sábado, 10 de abril de 2021

AUTORA Y NOVELA HISTÓRICA


La reina, de Gabriela Saidon
Una singular novela histórica
M. V. 
LA REINA Gabriela Saidon Planeta
“La ficción crea nuevas realidades”, escribe Gabriela Saidon (Buenos Aires, 1961) en el prólogo a Cautivas (2008), libro previo en que recrea la historia de cinco mujeres secuestradas durante la Guerra de la Triple Alianza. De la misma manera, La reina. El gran sueño de Manuel Belgrano hace del archivo histórico y del conocimiento del terreno un artificio. El sendero ucrónico se inicia en Cusco, en 1818, y ubica a un ilustre militar, un poco criollo y otro poco peninsular, con un plan: instaurar una monarquía que asegure la inastía incaica.
En el convento de Santa Clara, en Perú, suelen refugiarse mujeres violentadas. Irenea, respetada por tener sangre de Tupac Amaru, vive junto a sus dos hijas adolescentes. Shiamara, la primogénita, mulata, se siente inferior a su hermana, Nuna, que es empoderada para ser la Incarreina. “Las mujeres tenemos otras ventajas. Las tretas del débil”, le dice su madre. El General, aun con sus achaques, arde por la cenicienta inca, fantasía que lleva a Irinea a ponerse por delante: “¿Querrá verse joven en el cuerpo virgen y dorado de la reina mestiza? ¿Quiere ver su pasado, el que no fue, reflejado en la doncella pura? ¿La pureza que no tuvo el viejo libertino?”. Aun así, el proyecto original sigue vigente.
La presencia de Manuel Belgrano, en sus acciones, en sus deseos, y también en sus sombras, complejiza el entramado. Un verso de Sor Juana Inés de la Cruz sirve para pensar cómo, a partir de allí, las motivaciones de los personajes, incluso los secundarios, importan en el desarrollo de la historia: “Para el alma no hay encierro/ ni prisiones que la impidan, / porque solo la aprisionan/ las que se forma ella misma”. La aventura conjetural primigenia, entonces, deja el convento y da un giro hacia el cruce entre distintos géneros. Por un lado, se observa un acercamiento a distintos avatares ligados a la novela familiar, como los celos, las traiciones, las negociaciones, pero a su vez La reina tiene la mirada de las biografías fragmentarias que, en vez de seguir una sucesión lógica de hechos, circunvalan episodios puntuales que por sí solos generan magnetismo.
En muchos casos, las novelas históricas responden a necesidades de mercado, coyunturales, vacuas. La destreza narrativa de Saidon se vislumbra ya desde el gesto: inventar una protagonista, y anclarla en un contexto que solo podía imaginarse a partir de documentos, es un modo reflexivo y singular de articular el pasado y el presente.


LA REINA
Gabriela Saidon
Planeta
328 páginas
$1210

http://indecquetrabajaiii.blogspot.com.ar/. INDECQUETRABAJA

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