domingo, 8 de enero de 2023

DICTADURAS


La CIA, un legajo militar y mails de un exespía, la trama de una cárcel ilegal
La Justicia descubrió un centro clandestino de la SIDE en Floresta y 45 años después arrestó a un exjefe de Inteligencia
Hernán CappielloEl hallazgo del centro clandestino en Floresta
Un documento desclasificado de la CIA, un expediente de la justicia militar de hace 40 años, unos mails de un espía de la SIDE y años de trabajo de investigadores judiciales permitieron descubrir un centro clandestino de detención de la última dictadura manejado por la SIDE, del que no se tenían noticias hasta 2020. Funcionaba en una casa de Floresta y era base de operaciones de fuerzas represivas coordinadas con países vecinos, en lo que se denominó el Plan Cóndor.
El juez Daniel Rafecas, a cargo del caso, ordenó ahora detener a uno de los agentes que supuestamente actuaron en ese centro clandestino: Patricio Finnen, alias Pady, un exalto jefe de la SIDE que comandó la Sala Patria, que fue la división especial del organismo que detuvo en México al exlíder guerrillero Enrique Gorriarán Merlo y que intervino en la investigación del atentado a la AMIA. Finnen, alto, flaco, espigado, canoso, fue quien articuló con el exjuez federal Juan Galeano el pago de 400.000 dólares a Carlos Telleldín para que declarara a quién le entregó la camioneta usada para volar la AMIA.
También fueron detenidos Luis Nelson González, conocido como “Pinocho”, enlace de la SIDE con el Poder Judicial; Rubén Héctor Escobar, César Estanislao Albarracín y Hugo Ángel Carlet. A Daniel Oscar Cherutti Interpol lo ubicó en Italia por lo que se dictó su captura internacional. Los demás detenidos fueron indagados y se negaron a declarar. Están presos en Campo de Mayo a la espera de que el juez resuelva su situación procesal.
Todos están acusados de la privación ilegal de la libertad de 108 personas, de la privación ilegal de la libertad agravada de siete personas, de la aplicación de tormentos a 104 personas, de la sustracción de dos menores y, en calidad de cómplices primarios, del homicidio agravado de 19 personas, todo ocurrido en el centro clandestino Automotores Orletti, en el nuevo centro clandestino Bacacay, que estaba ubicado en una casona de la vuelta y en Pomar y Chiclana, otro lugar de detención.
Esta causa, que fue investigada por la secretaria Albertina Carón, del juzgado de Rafecas, permitió describir la actuación de la SIDE como uno de los brazos armados de la dictadura, donde tuvo actuación Aníbal Gordon, jefe de la Triple A, un delincuente común que pasó a comandar Automotores Orletti y fue el más cruel de los represores que mataba por cuenta del Estado y secuestraba en beneficio propio. Murió condenado a prisión perpetua. El jefe de la SIDE desde 1976 fue Carlos Otto Paladino, un general del Ejército que hasta entonces había sido jefe de inteligencia del Estado Mayor General de esa fuerza.
La investigación se inició en 2004 sobre el centro de Automotores Orletti, que funcionó entre junio y noviembre de 1976 en la calle Venancio Flores 5721/19. Allí ocurrieron crímenes de los más aberrantes de la dictadura, con más de 70 homicidios incluidos el de Marcelo Gelman, hijo del escritor argentino Juan Gelman, y los diplomáticos cubanos Crescencio Galeñena Hernández y Jesús Cejas Arias. Los mataron, desnudaron, colocaron sus cuerpos en tambores de 200 litros, rellenos con cal y cemento, y los arrojaron en el Río Luján y el canal San Fernando, donde la Prefectura los vio y eso permitió descubrir los cuerpos.
En esa causa aparecían desde el comienzo referencias a un centro de detención sobre la calle Bacacay, como otro centro clandestino controlado por la SIDE. No se sabía su ubicación. En una causa de la década del 70, los propios agentes de la SIDE mencionaron la existencia de la base Bacacay. Un universo de víctimas describía sus lugares de detención, pero la descripción no coincidía con la de Orletti. Hablaban de un pequeño sótano donde habían estado detenidas.
Hasta que un informe desclasificado de la CIA permitió identificar en 2020 la dirección: Bacacay 3570. Ese documento menciona que el diplomático argentino Héctor Hidalgo Solá, secuestrado por la dictadura, había estado detenido en la casa de esa dirección, a la que mencionaban como una de las bases de la banda de los Gordon. En rigor, Hidalgo Solá fue visto en la ESMA, no allí, pero el documento secreto permitió ubicar la dirección precisa. Muchas víctimas declararon durante la pandemia en el juzgado de Rafecas, por Zoom. Muchos estaban en España, Francia, en Uruguay y dijeron recordar un pequeño sótano.
La Justicia realizó una inspección en esa vivienda –hoy Bacacay 3558–, donde vive una familia. Y descubrió un pequeño sótano. Se investigó la cadena de titularidad del inmueble y se llegó a María Ester Poggi, que lo adquirió en 1977. La señora hizo un plano y situó el sótano en el mismo lugar donde lo indicaron las víctimas. Un hueco de 1,40 donde encontraron zapatos rosas de mujer viejos, unos de hombre, botellitas de cerámica vacías. También había un patio con una glorieta y muchas habitaciones, una al lado de otra. Los testigos y sobrevivientes completaron el relato e identificaron a Bacacay como su lugar de detención. La Justicia ordenó que no se altere el sótano de la casa.

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