miércoles, 9 de noviembre de 2022

LA POBREZA EN TUCUMÁN 2


Tiene 13 años, vive en los cerros Calchaquíes y necesita una moto para llegar a la escuela
Miguel Benicio vive en la comunidad Quilmes; como no pasa el colectivo por su zona, camina cinco kilómetros para estudiar
Miguel Benicio (13), en el patio de su casa; junto a su hermana Aurora (4), son los encargados de la huerta y de darles de comer a los animales
Quiere aprender más. Que no sea tanto esfuerzo llegar a la escuela. Quiere llegar a ser profesional Todas esas cosas dice en voz alta Miguel Benicio, de tan solo 13 años, sentado a la sombra en su casa en la comunidad Quilmes Bajo, entre los valles Calchaquíes, en Tucumán.
“Si pudiera pedir tres deseos serían tener un celular para poder hacer mejor las tareas e ir a una escuela en la que me enseñen más materias. A veces los profesores faltan y perdemos tiempo para aprender. Como voy caminando, hay días que llego tarde. Necesitaría tener una moto o un transporte público que me lleve”, dice Miguel. A su lado, su hermana Aurora (4) lo sigue en cada cosa que hace. El resto de la familia está compuesta por su hermana Valentina (16), su mamá y su papá que no vive con ellos.
Él está en 2° año de la secundaria que funciona en la comunidad. Como es una escuela plurigrado, comparte el aula con alumnos de 1er y 3er año. En total, son 30.
Miguel es uno de los becados de la Fundación León, una institución que trabaja hace dos años en los valles Calchaquíes con programas educativos y sociolaborales. “Miguel es un joven fuera de serie, que cuestiona un montón y eso nos gusta. Camina mucho para ir a su escuela y tiene una de las mejores notas. La beca que le damos viene a sostenerlo y a mostrarle otros mundos posibles. Como Miguel, tenemos un montón de becados hoy, que empezaron a preguntarse qué quieren hacer cuando sean grandes”, señala Federico Díaz Marino, director de Programas de la institución.
Le gusta estudiar, entender cosas nuevas, seguir investigando, contestar a todas las preguntas. Este espíritu curioso y emprendedor lo sacó de su mamá, Mariana Flores, que con mucho esfuerzo se recibió de maestra, pero todavía no consiguió un cargo en la zona. “Durante la pandemia como los docentes no llegaban, empecé a dar clases de apoyo a los chicos en la puerta de la escuela porque ahí se podían enganchar a Internet. Ya que le daba a los míos, sumaba a algunos más, especialmente con la lectura”, cuenta. También hizo cursos de costura y cocina, y se las rebusca haciendo vestidos o arreglando ropa. Su sueño es poder tener un trabajo estable y comprar una máquina de coser más avanzada para poder hacer trabajos más complejos.
“Miguel es una esponjita que todo absorbe, todo lo pregunta, él todo hace. Es una buena escuela a la que va, es familiar y muy contenedora, pero él siempre dice que quisiera hacer más cosas”, dice su mamá, a la vez que sí reconoce que casi todos los días
Caminar con frío y calor
Son alrededor de 600 familias las que viven en esta zona árida en la que solo llueve durante los meses de enero y febrero, de tierra agrietada y arbustos. De fondo, la silueta de los cerros envuelve el paisaje.
“La vida acá es difícil pero linda. Uno obtiene lo que come de la tierra, desde los animales, las verduras y las frutas. El trabajo es duro porque no hay días de descanso”, dice Mariana.
La casa de Miguel es de adobe y piedra, tiene luz eléctrica, agua y un calefón para poder bañarse. Debajo de un árbol, una silla y una mesa de madera hechas por Mariana son el lugar ideal para que sus hijos se sienten a hacer la tarea. “Mis hijos saben de carpintería. También hicimos juntos los platos de madera y bandejas, lo bueno es que esos no se rompen. Los chicos me ayudan en todo, en la casa, en la huerta, con los animales. Todo lo que se necesite, ellos lo hacen igual que yo”, agrega Mariana.
Desde la Fundación León detectaron que la mayoría de los padres de los alumnos de la escuela de Quilmes no habían terminado la escuela y por eso la apuesta fue a que ellos sí pudieran completarla.
“A partir del respeto, empezamos a sostener la educación porque es la herramienta principal para que las comunidades puedan movilizarse. Cuando Miguel egrese va a tener su primer logro porque su papá no había terminado la primaria. Ya ahí ganó una generación. Y si después decide hacer estudios superiores, ahí ya gana una segunda generación. Para nosotros esos son los mayores logros que un hogar puede alcanzar, ir escalando educativamente porque sin dudas con eso vienen las oportunidades laborales, los ingresos económicos y el crecimiento cultural de la familia”, agrega Federico Díaz Marino.
Como no existe transporte urbano en la zona, todos los mediodías Miguel tiene que caminar cinco kilómetros abajo del rayo del sol hasta la escuela. En invierno sale en la oscuridad temprano a la mañana y con helada. Y en tiempo de primavera y de verano se enfrenta al calor que es muy fuerte. “Si llega a llover los primeros días de diciembre, les toca ir igual. Yo me esfuerzo por que ellos vayan todos los días”, dice Mariana.
Cerca de las 11:00 Miguel se empieza a preparar para ir a la escuela a la que entra a las 12:10. Tarda alrededor de 40 minutos en llegar porque el camino es todo cuesta arriba. “En general voy caminando pero hay veces que señores me alzan y me llevan. No importa si hace mucho frío o calor, hay que ir igual”, agrega Miguel. La amplitud térmica es una característica de la zona, y el calor se empieza a sentir. Por eso, Miguel pone el delantal en la mochila, se protege con una gorra y lleva una botella de agua para refrescarse.
Todavía Miguel no tiene del todo en claro qué quiere ser cuando sea grande. Estuvo barajando la posibilidad de ser abogado y ahora se inclina más por ingresar en la Fuerza Naval. “Me gusta nadar y quiero aprender las materias que se dan ahí”, dice convencido. Durante un tiempo su mamá trabajó en un complejo hotelero en el que dejaban nadar a sus hijos.
“Ahora Miguel dice que se quiere ir a la Naval y a él le gustaron mucho todas las actividades. Veía el ARA San Juan, la Fragata Libertad y quedó enamorado. Veía el barco y el mar que son cosas que acá no las tienen”, cuenta su mamá.ß
Miguel Benicio 13 años
“A veces los profesores faltan y perdemos tiempo para aprender. Como voy caminando, hay días que llego tarde”
Mariana Flores mamá

Federico Díaz Marino director de programas de fundación león
“La beca que le damos viene a sostenerlo y a mostrarle otros mundos posibles”

http://indecquetrabajaiii.blogspot.com.ar/. INDECQUETRABAJA

No hay comentarios.:

Publicar un comentario

Nota: sólo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.