domingo, 12 de febrero de 2023

TURISMO EN CAMARONES


Camarones. Un pueblo perdido entre caletas y fauna marina
Está sobre la costa, 300 km al sur de Puerto Madryn, prácticamente aislado de otros centros urbanos, y es la puerta de entrada al Parque Interjurisdiccional Patagonia Austral
Flavia Tomaello Camarones, un poblado de calles anchas con apenas 3000 habitantes
CAMARONES.– Ser espía también tenía sus costos al fin de la Edad Media. El portugués Simón de Alcazaba y Sotomayor fue uno de los tantos recusados en su país por defender intereses españoles. Con sus mapas bajo el brazo, y la anuencia de Carlos V, es nombrado gobernador de Nueva León en 1534 y se le encomienda una expedición, para la que parte con dos naves. Tentados por el Estrecho de Magallanes, un hito para cualquier navegante, intentan el pasaje, pero el clima se lo impide. Vuelven sobre sus pasos bordeando las costas de la Patagonia. En busca de provisiones, el 9 de marzo de 1535 atracan en lo que hoy es Caleta Hornos, en la Bahía Gil, 29 km al sur de la actual localidad de Camarones, provincia de Chubut, y funda el “Puerto de los Leones”.
Ese hecho, que no figura en los libros de historia, se celebra el primer domingo de marzo de cada año en El Torreón de Camarones, creado en conmemoración de la fundación de Alcazaba.
El imán de la zona son las ballenas. Puerto Madryn y Pirámides se llevan todas las miradas. Como el arrastre de una nave al hundirse, los alrededores quedan aleteando tratando de sobrevivir a tanto magnetismo. Sin embargo, Camarones salta como punto de interés. Llegar tiene algo de aventura: 306 km desde Madryn por la RN 3 hasta la intersección con la 30 provincial y allí hasta el mar.
La llegada al pueblo es parte de la experiencia porque se accede por una pequeña loma que, desde su cumbre, permite ver allá, en el horizonte, el Atlántico de azul impenetrable.
Inscripto en la categoría del Ministerio de Turismo de Pueblo Auténtico porque mantiene su identidad e idiosincrasia de origen expresados en su patrimonio natural y cultural, su arquitectura, tradiciones y el origen de sus pobladores, Camarones tiene un escenario de excepción: el azul de sus costas, sus anchas calles, su gente calurosa y calma… un secreto que se conserva casi virgen entre los visitantes de la Patagonia.
Aquello que lo mantiene alejado de los centros urbanos es lo mismo que le otorga su paz cansina que tienta a la hora de involucrarse con la naturaleza y probar la mejor gastronomía del mar.
Bajo el susurro del mar
Tiene cierto halo de pueblo perdido en el sur de Chubut. Murió muchas veces a lo largo de su historia y fue revivido otras tantas, aunque apenas saliendo a flote. Sin embargo, hoy se encuentra en una etapa diferente que lo llevó a convertirse en un secreto a voces.
Es la puerta de entrada al Parque Interjurisdiccional Marino-costero Patagonia Austral (Pimcpa), el primero en su especie en el país que intenta crear el primer parque nacional que proteja el ecosistema de la costa. Posee 105.000 hectáreas, de las cuales más del 70% son islas y mar. Dentro de él se encuentra el Área Natural Protegida de Cabo Dos Bahías (desde Camarones por la ruta Provincial Nº 1 con rumbo sur, a 28 km, ripio), una reserva poco conocida que reúne una fauna inusualmente diversa, en medio de una geografía de caletas y playas cada una más hermosa que la anterior. Abarca 160 hectáreas de estepa patagónica.
La roca volcánica que da origen a lo escarpado de la región contrasta con el azul intenso del Mar Argentino. Un sendero de 1 km en total de ida y vuelta permite acceder a una gran colonia de pingüinos de Magallanes, distintos asentamientos de lobos marinos de dos pelos y de un pelo. Otro particular atractivo es el avistaje de aves. Es el sitio elegido para la reproducción de la especie endémica pato vapor de cabeza blanca no volador y varias clases de cormoranes.
Otro atractivo natural es Cabo Raso, un destino de surfistas. Fue un poblado de algo más de 300 habitantes y contó con escuela, juzgado y hotel. Fue testigo de una vibrante actividad de intercambio entre pescadores y esquiladores; además, esconde una de las playas más bellas de la región. Por un cambio en el trazado de la ruta hasta Camarones, empezó a perder protagonismo. Hace unos pocos años nació El Cabo, un emprendimiento de hospedaje que ofrece una forma rústica de experimentar la naturaleza (con proveeduría y abastecimiento de comidas).
Caleta Sara es un destino a 30 km de Camarones que Mara Capdevilla y Ariel Giorgetti decidieron volver a poner en el mapa. Hoy están a cargo de lo que fue el Club Náutico YPF de Comodoro. Allí, en un sitio donde la naturaleza es total protagonista y los habitantes permanentes son los guanacos, se puede acampar o alquilar un container con baño y cuchetas con colchones. Habrá agua potable para bañarse o consumir, asadores, un quincho rústico y un horno de barro.
Uno de los emblemas de la región es el Faro de Isla Leones, en el norte del Golfo San Jorge, que dejó de funcionar en 1968, reemplazado por el Faro San Gregorio, apostado en el continente. Se encuentra a 1,5 km de la costa. Está rodeado de una particular estructura de 11 lados que contiene seis habitaciones.
Héctor Juantos hace 15 años fundó Viento Azul, el operador de navegación de Camarones. Junto con su hijo Leo son los timoneles que se le atreven al mar para llegar al faro y también a Islas Blancas, una navegación corta para ver toninas y, además frente a las islas, se podrán observar colonias de lobos marinos, cormoranes imperiales y avistar gran diversidad de aves marinas: pingüino de Magallanes, pato vapor, skuas, petreles, paloma antártica, etc. Viento Azul también cuenta con alojamiento en cabañas y una casa de campo.
La roca volcánica de la región contrasta con el azul intenso del mar
En las costas de Camarones, además, se desarrolla cada febrero la Fiesta Nacional del Salmón, que agrupa a pescadores de todo el país. El gran final lo protagoniza el Chupín del Pescador, un banquete popular al que asiste todo el pueblo. Un imperdible es la visita guiada por el centro de la mano de Silvia Giménez, una foránea que llegó a Camarones hace varias décadas y se enamoró del lugar. Se pueden ver intactas muchas de las casas originales que llevan la impronta particular de la arquitectura patagónica, matizada con algo de tintes europeos y la casa donde vivió Perón, que es museo.

Como llegar
Se accede por tierra desde Puerto Madryn, Trelew o Comodoro Rivadavia por la ruta 3 hasta la intersección con la ruta 30, y de ahí hay 70 km hasta el destino.
Alojamiento
Hay complejos de cabañas, posadas, containers preparados como motorhome y opciones de camping.
Informes
Oficina turismo de Camarones: https:// camarones.gob.ar/turismo/

Proyecto Patagonia Azul: https://www. rewildingargentina.org/ patagonia-azul/

http://indecquetrabajaiii.blogspot.com.ar/. INDECQUETRABAJA

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