Un programa económico integral para el país
Carlos Melconian y su equipo plantean que no se pueden buscar soluciones parciales; también mandan un mensaje al decir que seguirán “trabajando juntos”. Además de Melconian, los economistas del Ieral son Marcelo Capello, Enrique Szewach, Rodolfo Santangelo, Daniel Artana, Jorge Vasconcelos, Juan Manuel Garzón, Facundo Martínez, Gustavo Reyes, Gerardo Alonso Schwarz, Carolina Beltramino
Como es sabido, el Consejo de Administración de la Fundación Mediterránea le encomendó al Ieral hace casi 20 meses, elaborar un programa económico para ponerlo a disposición del gobierno que asuma el 10 de diciembre próximo. El programa está listo.
Estamos convencidos de que la economía argentina necesita un verdadero cambio de régimen.
Un programa integral para la Argentina requiere no solo rediseñar y estabilizar la macroeconomía, se precisa, además, una reforma comdo pleta del sector público, un nuevo federalismo y un cambio fundamental de las reglas con las que se forman las decisiones de inversión y empleo del sector privado, incluyendo la reinserción de la Argentina en la economía global.
Esto en conjunto es lo que llamamos un cambio de régimen y la integralidad que lo hace exitoso y sustentable en el tiempo.
Sin dicho programa, posible e instrumentable, la Argentina no podrá salir de su estancamiento y del retroceso relativo en la región, aun contando con recursos naturales y humanos de calidad.
También consideramos que no se pueden repetir las fallidas experiencias de los últimos dos períodos de gobierno, en donde el desmembramiento de las decisiones del área económica y su falta de coordinación atentan, justamente, contra el marco del equilibrio general que todo programa necesita.
En esos casos hasta algunas buenas intenciones se convirtieron en reiteradas frustraciones. Así lo muestran los resultados.
Es el presidente de la Nación quien tiene que discutir y acordar con las mayorías políticas, el respala un programa completo e interrelacionado, para transformarlo luego en las reformas legales y administrativas necesarias para su instrumentación.
La política guía y respalda, pero, como en otros países de la región, tiene asimismo la obligación de aislar la hoja de ruta del cambio de régimen económico de los avatares coyunturales y de las pujas partidarias e ideológicas.
Fue en ese espíritu, respetando el carácter apartidario de la Fundación Mediterránea, que, sumando al Ieral a más de 70 profesionales con especialidades diversas, trabajamos desde marzo del 2022 en el diseño y los detalles de un programa que, siempre en la tradición de la institución, pudiera ser llevado a la práctica por sus actores.
En su momento, la candidata de Juntos por el Cambio aceptó adoptar el programa y al equipo que lo podría protagonizar.
Pasada la elección, el Consejo de Administración de la Fundación Mediterránea comunicó que volvía a poner a disposición del país, al programa y a sus especialistas (Comunicación Institucional de Fundación Mediterránea. Del 24 de octubre de 2023: Finalización del proyecto Programa 2023).
Esta etapa del plan está terminada, más allá de los reajustes que requiera la dinámica de los próximos meses. La imprescindible sintonía fina formará parte de una nueva etapa de trabajo.
Reiteramos su integralidad, y la necesidad del equilibrio general, dado que no habrá macroeconomía estable sin una reforma sostenible de la situación fiscal. No habrá incentivos adecuados para la inversión y el empleo, sin normalizar la distorsión de precios relativos. No se pueden corregir los precios relativos, sin un nuevo régimen cambiario y monetario de transición, sin una política de ingresos compensatoria y sin la focalización eficiente de la protección social.
Así lo venimos sosteniendo y dejando por escrito desde el comienzo de nuestra tarea, con independencia de los vaivenes que han tenido la economía y la política en los últimos tiempos.
Asimismo, no se puede encarar el cambio de reglas para el sector privado, sin una modernización en las relaciones laborales, sin restablecer un sólido mercado de capitales, sin una adecuación estructural del régimen previsional, sin redefinir un gasto público financiable mediante un régimen impositivo que sea pagable por todos.
Sin modificar regulaciones y normas que obstruyen el buen funcionamiento de una economía liderada por el sector privado.
Nosotros no hemos comprometido nuestro trabajo, nuestra trayectoria, nuestra reputación personal y profesional en busca de cargos políticos individuales.
Hemos trabajado y lo seguiremos haciendo pensando en el bien de nuestro país, convencidos de que la economía argentina tiene solución y con ella un gran futuro.
Repetir la experiencia de agrupar y amontonar nombres e ideas sueltas, en lugar de acordar en torno a un programa, un plan y una secuencia, termina destruyendo buenas ideas, desgastando a buenos profesionales y defraudando las expectativas de la sociedad. Basta con mirar la historia.
Creemos que un programa de estas características y su implementación completa es lo que necesita la economía, y como equipo integrado seguiremos trabajando juntos en esta nueva etapa con esa misma vocación de servicio que nos ha caracterizado.
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La Iglesia pide “no caer en la trampa de las promesas incumplidas”
“A veces, como pueblo, hemos sido defraudados”, dijo el arzobispo García Cuerva, en su homilía en la Catedral porteña
Mariano de VediaEl arzobispo de Buenos Aires, García Cuerva
Una semana después de recomendar “no dejar el Evangelio en la puerta del cuarto oscuro” en la jornada de las elecciones, el arzobispo de Buenos Aires, monseñor Jorge Ignacio García Cuerva, pidió “no caer en la trampa” de las promesas incumplidas.
Así lo afirmó el domingo último el arzobispo primado, al presidir una misa en la Catedral Metropolitana, en momentos de fuerte incertidumbre frente a la grave crisis política y social y a tres semanas de la definición de la elección presidencial.
Cada fin de semana, muchos fieles se acercan a las iglesias en busca de reflexiones y consejos ante la responsabilidad del voto. Aunque en ocasiones hay referencias a la profundidad de la crisis y al desaliento de los votantes ante las opciones que se presentan, los sacerdotes “no dan indicaciones sobre el balotaje”, dijo en forma contundente una fuente eclesiástica al ser consultada por
“Todos nosotros habremos experimentado alguna vez haber sido engañados y nos habremos sentido un poco víctimas de una trampa. Incluso pienso no solamente en términos personales, sino que también a veces, como pueblo, hemos sido defraudados. Como pueblo hemos sido víctimas de alguna trampa cuando se nos ha engañado con algunas promesas que no se cumplieron”, dijo el arzobispo porteño en su último sermón en la Catedral.
García Cuerva se refirió a distintos pasajes del Evangelio, en los que diferentes grupos religiosos intentan poner a prueba a Jesús y quieren tenderle una trampa, al preguntarle, por ejemplo, si hay que pagar el impuesto al césar y, como en el texto leído en las misas de este domingo, cuál es el mayor o el más grande de los mandamientos.
El arzobispo explicó que los judíos tenían unos 613 mandamientos o preceptos y le preguntan cuál es el más importante. “La pregunta encierra una trampa, porque si Jesús elige uno, los fariseos le van a decir por qué no eligió otros”, advirtió.
“Todos nosotros habremos experimentado alguna vez haber sido engañados y nos habremos sentido un poco víctimas de una trampa. Incluso, no solamente en términos personales, sino que también a veces, como pueblo, hemos sido defraudados. Como pueblo hemos sido víctimas de alguna trampa cuando se nos ha engañado con algunas promesas que no se cumplieron”, dijo el arzobispo en su último sermón en la Catedral.
Actitudes frente a una trampa
García Cuerva señaló que, frente a una trampa, “uno puede tomar dos actitudes. Victimizarnos y decir, pobre de mí, fui víctima de este plan para engañarme. O enojarme. Y, como dice el dicho, el que se enoja, pierde. Ante la posibilidad de ser víctima de una trampa, Jesús trata de ser inteligente. Y de responder con astucia, con viveza, con esa viveza criolla que no está mal tenerla y que, por el contrario, deberíamos desarrollarla un poquito más para no pasar por tontos”.
Frente a otro posible intento de engaño, García Cuerva aconsejó: “No nos victimicemos, no nos engañemos. Quizá tengamos que aprender a usar la inteligencia un poco más. Ser astutos como serpientes, mansos como palomas y poder superar esa trampa o ese palito que nos quieren hacer pisar”.
Finalmente, García Cuerva cerró su mensaje con una reflexión sobre la grieta y los enfrentamientos. “En un mundo de intolerancia, en una sociedad fragmentada, en la que la grieta no se termina por una decisión o por un decreto, sino por la transformación del corazón, el Evangelio de hoy es una luz: animémonos a querer amar y estaremos dando el primer paso por un país mejor”.
Una semana después de recomendar “no dejar el Evangelio en la puerta del cuarto oscuro” en la jornada de las elecciones, el arzobispo de Buenos Aires, monseñor Jorge Ignacio García Cuerva, pidió “no caer en la trampa” de las promesas incumplidas.
Así lo afirmó el domingo último el arzobispo primado, al presidir una misa en la Catedral Metropolitana, en momentos de fuerte incertidumbre frente a la grave crisis política y social y a tres semanas de la definición de la elección presidencial.
Cada fin de semana, muchos fieles se acercan a las iglesias en busca de reflexiones y consejos ante la responsabilidad del voto. Aunque en ocasiones hay referencias a la profundidad de la crisis y al desaliento de los votantes ante las opciones que se presentan, los sacerdotes “no dan indicaciones sobre el balotaje”, dijo en forma contundente una fuente eclesiástica al ser consultada por
“Todos nosotros habremos experimentado alguna vez haber sido engañados y nos habremos sentido un poco víctimas de una trampa. Incluso pienso no solamente en términos personales, sino que también a veces, como pueblo, hemos sido defraudados. Como pueblo hemos sido víctimas de alguna trampa cuando se nos ha engañado con algunas promesas que no se cumplieron”, dijo el arzobispo porteño en su último sermón en la Catedral.
García Cuerva se refirió a distintos pasajes del Evangelio, en los que diferentes grupos religiosos intentan poner a prueba a Jesús y quieren tenderle una trampa, al preguntarle, por ejemplo, si hay que pagar el impuesto al césar y, como en el texto leído en las misas de este domingo, cuál es el mayor o el más grande de los mandamientos.
El arzobispo explicó que los judíos tenían unos 613 mandamientos o preceptos y le preguntan cuál es el más importante. “La pregunta encierra una trampa, porque si Jesús elige uno, los fariseos le van a decir por qué no eligió otros”, advirtió.
“Todos nosotros habremos experimentado alguna vez haber sido engañados y nos habremos sentido un poco víctimas de una trampa. Incluso, no solamente en términos personales, sino que también a veces, como pueblo, hemos sido defraudados. Como pueblo hemos sido víctimas de alguna trampa cuando se nos ha engañado con algunas promesas que no se cumplieron”, dijo el arzobispo en su último sermón en la Catedral.
Actitudes frente a una trampa
García Cuerva señaló que, frente a una trampa, “uno puede tomar dos actitudes. Victimizarnos y decir, pobre de mí, fui víctima de este plan para engañarme. O enojarme. Y, como dice el dicho, el que se enoja, pierde. Ante la posibilidad de ser víctima de una trampa, Jesús trata de ser inteligente. Y de responder con astucia, con viveza, con esa viveza criolla que no está mal tenerla y que, por el contrario, deberíamos desarrollarla un poquito más para no pasar por tontos”.
Frente a otro posible intento de engaño, García Cuerva aconsejó: “No nos victimicemos, no nos engañemos. Quizá tengamos que aprender a usar la inteligencia un poco más. Ser astutos como serpientes, mansos como palomas y poder superar esa trampa o ese palito que nos quieren hacer pisar”.
Finalmente, García Cuerva cerró su mensaje con una reflexión sobre la grieta y los enfrentamientos. “En un mundo de intolerancia, en una sociedad fragmentada, en la que la grieta no se termina por una decisión o por un decreto, sino por la transformación del corazón, el Evangelio de hoy es una luz: animémonos a querer amar y estaremos dando el primer paso por un país mejor”.
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