domingo, 15 de enero de 2023

NATURALEZA


La Bristol, invadida por algas y huevos marinos
El fenómeno, que es usual en la zona, se llama “arribazones”; se produce cuando las corrientes acumulan flora y otros elementos de la vida marina en la costa
Darío PalavecinoUna playa tapizada por algas y huevos, la postal que sorprendió a los turistas
MAR DEL PLATA.– Sorpresa y un poco de repulsión. Eso sintieron ayer los turistas que se acercaron a las playas del centro de la ciudad, sobre todo a la Bristol, al ver que la costa estaba tapizada de algas y de huevos de una especie de caracol. Según los especialistas, se trata de un fenómeno conocido como “arribazones”, que se produce cuando las corrientes acumulan flora y otros elementos de la vida marina en la orilla.
MAR DEL PLATA.–“¡Mirá, mamá! ¡Pelotas con bichitos!”, dice un chico, y toma una con la mano, mientras patea otras. Explotan, en particular cuando se las pisa, porque es imposible caminar por ese sector de arena sin acertarle a alguna con la suela de las ojotas.
Es que el sector céntrico de playas marplatenses amaneció ayer casi tapizado en la orilla de restos de algas y, algo bastante frecuente, huevos de especies marinas que son arrastrados por la corriente.
El fenómeno ya se dio durante los últimos días del año pasado en la zona de Pinamar y en los balnearios inmediatos hacia el sur. Esta vez le tocó a Mar del Plata, con esta presencia que sorprende a turistas que llegaron temprano a las playas. También los incomoda porque se convierten casi en una barrera natural en camino al mar.
La jornada gris contribuyó a que no hubiera mucha gente en la playa. Bastante menos en esta en particular, inmediata a la rambla Bristol, donde al advertir el escenario los turistas optaron en buena medida por buscar sectores cercanos con menor presencia de estos derivados del mar.
La explicación de esta postal la aportan desde Playa Grande, donde está la sede del Instituto Nacional de Investigación y Desarrollo Pesquero (Inidep), lugar en el que se sigue la evolución de las distintas especies de flora y fauna que habitan el mar.
Laura Schejter, integrante del Programa de Ecología Pesquera del organismo, explica que se trata de “arribazones”, fenómeno que ,de la mano de la dinámica de las corrientes marinas, produce acumulación de algas y otros elementos de la vida marina en las playas. “No sabemos por qué, pero en estos tiempos se ha dado con más frecuencia y en más lugares de la zona”, dijo
Los huevos u ovicápsulas, a los que a trasluz se les ve algún habitante vivo o no tanto, corresponderían a una especie de caracol muy presente en estas costas y las de Uruguay. Su nombre científico es Pachycymbiola Brasiliana, que una vez desarrollado logra conchas de color oscuro.
“Pueden aparecer en grandes cantidades en las costas, junto a otros organismos como algas o hidrozoos”, cita la especialista, y asocia esta aparición con el desarrollo previo de vientos intensos, mareas importantes o cambios en las corrientes. Lo suficientemente fuertes como para arrancar esa vegetación marina que –a diferencia de los huevos de caracol– está arraigada al lecho marino.
Visitantes
En esas cápsulas pueden desarrollarse hasta 30 embriones de volutas que, alcanzado el período correspondiente, rompen la protección y se incorporan al medio marino. “Tienen sobrevida si la corriente los regresa pronto al mar”, cuenta la experta. Y hasta arriesga: “Si llevamos algunos a una pecera, es probable que eclosionen”.
Gabriel Genzano, docente del Departamento de Ciencias Marinas de la Universidad Nacional de Mar del Plata, es especialista en hidrozoos. “Tienen aspecto similar al de una planta, los pescadores lo llaman pasto marino y están emparentados con las anémonas de mar y las medusas”, detalla.
En este caso, con este y otros episodios previos que se dieron sobre el mismo frente de costas, señala que se trata de restos de la colonia de hidrozoos Amphisbetia operculata. Agrega que es frecuente que después de un temporal o sudestada se desprendan y sean arrastradas por el mar hacia la costa.
Ninguna de estas especies, incluidas las algas o hidrozoos, amerita algún riesgo para quienes concurren a la playa. A lo sumo su permanencia, si es que el mar no los arrastra aguas adentro cuando se producen las crecientes, pueden generar olores derivados de su proceso natural de descomposición. “Puede perdurar varios días”, advierte Genzano.
“Mmmhhh… cuando salió un poquito el sol ya se empezó a sentir”, comenta una mujer, y carga la sombrilla y los bolsos para reposicionarse un poquito más lejos de estos restos, que son muchos en ese sector de costa, a la altura del edificio del casino central. Los más chicos, en cambio, corretean entre esa literal alfombra amarillenta sobre la que los huevos de caracol quedan atrapados.
Frente a estas situaciones, lo que queda es que las olas hagan lo suyo, y en la próxima pleamar limpien el sector. o si las ovicápsulas y las algas sobreviven hasta hoy se pueda hacer una limpieza manual o con máquinas a primera hora, antes de que lleguen los bañistas.
“Nosotros limpiamos lo que podemos, a mano, y esperamos que la empresa a cargo de limpieza pueda retirar todo lo que se pueda”, señala Alejandro, uno de los guardavidas de la zona que tiene varias de estas situaciones por cada temporada de verano. Advierte que más olor habrá si explotan las ovicápsulas, por lo que les advierten a los niños y no tanto que se divierten aplastando una tras otra.

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