lunes, 11 de octubre de 2021

VACUNA INFANTIL....POLÉMICA


Grieta familiar: “Yo quiero, él no”: padres divididos por la vacunación de sus hijos
La vacunación contra el Covid en los niños genera desacuerdos a nivel pareja y familia
Desde que comenzó la inscripción para que los niños y adolescentes reciban la vacuna, el debate y las discusiones se instalaron dentro del hogar. Qué hacer cuando no hay acuerdo; la importancia de escuchar a los chicos
L. R. 
En una encrucijada. Así se siente por estos días Trinidad desde que empezó la inscripción de los adolescentes para recibir la vacuna contra el coronavirus. Mamá de uno de 13, ella estaba dispuesta a inscribirlo para que recibiera la primera dosis de Pfizer pero algo la detuvo: su ex marido y padre de su hijo, no está de acuerdo con vacunarlo. “Siempre me llevé muy bien con él, tenemos buen diálogo y mucho respeto por las opiniones del otro. Pero este es un tema difícil porque ambos buscamos preservar la salud de nuestro hijo, solo que él piensa de una manera y yo, de otra”, reconoce Trinidad.
Desde que comenzó la inscripción para vacunar a los niños (primero fueron los adolescentes de 12 a 18 años y el viernes pasado se sumó el grupo de los chicos de 3 a 11 años con Sinopharm, lo que generó cierto desconcierto entre los pediatras y padres) el debate en torno a este tema se instaló en las familias y ya genera más de una discusión entre parejas y ex parejas que no logran ponerse de acuerdo en una cuestión tan sensible como la vacunación. Puertas adentro, los desacuerdos no se dan necesariamente entre los antivacunas y provacunas: de hecho, muchos de los padres que se niegan a vacunar a sus hijos contra el Covid 19 tienen completo el esquema de vacunación, lo que confirma que su negativa está directamente relacionada con esta vacuna en particular.
“Ambos buscamos preservar la salud de nuestro hijo”
“Para mi es un tema muy difícil porque tiene que ver con el respeto de la decisión de cada uno pero no deja de ser la salud del hijo de ambos -sostiene Trinidad-. Lo que decidimos fue sacar un turno con su pediatra que lo atiende hace más de 10 años, y charlar esta situación con él. Es una solución que nos dio la psicóloga porque la llamé angustiada, le comenté que no nos estábamos poniendo de acuerdo y nos sugirió este camino. Yo no voy a vacunar a mi hijo si su papá no quiere, me parece muy violento -plantea-. Lo que él me dice es que tiene miedo de la vacuna, de sus efectos adversos. Además, argumenta que no es un virus peligroso para los niños, que lo transitan bien”, resume Trinidad, que suma una complicación más: la opinión de los adolescentes.
“A esta edad muchos ya expresan sus opiniones y él me dice que si no es obligatorio no quiere vacunarse. Yo considero que hay un virus, una pandemia mundial y la forma de atacarlo es esta vacuna. Pero tengo total respeto por lo que piensan los demás. También el padre me dice que se puede esperar un poco, que no hay apuro o urgencia por hacerlo ya. Lo que yo pretendo es resolver este tema de una manera en la que todos nos sintamos tranquilos”, dice 
“Los adolescentes toman sus propias decisiones”
En el caso de Ivana , la situación es inversa: ella se opone (no está vacunada) y su ex marido cuenta con al menos una dosis. Pero en su caso, con dos hijos mayores de edad y solo uno de 17 años, la situación es más sencilla de zanjar. “El puede elegir solo porque hoy los adolescentes y más de esa edad, toman sus propias decisiones -plantea Ivana-. Tiene información porque son temas que se hablan todos los días en casa y también porque lo conversan entre amigos. La mayoría de sus compañeros se anotó para darse la vacuna pero Alejo no quiere”, sostiene.

Ivana  y su hijo adolescente Alejo no quieren vacunarse: fue un tema de discusión familiar ya que su padre sí está a favor de la vacunación

Ivana es kinesióloga y asegura tener acceso a cierta información que tal vez hace que él se replantee algunas cosas. “Mis hijos más grandes tampoco están vacunados y no se piensan vacunar. Con mi ex fue y es un tema de debate y también de discusión. Obviamente respeto su opinión. Pero en este caso mi hijo es el que decide. Me parece importante que ellos formen su pensamiento, su ideología de acuerdo a la información que podemos darles”, dice Ferreyra, que cuenta que sus dos hijos mayores tienen todas las vacunas del calendario oficial y con el más chico hubo algunas que decidió no ponerle: “Con el tiempo me fui acercando a una concepción más naturista de la medicina. Hace años que no tomo ni una aspirina, en casa no hay medicamentos. Trabajo con pacientes oncológicos, soy docente en la Universidad de Hurlingham y tengo acceso a otras fuentes no oficiales que hacen que me genere ruido todo esto de la vacunación contra el covid”, sostiene.
Qué dice la ley
Desde el punto de vista legal, la investigadora del Conicet especialista en Derecho de Familia, Marisa Herrera, explica que al tratarse de adolescentes entre 13 y 18 años y al ser la vacunación un acto no invasivo ellos pueden elegir aplicarse o no la vacuna. “Solo basta con el consentimiento del o la propia adolescente, por lo tanto, la negativa de ambos o de alguno de los progenitores no tiene ninguna incidencia. Solo vale la decisión de la/el adolescente para vacunarse”, aclara Herrera.
En todo caso, las voces más contrarias a la vacunación están entre los padres de los chicos de 3 a 11 años, que se han visto sorprendidos por los anuncios del Gobierno. A pesar de que el presidente de la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP), Omar Tabacco, afirmó que habían quedaron “saldadas” las dudas presentadas por su entidad científica en torno de la vacunación a niños de entre 3 y 11 años con Sinopharm y se mostraron conformes con el informe presentado por el Ministerio de Salud, las dudas entre padres y madres continúan.
Miriam aclara de movida que no es una “antivacuna” (de hecho ha vacunado siempre a sus hijos y antes de la pandemia se dio una serie de refuerzos de la doble adultos y la triple viral, además de la de hepatitis B). “Siempre me he vacunado, y mis hijos también. Pero esto no es una vacuna, es algo experimental. Tengo amigas que han tenido problemas después de aplicársela, y no pienso dármela. Mucho menos a mis hijos. El más chico tiene 11 años y su padre, mi ex marido, está muy a favor de esta vacuna, tiene las dos dosis. Hemos discutido mucho por este tema, me ha dicho que era una ignorante. Pero respeta mi decisión. Si en un par de años demuestran que es segura, entonces se la daré. Hoy siento que somos conejitos de indias y yo con mis hijos no experimento, por eso prefiero esperar”, asegura y sostiene que al virus le tiene respeto, pero no miedo.
Cuando se trata de niños de menos de 13 años que no cuenten con edad y grado de madurez suficiente (porque para el Código Civil y Comercial no solo es importante la edad sino también el grado de madurez) sostiene que “la vacunación no es un acto que necesite de manera obligatoria el consentimiento de ambos progenitores, sino de uno solo de ellos presumiéndose la conformidad del otro excepto que se oponga de manera precisa. En estos casos, debe intervenir la justicia y resolver el conflicto siempre en beneficio de la salud del hijo o la hija”. De todas maneras, por el momento, esa situación no ha llegado a los tribunales: solo una jueza de La Rioja ha tenido que intervenir en un conflicto de este tipo.
Lo ideal cuando no hay un acuerdo, siempre es tratar de buscar un tercero que pueda mediar en esta situación. “Acordar en las cuestiones atinentes a los hijos o hijas es positivo para todo el núcleo familiar, no solo para los adultos sino, especialmente, para los niños y niñas. ¿Qué solución aplicar? Conversar para ver si llegan a algún acuerdo y permitir la intervención de alguien que se especialice en vínculos para poder descomprimir este tipo de conflictos -sugiere Herrera-. Es de presumir que si hay un conflicto por la cuestión de la vacunación es porque detrás de ello hay un contexto más profundo y complejo de comunicación entre los progenitores. Por lo general, la vacunación como tantos actos de la vida cotidiana de los hijos e hijas no debería generar desacuerdos, si esto ocurre es porque el conflicto no es la vacuna sino que este sería un detonante de una interacción más difícil”, reflexiona la especialista.
En este sentido, Adriana Ceballos, coach de Familia (@coachingdefamilia) y Directora de Ecofam (Escuela de Familia) la vacunación del hijo genera en este contexto una complejidad importante. “En general las vacunas conocidas llevan muchos años de experimentación y con esta en particular puede darse el caso de opiniones diferentes entre padres. Esta vacuna, además, tiene la particularidad de ‘cuidar al otro’ lo cual no es un tema menor -sostiene-. En los casos de desacuerdo y para no llegar a que decida un tercero desde lo judicial o sanitario, sugiero siempre la comunicación, el diálogo que acerque posturas. También me parece muy importante escuchar al hijo de más de 12 años, ellos están informados y también tienen una visión de la situación, hablan del tema en la escuela, entre amigos y arman su opinión. Más allá de la edad, hablar y validar al hijo es clave”.

http://indecquetrabajaiii.blogspot.com.ar/. INDECQUETRABAJA

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