miércoles, 9 de noviembre de 2022

LA POBREZA EN TUCUMÁN


Las distancias y el trabajo infantil ponen en jaque la educación
En la segunda provincia más chica del país, los alumnos tienen serios problemas para llegar hasta la escuela por la falta de transporte público y los caminos de tierra; más de la mitad trabaja de forma remunerada para familiares
Texto y fotos Micaela Urdinez Enviada especialAyelén Concha tiene 17 años y está en 6° año de la secundaria de Palomino, una zona rural en Simoca: “El camino es de tierra y es complicado trasladarse”
Me levantó cuando todavía es de noche”, dice Mateo Mansilla (6) que vive en la zona rural Altos de Medina, a 80 kilómetrosdesanmigueldetucumán.alas 6 de la mañana, la traffic del municipio que lo lleva a su escuela ubicada en Río Nío (a 30 kilómetros) lo pasa a buscar por su casa. Es casi una hora y media de viaje por caminos de tierra.
A principio de año, la traffic sufrió un desperfecto técnico y Mateo estuvo tres meses sin ir a clases. “Ese es un tiempo perdido para ellos porque no lo pueden recuperar. Hoy en día si no tenemos estudio, no somos nadie”, dice Miguel Alejandro Mansilla, su papá. La comunidad está intentando reabrir una escuela que antes funcionaba para que los chicos de la zona, como Mateo, no tengan que trasladarse tanto, y poder así sostener su escolaridad.
Resulta paradójico que en la segunda provincia más chica del país (con una superficie de 22,525 km²) después de Tierra del Fuego, los alumnos de las zonas rurales tengan tantas dificultades para llegar a la escuela. Hambre de Futuro recorrió las zonas más aisladas y se encontró con que la educación es el derecho más vulnerado: las grandes distancias, la falta de transporte público y el trabajo infantil son las principales amenazas.
Quisimos entrevistar a Juan Pablo Lichtmajer, ministro de Educación de Tucumán, pero no fue posible. Desde el ministerio, informaron sobre algunos de los programas destinados a sostener las trayectorias escolares de los alumnos en la provincia, como la creación de la modalidad de Educación Rural en 2015, la Secundaria Rural Mediada por TIC y la modalidad de Educación Intercultural Bilingüe, entre otros.
“Acá no hay transporte. Como voy caminando a la escuela, hay días que llego tarde”, dice Miguel Benicio, de 13 años, en la comunidad Quilmes Bajo (ver aparte
Según un informe elaborado por Unicef con base en cifras oficiales, en Tucumán el 56,6% de los niños son pobres en términos de ingresos y eso impacta también en su educación.
“La educación rural está caracterizada por un alto grado de ausentismo y abandono de los alumnos por las cuestiones climáticas y por las grandes distancias. El transporte público es muy escaso y los días de lluvia, la escuela se suspende”, señala Florencia Arébalo, coordinadora de programas de Minkai.
Luis Zazano es un sacerdote católico que, junto a la comunidad parroquial, hace 4 años se encarga de asistir a las familias de la zona de Los Chorrillos, Río Nío y Cerro Medina. “El principal riesgo para los chicos en estas zonas es la educación porque hay límites en la parte del transporte. Muchas de estas personas dependen de que lleven a los chicos a la escuela. Hay que abrir caminos en el sentido literal y también en el sentido figurativo”, afirma Zazano.
Ayelén del Rosario Concha tiene 17 años y está en 6° año de la escuela secundaria de Palomino, una zona rural en Simoca. “El camino es de tierra y es complicado trasladarse. Hasta hace un mes iba en moto y ahora nos pusieron un transporte escolar que me deja en la ruta y camino hasta mi casa”, dice esta adolescente que sueña con poder estudiar psicología.
El impacto del trabajo infantil
Otro de los desafíos de enseñar en las zonas rurales es el trabajo infantil y adolescente. La frágil situación económica de las familias, hace que muchos alumnos tengan que realizar tareas informales para poder sobrevivir, poniendo en riesgo su educación.
En la Escuela Presidente Raúl Ricardo Alfonsín algunos alumnos asisten dos o tres veces en la semana porque son requeridos como mano de obra en la cosecha de caña y otras frutas como el limón o el arándano.
“Tenemos muy en cuenta la realidad en la que viven. Nosotros les decimos que el sacrificio va a valer la pena cuando después obtengan su título”, expresa Beatriz Moreno, su directora.
Los resultados de las últimas pruebas Aprender del 2021 dan cuenta de esta tragedia: el 51,3% de los alumnos en Tucumán trabajan de forma remunerada para familiares (por encima del promedio nacional que es del 46%).
¿Cuáles son los impactos negativos del trabajo infantil en la educación? Además del deterioro en el rendimiento, la tasa de asistencia escolar muestra que el 13,3% de los niños de los hogares más pobres de esta provincia no está yendo a la escuela.
“Llega el momento de la cosecha y entramos en una puja con los alumnos que pretenden irse porque son bien pagados, y nosotros desde el Ministerio buscamos mostrarles que su futuro está en la escuela. Tenemos las becas Progresar y las becas Egresar para sostener la trayectoria de los chicos y también contamos con el boleto estudiantil que facilita el acceso de los chicos en la escuela”, explica María de los Ángeles Figueroa, asistente técnico territorial del Ministerio de Educación de Tucumán. 

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