miércoles, 26 de abril de 2023

BOMBITA MILEI Y ATAQUE KKKK


Bombita Milei
Nicolás José Isola




El humor de la sociedad argentina está dentro de un episodio de la película Relatos salvajes. Cuando usted está irritado no hay nada peor que tener un interlocutor que le dice que se calme, que se quede tranquilo. Ese desacople entre lo que nos pasa y lo que emite el entorno nos exaspera.
Nos guste o no, hoy la empatía con la bronca parece encarnarla Javier Milei. En frente de la televisión, una porción de la sociedad lo ve desbordado, maldiciendo a otros políticos y piensa: “Este loco me entiende”. Observo a Milei desde el ojo de quien se interesa por la comunicación humana, por aquellos productos políticos que consume una determinada sociedad. Hoy el narrador Milei consigue transmitir muy bien contra quién se enfrenta. Su antagonista es “la casta”.
No me interesa aquí analizar si esa categoría se sostiene mientras hace alianzas con seres muy antiguos en la política o si es adecuada, verdadera o relevante (porque déjeme decirle que la gran mayoría del electorado tampoco hace ese análisis). Me interesa que con el concepto de “casta” Milei logra condensar algo que la gente siente en las tripas. Y, al hacerlo, promueve esa ira que le es instrumental. La ira ante la injusticia enciende y, por ello, es gran motivadora interna. Ya no se trata de política, sino de neurociencia, neurotransmisores circulando, química pura en los cuerpos. Es irracionalidad gatillada.
Cenando con su familia, usted lo puede ver a Milei muteado en la tele e igual sentirá que su cólera le llega. He aquí la clave: el enojo puede prescindir de la palabra. Instinto. Animalidad.


En la era de la inmediatez comunicacional y frente a una sociedad impacientada, Milei propone celeridad, va a sacar rápido el pus de la herida. No hay que esperar.
Lo que asombra en términos históricos es el nivel de subestimación con el que miran este fenómeno algunos actores políticos y sociales. Lo mismo que se dice de Milei se decía de Trump y de Bolsonaro. Algunas frases son idénticas. Supongo que no hace falta recordar que ambos llegaron a ser presidentes.
Cuando le preguntan por Milei a uno de los radicales que aspiran a la presidencia, Gerardo Morales, responde: “Milei está mal de la cabeza, es un desquiciado”. Dándole ese trato se lo saca de la pista, se lo declara un interlocutor inválido y puede que una feta de la sociedad esté pensando en lo contrario: en validarlo.
Esos mismos electores observan con malos ojos las sostenidas alianzas del gobernador jujeño con el actual ministro de Economía. Frente a la ira exacerbada de una sociedad caliente, dirigentes como Morales o Larreta son vistos por algunas franjas del electorado como potenciales contorsionistas, seres que, cuando las cámaras no los enfocan, pueden borrar con los pies las líneas de cal que los separan del peronismo. Sobre esa misma línea de cal, Milei tiene instalada una guillotina.
Todas las buenas historias universales son historias sobre un determinado cambio. La velocidad e intensidad de ese cambio pueden ir desde la aparente permanencia hasta el “que se vayan todos”. En el menú del cambio, el electorado no parece estar queriendo continuidades. Es razonable, cuanto mayor es el dolor, mayor es la demanda de una transformación profunda.
Los equipos de campaña deberían dialogar mejor con el sufrimiento social. Hay candidatos con tonos tan sosegados que no parecen empatizar con el ardor de esas llagas.
En frío, a todos nos parece que hay que parar la pelota y pensar un plan a largo plazo, pero ese douna mingo, por la ranura de esa cajita, el elector introduce su voz más visceral. Su grito contenido, ese mismo que se niega a emitir cuando lo encuestan telefónicamente.


La grieta es muy efectiva para polarizar al ser humano. Hacer que alguien se posicione frente a un otro repudiable, es decir, crear un antagonista, no es tan difícil. Si el Guasón es desagradable, entonces querré que gane Batman, por más que represente a un animal inmundo como el murciélago. Desde el Génesis, alguien tiene que encarnar a la serpiente. En el storytelling electoral, el mal precisa ser encapsulado: alguien a contracorriente emerge, me pone del lado de los buenos y me promete que me va a proteger de un otro. No tengo nada que perder y quizás esta vez puedo ganar.
Milei, el protector, exculpa a sus votantes. Ellos hicieron las cosas bien, pagaron sus impuestos, quisieron darles una buena educación a sus hijos, pero los sinvergüenzas de la casta los empomaron, los vaciaron y los ningunearon una y otra vez (el argentino que no sienta eso que tire la primera piedra).
No sin argumentos, Milei les propone a ciudadanos desesperanzados subirse al ring de la venganza, invitándolos a salir de la pasividad del padecimiento. Los arenga a que vean que sus votos son una piña (y hasta posa como un boxeador para que su mensaje se haga gesto). No es una elección, sino una pelea.
Es cierto que habría que discutir propuestas, pero la visceralidad manda. Se trata de tomar partido. por eso es tan fácil viralizar fake news entre sujetos enardecidos.
El potencial de estas narrativas, aun siendo en ocasiones populistas o irracionales, es que tocan una fibra profunda: la bronca. Esa misma que el elector, a veces, esconde. Algunos estereotipos no suman: si el canon seudoprogre esboza que Milei es un nazi, una parte de la sociedad callará a quién vota, pero en el cuarto oscuro hará lo que se le antoje.


La subestimación contiene un gesto de soberbia ante un sector del electorado que percibe que le dicen que no se puede y que, además, es ingenuo. La subestimación desata la épica al palo. Queriendo enfriar, la subestimación enciende.
No es por acaso que Milei agrande su espacio entre los jóvenes, que son siempre los inconformistas que no pierden si todo cambia. Los mismos que ven que sus padres que laburaron toda la vida se sienten derrotados y ya no esperan nada. Esa frustración transgeneracional podría ser, más que nunca, el eje de una buena campaña.
En esta elección, el kirchnerismo, sin minimizarlo, parece no tener grandes chances. por eso mismo, el cocoliche de declaraciones cruzadas que atravesó a Juntos por el Cambio, en especial a pro, durante las últimas dos semanas no ayudó ni ayuda en nada. No era hora de hacer este show de egos a cielo abierto cuando, tras bambalinas, casi medio país pobre está a la intemperie. pobres a los que les importa un bledo si una elección es concurrente o no, porque tienen hambre y la tienen hoy, no en agosto. Es paradojal, pero el espectáculo de luz y sonido de estas últimas semanas solo pareció alimentar a quien viene denunciando que son voraces en sus roscas de poder.
Si tan peligroso es el rugido de Milei, como algunos dicen, pues hay que tener cuidado, le están dando de comer a un león que está creciendo
Asombra el nivel de subestimación con el que miran este fenómeno
Si es tan peligroso, hay que tener cuidado, le están dando de comer

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Se llevaron 82 carpetas con datos personales de jueces
Lo confirmó un informe sobre la intrusión en 2022 de una oficina; sospechan que fue espionaje
Un nuevo informe sobre la intrusión a la oficina que maneja las declaraciones juradas de los jueces nacionales y federales ocurrida en 2022 terminó por confirmar la desaparición de documentación. El relevamiento, al que tuvo acceso la nacion, corroboró que 82 declaraciones juradas desaparecieron. Otros 277 documentos fueron abiertos, sin que los investigadores hallaran constancias que justificaran esas consultas. El fiscal Ramiro González ordenó medidas para avanzar con la investigación.
Durante el fin de semana largo por el feriado del Día de la Bandera del año pasado, se violaron expedientes de declaraciones juradas de jueces y funcionarios judiciales en oficinas del Consejo de la Magistratura. Ahora, un nuevo informe incorporado a la investigación reveló que en ese ataque, 82 declaraciones juradas fueron robadas. Y otros 277 documentos fueron abiertos, sin que los investigadores hallaran constancias que justificaran esas consultas.


En un informe de la Oficina de Declaraciones Juradas patrimoniales al que accedió se puntualizó que “muchos de los sobres que en un primer momento parecían faltar fueron hallados en sitios diferentes de la Oficina de Declaraciones Juradas patrimoniales”, mientras que “otros fueron hallados archivados (...) y otros obraban en la Comisión de Disciplina de este órgano [por el Consejo de la Magistratura]”, pero “algunos de ellos no han podido ser localizados, no habiéndose advertido aún el motivo de su faltante, o si fueron remitidos a alguna otra dependencia”.
“El relevamiento efectuado arrojó la existencia de 82 sobres que no fueron hallados y que no tienen constancias que expliquen el faltante -43 anexos públicos y 39 anexos reservados-”, se puntualizó en el informe. La causa está en manos del juez federal Daniel rafecas y el fiscal es ramiro González.
En la pesquisa no se constató ninguna irregularidad en los accesos durante esos días. “Los investigadores hicieron medidas de prueba en su momento [cuando se presentó la denuncia por la intrusión] y no encontraron nada que diera cuenta de una persona ajena al Consejo que hubiera ingresado al área”, dijeron a fuentes judiciales, que informaron que por ahora no tienen identificados sospechosos.


“No fueron forzadas las cerraduras; no existe ingreso impropio o irregular de persona alguna al edificio durante los días investigados”, se lee en el informe sobre los hechos.
En cuanto a la posible relación de este caso con el que tramita el juez Marcelo Martínez de Giorgi por los hackeos a teléfonos celulares de jueces, los investigadores dijeron que no tienen elementos concretos hoy que los conecten con la otra causa. “No podemos descartar una eventual vinculación, pero hoy no tenemos nada concreto”, dijo una fuente que trabaja en el caso.
Además de los 82 expedientes de declaraciones juradas que fueron robados, “fueron 277 anexos públicos los que presentaban signos de haber sido abiertos”. En el informe se puntualizó que “fueron hallados con signos de apertura los sobres de Anexo público de magistrados, que se hallaban dentro de una caja rotulada ‘jueces’, que se encontraba en el despacho del 8º piso”.
Para llegar a los resultados del informe, que suscribió el secretario general del Consejo, Mariano pérez roller, se relevaron registros fotográficos y declaraciones testimoniales del personal de la oficina cuestionada, de los responsables de seguridad del edificio de Sarmiento 877 (donde funciona la Administración General del poder Judicial) y del personal de seguridad informática. para continuar con la investigación, la fiscalía pidió citar a declaración testimonial a los prosecretarios letrados que presentaron el informe: pía Barbieri y Tomás Horacio Charni, así como también al secretario de la Corte Suprema de Justicia de la Nación José Luis Pivetta.

http://indecquetrabajaiii.blogspot.com.ar/. INDECQUETRABAJA

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