miércoles, 18 de enero de 2023

VENEZUELA...EL AMIGO KKKK


En Venezuela, la presión sobre la prensa sigue siendo preocupante
Un informe de la ONG Freedom House la ubica por debajo de los niveles que garantizan la libertad de expresión
por Miguel Henrique Otero »
Cuando afirmo que el objetivo del régimen de Chávez y Maduro de imponer un estado de hegemonía comunicacional ha triunfado, no hay en ello un ápice de exageración. No es una afirmación que pueda leerse como una generalización. Hablo aquí de realidades concretísimas. De una acumulación de hechos que no solo afectan a periodistas, editores y propietarios de medios; que no solo se constituyen en una fuerza determinante en la demolición de la democracia; sino que, y esto es quizá lo más significativo, que opera como el factor determinante que somete a la mayor parte de la sociedad venezolana a un estado de desinformación y de creciente vulnerabilidad ante la incansable maquinaria de propaganda y mentiras con que cuenta el régimen. Insisto: no solo los venezolanos han sido despojados del derecho a saber qué pasa en su país, sino que son sometidos a un constante bombardeo de mentiras, por innumerables canales.
Una presentación de solo 33 láminas, firmada por el Instituto Prensa y Sociedad Venezuela, y el Centro de Estudios de Gobierno de la Universidad Católica Andrés Bello –UCAB–, ordena un conjunto de datos y tendencias, cuya visión de conjunto es mucho más que alarmante: muestra una serie de factores, interconectados entre sí, que permiten afirmar que en Venezuela han sido destruidos el derecho a informar, el derecho a estar informado, la libertad de expresión y la libertad de opinión.
Comentaré aquí algunos de los elementos de la mencionada presentación, titulada “Información y Censura”. Un primer asunto a considerar es la doble operación para ocupar el territorio mediático nacional, que ha realizado el régimen. Por una parte, el Estado que en 1999 tenía cuatro entidades destacadas, hoy es un monstruo de 30 medios informativos, varios de ellos de alcance nacional, páginas webs dedicadas a mentir, control de diarios, revistas y tantísimas cosas más. Por otra parte, y esta es una realidad nada fácil de cuantificar, están un conjunto de fenómenos, como el cierre de medios de comunicación; el bloqueo en internet de los existentes; la compra de voluntades y lineamientos editoriales; el silenciamiento de emisoras de radio y canales de televisión, a quienes han obligado a sacar del aire a noticieros, programas de opinión y a ciertos periodistas; el ahorcamiento y desaparición de más un centenar de periódicos regionales; la venta forzada a empresas afines al régimen de diarios de histórica relevancia como El Universal y Últimas Noticias; y tantas otras acciones que cabría anotar.
Copio aquí algunos números categóricos de esta situación, tomados de la mencionada presentación: alrededor de 14 millones de personas viven en regiones en las que no hay medios independientes y donde lo único que hay es la presencia omnipotente de los diversos medios gubernamentales y de la información del gobierno.
Una lámina, referida a la violación de los derechos digitales durante 2021, da buena cuenta de la multiplicidad de recursos con los que cuenta el poder para impedir que la información llegue hasta los ciudadanos: Estigmatizar con ataques verbales o escritos; criminalizar; campañas sistemáticas de desprestigio; suplantaciones de identidad; vulneración de la seguridad personal; vulneración de la seguridad de portales web; censura; y bloqueos totales o parciales del acceso a la webs. Son estas prácticas censuradoras del régimen las que explican por qué una organización no gubernamental como Freedom House, en su ranking de Libertad en Internet correspondiente al 2021, califica a Venezuela con 28 puntos, en una escala de 1 a 100, donde solo en el rango entre 70 y 100, es posible hablar de libertad de expresión.
Entre los datos consignados en el documento, quiero añadir otro de especial significación: durante el 2021, casi 2000 tendencias de carácter sociopolítico, referidas a Venezuela y expresadas en 220 millones de mensajes, destacaron en Twitter. De ellas, 92,43% pertenecían al oficialismo. A continuación, consignan lo ocurrido la semana entre el 21 y el 27 de noviembre: se posicionaron 15 tendencias sociopolíticas, recogidas en casi 6.6 millones de tuits. De ellos, solo un ejemplo del extremo nivel que puede alcanzar la hegemonía comunicacional, solo 0,11% eran mensajes provenientes de sectores no oficiales.
A este desolador panorama hay que agregar el de las persecuciones tribunalicias; los casos de los periodistas detenidos por nada, como Roland Carreño; la ausencia casi total de cifras e información confiable proveniente de los organismos oficiales; la militarización de amplias zonas en el país que niega a los periodistas el acceso a importantes materias y problemáticas; los constantes ataques y hostigamiento de militares y policías a los reporteros y reporteros gráficos mientras hacen su trabajo; las descaradas órdenes de censura que Conatel y otros organismos emiten, como el caso de la prohibición de nombrar a Juan Guaidó o al gobierno interino; el robo de la sede del diario El Nacional, haciendo uso de recursos tribunalicios y militares; el cierre de más de 80 emisoras de radio. Esta lista de agravios, ataques y prohibiciones a la libertad de expresión podría ampliarse y continuar por páginas y páginas. En los días en que IPYS y UCAB han elaborado esta presentación, ha comenzado la escenificación del diálogo entre la dictadura y representantes de la oposición democrática. Se dice que el gran logro sería llegar a unas elecciones libres, transparentes, justas y bajo rigurosa supervisión internacional.
¿Es posible realizar una elecciones que no sean otro fraude más, en este ambiente de hegemonía comunicacional y prácticas de censura que cada día son más amplias, sistemáticas y silenciadoras?

http://indecquetrabajaiii.blogspot.com.ar/. INDECQUETRABAJA

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