Culpable: Jake Gyllenhaal salva esta despareja remake escrita por el creador de True Detective
El thriller de Antoine Fuqua con guion de Nic Pizzolatto no logra diferenciarse del largometraje danés, pero su protagonista se destaca en un rol complejo; a partir de este viernes se puede ver por Netflix
M. A.
Jake Gyllenhaal en Culpable
Culpable (The Guilty, Estados Unidos/2021). Dirección: Antoine Fuqua. Guion: Nic Pizzolatto, basado en el de la película danesa La culpa, de Gustav Möller y Emil Nygaard Albertsen. Fotografía: Maz Makhani. Edición: Jason Ballatine. Música: Marcelo Zarvos. Elenco: Jake Gyllenhaal, Christina Vidal, Paul Dano, Riley Keough, Ethan Hawke. Disponible en: Netflix.
Al ver Culpable resulta inevitable preguntarse cuál es el valor agregado de esta remake del ajustado thriller danés de 2018 dirigido por Gustav Möller, si es que hay algún diferencial en esta producción que vuelve a reunir a Jake Gyllenhaal con el realizador Antoine Fuqua (ya habían trabajado juntos en 2015 en la también despareja Revancha), quienes incorporan para formar la trifecta al creador de True Detective, Nic Pizzolatto, el encargado de adaptar la atractiva historia de base.
Gyllenhaal interpreta a Joe Baylor, un policía que es removido de su labor en las calles para trabajar atendiendo llamadas de urgencia hasta que se resuelva una situación legal vinculada a un hecho que se revela sobre el final del largometraje. Como en el film original, vemos al protagonista en un contexto cerrado, asfixiante, con una tarea en sus manos que le juega en contra. A los pocos minutos notamos que su atención a esos llamados al 911 son manejados con una ansiedad indisimulable, lo cual lo lleva a brindar respuestas erráticas, a perder fácilmente la concentración y el temperamento, y a desmerecer cómo funciona el trabajo en equipo.
Sin embargo, el panorama cambia cuando en una de esas ocasiones que atiende (cuando no está pendiente de ser contactado por su esposa para poder hablar con su hija) percibe que hay algo extraño en una de las frases que emite Emily (Riley Keough), una mujer que se comunica con emergencias y logra advertirle a Joe que fue secuestrada y que no sabe hacia dónde la están conduciendo. La urgencia que proviene de la narrativa principal del film es innegable, el guion de Pizzolatto va dosificando de manera inteligencia la información, y Fuqua capta los precisos gestos de Gyllenhaal con buen pulso.
De todos modos, Culpable comienza a empantanarse cuando no sabe cómo resolver el mayor dilema que se le presenta: sostener un thriller de 90 minutos con un solo actor en pantalla y recursos limitados (como contracara tenemos la excelente Enterrado de Rodrigo Cortés). A fin de cuentas, la acción transcurre en un escenario excluyente (esa central de emergencias), por lo cual la eficacia de los actores que ponen sus voces a personajes a los que nunca veremos y la del propio Gyllenhaal en su one-man show es clave para mantener al espectador cautivo. En este punto, tanto el protagonista como los secundarios (de Paul Dano a Ethan Hawke) hacen un muy buen trabajo, pero distinto es el caso de Pizzolatto quien, al momento de aportar un nuevo ingrediente al relato, opta por incluir como contexto una serie de incendios forestales que afectan a Los Ángeles para imprimirle más caos a la búsqueda de Emily, herramienta que se agota rápido.
Culpable fue dirigida por Antoine Fuqua, el realizador de Día de entrenamiento NETFLIX
Fuqua, quien filmó parte de la película aislado en una camioneta como consecuencia de la pandemia de coronavirus, hace lo que puede con un guion que adquiere mayor peso sobre el final, cuando un tópico socialmente relevante es abordado con una confesión de Joe en la que Gyllenhaal vuelve a demostrar que no hay rol que le quede grande. Es su interpretación lo que saca a flote este thriller, uno que, respondiendo al interrogante inicial, no consigue despegarse nunca de la infinitamente superior película original.
Dónde verla. Culpable ya se encuentra disponible en Netflix.
Jake Gyllenhaal en CulpableCulpable (The Guilty, Estados Unidos/2021). Dirección: Antoine Fuqua. Guion: Nic Pizzolatto, basado en el de la película danesa La culpa, de Gustav Möller y Emil Nygaard Albertsen. Fotografía: Maz Makhani. Edición: Jason Ballatine. Música: Marcelo Zarvos. Elenco: Jake Gyllenhaal, Christina Vidal, Paul Dano, Riley Keough, Ethan Hawke. Disponible en: Netflix.
Al ver Culpable resulta inevitable preguntarse cuál es el valor agregado de esta remake del ajustado thriller danés de 2018 dirigido por Gustav Möller, si es que hay algún diferencial en esta producción que vuelve a reunir a Jake Gyllenhaal con el realizador Antoine Fuqua (ya habían trabajado juntos en 2015 en la también despareja Revancha), quienes incorporan para formar la trifecta al creador de True Detective, Nic Pizzolatto, el encargado de adaptar la atractiva historia de base.
Gyllenhaal interpreta a Joe Baylor, un policía que es removido de su labor en las calles para trabajar atendiendo llamadas de urgencia hasta que se resuelva una situación legal vinculada a un hecho que se revela sobre el final del largometraje. Como en el film original, vemos al protagonista en un contexto cerrado, asfixiante, con una tarea en sus manos que le juega en contra. A los pocos minutos notamos que su atención a esos llamados al 911 son manejados con una ansiedad indisimulable, lo cual lo lleva a brindar respuestas erráticas, a perder fácilmente la concentración y el temperamento, y a desmerecer cómo funciona el trabajo en equipo.
Sin embargo, el panorama cambia cuando en una de esas ocasiones que atiende (cuando no está pendiente de ser contactado por su esposa para poder hablar con su hija) percibe que hay algo extraño en una de las frases que emite Emily (Riley Keough), una mujer que se comunica con emergencias y logra advertirle a Joe que fue secuestrada y que no sabe hacia dónde la están conduciendo. La urgencia que proviene de la narrativa principal del film es innegable, el guion de Pizzolatto va dosificando de manera inteligencia la información, y Fuqua capta los precisos gestos de Gyllenhaal con buen pulso.
De todos modos, Culpable comienza a empantanarse cuando no sabe cómo resolver el mayor dilema que se le presenta: sostener un thriller de 90 minutos con un solo actor en pantalla y recursos limitados (como contracara tenemos la excelente Enterrado de Rodrigo Cortés). A fin de cuentas, la acción transcurre en un escenario excluyente (esa central de emergencias), por lo cual la eficacia de los actores que ponen sus voces a personajes a los que nunca veremos y la del propio Gyllenhaal en su one-man show es clave para mantener al espectador cautivo. En este punto, tanto el protagonista como los secundarios (de Paul Dano a Ethan Hawke) hacen un muy buen trabajo, pero distinto es el caso de Pizzolatto quien, al momento de aportar un nuevo ingrediente al relato, opta por incluir como contexto una serie de incendios forestales que afectan a Los Ángeles para imprimirle más caos a la búsqueda de Emily, herramienta que se agota rápido.
Culpable fue dirigida por Antoine Fuqua, el realizador de Día de entrenamiento NETFLIXFuqua, quien filmó parte de la película aislado en una camioneta como consecuencia de la pandemia de coronavirus, hace lo que puede con un guion que adquiere mayor peso sobre el final, cuando un tópico socialmente relevante es abordado con una confesión de Joe en la que Gyllenhaal vuelve a demostrar que no hay rol que le quede grande. Es su interpretación lo que saca a flote este thriller, uno que, respondiendo al interrogante inicial, no consigue despegarse nunca de la infinitamente superior película original.
Dónde verla. Culpable ya se encuentra disponible en Netflix.
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El estornino: drama y comedia en un fallido relato sobre personas que tratan de superar la adversidad
La nueva película de Theodore Melfi resulta un paso en falso, pese a contar con un elenco con grandes nombres como Melissa McCarthy, Chris O’Dowd y Kevin Kline
M. S.
Melissa McCarthy y Chris O'Dowd en El estornino Netflix
El estornino (The Starling, Estados Unidos/2021). Dirección: Theodore Melfi. Guion: Matt Harris. Fotografía: Lawrence Sher. Música: Benjamin Wallfisch. Edición: Matt Friedman y Peter Tescher. Elenco: Melissa McCarthy, Chris O’Dowd, Kevin Kline, Timothy Olyphant. Duración: 102 minutos. Disponible en: Netflix.
Algunas crónicas periodísticas recientes nos recuerdan que los estorninos son vistos como una plaga en cualquier lugar en el que decidan instalarse. Es un pájaro de tez oscura, tan pequeño como robusto y con un aire muy simpático a primera vista, que por su carácter invasor, su facilidad para reproducirse y su condición de animal omnívoro tiene una especial tendencia a convertirse en invasor y provocar daños irreversibles en cultivos y cosechas.
También mencionan que al volar en bandadas (cuando se agrupan en gran cantidad pueden construir en el aire vistosas coreografías) se convierten también en un enorme peligro para los vuelos y es imprescindible alejarlos de los aeropuertos. En 1960, varios estorninos penetraron en los motores de un avión que despegaba del aeropuerto de Boston y provocaron una falla que terminó con la nave estrellada y un saldo de 62 muertos.
Con semejantes antecedentes solo es posible entender como un chiste de humor negro la alusión constante a este pájaro que empieza en el título mismo de la película y prosigue a través de los padecimientos que un ejemplar de esta especie construido digitalmente provoca en la humanidad de Lilly Maynard (Melissa McCarthy). Ella trata a su manera de superar una pérdida irreversible tratando de recomponerse entre su trabajo como repositora en un supermercado y su vida en una casa con una pequeña huerta. Peor la pasa su esposo Jack (Chris O’Dowd), alojado a tiempo completo en un centro de salud mental.
Chris O'Dowd y Melissa McCarthy, dos grandes comediantes a la deriva en esta película de Netflix
El duro camino hacia la superación del dolor que tratan de llevar adelante como pueden los Maynard adquiere en esta película una extraña forma narrativa. Es una mezcla entre el típico drama humano “inspirador” (tan característico del cine de vertiente cristiana) y una comedia que apuesta claramente al absurdo en los remates de cada situación.
El resultado es raro, en el más negativo sentido del término. Más avanza la historia y más empalagosa se torna, en buena medida por culpa de una música incidental enfática y tan invasiva como los propios estorninos. Como si no alcanzaran la imagen y las palabras para sensibilizar. Por esa misma razón, los momentos de comedia aparentemente pensados como un equilibrio frente a tanto sentimentalismo quedan casi siempre fuera de lugar.
Atrapados entre la contención y el siempre latente riesgo del desborde sentimental, dos excelentes comediantes como McCarthy y O’Dowd quedan casi siempre descolocados. Más todavía lo está el gran Kevin Kline, que recurre a toda su autoridad interpretativa para asumir un papel tan desconcertante como la película misma, el de un veterinario que algún tiempo atrás ejerció la psicología.
El estornino es un paso atrás en la carrera de Melfi, que venía mostrando en sus películas anteriores (especialmente en Talentos ocultos) una genuina sensibilidad.
Melissa McCarthy y Chris O'Dowd en El estornino NetflixEl estornino (The Starling, Estados Unidos/2021). Dirección: Theodore Melfi. Guion: Matt Harris. Fotografía: Lawrence Sher. Música: Benjamin Wallfisch. Edición: Matt Friedman y Peter Tescher. Elenco: Melissa McCarthy, Chris O’Dowd, Kevin Kline, Timothy Olyphant. Duración: 102 minutos. Disponible en: Netflix.
Algunas crónicas periodísticas recientes nos recuerdan que los estorninos son vistos como una plaga en cualquier lugar en el que decidan instalarse. Es un pájaro de tez oscura, tan pequeño como robusto y con un aire muy simpático a primera vista, que por su carácter invasor, su facilidad para reproducirse y su condición de animal omnívoro tiene una especial tendencia a convertirse en invasor y provocar daños irreversibles en cultivos y cosechas.
También mencionan que al volar en bandadas (cuando se agrupan en gran cantidad pueden construir en el aire vistosas coreografías) se convierten también en un enorme peligro para los vuelos y es imprescindible alejarlos de los aeropuertos. En 1960, varios estorninos penetraron en los motores de un avión que despegaba del aeropuerto de Boston y provocaron una falla que terminó con la nave estrellada y un saldo de 62 muertos.
Con semejantes antecedentes solo es posible entender como un chiste de humor negro la alusión constante a este pájaro que empieza en el título mismo de la película y prosigue a través de los padecimientos que un ejemplar de esta especie construido digitalmente provoca en la humanidad de Lilly Maynard (Melissa McCarthy). Ella trata a su manera de superar una pérdida irreversible tratando de recomponerse entre su trabajo como repositora en un supermercado y su vida en una casa con una pequeña huerta. Peor la pasa su esposo Jack (Chris O’Dowd), alojado a tiempo completo en un centro de salud mental.
Chris O'Dowd y Melissa McCarthy, dos grandes comediantes a la deriva en esta película de Netflix El duro camino hacia la superación del dolor que tratan de llevar adelante como pueden los Maynard adquiere en esta película una extraña forma narrativa. Es una mezcla entre el típico drama humano “inspirador” (tan característico del cine de vertiente cristiana) y una comedia que apuesta claramente al absurdo en los remates de cada situación.
El resultado es raro, en el más negativo sentido del término. Más avanza la historia y más empalagosa se torna, en buena medida por culpa de una música incidental enfática y tan invasiva como los propios estorninos. Como si no alcanzaran la imagen y las palabras para sensibilizar. Por esa misma razón, los momentos de comedia aparentemente pensados como un equilibrio frente a tanto sentimentalismo quedan casi siempre fuera de lugar.
Atrapados entre la contención y el siempre latente riesgo del desborde sentimental, dos excelentes comediantes como McCarthy y O’Dowd quedan casi siempre descolocados. Más todavía lo está el gran Kevin Kline, que recurre a toda su autoridad interpretativa para asumir un papel tan desconcertante como la película misma, el de un veterinario que algún tiempo atrás ejerció la psicología.
El estornino es un paso atrás en la carrera de Melfi, que venía mostrando en sus películas anteriores (especialmente en Talentos ocultos) una genuina sensibilidad.
http://indecquetrabajaiii.blogspot.com.ar/. INDECQUETRABAJA
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