Secretos top de Windows 10 y 11
Ariel Torres
Estoy bastante seguro que la función de acoplar ventanas es un dolor de espaldas para la mayoría de las personas. No me cabe duda de que la implementaron con la mejor de las intenciones, pero estás moviendo ventanas y de pronto tocás uno de los bordes de la pantalla y, ¡pum!, cobran vida y se ubican una al lado de la otra.
Para desactivar esta función apretá la tecla con el logo de Windows en combinación con la letra I. O sea, Windows+i. Eso abre la Configuración. Ahí hacé clic en Sistema y buscá en la columna de la izquierda el apartado Multitarea. Abajo hay un botón etiquetado Acoplar ventanas. Ponelo en off y tus ventanas van dejar de hacer cosas solas. Un alivio.
Respecto de la barra de tareas también hay grieta. De un lado, los que quieren la barra sin etiquetas y con los íconos agrupados por aplicación. Del otro, los que quieren botones a la vieja usanza, individuales y etiquetados. Vamos a configurarla.
Hacé Windows+i> Personalización>
Barra de tareas y en el menú Combinar los botones de la barra de tareas elegí de qué lado de la grieta estás. Ahora, si tenés más de una pantalla, lo de arriba va a funcionar con el monitor que tengas seleccionado como principal. Para elegir el comportamiento de las otras pantallas, tenés que bajar un poco hasta donde dice Varias pantallas. Allí vas a encontrar el mismo menú de arriba, solo que este aplica a los monitores secundarios. Lo pedís, lo tenés.
Otra función imperdible de Windows, que los veteranos recordarán bien, es el Historial del portapapeles. ¿O sea que la máquina va a guardar lo que voy copiando y voy a poder elegir de ahí para pegar? Exactamente. Hasta 25 ítems. Nada mal. Se activa mediante Windows+i> Sistema> Portapapeles. ¿Cómo accedés a los ítems de este Historial? Con Windows+v. Sale una lista, elegís, apretás Enter y te copia ese objeto.
Nos queda una función más con la que, simplemente, no podés seguir viviendo. Bueno, eso fue un poquito exagerado. Pero la vas a amar. Se trata (y es otra cosa que los veteranos recordarán con nostalgia) de los Escritorios virtuales. De fábrica, Windows sale con uno. Para agregar otro, hace clic en el botón Vista de tareas o apretá Windows+tab. La pantalla cambia y de pronto tenés todas las ventanas abajo, una al lado de la otra, y arriba, una miniatura de tu Escritorio actual. Si apretás el signo más (+) donde dice Nuevo Escritorio, vas a tener un nuevo espacio de trabajo.
Con Control+windows+flecha a la derecha pasás al siguiente Escritorio. Y con flecha a la izquierda, volvés al primero (o sea, el original). Es más: si apretás Alt+tab como siempre para cambiar entre aplicaciones, Windows te va a llevar al Escritorio correspondiente sin más trámite.
Lo único molesto, salvo que tengas un avión a chorro, es la animación para pasar entre Escritorios, porque se traba un poco. Desactivala y listo. Para eso, andá a Windows+i> Accesibilidad y apagá el botoncito etiquetado Mostrar animaciones.
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