José María Fanelli. “Hacemos una pésima lectura de nuestros problemas”
EI economista, un estudioso de los modelos macroeconómicos en el largo plazo, analizó en un seminario la historia reciente y advirtió sobre la caída de la productividad en el país
Esteban Lafuente
José María Fanelli es uno de los economistas argentinos que más estudió la evolución de los diferentes modelos macroeconómicos del país a lo largo de las décadas. Y su visión de los que hubo en la historia reciente es lapidaria: “Fueron todos fallidos”. Según el investigador de la Universidad de San Andrés y del Conicet, que es doctor en Economía por la Universidad de Buenos Aires, “todos los intentos por reformar la economía y el sector público” desde el final del modelo de industrialización por sustitución de importaciones hasta la actualidad fracasaron, y hoy “estamos viviendo la segunda década perdida de la democracia”.
“No funcionó ni el Consenso de Washington en los 90, ni el Estado presente financiado con inflación e impuestos elevados y distorsivos en los 2000”, sentenció Fanelli, durante su exposición en el seminario anual de la Asociación Argentina de Presupuesto (ASAP), que se desarrolló en Chaco. El economista acompañó sus conclusiones con la evolución de las variables macro. “Desde 1960 el PBI creció 2,3% y la población, 1,3%; entonces el PBI per cápita creció solo 0,9%”, ilustró, para explicar que los resultados de la Argentina no son exitosos, más allá de la sucesión de modelos, entre los de mayor apertura y liberalización de la economía y los que se basaron en una mayor intervención del sector público.
“Se hacen reformas todos los días, y sigo creyendo que con la democracia se cura, se come y se educa, pero no lo hemos logrado. Y de eso tiene que hacerse cargo toda la dirigencia política argentina que estuvo desde 1983 hasta 2022”, dijo. Y agregó: “Estamos haciendo una pésima lectura de nuestros problemas”.
Fanelli describió a la evolución reciente de la Argentina como un“cambio estructural regresivo”, al advertir que el país no avanza hacia el “desarrollo”, sino que vive un proceso de estancamiento y caída en el nivel de ingresos. Según su diagnóstico, un factor que explica el deterioro es la caída en la productividad.
Según el analista, si bien hay sectores “dinámicos”, con escala, que “se modernizan” (como algunas ramas de la industria), lo cierto es que pudieron ser más productivos reduciendo sus niveles de empleo. Y, en cambio, “crecen los sectores informales, que se concentran en brindar servicios, con bajos salarios por su baja productividad”.
“La contrapartida de ese proceso es la precarización laboral. En el mundo se reduce la informalidad a medida que el PBI per cápita sube. La informalidad es el indicador del desarrollo de una economía. Y como en la Argentina es regresivo, estamos peor que antes: hay cada vez más informalidad”.
Con ese escenario, advirtió que hay una reacción “defensiva” adoptada por diferentes actores económicos para cuidar sus posiciones. Allí incluyó a las “élites” empresarias, sindicales y a la dirigencia política. “Las élites, desde las que representan a trabajadores hasta los empresarios, están diseñadas para proteger su quinta. Todos depredan y cuidan su rancho. Es una reacción defensiva, porque la productividad está cayendo. Perdemos tanto tiempo en luchar por nuestros ingresos y por nuestro lugar que nos olvidamos de ver cómo hacer crecer la productividad”, afirmó Fanelli.
Más allá del escenario sombrío, Fanelli se mostró optimista respecto del futuro y planteó que “con la democracia, se puede apuntar al desarrollo”.
Además, se expresó a favor del “mérito”, pero “para hablar de eso tengo que darle a la persona capacidades”. “No puedo hablar de meritocracia con una persona que hace 10 años está desempleada y no tiene socialización en el trabajo, entrenamiento y demás”, sostuvo.
Para eso, insistió en la necesidad de “un programa de desarrollo” que “no se puede hacer en 100 días ni en cuatro años”. “Necesitamos volver a pensar cómo vamos a competir, cómo vamos a exportar y cómo vamos a poner de nuevo a los chicos en la escuela”, dijo el analista.
Propuso diseñar un esquema con una “secuencias de reformas”, en el cual el primer paso sería diagramar el modelo de desarrollo. “El segundo es la sustentabilidad de la deuda, para establecer cómo financiarla. El tercer paso es controlar el déficit fiscal, para que no haya dominancia fiscal en la política monetaria. Después, hay que definir un régimen monetario y, una vez definido todo eso, hay que ocuparse de los bienes públicos de manera crítica y con criterio. Pero hay que garantizar los primeros, porque si no, no tengo Estado; serían solo personas se dedicadas al rollover de deuda”, dijo.
También advirtió que el sector privado tiene atesorados fuera del sistema unos US$400.000 millones. “Eso quiere decir que la demanda de dinero es baja y el tamaño del sistema financiero es chiquito. La pregunta del millón es cómo reconstruir la confianza, y la clave es un programa creíble de desarrollo”.
José María Fanelli Economista
“No funcionó ni el Consenso de Washington de los 90, ni el Estado presente financiado con inflación e impuestos elevados y distorsivos en los 2000”
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