martes, 24 de enero de 2023

EL CRIMEN DE CONZI


20 años del caso Conzi. El asesinato “por celos” que conmovió al país
María Eugenia recuerda la madrugada de 2003 cuando Horacio Conzi mató a su hermano, Marcos Schenone
Constanza Bengochea Noelia Marcia GuevaraMaría Eugenia Schenone recuerda a su hermano Marcos
María Eugenia Schenone nunca va a olvidar la madrugada del 16 de enero de 2003 cuando, a través de un llamado telefónico, recibió la peor noticia. Tenía 24 años.
–Nos mataron a Marcos –le dijo su madre.
Entonces, su vida se partió en dos. “Empecé a vivir otra vida”, asegura.
“Mi hermano salió y no volvió”
Marcos Schenone aún vivía con sus padres, Elsa y Eugenio, cuando lo mataron. Tenía 23 años y tres hermanos mayores: Alejandro, Mariano y María Eugenia. Su pasión era el mountain bike.
–¿Qué pasó en la madrugada del 16 de enero de 2003, María Eugenia?
–Mi hermano salió, como hace cualquier joven de su edad, y no volvió.
El asesinato de Marcos Schenone tuvo gran cobertura periodística: fue tapa de todos los diarios y copó los noticieros. Curiosamente, el caso adoptó el nombre del asesino: lo llamaron el “caso Conzi”. Los cronistas expertos en policiales reconstruyeron al detalle lo que ocurrió en aquella noche trágica.
La pesadilla comenzó en el complejo gastronómico Dallas, ubicado en Alvear y Avenida del Libertador, que en ese entonces era uno de los más exclusivos de zona norte. Sus dueños eran los hermanos Hugo y Horacio Conzi.
Aquella noche, Horacio Conzi intentó seducir a Paula Alonso. No tuvo éxito. Un poco más tarde, enfureció al verla con Marcos Schenone. En un ataque de celos, los expulsó del local. Marcos, Paula y dos amigos, Gustavo Pacheco y Gisela Carabetta, se subieron a un remise y se fueron del lugar.
Enajenado, Conzi pidió a un empleado de su restaurante que le trajera su camioneta 4x4. Comenzó a perseguir al Ford Galaxy en el que se habían subido los cuatro jóvenes. En Beccar, en la esquina de Avenida del Libertador y Florencio Varela, les cruzó su camioneta y se bajó. “¡Es Horacio, el dueño de Dallas!”, llegó a gritar Paula. Luego, el brutal desenlace.
Horacio Conzi sacó una pistola Pietro Beretta 9 mm y disparó 14 veces contra el remise en el que viajaba su hermano. Usó municiones especiales, de uso prohibido, preparadas para perforar chalecos antibalas. Al escuchar los disparos, Marcos Schenone se inclinó sobre las dos jóvenes, con la intención de protegerlas. Tres proyectiles impactaron en su espalda y lo mataron. El resto de los pasajeros fueron heridos, salvo Gustavo Pacheco, que resultó ileso.
–¿Por qué lo hizo? Se dijo que Horacio Conzi actuó cegado por celos.
–Nunca tuvimos una explicación. A Paula nunca la conocí, pero no era la pareja de Horacio Conzi. Es inconcebible lo que sucedió. Hice terapia un tiempo, buscaba comprender por qué habían matado a mi hermano, por qué nos había tocado a nosotros esta tragedia. Pero después comprendí que nunca iba a tener esas respuestas. Es la vida que nos tocó.
Tras asesinar a Marcos Schenone, Conzi desapareció. Estuvo prófugo casi dos meses. Como su rostro estaba en todos los medios de comunicación, se disfrazó utilizando pelucas y anteojos. Finalmente, fue atrapado en Mar del Plata por agentes de la Secretaría de Inteligencia del Estado.
En 2005, dos años después del crimen, la Justicia lo condenó a 25 años de prisión. Luego redujeron la pena tres meses.
–Tus padres tuvieron un rol muy activo en el reclamo de Justicia.
–Mis viejos sacaron fuerzas de donde no las tenían. Mi viejo se deprimió mucho. Y mamá sacó las garras que cualquier madre sacaría. Pienso que ellos se enfermaron por el dolor que sintieron. Mi papá primero tuvo una operación de corazón y luego un tumor en el cerebro. Y mi mamá murió de cáncer de ovario.
–Asumiste la lucha de tus padres; sos la que recuerda a tu hermano en los medios.
–Sí, le prometí a mamá que iba a seguir el caso hasta el último momento. Y lo voy hacer, por mis padres y por Marcos. Horacio Conzi (63) lleva casi 20 años preso. En la cárcel, se convirtió en un vegano militante, se muestra como defensor de los animales y dicta cursos de nutrición. “Me da asco”, define María Eugenia. Solo recibe las visitas de su hermano, Hugo Conzi. En 2019, por cuestiones de salud, accedió al beneficio de prisión domiciliaria, que fue revocado cuando lo filmaron paseando por San Isidro.
–Quedan cuatro años de prisión.
–No estoy preparada para verlo en libertad. Cuando salga, los vecinos de San Isidro van a tener que cuidarse mucho porque habrá un asesino en la calle. Luego de la muerte de sus padres, María Eugenia y sus hermanos decidieron llevar sus cenizas, junto con las de Marcos, al mar. 

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