martes, 12 de marzo de 2019

HIP-HOP....BARRERA CONTRA EL DELITO


Hip-hop. El canto y la danza urbana como expresión y como barrera contra el delito
“Familia, respeto y salud” son las consignas que se busca inculcar en jóvenes de barrios marcados por la violencia y el abuso de drogas; acciones solidarias
Sedronar Con plasticidad y talento, desafía la gravedad en un taller de breakdance en Lomas de Zamora
“Hace algunos años, la cocaína y el narcotráfico llegaron a mi zona, y todo se tornó más peligroso. El hiphop me resguardó, porque es un movimiento artístico y político. Yo vi las drogas cuando todavía era muy chico, pero decidí esperar, esquivarlas. Prefería bailar y escuchar música en vez de frenar en una esquina para fumar”, dice a la nacion Iván, un joven cantante conocido en las calles del sur del conurbano como R.A., nombre con el que rubricó sus últimos dos discos de rap.
En una casa austera del partido de Florencio Varela, a metros de la estación de trenes Estanislao Zeballos, R.A. acaricia el pelo rubio de su hijo. Mientras el chico lo mira fijo, él habla con tono frío: “No estoy a favor de la criminalidad ni de la autodestrucción. Como artistas tenemos un enfrentamiento de base con todos los gobiernos. Nuestros barrios están abandonados y creemos que si una madre o un padre no pueden alimentar a sus niños es porque las personas que deberían revertir esa situación –quienes retienen el poder político– están delinquiendo”.
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R.A. fundó junto a sus colegas del sur bonaerense una productora musical independiente, que bautizaron 4Skillz. Luego montaron un estudio de grabación profesional en el barrio Kilómetro 40. Las historias de vida que dieron forma a este equipo de trabajo son similares, duras. Y contienen, a su vez, la esencia humana de miles de jóvenes –prácticamente anónimos– que durante la última década se “salvaron” o encaminaron sus vidas a través de grafitis, del rap, el breakdance y la creación de pistas instrumentales.
“El hip-hop fue una salida para no terminar muerto o en la delincuencia”, dice Ismael, que firma sus canciones como “W.dee”, y es otro miembro de la productora 4Skillz.
Para explicar el alcance de los valores que adoptó durante su juventud, cuenta que recientemente, y con otros artistas, organizaron una convención de hip-hop con el objetivo de juntar alimentos para dos comedores populares de barrios periféricos ubicados en la localidad de San Francisco Solano, en el partido de Quilmes. “Nosotros apuntamos siempre a la unión; intentamos ayudar a otros y transmitir conocimientos. El festival S.F.S. salió tremendo, pudimos reunir muchísimas cosas para los comedores”.
Un tercer miembro de la productora, Nahuel –alias Nago Forskillz–, dijo: “El hip-hop me llevó hacia un rumbo positivo, distinto. En un principio, a nivel físico, porque yo bailaba break dance y entrenaba todos los días. Crecí en una villa de Quilmes y mis amigos pasaron de caminar y viajar en colectivo a comprarse una moto; pasaron de tomar vino a tomar champagne. Mientras tanto, yo avanzaba por todas las ramas del hip-hop, que te alejan de esos planos en los que es posible que te pierdas”.
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Si bien los miembros de 4Skillz reconocen que “el rap no recibe todavía el respeto que merece”, también advierten que la explosiva masividad lograda por algunos artistas urbanos puede tener consecuencias negativas en los jóvenes si no es interpretada y utilizada correctamente por los cantantes. Por caso, el breakdance fue una de las disciplinas desplegadas en los recientes Juegos Olímpicos de la Juventud en Buenos Aires. Y las “batallas de gallos” que enfrentan en improvisaciones a raperos, cosechan cada vez más adeptos entre jóvenes de todas las clases sociales.
Al respecto, R.A. dijo: “Nosotros encaramos la música para transmitir valores de trabajo, de ‘familia’. La mejor herramienta para combatir el abandono en los barrios y la corrupción política es el conocimiento; y el hip-hop te ofrece una educación alternativa. Sin embargo, en la actualidad, veo cantantes que técnicamente son buenos, pero sus mensajes son violentos”. Identidad y respeto
En una investigación sobre grupos juveniles a la que se tuvo acceso , el académico y especialista en planificación de políticas públicas Martín ap piola za explica :“elhip-hop aporta una identidad, respeto, pertenencia, reconocimiento, distinción y propone desafíos inmediatos y a largo plazo. En otras palabras, permite abordar las tensiones que surgen de la privación en relación con las expectativas y encontrar prácticas innovadoras en un encuadre legal. Ayuda a prevenir la violencia y el delito. La cultura aporta un relato incluyente para los jóvenes de barrios populares, basado en el conocimiento de su comunidad, que articula colectivamente demandas sociales”.
Agrega: “Podemos pensar el movimiento del hip-hop como un ámbito de inclusión en la exclusión, un espacio de reconocimiento, de construccióndel apropia identidad en afinidad con los pares y en oposición a lo otro, a lo externo, a lo que agrede y discrimina, a eso que el hip-hop se propone resistir. La cultura del hip-hop ofrece elementos seductores para sobreponerse al reclutamiento de los mercados ilícitos o de la violencia”.
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Por último, en relación con el cuidado del cuerpo y la salud, el investigador destaca: “La cultura del hiphop incorpora un componente de autosuperación artística que se asocia con el cuidado del cuerpo. No se puede bailar después de tomar alcohol o consumir marihuana, por ejemplo, porque afecta la coordinación y la movilidad. Lo mismo pasa con la capacidad de improvisar rimando. La democratización del escenario es también una oportunidad de ganarse el reconocimiento y el respeto”.

B. S.

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