martes, 12 de noviembre de 2019

LA PÁGINA DEL DR. JUAN CARLOS DE PABLO,


Los problemas de América Latina y un mensaje que perdura

Juan Carlos de Pablo

Preguntas: El economista David H. Pollock (1922-2001) - Es un economista de origen canadiense que se vio atraído por América Latina cuando, en 1951, fue contratado por Raúl Prebisch para fortalecer la oficina que la Cepal acababa de abrir en Washington
En 1949 Raúl Prebisch publicó un trabajo titulado El desarrollo económico de la América Latina y algunos de sus principales problemas. ¿Qué experiencia práctica tenía cuando lo escribió? ¿Qué fue lo que dijo entonces? Más allá del interés histórico, ¿qué relevancia tiene hoy?
Sobre el particular conversé con el canadiense David H. Pollock (1922-2001), quien se vio atraído hacia América Latina cuando fue contratado por Prebisch, en 1951, para fortalecer la oficina que la Comisión Económica para América Latina (Cepal) acababa de abrir en Washington. Según Edgar J. Dosman, en su país Pollock fue conocido como el "Sr. Latinoamérica".
Raúl Prebisch fue considerado el "señor Latinoamérica"
-¿En qué consistió su tarea?
-A comienzos de la década de 1950 Washington estaba dominado por una histeria anticomunista provocada por la guerra fría. En ese contexto, el desarrollismo de Prebisch resultaba sospechoso. Mi tarea consistió en presentar las políticas y los proyectos elaborados en Santiago de Chile, confrontar los mitos y la distorsión internacional de los hechos y ser los ojos y los oídos de Prebisch para disipar potenciales controversias que, en forma constante, amenazaban con socavar las relaciones entre Estados Unidos y la Cepal.
-¿Qué dijo en el trabajo que publicó hace siete décadas?
-Antes de contestar esa pregunta vale la pena explicar la trayectoria profesional de don Raúl, en sus primeros 48 años de vida. Para mostrar que la monografía refleja una dilatada experiencia.
-Lo escucho.
-Durante la década de 1920 fue director de estadísticas de la Sociedad Rural Argentina y organizó la Oficina de Estudios Económicos del Banco de la Nación Argentina. A comienzos de 1923 el ministro de Hacienda, Rafael Herrera Vegas, lo envió a Australia y a Nueva Zelanda, para que viera cómo se aplicaba el impuesto a los réditos en países agrícolas.
-Y a partir de 1930 fue funcionario público.
-Así es. Fue subsecretario de Hacienda, asesor de los ministros Federico Pinedo y Luis Antonio Duhau, asesor del vicepresidente Julio Argentino Pascual Roca en la negociación del Pacto Roca-Runciman, y gerente general del Banco Central desde su creación, en mayo de 1935, y hasta 1943. A propósito, Pinedo y Prebisch lideraron un conjunto de "jovencitos" que tuvieron que lidiar con la Gran Crisis de la década de 1930, desde un país periférico.
-Sobre la negociación del pacto, Prebisch fue categórico.
-Fiel a su estilo, lo evaluó así: la gran crítica política son los intereses de la oligarquía en conjunción con el imperialismo británico. ¡Pero carajo! Había que defender la exportación de carne argentina. Era de vital importancia para nuestro país, que estaba cortando en la forma más brutal todas las importaciones. También se acusó a la misión de no haber logrado la aspiración de los pastores argentinos: su idea era que, como el comercio de carnes quedaba sujeto a un régimen de cuotas, el manejo de la cuota tenía que hacerse en la Argentina. Era una aspiración legítima, pero cuando íbamos al lado británico decían: "Ustedes tienen todo el derecho de dar la cuota a quienes quieran entre sus exportadores, pero nosotros tenemos el derecho de distribuir la cuota a nuestros importadores en la medida en que nosotros queramos". Era una lucha de poder. Nosotros éramos la parte más débil. Viendo las cosas a distancia, el pacto fue atacado por dos razones: hacer un tratado para evitar que el comercio se contraiga no es un triunfo; y en cuanto a las concesiones, se hizo gran alharaca, pero después todo el mundo se dio cuenta de que fue una tormenta en un vaso de agua. El acuerdo era lo único que podía hacerse para proteger la exportación argentina del desastre de la gran recesión mundial. No fue un acuerdo dinámico. Fue un acuerdo de defensa, en un mundo económico internacional que se contraía.
-¿Qué dijo Prebisch en 1949?
-El origen del trabajo merece ser explicitado. A principios de 1949, la Cepal lo invitó a escribir la introducción del primer Estudio económico anual de la institución. Pasó cuatro semanas escribiendo tranquilamente. Como el trabajo contenía ideas demasiado personales, le pidieron que lo firmara.
-Insisto, ¿cuál es la tesis principal del trabajo?
-Cito textualmente el comienzo: "La realidad está destruyendo en la América Latina aquel pretérito esquema de la división internacional del trabajo que, después de haber adquirido gran vigor en el siglo XIX, seguía prevaleciendo doctrinariamente hasta muy avanzado el presente. En ese esquema, a América Latina venía a corresponderle, como parte de la periferia del sistema económico mundial, el papel específico de producir alimentos y materias primas para los grandes centros industriales. No tenía cabida allí la industrialización de los países nuevos. Los hechos la están imponiendo. Dos guerras en el curso de una generación y una profunda crisis económica entre ellas han demostrado sus posibilidades a los países de América Latina, enseñándoles positivamente el camino de la actividad industrial".
-¿Por qué es importante este comienzo?
-Porque es un llamado a la prudencia, a la luz del dramático pasado reciente y de un futuro que en 1949 estaba lejos de ser claro. Los críticos de Prebisch le asignan algunas de las barbaridades que, en la práctica, se cometieron en su nombre. Estoy seguro de que de John Maynard Keynes o de Milton Friedman se puede decir lo mismo.
-¿Por qué la doctrina del deterioro de los términos del intercambio se denomina Prebisch-Singer?
-Porque en el trabajo que estamos analizando Prebisch utilizó la estimación que había realizado el alemán Hans Wolfgang Singer; pero Prebisch conocía el tema como estadístico y como funcionario. Solo a un necio se le ocurriría sugerir que Prebisch no le recomendaría a la Argentina aprovechar la oportunidad que se le presenta con la soja. Sus análisis siempre arrancaron de los hechos.
-¿Por qué dice esto último?
-Por el denominado Informe Prebisch. Fíjese lo que, referido a su país, no a América Latina, a mediados de la década de 1950 don Raúl recomendó: "Hay que dar fuerte incentivo a la producción agropecuaria; crear un instituto que difunda rápidamente las buenas prácticas ya probadas en el país y en el exterior; hay que comenzar a desarticular progresivamente el aparato de medidas intervencionistas; es un hecho notorio que la administración directa del Estado ha sido ruinosa para las empresas y sumamente perjudicial a la economía del país; la moneda sana es esencial para la recuperación económica argentina; la Argentina debe incorporarse al Fondo Monetario Internacional (FMI) y al Banco Mundial".
-¿Cuán relevante es el trabajo de 1949 en la Argentina actual?
-Imitemos a Prebisch. La pregunta tiene que ser contestada por los economistas que, como él, siempre ponen primero los hechos.
-Don David, muchas gracias.

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