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jueves, 29 de agosto de 2024

DEUDA, VENTA , INDICADORES


Trepa el déficit financiero “postergado” y ya supera un billón de pesos por mes
Es por la estrategia oficial de emitir letras del Tesoro que, en vez de pagar intereses, lo van capitalizando; así muestran un superávit pleno; hoy habrá una nueva licitación
Javier BlancoLuis Caputo, ministro de Economía
El déficit financiero “postergado” por la estrategia del Gobierno de emitir buena parte de la deuda en pesos renovada con letras del Tesoro que no pagan el interés que rinden sino que lo van capitalizando (Lecap) prácticamente se duplicó en los últimos dos meses y ya supera cómodamente el billón de pesos por mes.
La cifra surge del informe mensual sobre la evolución de la deuda que publica mes a mes la Oficina de Presupuesto del Congreso (OPC). De allí se desprende que el pagaré al que deberá hacer frente el fisco saltó –solo por este caso– de $30.002 millones en abril a más de $1,2 billones en julio.
El número no sorprende, dado que la colocación de Lecap fue una de las contracaras del pasamanos de deuda ya culminado del Banco Central (BCRA) al Tesoro Nacional para terminar con la emisión monetaria por el pago de intereses de sus pasivos remunerados, la conocida “bola” de Lebac, Leliq y pases generada luego de que las administraciones pasadas abusaron en exceso de “la maquinita”.
La referencia a “ese caso” alude a que las Lecap no son los únicos títulos en pesos que emite el Tesoro que “capitalizan”.
“Funcionan de forma similar a los bonos CER, cuyo capital se ajusta por inflación, o los ajustables por dólar, solo que en este caso la capitalización se realiza a partir de una tasa fija preestablecida, que no depende de indexadores difíciles de proyectar. Dado que los intereses no se pagan, el efecto para el emisor es no elevar la carga presente de intereses, que se mantiene invariable, con la contrapartida de hacer crecer nominalmente el capital adeudado, como sucede con los otros instrumentos mencionados”, explicó el economista Eric Ritondale, de Puente.
La cuestión es que la carga que alivian hoy la trasladan a los meses o años que vienen.
La emisión de este tipo de instrumentos, que ya habían sido colocados en la administración Macri, responde al objetivo que se planteó el Gobierno de cerrar el presente año con superávit fiscal real, es decir, no solo primario, sino financiero. Esto implica tener un saldo positivo luego del pago de intereses de la deuda emitida.
Dado que la Argentina se quedó sin financistas tras haber agotado todas las cajas y vías de acceso a los mercados u organismos internacionales posibles, es un intento –comprensiblemente– desesperado de mostrar un Estado solvente y capaz de honrar las deudas que tiene contraídas. En paralelo, el objetivo es propiciar una baja del riesgo país que permita al Gobierno empezar a refinanciar en los próximos años los enormes pasivos heredados que vencen.
El tema es que, hasta aquí, esta estrategia no logró recuperar la confianza, como queda claro en una tasa de riesgo país que no logra perforar desde hace tres meses los
1500 puntos y obligará a la administración Milei a profundizar recortes durante 2025, algo que parece tener en mente al prometer presentar en breve un proyecto de ley de presupuesto con déficit cero.
Recelo inversor
Esa desconfianza es algo que incluso hizo notar ayer el vicepresidente de Moody’s, Jaime Reusche, al comentar en una entrevista que los mercados “ven poco probable que la Argentina pueda cumplir con sus obligaciones de deuda”, lo que podría llevarlo a una nueva reestructuración.
“Nuestro escenario base, y la razón por la cual no hemos alterado la calificación de riesgo, que ya es bastante baja, es que existe una alta probabilidad de una renegociación o intercambio de deuda similar a lo que hemos visto en el mercado doméstico”, explicó 
El director de la consultora MindY-Economics, Francisco Ballester, cree que fue la necesidad lo que llevó al Gobierno a “ocultar parte del resultado financiero pala ra poder mostrarlo superavitario, al tener que decidirse a reasumir la deuda que le había generado al BCRA”. Pero descree de que eso represente un problema a considerar entre los tantos que enfrenta: “Si analizamos esta deuda por su origen ‘cuasifiscal’, no veo riesgos con esta deuda, ya que sirve para seguir remunerando en general por otra vía, como las nuevas Lefis, los depósitos que tienen bajo administración los bancos, y mientras no haya desarme de depósitos no hay riesgo macro”, sostiene.
Su colega Federico Glustein no lo ve de esa manera. “El déficit financiero vía Lecap es un intento de tapar el sol con la mano: los intereses se capitalizan y no se registran como tales, sin embargo, habrá que pagarlos con superávit, por ende, el ajuste sobre las cuentas públicas deberá ser mayor para poder hacerse cargo en adelante, lo que hará más difícil la recuperación de la economía”, sostiene.
“De haberse computado esos intereses el resultado financiero de julio sería de -$1,32 billones e irá creciendo, lo cual puede tornar explosiva la reducción del déficit propuesta por el Gobierno y vulnerar el logro de reducción de déficit financiero y primario hoy mostrado”.
Por lo pronto, la carrera marcadamente ascendente de esta cifra es lo que llamó la atención al mercado y plantea dudas de cara al futuro.
Mientras tanto, hoy, en la licitación convocada para tratar de renovar unos $3,6 billones en deuda en pesos que le vencen, Economía volverá a ofrecer al mercado cuatro Lecap (a 73, 182, 304 y 364 días y ninguna con tasa mínima asegurada), dos bonos dollar linked y dos Boncer cero cupón para captar de entre inversores esos recursos a conseguir antes de enfrentar septiembre, el mes con mayor carga en lo que resta del año. Es decir, seguirá profundizando esta estrategia de patear hacia adelante los costos de refinanciación de una deuda que –vale recordar– no generó, pero con la que le toca lidiar.

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Fin de la racha: el BCRA vendió US$75 millones
La entidad llevaba 14 ruedas consecutivas con saldos compradores y una con resultado neutro
Javier Blanco
La racha compradora de reservas que llevó adelante el Banco Central (BCRA) durante 14 ruedas consecutivas, y que ya había quedado en pausa anteayer al cerrar sus intervenciones sobre el mercado con saldo neutro, se cortó en la víspera al tener la entidad que aportar al mercado US$75 millones para que se cursen las operaciones pactadas.
El dato implica que en la jornada debió desprenderse del 13,9% de los US$539 millones netos que había logrado sumar a sus reservas por este tipo de operaciones en el mes, a la vez que reduce ese acumulado hasta los US$464 millones.
La pérdida estuvo vinculada con el salto del 86% que mostró en la fecha el volumen de negocios operado, al trepar hasta los US$372,3 millones, su mayor nivel en varias semanas, lo que es usual cuando se acerca un fin de mes.
Lo que sorprendió es que el BCRA hizo caer en la fecha en $0,50 la cotización del dólar mayorista vendedor, que venía de convalidar aumentos de $4,50 en ese precio entre el viernes y ayer, con lo que se podría decir que “abarató” (aunque muy marginalmente) su venta.
“Es raro tomando en cuenta que el BCRA aún puede anticipar los aumentos en la demanda, dado que los bancos están obligados aún a informar un día antes los pedidos de compra mayores a US$100.000 que reciben”, observó un avezado operador.
La baja diaria de esta cotización, que no se producía desde la última rueda del mes pasado, evidentemente estuvo vinculada con la intención de no sobrepasar la regla de ajuste del 2% mensual que el Gobierno tiene fijada desde hace casi nueve meses para el tipo de cambio oficial, pese a los problemas que eso comienza a generar en la balanza de pagos por el nuevo atraso acumulado.
Desde el BCRA dejaron trascender que el aumento registrado en demanda, que venía aletargados a la espera de la anunciada rebaja de 10 puntos en la alícuota del impuesto PAIS, que abarataría en igual proporción el precios efectivo del dólar importador comercial, se relacionó ayer con la necesidad de hacer frente a pagos vinculados con importaciones de urgencia de energía para hacer frente a una ola de frío que se resiste a terminar.
Una cuesta muy empinada
La nueva venta llega cuando las reservas netas del ente monetario se mantienen en un nivel deficitario muy inquietante (iban de -US$5147 millones a -US$6089 millones, según la forma en que se computen hasta el fin de mes pasado) y cuando los analistas vaticinan que, dada la baja prevista en el tipo de cambio importador, la demanda para hacer frente a pagos puede crecer de manera significativa desde el mes que viene mientras, en paralelo, esperan que el aporte del sector agroexportador al mercado decaiga.
Además, cuando el BCRA vendría incrementado sus intervenciones sobre el mercado secundario de bonos para tener administrada la brecha cambiaria y reabsorber pesos del mercado, con el consecuente costo en su tenencia.
Esto es algo que podría estar detrás de la divergencia que comenzó a aparecer, y que llamó la atención del mercado, entre la cifra de compra de divisas que anticipa y publica a diario el BCRA en la red social X con los datos provisorios y los que se reportan en la publicación de la planilla oficial que mantiene retraso de tres días.
“En lo que va de agosto, algunas correcciones han sido significativas: mientras que los datos anticipados arrojan compras netas por US$395 millones hasta el día 19, los datos oficiales la reducen a US$226 millones”, hicieron notar desde Aurum Valores.

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La actividad rebotó en julio y el piso habría sido en el segundo trimestre
Indicadores. La mayoría de las consultoras privadas ven una mejora intermensual; hacia adelante, algunos economistas dicen que la recuperación será lenta y heterogénea
María Julieta RumiLos patentamientos de autos mostraron una fuerte recuperación
Los datos de actividad de julio siguen dando buenas noticias para el Gobierno, ya que en su mayoría están en verde, es decir, registran mejoras intermensuales frente a junio, mientras que, a nivel interanual, continúa primando el rojo, aunque las caídas son más leves que en los meses anteriores. Así se desprende de los “semáforos de actividad” que elaboran distintas consultoras económicas.
“Las señales de julio son positivas y sugieren que la actividad habría hecho piso en el segundo trimestre de 2024, en línea con lo que esperábamos. Ocho de 10 indicadores sectoriales que monitoreamos mostraron subas contra junio en términos desestacionalizados, con seis de ellos registrando subas mensuales de doble dígito”, dice el último informe semanal de la Alyc Facimex.
De acuerdo con su semáforo, las importaciones subieron un 11% intermensual; el uso de la electricidad en la industria, un 5%; los patentamientos, 19%; la producción de autos, 48%; los despachos de cemento, 18%; la producción de acero, 8%; las ventas minoristas, 40%, y el índice Construya, 12%. En tanto, en la comparativa año contra año las importaciones cayeron 11%; los patentamientos, 3%; la producción de autos, 10%; los despachos de cemento, 14%; la producción de acero, 9%, y el índice Construya, 16%. El uso de la electricidad subió un 7% a nivel interanual y las ventas minoristas, un 16%.
Sin embargo, que la economía haga piso “no implica que el rebote vaya a ser rápido y/o fuerte”, aclaró Facimex. “De cara al segundo semestre esperamos una recuperación gradual y heterogénea de la actividad”, completaron.
El semáforo de la consultora Invecq también arroja casi todo verde contra junio. Por ejemplo, el patentamiento de motos sube 21,3%; las transferencias de autos usados, 48,3%; los pasajeros de cabotaje, 25,8%; los créditos al sector privado, 13,1%, y la liquidación de divisas del agro, 32,3%. Contra julio de 2023, el patentamiento de motos también registró una mejora del 6%; las transferencias de autos, del 19%; los pasajeros de cabotaje, del 1,2%, y la liquidación de divisas del agro, del 35,9%. Los créditos al sector privado cayeron 18%.
“Vemos una actividad que empieza a mostrar signos de recuperación. Tenemos una economía que va a dos velocidades: sectores que están con buena dinámica, principalmente los que están volcados al sector externo (agro, minería, petróleo, gas, economía del conocimiento, crédito) y sectores que se resintieron fuertemente en los primeros meses del año (construcción, autos, motos, shoppings, turismo doméstico, supermercados ), que son los que empiezan a mostrar señales de recuperación incipiente. Hacia adelante vemos que la recuperación va a ser lenta, irregular y heterogénea, motorizada principalmente por las exportaciones y la cuenta de inversión”, dijo Esteban Domecq, director de Invecq.
Fernando Marull, socio de FMyA, dijo que la recuperación “ya comenzó” y sumó que la recaudación ligada a la actividad subió un 1,8% en julio con respecto a junio; las exportaciones a Brasil, un 16%; las importaciones desde ese mismo país, un 29%; y el Índice de Confianza del Consumidor de la Universidad Di Tella, un 5%. En el cotejo interanual la recaudación ligada a la actividad cae 8%, las importaciones desde Brasil, 27%; y el índice de la UTDT, 10%. Las exportaciones a Brasil mejoran 20%.
El semáforo de la consultora Alphacast también muestra en julio todo verde en lo que es variación mensual con ajuste estacional. El índice de producción industrial (IPI) de FIEL sube 1,6%, la compraventa de propiedades en ciudad de Buenos Aires ,12,3%; la compraventa de propiedades en provincia de Buenos Aires,4,5%; el turismo e misivo ,25,9%, y el turismo receptivo, 39,6%. Frente a julio de 2023, la compraventa de propiedades en CABA y en la provincia también mejoran un 33% y un 11%, al igual que el turismo emisivo (67,1%). El turismo receptivo cae 20,6% y el IPI de FIEL, 6,5%.
Más allá de esto, Agustín Monteverde, titular del estudio Massot, Monteverde y Asociados, dijo que las variaciones mensuales son las que importan para visualizar los cambios de tendencia, más cuando la interanual está afectada por medidas del gobierno anterior.
“Julio viene realmente muy bien. FIEL da un crecimiento de la industria de 0,6%, la producción de acero crece 14,2%; de laminados en caliente trepa 25,3%; laminados en frío, 15,4%; la fabricación de autos, 38,7%; la exportación de autos, 35,7%; las ventas mayoristas crecieron 2,2%; los patentamientos de autos volaron 38,8%; los patentamientos de motos, 21,3%; los patentamientos de maquinaria agrícola, 55,1%; los despachos de cemento, 25,8%; las exportaciones de cemento, 32,8%; y el Índice Construya creció 12,1%. Estos son signos indubitables de un cambio de clima”, opinó Monteverde.

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domingo, 28 de julio de 2024

DEUDA, ALITO HARBERGER




Caputo se reunió con Yellen y Milei prevé un nuevo acuerdo con el Fondo este año
DEUDA. La secretaria del Tesoro de EE.UU. habló de la importancia del ancla fiscal; el Presidente le dijo a Bloomberg que espera arreglar con el FMI
Caputo y Yellen, en el saludo protocolar previo @secyellen
En el marco de la Reunión de Ministros del G-20 que se desarrolla en la ciudad de Río de Janeiro, el ministro de Economía, Luis Caputo, mantuvo ayer un encuentro con la secretaria del Tesoro de los Estados Unidos, Janet Yellen, en el que se trabajó para fortalecer la relación bilateral.
Durante la reunión, en la que también participaron el secretario de Finanzas, Pablo Quirno; el presidente del Banco Central, Santiago Bausili, y su vicepresidente, Vladimir Werning, las autoridades del Tesoro de EE.UU. resaltaron la importancia del ancla fiscal para la normalización de la economía.
En esta línea, en la reunión se destacó el rápido y necesario descenso de la inflación en la Argentina, el esfuerzo para proteger a los más vulnerables y el hecho de contar con superávit gemelos y financieros sin estar en default, por primera vez en la historia. Por eso, según el comunicado oficial, Yellen felicitó a Caputo por el avance de las medidas, destacó la importancia de continuar este sendero de políticas y garantizó el apoyo de Estados Unidos a este proceso.
Anteriormente, el equipo económico se reunió con Jay Shambaugh, subsecretario de Asuntos Internacionales del Tesoro norteamericano; con Michael Kaplan, subsecretario adjunto para el Hemisferio Occidental; Trish Pollard, subsecretaria adjunta para la Política Monetaria Internacional, y Adam Goldsmith, agregado del Tesoro en América del Sur.
Caputo, junto a Quirno, también se reunió con el presidente del Banco Mundial, Ajay Banga, y con Axel van Trotsenburg, senior managing director del organismo.
Allí, Banga resaltó el compromiso del Banco Mundial en apoyar a la Argentina y a las políticas que se están llevando adelante. Resaltó la importancia de que los bancos multilaterales apoyen a los países emergentes.
Estos encuentros se enmarcan en las negociaciones del Gobierno con el FMI para alcanzar un nuevo acuerdo, tras las finalización del programa stand-by firmado durante la gestión Macri.
Muchos intentos, un objetivo
De hecho, según consignó la agencia Bloomberg, el presidente Javier Milei dijo en París (donde fue a presenciar la apertura de los Juegos Olímpicos) que “la Argentina ‘ciertamente’ llegará a un acuerdo con el FMI para fin de año, esbozando el primer indicio de un nuevo cronograma para las negociaciones”.
El objetivo oficial es conseguir algún aporte externo para las reservas del BCRA, otra vez bajo presión, en procura de allanar el camino hacia un desarme progresivo del cepo cambiario.
Durante la jornada, Caputo también expuso en la apertura de la sesión “Financiamiento del desarrollo: vínculos entre deuda, flujos de capital y reforma de los Bancos Multilaterales de Desarrollo”.
En su intervención, el ministro indicó que el financiamiento internacional está quedando rezagado y que es necesaria una arquitectura financiera internacional que sea más eficaz a la hora de asignar los recursos donde más se necesitan.
En este sentido, Caputo convocó a los bancos multilaterales de desarrollo a implementar reformas que aumenten su capacidad de respuesta y accesibilidad a sus préstamos, incluida una mayor flexibilidad, instrumentos financieros innovadores y una reducción de la burocracia en sus procesos.
También hizo hincapié en la necesidad de continuar avanzando en las discusiones sobre la revisión de la política de sobrecargos en el directorio del FMI y destacó la importancia de que se genere un alivio sobre la carga financiera de los países alcanzados por estos intereses adicionales.

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Los “primeros” 100 años del economista Alito Harberger
VISIÓN. En su opinión, el buen análisis económico sirve para mejorar la vida real de los seres humanos
Juan Carlos de PabloArnold Carl Harberger
“Desearía ser recordado por tres cosas: por la cantidad de estudiantes míos de los cuales me siento muy orgulloso, porque me considero defensor y misionero de las ideas económicas, y porque soy un profesional genuino que aplica lo que predica. Mi credo: manténgase humilde, disfrute la vida y aprecie las pequeñas cosas. Cuando no sé, le digo a la gente que no sé”, afirmó Arnold Carl Harberger, quien hoy cumple sus primeros 100 años de vida. ¡Feliz cumpleaños, estimadísimo, y por muchos más!
Su obra escrita no es abundante. En 1964 publicó una monografía que la profesión identifica como “los triángulos de Harberger”. Difícilmente por esto merezca el Premio Nobel, más allá de que haber asesorado a los “Chicago boys” que colaboraron con Augusto Pinochet le quitó toda chance de recibirlo.
¿A quién le importa? Su importantísima contribución se dio en el plano de los mensajes y en la interacción con sus exalumnos. Para él, el buen análisis económico sirve para mejorar la vida real de los seres humanos. No es un juguete para felicitarnos mutuamente; es una herramienta que debemos complementar con la observación, la introspección, las enseñanzas que surgen de las experiencias de diferentes países, en distintos momentos, etc.
“Mi estilo como profesor es muy diferente al de los demás. Quiero enseñar buena economía, enseño sin preparar notas y tengo todo el curso en mi cabeza. El ‘estilo Alito’ no es una escuela. Enseño cómo utilizar modelos simples y, sobre todo, observar permanentemente. Siempre les recomiendo a los estudiantes: no traten de disimular la incertidumbre. Pónganla en el centro del análisis y asegúrense de que quienes los escuchan entiendan su problema”, recordó.
País que visita por razones profesionales –y han sido muchos–, país donde termina la jornada compartiendo alimentos y bebidas con sus exalumnos, oriundos de dicho país, que trabajan como ministros, presidentes de bancos centrales y analistas. Por lo cual no sorprende el evento que, en su honor, tuvo lugar en la Universidad Nacional de Tucumán, en diciembre de 1995, donde le entregaron un obsequio singular: 21 cartas escritas por otros tantos exalumnos.
Sus afirmaciones destilan sabiduría. “Es muy fácil para quienes evalúan proyectos llenar formularios y para los burócratas escribir: ‘aprobado’. Es preciso desarrollar el olfato, el cual viene de la experiencia. El mundo es muy complicado, así que las teorías no es que tienen que simplificar, sino supersimplificar. La cuestión es cuál supersimplificación se acerca más al mundo real. No me gusta el término neoliberal porque nació como un epíteto”, comentó.
En política económica también es contundente. “Quien me pregunta por qué admiro las agallas entre los hacedores de la política económica no entiende la naturaleza del problema: las demandas sobre el ministro de Economía son potencialmente infinitas. El ministro exitoso es el que mantiene las demandas en línea con las posibilidades, desincentivando a la gente para que exprese demasiados deseos. Los más listos no siempre son los más exitosos ministros de Economía. El coraje, la perseverancia, las agallas y la tenacidad son probablemente más importantes para llevar a un país al éxito económico. Los funcionarios a cargo de la política económica enfrentan dilemas terribles porque tienen 10 veces más objetivos que instrumentos. Sin petróleo, pero con Rodrigo Gómez, México creció más que con petróleo, pero sin capacidad para decir no”, dijo.
“Una buena política económica tiene que basarse en ideas claras, probadas y simples: controlar el déficit fiscal, utilizar las ventajas del comercio internacional, ser todo lo neutral posible en materia tributaria, evitar tasas excesivas en materia de impuestos y subsidios, etc. Las buenas políticas son como una persona que se cuida, come sano y hace ejercicio seguido. Cuando venga el invierno no se engripará o se curará antes”, afirmó.
“Las malas políticas son malas porque hacen dos cosas: no le presentan a la gente las opciones tal como se dan en la realidad, al falsearle los costos y los beneficios verdaderos y, además, le oscurecen a la gente la percepción de lo que realmente le está ocurriendo”, opinó.
“La profesión ha ido demasiado lejos en materia des upertec ni cal ismo, una desviación de la orientación principal de la profesión. Schultz, David Gale Johnson, Harry Gordon Johnson, Max Corden, William Vickrey, Martin Feldstein, Friedman, Modigliani, Michael Boskin y Charles McLure respetan la teoría económica, pero operan basados en modelos simples, robustos y útiles”, señaló.
Harberger se considera el economista más afortunado que conoce porque estudió con Friedman, Marschak y Schultz; asistió a innumerable cantidad de clases dictadas por Knight y en su comité de tesis estuvieron Lloyd Metzler, Arrow y Modigliani.
Última, referida a su humanidad. En 1958 se casó con Anita Valjalo, quien resultó ser una verdadera madre para sus alumnos. Tuvieron dos hijos: Paul y Carl. Anita falleció en 2011. Al año siguiente de enviudar, en la casa de Carl Christ, se reencontró con Alice, cuñada de este, con quien había salido varias veces durante la década de 1950. Ambos viudos, se convirtieron en compañeros de viaje, una suerte de situación intermedia entre vivir juntos de manera permanente y simplemente hablar por teléfono.
Alito hoy comienza a vivir sus segundos 100 años. ¡Ánimo!

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miércoles, 3 de enero de 2024

DEUDA, DECEPCIONADOS Y AFIP


Preocupa a las provincias la deuda en dólares que vence en el primer semestre
Suma US$1 billón y los gobernadores ya prevén renegociaciones; Tierra del Fuego acordó con sus acreedores
Gabriela Origlia
CÓRDOBA.– Los gobernadores le plantearon al presidente Javier Milei que la Nación “acompañe” la renegociación de deuda en dólares que varias provincias estiman tener que realizar por efectos de la devaluación. En el primer semestre de 2024 hay vencimientos por US$1000 millones.
Tierra del Fuego, por caso, logró reestructurar un pasivo de U$S98 millones y prolongar el vencimiento de sus pagos de capital de 2027 a 2030, “llevando un alivio importante a las cuentas fiscales”, según indicaron desde el gobierno provincial.
El proyecto de ley ómnibus enviado al Congreso incluye un apartado para la reestructuración de la deuda nacional. Ahora, los gobernadores analizan si afecta a los Estados subnacionales.
El ministro de Economía fueguino, Francisco Devita, explicó que “más del 90% de los acreedores” aceptaron la propuesta de la provincia: “Durante los primeros años del bono reestructurado se paga un servicio de deuda inferior por la extensión de la vida del instrumento financiero”. Los que dieron el visto bueno cobrarán un fee de consentimiento del 6,8%.
En la reestructuración, además del equipo provincial, trabajó un grupo liderado por Martín Redrado, expresidente del Banco Central.
La propuesta, aceptada, para el bono TFU27 fue de una nueva estructura de amortizaciones trimestrales con cuatro pagos del 4% del valor residual entre abril de 2025 y enero de 2026, 8 pagos del 5% entre abril de 2026 y enero de 2028 y 8 pagos del 5,5% hasta el vencimiento en enero de 2030. La vida promedio del bono reestructurado aumentó en unos dos años –quedó en torno de los cuatro años–, en línea con una normativa del Central de junio pasado.
Facimex Valores, citada por la agencia Bloomberg, estimó que la reestructuración significa un alivio de deuda de US$23 millones en 2024, US$1,5 millones en 2025 y US$9,5 millones en 2026.
El gobernador Gustavo Melella dijo que al “dejar de pagar esa regalía hidrocarburífera” los recursos se destinarán a “políticas públicas que refieren a la salud, a la Obra Social del Estado Fueguino, a educación y a quienes necesiten de la contención del Estado en tiempos complejos”.
En el primer semestre de 2024, las provincias y CABA enfrentarán vencimientos de títulos públicos a pagar en dólares por US$1000 millones, cifra impulsada por el inicio del pago de amortizaciones de capital de títulos reestructurados entre 2020 y 2021, pero también por el avance del esquema step up de estos respecto de su tasa de interés, según datos de la consultora Politikon Chaco.
La preocupación de los gobernadores es porque estos vencimientos son un desafío en un escenario para el que esperan menos ingresos por la recesión, a la vez que la devaluación encarece el acceso a los dólares. Por el momento, Milei no les dio precisiones respecto de si el cepo que les aplicó el Central a las provincias continuará.
El monto a pagar entre enero y junio es de US$1044 millones, cifra que incluye unos 11 millones de euros convertidos. Además, muchas provincias tienen compromisos de deuda que se pagan en pesos, pero se liquidan en dólares, ya que fue esa la moneda de origen del título emitido. Esos títulos suman US$89 millones.
Del total de los vencimientos, el 55% corresponde a amortizaciones y, el resto, a intereses. Marzo, con US$485 millones en vencimientos –liderados por la provincia de Buenos Aires (79% del total)–, es el mes más desafiante, seguido de junio, por $204 millones, traccionado por Córdoba (80%).
Por vencimientos de títulos denominados en dólares a pagar en pesos, mayo presenta el mayor volumen, con US$35 millones (el 100% corresponde a la provincia de Buenos Aires); en marzo hay otros $24 millones (Neuquén concentra el 99%).
El proyecto de ley ómnibus incluye un cambio que facilitaría una reestructuración de la deuda ya que sustituye el artículo 65 de la ley N° 24.516 allanando el camino.

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El campo está “decepcionado” con el Gobierno por mantener una norma de la gestión anterior
La Mesa de Enlace expresó su rechazo a la continuidad de una medida que encareció el crédito a los productores de soja
La Mesa de Enlace, contra la medida heredada


El campo dijo estar “decepcionado” porque el Banco Central (BCRA) prorrogó una medida originada por la misma institución durante el gobierno de Alberto Fernández, que encareció los créditos a productores de soja.

El año pasado, el BCRA, en el marco de la primera edición del dólar soja, sacó una comunicación para obligar a los productores de soja a vender el grano y no financiarse vía créditos. Eso generó un fuerte malestar y las entidades que integran la Mesa de Enlace (Confederaciones Rurales Argentinas, Federación Agraria Argentina, Coninagro y Sociedad Rural Argentina) rechazaron la medida. Pidieron su remoción, incluso lo hizo el entonces ministro de Economía Sergio Massa, pero el BCRA la mantuvo sin cambios. Al margen de lo actuado por el Central, ahora hay enojo también por la suba de las retenciones estipulada en el proyecto de ley ómnibus.

“Hasta el 30/6/24, la tasa nominal anual de interés compensatorio de las financiaciones de entidades financieras en pesos –cualquiera sea la forma de instrumentación– a clientes con actividad agrícola inscriptas en el Sistema de Información Simplificado Agrícola (SISA), en carácter de “productor” con acopio de su producción de soja, será como mínimo el 120% de la última tasa de Política Monetaria publicada”, señaló la comunicación A 7931 del BCRA, del 28 del mes pasado. Así, sigue la sobretasa para quienes tienen más de un 5% de grano de la oleaginosa en stock.

Solo quedan afuera quienes están en la siguiente condición: “Se exceptúa de lo precedente a aquellos casos de clientes cuyo monto total de financiaciones en el sistema financiero, considerando la financiación solicitada (medidas en términos de consolidación mensual), no supere el importe equivalente a $3 millones –en pesos y en moneda extranjera–, y/o que acrediten no tener un acopio de su producción de soja superior al 5% de su capacidad de cosecha anual”.

En este contexto, la Mesa de Enlace dijo en un comunicado: “Esta medida, que fue heredada del gobierno anterior, se presenta como un claro abuso discriminatorio y una manifiesta arbitrariedad que afecta directamente a los productores y compromete el rumbo hacia la desregulación y la liberación económica que se esperaba”.

“Resulta incomprensible que, en lugar de avanzar hacia un escenario de mayor flexibilidad y apertura económica, se perpetúen medidas que castigan injustamente a los productores agropecuarios, que lejos están de utilizar sus granos de manera especulativa. Este recargo no solo impacta en quienes se dedican exclusivamente a la producción de soja, sino que también afecta de manera negativa a los productores mixtos, quienes ven cómo se incrementa la tasa de interés para inversiones ganaderas, por ejemplo”, agregó.

Según la agrupación ruralista, el sector agropecuario “se encuentra decepcionado por esta prórroga, que contradice las expectativas de un ambiente más propicio para el desarrollo de la producción. En un momento en que se hablaba de desregulación, este tipo de medidas refuerzan la sensación de incertidumbre y vulnerabilidad que venían padeciendo”. Al respecto, la Mesa de Enlace solicitó que se reconsidere la medida.

En diálogo con la nacion, los dirigentes del campo habían expresado su malestar por la medida del BCRA. Nicolás Pino, presidente de la Sociedad Rural Argentina (SRA), señaló: “No se entiende por qué siguen manteniendo una norma discriminatoria que impide el desarrollo del sector y frena aún más la economía del país, cuando se necesita todo lo contrario”.

Elbio Laucirica, presidente de Coninagro, apuntó: “Que ahora prorroguen esta medida es continuar con un claro atropello y castigo a los productores, no solo de soja, porque también son alcanzados por la medida los productores mixtos que ven recargada en un 120% la tasa de interés para una inversión ganadera, por ejemplo”.

Carlos Castagnani, presidente de Confederaciones Rurales Argentinas (CRA), dijo: “Se vuelve a discriminar al sector agropecuario, obligándolo a financiarse a tasas más elevadas. Los productores que aún mantienen soja lo hacen para protegerse de la inflación”.

Finalmente, Carlos Achetoni, presidente de Federación Agraria Argentina (FAA), criticó: “Es arbitrario castigar una producción con un recargo en la tasa de interés. ”.

En tanto, hace unos días, las cuatro cadenas agrícolas que integran la Asociación de Maíz y Sorgo Argentino (Maizar), la Asociación Argentina de Trigo (Argentrigo), la Asociación Argentina de Girasol (Asagir) y la Asociación de la Cadena de la Soja (Acsoja) se reunieron con el secretario de Agricultura, Fernando Vilella, y abordaron, entre otros temas, el impacto negativo de los derechos de exportación y los cambios anunciados aún más negativos.

Las entidades además plantearon que “es imprescindible establecer un cronograma de reducción de los DEX [retenciones] y las distorsiones intracadenas”.

Pidieron también políticas para fomentar la creación de valor en la transformación interna de las carnes y atender la situación crítica de la disponibilidad de fertilizantes, especialmente urea.

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Dólar: ya se puede pedir la devolución de percepciones
Se trata del 35% de adelanto a cuenta de Ganancias que se pagó por la compra de dólares o gastos con tarjeta en moneda extranjera
Carlos Manzoni
La Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) habilitó la opción para gestionar las devoluciones del 35% del adelanto a cuenta del impuesto a las ganancias entre enero y diciembre de 2023 por la compra de dólares o por los gastos realizados en moneda extranjera con tarjeta (dólar turista) como, por ejemplo, pasajes al exterior.
El trámite se podrá hacer a través de la página web de la AFIP, con clave fiscal nivel 2 o superior. Se deberá además contar con domicilio fiscal electrónico e informar al organismo el CBU de la cuenta bancaria donde se efectuará la devolución solicitada.
Si bien no hay plazo de vencimiento para pedir esta devolución, lo más conveniente es hacerlo lo antes posible para que esos fondos no se licuen con la inflación.
E lente recaudador informó que estarán en condiciones de hacerlo: los que no se encuentren inscriptos en Ganancias, ni les corresponda realizar la inscripción; quienes estén inscriptos en el impuesto alas ganancias pero no en Bienes Personales, exclusivamente por las percepciones hechas bajo el código 219; quienes no estén inscriptos en Bienes Personales, ni les corresponda realizar la inscripción; los inscriptos en Bienes Personales pero no en Ganancias, exclusivamente por las percepciones hechas bajo el código 217; aquellos que trabajen en relación de dependencia y no sean sujetos de retenciones de Ganancias por parte de su empleador.
También podrán tramitarlo quienes trabajen en relación de dependencia y siendo pasibles de sufrir retenciones de Ganancias por parte de su empleador, les hayan hecho la percepción bajo el código 219. Los empleados con retenciones de Ganancias en 2023, deben informar las percepciones 2023 en el Siradig para que el empleador las devuelva en la liquidación anual (en mayo).
El tributarista César Litvin, CEO del estudio Lisicki, Litvin y Asociados, señaló que quienes pagan el impuesto a las ganancias tendrán una deducción en su próxima liquidación de ese tributo, mientras que los que están exentos de él verán un depósito de ese dinero en sus cuentas bancarias. “Eso sí, pedir esta devolución implica que uno se pone bajo la lupa de la AFIP, que puede interrogar acerca de la capacidad que tuvo ese contribuyente como para comprar esos dólares”, advirtió el especialista.

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sábado, 1 de julio de 2023

DEUDA



A la espera de un acuerdo que se demora, el Gobierno le paga con yuanes al FMI
Sin dólares, también usará DEG para saldar hoy un vencimiento de US$2700 millones
Francisco JueguenMassa, ayer, en la inauguración de una empresa de aceite de soja
Sin un acuerdo técnico que todavía se demora, y con escasas reservas en el Banco Central, el Gobierno decidió pagarle hoy al Fondo Monetario Internacional (FMI) un vencimiento de US$2700 millones con yuanes y con DEG (la moneda del propio organismo de crédito) para evitar un atraso.
Para enmarcar el ritmo de las complejas negociaciones, el Ministerio de Economía, que dirige Sergio Massa, negocia con el FMI la redacción de un comunicado que lleve tranquilidad al mercado.
En el Palacio de Hacienda estimaron otra vez que están cerca de cerrar un acuerdo a nivel del staff, que será por seis meses. El ministro de Economía y candidato presidencial por el oficialismo gestiona un adelanto de dólares que atenúe el riesgo de una corrida cambiaria en plena campaña electoral. Pretende que el organismo desembolse los giros previstos entre junio y diciembre, que sumarían US$10.600 millones.
Llamadas, zooms, mensajes de texto que van y vienen hasta bien entrada la madrugada. Esa es la vida de Leonardo Madcur, jefe de asesores del Ministerio de Economía, y de Luis Cubeddu, el jefe de la misión ante la Argentina del Fondo Monetario Internacional (FMI), en las últimas semanas. Esa dinámica frenética se mantuvo en estas horas sin algunas definiciones claves a la vista. En principio, sí habría una foto similar a la del 12 de septiembre pasado.
En aquel entonces, el ministro de Economía, Sergio Massa, se había reunido en Washington con la directora gerente del FMI, Kristalina Georgieva, y la secretaria del Tesoro de Estados Unidos, Janet Yellen. Los equipos técnicos no habían logrado llegar a un acuerdo aún y lo que se trabajó fue un comunicado de prensa para enmarcar el ritmo de las negociaciones. Una semana después se logró el staff level agreement con el Fondo. Esa es la esperanza oficial hoy.
En estas horas, en el Ministerio de Economía se negocia con intensidad, tensión y contra reloj, sobre todo ahora que Massa es candidato y necesita blindar las elecciones de una corrida cambiaria. Pese a que el ministro y su viceministro, Gabriel Rubinstein, habían hablado de un acuerdo con el organismo en esta semana, todavía se trabaja –y con fricciones– en un comunicado de prensa que enmarque una decisión ya tomada: hoy se hará el pago de un vencimiento por US$2700 millones.
Irónicamente, no se usarán dólares, un bien escasísimo en el Banco Central (BCRA). La oposición estima que las reservas netas son negativas en US$2000 millones. La entidad que dirige Miguel Pesce sigue perdiendo, incluso yuanes.
Fuentes oficiales confirmaron que se utilizarán 1700 millones de DEG (derechos especiales de giro, la moneda del Fondo) y que el resto se pagará en yuanes “de libre disponibilidad” aportados por el Banco Popular de China. Dijeron que serán devueltos al país oriental apenas el Fondo haga el desembolso de 3000 millones de DEG previstos por la demorada quinta revisión del acuerdo.
Massa logró ampliar el uso de yuanes en su viaje a China semanas atrás. Pese a la polémica con la oposición, en Economía afirman que pueden comprar dólares con parte de ese swap (US$10.000 millones). Nunca se aclaró el costo de esa operación. El gobierno chino dejó incluso en claro que prefería que esas divisas se usaran para el comercio exterior con ese país.
El cierre a nivel de staff del programa de facilidades extendidas (EFF, según las siglas en inglés) se demorará todavía unos días más, confirmaron fuentes oficiales, y llegaría la semana que viene, dicen ahora, “con un acuerdo semestral”. Massa busca un adelanto de los desembolsos que deberían hacerse entre junio y diciembre, unos US$10.600 millones. Además, se había hablado de un giro extra de US$1800 millones de los fondos previstos para 2024. En Washington consideraron optimista esa posibilidad.
Para eso, incluso, se había prometido un anticipo del pago de los vencimientos de la semana pasada como un“gesto” al directorio del organismo. No se pudo avanzar en ese camino y finalmente el bundle (la consolidaciónde pagos de la semana pasada) será hoy. Si la Argentina no abonara, entraría en una situación de arrears (atrasos) con el organismo.
El comunicado con la trayectoria que siguen las negociaciones –comentaron fuentes del Ministerio de Economía– se sigue trabajando y podría publicarse hoy. No está confirmado todavía, lo que demuestra lo complejas que son las tratativas con el Fondo. En el Tesoro de Estados Unidos hay resistencias con la Argentina, que Massa busca ablandar a través de la Casa Blanca.
“Esta semana habrá grandes avances con el Fondo”, había dicho Rubinstein el lunes pasado, luego de un encuentro ampliado del equipo económico. Días atrás, en la conferencia anual de la Cámara de la Construcción, Massa había anticipado un acuerdo con el Fondo en “las próximas horas”. Sin embargo, ese acuerdo con el staff está todavía demorado. Y el desembolso de junio o los anticipos del año solo llegarían cuando se haya alcanzado un acuerdo técnico primero con el staff y luego una aprobación del directorio del FMI, que, por lo menos, tardaría en llegar unos 15 días luego del staff level agreement.
Entre las piedras en el camino de las negociaciones aparecen el monto y el uso de los desembolsos del Fondo. Economía había dejado entrever que ya tenía luz verde para usar parte de los adelantos que negocia para ampliar créditos presupuestarios en medio de la caída de ingresos por la sequía que sufre el país. Implícitamente, significa que puede vender esos dólares en el mercado cambiario para intervenir. Sin embargo, esas divisas deberían ser destinadas al pago de la deuda. Los desembolsos del organismo, de hecho, están calzados con los vencimientos de deuda.
El temor del Fondo es que Massa use indiscriminadamente los dólares del organismo en la campaña, que ahora lo tiene como candidato. La posibilidad que barajaban en Economía era tener adelantos de fondos en dos tramos: junio y septiembre. Sin embargo, el primer desembolso ya no llegaría este mes. Los dos tramos indican condicionalidades. Para destrabar el segundo, el Ministerio de Economía debería acatar los compromisos que dejará plasmados en el acuerdo.
Además, el FMI considera que, para blindar sus dólares, el Gobierno necesita ajustar los precios relativos, o sea, devaluar. Economía, en cambio, se niega a esa posibilidad. Massa y Cristina Kirchner sienten que una devaluación con los actuales niveles de inflación puede descontrolar aún más la nominalidad de la economía. Los negociadores del Palacio de Hacienda, en cambio, vienen prometiendo una devaluación fiscal, lo que implica la suba de impuestos a la importación de algunos bienes y servicios. Para los especialistas, eso también impactará en los precios y es probable que acentúe la desaceleración de la actividad económica, que, pese a que creció en el primer trimestre, caería por los efectos de la dura seca en el campo.

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jueves, 23 de marzo de 2023

DEUDA


Obligan a pesificar bonos de organismos públicos para frenar a los dólares paralelos
Economía busca canjearlos por títulos en pesos para dar liquidez al CCL y al MEP
Sofía DiamanteMassa, con banqueros en un encuentro por el canje de deuda en pesos de este mes
Preocupado por el alza de las cotizaciones de los dólares paralelos y el ensanchamiento de la brecha cambiaria, el Gobierno emitirá hoy un decreto por el que obligará a los organismos públicos a pesificar los bonos en dólares que tengan en sus carteras, con un doble objetivo: poder presionar a la baja la cotización del CCL y el MEP sin afectar las reservas y, al mismo tiempo, obtener financiamiento adicional en pesos para enfrentar los vencimientos de deuda que tiene este año.
Por un lado, los organismos (como la Anses, entre otros) deberán canjear sus bonos en dólares bajo ley internacional (por unos US$4000 millones) por títulos en pesos. Al mismo tiempo, tendrán que vender en el mercado los bonos bajo ley local para que quienes los compren puedan operar con dólares financieros, lo que bajaría los precios. Con los pesos que obtengan, le comprarían al Tesoro nuevos títulos en pesos para financiar el déficit.
El Ministerio de Economía y el Banco Central (BCRA) pondrán en marcha a partir de hoy una nueva estrategia para apuntar a tres objetivos concretos: conseguir financiamiento para cubrir el déficit del año, estabilizar los tipos de cambio financieros y retirar pesos de circulación. Para ello, se pesificará deuda en dólares de los organismos estatales –como el Fondo de Garantía de Sustentabilidad de la Anses– y se la privatizará, ya que obligará a esos entes a vender los títulos en dólares al mercado para dar liquidez al contado con liquidación (CCL) y al MEP.
El Tesoro publicará un decreto que obligará a todos los organismos públicos nacionales a canjear su deuda soberana en dólares bajo ley internacional –los bonos globales (GD)– por nuevos bonos en pesos que emitirá el Tesoro. Esto equivale a US$4000 millones, según dijeron fuentes oficiales. “Vamos a absorber globales, para bajar la deuda externa argentina en US$4000 millones y los vamos a deslistar. Esto achica la emisión y mejora el valor de esos bonos en dólares”, explicaron en el Palacio de Hacienda.
Al mismo tiempo, el Ministerio de Economía también obligará a los organismos a vender los bonos en dólares bajo legislación local –los bonares (AL30, AL35 y AL38)– en el mercado a privados, para darles liquidez a los tipos de cambio financieros y, de esta forma, quitarle presión a la brecha cambiaria. “El Ministerio de Economía concentrará el manejo de esos instrumentos, que hoy están diseminados en distintos organismos del sector público, en coordinación con BCRA”, dijeron fuentes cercanas al ministro Sergio Massa.
La contracara de esta medida es que Economía pasará de tener deuda que está en manos del sector público para venderla a privados, a cotizaciones muy bajas. De hecho, hace solo dos meses, la estrategia de Economía era aprovechar que la deuda soberana estaba “barata” para salir a recomprarla, pese a que vencía dentro de más de 10 años. El FMI prohibió usar reservas para realizar esta maniobra, cuyo objetivo principal era controlar el CCL.
El Ministerio de Economía publicará un cronograma con las licitaciones que deberá hacer cada ente público. Con los pesos que obtengan estos organismos, podrán ir al Tesoro a comprar nuevos títulos, lo que a su vez le permitirá al fisco obtener fondos frescos para financiar el déficit. Según indicaron, Hacienda espera obtener así alrededor de $2 billones en los próximos 120 días.
“En años electorales, el proceso de cobertura en instrumentos en dólares aumenta. También la sequía y la situación financiera internacional ponen más presión al mercado cambiario. Nos estamos anticipando para que [la presión dolarizadora] no nos agarre en julio. Si no nos anticipamos, cuando lo vamos a buscar es tarde. Además, con el canje y las licitaciones, más lo que el Fondo Monetario Internacional
habilite de adelantos transitorios, tendríamos el financiamiento cubierto. Eso dejó de ser un problema”, dijeron cerca de Massa.
El Palacio de Hacienda busca así también absorber pesos de la economía porque, según estiman, bajará la necesidad de pedir adelantos transitorios del Banco Central y de obtener más financiamiento neto de las licitaciones de deuda.
“Esta iniciativa apunta a colocar en el mercado una parte de los AL para generar profundidad; que el Mecon, en coordinación con BCRA, concentre el manejo del resto de los AL que no se colocaron en el mercado, y retirar del mercado bonos GD. De esta manera, Mecon va a contar con capacidad de actuar en el mercado de dólares financieros sin afectar las reservas”, dijeron en el Palacio de Hacienda.
Según cálculos oficiales, la deuda total en dólares intrasector público equivale a US$35.000 millones, aunque no todos esos títulos se podrán a disposición del mercado. “Queremos reducir la volatilidad de los tipos de cambio financieros, porque cuando miran todo el sector público, dentro del Estado hay más de US$35.000 millones en instrumentos en dólares”, dijeron.
La Comisión Nacional de Valores (CNV) y el Banco Central emitirán resoluciones complementarias para reducir las restricciones que tenían fondos comunes de inversión, Alycs y empresas para operar con los dólares financieros. Por ejemplo, hasta ahora, aquellas empresas que compraban MEP o CCL no podían luego acceder al mercado único y libre de cambios (MULC). “Se busca levantar algunas restricciones cambiarias, como primer paso hacia un principio de normalización”, se agregó.
El anuncio se da luego de otra jornada tensa en el mercado financiero, donde el blue subió ocho pesos y cerró cerca de los $400, a $394. Los tipos de cambio financieros también habían arrancado el día en alza, aunque después cerraron por debajo del día anterior.
El equipo de Massa espera de estas medidas “absorber excedentes de pesos que de otra manera presionan sobre la inflación” y “reducir deuda en dólares bajo legislación extranjera”, según indicaron.
En el decreto, Economía dará a conocer los nuevos bonos en pesos que se podrán a disposición para que los organismos estatales hagan el canje obligatorio de sus instrumentos en dólares. Se trata de bonos de distintos plazos y entre los que se ofrece tasas fijas, atadas a la inflación y al tipo de cambio.
Hoy temprano, el ministro de Economía y su equipo recibirán a representantes de bancos, fondos de inversión y compañías de seguros para explicarles las nuevas medidas y pedirles que faciliten los mecanismos para que todos puedan operar en el mercado.
“Queremos seguir consolidando el programa financiero del Tesoro y, de esa forma, continuamos el camino de estabilización para superar la crisis de junio 2022”, dijeron en el Palacio de Hacienda.

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El blue batió otro récord y se acerca a los 400 pesos
El BCRA vendió US$99 millones ayer; las acciones argentinas rebotaron hasta 11% en la Bolsa de Nueva York y bajó el riesgo país
Melisa Reinhold

Por primera vez, el dólar blue llegó ayer a $394. Tras un mes y medio de calma, en marzo las cotizaciones libres dejaron atrás el “veranito cambiario” que venían atravesando gracias al programa de recompra de deuda que estableció el Ministerio de Economía a fines de enero. Sin embargo, entre la crisis financiera global y el deterioro de las variables macroeconómicas a nivel local, los tipos de cambio paralelos se vieron presionados en todos los frentes.
El precio del dólar blue de ayer representó una escalada de $8 frente al cierre previo (+2,3%) y acumuló un avance de $11 en las primeras dos ruedas de la semana (+3,2%). Es el valor nominal más alto del que se tenga registro.
“El blue está siguiendo los pasos de los dólares financieros durante las semanas anteriores. Aunque se manejan volúmenes muy chicos, es un termómetro de lo que sucede en la economía. Y el mercado todavía no le puso precio a la falta de dólares por la seca, que ya generó una pérdida de US$20.000 millones”, dijo el analista Salvador Vitelli.
Los tipos de cambio financieros operaron con algunas bajas, un movimiento habitual tras haber escalado hasta $30 en lo que va del mes.
El dólar MEP se negoció a $385,98, una caída diaria de $1,65 (-0,4%). El contado con liquidación (CCL) apareció en las pantallas del mercado a $399,59, una baja de $1,77 (-0,4%).
“El ‘veranito cambiario’ que surgió tras el anuncio del programa de recompra de bonos en dólares (el 18 de enero) terminó, ya que el FMI le prohibió al Gobierno intervenir en los dólares financieros a cambio de modificar la meta de reservas. En consecuencia, el oficialismo se quedó sin su estrategia predilecta para contener al CCL en el último tiempo”, explicaron en Portfolio Personal de Inversiones (PPI).
La sequía en el campo empeoró la situación para las arcas del Banco Central. Sin ir más lejos, ayer la autoridad monetaria tuvo que desprenderse de otros US$99 millones y acumula un rojo mayor a los US$2300 millones en el año.
El tipo de cambio oficial mayorista, en tanto, avanzó 49 centavos y se ubicó en los $205,02 (+0,2%). Frente al blue, la brecha entre ambas cotizaciones es de un 92%.
Las acciones globales lograron recuperarse, luego de que el lunes se concretara el rescate del banco suizo Credit Suisse. Sin embargo, la tensión continúa. La mirada de los inversores está puesta en la reunión que lleva adelante la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed) entre ayer y hoy, donde se decidirá la próxima suba de las tasas de interés.
En ese escenario, el índice S&P Merval operó en las 228.790 unidades, una suba de 3,5%. Los números en verde también se registraron entre las acciones argentinas que cotizan en Wall Street (ADR).
Los títulos soberanos de deuda opera ron en terreno positivo a lo largo de toda la curva de ven cimientos. En consecuencia, el riesgo país se posicionó en los 2335 puntos básicos, 48 unidades menos (-2%).

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martes, 25 de julio de 2017

ECONOMÍA; MARTÍN TETAZ

  La deuda y sus controversias
Para entender el problema de la deuda en Argentina hay que remontarse al siglo pasado. Es cierto que en los libros de Historia el antecedente más citado es el empréstito que la Junta de Representante le permitió negociar a Bernardino Rivadavia en 1822, más recordado por el nombre del prestamista, Baring Brothers. Sin embargo, no fue hasta la década del 70 que la deuda representó una mochila pesada para el desarrollo del país.
Independientemente del destino final del dinero y de lo controvertido de las condiciones financieras, lo cierto es que aquel primer crédito fue solicitado con el fin de invertir en infraestructura que presuntamente mejoraría la productividad de la economía permitiendo su repago con creces.
De hecho, enseñamos en la facultad que la deuda no es buena ni mala per se, sino que la evaluación depende del destino de los fondos. Desde que empezó, con el nuevo gobierno, el debate sobre su estrategia de financiar el déficit fiscal con más deuda y menos emisión monetaria, la mayoría de los que han opinado sobre el tema centraron la atención en uno de los argumentos que torna razonable el proceso de endeudarse; esto es: la realización de obras con ese dinero. La lógica es la misma que la de Rivadavia; si los puentes, rutas, centrales nucleares, puertos y demás inversiones aumentan la productividad de la economía, pues se justifica el compromiso con el futuro, puesto que los frutos de ese dinero presuntamente se disfrutaran durante muchos años, pero si los fondos se usan para gasto corriente, quien contrae esa deuda debería pasar la eternidad en el noveno círculo del infierno de Dante.
Lógico como suena, tengo no obstante dos objeciones con esa particular manera de separar el bien del mal. En primer lugar, no es obvio que todo dinero gastado en obras sea bien invertido; una cosa es la construcción de un ferrocarril de cargas que abarata los costos de transporte de la producción, por poner un ejemplo, y otra cosa es una represa hidroeléctrica en un río de bajo caudal, que nunca generará la energía suficiente para justificar su costo. Hay inversiones socialmente rentables y otras que no lo son. 


En segundo lugar, tampoco es cierto que el endeudamiento para gasto corriente sea necesariamente una mala idea. Por supuesto que, si la economía tiene una capacidad de generar recursos genuinos por 100 y gasta siempre 200, cualquier modo de financiar esa diferencia resulta insostenible en el tiempo. Pero una cosa es el nivel de ingresos y gastos en las etapas pujantes del ciclo económico y otra cosa muy distinta ocurre durante las crisis. El equilibrio presupuestario corriente debe cumplirse en un ciclo económico completo, pero nada obsta que el Tesoro tenga superávit en los años de crecimiento y déficit en las recesiones. De hecho, eso es lo que normalmente ocurre y si forzáramos el equilibrio de los gastos corrientes año a año, cuando sobrevenga una recesión tendríamos que bajar los salarios públicos, o echar trabajadores a la calle, para volver a tomarlos cuando el nivel de actividad repunte. Ese comportamiento procíclico del gasto profundizaría las recesiones y operaría exacerbando las recuperaciones. Si una cosa aprendimos del trabajo de John Maynard Keynes, es que lo prudente es que la política fiscal sea contra cíclica, financiando con deuda el déficit en las recesiones y pagando la cuenta cuando el ciclo entra en fase expansiva.
Más aún, los principales beneficiados de una economía estable, en la que los ciclos económicos sean muy suaves, son las generaciones futuras, puesto que uno de los determinantes fundamentales de la inversión privada es la baja volatilidad de la economía, que le permite al empresario proyectar flujos probables de ingresos y gastos, con mayor precisión y menor riesgo.
Por eso me sorprende mucho que colegas que se consideran keynesianos se rasguen las vestiduras con la deuda que financia el déficit en esta etapa del ciclo. También me llama la atención que el solo hecho de que el dinero se destine a obras exima del análisis de costo beneficio, fundamental para justificar cualquier inversión.
Entonces el bono a 100 años ¿es bueno o es malo?
Saldado, idealmente por el Congreso, el debate sobre el nivel de deuda deseable, sobreviene la discusión sobre el perfil ideal de esos compromisos. ¿Deuda interna o externa? ¿En pesos o en dólares? ¿Jurisdicción local o internacional? ¿De corto plazo o de largo plazo? ¿A que tasa? 


En particular, la controversia de esta semana fue porque se contrajeron 2.750 millones de dólares, a pagar dentro de 100 años, con un interés anual del 7,9%. Dos comentarios.
Lo primero que quiero explicar es que no es cierto que esa sea una deuda que vayan a pagar nuestros nietos. La verdad es que, dentro de 100 años, crecimiento económico mediante, ese dinero que hoy representa el 0,5% del PBI, será probablemente el 0,0025 de nuestra economía.
Lo segundo es que la tasa que se paga depende del plazo, porque siempre es más riesgoso para el prestamista un período de repago más largo, puesto que pueden ocurrir muchas cosas en el medio, como por ejemplo un default. La semana anterior el mismo Ministerio de Finanzas colocó Letes a un año de vencimiento por las que pagó una tasa del 3,10%. A nadie en su sano juicio se le ocurriría que entonces resulta conveniente colocar toda la deuda en instrumentos de corto plazo, solo por el hecho de que son más baratos. Nadie sabe lo que ocurrirá de acá a un año; podría ser imposible renovar el vencimiento de toda la deuda, condenándonos a un default seguro, o podrían subir las tasas internacionales y acabar pagando mucho más.
Ojala podamos analizar estos temas tan delicados, con más pragmatismo y menos prejuicios ideológicos.

(*) El autor es economista, profesor de la UNLP y la UNNoBA, investigador del Instituto de Integración Latinoamericana (IIL) y autor de "Casual Mente" y "Psychonomics"

miércoles, 16 de noviembre de 2016

ECONOMÍA; MARTÍN TETAZ Y LAS DEUDAS







Jorge es un típico laburante de clase media. El primer día hábil la empresa le deposita los $25.000 pesos de su sueldo, que rápidamente se reducen a $15.000 porque tiene la cuota del auto y el colegio de los chicos en débito automático. A duras penas achica los días para que alcancen al salario y con alguna que otra changa adicional llega estoicamente al 28.


Cuando cree que está a punto de alcanzar la meta, un sobre naranja se cuela por debajo de la puerta y lo deja sin aire; son los $2.500 de patente, que como se paga mes por medio, por algún extraño diseño de nuestro sistema cognitivo no alcanza el estatus de gasto regular y cae frecuentemente en el olvido…hasta que llega la boleta.
Por suerte Jorge tiene una suegra generosa, con más pensión que necesidades, que lo convence de aceptar su colaboración para pagar los gastos del auto, con la excusa de que el rodado en realidad le sirve más a su mujer que es la que en última instancia lo usa nueve de cada diez veces. El tema se resuelve con un préstamo tan flojo de papeles como flexible en materia de cuotas y plazos
Pero, un momento. ¿El dinero del préstamo fue efectivamente a pagar los gastos del auto?
Lo concreto es que Jorge gastó más de la cuenta y aunque la mamá de su mujer le diga que el dinero que le adelanta es para el auto, no sabemos qué consumo habría postergado en caso de haber tenido que ajustar el cinturón.
Los billetes son todos iguales y por lo tanto, aunque mantengamos cuentas mentales separadas pensando que con la plata de mi trabajo pago el colegio de los chicos y con la de mi mujer se paga el supermercado, al fin de cuentas es el mismo dinero y la división de cuentas a cargo de cada uno resulta una ilusión.
De manera que Jorge, lejos de haber estado a punto de sufrir la bancarrota por culpa de la patente, estuvo al borde de llevar sus finanzas a la banquina por su comportamiento poco austero en general, que lo hizo gastar más de la cuenta, sin que pueda saberse cuál fue el gasto responsable del cuasi default.
La tendencia habitual es a buscar la causa, contigua temporal y espacialmente a la consecuencia, pero cuando nos quedamos sin dinero a fin de mes, bien podría deberse a haber gastado de manera displicente los primeros días, cuando el dinero sobraba y nada hacía parecer que acabaríamos pasando penurias.
Sólo un registro minucioso y sistemático de cada ingreso y cada gasto, puede hacernos ver dónde está la debilidad de nuestras finanzas y ayudarnos a planificar mejor nuestra economía doméstica.
DEUDA BUENA Y DEUDA MALA
Por la misma razón tampoco tiene sentido pensar que cuando los gobiernos contraen deuda, la plata debe ir a un fin específico, porque si fuera para hacer puentes, por ejemplo, el Ejecutivo pagaría con los dólares de la deuda esa obra de infraestructura y los pesos que antes el Tesoro destinaba a puentes, quedan ahora liberados para gastarlos en lo que quiera, incluyendo gasto corriente.
Entonces no es posible determinar el destino de cada forma de financiamiento y la práctica habitual de decir que con los impuestos se paga tal cosa y con la deuda otra cosa, es en realidad una fantasía contable.
Pero, además, aunque fuera posible determinar que el endeudamiento no es en realidad para hacer nuevas obras sino para tapar el agujero del déficit corriente, tampoco eso tiene nada de malo. Al contrario; la deuda sirve también para suavizar los ajustes en momentos recesivos. Si el gobierno estuviera obligado a gastar solo lo que recauda de impuestos en cada momento del tiempo, pues cuando la economía se contrae se vería obligado a reducir salarios o echar personal, profundizando la crisis.
Justamente, lo que planteaba con buen tino John Maynard Keynes 85 años atrás, es que los gobiernos deben contribuir con políticas contra cíclicas, endeudándose y gastando más en las crisis, para contraer el consumo y pagar las deudas durante las expansiones en la actividad económica.
En este sentido es importante comprender que la deuda es la contracara del déficit fiscal y que cuando un país entra en recesión lo mejor que puede hacer es financiarse afuera porque si usa el ahorro local, deja menos disponible para la economía doméstica y derrumba la inversión en su propia casa.
Por eso es razonable, aunque discutible, el planteo de la ortodoxia en el sentido de pedir un ajuste fiscal clásico que reduzca fuertemente el rojo de las cuentas públicas, porque sin déficit no hay deuda, pero resulta esquizofrénica la crítica por parte de los defensores del mantenimiento del déficit fiscal y mucho más si los que se rasgan las vestiduras con el crecimiento de la deuda son los que generaron el actual desbalance en las cuentas públicas.

jueves, 18 de agosto de 2016

EN "EL ESPACIO MENTE ABIERTA"; LA DEUDA


Tras las obligaciones emitidas para ponerle fin al default, los economistas advierten que no existe un nivel ideal de endeudamiento y que los efectos dependen de una conjunción de factores
 La Argentina hizo en abril pasado la mayor emisión de deuda externa de un país emergente en 20 años, unos US$ 16.500 millones, en gran parte para pagar a los fondos buitre y demás holdouts, y algo para cubrir el déficit fiscal. Después, las provincias y las empresas se lanzaron a colocar bonos en el extranjero. Así, el sector público y el privado del país se endeudaron en la primera mitad del año por US$ 29.235 millones, según la consultora Research for Traders. En el segundo semestre se prevén otros US$ 10.000 millones. ¿La Argentina está otra vez en una carrera loca de endeudamiento como la que condujo en su historia a ocho defaults y reestructuraciones?


Un dato cierto es que no somos el país más incumplidor del mundo: un relevamiento de los profesores de Harvard Kenneth Rogoff y Carmen Reinhart desde el siglo XVI indica que ese poco atractivo primer puesto le corresponde a España, con 14 crisis de deuda. Le siguen Venezuela y Ecuador, con 11; Brasil, con 10, y Francia, Costa Rica, México, Perú, Chile y Paraguay, con 9 en cada caso. La Argentina aparece inmediatamente después, aunque sus últimos defaults fueron muy recientes (1982, 1989, 2001 y 2014). Los argentinos saben por experiencia propia que los excesos de endeudamiento se pagan con menos prestaciones del Estado y más presión tributaria.
A su vez, en los años de desendeudamiento durante la gestión kirchnerista, el déficit fiscal se financió con emisión monetaria, con el consiguiente impacto en el índice de precios al consumidor (IPC). Ahora, el gobierno de Mauricio Macri cambió la fuente del financiamiento del desequilibrio para cubrirlo con títulos públicos, de modo de desalentar una inflación que, de todos modos, va camino a ser la más alta desde 2002, por efecto de la devaluación y el tarifazo de los servicios públicos.
La deuda en sí no es mala. La consideración que de ella se haga depende de su tamaño, de la capacidad de repagarla y de su destino: si se usa para cubrir los baches del día a día de las arcas públicas, como hasta ahora ocurre en general en la Argentina, o si se utiliza para obras públicas. El problema es que no hay un número mágico para establecer cuál es el nivel adecuado del pasivo.
Entre los diez países con mayor índice de desarrollo humano, según la ONU, hay algunos con una deuda equivalente al 30% de su PBI y otros con una del 100%. Venezuela hace malabares para evitar el default con un pasivo del 49%. La Argentina aumentará su deuda pública total (Nación y provincias) al 44,7% del PBI en 2016: el pasivo neto con acreedores privados y organismos multilaterales ascenderá al 19,5%, y el contraído con los banco Central y Nación, la Administración Nacional de la Seguridad Social (Anses) y otros entes estatales llegará al 25,2%, según calcula Ramiro Castiñeira, director de la consultora Econométrica. La deuda provincial con bonistas y organismos internacionales subirá de 1,8 a 2,8% del PBI, según prevé Lorenzo Sigaut Gravina, economista jefe de Ecolatina.


"No hay un número mágico del nivel adecuado de endeudamiento", dice Guido Sandleris, que acaba de renunciar como subsecretario de Finanzas bonaerense para volver a dar clases a la Universidad Torcuato Di Tella (UTDT). Rogoff y Reinhart calcula un tope del 60% del PBI para países en vías de desarrollo.
"Pero no es lo mismo que la deuda venza en 2017 o en 30 años. La de la Argentina es relativamente baja. El endeudamiento para normalizar las relaciones con el mercado internacional permitirá crecer en los próximos años. Es muy difícil crecer sin deuda para financiar gastos de largo plazo, como hacer hospitales e infraestructura contra inundaciones. Acá hubo una confusión de considerar al endeudamiento malo per se. Si tenés déficit fiscal es mejor financiarlo con deuda que con emisión monetaria. ¿Es bueno tener déficit fiscal? No, pero sí en los años malos para sostener la actividad, incluso para financiar el gasto corriente (por ejemplo, los sueldos)", opina Sandleris, que también considera "alentador" que las empresas recuperen el financiamiento a largo plazo después de 15 años de sequía, porque con él podrán invertir.


Tres economistas de la Universidad de Massachusetts Amherst se hicieron famosos en 2013 porque comprobaron errores de cálculo de la tesis de Rogoff y Reinhart de que la alta deuda pública de países ricos ahogaba su crecimiento. Uno de ellos, Bob Pollin, comenta que el nivel apropiado de deuda de un país emergente como la Argentina debería depender de tres variables: "Una son las circunstancias en que se endeuda; un gran argumento es endeudarse para contrarrestar una depresión; el otro, para avanzar en inversiones de largo plazo que aumentarán la productividad, lo que hará repagable la deuda. El segundo factor son los servicios de la deuda (el pago anual de capital e intereses), que no deben superar el 8% de los gastos de un gobierno. Por eso la tasa de interés a la que un país se endeuda es tan importante. Y por último hay que considerar si la deuda está denominada en moneda extranjera o en moneda local, porque esta última conlleva menores restricciones para el repago".
Este año, el servicio de la deuda representará 6,6% del presupuesto de nuestra administración pública nacional, según la Asociación Argentina de Presupuesto (ASAP). Jorge Carrera, profesor de la Universidad de La Plata, calculó que el "vertiginoso" aumento de la deuda externa (en divisas) del Gobierno, el Banco Central, las provincias y las empresas en la primera mitad de este año "a una tasa del 8% agrega US$ 2000 millones anuales a los pagos de intereses de la economía".
"Este ritmo de endeudamiento sería insostenible, pero de ahora en más no necesito pagarles a los buitres, se tomó deuda ante una extrema emergencia económica", argumenta Castiñeira, de la firma Econométrica.
"Los argentinos solemos agarrar la tarjeta de crédito hasta reventarla. Ojalá que cambiemos. Pero si la Argentina no tomaba crédito este año chocábamos con una caída del consumo más fuerte que la actual. El déficit fiscal no se puede reducir rápido, pero hay que tener ese objetivo para ir reduciendo también el endeudamiento. En 2015 el gasto público llegó a un récord desde 1983, a un nivel de 41% del PBI, y se recaudó por menos de 35%. Lo que me preocupa es la deuda en dólares de las provincias que, a diferencia de la Nación, no tienen acceso a las reservas del Central. En cambio, las empresas necesitan endeudarse para suavizar el ajuste privado", concluye Castiñeira, que recuerda que el ingreso de divisas al país por el endeudamiento encarece el peso y resta competitividad a la producción de bienes y servicios.
Con visión de futuro
Otro de los economistas de Massachusetts Amherst que cuestionó a Rogoff y Reinhart, Michael Ash, agrega otros aspectos para tener en cuenta. "Las inversiones en capital físico, natural y humano son apropiadamente financiadas por deuda porque estas inversiones rendirán beneficios en el tiempo en términos de una economía más productiva. Si la deuda pública es para financiar gastos militares innecesarios, la falta de voluntad de las elites de cubrir los costos del desarrollo a través del pago de impuestos, rescates mal diseñados para empresas y bancos, crisis de deuda y malversación de fondos, entonces incluso si esa deuda es baja será una política pobre", sentencia Ash, con advertencias que traen recuerdos de los últimos 40 años de la Argentina. El profesor también señala que el sistema tributario del que surgen los recursos para pagar la deuda debe ser progresivo, es decir, que contribuyan más los que más tienen.


Martín Guzmán es un economista argentino que codirige el grupo de Reestructuración de Deuda de la Universidad de Columbia, junto con el Nobel Joseph Stiglitz y otros tres colegas. "El crédito internacional es un instrumento que en ocasiones tiene cierto valor, pero no hay que abusar. Hoy tomar deuda para financiar parte del déficit fiscal tiene sentido, pues la alternativa de ajuste en estas condiciones deprimiría la economía. Pero este curso tendrá que ser corregido relativamente pronto", opina Guzmán. Y añade: "La historia argentina nos ofrece varias instancias en las que el gobierno tomó deuda con el argumento de que los ingresos futuros iban a permitir su repago, y en las que esos ingresos nunca se hicieron realidad, como en los 90. Emitir deuda bajo la jurisdicción de Nueva York, en la que las elites financieras, y los fondos buitre en particular, han tenido influencia decisiva es algo que tiene muy poco sentido para una economía para la que generalmente el riesgo de default no es nulo".
"Es mayor el nivel apropiado de deuda pública si es en moneda local, a largo plazo, a tasa baja y con acreedores oficiales (países y organismos) o institucionales (aseguradoras, fondos de pensión, etcétera), menos especulativos", afirma por su parte Eduardo Levy Yeyati, presidente del Consejo Nacional de la Producción, un cuerpo consultivo y ad honórem que creó el gobierno de Macri.
"También depende de la volatilidad del país: si tiene propensión a recesiones profundas tolera menos deuda. Una deuda de duración media al 8% en dólares, como en el caso argentino, es más costosa y sugiere un cociente deuda/PBI más bajo que en otros países", advierte Levy Yeyati, que también es socio gerente de la consultora Elypsis y profesor de la UTDT y la UBA.
Otro docente de la UBA y de la Universidad de San Andrés, José María Fanelli, señala que las actuales bajas tasas de interés internacionales permiten elevar el endeudamiento en relación al PBI, pero "la falta de crecimiento compensa en contra". Al mismo tiempo, el costo del endeudamiento de la Argentina y sus provincias y empresas viene bajando después del pago a los buitres, aunque aún es alto en comparación con otros países latinoamericanos.
A Fanelli, investigador del Centro de Estudios Estado y Sociedad (Cedes), le interesa que el pasivo sea para financiar inversión, de modo que crezca la riqueza de los argentinos: "Para hacer crecer el ingreso por habitante al 4% por año sostenidamente, necesitamos incrementar fuertemente la tasa de inversión. Es un esfuerzo grande que será difícil hacer sin una expansión del crédito doméstico y externo o sin la repatriación de capitales. Si los capitales no vienen, la deuda debe aumentar y debe invertirse bien". Habrá que ver si el gobierno de Macri y los que vengan pueden no solamente evitar un noveno default argentino, sino también lograr el bienestar del conjunto de la población.

A. R.