Los bancos alertan que no tienen más espacio para guardar billetes
Dicen que el BCRA no tiene capacidad de almacenaje y destrucción de papeles deteriorados y que cargan con un alto costo
Sofía Diamante.
El exceso de billetes en circulación no es solo un problema del Banco Central (BCRA), que no tiene capacidad para fabricarlos y debe importar papeles de Brasil, España, China, Francia o Malta. Los bancos comerciales también están saturados de billetes, que no tienen donde guardar, y así se lo hicieron notar a la entidad monetaria, en una carta enviada hace unos días.
“La situación de los billetes es un problema cuya criticidad va a en aumento, ocasionando dificultades en cuanto a la logística, capacidad edilicia y elevados costos financieros”, dice la misiva, firmada por los representantes de las dos mayores cámaras bancarias, Asociación de Bancos de la Argentina (ABA, banca extranjera) y Asociación de Bancos Argentinos (Adeba, bancos nacionales).
La aceleración de la inflación y, sobre todo, la negativa del Gobierno de avanzar con la emisión de billetes de mayor denominación provocó que el Banco Central no tenga capacidad ni para destruir los papeles en mal estado ni para almacenar los buenos. Desde hace unos años, los bancos ofrecen sus bóvedas para tal fin, pero la situación se agravó en los últimos meses y “empieza a crujir todo el sistema”, como dicen, en reserva, en el sector. Por ello, las asociaciones enviaron tres cartas al Banco Central alertando sobre la situación.
Cajeros en problemas
Los cajeros automáticos tienen una capacidad física limitada. En general, cada cajero tiene cuatro gavetas en las que entran 2000 billetes. Por lo tanto, si se completa la máquina con todos billetes de $100, el máximo dinero del que se puede disponer son $800.000, que en este contexto inflacionario duran muy poco. Si el cajero se completa con billetes de $1000, el de mayor denominación, se consigue tener $8 millones. Esta cantidad sigue siendo insuficiente, por ejemplo, para un fin de semana largo. Por eso es habitual encontrar la máquina con el cartel que dice que no entrega efectivo.
Otra dificultad que se encuentra al usar los cajeros es que, por la ranura de la máquina, no entran más de 40 billetes. Por lo tanto, si el cajero es completado con los de $100, el máximo dinero que se puede retirar por operación son $4000.
“La elevada nominalidad profundiza la problemática cada vez más. En el caso de los billetes de $100, a las casi nulas posibilidades de promover la circulación de estos se agrega una complicación adicional, dado que la banca automática ya ha perdido efectividad como canal de salida, puesto que la carga de cartuchos de billetes de $100 implica disminución de la potencia de dispensado. Así, las entidades ven incrementarse de manera creciente el acopio por cuenta y orden del BCRA de billetes de esta denominación, afectando seriamente la capacidad de guarda y los cupos habilitados”, dice la carta enviada al gerente general del BCRA.
En una situación normal, si el Banco Central tuviera capacidad de destrucción de billetes o de guardado, un banco los clasifica y los manda al tesoro regional (hay varias sucursales del BCRA por todo el país). En ese caso, el Banco Central guarda los billetes de buen uso para cuando otro banco se los pida, y los que están deteriorados los manda a destruir.
Pero desde 2015 suele ocurrir que los tesoros regionales no tienen espacio para recibir billetes, por lo cual les piden a los bancos que se los queden y les pongan una faja que diga “dinero inutilizado”. De esa manera, el Banco Central los empieza a contabilizar en su cuenta corriente, pese a que físicamente los billetes siguen en la bóveda del banco comercial. Si ya tienen la faja del Banco Central, el mismo banco no puede usar los billetes sin pedirle permiso a la entidad monetaria, porque se supone que no son suyos, los está custodiando nada más.
Durante el gobierno de Mauricio Macri, con la emisión de billetes de mayor denominación y con máquinas que destruían más rápido los que estaban deteriorados, la situación se fue normalizando, pero nunca se terminó de arreglar. Ahora, con tantos billetes de baja denominación circulando, el problema volvió a ser relevante, dicen en los bancos.
En general, los billetes son caracterizados como “deteriorados” o “de buen uso”. Los de buen uso son los que están en mal estado pero pueden ser reutilizados, mientras que los deteriorados no pueden volver a la calle. Para ellos, hay un proceso de destrucción, pero actualmente el BCRA no da abasto. Por lo tanto, los bancos guardan en sus bóvedas billetes en mal estado, puestos en bolsas, contabilizados con un cartel que dice que son del BCRA.
“Hay muchos billetes de baja denominación dando vueltas y no hay capacidad de almacenamiento y destrucción a la velocidad que necesita el sistema. El Banco Central está trabajando en traer una máquina con mayor capacidad de destrucción de billetes. Pero cada mes los billetes se deterioran con mayor velocidad de lo que el Banco Central puede destruir”, dicen en las entidades.
En el Banco Central no hicieron comentarios al respecto ni dijeron cuándo está previsto que empiece a circular el billete nuevo de $2000, que se anunció a principios de febrero pasado. Sin embargo, en general, un nuevo billete tarda alrededor de seis meses en entrar en circulación, desde que están todas las órdenes mandadas, luego de que el directorio del BCRA las apruebe.
El proceso es largo. Primero se hace la licitación internacional de la tinta y del papel con el hilo de seguridad, que se hace personalizado para ese nuevo billete y no se le puede comprar a cualquier empresa. Luego, deben llegar las planchas de papel con la marca de agua. Aunque el papel sea blanco, no se puede usar para otro billete, debido a esa marca de agua y al hilo de seguridad. Por otro lado, se compra la tinta, que también llega con derechos de propiedad. Una vez que llega todo eso a Casa de Moneda, se comienza a fabricar los billetes. “Todo este proceso suele tardar más o menos seis meses, si se hace rápido y bien”, señala un analista al tanto de la operación.
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Tras el alza de tasas del BCRA, el plazo fijo se acercó a la inflación, pero aún no le gana
A 30 días los bancos pagan 6,7%, frente al 7,7% que aumentaron los precios en marzo; el dólar subió más
Melisa Reinhold
El dato de inflación de marzo (7,7%) estuvo por encima de las proyecciones que venían realizando los economistas y, al mismo tiempo, quedó al descubierto que pocos instrumentos en pesos lograron ganarle a la escalada de los precios. Como reacción, muchos ahorristas huyeron al dólar y las cotizaciones libres se dispararon más de $30 en la última semana. Por eso, el Banco Central (BCRA) no tuvo más opción que redoblar las apuestas y subir las tasas de interés.
Con el objetivo de que las inversiones en pesos no pierdan atractivo, el jueves pasado la entidad monetaria decidió subir en 300 puntos básicos las tasas de interés de referencia del sistema financiero. El último movimiento en esa dirección se había realizado a mediados de marzo pasado, en línea con la aceleración inflacionaria.
La consecuencia para el público en general es que, por esa medida, también aumentan las tasas que pagan los plazos fijos minoristas a 30 días, que aumentaron el viernes de 78% a 81% anual. Es un 119% de tasa efectiva anual (TEA), es decir, cuando el ahorrista reinvierte todos los meses el capital inicial más los retornos generados.
Se trata de un rendimiento del 6,7% mensual. En definitiva, si se destinan $100.000 a un plazo fijo, al cabo de un mes el ahorrista verá depositados en la cuenta bancaria cerca de $106.700. Son $6700 de intereses ganados. En un año, tras reinvertir el dinero mes a mes, son unos $119.000 de ganancia. Pero la cifra igual quedó un punto debajo de la inflación de marzo, ya que fue del 7,7%.
Sin embargo, para saber si el plazo fijo le ganará o no a la escalada de precios es necesario estimar cuánto será la inflación futura. Un indicador puede ser el Relevamiento de Expectativas de Mercados (REM) que realiza el propio BCRA. Para los economistas, en abril el costo de vida aumentará un 6,3%. Sin embargo, algunas consultoras privadas ya dicen que la cifra podría estar desactualizada y pronostican que podría “empezar con el número ocho”.
“En marzo, la variación del IPC Nivel General de 7,7% fue impulsada por aceleraciones significativas en las categorías Estacionales y Regulados, mostrando un aumento menor en la categoría Núcleo (7,2%) y en la Núcleo que excluye carnes y derivados (6,5%). El BCRA continuará monitoreando la evolución del nivel general de precios, la dinámica del mercado de cambios y de los agregados monetarios a los efectos de calibrar su política de tasas”, dijo la autoridad monetaria en un comunicado oficial.
En comparación, en lo que va del mes los tipos de cambio financieros subieron más que la nueva tasa que pagarán los plazos fijos. Incluso mucho más que la inflación estimada para este mes. El dólar blue avanzó 9,9% en los últimos 20 días, mientras que el contado con liquidación trepó 7,5% y el MEP, 6,2%.
81%
Tasa anual
Es el nuevo piso que estableció el Banco Central el viernes pasado. Implica un 119% efectivo anual si el ahorrista reinvierte el capital y los intereses.
$6700
Ganancia cada $100.000
Es el rendimiento mensual obtenido por un plazo fijo de ese monto, tras la aplicación de la nueva tasa del 6,7% mensual.
7,5%
Dólar MEP
Es la variación en lo que va de abril. El MEP subió 6,2% y el blue, 9,9%. Según el relevamiento del BCRA, la inflación este mes sería del 6,3%, aunque algunas consultoras ya revisaron el pronóstico al alza.
El dato de inflación de marzo (7,7%) estuvo por encima de las proyecciones que venían realizando los economistas y, al mismo tiempo, quedó al descubierto que pocos instrumentos en pesos lograron ganarle a la escalada de los precios. Como reacción, muchos ahorristas huyeron al dólar y las cotizaciones libres se dispararon más de $30 en la última semana. Por eso, el Banco Central (BCRA) no tuvo más opción que redoblar las apuestas y subir las tasas de interés.
Con el objetivo de que las inversiones en pesos no pierdan atractivo, el jueves pasado la entidad monetaria decidió subir en 300 puntos básicos las tasas de interés de referencia del sistema financiero. El último movimiento en esa dirección se había realizado a mediados de marzo pasado, en línea con la aceleración inflacionaria.
La consecuencia para el público en general es que, por esa medida, también aumentan las tasas que pagan los plazos fijos minoristas a 30 días, que aumentaron el viernes de 78% a 81% anual. Es un 119% de tasa efectiva anual (TEA), es decir, cuando el ahorrista reinvierte todos los meses el capital inicial más los retornos generados.
Se trata de un rendimiento del 6,7% mensual. En definitiva, si se destinan $100.000 a un plazo fijo, al cabo de un mes el ahorrista verá depositados en la cuenta bancaria cerca de $106.700. Son $6700 de intereses ganados. En un año, tras reinvertir el dinero mes a mes, son unos $119.000 de ganancia. Pero la cifra igual quedó un punto debajo de la inflación de marzo, ya que fue del 7,7%.
Sin embargo, para saber si el plazo fijo le ganará o no a la escalada de precios es necesario estimar cuánto será la inflación futura. Un indicador puede ser el Relevamiento de Expectativas de Mercados (REM) que realiza el propio BCRA. Para los economistas, en abril el costo de vida aumentará un 6,3%. Sin embargo, algunas consultoras privadas ya dicen que la cifra podría estar desactualizada y pronostican que podría “empezar con el número ocho”.
“En marzo, la variación del IPC Nivel General de 7,7% fue impulsada por aceleraciones significativas en las categorías Estacionales y Regulados, mostrando un aumento menor en la categoría Núcleo (7,2%) y en la Núcleo que excluye carnes y derivados (6,5%). El BCRA continuará monitoreando la evolución del nivel general de precios, la dinámica del mercado de cambios y de los agregados monetarios a los efectos de calibrar su política de tasas”, dijo la autoridad monetaria en un comunicado oficial.
En comparación, en lo que va del mes los tipos de cambio financieros subieron más que la nueva tasa que pagarán los plazos fijos. Incluso mucho más que la inflación estimada para este mes. El dólar blue avanzó 9,9% en los últimos 20 días, mientras que el contado con liquidación trepó 7,5% y el MEP, 6,2%.
81%
Tasa anual
Es el nuevo piso que estableció el Banco Central el viernes pasado. Implica un 119% efectivo anual si el ahorrista reinvierte el capital y los intereses.
$6700
Ganancia cada $100.000
Es el rendimiento mensual obtenido por un plazo fijo de ese monto, tras la aplicación de la nueva tasa del 6,7% mensual.
7,5%
Dólar MEP
Es la variación en lo que va de abril. El MEP subió 6,2% y el blue, 9,9%. Según el relevamiento del BCRA, la inflación este mes sería del 6,3%, aunque algunas consultoras ya revisaron el pronóstico al alza.
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