Recuperan El Tambito, un histórico reducto tanguero oculto en Palermo
El centenario chalet brilló en el circuito de tango de fines del siglo XIX y principios del XX; estaba abandonado desde 2005; aún no se definió qué destino tendrá
Valeria Musse
Después de un largo tiempo durante el cual permaneció abandonado a su suerte, finalmente El Tambito, un histórico reducto tanguero que continúa en pie en la ciudad, empieza a recuperar su valor patrimonial. Situado a metros del Jardín Japonés, en los bosques de Palermo, el centenario edificio comenzó a ser restaurado tanto en su exterior como dentro de sus instalaciones.
Es el Ministerio de Espacio Público e Higiene Urbana porteño el que ejecuta la puesta en valor de la construcción sobre la avenida Adolfo Berro. La obra comenzó en noviembre del año pasado y se prevé que los trabajos durarán aproximadamente siete meses. Los principales objetivos de los arreglos son recuperar la fachada original de El Tambito y conservar la identidad de este chalet de 140 años de antigüedad.
La restauración no es fácil debido al avanzado estado de abandono del inmueble. Los especialistas se encontraron con una propiedad muy derruida, cubierta de humedad. Todas las aberturas estaban cerradas para evitar que intrusos la ocuparan, el techo se encontraba totalmente deteriorado –las pocas tejas originales que lo protegían se cayeron y rompieron en pedazos–, había maderas en mal estado, vidrios rajados y faltante de piezas. A su vez, la vegetación invasiva se adueñó del predio que rodea a la construcción.
El particular espacio había brillado con todo su esplendor en esa Plaza Sicilia, a orillas del lago Victoria Ocampo. Era utilizado durante el día para vender leche a quienes paseaban por la zona. De ahí que fuera bautizado como El Tambito. Sin embargo, por la noche, muy distinto era su uso: cuando las velas comenzaban a arder, allí se bailaba tango y los visitantes podían escuchar orquestas.
Como parte de las obras anunciadas, se colocarán ocho luminarias lineales 100% LED nuevas, se pintarán los 777 metros cuadrados de superficie interior para proteger el material original y se renovará el piso, tanto exterior como interior.
Para la limpieza general de la fachada se utilizarán una máquina de hidrolavado y otras técnicas (con productos químicos o cepillado manual) para que quede completamente limpia. Los especialistas realizarán el sellado de las grietas en la estructura y la eliminación de vegetación invasiva, y luego recuperarán los sectores del frente que estén inestables para garantizar la seguridad del edificio. El Tambito cuenta con piezas y elementos ornamentales que también serán recuperados.
Al menos por ahora, según se pudo averiguar no se definió el destino que se le dará al centenario edificio. En algún momento hubo intenciones de transformarlo en un bar, cuando una ley porteña de 2014 impulsaba la construcción de confiterías en todas las plazas de más de 50.000 metros cuadrados de superficie; o en un museo del tango y hasta en un espacio cultural perteneciente a la comunidad LGBT (lesbianas, gays, bisexuales y transexuales), pero ninguno de los proyectos avanzó.
Como muchas de las construcciones de otra época, El Tambito tiene escaleras de mármol que tendrán que ser reacondicionadas. “Estamos trabajando para conservar la identidad del edificio, además de recuperar el material original de la fachada. Estos trabajos son parte de la puesta en valor del patrimonio urbano que tenemos en el espacio público”, dijo la ministra Clara Muzzio.
Parte del acervo porteño
La inauguración de El Tambito ocurrió en 1877. Primero, el edificio se arrendó para el expendio de leche al pie de la vaca a Vicente L. Casares, un reconocido promotor de la industria láctea en el país de aquella época. Después de poco más de una década, el espacio volvió a ser objeto de negociaciones entre la Municipalidad de Buenos Aires –su propietaria– y particulares.
“Así nos enteramos de que para entonces el Kiosco Casares se encontraba desocupado e improductivo y que Constant Fermán y Cía. se proponían rehabilitarlo. Luego siguieron otros arrendatarios y al Kiosquito, o Tambito, además de expender leche durante el día se le fueron anexando servicios”, explica la especialista Sonia Berjman en su libro Palermo. El Parque 3 de Febrero de Buenos Aires.
Según la licenciada en historia de las artes, otra de las características que ponen de relieve el valor patrimonial del chalet es que se asemejaba al desaparecido Café de Hansen, especialmente en el hecho de haber sido también refugio de tangueros trasnochados, lugar de duelos y trifulcas, y escenario para lucimiento de orquestas y cantantes de la ascendente música ciudadana.
Estos dos locales, junto a El Velódromo, conformaban un tradicional circuito de tango del Buenos Aires de fines del XIX y principios del XX. Actualmente es el único edificio de los tres que subsiste en pie.
Años después, en la década del ‘40, el inmueble fue sede de la administración del Parque 3 de Febrero y, luego, de la Casa de la Juventud durante la gestión del radical Facundo Suárez Lastra, para pasar a llamarse Casa Joven desde febrero de 2001 hasta aproximadamente 2005, cuando quedó a merced del abandono.
http://indecquetrabajaiii.blogspot.com.ar/. INDECQUETRABAJA
No hay comentarios.:
Publicar un comentario
Nota: sólo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.