lunes, 24 de octubre de 2022

TURISMO...UNA ESCAPADA A ESPORA


Escapada. Espora, el pueblo donde reina la vida de campo
A 130 km de Buenos Aires y a 22 de San Andrés de Giles, es de esos lugares prácticamente desconocidos, que combina estancias, viejos almacenes y, desde hace poco, glamping
Silvina Beccar Varela
Desde el cielo se ve el recorte de una línea verde en medio de los campos de soja y hacienda en el bellísimo atardecer de Espora, a 130 km de Buenos Aires y a 22 de San Andrés de Giles. Se escucha el trinar de miles de pájaros, algunos en peligro de extinción como el chiflón silbador, y hasta el crujido que hacen al huir de los humanos los zorros, los armadillos y los hurones.
Dicen que el tren pronto volverá a funcionar; la esperanza -se sabe- es lo último que se pierde.
El pueblo que se conformó luego de la donación de terrenos de Saturnino Unzué y Juan Culletón y la construcción de la estación en 1908, hoy es un paraje de casas, estancias con montes de árboles y fines de semana de cicloturistas y viajeros.
Nadie dejará de visitar la bella estación añosa, un poco venida a menos, donde Víctor Martínez valora los años que limpiaron las vías junto con la Asociación Amigos del Ferrocarril Belgrano. “Durante años mantuvimos las vías, pero ahora el camión de vías llegó a Mercedes y quien te dice, tal vez el tren que pasaba hasta los 90 por estaciones abandonadas y no tanto vuelva a circular”, se entusiasma.
Imposible, tampoco, pasar por alto el Almacén Espora de Claudio Mateo en el medio de la nada, como si se tratara de una película del desierto. O el restaurante de Anita Alvis: hace dos años y medio comenzó con la obra y hace uno que se decidió a abrir su espacio de minutas y almacén junto con tres domos que pronto serán cuatro en modalidad glamping.
En una decena de km se ven dos emprendimientos turísticos más: Estancia Chica (es restaurante y tiene dos piletas para el verano) y el Glamping Moray. Para qué más si lo que se ansía son los caminos de tierra sin ruido. Este paraje perdido hoy se despierta de la mano del turismo.
Un nuevo glamping
“Hace mucho que buscaba un lugar sin contaminación sonora ni visual. Y Espora tiene eso, porque las estancias que lo rodean impiden que el campo se vuelva tejido urbano. El camino de tierra, que no deja de ser un problema cuando llueve, conserva su esencia rural”, cuenta Alvis.
Hace un año se mudó para hacer un cambio de vida, construir domos y recibir turistas que deseen hacer glamping en carpas con forma de globo, equipadas con aire acondicionado, camas y baño con ducha. Se llama Las Goya en honor a la bisabuela de Anita, Jacinta Goya y al resto de las mujeres de la familia. “Con ella cuidaba la quinta, cocinaba, jugaba. Su casa llegaba hasta el arroyo”, dice.
Además, cuenta con un restobar que sirve pizzas, empanadas, carnes a la parrilla, verduras asadas, papas y hamburguesas. Todo fue hecho con material reciclado.
El Almacén se recorta en medio de la nada. “Lo compré en 2008 como casa para caseros porque tengo una chacra a unos kilómetros–cuenta
Claudio Mateo–. Se trataba de un boliche de campo de 1908 venido a menos, y en pandemia lo reciclamos intentando mantener la estructura original . Empezaron a venir amigos y de a poco se fue transformando en el Almacén Espora”, explica.
Cuando abre, porque no lo hace todos los fines de semana y mucho menos con pronóstico de lluvia, rotan los cocineros para servir picadas, sándwiches de bondiola hecha a la parrilla con pan casero y papas el disco, opción veggie y sin tacc. “No somos la típica parrilla de campo”, aclara mientras ofrece el trago de la casa Sin barreras hecho a base de Cynar con agua tónica y albahaca.
Cuenta que “Espora es un paraje muy chiquito porque originalmente de acá hasta Mercedes había sólo una estancia de 60 mil ha de los Álzaga Unzué, San Jacinto. Después los hijos la fueron repartiendo y quedaron 10 mil. Cuando se jubilaban los empleados, los dueños les daban una fracción de tierra en una punta de la estancia. Entonces así se fue formando Espora, de parcelas chiquititas, con hijos y nietos que continuaban trabajando y no se alejaban del pueblo. Hoy en Espora no hay más de 30 personas viviendo en forma permanente”, informa. Con la caída del ferrocarril muchos pobladores se fueron y quedó desolado.
Finalmente, la casa de campo de los hermanos Segurola ofrece desconexión absoluta para sentirse dueño de un campo de 25 ha. Amalia y Estanislao pertenecen a una familia que entre otras cosas se dedica a la producción agropecuaria y ganadera.
“En 2020 se nos ocurrió incursionar en el campo, pero con otra perspectiva: la del turismo rural, pero con el valor diferencial de que nuestros huéspedes puedan vivirlo desde adentro, como propio”, cuenta Amalia.
Es así que acondicionaron la casa de campo familiar, “El Pentágono”, que fue adquirido por su bisabuelo en 1925, para ofrecerlo como alquileres temporario. Es una casa en medio de una propiedad de 200 ha.
“Tal fue el éxito y la satisfacción que nos produjo compartir ese lugar en el que transcurrió nuestra infancia, que en 2021 comenzamos con la reforma y actualización de Landhütte, otro campo de familiar”, cuenta.
A Espora se llega para relajarse: es un paraje de paz.

Datos útiles



Alojamiento
Las Goya glamping-bar. El domo cuesta 18.000 pesos la noche con desayuno para dos personas. (02325) 415428.
Almacén Espora. Menú y confirmación de reservas por WA 11 3433 1953.
El Pentágono-landhütte Fines de semana $ 85.000, de viernes a las 15 a domingo a las 20, hasta 7 personas. En verano se alquila por quincena. Tel. (02325) 590574.

http://indecquetrabajaiii.blogspot.com.ar/. INDECQUETRABAJA

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