UN NUEVO INCENDIO EN EL DEPÓSITO DE IRON MOUNTAIN
Nueve años después del trágico siniestro que se cobró las vidas de ocho bomberos y dos agentes de Defensa Civil, el fuego arrasó una parte de la planta; esta vez no hubo víctimas.
Otra vez, los vecinos de Barracas se alarmaron por un incendio en un depósito de la empresa Iron Mountain, donde hace nueve años murieron ocho bomberos y dos miembros de Defensa Civil, cuando uno de los muros perimetrales de la propiedad se derrumbaron mientras combatían las llamas, provocadas intencionalmente. Esta vez no hubo víctimas, aunque cinco autos estacionados fueron aplastados cuando cedieron dos paredones perimetrales. Al cierre de esta edición, el fulgor de las llamas que atravesaban los techos de la planta iluminaba la noche y las autobombas seguían activas para aplacar los focos que, con el crepúsculo, se reavivaron.
Todavía no se conocen las causas del nuevo siniestro. Según informaron fuentes del gobierno de la ciudad, el edificio está habilitado, no tiene denuncias y atraviesa un proceso judicial.
“Bomberos de la Ciudad, mediante el empleo de una sierra circular lograron abrir la puerta, que estaba cerrada, para ingresar en el depósito. Una dotación atacó las llamas desde la intersección de Benito Quinquela Martín y Azara, y otra lo hizo desde la intersección de Jovellanos y Benito Quinquela Martín”, dijeron fuentes del Ministerio de Justicia y Seguridad porteña.
Según los vecinos de la zona, las llamas alcanzaron los 15 metros de altura. A las 17.45, según informaron fuentes policiales, cedió una pared “sobre la calzada y dos autos, estacionados sobre la calle Quinquela Martín, quedaron aplastados”. Se trata de un VW Gol, un VW Fox y una Ford EcoSport. Esto ocurrió a la vuelta de donde está el memorial que recuerda a las diez víctimas mortales del anterior incendio en Iron Mountain, sobre la calle Gaspar de Jovellanos. A la noche, otra pared, en Quinquela Martín y Azara, se desmoronó sobre otros dos vehículos.
“El fuego incursionó por el techo y la montante del depósito, en una extensión de 60x20 metros en forma irregular. La parte frontal y media del techo cedió parcialmente y se busca apagar el fuego desde la parte exterior”, explicaron fuentes de la Policía de la Ciudad.
A diferencia de lo que sucedió en la tragedia de 2014, esta vez los vecinos no escucharon explosiones. Si bien no se pudo determinar la hora en que comenzaron las llamas, según comentaron, a las 14 el fuego estaba descontrolado.
Fuentes citadas por la agencia de noticias Télam explicaron que “se retiró a todo el personal del interior del depósito ante peligro de derrumbe, ya que se visualizó, por medio de drones, que el fuego incursionó por todo el techo”.
Al lado de una de las paredes del galpón que se incendia hay un depósito de materiales refractarios, por lo que están intentando que el fuego no se propague.
“Como sucedió en 2014, están cayendo cenizas de papel en un radio de dos cuadras. Los bomberos pidieron a los vecinos que vayan a sus casas y cierren las ventanas”, dijo a un testigo del incendio. En medio del operativo, el titular del Servicio de Atención Médico de Emergencia (SAME), Alberto Crescenti, relató: “No hay víctimas mortales, heridos ni evacuados por el momento”. Y precisó: “Hay mucha carga de fuego, llama viva, hay dos equipos nuestros trabajando y ya fueron evacuados los vecinos por precaución. Por suerte, no tuvimos que atender a nadie, estamos siguiendo el suceso con mucha atención”.
A las 17.30, según vecinos de la zona, el fuego parecía controlado. En ese momento se programó una guardia nocturna de bomberos, ya que en 2014 “el fuego estuvo activo nueve días”. Dos horas después, advirtieron que las llamas habían reaparecido. Se aplicó una línea para atacar esos focos reactivados.
El lento avance de la causa
Un año después de la tragedia de 2014, la Justicia confirmó que el incendio había sido intencional. “Se determinó que hubo varios focos de incendio y que se utilizó un material acelerante para dar inicio al fuego”, había dicho en febrero de 2015, la fiscal que estaba a cargo de la causa, Marcela Sánchez.
Hacía referencia a un peritaje de la División Siniestros de la Policía Federal, del que también participaron especialistas del Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI), que trabajaron entre toneladas de escombros, hierros y papeles quemados depositados en un playón de la Policía Federal.
Dos de las víctimas, Sebastián Campos y Facundo Ambrosi, pertenecían al cuartel de Bomberos Vuelta de Rocha. Las otras ocho víctimas fueron Anahí Garnica, Leonardo Day, Eduardo Conesa, Damián Véliz, Maximiliano Martínez y Matías Monticelli, pertenecientes a la Policía Federal; y los rescatistas de Defensa Civil, José Méndez y Pedro Barícola.
La causa tuvo un lento avance. Recién tres años después de la tragedia, en febrero de 2017, fueron llamados a indagatoria 32 imputados. Un año después se dictaron los primeros procesamientos, que alcanzaron a funcionarios porteños, al gerente y otros empleados de Iron Mountain y a un director de la empresa que debía garantizar las medidas de seguridad contra incendio del lugar. En diciembre pasado, la Cámara del Crimen confirmó 17 procesamientos y revocó tres sobreseimientos.
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