sábado, 5 de noviembre de 2022

ATILIO STAMPONE...INOLVIDABLE ...SU CREATIVIDAD ES ETERNA


Atilio Stampone.
Gran pianista, compositor y, sobre todo, tanguero
Mauro ApicellaEl maestro Atilio Stampone
Tocó con Piazzolla en el Octeto Buenos Aires, fue amigo de Troilo y de Salgán y compuso clásicos del género y música de películas como La historia oficial.
Luego de varios días afectado por un cuatro severo de salud, murió en el mediodía de ayer el pianista y compositor Atilio Stampone, uno de los grandes referentes del tango. Además de intérprete, fue compositor, arreglador y presidente de la Sociedad Argentina de Autores y Compositores (Sadaic) en varios períodos. Tenía 96 años. Sus restos son velados de 8 a 11, en la sede de Sadaic. Las exequias se realizarán en el Cementerio de la Chacarita.
Hay varios sustantivos para Atilio: pianista, compositor, fanático de Racing, tanguero. No hay en esto orden de prioridades, pero “tanguero” es la que pintó de manera más amplia la vida de este músico. Sobre él la estudiosa del género Nélida Rouchetto trajo una vez una anécdota de cómo y cuándo había dado ese muchacho –nacido el 1º de julio de 1926, en el porteñísimo barrio de San Cristóbal– sus primeros pasos de tanguero. La anécdota viene de cuando Pedro Maffia lo había escuchado tocar el piano y como era demasiado chico le pidió permiso a su padre, Antonio Stampone, para que Atilio fuera a tocar a un Cabaret. “Mirá, Pedrito, lo dejo. Pero con una condición: que en cuanto termina de trabajar, vos mismo lo pongas en el tranvía 16 para que se vaya derechito a casa. Atilio es un buen chico y no quiero que viva el ambiente del cabaret”.
Y Atilio parece haber sido un buen alumno de su padre, porque más de seis décadas después contaba a la nacion cómo habían sido esos comienzos. “Tuve siempre una vida bastante ordenada a pesar de que fui de la noche desde los 15, cuando comencé a tocar el piano. En una época tocaba en el café Marzotto y por las noches en la boite. Ya a esa edad, eran las 11 de la mañana y les decía a mis padres: ‘Chau hasta mañana’. Porque no volvía hasta el día siguiente. En las orquestas no había músicos de cambio porque no había tiempo. Eran como una familia. Hoy formás un conjunto y siempre vas a tener caras distintas. Se trabaja de otra manera.”
Así, con nostalgia, evocaba Stampone aquella década del cuarenta, gloriosa para el tango y también para ese muchachito que sobresalía entre los tangueros de su generación. Claro que no es un músico que, por edad ni por elección estética, se lo pueda ligar a aquella década. Es más un tanguero de la evolución que se gestó con innovadores como Astor
Piazzolla, y con un tango más sofisticado que se cultivó en los cincuenta y los sesenta.
A los 17 tocó con Piazzolla, quien lo convocó otra vez, tiempo después, para el Octeto Buenos Aires (“La primera locura de Astor que nos contagió a todos”, recordaba el pianista). En 1950 viajó a Roma para continuar la formación clásica que había comenzado de chico y luego pasó dos años de gira por Europa. A su regreso armó una orquesta con Leopoldo Federico y más tarde se largó solo. Compuso la música de temas como “Afiches”, grabó varios discos, participó en las bandas de sonido de una decena de películas, fue uno de los fundadores del mítico Caño 14, director de la Orquesta Nacional de Música Argentina Juan de Dios Filiberto y pasó más de dos décadas ocupando los cargos de presidente y vicepresidente de Sadaic.
“¿Sabés cómo fue la historia de ‘Afiches’? En la radio, cuando había algún bache de unos minutos para entregar la transmisión de un programa a otro estudio yo tocaba algo. En frente de casa (en San Cristóbal) vivía Homero Expósito. Un día me dio una letra y me pidió que me fijara si coincidía la métrica de ese tema que yo tocaba. No hubo que cambiar ni una palabra. Homero era un genio. En la segunda parte me pidió que cambiara un Si natural por un Si bemol. Me dio bronca, me tocó el amor propio. Pero tenía razón.”
También escribió música para cine. Un guapo del 900 y La mano en la trampa, de Leopoldo Torre Nilsson, y la ganadora del Oscar como mejor película extranjera La historia oficial, de Luis Puenzo. También compuso los temas que formaron parte del espectáculo Tango, representado por Le Ballet Du Grand Theatre de Genéve, con coreografías de Oscar Aráiz. Varios años después, Julio Bocca estrenó la pieza de Stampone Concertango, con coreografía de Ana Stekelman. Y dedicó un el repertorio completo de la pieza teatral Discepolín.
Siempre elogió a muchos de sus colegas, desde Piazzolla a Horacio Salgán, de su admirado Francisco De Caro a su gran amigo Aníbal Troilo. Pero eso no hizo que se ocultara en falsas modestias al momento de hablar de su propio estilo como compositor y, sobre todo, como arreglador. “Independientemente de los monstruos que transformaron el tango, Astor [Piazzolla] y [Horacio] Salgán, hay un lenguaje definido que es el de Atilio Stampone. No es mejor ni peor, pero lo escuchás y sabés qué es”, decía

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