Del incinerador a la compostera, la sustentabilidad toma los edificios
Cada vez más desarrollos inmobiliarios suman infraestructura para facilitar la separación de residuos y el reciclado; las composteras de uso colectivo son un ejemplo
Vivian Urfeig
Lavar el sachet de leche, dejarlo secar. Juntar las tapitas de envases y gaseosas. Separar envoltorios. Cada vez son más los argentinos que clasifican los reciclables al momento de tirar la basura. En la argentina, el porcentaje asciende al 64% de acuerdo aun estudio reciente de la asociación civil sin fines de lucro Ecoplas. La encuesta que impulsó junto con Opinaia arrojó que, de ese porcentaje, 4 de cada diez personas sabe cómo hacerlo mientras que el resto lo hace de todas maneras a pesar de la falta de información.
El tema está instalado y hay varios desarrollos inmobiliarios que lo contemplan. En Caballito, el edificio Donna Terra inauguró este año una compostera escultural para uso colectivo. De acero inoxidable, Mutanti, la lombriz gigante es también una obra de arte. Diego Bianchi es el autor y ganador del Premio Azcuy. Esta gran escultura tubular que recorre parte del jardín del edificio está compuesta por tres partes y un total de 70 metros lineales que se contorsionan, buscan desarrollar una relación entre tiempo, paisaje y habitantes. Tiene múltiples accesos con puertas rebatibles y es un receptor de desechos orgánicos para generar compost.
“El proceso integra el arte visual con la responsabilidad social y la sustentabilidad. Está activa y en permanente gestión, ya que la vamos ajustando junto a los vecinos y sus necesidades. Mutanti pone el tema del reciclaje sobre la mesa e invita a iniciar esta conversación”, detalla Sol Juarez, arquitecta, gerente de Producto e Innovación del estudio que ya lanzó la 4ta edición del premio nacional. “Fue gestada para que los vecinos se la apropien, que ellos también funcionen como un sistema y que así se impulse la responsabilidad social y la sustentabilidad. Apostamos a este cambio cultural desde el arte”, señala Juarez.
En tanto, el estudio ATV Arquitectos impulsa en el complejo de casas en altura Sens Palermo Green una estrategia de manejo de los residuos de sus vecinos junto a los locales comerciales. “Es un trabajo interesante, donde instalamos salas de enfriamiento de la basura para que salga reciclada y compactada del edificio”, explican los arquitectos Federico Azubel, Ignacio Trabucchi y Walter Viggiano sobre el proyecto que están levantando sobre Godoy Cruz, a la altura de Soler.
Se trata de un sistema para que la basura siga una ruta específica de recolección que estipula horarios por la mañana y la noche. Así, los reciclables y no reciclables, los vidrios y el material orgánico se mantienen separados desde el almacenamiento hasta que llegan al depósito principal, donde los esperan contenedores diferenciados. “Es un proyecto integral y sustentable que también incluye el registro de cantidad de residuos generados, almacenados y refrigerados para evitar la propagación de olores, sin restos del proceso a la vista”, señalan.
Este edificio será certificado con normas LeedyFitw el :“Garantizan eluso racional de la energía, particularmente de energías renovables, materiales y recursos esenciales como el agua. Estamos convencidos, que debemos incorporar nuevas formas de construir y de habitar, más amables y respetuosas con todo lo que nos rodea”, explican.
Separar o no separar
“Separar los residuos es una micro tarea que me conecta con la empatía. Mi intervención es mínima, pero sostenida en el tiempo”, dice María Luisa, óptica, mamá de Charo y Jeremías, de 6 y 9 años. “Los chicos ya lo tienen incorporado, les resulta parte del cotidiano porque lo ven en casa. Faltaría una vuelta de tuerca desde la escuela y garantizamos un planeta mejor para el futuro”, apunta.
En este sentido, el estudio de Opinaia revela que “los consumidores asumen la responsabilidad por el reciclaje pero también perciben falencias cuando no hay información clara e infraestructura como cestos y puntos verdes accesibles ”, explicó Verónica Ramos, directora ejecutiva de Ecoplas.
Las cifras revelaron que la pandemia marcó un punto de inflexión: un 21% de los encuestados sumó este hábito en sus hogares. Para Mariela Mociulsky, CEO de la consultora de tendencias Trendsity, “la pandemia resignificó el vínculo con el medio ambiente y el bien común y puso en cuestión los hábitos de consumo, especialmente los alimenticios”. Según el estudio de Trendsity, 6 de cada 10 personas considera que el Covid aumentó la preocupación sobre esta problemática.
Los nativos sustentables, según Mociulsky, son los que reflejan mayor compromiso. Para este segmento la clave está en empezar el cambio desde el hogar. “Saben que tienen una oportunidad única y la quieren aprovechar, quieren hacer un cambio de hábitos por más arraigados que estén y no se desmotivan ante la inacción de otros”, dice la consultora.
Desde Compas, el emprendimiento de tres diseñadores industriales que fabrican composteras urbanas, arrojan números que ratifican la tendencia: “Incentivamos a 19.400 personas a compostar y generamos 95 mil kilos de abono para plantas en 7 años”, dicen Lucía Martinez, Pablo Bianchi y Dario Mercuri, que obtuvieron el Sello Buen Diseño por los productos de polietileno rotomoldeado que ahora vienen con tapas realizadas a partir del propio descarte de producción
En pandemia, el 21% adoptó el hábito de reciclar en sus hogares
http://indecquetrabajaiii.blogspot.com.ar/. INDECQUETRABAJA
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