa para dividirnos y sacarnos votos. Mauricio cayó en esa trampa”, había dicho Juan Manuel López.
“Sergio Massa diseñó esta estrategia y Macri la siguió sin darse cuenta de que no le pertenecía”, señaló el diputado de la Coalición Cívica.

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PROSTITUCIÓN EN GRANDE, ALGUNOS RADICHAS SE PASAN DE PIOLAS Y JUSTICIA ELECTORAL


Massa profundiza sus gestos a la UCR, en un intento de atraer el voto radical
El oficialismo busca aprovechar la crisis de Juntos por el Cambio tras el apoyo de Macri a Milei; el candidato oficialista reiteró sus elogios a Alfonsín y encolumnó detrás suyo al kirchnerismo
Stubrin, Lousteau, Coletta y Morales, ayer, en la Plaza Vaticano
El oficialismo aprovechó el aniversario de los 40 años de la victoria electoral de Raúl Alfonsín para intensificar su intento de seducción de los votantes radicales, con el objetivo de agrandar su ventaja sobre Javier Milei de cara al balotaje.
En las filas de Unión por la Patria se repitieron ayer los mensajes para reivindicar la figura del expresidente radical. El abanderado de ese intento de atracción del voto radical es, desde el fin de semana, el candidato presidencial y ministro de Economía, Sergio Massa, que sumó gestos de reivindicación del exjefe del Estado.
Los elogios a Alfonsín que expuso ayer la coalición oficialista llegaron en momentos en que Juntos por el Cambio, la coalición que integra la UCR, está en ebullición por la alianza que Mauricio Macri y Patricia Bullrich oficializaron con Javier Milei, quien desprecia al referente radical fallecido en 2009.
Sin nombrar a Milei, Massa hizo ayer una alusión inequívoca a él. Afirmó que se viven “tiempos de evaluaciones sesgadas e injustas” hacia Alfonsín, y manifestó su “recuerdo y homenaje al doctor Raúl Alfonsín por su valentía, patriotismo y compromiso inquebrantable con nuestra democracia”.
Los gestos de Massa en busca de la simpatía radical en la carrera hacia el balotaje habían comenzado el domingo, en Tucumán, cuando participó del acto de asunción de Osvaldo Jaldo como gobernador de Tucumán. Desde el balcón de la Casa de Gobierno provincial, Massa emuló a Alfonsín con un recitado del Preámbulo de la Constitución. Además, definió al expresidente como quien “le puso luz a la democracia después de años de oscuridad”.
La avanzada alfonsinista de Massa en Tucumán se reforzó con sus propios dichos de ayer, y con los mensajes que varios referentes oficialistas le dedicaron al exmandatario radical.
El presidente Alberto Fernández señaló: “En tres semanas, volveremos a elegir a quien conducirá los destinos de la patria. Más que nunca, es tiempo de defender y fortalecer la democracia”. Acompañó su mensaje con un video que mostraba momentos destacados de Alfonsín en el ejercicio del poder.
Otro de los dirigentes oficialistas que valoró a Alfonsín fue el ministro del Interior y senador electo, Eduardo “Wado” de Pedro. “Se cumplen 40 años de la elección que convirtió al presidente Raúl Ricardo Alfonsín en el primero de la democracia. El pueblo argentino iniciaba una nueva etapa, diciéndole Nunca Más [sic] a las atrocidades de la dictadura y restableciendo canales de diálogo y de participación”, fue uno de los mensajes que difundió De Pedro, quien por unos días fue precandidato a presidente, hasta la irrupción de Massa como postulante único de Unión por la Patria.
Entre los gobernadores peronistas, también hubo mensajes de recuerdo para el expresidente radical. Alicia Kirchner, gobernadora de Santa Cruz, utilizó una cita de Alfonsín. “Fue muy alto el precio que pagamos por esta democracia como para ir detrás de algún mesianismo facilista”, escribió, y publicó un video con esa frase del exmandatario. “Celebremos juntos 40 años de democracia honrando a quienes fueron y son ejemplo de diálogo, y encuentro entre argentinos”.
“Comenzamos la conmemoración de los 40 años de democracia ininterrumpida. Y no hay mejor manera de rendir homenaje a los hombres y mujeres que, como Raúl Alfonsín, cimentaron la democracia, que ir por la unidad nacional, como lo propone Sergio Massa”, opinó el gobernador peronista de Entre Ríos, Gustavo Bordet.
Gerardo Zamora, gobernador de Santiago del Estero, enrolado en Unión por la Patria pero de origen radical, sostuvo: “En el 40º aniversario del triunfo en las urnas de Raúl Alfonsín, el mejor homenaje a su legado es sostener sus principios y valores, los que cimentaron estas cuatro décadas de consolidación de las instituciones democráticas y la plena vigencia del Estado de Derecho en nuestra amada Argentina”. También de raíces radicales, Sergio Palazzo, diputado oficialista y secretario general de La Bancaria afirmó: “Fue uno de los grandes presidentes de la historia argentina y quien nos impulsó a muchos a militar en política. Por siempre Raúl, en el corazón de todos los argentinos”.
“Escuchen más a Alfonsín sobre cuál es el rol del Estado. Milei no tiene nada que ver con la UCR, como dijo Martín Lousteau”, aseveró el senador José Mayans (Formosa), jefe del bloque oficialista en el Senado nacional, a Radio Provincia.
Anteayer, Milei cuestionó nuevamente a Alfonsín, al tildarlo de “autoritario”. En una entrevista con LN+, dijo que Alfonsín “se puso de acuerdo con [Eduardo] Duhalde para llevarse puesto a [Fernando] de la Rúa en 2001”. La compañera de fórmula de Milei, Victoria Villarruel, acusó en una charla con militantes del partido de ultraderecha español Vox a Alfonsín de “abogado de organizaciones terroristas”.
Alineados con la candidatura de Milei, Macri y Bullrich no difundieron mensajes sobre Alfonsín. De todos modos, el fundador de Pro hizo una mención el domingo, en una entrevista con LN+, pero para criticar a Gerardo Morales. Afirmó que el expresidente se había ido del Senado en 2002 por “las cosas que hacía Morales”, al que acusó de sacarle “canas verdes” al líder radical.
Sergio Massa candidato a presidente (Up)
“en tiempos de evaluaciones sesgadas e injustas, mi recuerdo y homenaje a alfonsín por su valentía y compromiso con nuestra democracia”

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Duras críticas a Macri, Milei y el Gobierno en el homenaje a Alfonsín
“Nadie nos manda ahora”, advirtió Morales, en el acto para recordar al expresidente
Delfina Celichini
Una semana después del cisma que dejó a Juntos por el Cambio (JxC) al borde de la ruptura, las autoridades de la UCR volvieron a la escena para celebrar los 40 años de democracia y homenajear al expresidente Raúl Alfonsín. Una figura que no quedó a salvo de la campaña electoral, denostada por Javier Milei y elogiada por Sergio Massa. Los oradores centrales del acto, en la Plaza Vaticano, junto al Teatro Colón, no ahorraron críticas hacia el kirchnerismo y el libertario, pero tampoco hacia Mauricio Macri y el acuerdo que cerró con el líder de La Libertad Avanza.
El presidente del comité nacional de la UCR renovó sus dardos contra el acuerdo con el libertario, pero también fustigó al oficialismo. “Son dos opciones que no compartimos y que le hacen daño a la Argentina. Estamos frente a un gobierno que ha destruido las expectativas del pueblo con una inflación imparable y los sindicatos mudos. Sumado a un sistema de corrupción que nos tocó combatir. Luchamos contra [Amado] Boudou, [José] López, [Ricardo] Jaime, [Julio] De Vido y Cristina [Kirchner]”, dijo.
Luego apuntó contra Macri y Patricia Bullrich. “Un par de dirigentes están rompiendo y nos quieren llevar por el camino de la locura, el salto al vacío y el fundamentalismo. Hoy el fundamentalismo se está disfrazando de libertario. El liberalismo no es la destrucción de derechos. Nosotros somos una fuerza liberal. No hay desafío más importante que fortalecer la educación pública que iguala y hace libres a los ciudadanos. No vamos por el camino de la venta de órganos, la destrucción del Banco
Central y negar la democracia”, postuló, para desatar una fuerte ronda de aplausos con su siguiente frase: “Generaremos un debate después del balotaje. Por lo que sucedió en Juntos por el Cambio, se tiene que reconfigurar la política argentina. No tenemos nada que ver con Mauricio Macri. Y que pare de agredir”.
“Nadie nos manda ahora. Solo manda la UCR. A los que se creen dueños de JxC les decimos que no. Que basta, que se terminó”, dijo Morales, que apuntó a un futuro auspicioso de la UCR de mano de la “renovación” dirigencial. “Les digo más. Vamos a gobernar el país de acá a cuatro años. Hay máquinas de impedir hacia dentro del partido. Pero esta vez vamos a llegar”, exclamó, para cerrar: “Desde el Congreso vamos a hacer nuestra trinchera y trabajar por un país mejor. Adelante, radicales, no nos manda más nadie”.
Al tomar la palabra, Martín Lousteau pidió un aplauso para “aquellos que no están y pelearon para que nosotros pudiéramos vivir en paz y en libertad”. La coyuntura no tardó en ingresar a su discurso. “Hay muchos que quieren socavar las instituciones. Hay muchos que ponen en juego la convivencia democrática. Usufructúan la democracia castigándola y poniéndola en peligro”, dijo, antes de destacar el “ejemplo regional” que marcó Alfonsín y advertir por la insatisfacción con la democracia que marcan algunas encuestas.
“El Estado que tenemos que reconstruir [sabe] elegir las prioridades y administrar con rigurosidad y eficacia. Solo un Estado que sea sensible al dolor de su pueblo será eficaz para solucionar los problemas”, añadió el senador nacional y vicepresidente segundo de la UCR.
Y volvió a referirse a la opción entre Massa y Milei, marcando contrastes entre ambos. “Unos quieren modernizar dejando a otros afuera. Otros quieren igualdad total sin crecimiento. No queremos lo uno ni lo otro. Queremos una sociedad moderna con igualdad”, inició, para agregar: “Queremos un Banco Central independiente con capacidad técnica, pero no queremos que lo destruyan ni que lo usen para un ‘plan platita’. No queremos ni motosierra ni que lo llenen de militantes”, siguió, y completó: “Queremos educación pública de calidad y que podamos medir lo que estamos haciendo. No queremos que se la privatice ni que se la ideologice”.
El exdiputado Marcelo Stubrin, el primer orador, recordó los inicios del gobierno de Alfonsín y ponderó su rol como “creador” de la democracia y la presidencia. “Me enorgullece que algunos se disfracen para imitarlo”, dijo. Tras señalar la “difícil circunstancia” de elegir entre dos propuestas “que no lucen”, advirtió: “El cuerpo electoral nos mandó a la oposición. Y seremos opositores de cualquiera que gane”.
Mariela Coletta, presidenta de la UCR Capital, llamó a los radicales a “ser audaces para dejar de lado las confrontaciones estériles”, reconoció a los partidos con tradición democrática, entre los cuales nombró al peronismo, pero advirtió: “No nos van a obligar a elegir entre dos opciones que no nos representan”.
El evento estuvo marcado por simbolismos. Antes de iniciar el acto, sonaron en la plaza Los Abuelos de la Nada, la icónica banda que “musicalizó” el retorno de la democracia. El locutor fue el mismo del acto que Alfonsín encabezó frente al Obelisco, en 1983: Fernando Bravo. Tampoco faltaron integrantes del gabinete alfonsinista, como Horacio Jaunarena (Defensa) o Enrique “Coti” Nosiglia (Interior), que departió junto al diputado Emiliano Yacobitti en el café del Teatro Colón.
El acto comenzó con el Himno Nacional en la voz de Jairo. De inmediato se reprodujo un video con momentos históricos de la presidencia de Alfonsín, entre ellos, el alegato del fiscal Julio César Strassera durante el Juicio a las Juntas y el recitado del Preámbulo por parte del expresidente. Le siguieron los saludos del exmandatario uruguayo Julio María Sanguinetti, quien afirmó que hay “una reubicación histórica del fenómeno democrático de Alfonsín”, y de Felipe González, expresidente de España. La convocatoria fue moderada y no alcanzó a colmar la plaza.

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La Justicia Electoral ratificó el alto nivel de garantías en la elección
Negó las acusaciones de posibles fraudes y dio tranquilidad respecto del sistema de votación


Cuando sectores cercanos a La Libertad Avanza y a Juntos por el Cambio formularon acusaciones públicas sobre supuestos malos manejos en la primera vuelta de las elecciones generales, la Justicia Nacional Electoral emitió un comunicado para desterrar todas esas versiones. En una nota de prensa aclararon, ante “invocaciones de fraude sin fundamento”, que hay un “alto nivel de garantías” en los comicios de la Argentina y que el único conteo que vale es el definitivo, que hace el personal del tribunal.
Ahora, a tres semanas de que se celebre el balotaje entre el candidato oficialista, el ministro de Economía, Sergio Massa, y el postulante libertario, Javier Milei, la Justicia Electoral aprovechó para recordar el aniversario de la elección del 30 de octubre de 1983, con la recuperación de la democracia, para también llevar tranquilidad sobre el sistema de votación.
“Esa elección marcó el punto de partida del período democrático más extenso en la historia de nuestro país, con ejercicio pleno de los derechos políticos de la ciudadanía en la designación de sus representantes. Desde entonces tuvieron lugar 33 procesos electorales nacionales íntegros, de diversas características, todos con resultados aceptados y reconocida e indiscutida legitimidad”, apuntó la Justicia Electoral.
Además enfatizó que la elección no es “un servicio público a cargo de una autoridad estatal”, sino que implica un “acto de soberanía, de amplia participación y con controles recíprocos”, en el que intervienen ciudadanos y ciudadanas sorteados como autoridades de mesa, así como también los fiscales que designa cada agrupación política.
“El alto nivel de garantías que aseguran el respeto de la genuina expresión de la voluntad popular en la República Argentina, con mecanismos imparciales para resolver reclamos e incidencias, es un elemento reconocido no solo en el ámbito nacional, sino también por la comunidad internacional”, se destacó.
Y advirtió, sin mencionar a ningún partido, ni dirigente: “Frente a invocaciones de fraude sin fundamento que en estos días desinforman a la opinión pública y socavan a la democracia como sistema de creencias compartidas –en tanto desconocen que el único escrutinio válido es el definitivo a cargo de la Justicia Nacional Electoral–, se vuelve necesario recordar tan trascendente hecho institucional, como un modo de poner de relieve el valor que revisten para la historia de la democracia argentina las elecciones periódicas, libres, transparentes y auténticas”.
Para cerrar, la Justicia Electoral indicó: “Su celebración importa y concierne a la ciudadanía toda, pues los procesos electorales constituyen ya un elemento esencial de la cultura cívica y del acervo institucional de la Nación”.
Según indica el artículo 151 del Código Electoral Nacional, el ganador del balotaje será quien “obtenga mayor número de votos afirmativos válidamente emitidos”. Esto quiere decir que será elegido presidente quien se imponga en los próximos comicios, sin importar la diferencia entre ambos aspirantes.
Alberto Dalla Via
CÁMARA NACIONAL ELECTORAL
“El alto nivel de garantías que aseguran el respeto de la genuina expresión de la voluntad popular es un elemento reconocido por la comunidad”

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DESPEDIMOS A UN GRAN COMEDIANTE...MATTHEW PERRY


Perry siempre fue el alma más divertida y ocurrente de Friends
Parecían haber quedado atrás los sueños de un muchacho que, según reconocería más tarde, estaba lleno de ambición y no iba a parar hasta lograr lo que buscaba. “Tenía muchas ganas de ser famoso y me salía vapor de los oídos. Quería atención, dinero y el mejor lugar en el restaurante. Cuando llega el estrellato es como vivir en Disneylandia. Pero no te dura para siempre. A mí me duró ocho meses. Después te das cuenta que eso no llena ninguno de los vacíos de tu vida”, le dijo en 2002 a The New York Times.
Había dejado por la actuación el primer sueño genuino de su infancia y adolescencia, el de convertirse en un tenista profesional. Contaba con talento y dotes suficientes para hacerlo, pero todo cambió cuando se mudó con su padre a Los Angeles cuando tenía 15 años.
Perry nació el 19 de agosto de 1969 en Williamstown, Massachussets. Su madre, llamada Suzanne Marie, era periodista y llegó a ser secretaria de prensa del primer ministro Pierre Trudeau. Es famosa la anécdota que cuenta que Perry llegó a pegarle a Justin Trudeau, hijo de Pierre y actual premier canadiense, cuando ambos eran chicos.
La vocación le llegó a Perry de manos de su padre, John Bennett Perry, un actor y ex modelo estadounidense que se hizo bastante conocido en toda la década del 70 como figura de la serie policial 240-Robert. Allí hizo su debut artístico Matthew Perry. Con el tiempo llegaría la devolución de gentilezas cuando John Bennett Perry apareció en un episodio de Friends (1998) personificando al padre del novio de Rachel (Aniston).
Se instaló definitivamente en Los Angeles tras la separación de sus padres y allí, luego de tomar distancia para siempre del tenis, se volcó a tiempo completo a estudiar actuación, especialmente improvisaciones de comedia. De a poco empezó a crecer apareciendo en varias serie. Una de ellas fue Dream On, creación de Kauffman y Crane para HBO. En el momento en que la pareja de showrunners empezó a pensar en Friends llegó el momento de la gran consagración para Perry.
Junto a Julia Roberts, que fue su pareja en la vida real
Cuando Friends arrancó el 6 de septiembre de 1994, Perry cobraba 22.500 dólares por episodio. En las temporadas finales, gracias a la impresionante repercusión de una serie que marcó todo un tiempo de la televisión globalizada, esa cifra ascendió hasta el millón de dólares. Sus protagonistas se hicieron millonarios de inmediato, pero entre ellos le tocó a Perry usar buena parte de esos suculentos ingresos en el camino más incómodo y autodestructivo.
Esa vida acompañó a Perry hasta el final del camino de Friends, mucho más allá del momento del adiós en mayo de 2004. Cuando en 2021 finalmente los seis protagonistas compartieron un reencuentro a través de un especial de HBO, Perry llegó en las peores condiciones. Poco antes de las grabaciones había sufrido la pérdida casi completa de su dentadura, deteriorada por años de consumo de sustancias prohibidas, y debió operarse de emergencia. Como siempre, sus compañeros se encargaron de protegerlo y disimular esa sucesión interminable de infortunios y flagelos.
Perry nunca se casó, pero vivió algunos resonantes romances con figuras tan famosas como él, o más. Durante un buen tiempo fue pareja de Julia Roberts, salió con Valerie Bertinelli y mantuvo sonados coqueteos con Salma Hayek y Cameron Diaz que no terminaron muy bien.
El cine no le dio muchas oportunidades de lucimiento, a excepción de Mi vecino, el asesino (2000), que filmó junto a Bruce Willis, que se convertiría en uno de sus mejores amigos. La película tuvo una secuela menos exitosa. Tuvo que volver a la TV, el lugar en el que se sentía más seguro. Después de Friends hizo muchos intentos por regresar a los primeros planos, siempre bajo la atención de quienes estaban listos para encontrarlo de cualquier momento en otra de sus múltiples caídas en algún tipo de dependencia.
Matthew Perry y Courteney Cox
Cuando recuperaba la sobriedad y la lucidez artística volvía a aparecer el Perry más talentoso y dotado para la comedia. Así se fue sucediendo la historia televisiva post-Chandler del actor. Primero con Studio 60 en Sunset Strip y luego con Mr. Sunshine y Go On, series que empezaron de manera promisoria, pero luego no encontraron continuidad. Algo más lejos llegó con la remake televisiva de Extraña pareja, donde encarnó al personaje que en el cine había impuesto Walter Matthau.
De todos los papeles ajenos a Friends, quizá el mayor lucimiento le llegó a Perry en The West Wing, la gran serie política en la que interpretó al abogado republicano Joe Quincy, papel que le dio dos de sus cinco nominaciones al Emmy. Volvió a personificar a un político más tarde en otra destacada serie, The Good Wife.
Perry solo recibió una nominación al Emmy durante los diez años de Friends. Una más, la última, le llegó por su trabajo en el especial del reencuentro. Y la nominación restante fue por un telefilm, The Ron Clark Story, en el que interpreta a un docente que se las ve con el alumnado más difícil que pueda imaginarse. Su último personaje destacado fue el del senador Ted Kennedy en la miniserie The Kennedys after Camelot, de 2017.
Nada de todo lo que hizo antes y después de Friends alejará a Perry, en la memoria del público, de la figura y la presencia de Chandler Bing. Como ocurre raras veces, ese único personaje funciona como resumen completo de toda una vida como actor. A partir de hoy los momentos más ocurrentes y divertidos de Friends, que son al mismo tiempo los de Chandler, volverán una y otra vez a la memoria de sus miles y miles de fans.

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EL ANÁLISIS DE SHILA VILKER


Shila Vilker: “Massa no revirtió la desconfianza pero la necesidad de alianzas hace estallar la noción de ‘panqueque’”
¿Por qué Milei perdió votos en los últimos días antes de la elección? ¿Cómo es que Massa tiene tanta imagen negativa pero tiene chances electorales? Las respuestas de la especialista
Luciana Vázquez
“El voto en blanco tiende a ampliar las diferencias entre el primero y el segundo”, afirma. “Hubo un proceso fenomenal de crecimiento de Sergio Massa al mismo tiempo que una baja de Milei, casi en espejo. Esa migración de votos se dio después del cierre de campaña de Milei”, describe. “La presunción de que todo el voto de Larreta se iba hacia Massa no funcionó así para nada”, sostiene. “La elección se va ordenar por los rechazos: el que ve en Massa un ultrakirchnerista inaceptable, va a votar a Milei sin discursos sobre Milei sino con un discurso sólido anti Massa. Y, lo mismo, Massa va a capitalizar un voto que va a ser una crítica muy fuerte a la figura de Milei tratando de no pensar mucho sobre Massa”, analiza.
“Cuando Bullrich estaba con estrella, que fue cuando disputaba la interna, cuando Larreta sumó a dirigentes, dijo: “sumó dos votos”. Creo que algo de eso hay”, señala en relación al apoyo o la neutralidad de la dirigencia de Juntos por el Cambio en el balotaje y el impacto que puede tener en el voto. “En el peronismo, comparando con 2019, hay un impacto de la economía y pérdida de votos”, asegura y diferencia: “Contra las PASO, Sergio Massa ha hecho una elección realmente inesperada”. “El voto que fugó de Milei tuvo una preferencia por Massa bajo el argumento de mal menor o malo conocido”, detalla. “En la primera vuelta, hubo un adelantamiento de un comportamiento muy similar al balotaje”, comenta. “En el rechazo a Milei, apareció un principio pragmático en la sociedad”, destaca.
“Los que más fácilmente se alejaron de Milei fueron los últimos en llegar a Milei: mujeres y adultos”, precisa y sigue: “Milei sigue teniendo una fuerte adhesión en jóvenes y en hombres”. “Tanto el caso Chocolate como el caso de Insaurralde pegó cero en el resultado”, dice y detalla: “Ambos casos no dañaron la preferencia electoral por Massa”. “Milei tuvo el mismo porcentaje que en las PASO, pero no los mismos electores”, aclara. “Bullrich tuvo un problema importante para fidelizar la totalidad del voto de Larreta”, sostiene. “El votante que enfrenta una contradicción más compleja definirá su voto en la última semana”, plantea. “La decisión del que no definió su voto se ordena por mal menor”, sostiene. “Los tres principales candidatos que tuvo esta elección expresan una forma del cambio”, analiza.
“El cambio de Milei pone en juego todos los consensos aceptados”, desarrolla. “El posicionamiento de Massa es realmente muy de centro”, opina. “La campaña ha sido muy eficiente en deskirchnerizar a Massa”, agrega. “El tema son los electores que están a caballo de dos mundos tanto por la positiva como por la negativa”, explica. “La elección se va a ordenar por los rechazos”, anticipa. “Las campañas de cara a la elección general mostraron mucho del orden de lo político”, reflexiona. “La campaña de Bullrich tuvo mucha dificultad para encontrar un camino y un adversario”, opina y compara: “La campaña de Massa logró transmitir autoridad”. “Massa hizo una buena campaña centrada en la gestión y en los errores de los otros”, señala. “Massa ignora deliberadamente los datos que podrían ser un activo de su gestión”, continúa. “El voto Milei tuvo mucho de fenómeno de hechizo”, afirma. “Massa genera desconfianza, pero construye autoridad”, sintetiza. “Más que kirchnerismo y antikirchnerismo, esta campaña discutió astucia vs torpeza”, concluye.
La directora de la consultora Trespuntozero, Shila Vilker, estuvo en La Repregunta. Su consultora fue una de las pocas que logró anticipar la sorpresa de la recuperación de Sergio Massa en la primera vuelta y la derrota de Patricia Bullrich.
¿Por qué Milei perdió votos en los últimos días antes de la elección? ¿Cómo es que Massa tiene tanta imagen negativa pero tiene chances electorales? ¿Los votantes de Larreta en la interna traicionaron a Bullrich? ¿Qué tiene el votante de cara al balotaje? Vilker hizo su análisis. Aquí, la entrevista completa.
La consultora de Vilker fue una de las pocas que logró anticipar la sorpresa de la recuperación de Sergio Massa en la primera vuelta y la derrota de Patricia Bullrich
¿Miedo a Massa o miedo a Milei? ¿Cuánto pesa la crisis económica en la elección? ¿En dónde se equivocó Milei?
–Primera cuestión: sorpresas electorales, para entender qué está pasando en la Argentina a la hora de votar. Hay una comparación de esta elección con otras elecciones pasadas y las crisis económicas. Por ejemplo, la hiperinflación de Alfonsín, que impactó directamente en el fin anticipado de ese gobierno y en el resultado electoral, con el triunfo de la oposición, en aquel caso, Carlos Menem. ¿Por qué en esta elección la situación económica crítica, y cuando también se alerta sobre el riesgo de una hiper, no impactó en Sergio Massa en la elección general?
–Depende de a qué llamamos “impactar” porque en el peronismo, comparando con 2019, hay un impacto de la economía: se ve efectivamente en que hay una pérdida de votos, hay fuga de electores, hay decepción. Depende contra qué se hace la comparación. Contra las PASO, Sergio Massa ha hecho una elección impresionante. Es una elección realmente inesperada, a tal punto que, te diría, es contra intuitiva. Para nosotros, también era un desafío: “está arriba, ¿será así? Lo vemos arriba, lo vemos creciendo”. Fue un crecimiento que se dio, sobre todo, los últimos días de la campaña. En el grueso de la campaña tuvimos un fenómeno de emparedamiento, de acercamientos. Pero los últimos días de campaña, en los últimos tres o cuatro días, hubo un proceso fenomenal de crecimiento de Sergio Massa,al mismo tiempo que una baja de Milei, casi en espejo. Fue casi como una especie de pendularización del comportamiento electoral. Esa migración de votos se dio después del cierre de campaña de Milei.
–Después de ese cierre del miércoles en el Movistar Arena, con las imágenes de explosiones y de derrumbes.
–De destrucción, de implosión, de explosión, los cantos, los saludos, las declaraciones sobre romper relaciones con el Vaticano. En esos mismos días también estuvieron las declaraciones de (Lilia) Lemoine sobre la paternidad. Todo eso fue una especie de clímax de esta puesta en duda hasta de todos los consensos conocidos.
–Si en esa última semana antes de la votación, Milei y sus distintos voceros hubieran canalizado sus declaraciones por vías más razonables y si ese cierre de campaña no hubiera sido tan espectacularmente estrafalario, ¿el resultado de la elección general podría haber sido otro?
–Muy probablemente. Hay algunas cosas que ya se venían insinuando pero creo que los hechos de esa semana aceleraron la decisión de fuga de votos. Lo que encontramos en términos cualitativos respecto de esa fuga fue algo bastante consistente, una recurrencia en las respuestas: una preferencia por Massa bajo el argumento de mal menor o malo conocido, que en realidad es un argumento muy típico de balotaje. Se dio una especie de aceleración o de adelantamiento de un comportamiento muy similar al balotaje. Otro razonamiento que aparecía en las respuestas, una cosa que a nosotros nos sorprendió, fue la idea de lo impracticable y el universo de la fantasía respecto de las ideas de Milei. Es interesante lo de impracticable. Porque son ideas que se discuten pero apareció un principio pragmático en la sociedad: ¿esto se puede llevar a cabo o no?

Miedo conocido vs miedo por conocer. ¿Quiénes se alejaron del voto Milei? ¿Por qué?
–¿En qué sectores sociales y en qué edades se dio esa reacción? ¿Cuál es la gente que valoró un miedo conocido, el de la crisis económica de Massa, con la idea de mejor eso antes que un miedo por conocer?
–Un malo conocido…
–Pero también implica un miedo.
–Sí, también. Es interesante lo del miedo por conocer.
–Un miedo conocido son las crisis económicas: sabemos, después se sale. Un miedo por conocer es el que dispara Milei, que es de otro tipo. ¿Eso pesa distinto en términos de sector popular versus clase media?
–Sí, nosotros vimos que pesa distinto. Los que más fácilmente se fueron y se alejaron de Milei fueron los últimos en llegar. ¿Y quiénes fueron los últimos en llegar? Las mujeres y los adultos. Es decir que Milei sigue teniendo una fuerte adhesión en los jóvenes y en los hombres. Los segmentos que se fueron incorporando o adhiriendo más tardíamente fueron los que más tempranamente se fueron desprendiendo. El susto o el miedo pegó sobre todo en los segmentos de clase media, en mujeres y en adultos: esa sería la caracterización de la población. Obviamente, estamos caracterizando un universo de tres de cada cien electores nacionales. Lograr esa hiper precisión es difícil pero, en general, cuando hacés el análisis de quiénes son, coinciden con esto, con lo cual vemos más o menos corroborada la hipótesis de que los últimos en llegar son los primeros en irse. Tienen un vínculo de menor tiempo con el candidato: llegaron más tarde, lo vieron más tarde, tienen más dificultad para elaborar y procesar sus formas expresivas, esas formas totalmente volcánicas. Para los jóvenes por ahí es natural porque han crecido en el universo digital donde la interacción es siempre al fleje. Parecería que forma parte del trato y de la vida cotidiana y de las formas de vinculación. Eso se vive como algo del orden de lo auténtico cuando para los adultos puede expresar algo así como una amenaza a la convivencia.
–Claro, los jóvenes tramitan la agresividad casi como una especie de chiste y después, en la vida real, se canaliza en una normalidad social que no condice con lo que sucede en las redes sociales.
–Un poco chiste y un poco naturalización de una de una nueva forma de trato entre las personas y, también, respecto de qué vale y qué no vale en política.
Insaurralde y su nueva pareja en un yate por Marbella
Massa y la pérdida histórica de votos peronistas. ¿Cuánto peso Chocolate y el Yategate?
–Hablas de las mujeres, los adultos como los sectores que se alejaron de Milei. También podrían ser los sectores populares, porque la elección de Axel Kicillof fue muy contundente,y sobre todo en el conurbano bonaerense donde se especulaba que el escándalo de corrupción de Insaurralde iba a impactar particularmente. ¿Qué pasa en los sectores populares? ¿Viran decididamente hacia Massa ante esta contundencia de Milei en su cierre de campaña?
–Hay muchas cosas ahí. La primera es tanto el caso Chocolate como el caso Insaurralde, el yategate. Eso pegó cero en el electoral oficialista, no lastimó ni dañó la preferencia electoral por Massa.
–Sin embargo, usted señalaba que esa base histórica del peronismo quedó todavía más reducida en esta elección en comparación con 2019.
–Sí en comparación con 2019. Pero estamos hablando de cómo venía la evolución del voto en esta elección, cuando irrumpe el caso. En esa semana de desarrollo del caso, no vimos impacto en el oficialismo. Sí vimos que para la oposición generó discursividad, casi como un nuevo capítulo. Entonces no es que fue un caso totalmente intrascendente. Fue muy trascendente para la oposición, pero con impacto cero. Estamos ante un tipo de electorado totalmente inmunizado e indiferente a los casos de corrupción. Hubo irrupción fuerte pero sobre todo en la oposición, no en el oficialismo: hubo un impacto desigual del caso. Por eso decimos impacto electoral cero pero no impacto social cero, ni impacto discursivo cero.
–Ahora, en el caso de Milei, retuvo el mismo porcentaje de votos de las PASO a la general: 30 por ciento…
–Retuvo el mismo porcentaje pero no son los mismos electores. De acuerdo con lo que podemos leer en cómo iban migrando los votos de un lado a otro, el primer espacio que sufrió una dificultad fue el espacio de Juntos por el Cambio, que enfrentó una migración importante de votos hacia Milei. Por supuesto, Bullrich tuvo un problema importante para fidelizar la totalidad del voto de Larreta. Sólo fideliza seis o siete de cada diez electores. Ahora, a Massa iba solo uno. Nosotros caracterizábamos a ese lector como un electo, primero, opositor y luego, moderado. La presunción de que todo el voto de Larreta se iba hacia Massa no funcionó así para nada.

¿Cómo se mueven los votos? ¿De Larreta a Massa o no? Los argentinos ante el balotaje
–¿Los votos de Larreta en la interna fueron a Milei?
–Seis de cada diez, a Bullrich. Dos de cada diez, a Milei. Uno de cada diez, a Massa. Ahí tenés nueve. Y uno que estaba en la indecisión.
–Interesante eso: aún en el voto de Larreta, primero la oposición como rasgo y después, la moderación. ¿Cómo puede jugar esa dupla oposición - moderación en el balotaje entre quienes no votaron ni a Massa ni a Milei en la primera vuelta?
–Creo que son electores que están en una gran dificultad.
–¿Son más opositores que moderados?
–La decisión para esos electores tiene dos tiempos. Hay algunos electores que son francamente opositores al universo peronista, kirchnerista, oficialista que no tienen ninguna duda y toman la decisión ahora. También hay algunos electores que tienen tal horror por la figura de Milei o alguna de las formas del rechazo extremo por la figura de Milei que toman la decisión muy tempranamente. Pero hay un segundo tipo de lector que está habitado por una contradicción un poco más compleja: está entre la bronca con el oficialismo y el miedo por Milei y todavía no decanta una u otra; está entre la adhesión a ciertos valores que expresa el oficialismo y, al mismo tiempo, el rechazo a la continuidad de un proyecto o de un modelo: o no quieren nada de lo que representa el oficialismo pero los valores que expresa Milei les resultan revulsivos. Esas personas están totalmente demediadas. Van a van a tratar de postergar su decisión lo más que puedan. Probablemente, a esa gente la veamos decidir la última semana, haciendo una especie de evaluación de todo lo que vio en la campaña.
–En este caso, el debate va a ser muy importante.
–Muy importante. Esta campaña va a tener dos momentos de máxima exposición, de máximo alcance. Uno fue el domingo a la noche, con los discursos de los búnkers. Es como poner la piedra fundacional, la inauguración del nuevo ciclo, que empieza a mostrar cosas. Y después, hay otro momento de gran exposición, que es el debate. En el medio, en la campaña pasan cosas, por ejemplo, las discusiones dentro de los espacios. Pero eso acelera la decisión en el último tramo. Y en este caso probablemente sea todavía más en el último tramo, porque es una decisión muy difícil de tomar. Para el votante que está realmente dudoso entre Massa o Milei, que tiene argumentos por la negativa para uno y por la negativa para el otro, la pregunta es cuál de esos dos argumentos va a primar. Porque la decisión se va a ordenar por el mal menor.
Massa vs Milei y las lógicas del “mal menor” y “el cambio”, la clave del balotaje
–Dentro de Juntos por el Cambio, se dio toda esta semana una discusión en torno a si Milei puede garantizar el cambio que Patricia Bullrich representó en la elección. Esa fue la interpretación de Bullrich el miércoles, cuando anunció el apoyo a Milei. Ahora, ¿no hay ahí una simplificación de la noción de cambio? ¿El votante de Juntos por el Cambio no quiere cualquier cambio sino un cambio republicano que Milei no garantiza del todo?
–El gran consenso de la sociedad argentina en este 2023, ni siquiera dijo en esta elección, es “esto así no puede seguir”. En realidad, la demanda de un nuevo inicio, de un nuevo ciclo, de un reseteo muestra que los tres principales candidatos que tuvo esta elección, los tres, cada uno a su modo, expresaba una forma de cambio. El cambio se abre como una posibilidad pero tiene una forma difusa. Hay una idea de que hay un cambio más extremo más, el “salto al vacío”, idea que Milei discute. Por lo menos, es un cambio que pone en juego todo lo conocido, todos los consensos aceptados. No te estoy diciendo los consensos sobre derechos humanos, que por supuesto pone en juego, sino consensos básicos sobre la paternidad,sobre la religión, sobre la venta de órganos, la integridad del cuerpo, o sea, cosas muy básicas de cómo debe ser la convivencia en sociedad.
–Hay un paraguas de cambio debajo del cual se pueden ubicar los candidatos. Massa hablando de la voluntad de unidad y de recuperación de consensos contra un kirchnerismo que hegemonizó, se polarizó y deslegItimó al otro político. Este es el nuevo planteo de Massa, muy discutible, por supuesto, porque es parte ha tenido su rol muy protagónico en esa fuerza política. Pero es su discurso político y su presentación ante la sociedad para competir en estas elecciones. ¿Cómo pesa la contradicción entre ese mensaje de Massa y el tipo de campaña que hizo a la hora de aprovechar los recursos del Estado, que muy cuestionado por eso?
–El posicionamiento de Massa es un posicionamiento realmente muy de centro. Retoma aspectos del planteo kirchnerista y los refuncionaliza. Por ejemplo, dice: estado presente sí, pero eficiente.
–Eso es lo que dice pero lo que hace es un gasto de 1,5 del PBI aplicado a la campaña, o la cartelería en los trenes instalando el miedo a un aumento de la tarifa en el caso de ganar Bullrich o Milei. Esos son usos muy espúreos de los recursos del Estado. La idea de un Massa que cambia respecto de las prácticas del kirchnerismo no se confirma muchos pasos que dio en la campaña. ¿La ciudadanía detecta eso?
–No sé, nunca lo vimos tan fino de ese modo. Lo que nosotros sabemos de los votantes es, sobre todo, de los votantes más intermedios. Sobre el votante anti duro, o pro duro o cercano, en general, es menos lo que sabemos porque, en general, cualquier cosa que haga el propio o el adversario ratifica posiciones, prejuicios, presunciones y lógicas de la sospecha que ya están dando vueltas, jugando y ordenando. Son los sesgos interpretativos. El tema es qué pasa con esos electores que están a caballo de dos mundos, tanto por la positiva como por la negativa. Ahora arranca la etapa de la negativa, porque así se define un ballotage. Son esos electores blandos que tienen pinceladas de preferencias, que no se ponen ninguna camiseta ideológica.
–Que pueden variar de fuerza política según las circunstancias de cada elección.
–Y según lo que te ofrezca el candidato. Porque es difícil vestirlo a Massa de kirchnerista, y la campaña ha sido muy eficiente en deskirchnerizarlo.
–Pero quizás para el votante de Juntos por el Cambio, de Patricia Bullich, no es difícil vestirlo a Massa de kirchnerista.
–Eso en el caso del votante duro. ¿Qué pasa con el votante blando de Juntos para el Cambio?
–Los más alineados con el radicalismo, por ejemplo.
–Más alineado con el radicalismo. De todos modos, la elección se va ordenar por los rechazos: el que ve en Massa un ultra kirchnerista que resulta inaceptable, va a ir a Milei. Ya empezamos a ver este fenómeno: van a votar a Milei sin discursos sobre Milei sino con un discurso sólido anti Massa. Y, lo mismo, Massa va a capitalizar un voto que va a ser una crítica muy fuerte a la figura de Milei tratando de no pensar mucho sobre Massa.
–Tapándose la nariz, de alguna manera.
–Sí, se va a ordenar así.
Balotaje, entre el voto Massa y el voto Milei. ¿Entre el descontrol de la economía y el desorden político?
–Ahora, en la década del ´90, se da el primer dato de una regularidad que nace ahí: es esta idea de en la medida en que la economía funciona, la gente mira para otro lado en temas clave como la corrupción. Ahora la economía no funciona e igual la gente miró para otro lado con el tema de corrupción. ¿Ese tipo de razonamiento va a seguir operando en favor de Massa en el balotaje?
–Fue tu primera pregunta.
–Sí, pero ahora la hora del balotaje.
–Es interesante. En la Argentina, sería necio negar la centralidad del problema económico: el problema económico ordena, manda, mueve átomos y voluntades. Pero también es cierto que lo que ordena es la política. Las campañas de cara a las generales mostraron mucho mucho del orden de lo político, qué pasa en la política.
–Los liderazgos, por ejemplo.
–Los liderazgos son aspectos tremendamente políticos.
–En ese punto, Bullrich tuvo, durante muchas semanas, muchísima debilidad como líder.
–Estuvo muy errática. La campaña tuvo mucha dificultad para encontrar un camino, un tono, un adversario. Fue realmente una campaña errática. La campaña de Milei también mostró ese clímax libertario del cierre.
–Milei se sobregiró.
–Una demás. Y la verdad que la campaña de Massa fue una campaña donde logró transmitir autoridad, logró poner en valor una serie de medidas.
–Fue el único vocero de su campaña con enorme consistencia.
–Esta idea que vos marcás de “el único vocero”, muy acertado, es parte del fenómeno de deskirchnerización. La primera parte de la campaña del oficialismo, para las elecciones primarias, fue francamente mala, plagada de errores e hiperkirchnerizada, con discusiones que una parte importante de la sociedad no quiere tener. Y esta, para la elección general, fue una campaña pragmática.
–Kicillof, inclusive, quedó más silenciado en esta campaña hacia la primera vuelta.
–Hizo una buena campaña pero sobre todo centrada en la gestión, y en los errores de los otros.
–El miedo a Milei fue muy funcional para Massa, también. Ahora, en el caso de la primera vuelta, a Milei le jugó en contra esos últimos días de esa campaña tan sonora, pavorosa para un votante “normal”, no alineado detrás de esa especie de algarabía adolescente libertaria. En el caso de Massa, en el camino hacia el balotaje, ¿la economía le puede jugar en contra si no cuenta con los recursos del Estado para lograr controlar el valor del dólar o la inflación? ¿Puede efectivamente impactar a través del impacto en el bolsillo en esos últimos días previo al día de la elección?
–En esta elección, Massa puso casi todo; lo ha puesto todo. Ha puesto la estructura: en el lanzamiento de la campaña fue esa foto con los gobernadores. O sea, lo primero que transmitió es: la estructura está, que no es poco, es un montón en una elección.
–Estuvo en la primera vuelta y no había estado tanto en las PASO.
–Exactamente. En el lanzamiento de las generales está esa foto con los gobernadores. El clima económico, es decir, la dificultad económica de una inflación realmente muy complicada, muy alta, que crea un clima de mucha inestabilidad, de mucha incertidumbre, de mucha dificultad cotidiana, coexiste con otras cosas que tampoco Massa pone en valor. Ahí está el desafío de desmarcarse del gobierno, porque Massa tiene activos para mostrar.
–¿Por ejemplo?
–Por ejemplo, el crecimiento del empleo y la actividad económica, mayor consumo. Por supuesto, empleo con empleados que son pobres.
–O informales, o planes.
–Todo eso podría ser un activo pero el candidato deliberadamente lo ignora.
–No quiere ser identificado con la gestión.
–Y está en una posición realmente muy difícil, que le viene saliendo. Esta campaña tiene mucho de realismo mágico latinoamericano. Desde hace un tiempo, veíamos que el fenómeno Milei era un fenómeno de hechizo. Lo veíamos en los estudios cualitativos: sus votantes le discutían todas las ideas: esto no, esto no lo va a hacer, esto lo dice pero… No se podía entender bien porqué sus electores adherían a una figura a la que le discutían todas las ideas.
–Un fenómeno carismático.
–Un fenómeno de carisma, o sea, el carisma es un hechizo. Eran electores hechizados. Lo que pasó ahora es un desplazamiento de ese hechizo al milagro.
–¿El milagro Massa?
–Del hechizo Milei a este fenómeno del milagro Massa, que tiene esta curiosidad de haber logrado el desperfilado entre su gestión y la gestión actual. Se vio en esa parte de la campaña donde se apela a la figura de Scaloni: Scaloni, en el marco de un cuerpo técnico que no lideraba termina en un fracaso total y Scalonni liderando el propio cuerpo técnico, lo que lleva a la tercera copa. Eso fue un acierto porque es un modo fácil de explicar algo muy complejo que es: quién manda y cómo y qué diferencias hay cuando hay alguien al frente que cuando hay otra persona al frente.
Voto Milie v voto neutral. ¿Cuánto influye en el votante la toma de partido de los políticos?
–Juntos por el Cambio quedó fuera del balotaje. La semana pasada empezaron las definiciones en relación al apoyo a Milei. ¿Cuánto influyen en la decisión del votante estos apoyos explícitos o, al contrario, la neutralidad por parte del candidato votado, pero que quedó fuera del balotaje, o de otros dirigentes? ¿Cuánto impacta que Bullrich o Macri digan “apoyo a Milei” o que, ese apoyo, esté afectando eventualmente a la noción de cambio que proponía Juntos, que está atravesando una tensión enorme?
–Cuando Bullrich estaba con estrella, que fue cuando disputaba la interna, cuando Larreta sumó a dirigentes, dijo: “sumó dos votos”. Creo que algo de eso hay.Los electores tienen algo muy difícil por delante, que es tomar una decisión. Hay peleas internas por ver cómo se ordenan, pero creo que es un ordenamiento del poder,
–De la cúpula, pero la gente está pensando de manera más personal el tema.
–Son elaboraciones personales, por lo menos eso es lo que he visto en mi experiencia de investigación en otras elecciones. En ésta, todavía no lo sé.
Imagen negativa, Massa vs Milei. ¿Por qué Massa tiene alta desconfianza pero chances electorales?
–La segunda pregunta es: ¿cómo es que Massa, que ha sido históricamente uno de los líderes con mayor imagen negativa y de hecho, ahora, según algunas encuestas que se conocieron la semana pasada, tiene inclusive mayor porcentaje de imagen negativa que Milei, tiene tantas chances de ser candidato y ganar las elecciones?
–Primero, hay que pensar qué es lo contrario de la desconfianza: porque Massa no revirtió la desconfianza. Sí hubo una generalización del panquequismo.
–¿En otros dirigentes y otras fuerzas políticas?
–Es que la necesidad de alianzas hacen estallar la noción del “panqueque”.
–Normaliza ese rasgo negativo.
–Lo normaliza. Y además, el anverso de la desconfianza es la autoridad: Massa genera desconfianza pero construye autoridad.
–Claro. Tienes astucia para disputar el poder. ¿Eso es parte de esa autoridad?
–Vos dijiste “astucia”: me gustó la palabra “astucia”. Esta campaña, más que kirchnerismo vs antikirchnerismo pareció estar discutiendo astucias versus torpezas.
El voto en blanco, ¿a quién beneficia? Los políticos y el voto neutral o voto definido, ¿influyen en el votante?
–Y la última cuestión es cuánto va a influir la decisión de muchos votantes expuestos a este dilema que terminan diciendo no voy a votar o voy a votar en blanco. ¿Cómo puede jugar eso en la elección?
–Sin lugar a dudas va a haber un volumen de botón en blanco y abstención importante. Esperemoslo porque va a estar.
–¿A quién cree que beneficia?
–La foto final de la primera vuelta son seis o siete puntos de diferencia. En general, el voto blanco tiende a ampliar las diferencias entre el primero y el segundo. Y esta ballotage no se va a ganar por 50 más uno sino por quién saca un voto más.
–¿Podemos pensar que aquellos que votan en blanco o no van a votar son los votantes menos disciplinados en términos de sus pertenencias políticas? En ese caso, ¿el votante kirchnerista o el votante massista va a estar mucho más inclinado a ir a votar y eso puede beneficiar a Massa y no a Milei?
–No se sabe todavía. No se sabe si va a ser un fin de semana largo, por el feriado. Faltan tres semanas. Todavía hace falta estudiar un poquito más qué va a pasar con el comportamiento. Hay un gran interrogante porque hay muchos perfiles distintos de electores que están sopesando negatividades.

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