Condenas. El juicio que concentró durante un mes la atención de toda la sociedad
Fueron 16 audiencias que comenzaron el pasado 2 de enero con el desgarrador testimonio de los padres de Fernando; los jueces escucharon a 87 testigos y, al final, los acusados pidieron perdón
Gabriel Di Nicola
Tras 16 audiencias, 87 testigos, cinco declaraciones indagatorias y un desmayo, el juicio por el homicidio de Fernando Báez Sosa, ocurrido el 18 de enero de 2020, concluyó el lunes pasado con los ocho acusados condenados a penas de entre 15 años de cárcel y prisión perpetua. Pero la discusión por el crimen que conmovió al país no terminó con la clausura del debate por parte de la jueza María Claudia Castro: la batalla legal continuará en el Tribunal de Casación Penal bonaerense, donde las partes apelarán la sentencia, según anunciaron formalmente.
“Esto recién empieza. Una Justicia débil y contemplativa no es Justicia”, sostuvo a la nacion Fernando Burlando, uno de los abogados que representa a Silvino Báez y Graciela Sosa, los padres de la víctima, cuando se retiraba de los tribunales de Dolores tras escuchar el veredicto y sentencia dada a conocer por Castro y sus colegas Emiliano Lázzari y Christian Rabaia.
Pocas horas después, Burlando y sus colegas Germán Facio, Facundo Améndola y Fabián Améndola formalizaron la reserva para recurrir ante el Tribunal de Casación Penal bonaerense y solicitar la revisión de las penas impuestas a tres de los ocho condenados. Lo mismo hicieron los representantes del Ministerio Púbico Fiscal, Juan Manuel Dávila y Gustavo García.
En sus alegatos, los acusadores públicos y privados pidieron la pena de prisión perpetua para los ocho acusados: Luciano Pertossi, de 21 años; Ciro Pertossi, de 22; Lucas Pertossi, de 23; Ayrton Viollaz, de 23; Máximo Thomsen, de 23; Enzo Comelli, de 22; Matías Benicelli, de 23, y Blas Cinalli, de 21.
Pero el tribunal solo condenó a prisión perpetua como coautores del delito de “homicidio doblemente agravado por el concurso premeditado por dos o más personas y por alevosía en concurso ideal de lesiones leves [por los golpes que recibieron los amigos de Báez Sosa]” a Thomsen, Benicelli, Comelli y a los hermanos Luciano y Ciro Pertossi.
En cambio, los jueces Castro, Rabaia y Lázzari entendieron que Viollaz, Cinalli y Lucas Pertossi fueron partícipes secundarios de “homicidio doblemente agravado por el concurso premeditado por dos o más personas y por alevosía en concurso ideal de lesiones leves”. Esta parte de la sentencia será la que recurrirán ante Casación los abogados de los padres de Báez Sosa y los fiscales.
“Desde la fiscalía estamos muy conformes. Lo único que no compartimos, pero deberemos analizar, es la participación que el tribunal le endilga a estas tres personas (por Viollaz, Lucas Pertossi y Cinalli)”, sostuvo tras conocer la sentencia Dávila, en una conferencia de prensa donde estuvo acompañado por su colega García y el fiscal general de Dolores, Diego Escoda.
El representante del Ministerio Público agregó: “Son coautores y no tienen una participación secundaria como dictó el tribunal. Tenemos que leer los fundamentos. En eso se va a fundar el recurso que se presentará ante Casación”. Los primeros días de marzo serán el límite para presentar los argumentos de apelación.
Hugo Tomei, el abogado defensor de los ocho acusados, también formalizó la reserva de recurrir el fallo ante Casación. Él apelará las ocho condenas impuestas por el tribunal. Tras conocer la sentencia, hasta el momento, no hizo declaraciones.
“Represento a ocho condenados por el poder mediático, por la sociedad y la opinión pública y contra eso es muy difícil porque es una forma de presionar al Poder Judicial. Es una forma de obtener una sentencia que tenga que ver con el criterio de la opinión pública”, había dicho Tomei en parte de su alegato, que sintetizó la estrategia seguida en el juicio.
“Ha quedado acreditado, con el grado de certeza que requiere este pronunciamiento, que Fernando Báez Sosa murió como consecuencia de brutales golpes recibidos durante el breve ataque propinado por múltiples agresores luego de haber quedado inmovilizado, semiinconsciente, tras recibir los primeros golpes. Desde que la víctima cayó al piso como consecuencia de los primeros golpes, momento en que gran parte de sus amigos se retiraron o fueron retirados del lugar, hasta que se produzco el óbito, se encontró en absoluto estado de indefensión, ya que producto de aquellos primeros golpes, quedó tendida en el piso en un estado de semiinconsciencia que obturaba cualquier posibilidad de resistencia”, sostuvo la jueza Castro, presidenta del tribunal, en su voto. Sus colegas adhirieron. La calificación de alevosía fue uno de los agravantes que sustentó la pena de prisión perpetua para aquellos que golpearon directamente a Báez Sosa en el suelo.
Mensajes frente al tribunal
El juicio comenzó el 2 de enero y terminó el lunes pasado. Tuvo 16 audiencias: 13 jornadas donde se presentaron las pruebas, dos para los alegatos y la última donde se leyó el veredicto y la sentencia.
La primera audiencia, después de la presentación de los lineamientos de los acusadores y de la defensa, tuvo el pico de emoción con la declaración de los padres de la víctima. “No entiendo, no comprendo y nunca aceptaré cómo chicos de la edad de Fer le han hecho esto. Lo atacaron por la espalda, le reventaron la cabeza… Ese cuerpito tan lindo que tuve nueve meses en mi panza”, sostuvo Sosa, al declarar como testigo. Su testimonio conmovió a varios de los presentes en la sala de audiencia. Una agente del Servicio Penitenciario Bonaerense (SPB) no pudo contener las lágrimas.
“¿Con qué derecho le arrebataron la vida? No tengo razón para vivir. Quisiera retroceder el tiempo para recuperar a mi hijo. Nadie se merecía esto. Quiero justicia por mi hijo. Somos huérfanos para siempre”, exclamó en parte de su desgarrador testimonio la madre de Báez Sosa.
Durante el debate, fueron cinco los acusados que declararon en indagatoria: Thomsen, Cinalli y los primos Luciano, Ciro y Lucas Pertossi. En cambio, todos los imputados hicieron uso de decir sus últimas palabras antes de que los jueces se retiraran a deliberar.
“Ante todo quería pedir disculpas a la familia de Fernando por todo lo causado. Estoy muy arrepentido de lo que pasó. Estoy muy mal, muy triste por todo lo sucedido. A toda persona que afecté quiero pedir sinceramente mis disculpas. Nunca tuve intención de matar nadie y de participar de ningún asesinato, para nada. Quiero decir gracias por este momento, por escucharme”, afirmó Lucas Pertossi, el primero en hablar.
Luego fue el turno de Cinalli, que repitió el mensaje de arrepentimiento. Algo similar dijo después Benicelli, enfocándose en su caso en afirmar que no había tenido “ningún plan e intención de matar a nadie”, sustentando así el concepto central que durante el juicio intentó fijar la defensa. Los pedidos de perdón a la familia Báez Sosa se reiteraron enseguida en las voces de Ciro Pertossi y Viollaz.
El sexto en declarar fue Thomsen, señalado por los acusadores como el líder del grupo. El joven de 23 años rompió en llanto. “Primero que nada quería pedir disculpas a la familia y a todas las personas que fueron afectadas. Jamás hubiese pensado que algo así podría llegar a pasar. Me lastima muchísimo porque murió un chico de nuestra edad. Jamás tuvimos intención de algo así. Quiero pedir disculpas, pero sé que las disculpas no alcanzan. Ojalá pudiésemos volver el tiempo atrás para revertir todo esto, pero no lo podemos hacer y nos queda otra que pedir disculpas. Estoy muy arrepentido. Gracias por darme este espacio y siempre vamos a acatar lo que ustedes decidan”.
Tras Thomsen, habló Enzo Comelli. “Sinceramente, quiero dar mis disculpas a la familia de Fernando y también quiero pedir disculpas a mi familia y a todas las personas que fueron afectadas lamentablemente por este hecho aberrante que falleció una persona de nuestra misma edad que al igual que nosotros tenía la vida por delante. Quiero dar mis sinceras disculpas a todos, a todos los involucrados que no solo fueron nuestras familias y la familia de Fernando, sino cada una de las personas que dieron testimonio y pasaron este calvario”.
La ronda la cerró Luciano Pertossi. “Quiero pedirle disculpas a la familia de Báez Sosa y a cualquier persona que haya sido afectada con esto. Nunca quise ni quería participar de una pelea donde fallezca una persona. Pido mil disculpas por todo lo malo. Siento que los que ustedes decidan o digan va a ser lo correcto. Le pido a Dios que sea algo bueno para todos”. En ese momento, su hermana Emilia, abogada que acompaña a Tomei en la defensa, lloraba.
Las últimas palabras fueron dichas por los acusados el 26 de enero pasado, tras el alegato de Tomei. Once días después, los jueces presentaron el veredicto condenatorio y la sentencia. Ahora, falta conocer los fundamentos y argumentos en las apelaciones de cada una de las partes
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