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domingo, 6 de octubre de 2024

MUESTRA

Para agendar
Hasta el 27 de octubre, de miércoles a domingos, de 15 a 20, en Riobamba 985. Gratis
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De Viena a Buenos Aires: homenaje a Stefan Zweig, un viajero del tiempo
Organizada por el Museo de Literatura de la Biblioteca Nacional de Austria y el archivo de Salzburgo, reúne piezas de gran valor documental
Pablo GianeraFacsímiles de los libros con anotaciones de Zweig
El viajero y el coleccionista tienden a confundirse en la vida de Stefan Zweig. Aquello que confunde a uno con el otro es el nerviosismo: no hay sosiego para el coleccionista hasta que posee la pieza que le falta (enseguida le faltará otra); no hay sosiego para el viajero hasta que llega a destino (enseguida el destino será una estación más).
Le dijo Zweig a Hermann Hesse en una carta del 21 de noviembre de 1904: “Me hace sufrir la inquietud de ir a todas partes, de ver todo, de probar todo; tengo miedo de envejecer, de que el cansancio y la pereza me hagan perder esta pasión”. A Zweig lo tiranizaba la compulsión del viaje, y la cortina de innumerables postales con su firma que cuelga en la muestra Stefan Zweig. Autor universal es una prueba más contundente que los sellos del pasaporte. Pero los viajes que a Zweig le interesaban realmente eran los del tiempo, no los del espacio, probablemente porque, para él, el viaje en el tiempo era una manera de salirse del aquí y ahora. El viaje que le interesaba era además de dirección única: al pasado. No hay que sorprenderse de que la mejor de sus crónicas de viaje sea la conferencia “La Viena de ayer”, que pronunció en París en 1940.
La muestra, que se presenta en la Casa Nacional del Bicentenario, fue organizada por el Museo de Literatura de la Biblioteca Nacional de Austria en colaboración con el Centro Stefan Zweig de Salzburgo y el Archivo de Literatura de Salzburgo, y se vio por primera vez en Viena, en 2022, para el 80° aniversario de la muerte de Zweig. Es una muestra de cámara, cuyos mayores atributos son los documentales: audios, fotografías y facsímiles de los libros de contabilidad en los que Zweig asentaba aplicadamente cobros de regalías y ventas de derechos de traducción, y de la partida de defunción emitida por el registro civil de Petropolis, Río de Janeiro, en la que consta que la muerte fue por “ingestión de sustancia tóxica: suicidio”.
La exposición prevé además la colaboración de los asistentes (una, entre varias, la opción de añadir títulos a Bibliotheca Mundi, la fallida colección de libros en su idioma original que Zweig había planificado para la editorial Insel) y hay también vestigios de comentarios de otros visitantes. Si se presta atención, es en ese lapso (el que va de la primera mitad del siglo XX a la primera mitad del siglo XXI) donde (o cuando) el rostro de Zweig empieza a deformarse con las muecas de la tragedia.
En ningún género se sintió Zweig más cómodo que en la biografía, pero su manera de concebirla traía consigo el desborde a la ficción o la autobiografía. Porque lo propio de Zweig era la tentación de retratarse en el retratado, de buscar un reflejo propio en los otros. Uno de esos espejos, particularmente penoso, es el de Erasmo de Róterdam. Zweig escribió su biografía en 1938 y la primera línea alumbra una de sus obsesiones: la fama póstuma.
Zweig, que fue realmente la figura brillante de su día, se apagó después y renació hace poquísimas décadas. La resurrección está unida al fracaso: si Zweig renació es porque aquello en lo que creía terminó arruinado. Zweig se miraba en Erasmo. Lo entendemos al leer el elogio del humanismo y la ilusión de la unificación europea. Zweig escribió el réquiem por ese mundo de ayer al que el propio humanismo ayudó a sepultar.ß

Para agendar
Hasta el 27 de octubre, de miércoles a domingos, de 15 a 20, en Riobamba 985. Gratis
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http://indecquetrabajaiii.blogspot.com.ar/. INDECQUETRABAJA

lunes, 23 de septiembre de 2024

MUESTRA

Para agendar
Donde tu mirada se pierde. Allí, en la Casa Nacional del Bicentenario (Riobamba 985). De Miércoles a domingos, de 15 a 20. Gratis.

Melancólicas e irresistibles, las miradas caninas que interpelan en una serie de pinturas poéticas
En la Casa Nacional del Bicentenario se exhiben cuadros de Mercedes Larreta protagonizados por perros salchichas y galgos
Marina OybinUn óleo de 2018 refleja el amor de la artista por los perros
La mirada perruna interpela en Donde tu mirada se pierde. Allí, de Mercedes Larreta, en la Casa Nacional del Bicentenario (CNB). Hay en las imágenes de esos canes mucha melancolía. Y en ese mirar, la artista pone el foco en la condición humana. Aunque el jueves pasado, en la inauguración, la exposición fue visitada por perros, ahora las mascotas ya no podrán entrar a ver a sus congéneres en el lienzo.
“En la mirada de un animal nos mira algo que no son solamente los ojos. Aquello que habita en la mirada no es su propia y aislada individualidad de animal. Hay en esos ojos otra cosa que parece trascenderlos y que espera”, escribió en el texto sobre la muestra el crítico Pablo Gianera.
Larreta pertenece a una familia de artistas, y es apasionada de la pintura y la poesía. De Eduardo Audivert, se quedó con la magia de la acuarela, la aceptación de la voluntad de la gota y su pigmento; de Guillermo Roux, con el destino blando del óleo; de Norberto Marcet, con la representación de la figura humana y el reflejo para fijar lo pasajero; del limeño Eulogio de Jesús, con la libertad que concede la crítica honesta sobre la obra propia.
La muestra incluye casi una veintena de pinturas y, además, una vitrina con cuadernos de la niña Larreta, dibujos, piedras y óleos sobre papel que hizo recientemente. En cada cuadro, trabaja con empaste y paleta desaturada, habita un perro con mirada compasiva. Otro animal acompaña a su dueño en la calma del río, algunos duermen en el regazo de sus amos, juegan, descansan. Los hay azulados y cobrizos. En todos habita algo que atrae al espectador.
“Siempre tuve perros, mi madre me regaló mi primer salchicha, me acuerdo del primer día que entré en primero inferior al colegio y me dijo fuéramos a comprar un perro. Yo no podía creer lo que estaba oyendo, y bueno, llegó a mi vida un salchicha negro con una mente brillante y un corazón gigante: amé esa raza. Pinto salchichas, pero pinto galgos, que jamás tuve en mi vida, sí los he tenido cerca, los he mirado mucho: los galgos tienen el mismo corazón, la misma valentía. Me encantan los galgos, y es un perro tan castigado, tan maltratado. Las pinturas son una forma de rendirle un homenaje”, dice la artista en diálogo 
En el marco de la exhibición se realizarán algunas actividades en sala y en forma virtual. El jueves 17 de octubre, a las 18.30, se presentará en la CNB “Cuando la palabra gana el espacio, cuando el espacio se hace palabra”, a cargo de Pablo Gianera. La participación del poema en la pintura –y del tiempo en el espacio– viene de lejos, pero fue a partir del siglo XIX, y muy especialmente después de las vanguardias del siglo XX, que ese vínculo se volvió evidente. En esa charla, se revisarán algunos casos extremos de esta implicación y se dejarán sugerencias para que los asistentes hagan su propio itinerario entre esas categorías del tiempo y el espacio. Luego, el 6 de noviembre, a la misma hora, en modalidad virtual, se dará la conversación “Bailar el poema: Diálogo entre Lucía Montoro y Pablo Gianera”. Y por último, el jueves 13, a las 18.30, en las salas de la calle Riobamba, el cierre de la exposición será con una performance de danza a cargo de Montoro y Juanita Banchoff Tzancoff. Allí, Larreta recitará poemas en vivo.
En las fotos, dibujos y cuadernos que se exhiben en las vitrinas se evidencia la adoración de la artista por los perros desde chica. Hay fotos cargadas de felicidad; en un cuaderno de clase dibujó un perro llevando las flores de una novia en plena boda, sobre la cola del vestido. Desde niña hasta hoy, con sus pinturas al óleo de inolvidables miradas, el perro, su más fiel compañero, ocupa el centro de la escena.ß

Para agendar
Donde tu mirada se pierde. Allí, en la Casa Nacional del Bicentenario (Riobamba 985). De Miércoles a domingos, de 15 a 20. Gratis.

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martes, 13 de agosto de 2024

MUESTRA




Intervenciones “al pie” sobre fotos de la nacion
Collages de Regina Dirzieh en Belgrano
Daniel GigenaCafé Bar La Bohème, una de las obras de la exposición R. DiRzieh
Hasta el viernes, Regina Dirzieh expone un conjunto de treinta obras realizadas con técnica mixta –collage y dibujo con marcadores sobre papel– inspiradas en fotografías del suplemento El Berlinés, que publicaba la nacion. La muestra Pie de página, que registra con espíritu pop las diversas crisis contemporáneas, se puede visitar en Buenos Aires Fine Arts (Cuba 1930), de lunes a viernes, de 15 a 19.
Cervantes, Shakespeare y Susana Giménez; Mike Amigorena, Super Mario Bros y Tintín; las protestas de las mujeres iraníes; los fantasmas que sobrevuelan mientras se reconstruye la catedral de Notre Dame; las amenazas del cambio climático; la creciente desigualdad social, y la situación de las personas (las familias) que viven sin amparo en las calles porteñas componen algunas de las escenas. La muestra tiene dos secciones: “Contradicciones de la cultura pop” y “Problemáticas de la vida contemporánea”.
“Son obras realizadas entre 2022 y 2024 –dice Dirzieh–. Decidí trabajar con imágenes del diario porque representan una realidad social y cultural. Al intervenirlas, pretendo que den lugar a la reflexión sobre la realidad social de quienes las observan y, de ser posible, a una toma de conciencia”. El título de la muestra proviene de un libro del escritor y filósofo Santiago Kovadloff, El miedo a la política: notas al pie del presente. “Tomo clases con Kovadloff y para homenajearlo elegí ese título, ya que es nuestro ‘pie de página’, porque nos ingresa en un mundo literario y filosófico que, si no fuera por él, no llegaríamos a conocer”, reconoce la artista

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jueves, 12 de abril de 2018

EL GRAN GUILLERMO ROUX....VERLO Y LEERLO


El último Roux, un nuevo Roux
Cuatro autorretratos hechos en los últimos años, mayormente con birome negra, de madrugada y frente al espejo
A sus muy vitales 88 años y con la serenidad que impone la vejez, el artista prepara una muestra en Bellas Artes con los dibujos oníricos del duermevela a la vez que se publica una biografía con su historia

Un feriado soleado sienta al reconocido artista argentino Guillermo Roux (Buenos Aires, 1929) en la esquina del amplio sillón del living de su casa de Martínez para esta charla. De buen semblante y robusto como siempre disfruta apacible su media mañana..., aunque ya sea mediodía. Es que Roux trasnocha dibujando y, al contrario de lo que se espera para un hombre de su edad, él amanece tarde. Lo rodean mujeres: su compañera de la vida y marchand, la elegante y cariñosa Franca Beer; su biógrafa, la periodista cultural María Paula Zacharías, y Julia, que entra y sale de la cocina con respetuosa confianza y vasos de jugos (el propio Roux la presenta como alguien que lo salva de muchas cosas).
A los 88 años, un último nuevo Roux, vital y con la serenidad que impone la vejez, convoca a partir dos importantes novedades que tiene que ver con su vida y su obra. Un par de razones que son el resultado de su reciente tránsito.
Por un lado, tiene en sus manos por primera vez el libro Guillermo Roux en sus propias palabras (Ariel), que escribió Zacharías y hoy se distribuye en librerías. Por el otro, una gran exhibición, "Diario Gráfico", se inaugurará en quince días, curada por Cecilia Molina y repartida en dos sedes: desde el 17 se alojará en el Museo Nacional de Bellas Artes y, dos días después, también en la Casa de la Cultura Popular Villa 21-24.
Gran relator, Roux se define como un creador que en distintos momentos de su vida y con diferentes obras sintió siempre que "algo" se apoderaba de él. "No es algo que yo busco. Es algo que se me presenta, una cosa que me arrastra, me lleva", trata de explicar. Recuerda que varias veces intentó escribir diarios. De hecho, tiene varios empezados en los que también dibuja, y vuelve a escribir y a dibujar. Formado en dibujo con su padre, su frondoso y reconocido cuerpo de obra reúne óleos, acuarelas, imponentes murales y hasta tiene una gran hazaña veraniega: pintó en silla de ruedas el fondo de la pileta de su casa.

"Soy un maniático de escribir. Si lo hago bien o mal no me importa. Escribo por una razón: porque así entiendo más lo que me sucede. Lo hago a mano, por consejo de Pedro Orgambide. Me dijo una vez: 'Escribí a mano porque así se dibuja la letra y dibujando la letra sentís lo que estás escribiendo como si lo estuvieses pensando'", cuenta concentrado en sus propias palabras. En diferentes períodos Roux escribió cosas imaginadas, bocetos de novelas, de cuentos; guarda cajas enormes llenas de apuntes y narraciones inconclusas. Declara falta de continuidad, porque las cosas le impresionan de repente y en el momento le generan consecuencias, pero después...
Hoy los recuerdos y la actualidad se unen. Todo tiene que ver con todo: la salud, la cercanía de la muerte, su cuerpo, la vejez, los recuerdos, su producción, la necesidad incansable de expresarse. El libro biográfico recién impreso y las obras que exhibirán en el museo van juntas. Todo comenzó hace cuatro años después de que le dieran el alta de una internación en terapia intensiva.
Insiste con el momento del alta. "Fue cuando salí del sanatorio. Venía para mi casa y recuerdo que por la ventanilla de atrás veía cómo se iban achicando los árboles al costado de la vereda mientras avanzaba la ambulancia. Me impresionaba cómo todo iba achicándose, una tontera de la perspectiva. Sin embargo, a mí me causaba la sensación de ir yendo. Y no era claro que venía para acá (aunque yo sabía que venía para mi casa), pero al mismo tiempo me trasladaba a otras veces en que sentí que iba yendo".

Roux tiene varias vidas. Viajó mucho. Vivió en diferentes ciudades: Roma, San Salvador de Jujuy, Nueva York. Siempre buscó esa sensación de dejarse llevar. "Te tengo que contar lo de la ambulancia -retoma-. Cuando llegué acá estaba perdido. ¿Dónde estoy? ¿Quién soy? Nunca había estado internado, siempre fui muy sano, y el hospital me dio una sensación de enajenación, de estar afuera de las cosas. Había entrado uno y salió otro, pero yo no sabía quién era este otro", se abre y describe.
En ese estado de confusión, le costaba dormirse, ubicarse, darse cuenta, aceptarlo. No quería estar en su casa ni en el hospital, sino en algún lugar mejor, como en un arroyo que invoca de San Luis: "Piedras Blancas". Volvió a escribir, se topó con que tiene que hablar de médicos y remedios, y no quiere. Entonces pensó que era mucho mejor dibujar. "Empecé a dibujar las cosas que tenía al lado, a reconocerlas", cuenta con voz calma.
Así comenzaron estos cuadernos, una especie de novela gráfica de sus noches. Roux dibuja con birome negra cuando la casa está en silencio, de madrugada; el duermevela lo inspira. Así aparece un relato con los objetos que lo rodean, su reflejo en un espejo, su cuerpo, la pierna enferma, sus sueños y también las noticias del día, publicidades, flashes televisivos.
Recuerda: "Estaba encontrando un depósito de contradicciones dentro mío que iban haciendo el cuento, relataban mi cotidiano. Una noche, frente al espejo, de repente me vi viejo. Antes tenía la sensación de que era joven. Y me empecé a retratar".
Introspectivos, oscuros, sensuales, oníricos, simples, directos, confusos, con textos; en estos dibujos el prestigioso pintor y acuarelista encontró un nuevo trazo. Un nuevo Roux se expresaba y saltaba a otro formato en estos cuadernos de noches insomnes que se transformaron en una necesidad para poder dormir.

 En paralelo, reflexionaba sobre su pasado e invocaba desde el presente recuerdos de antiguas sensaciones. Ordenado metódicamente, de día, con las citas semanales pautadas con la periodista que lo fue guiando en una larguísima entrevista que tomó dos años y otros dos para editar, corregir, armar y revisar. Desde su infancia hasta la actualidad. Toda una vida que no hace más que volver a empezar.
En sus propias palabras
-¿Es tuyo? -le pregunta Roux a Zacharías.
-Es nuestro -responde la periodista.
-¡Qué increíble! -dice él, sonriente, con el libro recién salido de imprenta entre manos.
El relato de Guillermo Roux en sus propias palabras comienza en la infancia y tiene su punto culminante cuando se proclama "artista tiempo completo", después de 40 años, tras haber vivido muchas vidas diferentes: dibujante en revistas en Buenos Aires del 50, artesano en un taller estilo medieval en Roma, maestro y titiritero en Jujuy e ilustrador en la Nueva York de los 60. Relata sus andanzas y sus preocupaciones más íntimas, al mismo tiempo que cuenta cómo evoluciona la pelea diaria con los achaques de la vejez, a los 88 años.Todo lo dicho es textual, un testimonio histórico, donde preguntas mínimas dan espacio a largos relatos. Un texto de no ficción, en la primera persona de una figura muy popular en diálogo con la periodista María Paula Zacharías. Al terminar el libro, ninguno de los dos son la misma persona.
El libro, la exposición y una vida hecha de recuerdos e imágenes
Dos obras en una


Durante los últimos cuatro años, Guillermo Roux conversó de día con la periodista María Paula Zacharías para escribir su biografía. Por las noches, llevó un "Diario Gráfico" que desde el 17 de abril se exhibirá en el Museo de Bellas Artes
Sobre la muestra

"Roux está ante un nuevo paisaje, el último, delante de él se abren los caminos que le propone sin cesar su vigilia, todos llevan al mismo punto, él lo sabe, pero el recorrido es imprevisible. Por fin, es libre", dirá Hugo Beccacece en el catálogo

Sobre la biografía

Publicado por Ariel, el libro de la vida de Roux viaja hasta la niñez y juventud, donde toda su pintura está en germen, y llega a la vejez, otra dimensión. El arte lo atraviesa todo, pero entre líneas se cuenta la historia de un país


M. U.

viernes, 27 de octubre de 2017

AMBICIOSA MUESTRA EN EL CCK....A PARTIR DE HOY



"Éste es un muy buen momento para fotografiar", dice Guillermo Kuitca. Y contiene la respiración al observar cómo los montajistas arman una monumental instalación de Adriana Varejão. "Esta obra vale mucho dinero", murmura mientras un grupo de hombres, parados sobre andamios, toma un enorme bloque para encastrarlo sobre otro, y formar así una pared de más de cinco metros de alto. Tras unos segundos que parecen eternos, la pieza encaja en su lugar. El artista aplaude y suelta un profundo suspiro de alivio.

La situación refleja el peso de la responsabilidad asumida por Kuitca. La obra de Varejão, ubicada en el podio del mercado brasileño, se cuenta entre las más de 500 de 23 artistas que conforman la ambiciosa muestra Les Visitants, que abrirá este viernes al público en el Centro Cultural Kirchner. Es la continuación de Les Habitants, exposición pensada por este gran referente del arte argentino para celebrar, en 2014, los 30 años de la Fundación Cartier para el arte contemporáneo.

"Les Visitants es una palabra inventada, un eco de Les Habitants. Porque «vistante» en francés se dice visiteur", aclara Kuitca. E insiste en que su aporte al proyecto, el más importante presentado en Buenos Aires desde su muestra en el Malba en 2003, es "una mirada" inspirada en "ecos" entre las obras y en su propia intuición. "No me considero curador. Esta muestra no parte de una investigación: es básicamente una visión, otra forma de creación. No diría que es una obra mía ni que hago un collagecon las de los demás, pero tampoco puedo decir que es tan distinto a cuando hago mi trabajo", señala Kuitca mientras se detiene en algunos de los puntos de su "recorrido deseado".
Avance de la muestra Les Visitants
Pese a que no está dispuesto a señalar obras "imperdibles", sí sugiere un camino posible para evitar que la gente se pierda en el laberíntico espacio del CCK. La visita guiada que ofrece en exclusiva comienza en el sexto piso y continúa en el interior de la Gran Lámpara, por donde subimos al séptimo piso. Allí encontramos la instalación David's Living Room Revisited, del propio Kuitca, ya exhibida en París. Y desde allí ingresamos en las salas restantes. "Primero es periferia-centro, y después centro-periferia. Lo planteo como un dominó o una cadena: veo a un artista como una ficha que de un lado coincide con algo y del otro no".
Resultado de una alianza entre la Fundación Cartier y el Sistema Federal de Medios y Contenidos Públicos de la Argentina, Les Visitants incluye obras de muchos artistas que jamás expusieron en el país.
Variaciones sobre el retrato
Agnès Varda, Seydou Keïta, Juerguen Teller
"El recorrido se inicia con tres accesos muy diversos al género tradicional del retrato. La instalación de Varda se llama Las viudas de Noirmoutier (2004-2005). Incluye catorce monitores y otras tantas sillas, desde las cuales pueden escucharse testimonios de mujeres llenos de vitalidad y de humor. Son viudas de una isla a la que ella solía ir con su marido, Jacques Demy, y cuentan cómo se sienten desde que no están sus maridos. Las dos salas siguientes son muy contrapuestas: me interesa mucho ese juego entre la dama reposando de Keïta, una especie de Venus con sus ropas y sus géneros tradicionales, y el retrato que hizo Teller de Kate Moss, también en una actitud de reposo, pero en una situación y en un tipo de fotografía completamente distinta".
Objetos de deseo
Alair Gomes, Nobusyoshi Araki
"Gomes vivió en Río y fotografiaba en Ipanema sus objetos de deseo. En la sala contigua, las fotografías de Araki también tienen que ver con el erotismo, el amor, la sexualidad y la cotidianidad. Las imágenes de Diario Íntimo (1994) van de un tren a una modelo posando en una posición bastante perturbadora. Del mismo artista se exhibe Diario no Diario (2014-2017). Probablemente sea la obra más reciente de toda la muestra, que incluye mucha fotografía y una presencia muy fuerte de artistas japoneses porque mi selección se basa en otra selección, que es la Colección Cartier. Eso es un condicionante, y al mismo tiempo una garantía".
Combustión en blanco y negro
Artavazd Pelechian, Hiroshi Sugimoto, Francesca Woodman
"En el piso de abajo de la Gran Lámpara se exhiben los monolitos con formas matemáticas de Sugimoto, piezas atesorables de Woodman, una artista de culto que se suicidó muy joven, y la película de Pelechian Les Habitants (1970), que inspiró el título de la muestra de 2014. Pelechian, un artista nacido en Armenia que vive en Moscú, hizo esa película en 16 mm, en una calidad muy precaria, y quise mostrarla con una tecnología muy contemporánea. Muestra estampidas, huidas del mundo animal. Hay un cierto salvajismo en esa obra y en la de Woodman, donde hay figuras que están desapareciendo o desvaneciéndose. Lo de Sugimoto es algo fuera del tiempo: son formas matemáticas. Entre todas hay un juego con los grises y el blanco y negro. No sé si hay un sentido conceptual; necesito ver estas tres obras juntas porque se potencian, entran en una especie de combustión".
Juego de ecos
Patti Smith, Guillermo Kuitca
"Lo primero que se ve al entrar en el piso superior de la Gran Lámpara es una serie de Polaroids de Patti, que además de ser un ícono musical y una escritora asombrosa, es una excelente fotógrafa. Las fotografías de París, Etc. (2008) estaban presentadas en dos paneles y le propuse independizarlas. Éste es otro de los juegos con los espacios que me gusta hacer: la obra más chica se exhibe en el espacio más grande. No lo hice pensando en mi obra, donde el juego de escalas está muy presente, pero me doy cuenta de que a veces el ojo vuelve a lugares que reconoce como familiares. En el centro de la sala está David's Living Room Revisited, la instalación que hice en 2014 en la Fundación Cartier. Esta versión es muy parecida, con el agregado de que se puede recorrer por afuera. Está inspirada en otra instalación similar que David Lynch hizo en 2007, una construcción 3D de un pequeño dibujo suyo que está incluido en la obra. Le agregué un audio de Patti, que narra una historia escrita por David, y David sumó otra pintura suya".
En el camino
William Eggleston, J. D. 'Okhai Ojeikere
"Eggleston es una de las glorias de la fotografía. Para exhibir estas imágenes de los desiertos de California, Arizona y Utah diseñé unos pasajes, como si fueran caminos o rutas. Frente a la serie de Kyoto hice una intervención muy directa: tomé cada obra y ubiqué enfrente pequeños dibujos míos. De nuevo, el eco: cada obra suya está reflejada en mi obra. En la sala de al lado están las fotografías de Ojeikere, un artista que trabajó en Nigeria. Era reportero, y se dio cuenta de que en los tocados y los peinados de estas mujeres había casi una expresión escultórica, además de cultural. Hizo un registro muy grande, una de las obras por las cuales es más conocido, que se llama Hairstyles (1968-1985). Algunos son peinados rituales, otros son domésticos; unos tienen que ver con mensajes específicos, por ejemplo si las mujeres son solteras o casadas, y otros con la belleza de las formas".
El lado oscuro del amor
David Lynch, Adriana Varejão, Nan Goldin
"Hay una sala con obras de David Lynch que nunca se mostraron. Es una serie de desnudos que no tenía un display de exhibición; yo seleccioné 51 fotografías y las presento como una mesa de edición. Hay un juego de luces, superficies, gestos, momentos que parecen tomados de Blue Velvet. En otra sala hay más de 250 dibujos suyos realizados sobre papeles, post-it, cajas de fósforos... Se exhiben junto a Linda da Lapa, la obra más monumental de Varejão. Es una instalación inspirada en las ruinas de un hotel alojamiento en Río de Janeiro, cuyo derrumbe provocó la muerte de una pareja que tenía un romance secreto. Ambas obras conviven muy bien porque hay elementos gráficos en la obra de Adriana que también están presentes en la obra de David: la precisión, la ornamentación, el barroquismo, el exceso. En una sala independiente, separada por una cortina, se proyecta La balada de la dependencia sexual, de Nan Goldin. Es, probablemente, su obra más importante. Un enorme friso de personajes, amigos y ella misma en los años 80, en la peor época de la crisis del sida. Se ven situaciones de sexo, drogas, maltrato y amor, un elemento central en su trabajo"

C. CH.

viernes, 1 de septiembre de 2017

EN LA BIBLIOTECA NACIONAL...ALGO, BASTANTE...NO TODO....NEGRO FONTANARROSA

Originales, libros y cartas que el dibujante argentino se mandaba con Les Luthiers o Quino se exponen en el museo de la Biblioteca Nacional; la muestra respeta la organización de su estudio de Rosario
Del archivo personal de un gran dibujante argentino al único archivo de historietas del país: ese fue el camino de un centenar de originales de Roberto Fontanarrosa, donado por sus herederos a la Biblioteca Nacional. A modo de agradecimiento por el legado y en tributo a los diez años de la muerte del humorista, el material (dibujos, chistes, cuentos, cuadernos de apuntes) se exhibe en la muestra Roberto "El Negro" Fontanarrosa. Archivos clasificados. Se podrá visitar hasta fin de año en el Museo del Libro y de la Lengua.


Fontanarrosa
Curada por Judith Gociol, coordinadora del Archivo de Historieta y Humor Gráfico Argentinos de la BN, la exposición está integrada en su mayor parte por dibujos, papeles y libros donados por la viuda de Fontanarrosa, Gabriela Mahy, y el hijo, Franco. Hubo, también, valiosos aportes de Ediciones de la Flor, histórico editor del trabajo del humorista rosarino; del grupo Les Luthiers, del que Fontanarrosa fue "colaborador creativo"; de Quino y de la hija de Cipe Lincovsky, que cedió al Departamento de Archivos de la BN una gran cantidad de papeles de la actriz y ahí aparecieron cartas del creador de Inodoro Pereyra y Boogie el aceitoso.
"El grueso del material son cerca de 100 dibujos; en su mayoría, chistes de humor gráfico. Es difícil establecer con exactitud las fechas de publicación porque él no las anotaba (o, al menos, no siempre), pero sí aparecen mencionados los medios donde fueron publicados. A partir de ese dato, pudimos establecer la época y detectar cuatro estilos de dibujo, según los trazos y las líneas. Los originales, que ya se incorporaron al archivo de la biblioteca, se exhiben enmarcados. Algunos permiten ver la cocina de su trabajo: por ejemplo, que dibujó del otro lado de un afiche publicitario creado por él", contó Gociol
El nombre de la muestra, Archivos clasificados, es un homenaje al método que empleaba Fontanarrosa para clasificar su obra: guardaba los originales de los dibujos y de los cuentos en cajas y carpetas rotuladas: "médicos", "parejas", "chicos", entre otros ítems. Cuando visitó por primera vez el estudio de Rosario, poco después de la muerte del humorista, Gociol se sorprendió por el orden. "Es un caso inusual entre los dibujantes. Clasificaba el material por tema y lo archivaba en cajas de radiografías que le conseguía un primo. Había 75 cajas y 59 temas. Elegimos uno o dos chistes de cada tema porque nos comprometimos con los herederos a no desarmar la colección. Para la muestra priorizamos armar núcleos. La idea de curaduría fue mantener la organización que él había planteado en su archivo".


Guardaba los originales de sus dibujos y de los cuentos en cajas y carpetas rotuladas
En una planera grande, Fontanarrosa guardaba los originales de Boogie e Inodoro; en un mueble más chico estaban los manuscritos y las copias a máquina de los cuentos con correcciones a mano; ahí también había cuadernos con apuntes, ideas para chistes y bocetos. Un baúl conservaba los materiales más antiguos. Explica Gociol: "Había cajas repletas de chistes. Nosotros nos llevamos cien y creo que ni se nota; también, páginas sueltas de Inodoro y de Boogie que, hasta donde pudimos comprobar, no fueron compiladas en los libros. Hay también materiales de impresión como películas y fotolitos. Además, donaron varios libros, incluso algunas ediciones poco conocidas".
Cartas con Les Luthiers
Todo ese material se exhibe en la muestra en la sección Archivo Fontanarrosa. Pero hay más: "El segundo archivo que conseguimos fue el intercambio de correspondencia con Les Luthiers, que conservaba Carlos López Puccio. Otras cartas aparecieron en el lote donado por la hija de Lincovsky. Entre ese material apareció correspondencia que la actriz mantuvo con el "Negro". Así nos enteramos de que él fue colaborador creativo de los espectáculos de Cipe. Al encontrar esas cartas, se me ocurrió preguntar a Les Luthiers si tenían correspondencia porque Fontanarrosa tenía con ellos una colaboración creativa formal. Efectivamente, tenían una buena cantidad de cartas, algún fax, notas a mano escritas en hojas membretadas de hotel", aseguró Gociol.


La mayor parte del material que se exhibe son chistes de humor gráfico, correspondientes a diferentes épocas y estilos.
En los dos casos se trata de un intercambio laboral, pero en los textos y en el tono se advierte el vínculo: "Cómo fue creciendo la confianza con Cipe y la entrañable amistad que estableció con Les Luthiers. Esas cartas muestran la cocina de trabajo. Leímos la correspondencia y encontramos en qué espectáculos aparecen algunas de las ideas. Ahí se ve la mecánica de trabajo, qué quedó y qué no de sus propuestas. Vamos a proyectar extractos de esos espectáculos en la muestra", completó la curadora. "Fontanarrosa era un tipo de la industria cultural. Trabajaba al ritmo de los medios y de las editoriales. Se ve en algunos chistes que publicaba en medios distintos en distintas épocas o que aparecían en un espectáculo o en un cuento".
Por último, en la sección, Archivo Quino se muestran al público algunas cartas personales que se enviaban ambos humoristas. Las donó el autor de Mafalda al Archivo de Historieta de la BN. Una tarjeta de fin de año que Fontanarrosa le envío a su editor histórico, Daniel Divinsky, ilustra la tapa del último número de la revista Cuaderno, de la Biblioteca Nacional. Allí aparece Boogie en primer plano. En la parte de adelante se lee: "Quiero decirte algo hace tiempo". Y adentro, Boogie devela el asunto: "Te odio". Ese y otros personajes célebres del rosarino aparecerán en las nuevas estampillas que emitirá el Correo Argentino este mes en conmemoración de los diez años de la muerte de Fontanarrosa.
Para agendar
Roberto "El Negro" Fontanarrosa. Archivos clasificados. Martes a domingos, de 14 a 19, en el Museo del Libro y de la Lengua (Av Las Heras 2555).Entrada libre.

UNA MUESTRA DE RODRIGO ABD


La Cámara Afgana
La muestra de Rodrigo Abd comprende Veintiún grandes retratos en blanco y negro, más un panel con diez y ocho en color.
Se puede visitar, hasta el 24 de septiembre, de Lunes a Domingos de 12 a 20; miércoles cerrado.
La cámara afgana se titula la muestra que Rodrigo Abd, multipremiado reportero gráfico argentino, inaugurará a partir de mañana en FoLa. Son grandes retratos que rescatan la dignidad de las personas que más sufren en las zonas de conflicto bélico en todo el mundo donde ha tenido que trabajar como fotoperiodista.

Para Abd, la clave consiste en "ser sensible a los problemas de los demás".
La cámara afgana ya no es afgana. Aquel primer rústico aparato de madera que compró en Afganistán se lo robaron del baúl del auto en alguna parte. Luego compró otra. La que usa ahora Abd para hacer sus retratos en blanco y negro tal vez sea la tercera cámara "minutera", como se la conoció aquí y en otras partes del continente. O "la cámara del Chavo", como le dicen en México. Un cajón de madera con una lente, un trípode para sostenerla durante las largas poses que requiere exponer una hojita de papel sensibilizado. Luego, todo el procedimiento de revelado y positivado puede realizarse dentro del mismo cajoncito.


Rodrigo tiene facciones fuertes; su frente ancha y su nariz delatan el origen armenio escondido en el pelo largo y la barba. Después de dieciocho años de trabajo profesional, es la primera vez que expondrá en forma individual en la Argentina.
En Afganistán aprendió a utilizar esta cámara de madera que requiere un tiempo muy distinto al de la cámara digital. "Lo que más me interesa es la relación que se logra con el retratado, que muchas veces como fotógrafos de prensa la perdemos, porque la inmediatez de la noticia nos hace conectar muy poco con los otros. Durante la toma estoy destapando la lente al lado de la cámara, mirando sin intermediarios al retratado. Y esto lleva mucho tiempo. Desde que saludo a una persona y le hago la foto puede pasar media hora. En ese tiempo con una cámara digital puedo hacer miles de disparos moviéndome de un lado a otro. Este aparato no te deja mover, ni a vos ni al sujeto."


Es curioso ver que en esta exposición convive la técnica digital con la tradicional analógica, y que esta última se lleva el protagonismo. Las fotos digitales son sólo referencias periodísticas de esa otra observación monocroma, más íntima y menos anecdótica.
"Yo no soy muy tecnológico y no me gustan estos cambios tan vertiginosos que se dan desde hace un buen tiempo. Con esta cámara logré permanecer en una unidad temática que lo digital no me permite. Necesito individualizar a estas personas, retratarlas de una manera frontal, que me miren. Les doy tiempo y espacio. Dejo de correr con la exigencia de tener que transmitir una foto con un teléfono satelital desde cualquier montaña. Estos personajes transcurren más lentamente."


Después de Buenos Aires, le tocó vivir en Guatemala, un país muy chico, con tres décadas de guerra interna, miles de muertos y desaparecidos, donde se cometen diecisiete homicidios por día. En 2006 vivió en Afganistán, un país invadido por las grandes potencias, con miles de desplazados por la guerra. Volvió a Guatemala, recorrió América Central, México. "Yo no busqué a estas personas que retraté. Me las fui encontrando, conviví con ellas y quería representarlas no como sujetos marginales que hay que eliminar. Yo las veo con la dignidad de los que sufren, pero que afrontan esa dura realidad con entereza."
Ante la crisis de los medios de prensa tradicionales, Rodrigo es optimista: "Nunca viví mi trabajo como representante de un medio específico. El que cuenta las cosas soy yo. Yo les pongo el cuerpo y trato de buscar un enfoque diferente. Está claro que no existe la libertad absoluta y uno no tiene todo el control de lo que hace. Pero se puede mantener cierta independencia en estas agencias noticiosas enormes y muy burocratizadas".
"Las guerras no sólo se cuentan desde la trinchera a lo Robert Capa, poniendo el cuerpo y la vida. Los conflictos se pueden narrar desde la cotidianidad de los que los sufren, y que son invisibles para el público."



Para Abd, en Venezuela o en Siria, no sólo cuentan las balas y los gases: "Tengo muchos compañeros de la vieja guardia que piensan que hay que mostrar la sangre, el enfrentamiento. Yo lo hice mucho, pero ahora soy padre y tengo 40 años. La famosa frase de Capa (si la foto no es buena es que no estabas lo suficientemente cerca) no tiene que ver con lo físico, sino con lo emocional. Hay que ser sensible a los problemas de los demás. Me quiero poner en la piel de esa gente que sufre".

Veintiún grandes retratos en blanco y negro, más un panel con dieciocho en color componen el material de esta muestra en un lugar poco habitual para los periodistas fotógrafos. El restringido mundo del arte es una posibilidad para un reportero como Abd. "El mundo del arte me permite acceder diferentes abordajes a los temas que me interesan. Pero siento que nunca modificaría mi visión por la presión del mercado. El día que tenga que someterme a esas influencias abandonaría la fotografía para dedicarme a otra cosa."
Dice Abd: "Durante veinte años he renunciado a muchas cosas. No he tenido vida privada, alejado de los míos, viviendo solo y en lugares muy difíciles. ¡He perdido mucho pelo! No soy un fotógrafo talentoso. En una misma situación, mis colegas tienen miradas más interesantes que la mía, pero tal vez ellos se cansan más rápido que yo. Yo soy un cabeza dura que va para adelante y no se deja. No paro ante la primera dificultad y siempre estoy abierto a aprender de toda la fotografía que veo".


Perfil de artista
Entre 1999 y 2003
Trabajó en La Razón y LA NACION. Luego pasó a ser fotógafo de la agencia AP en Guatemala. En 2006 vivió en Kabul y en 2013, ganó el primer premio por su trabajo con los civiles afectados por la guerra civil en Siria. También obtuvo el Pulitzer en coautoría por el mismo conflicto
En 2016 ganó el premio
Maria Moors Cabot, "por la excelencia" en el desempeño de su profesión en el continente americano. Ha cubierto conflictos en Siria, Libia, Afganistán, Guatemala, Haití. Actualmente vive con su mujer y su hija en Lima, Perú

¿Dónde es?
Godoy Cruz 2626 - Distrito Arcos
Lunes a Domingos de 12 a 20 hs. (Miércoles cerrado)
Estacionamiento Distrito Arcos: Godoy Cruz entre Paraguay y Charcas
¿Cuánto sale?
Entrada general Martes, Jueves, Viernes, Sábado y Domingo: $80
Estudiantes, docentes con acreditación y Jubilados: 50% de descuento ($40)
Menores de 12 años: sin cargo.
Entrada General Lunes: $40. Estudiantes con acreditación (excluyente) sin cargo (No válido para grupos y visitas guiadas). Docentes sin cargo. Jubilados Sin Cargo.

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miércoles, 9 de agosto de 2017

DESDE EL JUEVES HASTA EL 9 DE OCTUBRE.....MIRTHA DERMISACHE; EXPOSICIÓN, CURSOS....MALBA


Mirtha Dermisache
Buenos Aires, 1940-2012 


Estudió en las Escuelas Nacionales de Bellas Artes Manuel Belgrano y Prilidiano Pueyrredón. Entre 1966 y 1967 realizó su primer libro de grafismos. En la década de 1970, su trabajo fue valorado por Jorge Romero Brest, Amancio Williams, Oscar Masotta y Edgardo Cozarinsky, entre otros, y presentado en el CAYC, que dirigía Jorge Glusberg.Ulises Carrión expuso sus obras en la galería Other Books and So (Amsterdam) y el editor y curador belga Guy Schraenen las publicó a través del sello Archive for Small Press and Communication. Los grafismos de Dermisache fueron también editados por Marc Dachy en Amberes, y publicados Flash Art, Doc(k)s, Kontext, Ephemera y Axe.

Participó de distintas muestras colectivas, entre las que se destacan: From Figuration Art to Sistems Art in Argentina, en Camden Arts Centre (Londres); Arte de Sistemas en Latinoamerica 1974, en el International Cultureel Centrum (Amberes), y en el Palais des Beaux-Arts (Bruselas); y Arte e Ideología. CAyC al aire libre. Arte de Sistemas II, en el Museo de Arte Moderno (Buenos Aires). En paralelo a su producción plástica desarrolló una extensa labor docente desde el TAC (Taller de Acciones Creativas) y con la creación y desde los talleres y las seis ediciones de las Jornadas del Color y la Forma (1974 a 1981), talleres públicos de gran escala destinados a la enseñanza de distintas técnicas plásticas con el objetivo de desarrollar la capacidad creadora y la libre expresión gráfica de los adultos. Su obra pertenece a las colecciones del Museo de Arte Contemporáneo de Barcelona (España), el Museu de Serralves (Portugal), el Museum of Modern Art (EE.UU.) y el Museo Nacional de Bellas Artes (Argentina). 



Encuentros con artistas y escritores
Sesiones Dermisache
A través de dos encuentros con artistas y escritores, las “Sesiones Dermisache” se proponen dar cuenta de diferentes aproximaciones artísticas a la relación entre texto e imagen.
Jueves 28 de septiembre a las 18:30: Mauro Césari y Claudia del Rio
Jueves 5 de octubre a las 18:30: Arturo Carrera e Ivana Vollaro
Sala pedagógica


Mirtha Dermisache
Porque ¡yo escribo!
11.08— 09.10.2017
Inauguración: jueves 10 de agosto, 19:00
Curador Agustín Pérez Rubio
Sala 3, Nivel 1

Primera exposición retrospectiva en un museo de la artista argentina Mirtha Dermisache (Buenos Aires, 1940-2012). La muestra constituye un completo recorrido por su producción, desde su primer libro realizado en 1967 hasta sus últimos trabajos colectivos en los años 2000, compuesto por más de 140 piezas pertenecientes a colecciones privadas y un amplio conjunto de documentos.
A lo largo de su carrera, Dermisache desarrolló una obra caligráfica a través de “escrituras ilegibles”, término acuñado por Roland Barthes, quien en 1971 manifestó gran interés por su trabajo y destacó su capacidad de alcanzar la “esencia de la escritura”. La artista se interesó especialmente por la capacidad editorial de sus obras, como una forma de problematizar la idea de originalidad. Su producción se encuentra entre la plástica y la escritura, e incluye libros, cartas, textos, diarios y postales, entre otros formatos con los que experimentó las posibilidades de expresión de su trazo personal sobre el papel. Estuvo vinculada al Instituto Di Tella, al CAYC y el Grupo de los 13 y se caracterizó por ser una artista solitaria e intimista en su obra escrita y sumamente abierta en su producción pedagógica.
“Desde el inicio, la obra de Dermisache aparece atravesada por la dualidad entre la búsqueda de libertad en la creación y el sometimiento a una serie de reglas, a una disciplina. Y, a la vista del conjunto de su trabajo desde 1967 hasta su muerte, esta dualidad va a ser una constante, indisociable de su tarea pedagógica, entendida como experiencia de un proceso inverso de aprendizaje: el desaprendizaje de ciertas ideas que impiden la libre expresión creativa”, explica el curador Agustín Pérez Rubio.
Las posibilidades de manipulación de los dispositivos editoriales convivirán en la sala de exposición con obras originales, interpelando al público sobre los aspectos más abstractos de la escritura, como el tiempo, la musicalidad y los ritmos, la plasticidad caligráfica, la significación, la sistematicidad y la relación con la tipografía. La exposición también da cuenta de los procesos creativos de la artista, que incluyen textos “legibles” y ejercicios, así como de su extensa labor pedagógica, en el TAC (Taller de Acciones Creativas) y en las seis ediciones de las Jornadas del Color y la Forma (1974-1981), que derivó en una práctica de “obra x sumatoria” en la que involucraba a todos los participantes.
El proyecto expositivo se basa en un trabajo de investigación documental de tres años sobre su archivo personal, acervo que también será expuesto para contextualizar y conjugar facetas antagónicas y rectoras de su trabajo como la disciplina y la libertad de expresión, la edición y el original, lo masivo y lo individual.
Junto con la exposición, se publicará un catálogo sobre su obra de 300 páginas –en doble edición español e inglés-, co-editado junto a Fundación Espigas y con el apoyo del Archivo Mirtha Dermisache y del Institute for Studies on Latin American Art (ISLAA). El libro incluye el ensayo curatorial de Agustín Pérez Rubio, director artístico de MALBA; y textos inéditos de Guy Schraenen, editor y fundador de la editorial Guy Schraenen éditeur y Archive for Small Press & Communication (A.S.P.C.); Belén Gache, escritora y poeta; y Lucía Cañada (UBA-IDEAS- UNSAM), además de una cronología biográfica de la artista a cargo de Cintia Mezza, Cecilia Iida y Ana Rabiña del Archivo Mirtha Dermisache. 

Presentación de libro
Mirta Dermisache. Porque ¡yo escribo!
Participan: Alejandro L. Larrumbe, Leonor Cantarelli, Cintia Mezza, Agustín Pérez Rubio y Agustín Diez Fischer
Jueves 7 de septiembre a las 19:00. Sala 3, Nivel 1
En ocasión de la presentación del libro que acompaña a la exposición, se recorrerá el trabajo y la obra de Mirtha Dermisache. El volumen, co-producido con Fundación Espigas, incluye textos inéditos de Agustín Pérez Rubio, director artístico de MALBA; Guy Schraenen, editor y fundador de la editorial Guy Schraenen éditeur y Archive for Small Press & Communication (A.S.P.C.); Belén Gache, escritora y poeta y Lucia Cañada (UBA-IDEAS-UNSAM). Esta presentación se propone dar cuenta de varias de las perspectivas de acercamiento a la obra de Dermisache presentes en los textos e incluirá un repaso por sus trabajos más importantes.
Entrada libre y gratuita hasta completar la capacidad de la sala

Para agendar
Jueves, a las 19: Inauguración en el Malba (Av. Figueroa Alcorta 3415). Antes, a las 18, habrá una mesa redonda de introducción a la muestra com la participación de Leticia Obeid, Agustín Pérez Rubio, L. Palacios y Eduardo Stupía
Miércoles 16 y 23: Taller de Sergio Chejfec de escritura a partir de grafismos. Gratis con inscripción previa vía mail a eventosliteratura@malba.org.ar





















jueves, 18 de agosto de 2016

APOYANOS CONTRA EL FEMICIDIO, HOY COMIENZA HASTA EL 22


Cientos de zapatos rojos contra el femicidio llegan a Buenos Aires

 Con trescientos pares de zapatos rojos, cobra presencia la ausencia de las mujeres víctimas de femicidio: 275 en nuestro país murieron entre la primera y la segunda marcha #NiUnaMenos, que sembró conciencia para que cada vez sean más los que levantan el puño en alto y dicen basta. Desde el jueves se podrá ver la instalación colaborativa (o pieza de “artivismo”) que busca sembrar conciencia respecto de la violencia de género, que ya se presentó más de 80 veces en distintas partes del mundo desde 2009. Su autora, la artista mexicana Elina Chauvet, tutela su montaje en la feria Arte Espacio, para esta versión local que no es la primera en la Argentina: Chubut, Jujuy, Resistencia y Rosario, entre otras ciudades, ya habían hecho antes sus versiones de esta manifestación quieta y silenciosa.

“Visibiliza la ausencia de una víctima. Le da voz. Y hace ver que los números de la violencia son reales”, se pronuncia la artista, que nació en Ciudad Juárez en 1959. Ahora vive en Mazatlán, Sinaloa, y desde ahí trabaja, conectada con todo el mundo. “La obra, como los hijos, ya anda sola. Pero detrás de cada instalación siempre estoy coordinando y dando apoyo”, dice.
La obra viaja conceptualmente. Empieza meses antes, cuando alguien dona un calzado y se comienza a hablar del tema. “El solo hecho de dar despierta una generosidad y un sentir positivos, un compromiso. La gente se vuelve parte de la creación y se convierte en un asunto personal e íntimo. Sigue cuando participan escuelas, asociaciones civiles, artistas o gobiernos. El problema de la violencia a las mujeres es transversal, permeable a todos los grupos de la sociedad y en cualquier lugar del mundo.”
El rojo no es pasional, como el eufemismo que se usa mal para atenuar los crímenes contra las mujeres; representa la sangre. Denise Tapella es una de las artistas participantes de esta intervención en Buenos Aires: “Doné mis suecos del taller de hace años, cómodos, conocidos, a mi medida. Vienen a ser mi símbolo de paz”. El dibujante Drouville preparó unos borcegos con nombres de víctimas. “Es impresionante lo que generó esta obra; un abrazo solidario de gente que se quiere involucrar”, cuenta Josefina Arauz, coordinadora de la instalación de Arte Espacio. También Josefina Robirosa, que pintó unos tacos con aerosol, y María Boneo, con un par de plataformas con hebilla, hacen su aporte.
Arte Espacio dedicará a esta obra una terraza que mira al Hipódromo de San Isidro en el marco de esta nueva edición en Espacio Darwin (avenida Santa Fe 35, San Isidro). Desde este jueves y hasta el lunes 22, de 13 a 21 (viernes y sábado, hasta las 22). Entradas: $ 130. Pase libre: $ 150. Pase libre + catálogo: $ 200. Menores de 12 años: gratis.